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Opiniones

La quiebra final de una fría máquina de matar, el Ché

Félix Rodríguez Mendigutía, asesor de la CIA en la captura del Che Guevara/ Foto: Luis Felipe Rojas.

Félix Rodríguez Mendigutía asegura que el Che Guevara "... se puso blanco. Blanco, blanco como un papel. Yo nunca he visto a una persona perder la expresión de la cara como la perdió él", indicó.

“El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar”, en estos términos se expresó el Che Guevara en un mensaje enviado a comunistas de África, Asia y América, dígame… ¿Qué vio en los ojos del Che Guevara antes de morir?

“Amargura. Derrota. Era un hombre que se sentía amargado y obviamente traicionado”.

A mi lado tengo a Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, el agente de la CIA que condujo la captura del Che Guevara, el último cubano que lo vio vivo.

Félix me cuenta que ahora comparte una efusiva amistad con Dariel Alarcón Ramírez, Benigno en la guerrilla del Che en Bolivia, uno de los tres cubanos sobrevivientes de aquella aventura, de quienes al recibirlos en Cuba, el mismo Fidel Castro dijo: “están vivos porque fueron valientes y agresivos”, según narra el libro Pombo, un hombre de la guerrilla del Che.

Al decir de Fidel Castro y por analogía comparada, si Benigno (Dariel Alarcón), Pombo (Harry Villegas) y Urbano (Leonardo Tamayo), los únicos cubanos sobrevivientes de la guerrilla boliviana del Che Guevara están vivos, es, por valientes y agresivos, luego, quiere esto decir por efecto contrario que quienes no sobrevivieron murieron por cobardes y pasivos… o, es que acaso alguna circunstancia especial condujo a los guerrilleros cubanos a inmolarse…

Actualmente exiliado en París, el gran interés de Benigno desde su primer encuentro con el ex agente de la CIA Félix, fue conocer como habían hecho prisionero al Che, “porque la indicación que nos había dado era que la última bala era para nosotros, porque no podíamos caer prisioneros”.

Igual curiosidad a la de Benigno me hizo llegar a la casa de Félix mediada la tarde del pasado 8 de julio, a donde, extraviados en Miami, el Luife y yo llegamos guiados por un cartero.

“No disparen. Soy el Che Guevara. Yo valgo más vivo que muerto”, dijo el comandante guerrillero al ser capturado, según narró a Félix el soldadito boliviano que lo hizo prisionero.

Félix reseña aquel minuto de la Historia con un argumento humano: “Imagínate, fue un momento muy duro para él”.

Pero la rendición del Che Guevara, simple mortal de carne y hueso, es incongruente con el concepto del ser ciclópeo que en Cuba nos martillan a cada minuto: “solamente pudieron capturarlo cuando el fusil fue inutilizado por un disparo y su pistola quedó sin magazine”, haciendo que cada día, los niños griten en las escuelas cubanas: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”.

Alberto Méndez Castelló: Luego, esa historia de que al Che Guevara lo capturan vivo debido a que su fusil fue inutilizado y la pistola se encontraba sin magazine…

Félix Ismael Rodríguez Mendigutía: La pistola la tenía llena de balas. Era una Browning que no le faltaba un tiro. El fusil sí tenía un balazo y estaba inoperable. El Che les decía a sus hombres que no podían dejarse capturar vivos, que la última bala era para ellos. Y mira que cosa, ningún cubano cayó preso, los mataron, solamente tres escaparon; el único que se rindió fue el Che, que era quien les decía a ellos que no podían cogerlos vivos.

AMC: A las doce del día del 9 de octubre de 1967, hora de Bolivia, y puesto que la CIA lo quería vivo, pero sus gestiones fueron infructuosas, usted va donde el Che y le dice: “Comandante, lo siento, yo he tratado, pero son órdenes superiores”. Dígame, el Che Guevara, tan acostumbrado a la muerte ajena, ¿cómo reaccionó ante la noticia de su propia muerte?

FIRM: Se puso blanco. Blanco, blanco como un papel. Yo nunca he visto a una persona perder la expresión de la cara como la perdió él. Entonces se compuso y me dijo: “Es mejor así. Yo nunca debí ser capturado vivo”.

Al preguntar a Félix, ¿usted cree que el Che Guevara se sintió traicionado por Fidel Castro?, respondió: “Oh, sí. Y Benigno también lo cree, obviamente a mí no me lo iba a reconocer porque yo era su enemigo”.

El ex agente de la CIA define el estado de incomunicación y la falta de apoyo externo que sufrieron los guerrilleros de forma lapidaria: “Cuando ellos vienen a Bolivia el gobierno cubano los estaba enviando a la muerte. Al Che Guevara lo dejaron en Bolivia a la buena de Dios”.

Converso con Félix en una habitación donde pueden verse armas de fuego de diferentes modelos y épocas, cuchillos, espadas, emblemas, un casco de vuelo, fotografías, documentos, tallas indígenas, libros y toda suerte de objetos que, indudablemente, cuentan la historia de quien atesora esos recuerdos.

Rodríguez Mendigutía, dedica un libro al entrevistador Méndez castelló/ Foto: Luis Felipe Rojas.
Rodríguez Mendigutía, dedica un libro al entrevistador Méndez castelló/ Foto: Luis Felipe Rojas.

Al llegar, el Luife y yo tratamos de justificarnos achacando el extravío en Miami a nuestro origen: “somos guajiros, él de San Germán y yo de Puerto Padre”, digo, y nos contesta Félix, “yo también soy guajiro, de Sancti Spiritus”.

Poco después, esa convergencia de nuestros ancestros, llevada por el estado de necesidad de los cubanos, ese de conocer qué se esconde tras la máscara del mito, de los mitos, diría yo, de esos que se valieron y se valen para hacer de Cuba y de los cubanos, salvo honrosas excepciones, mero hato ovejuno, me hizo preguntar: Félix, usted fue el último cubano que lo vio vivo… ¿Qué semblante tenía el Che Guevara al final de su camino?

“Mira, antes de llegar ahí yo tenía otras ideas. Yo estaba consciente de los asesinatos del Che Guevara en La Cabaña, había momentos en que él me estaba hablando y yo no lo estaba atendiendo, lo miraba y la imagen era la de aquel hombre arrogante, con aquellos abrigos en Moscú, con Breznev, Kruchev o Mao; y al ver al hombre aquel, que parecía un pordiosero, sucio, no tenía ni siquiera botas, unos pedazos de cuero era lo que tenía amarrados a los pies, un desastre, y realmente como ser humano sentí pena por él”, diría Félix de aquel día en La Higuera.

En honor a la verdad, sentí pena por la muerte del Che cuando siendo un niño de diez años, en Cuba conocimos de ella y alguien comentó a mi lado: “antes debían de haberlo matado”; en ese momento no comprendí por qué ese rencor acumulado. Hoy lo comprendo, y si bien no guardo resentimientos, tampoco siento pena por el destino del Che Guevara.

El Dr. Guevara de la Serna eligió ese camino; en lugar de salvar vidas, se dedicó a producir la muerte; y, como si no fuera suficiente con la muerte de sus enemigos, convocó a los suyos a morir antes de caer prisioneros, pero cuando fue su vida la que estuvo en manos del soldado a quien emboscado combatió, el que en ese momento final tuvo frente a frente, entonces dijo: “No dispare”, invocando su nombre cual cheque al portador.

Pena siento por las familias de los muertos que el Che Guevara provocó desde su llegada a la Sierra Maestra en Cuba, hasta su minuto final en Bolivia; entre las que se encuentra su propia familia.

Pero sobre todo, siento pena por el destino de los miles de niños a quienes en Cuba, todos los días, para transformarlos en autómatas, hacen repetir, “pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. Ellos representan el futuro de Cuba, y en ellos debemos pensar y por ellos debemos actuar. Ellos merecen más atención que la muerte de un individuo que, haciendo apología del odio, pretendió transformar seres humanos en máquinas de matar.

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OPINIÓN: Metamorfosis de una rehabilitación socialista... escuelas convertidas en prisiones

Una escuela modelo Trinidad Raul Zerquera

Este artículo del arquitecto cubano Edelberto Díaz fue publicado originalmente en la plataforma América 2.1 bajo el título "Periscopio La Habana: Metamorfosis de una Rehabilitación Socialista". Lo reproducimos en nuestra web por cortesía de su autor.

La revolución cubana nace proclamando convertir los “Cuarteles Militares en Escuelas”; diez años antes del festival de Woodstock ya se habla de amor, paz y libertad, esta máxima hippie de alguna manera forma parte de un gobierno que se pone de moda rompiendo paradigmas, y pega tan duro que hasta los Beatles se dejan la barba en su último álbum para estar en el “trending topic” de los barbudos que embobecen al mundo dispuestos a demostrar que también multiplican panes y peces.

Dentro de un desmesurado y atractivo simbolismo, con un derroche de nobleza exótica, hay que encajar la idea de impartir clases a niños exactamente en el lugar donde torturaron con crueldad a las personas que apostaron por un cambio. Los arquitectos deberían exorcizar el edificio modificando sus espacios para que las ciencias y las letras fluyan sanamente en la mente de los estudiantes que asistían a las clases de historia, donde se definen los espacios sentados escuchando al profesor, como un lugar endemoniado, poseído por el mal, y lo que es aún peor, dónde vagan los espíritus sin luz que fueron asesinados por los esbirros batistianos, todo exactamente allí, literalmente usurpando un espacio al mejor estilo de Hitchcock.

Pero un programa de rehabilitación que podría ser tan tenebroso, con el optimismo del momento resultó un cuento de hadas; y por ahí, el Cuartel Moncada y el Cuartel Militar Columbia, los dos cuarteles más importantes de la isla, se convirtieron de la noche a la mañana en escuelas. Valientes arquitectos e ingenieros que asumieron el reto, y lo sacaron con éxito, con el reconocimiento de todos; lo fundamental era colaborar con las destrezas necesarias, talentos innatos y conocimiento adquiridos en la “fabricación del hombre nuevo”. Las escuelas serían las fábricas que producirían este hombre socialista nunca antes visto por la humanidad, pero fuertemente vinculado al realismo socialista como tendencia cultural inmediata -Maxim Gorky terminará por ser superado ante tan prometedora idea-.

Alguien en algún momento temprano se percata de que para esta producción de «Industrias Educativas» ya no les era suficiente los cuarteles, ni los claustros de monjas, ni las fastuosas residencias, ni el propio inventario existente de escuelas con los que contaba el país por aquella época; todos estos espacios al parecer estaban contaminados y el hombre nuevo debería ser fabricado fuera de las ciudades, los hijos con sus familias serían un privilegio que solo se disfrutaría los fines de semana, -o un fin de semana sí y otro no-, por lo que la verdadera industria de la educación debería ser en el campo, para que la revolución les muestre la experiencia directa del trabajo en la medida que adentrarían el conocimiento y aprendizaje de materias útiles para este hombre esculpido a imagen y semejanza al requerimiento y nuevos retos que necesitaba la madre revolución. La perfección del proceso de su fabricación tiene que contar con el apoyo de arquitectos audaces que les den forma a esos espacios que necesitará el proceso fabril, por lo que se les da a los involucrados la posibilidad de acceder a todo lo que resultara necesario para que el producto final, una fábrica docente, lograra producir el mayor exponente de la madre revolución y así tener un relevo generacional asegurado, lo que les garantizaría una temprana jubilación a los creadores de tan innovadora propuesta social, que recién se recuperaban de las heroicas hazañas libradas en el campo de batalla.

Y remangando las camisas se dieron manos a la obra; había que acometer un proyecto prototipo y fue elegido el territorio de Ceiba del Agua. En esta creación trabajaron intensamente las arquitectas Josefina Rebellón y Gina Rey junto al ingeniero estructural Max Isoba, un equipo de lujo que logra sacar a flote la famosa escuela modelo “Ceiba Uno”. El modelo fue aprobado con éxito y con prontitud sería reproducido por todo el país -al mejor estilo de la franquicia McDonalds quien para entonces ya contaba con un punto de venta en cada pueblo-. Las hermanas de “Ceiba Uno” fueron fácilmente identificadas a la distancia por conocidos y neófitos, esa es la escuela, su diseño era inequívoco, único, todo un sello Real.

Becados en "la plaza".
Becados en "la plaza".


Una planta en forma de “H” donde se logran espacios definidos por dos atrios, con una espectacular iluminación diurna, controlada por ventanales apersianados donde puedes regular el sol y el agua de lluvia, sin renunciar a la súper bien lograda ventilación cruzada; esto acompañado de lucetas horizontales en la parte superior de las carpinterías, la que producían una iluminación muy bien distribuida en los requerimientos diurnos y delataba en las noches a quien tuviera una lámpara encendida. Todo acompañado de unos generosos aleros y señoriales galerías de circulación. Una arquitectura que tomaba lo mejor de la arquitectura vernácula y colonial, de un lado el ala docente y del otro lado el ala que responde a dormitorios, baños y gimnasios de educación física; en el centro, un pasillo que conecta ambas alas donde se desarrolla el área de comedor con su acceso de servicio por la parte posterior, donde se concentran los almacenes de alimentos, su anden de carga o descarga, el sitio donde se acopia la basura y todo muy bien resuelto con trampas visuales para no interferir con la armonía del exótico paisaje campestre. Hacia al frente del comedor se desarrolla la plaza central, un espacio cívico y a la vez recreativo, -dependiendo de la hora del día-, que siempre fuera perfectamente visible desde cualquier punto de la edificación. Hay que recordar que se debe garantizar la integridad física del hombre nuevo. Las alas laterales, edificios con una notoria horizontalidad, disponen de cuatro niveles (planta baja + tres altos), donde la planta baja está a media altura del suelo como magnifico recurso de prever las visitas de insectos y alimañas, recurso empleado por los indios autóctonos y reinterpretado en la arquitectura colonial inglesa, quienes fueron los colonos más cultos y los únicos que crearon una tipología arquitectónica para asentarse en el nuevo continente. Estos dos edificios son interceptados en el centro físico de su longitud por el pasillo que los comunica y que guarda relación directa con las dimisiones del generoso patio central que se conforma entre ambos. En el edificio destinado a la docencia se recrea la entrada principal de la escuela, con su espacio de estacionamiento vehicular custodiado por la cancha de básquet; y en el edificio dormitorio vinculado al pasillo de conexión se encuentra la salida al campo donde se viviría la experiencia requerida para la debida formación de un ente social productivo. Todo perfectamente planeado, planteado y resuelto sobresalientemente. Estábamos frente al equivalente a la versión del flujo funcional impecable de McDonalds; solo que este producía comida rápida y la “industria escuela” socialista producirá el paso faltante de la evolución del hombre el “Homo perfectus” -espero que interpreten mi comentario como un auténtico halago, porque lo es-.

Semejante parto, viene acompañado nada más y nada menos que de un sistema constructivo bautizado con el nombre Girón, una alegoría innecesaria de recrear. Se diseña un sistema constructivo “único” e industrializado para dar respuesta al conjunto escolar patentado y santiguado por el representante de Dios en la tierra -que más se puede pedir en esta vida-. Así se crea una base material para la producción industrial de los elementos, su construcción y su montaje, siempre empleando materiales de producción nacional -aun no se hablaba de sostenibilidad pero ya se aplicaba-, por último, alguien pensó que la tendencia del sistema debería ser abierto para que permitiera su utilización en la mayor cantidad posible de programas arquitectónicos -no se a quién se le ocurrió decir esto, pero lo decreto mi ídolo-, gracias a este punto se realizaron con este sistema constructivo: hospitales, hoteles, recuerdo que Fernando Salinas colaborador en su día de Mies van der Rohe y Philip Johnson, socio en su estudio de arquitecto con Raúl González Romero, en fin una fiera de la arquitectura cubana; le dan, o se da, la tarea de diseñar la Embajada de Cuba en México con el sistema constructivo Girón, lo que terminó siendo toda una obra de arte, de la que he visto innumerables fotografías y pude pararme frente a su fachada principal desde la calle para poder apreciarla.

Toda esta fiesta duró veinte años, donde los proyectos siempre fueron con apuros, se terminó el experimento con un inventario de trescientos y pico de unidades de “fabricas escuelas”. El programa era tan sagrado que hasta se instaló una ensambladora de autobuses rusos modelo PAZ 672, que al estar tan estrechamente ligado al fenómeno educativo construido con el sistema Girón, por ósmosis terminaron llamándose guagua Girón y creo que se produjeron unas dos mil unidades que transportaron estudiantes desde las ciudades de origen a su “fábrica escuela” en el campo, lo que tenemos que agregarle al programa como parte de sus gastos fijos de operación el consumo de combustible para la puesta en escena del maravilloso programa.

Colegas, se estima que este programa de construcción masiva consumió unos diez millones de toneladas de cemento, la vida nos ha demostrado que el beneficio exponencial de esta idea, solo fue posible gracias a la guerra fría. Lo que hace que este esfuerzo o privilegio -como le quieran llamar- sufriera una dramática metamorfosis porque nadie reparó en el detalle de que era necesario ser productivos para poder mantener un programa de semejantes dimensiones, lo que hace que esta realización inmobiliaria, incluyendo las plantas de prefabricado y toda la tecnología que les acompañó, terminaran siendo elefantes blancos abandonados. Por eso cuando escucho que repiten tanto de que “somos continuidad”, siempre me pregunto ¿exactamente continuidad de qué es lo que somos? Pero tengo que confesar que no he tenido éxito con las respuestas.

Escuela en el Campo
Escuela en el Campo

Pues este patrimonio construido, abandonado, huérfano de alguien que se motivara a rescatarles con alguna iniciativa similar al emprendimiento desarrollado en La Habana Vieja, donde se crearon empresas alternativas que recaudaron divisas y lograron asociarse a programas vinculados a las comunidades españolas y otras iniciativas, siendo su principal razón financiar programas que garantizaran la recuperación del patrimonio edificado. Claro que en este caso la Unesco nunca se ha pronunciado sobre decretar estas obras “Patrimonio de la Humanidad”, probablemente por que no se le ha sustentado correctamente el significado de estos inmuebles y lo que representarían como experiencia para esta cibervida al que al parecer nadie se escapa, ahí lo dejo como tarea pendiente para quienes cacarean el rescate de una nación y poco resultado se aprecia en sus acciones.

La realidad palpable es que estos inmuebles esperanza de otrora, son refugio de delincuentes que han vendido todo lo que quedó y que fuera posible vender de estas instalaciones. Unas pocas edificaciones corrieron mejor suerte y se transformaron en conjuntos de apartamentos, un programa alegre para ser diseñado por cualquier colega, lo que me produce mucha satisfacción. Otros pocos edificios se dispusieron para albergar a damnificados de ciclones y derrumbes, los cuales lograron un techo donde guarecerse, pero las condiciones de habitabilidad son infrahumanas y llevan ocupando estos lugares por mas de 25 años.

Repiquen tambores que ahora viene lo bravo, lo que muchos saben, pero pocos, muy pocos hablan, los padres de “Somos Continuidad” han decidido que deben convertir “La Escuela del Hombre Nuevo en Cárceles” y decenas de estas escuelas pasaron a formar parte del sistema penitenciario nacional, este es el caso de “Veguita Uno y Cuatro” (Bayamo), “Ceiba Dos, Cuatro, Cinco, Seis, Siete y Nueve” (Artemisa) y es difícil tener el inventario completo, así como los diferentes tipos de presos que se trasladan para estas instalaciones, lo que definirá el tipo de intervención en la rehabilitación que requerirán hacerles a estos inmueble.

Prisión Combinado del Este, en La Habana. (Reuters/Archivo)
Prisión Combinado del Este, en La Habana. (Reuters/Archivo)

Otras “Industrias Escuelas” han sido muy privilegiadas con glamorosos programas de rehabilitación, donde se han tomado edificios en ruinas y se han convertido en centros de la inteligencia cubana donde se realizan tareas de escucha.

No dan abasto las cárceles existentes ¿cuántas más serán necesarias? ¿llegarán a consumir el inventario completo del patrimonio construido abandonado de la “Industrias Escuelas”? ¿Qué empresa de arquitectura trabaja estas rehabilitaciones? ¿Dónde ubicaron las escuelas de carceleros? Seguramente que se requerirá una ampliación de ese plan de estudio, ya saben ahí esta el inventario a su disposición.

No logro imaginar y reconozco que me declaro incompetente si tengo que enfrentar el reto de ver cómo encajo el cuarto de interrogatorio donde estaba el laboratorio de química, cómo trabajar la acústica y reducir la reverberación para que todo quede grabado a niveles EGREM y nadie pueda decir "digo donde dijo Diego", dónde ubico los cuartos para las visitas íntimas de los reos sin sacrificar esa transparencia cristalina que me dolería mucho mutilar, no puedo dejar de pensar como arquitecto y los retos de nuestra profesión, siempre analizando dónde quedaría mejor la entrada y cómo hacer para que una función no interfiera con otra, es algo inevitable que puede más que yo, no se si a ustedes también les pasa, pero imagino que sí.

El llamado de la revolución es infalible y los revolucionarios deben acudir sin reparo; el de hoy es convertir “Escuelas en Cárceles”, esto, ya lo dice todo, solo que nadie tiene el valor de hacer una valla publicitaria con semejante proclama, aunque de alguna manera estén rescatando el patrimonio construido, pero, ¿a quién le importa eso….?

¿Alguien sabe algo del hombre nuevo?

OPINIÓN. David y Goliat

"Putin se siente Goliat en su imaginación". Foto Archivo. Putin en el Kremlin, en diciembre de 2021.

Este artículo de opinión lo publicamos por cortesía de su autor, Oleksandr Pronkevych, decano de la Facultad de Filología en la Universidad Petr Mogilo del Mar Negro, en la ciudad de Mykolaiv y presidente de la Asociación de Hispanistas de Ucrania. La columna del profesor Pronkevych fue publicada originalmente en el diario La Voz de Galicia.

A mí me gusta leer los Libros Sagrados no porque sea un hombre religioso, sino porque sus textos cuentan historias que hacen pensar a los lectores durante siglos: en su simbolismo, desde la perspectiva de la experiencia histórica, se refleja la realidad actual contradictoria que nos rodea. Una de estas historias es el mito bíblico sobre el combate de David y Goliat (1 Samuel 17:55), muy ampliamente representado en la cultura universal. No hay sentido para relatar la trama de este. Sin embargo, lo que ocurrió entre los personajes implicados me recuerda la situación que observamos ahora en el frente.

Alguien podría pensar que Goliat es Putin y se equivocará, porque Goliat es Rusia, el país con territorio grande, con recursos humanos y materiales inagotables y con una conciencia primitiva. Putin se siente Goliat en su imaginación y se comporta y habla como el filisteo de la Biblia. Este último se dirige a David con desprecio: «Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo». En la lengua de Putin, esta frase se traduce en: «Todavía no hemos empezado la guerra». Sin embargo, no es Goliat. Es el enano que ha tomado como rehén al imperio gigante y ha entrado con la torpeza del elefante en una cacharrería…

David es el símbolo del hombre que combate con el enemigo que le supera en masa -en el tamaño del cuerpo o, en nuestro caso, en la cantidad de las armas-. Para vencer la batalla, David aprovecha el intelecto, su maestría militar y el apoyo de Dios: «Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel», responde a las palabras insolentes del gigante grosero. Viene a ser Ucrania, o más exactamente, el Ejército ucraniano. Así es como el David de Miguel Ángel es llevado en esta guerra por Dios, por su pueblo, por su estoicismo y por la creatividad en el uso de la estrategia y la táctica en los campos de combates.

En el texto bíblico, David encuentra el punto débil de Goliat -es la frente del gigante contra el que David tira la piedra con su honda-. El gigante cayó a tierra y David con su espada «lo acabó de matar y le cortó con ella la cabeza».

Es imposible ganar la guerra con Rusia lanzando piedras a la frente de los soldados rusos. Es inútil porque sus calaveras están llenas de plomo, como escribía un poeta español sobre otros militares que aterrorizaban a la gente pacífica. La honda del David ucraniano es el lanzamisiles Himars y otros sistemas lanzacohetes occidentales que golpean los depósitos de municiones del ejército invasor.

El Goliat ruso perderá la guerra. La victoria será para el David ucraniano.

OPINIÓN. Cuba apuesta al desarrollo turístico grandilocuente pero abandona un puente crucial en las Playas del Este

La destrucción del Puente de Boca Ciega o como también le llaman, el Puente de Guanabo, convierte un tramo de 50 m en un recorrido de 15 km.

Este artículo del arquitecto cubano Edelberto Díaz fue publicado originalmente en la plataforma América Nuestra bajo el título "Periscopio La Habana: Puentes de amor…". Lo reproducimos en nuestra web por cortesía de su autor.

Llevo meses intentando entender la lógica que respalda la desesperada construcción de habitaciones hoteleras en Cuba. Un país que atraviesa una crisis brutal en cuanto a suministros y para qué hablar sobre la propuesta de vida que está planteada para sus habitantes que por último ni quejarse pueden. Pero intento abstraerme de estos argumentos que son tan obvios, y voy a plantearme entender este desarrollo turístico grandilocuente, con hoteles de lujo, ubicados en sitios muy bien escogidos en cuanto al valor de la tierra definido por sus ubicaciones, no al valor actual de la tierra que es una caricatura grotesca de lo que suele ocurrir en el mundo real.

Hace unos días un querido amigo me comparte tres imágenes de la “evolución” del Puente de Boca Ciega o como también le llaman, el Puente de Guanabo. Confieso que al ver la imagen actual donde solo existen las columnas o pilotes de madera que lo soportaron durante décadas. Comienzo a preguntar y resulta que por el año 2010 se le ocurrió a alguien la idea de desmontar la estructura que aún perduraba, con la excusa de que se haría una reparación capital o, más bien, una reconstrucción, sobre la cual la imagen actual del 2022 habla por si sola.

Recuerdo que para los años 90 ya se habían tomado precauciones con los límites de peso de los vehículos que podrían circular sobre el puente y cuando decidíamos cruzarlo en carro íbamos todos con los dedos cruzados dentro del automóvil rezando por no ser nosotros la causa del colapso.

Pero regresemos a la visión de turismo y de los atractivos que se le pueden ofrecer a un turista si vemos las sumas millonarias invertidas en inmuebles, sí en inmuebles, porque eso es lo que es un hotel, un inmueble, algo perfectamente canjeable, algo que se puede utilizar como prenda financiera, algo que es propiedad de una sociedad mercantil en específico, en fin, todo lo que significa y encierra un inmueble.

Dentro de la visión nacional del turismo, al parecer se traerá a los turistas para que se queden en la habitación gozando el esplendor del “inmueble”, ya que la infraestructura urbana no tiene nada que envidiar a la suerte que corre el puente de Boca Ciega, el cual, por cierto, forma parte de la flamante vía costanera que va desde Tarará pasando por Santa María, llegando a Boca Ciega, donde se conecta con Guanabo y termina en Celimar. Sin duda toda una experiencia para el turista que decida conocer las playas de Este de La Habana, que, en definitiva, son las playas de que valen la pena en la ciudad capital.

El Puente de Boca Ciega podía ser atravesado a pie o en auto.
El Puente de Boca Ciega podía ser atravesado a pie o en auto.

Pues no, esto no es prioridad, ni para el anhelado turista que traerá divisas al país, ni para el lugareño que le han canjeado un recorrido de 50 metros (extensión del puente original) por hasta 15 kilómetros de recorrido para llegar al mismo lugar, algo que podría hacer si estuviera el puente, recuerden que el periplo actual sería por la antológica Vía Blanca y demás vías alternas que funcionan como alternativa para viajar de Boca Ciega a Guanabo, o sea, que el destino es lidiar con los catetos ya que se ha perdido la hipotenusa.

¿Cómo se puede explicar que todo el dinero se concentre en habitaciones hoteleras, mucho más cuando la ocupación cada vez es menor? Con niveles insostenibles donde no da ni para cubrir la propia operación de los hoteles, ¿por qué tanta ansiedad y apremio?, ¿por qué imaginar que sería atractivo traer un turismo encapsulado dentro de un inmueble, y al que le dará pavor, vergüenza y hasta temor, salir a pasear por las calles? ¿qué interacción imaginable existirá entre la población y los turistas?

Yo solo quiero entender para cuál etapa de Cuba son estos hoteles que hoy crecen como chichones y no tengo manera de imaginar a qué responden, ya que no recuerdo a nadie que coleccione hoteles vacíos y estos les produzcan beneficio alguno.

Por el momento y hasta dilucidar una justificación tan compleja, ¿podrían hacer algo por el Puente de Boca Ciega? Solo son 50 metros en la desembocadura del río Itabo, ¿cuánto puede significar eso para quienes multiplican las habitaciones como panes y peces..?

Bañistas atraviesan el Puente de Guanabo.
Bañistas atraviesan el Puente de Guanabo.

"Tu miedo no me importa"

Amelia Calzadilla. (Captura de video/Facebook)

Esta frase la escuche en una filmación proveniente de Cuba. Una voz de mujer que sintetizaba el sentir de otras muchas, todas, hartas de un coctel que dura 63 años, en el que solo se mezclan represión y miseria. Expresión que refleja, a mi modesto entender, la probabilidad de jornadas muy cruentas y dolorosas que deben conducir a una Patria nueva, donde no haya verdugos ni victimarios.

Esa fue una de las voces que escuche en las redes esta semana. Un comentario que solo se produce en una sociedad atemorizada como la cubana, donde prima el terror, las personas se autocensuran y procuran que sus seres queridos no rompan el círculo del miedo por los perjuicios que puedan acarrearles.


Otro testimonio desgarrador que tuve la oportunidad de ver fue el de una madre de tres niños que denuncia la precaria situación que enfrenta junto a su familia. Una contundente e irrefutable evidencia del fracaso del totalitarismo castrista, además, de mostrar el sacrificio inútil de amplios segmentos de varias generaciones de cubanos de trabajar a favor de un proyecto que ha devastado la Isla y muchos de los valores de su ciudadanía.

El castrismo en cualquiera de sus derivados, venezolano, nicaragüense, boliviano y un eventual colombiano si Gustavo Petro llega al gobierno, solo conduce al fracaso y a la frustración. Es una propuesta ineficiente en todas sus expresiones, a excepción de su innegable habilidad para imponer un estricto control social basado en la represión y la desinformación.

La juventud debería considerar con mucha ponderación las propuestas políticas milagrosas. Cierto que en la política se aprecian manejos muy malos que deben ser erradicados, pero no deben ser motivo para creer ciegamente en un iluminado que solo asegura que lo cambiará todo para construir un futuro luminoso. Hay que instruirse, conocer el pasado y aprender que “mis derechos terminan donde empiezan los de los otros”.


El ejemplo de Cuba, Venezuela y Nicaragua deberían servir de modelo a las nuevas generaciones que esperan “conquistar el cielo” sin entender que una vida confortable dentro de la justicia solo se alcanza con trabajo. Lo demás está por verse.

Los cubanos, en una notable mayoría, abrazaron a su Mesías y repudiaron lo que lo negara. En aquella barahúnda de histeria desenfrenada, como la calificara el historiador y periodista Enrique Encinosa, representantes de todas las generaciones cerraron los ojos y se prestaron a cazar a quienes disintieran. Fueron ellos los que ayudaron a destruir el país; conduciendo a las generaciones emergentes al grado de desesperación que muestra esta madre cuando acusa al gobierno, consciente de las represalias que puede padecer, de inepto, corrupto y complaciente con todo lo mal hecho.

Cierto que ha sido el liderazgo castrista y todos sus funcionarios, incluidos policías y militares, los que han sostenido al régimen de oprobio por más de seis décadas, pero también han contribuido a su sostenimiento, y a la formación de las colonias de Venezuela y Nicaragua, quienes hayan prestado sus habilidades y talentos a divulgar y convencer a la denominada mayoría silenciosa de lo justa y provechosa de la obra totalitaria.


Un régimen totalitario no permite feudos, solo están relativamente libres de sus mandatos quienes se les oponen. Sin embargo, el resto de la ciudadanía debe conducirse como disponen las autoridades, lo que motiva un nivel de complicidad muy alto, y una comprensión del miedo que trasciende la individualidad de la persona. Un síndrome de indefensión que transforma al ciudadano en una jauría sin voluntad, pero que llega a un momento de ruptura, como ocurrió con esta madre, que pide que la detengan, y exhorta al resto de las madres de la Isla a unirse, para reclamar, de una vez por todas, respeto a sus derechos y una vida digna.

Esta angustiada madre le dice mentiroso al régimen cuando desnuda una de sus falsedades fundamentales, al proclamar que los “bienes son del pueblo”. Todos escuchamos y leíamos, repetido hasta el cansancio, “esto es del pueblo”, y hay que tener coraje para desmentirlo, como ha hecho esta señora, que está padeciendo numerosas represalias y abuso de las autoridades.

Solo resta confiar que se sumen más madres, la ciudadanía a su reclamo para alcanzar un país, “con todos y para el bien de todos”.

Identidad e independencia en el idioma: los nombres importan en Kyiv, Odesa y Mikolaiv 

Kyiv, capital de Ucrania (Foto de Ukrainfor)

El tema de cómo escribir y pronunciar los nombres de las ciudades ucranianas estaba en los titulares de la prensa internacional antes de comenzar la invasión de Rusia a Ucrania el 24 de febrero del 2022. Hace ya varios años que los ucranianos vienen pidiendo que se escuchen sus argumentos. Ya se lee en inglés Kyiv o Myikolaiv. Los medios hispanos todavía fluctúan entre Kiev o Kyiv, Odesa u Odessa, Járkov o Jarkiv, Rovno o Rivne.

Kiev (iev) es como nombran a la capital ucraniana en ruso y Kyiv (yiv) en el idioma ucraniano. El nombre deriva del eslavo antiguo, la lengua que primaba en la región en los inicios, allá por el año 989 cuando adoptaron los eslavos orientales el cristianismo. En la actualidad Kyiv es la transliteración latina oficial del nombre de la capital en ucraniano. Desde su independencia en 1991, al colapsar la Unión Soviética, los ucranianos han sido bien precisos en la forma de nombrar sus ciudades, regiones y hasta del país. Existen estándares oficiales para traducir sus nombres toponímicos del cirílico al latín utilizando la transcripción ucraniana. En varias ocasiones las autoridades ucranianas han pedido a los organismos internacionales y la comunidad internacional que se respeten esas reglas, algunas ya adoptadas. No es algo pueril o trivial lo que solicitan desde Ucrania, que la prensa utilice los nombres de sus ciudades como ellos las llaman. Es un pedido, quizás con carácter simbólico, de los que escriben hoy día una de las páginas más importantes de la historia anticolonial e independentista del siglo XXI.

En la región del centro y el este de Europa las lenguas eslavas tienen mucho en común, hay palabras similares, sonidos fonéticos en ocasiones idénticos. El idioma ruso y el ucraniano, al igual que el bielorruso, son de la familia de las lenguas eslavas orientales (hay otras lenguas y dialectos derivadas del idioma antiguo eslavo oriental que se hablan en regiones de Polonia, Hungría, Eslovaquia como el ruteno). Los vecinos checos, polacos, eslovacos, se consideran lenguas eslavas occidentales (también en la zona se hablan otras lenguas y dialectos como el moravo) y las lenguas del sur o meridionales son el serbio, búlgaro y bosnio.

Para los ucranianos el tema es muy importante en términos de identidad e independencia. No comprenden cómo todavía se leen en importantes diarios de lengua española el nombre de la capital de Ucrania como Kiev, según la transliteración rusa. Para los ucranianos cualquier referencia a los nombres con la ortografía rusa es parte de la herencia política de "rusificación", tanto por el imperio ruso como por el soviético. Durante siglos Rusia, con una política imperialista de conquista y dominación, intentó suprimir el idioma ucraniano, como lo intentó hacer con la lengua polaca o rusificar el finés.

No es historia antigua ni un lejano pasado las épocas cuando se prohibía el idioma ucraniano, suprimiendo y desterrando la enseñanza y la lectura en esa lengua, los libros y hasta los cantos. Eran políticas para que prevalecieran por la fuerza los designios de Moscú, incluidos los lingüísticos. Desde San Petersburgo o Moscú, la política imperial hacia los vecinos del oeste era la misma – erradicar la cultura, incluso el idioma. Diferentes emperadores o emperatrices rusas eliminaban el ucraniano de la enseñanza, cerrando inclusive la Academia Kyiv-Mohyla, la principal universidad del país, creada en 1615. Toda educación en Ucrania, en aquel entonces, era en ruso. En el siglo XIX varios edictos ministeriales prohibían las publicaciones, discursos y sermones en idioma ucraniano y así se mantuvo hasta inicios del siglo XX.

Por generaciones los ucranianos estuvieron sujetos a represiones, humillaciones, hambrunas, deportaciones masivas y un intenso apartheid educativo y prohibiciones lingüísticas. Hay dos documentos que demuestran la represión al idioma y la voluntad de independencia y lucha. El primero es la Circular del entonces ministro del interior de Rusia, Peter Alexievich Valuev, de 1863, enviada a los comités de censura en Moscú, Kyiv y San Petersburgo, prohibiendo el uso del idioma ucraniano. La orden que utilizaba para los ucranianos el término de “pequeños rusos” decía: “La mayoría de los pequeños rusos prueban completamente que no hubo, no hay ni puede haber ningún idioma especial pequeño ruso, y que su dialecto, usado por la gente común, es el mismo idioma ruso, estropeado por la influencia de Polonia en él…”. En 1876, el emperador Alejandro II, estando de vacaciones en la ciudad alemana de Ems, firmó un ucase prohibiendo el ucraniano en todo el imperio ruso.

Unos años antes de esos ucases y ordenanzas había fallecido el poeta ucraniano Taras Shevchenko, quien había dejado su Zapovit/Testamento en unos versos que han pasado a la historia ucraniana y a la literatura universal. En la traducción al castellano de Serhiy Borschevsky, uno de los más eruditos traductores ucranianos, se palpa la fiereza del poeta por la libertad de su patria - “Las olas rugientes/llevando de Ucrania/la sangre malvada/hacia el mar… Enteradme y alzados, /romped las cadenas, /en la sangre enemiga/ahogad sus penas…”.

Tras la toma de Kyiv por los bolcheviques permitieron al inicio un retorno a la lengua natal en Ucrania, bajo la política de “korenización” (nativización), con el propósito de unir a los pueblos que componían la URSS. Ya en 1930 se puso fin a esa política pasando a una rusificación estricta, haciendo del ruso el idioma principal. A la Siberia fueron enviados cientos de miles de intelectuales y clérigos ucranianos para suprimir todo vestigio de cultura y educación ucraniana. Históricamente el idioma ruso fue un instrumento de dominación por parte de Rusia, de ahí el empeño de los ucranianos por desafiar la rusificación de Ucrania. Esta lucha también tiene su reflejo en el uso correcto de la ortografía para nombrar la capital de Ucrania, Kyiv.

En el siglo XX, durante la existencia de la URSS, la capital ucraniana era conocida en los medios de prensa como Kiev, que es la forma rusa de pronunciar el nombre. La rusificación de la cultura en las restantes repúblicas de la Unión Soviética es solo uno de los aspectos de la dominación soviética. La implementación forzada del alfabeto cirílico en Moldavia, Kazajistán, Azerbaiyán, Turkmenistán y Uzbekistán hizo que estos países, al recobrar la independencia volvieran a sus raíces culturales con un alfabeto nada cirílico. En algunos casos recuperaban el alfabeto latino, azerí, o turco. Con los nombres de ciudades que componían el país soviético sucedía algo similar. La capital de Moldavia es la ciudad de Chisinau y no Kishiniov, la versión rusa del nombre.

La lucha por el renacer de Ucrania va de la mano de la enseñanza del idioma, entendido desde la perceptiva de la nación que ha pasado por una profunda crisis de identidad nacional provocada por siglos de rusificación zarista y soviética. Desde la proclamación de la independencia en 1991, Ucrania ha venido realizando campañas para la transcripción en ucraniano de los nombres de sus ciudades y en 1995 el gobierno ucraniano adoptó la transcripción "Kyiv" como la ortografía estándar de su capital.

Pocos medios de prensa prestaron atención al cambio, quizás los diplomáticos acreditados en Kyiv y los medios de prensa que entonces cubrían el espacio post-soviético, la mayoría desde Moscú. No hubo impacto ni metodología para implementar un plan que llamara la atención sobre el nombre. La Décima Conferencia de Estandarización de Nombres Geográficos de la ONU en el 2012 aprobó el uso de la romanización de los nombres geográficos en Ucrania.[1]

Entre los medios de prensa hispanos ha seguido prevaleciendo lo que se origina en Moscú para determinar las políticas de cobertura noticiosa. Los pedidos de los ucranianos tenían como respuestas las mismas que se veían en los medios de propaganda rusa: delirios de ultranacionalismo ucraniano, presunción “cuasi” analfabeta. Alegaban que tal pedido era un espectáculo secundario populista de las elites políticas, nacionales y culturales del país con el fin de distraer a las masas y quitar la atención de los problemas reales, como la corrupción o buscar soluciones a las crisis socioeconómicas. Muchos de estos críticos también veían con malos ojos la política de des-sovietización de los nombres en calles y ciudades. En el debate, en especial en las redes sociales, por mantener el Kiev se ven especialistas en periodismo, traducción, lingüística, lexicografía y ortotipografía, y se reconoce que algunos usuarios comienzan a utilizar Kyiv.[2] Sobre las diferencias en el topónimo de la capital ucraniana varios medios de prensa en español, tras la incursión militar rusa en Ucrania, expusieron el debate y las razones en sus páginas.[3]

Los más puros en la defensa del idioma español critican hoy el uso de Kyiv apelando a los casos de Moscú y Londres (Moskva y London). Viene entonces la teorización y apego a los exónimos. Repiten los casos de Finlandia (Suomi) Alemania (Deutschland) o los Países Bajos (The Netherlands). Piensan que los países tienen derecho a decidir por sí mismos cómo quieren que otros lugares se llamen en su idioma, en este caso el español.

Campaña de Ucrania con los nombres de sus ciudades.
Campaña de Ucrania con los nombres de sus ciudades.

Pero es que en los antes mencionados no fueron imperios extranjeros los que pusieron los nombres a esas dos urbes o a esos tres países. Cuando varias ciudades en diferentes países se independizaron en el siglo XX decidieron ellos cambiar sus nombres o el de las propias naciones. Entonces no hubo objeciones lingüísticas. Sobran ejemplos de cambios de nombres de ciudades como para no asombrarnos ni oponernos fehacientemente. Ya no hay Rhodesia sino Zimbabue y Ceilán hoy es Sir Lanka, Birmania es Myanmar. La ciudad india de Bombay hoy es Mumbai y la muy nombrada Calcuta ahora es Kolkata. Para algunos defensores de la lengua hispana el cambio de nombre al finalizar el colonialismo inglés era bienvenido, pero no con el colonialismo soviético.

Similar proceso de cambio lo hizo Persia en 1953 que pasó a llamarse Irán. Anteriormente Bizancio fue Constantinopla y hoy Estambul, como San Petersburgo fue Petrogrado, Leningrado para volver a llamarse San Petersburgo. Los vietnamitas cambiaron Saigón por Ciudad Ho Chi Minh. En los países Camboya fue Kampuchea y ahora de nuevo Camboya, el Alto Volta es hoy Burkina Faso y Suazilandia pasó a ser en el 2018 Esuatini. Recientemente las Naciones Unidas adoptó oficialmente a inicios de junio el cambio de nombre de Turquía por el de Türkiye, porque en Ankara no desean que el país sea nombrado como Pavo en inglés.

Es cierto que aun tras la proclamación de la independencia de Ucrania en 1991 los nombres geográficos de las ciudades ucranianas que más eran citados en la prensa internacional: Kyiv, Odesa, Jarkiv, Rivne o Lviv, lo hacían con el alfabeto ruso: Kiev, Odessa, Rovno, Lvov. Los menos citados o conocidos sí tenían más posibilidad de que se utilizara el nombre ucraniano cuando aparecían en historias o reportajes.

Con Kyiv el tema toma más actualidad y vigencia para los ucranianos desde 2014, después de que Rusia anexó Crimea y respaldó a los separatistas en el este de Ucrania. En octubre del 2018 la cancillería ucraniana comenzó una campaña internacional utilizando las etiquetas #KyivNotKiev y #CorrectUA, donde pedían el cambio a los medios de prensa internacional. Fue precisamente con esta iniciativa que la prensa internacional comenzó a prestar atención a los nombres.

Una fuente en la Administración del Presidente Volodímir Zelenski, dijo que la insistencia de las autoridades ucranianas por los nombres con transliteración a partir de la pronunciación ucraniana “es parte de la descolonización. Todos veían a Ucrania durante décadas a través del prisma de la URSS y después de la Federación Rusa. Es decir, la escritura tradicional española no refleja las reglas lingüísticas, sino cuestiones políticas”. Reconocen en la administración presidencial que “se ha hecho un apelo a todos los gobiernos haciendo la campaña global KyivNotKiev” y manifestó asombro por el empeño de muchos hispanoparlantes en mantener Kiev. “No sé qué pasa en los países de la América Latina, pero la Embajada de Ucrania en España ha solicitado corregir este tema a diferentes medios (El País, TVE, Antena 3) y tienen una reunión planeada con la RAE”.

Afirma la fuente de Bankova que “es importante llamar la atención del público sobre el tema, a través de publicaciones en los medios. Creo que también podría ser útil un llamamiento colectivo a la RAE ya los medios principales. Esto daría más empuje a los esfuerzos de la Embajada” y como tarea inicial menciona que “vale la pena cuidar la ortografía de los nombres de lugares ucranianos en mapas en publicaciones académicas: atlas educativos, enciclopedias, etc.”. Señala además, inexactitudes cuando se mencionan las ciudades ucranianas y recalca que “los medios están realmente llenos de discordia: Odessa / Odesa, Lviv / Leopolis, Jersón / Kherson. Mykolaiv tiene mil formas de escribirlo. La única constante que se escribe en ruso siempre es transliteración de KIEV. Y no es necesario limitarse a las ciudades: por qué el río Dniéper sigue siendo Dniéper, pero al mismo tiempo se usa el nuevo nombre de la ciudad Dnipro. Ahora que Ucrania está saliendo en las noticias y los mapas de batalla se actualizan regularmente, es hora de escribir y estandarizarlos correctamente”.

Los ucranianos consideran que la rusificación inclusive de los nombres de las ciudades, aldeas, poblados, es un intento de Kremlin por seguir la obstinación por despojar a Ucrania de una identidad independiente, lo mismo fuera del país como adentro. Elemento imprescindible en esa recuperación nacional está el dejar a un lado la ambigüedad lingüística. Dentro de la amplia gama de estudios lingüísticos, sobre el origen de los idiomas en esa zona del planeta están los que consideran que el idioma ruso no es una lengua esclava, con más parentescos con las lenguas fino-húngaras.

La profesora Anna Bajtina, especialista en lengua ucraniana, considera que el imperio ruso prohibió en Ucrania las formas más auténticas del idioma ruska, que era el idioma que hablando en la Rus que tenía su sede en Kyiv. Nos recuerda la catedrática que “las tierras de la parte europea de la Rusia Moderna, que entonces se llamaba Zalissya, nunca fueron Rus, y los eslavos no vivían allí en ese momento” y que “la literatura que ha sobrevivido hasta nuestros días fue escrita en el idioma eslavo eclesiástico. Ese idioma se formó sobre la base del búlgaro antiguo”.

Señala Olga Tarnovska, profesora de la Universidad Boris Grinchenko que el idioma es “un reflejo de la transformación político-social del mundo, los países que cambian sus nombres, que se liberan, que vuelven a sus raíces y se descolonizan. De hecho, el río se llama Dnipro, como la ciudad que cambió su nombre hace unos años (de Dniepropetrovsk a Dnipro)”.

Los ucranianos, afirma Tarnovska, buscan “promover una cosa justa y correcta hoy en día, en vista de la política imperialista rusa apoyada, en parte, por los medios hispanos al recusar reconocer nuestra identidad lingüística y empeñándose en definirnos en términos “rusos” y recuerda ella que “el fundador de Kyiv, uno de los tres hermanos, se llamaba Kyi, es decir, desde sus inicios la ciudad llevaba su nombre y se pronunciaba Kyiv desde sus orígenes”.

Para Anna Bajtina, en Rus hablaban un idioma "mucho más cercano al ucraniano moderno que al ruso” argumentando que “el idioma de Moscovia (así a Rusia nombraron entonces) no era considerado por nadie en el mundo como “idioma ruso”, sino que se llamaba específicamente el idioma de los moscovitas, el idioma moscovito” y esta lengua “no ha sido hasta ahora reconocido por los lingüistas europeos (incluidos los países eslavos) incluso en eslavo, pero pertenecía a los dialectos finlandeses”.

El manual de AP y los cambios en la prensa

Campaña en Ucrania de No Kiev
Campaña en Ucrania de No Kiev

En agosto del 2019 la Guía de Estilo de la agencia noticiosa de prensa AP[4] hacia pública su decisión de usar Kyiv: "El cambio está en línea con el nombre y la transliteración preferidos del gobierno ucraniano. La ortografía Kyiv también ha ido ganando uso durante la última década entre gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de medios". Recalcaba AP que, aunque ellos prefieren “las grafías tradicionales en inglés para muchas ciudades, como Roma, Moscú y Varsovia, consideramos que la grafía ucraniana de Kyiv es una adaptación importante porque está vinculada al estatus actual de Ucrania. Para muchos ucranianos, la antigua grafía Kiev parece anticuada porque se asocia a una época en la que Ucrania formaba parte de los estados ruso y soviético, en lugar de ser un país independiente”.

Después que AP hizo el cambio, aparecía el Kyiv en los más importantes diarios de Estados Unidos: The Wall Street Journal, The Washington Post, Telegraph, Financial Times, The Guardian, Independent, BBC, The Globe and Mail, han seguido su ejemplo.

En junio del 2019 la Junta de Nombres Geográficos de los Estados Unidos (BGN)[5], en votación unánime, había decidido retirar el nombre de Kiev y en lo adelante solo se utilizaría Kyiv para nombrar la capital ucraniana. En octubre del 2019 la Organización Internacional de la Aviación Civil hacia el cambio de Kiev a Kyiv en los aeropuertos internacionales.

Para el mes de noviembre del 2019, durante las sesiones del juicio político al entonces presidente Donald Trump, el diario The New York Times[6] destacaba la diferencia en la pronunciando del nombre de la capital ucraniana en alguno de los que participaban en las sesiones. Tanto los congresistas como los funcionarios de diferentes departamentos de la administración estadounidense pronunciaban los nombres ucranianos de diversas maneras.

Buscando esclarecer dudas, el diario neoyorquino indaga con Yuri Shevchuk, profesor de ucraniano en la Universidad de Columbia, quien aclaró que los ucranianos nativos acentúan la primera vocal y la segunda vocal se pronuncia como una sílaba separada y suena como dos i juntas. El académico afirmó al rotativo que los “empleados del Departamento de Estado y otras personas que trabajan en política exterior en Washington generalmente tratan de pronunciarlo al estilo ucraniano, por respeto a los ucranianos”. "No hay más razón que la vieja inercia colonialista para seguir usando la ortografía rusa para el nombre de una ciudad ucraniana", dijo el Dr. Shevchuk. Durante las audiencias en el Congreso, el diplomático estadounidense George Kent, al frente de la política hacia Europa y Eurasia, quien domina ucraniano y ruso, usaba la pronunciación del ucraniano. Tras la publicación de la nota, el New York Times dejó de escribir Kiev, que es la transliteración del ruso.

National Public Radio, los primeros en aclarar el nombre tras la invasión y la reticencia de la RAE

El 25 de febrero del 2022, un día después de la invasión rusa, en el boletín de noticias[7] de la agencia pública estadounidense NPR anunciaba sus normas de redacción. La cadena de noticias dijo que se trata de "una señal de respeto cuando aprendes a pronunciar el nombre de alguien de la forma en que lo pronuncian ellos mismos. Lo mismo es cierto para la ciudad capital de Ucrania”.

Mapa con la capital ucraniana - Kyiv
Mapa con la capital ucraniana - Kyiv

El boletín se elabora bajo la guía de la Oficina del Editor Público que dirige Kelly McBride, quien es además vicepresidente del Centro de Ética y Liderazgo del Instituto Poynter y una de las voces más autorizadas en Estados Unidos en ética y estándares periodísticos. Se afirma en el envío de NPR que la pronunciación al estilo ruso del nombre de la capital ucraniana era más familiar al odio de los estadounidenses “los residentes reales de esa ciudad tienen su propio idioma y su propia pronunciación. Con el ejército ruso encaramado en la frontera de Ucrania, ves el problema con esa antigua pronunciación, ¿verdad? Usar el lenguaje de los vecinos amenazantes es más que inexacto, es una falta de respeto”.

El editor gerente de NPR, Terry Samuel, relata la información, había enviado un correo electrónico a la sala de redacción con la instrucción de decir la pronunciación ucraniana de Kyiv, en lugar de la pronunciación rusa de Kiev; y se debía informar a la audiencia que NPR usaba la pronunciación ucraniana y no la rusa para denominar la capital. La aclaración de NPR, que suscriben además las periodistas Amaris Castillo y Kayla Randall afirma que “lograr la pronunciación ahora mismo, en medio de un conflicto geopolítico, es un reconocimiento certero y tardío de la autonomía de Ucrania”.

Resistencia de la Academia Española

La Real Academia de Lengua Española (RAE) al ser inquirida al inicio de la invasión rusa a Ucrania sobre el tema lanzó tres twitters expresando su preferencia por mantener el uso de Kiev, alegando inclusive que el ruso es “lengua puente” y no colonizadora en Ucrania.

Los mensajes decían: "El topónimo tradicionalmente usado en español para denominar a la capital de Ucrania es «Kiev» (basado en la transcripción de la forma rusa Киев), documentado por primera vez en 1834 y que también usó Juan Valera en su correspondencia a mediados del s. XIX. Le seguía otro mensaje: La transliteración de la forma ucraniana Київ es «Kyiv» —pronunciada aproximadamente [kíiv] o [kíyiv]—, pero esa grafía no se adecua a nuestra ortografía, pues contiene una «y» con valor vocálico en interior de palabra, rasgo ajeno a nuestra ortografía, y finalizando así: Cuando un topónimo tiene arraigo tradicional en nuestra lengua, aunque provenga de una lengua puente (aquí el ruso) y no de la lengua del territorio donde se sitúa el lugar nombrado, conviene mantenerlo para dar estabilidad al léxico toponímico".

Con ese sentido “académico” los ucranianos se unen a los gallegos, que por años pedían que modificaran en su diccionario la entrada del significado de ser “tontos” en Costa Rica y “tartamudos” en El Salvador. Y los gitanos que exigían el retirar la definición que los catalogaba como persona que “se sirve de engaños y artificios para defraudar a una persona en algún asunto. Que intenta engañar a alguien con astucias y mentiras”. Y la palabra judiada que tiene entre las definiciones la de: “Mala pasada o acción que perjudica a alguien".[8] La Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), creada en el 2005 por la RAE y la agencia de noticias EFE, mantiene el uso de la fonética rusa para la capital ucraniana. La sugerencia que hace usar Kiev es que “contiene una combinación gráfica ajena al español”. [9]

Con este tema Barcelona se adelantó a Madrid cuando la Sección Filológica del Institut d'Estudis Catalans (Instituto de Estudios Catalanes - IEC) adoptó para el nombre de la capital de Ucrania el de Kiiv. La nota que publica la página oficial del IEC aclara que “se priorizaron las formas en la lengua originaria y no las recibidas a través de lenguas intermedias, como en este caso el ruso para la forma Kiev, especialmente en el caso de la toponimia de las antiguas repúblicas soviéticas. La forma Kiiv corresponde a la transcripción en catalán del nombre propio en lengua ucraniana”.[10]

Oleksandr Pronkevych, decano de la Facultad de Filología en la Universidad Petr Mogilo del Mar Negro, en la ciudad de Mykolaiv y presidente de la Asociación de Hispanistas de Ucrania declaró en entrevista reciente que los ucranianos han insistido ante la RAE para que se revise el tema sin que hayan recibido respuesta.[11] “Soy también presidente de la Asociación de Hispanistas Ucrania y en un momento de la guerra los diputados del Consejo Supremo de la Rada se dirigieron a mí. Firmé una carta dirigida a la Academia Real Española solicitando los cambios ortográficos, pero todavía no me han escrito nada y no sabemos qué pasa con nuestra carta. Me parece que es el espíritu como de inercia”, dijo el académico.

Otro de los hispanistas ucranianos Sergiy Fokin, docente de la Universidad Nacional Tarás Shevchenko de Kyiv, al ser inquirido recuerda la ley catalana, que detalla claramente que “sus nombres geográficos se transcriben únicamente del catalán” y aboga por que se transcriban los nombres y se pronuncien de la forma "más auténtica posible”. Para limar asperezas el profesor de la Universidad de Kyiv Taras Shevchenko señala las conferencias de las Naciones Unidas sobre normalización de nombres geográficos como la plaza ideal para buscar soluciones, aunque lanza la interrogante de “si escribimos Kyiv en español porque lo transmitimos del cirílico a los caracteres latinos de esta forma, entonces, también tiene que ser así en polaco, en lugar de Kijów”.

Fokin no es de la opinión de que el tema se pueda resolver al nivel de los hispanistas, reconociendo que “a nivel de dos naciones siempre habrá lugar a debates como este, que modificamos desde Ucrania la lengua española o que Kiev no es necesariamente del ruso sino de los tiempos de Rus de Kiev, se empezaría a transcribir desde que Anna Yaroslavna viajó a Francia, hay que explorar por ahí...”. Presenta el profesor ucraniano el criterio de los traductores españoles de la Comisión Europea que siguen al pie de la letra las instrucciones de la RAE en cuanto a topónimos y antropónimos ucranianos.

Campaña de Ucrania por Kyiv
Campaña de Ucrania por Kyiv

Algunos medios hispanos como el ABC de Madrid, El País, Reforma de México, siguen con Kiev; sin embargo, tanto el ABC como el Clarín de Argentina, nombran las ciudades ucranianas de Jarkiv, Mikolaiv y Chernihiv. El servicio en español de la Voz de América (VOA) usa Kiev y Jarkov, mientras que Radio y Televisión Martí se decanta por Kyiv, Jarkiv y Lviv. Inclusive los ucranianos que escriben para la prensa española sus textos aparecen con nombres de ciudades ucranianas con la variente rusa, como declaró el profesor Oleksander Pronkevych, quien tiene una columna de opinión en La Voz de Galicia con el título de Diario Íntimo de una Guerra.[12] “Cuando mando mis textos en que aparece el nombre Kiev y escribo Kyiv con y griega; pero me corrigen y ponen ie, de Kiev. Yo pregunté una vez el por qué y me responden que es la Academia Real Española. Pero por ejemplo en Cataluña en textos dedicados a Ucrania escriben Kyiv, con i griega. Como queremos nosotros. Todo depende de la libertad en una sociedad concreta. Y no me sorprende que en los Estados Unidos eso se hace sin problema, porque los Estados Unidos es un país con tan variedad de culturas, de lenguas, de todo. Eso significa que poco a poco se desarrolla la tolerancia y la comprensión de la sensibilidad cuando hablamos sobre estas cosas”.

A pesar de enviar cientos de miles de soldados a invadir a Ucrania, cometer cientos de crímenes de guerra, violar a mujeres, niñas y adolescentes ucranianos, Putin mantiene el discurso de que rusos y ucranianos son “hermanos”, "un solo pueblo" (es decir, rusos), y los que han pedido la ayuda a Moscú desde el este de Ucrania llaman a los ucranianos traidores y ayudan a las tropas rusas a convertir a Ucrania en una especie de protectorado ruso, con la idea de volver a tenerlo dentro de los predios del imperio y con nombre, sea lo mismo Malaya Rossia (Rusia Pequeña) o Novayarossia (Rusia Nueva).

En Ucrania ven hoy día el que llamen a la capital Kiev como táctica de la maquinaria de propaganda rusa, como parte de una campaña insidiosa para imponer el idioma ruso a millones de ucranianos y difundir desinformación sobre Ucrania. Usar las transliteraciones de los nombres ucranianos al idioma ruso para los pueblos y ciudades que están atacadas, bajo asedios, bombardeadas se ha convertido no solo en un absurdo sino también en gesto grotesco. El viaje de construcción nacional de Ucrania está lejos de terminar, pero establecer nombres ucranianos para lugares ucranianos es un primer paso esencial en el largo camino hacia la recuperación. La adopción en curso de los medios internacionales de la ortografía preferida "Kyiv" puede parecer intrascendente, pero representa una contribución significativa a este proceso

El uso en la prensa hispana de los nombres como Kyiv, Odesa o Mikolaiv puede que sea considerado como un pequeño gesto para los ucranianos que leen en español, pero es muy significativo para aquellos que resisten al imperialismo cultural de Rusia y se consideran herederos de una tenacidad de siglos. Es reconocer la independencia y autonomía de Ucrania y hacer un mínimo de justicia a un idioma que sigue recuperándose de siglos de dominación y entereza nacional.

Referencias

[1] https://unstats.un.org/unsd/geoinfo/UNGEGN/docs/10th-uncsgn-docs/econf/E_CONF.101_144_Report%20of%20the%2010th%20UNCSGN_e.pdf

[2] https://amp.elperiodico.com/es/internacional/20220226/kiev-kyiv-nombre-capital-ucrania-13294609

[3] https://as.com/diarioas/2022/03/09/actualidad/1646811413_857349.amp.html

[4] https://blog.ap.org/announcements/an-update-on-ap-style-on-kyiv

[5] https://geonames.nga.mil/gns/html/PDFDocs/BGNStatement_Kyiv.pdf

[6] https://www.nytimes.com/2019/11/13/us/politics/kiev-pronunciation.html?referringSource=articleShare

[7] https://www.npr.org/sections/publiceditor/2022/02/25/1083055646/how-do-you-say-kyiv

[8] https://www.20minutos.com.mx/noticia/19268/0/palabras-polemicas-rae/hacker-autismo/nuevo-diccionario/

[9] https://www.fundeu.es/recomendacion/guerra-en-ucrania-claves-de-redaccion/

[10] https://www.iec.cat/activitats/noticiasencera.asp?id_noticies=3263

[11] https://www.radiotelevisionmarti.com/a/testimonios-de-la-guerra-en-ucrania-oleksandr-pronkevych/327213.html

[12] https://www.lavozdegalicia.es/firmas/oleksandr-pronkevich

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