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Opiniones

Mapuches, un drama de difícil solución

Protesta de mapuches en Chile.

Temuco -El conflicto con los Mapuches tiene siglos de haberse iniciado. Desde el tiempo de los conquistadores españoles, la historia de Chile está llena de capítulos que narran los actos de desafío de los habitantes del sur contra los invasores a su territorio.

Los nombres de los indios rebeldes -Caupolicán, Lautaro, Galvarino y Fresia- fueron incorporados a los anales; y el poeta español Alonso de Ercilla, escribió la Araucana narrando el enorme valor de los mapuches en la lucha contra el invasor.

Hoy esa confrontación está teñida de acontecimientos promovidos por elementos foráneos que usan la confrontación con fines políticos.

Conflicto mapuche, es el nombre con el que se denomina al enfrentamiento originado a partir de los reclamos de comunidades y organizaciones mapuches a los estados, no solo de Chile, sino también de Argentina.

Los principales reclamos son:

  • Tener derecho propio ( autonomía jurisdiccional (derecho propio)
  • Recuperación de tierras ancestrales.
  • Libertad económico-productiva.
  • Reconocimiento de una identidad cultural.

En los últimos años el tema mapuche ha ganado notoriedad debido a una escalada del conflicto y al aumento del uso de la violencia, exacerbado por grupos radicales que está usando la lucha indígena para sus propios propósitos con actos terroristas, sabotajes, asesinatos, quemas de viviendas, sembrados y bosques.

Los críticos de estos movimientos señalan que debe respetarse la legalidad y condenar el uso la violencia para dirimir problemas.​

Por su parte, los simpatizantes con la causa mapuche argumentan que el uso de la violencia es usada circunstancialmente por elementos ajenos que no representan el sentir del pueblo indígena.

La cuestión mapuche ha generado debates que se desarrollan en diversos ámbitos, desde la discusión jurídica pasando por la controversia en la historia y la geografía sobre su condición de pueblos originarios, hasta el polémico uso de la etiqueta de terrorista.

Inicios

Escultura mapuche en madera en Nueva Imperial / Foto: Angélica Mora
Escultura mapuche en madera en Nueva Imperial / Foto: Angélica Mora

Los mapuches lucharon contra los españoles por casi dos siglos. De un estimado de un millón de mapuches antes de las guerras, se pasó a 150.000 indígenas en poco más de un siglo. Las pestes y el trabajo de esclavos también ayudaron a diezmar las tribus. A las matanzas se sumaron las pestes: primero el tifus, luego la viruela, pero también plagas, como la de los ratones que arrasaban con el alimento. La resistencia mapuche se extendió largo tiempo. Los indios se apoderaron de las armas y caballos de los conquistadores. La gran insurrección en tierras donde los españoles se creían definitivamente establecidos coincide con un terremoto. “Desde ese momento la guerra no terminó nunca más”.

El segundo gran levantamiento se llevó a cabo en 1598, con la eliminación del gobernador de Chile: Oñez de Loyola. Desde entonces se puede decir que las tierras al sur de Bío-Bío fueron mapuches por más de dos siglos y medio, puesto que destruyeron y tomaron todas las ciudades hacia el sur.

Tanto odio tuvieron los mapuches a la esclavitud que botaban el oro que los españoles obligaron a extraer, una de las causas de su esclavización, a los ríos y lagos, desdeñándolo, y desembarazándose de lo que les había causado tantos males.

El aislamiento geográfico

El sur es territorio mapuche, pero también posteriormente de campesinos fugitivos y de perseguidos por la justicia. Las guerras disminuyen en el curso del siglo 17, siguiéndole dos siglos de relativa tranquilidad para los indígenas convertidos en ganaderos, con cruce frecuentemente al país vecino, Argentina, llegando incluso a comerciar con los españoles. Sin embargo, las guerra no pararon y siguieron los encuentros bélicos.

Tratados

Junto con los españoles llegaron las conquistas y colonizaciones de ingleses y holandeses, con culturas “reformadas” que fueron mucho más estrictas en la relación con los indígenas estableciendo un absoluto apartheid, prohibiendo las relaciones matrimoniales e impidiendo la existencia de cualquier tipo de mestizaje.

Como cosa curiosa los mapuches usaban tiras de escrituras españolas como adorno sobre la cabeza, en son de burla.

El ejército mapuche pasó a ser en el tiempo de las victorias totalmente masculino, a diferencia de los primeros grupos guerreros que encontraron los españoles, con las mujeres siempre detrás para aprovisionar a la tropa o curarles sus heridas.

Los mapuches tomaron muchos elementos de los conquistadores. Gozaban haciéndoles el mismo daño que les habían hecho. “...en las ramas del canelo, decían los españoles, ponían sus cabezas en exposición y en una suerte de danza macabra, se movían al sonido y ritmo de baile”.

Escondites

La resistencia fronteriza más encarnizada se situaba en la cordillera de Nahuelbuta, donde los mapuches podían refugiarse rápidamente en los montes. La existencia natural de cuevas en las rocas les otorgaba el escondite pefecto.

Mientras tanto, el sistema de jefaturas guerreras, se volvió hereditaria. La igualdad de derechos y la no-esclavización mapuche era el punto central del acuerdo que pedían los mapuches, mientras que para los españoles era más bien una vía libre hacia el sur.

“La mayor parte de los liderazgos estuvo formada por este tipo de personajes surgidos de "mestizaje” (de padre indígena y madre chilena-española).

Una frágil paz

Los mapuches aseguran y afirman la paz entregando a varios de sus hijos mayores como rehenes de paz: así dan seguridad para reconstruir ciudades.

Pero hay interpretaciones diferentes. La más tradicional la de Encina, reconoce el tratado de paz y el establecimiento del Bío-Bío como frontera, pero diciendo que los indios estaban sin armamento, sin guerreros y sin comida, o sea, que los indios estaban quebrados y en muy mala situación.

Las paces no duran mucho; son rotas reiteradas veces, parlamento tras parlamento. Sin embargo, permanece el espíritu de tratar de hacer las paces.

Los mapuches del Norte (entre el Toltén y el Bío-bío) son cada vez menos y saben que ante el peligro holandés los españoles no dejarán de enviar refuerzos. Por eso son ellos quienes más tratan de hacer las paces, comprometiendo a los mapuches de más al sur, quienes no enviaron a sus caciques ni loncos a los parlamentos.

Por eso la guerra, después de Quilín, se traslada al Sur, y a la larga los parlamentos se transformarán en la base de la sobrevivencia de la cultura mapuche entre el Toltén y el Bío-bío, puesto que más al sur fue completamente eliminada o mestizada con el tiempo.

La reconquista

En la segunda mitad del siglo XIX Argentina y Chile decidieron establecer su poder sobre los territorios indígenas autónomos, mediante los procesos denominados de forma tradicional "Conquista del Desierto" y "Pacificación de la Araucanía" respectivamente.

Los terratenientes requerían de grandes extensiones de tierra para llevar a cabo sus proyectos de producción agropecuaria y por ello promovieron la ocupación de las tierras de los pueblos originarios.

​ El sometimiento a los indígenas a un sistema de radicación arbitrario provocó el empobrecimiento de la sociedad mapuche. El asentamiento mal planificado fue el principal factor que contribuyó al minifundismo mapuche en Chile pues la población crecía y más familias ocupaban la misma extensión de tierra.

Muchas tierras, que representaba solo el 6,18 % del territorio mapuche autónomo y que ya eran de mala calidad,14​ se degradaron, perdiendo productividad.

Represa Ralco

Para la construcción de la Central hidroeléctrica Ralco se relocalizaron comunidades mapuches por medio de permuta de tierras, en contra de la voluntad de algunas familias. Además se inundaron cementerios y sitios ancestrales sagrados para la religión mapuche.

A inicios de la década del 90, la empresa chilena Endesa, subsidiaria de la empresa española del mismo nombre, pretendía iniciar un gran proyecto para abastecer el suministro eléctrico del país.23​ El potencial hidroeléctrico de la cuenca del río Biobío ya había sido estudiado en la década de los 60 por la misma entidad cuando esta era pública.

El 22 de mayo de 1990, el Ministerio de Economía autorizó la construcción de la central hidroeléctrica Pangue, primera etapa de un gran plan cuyo objetivo era erigir seis centrales en el Biobío. Inmediatamente sabida la resolución gubernamental sobre Pangue, surgió una fuerte oposición al proyecto, ya que alteraba de las formas de vida de siete comunidades pehuenches que vivían en el área de inundación y la cuenca del río sufriría un severo daño medioambiental.

El conflicto llegó a los tribunales de justicia donde finalmente, en 1993, la Corte Suprema acogió la apelación interpuesta por la empresa Pangue S.A. permitiendo la construcción de la central. Ralco sería un conflicto muy difícil de enfrentar.

Huelgas de hambre

Comuneros mapuches y estudiantes realizaron en el 1010 y 2011 huelgas de hambre para protestar contra las condiciones en que se llevaban los procesos en su contra, principalmente por la aplicación de la ley antiterrorista, y por los dobles enjuiciamientos a los que se veían sometidos, pues por los mismos hechos se llevaban procesos paralelos en la Justicia ordinaria y en la Militar.​ El 9 de julio de 2011 depusieron la huelga, tras 87 días sin ingerir alimentos.

Asesinatos

Mientras muchas comunidades y organizaciones mapuches realizaban sus reclamos por vías pacíficas, hay otras más radicales que han realizado actos terroristas con intimidación a propietarios y personal de fundos, preferentemente con ataques incendiarios y armados a casas y camiones de la zona de Arauco.

Entre estos hechos destaca el asesinato del agricultor Werner Luchsinger y su esposa en enero del 2013, quienes perecieron en un incendio provocado a su casa en la comuna de Vilcún, desde donde los saboteadores no los dejaron salir.​ Celestino Córdova, culpado como responsable, fue condenado a 18 años de prisión.

Sabotaje

En el sector de San José de la Mariquina, en la Región de Los Ríos, se produjo un enorme atentado destinado a quemar camiones. Desconocidos destruyeron 29 máquinas y en el lugar se encontró un panfleto adjudicando el ataque a la agrupación Weichán Auka Mapu, grupo que ha estado detrás de una serie de hechos violentos en La Araucanía.

Sabotaje en Argentina

El 1 de agosto de 2017 la Gendarmería Nacional Argentina reprimió de manera violenta a personas de la comunidad de Lof Cushamen, en conflicto con el Grupo Benetton, que protestaban bloqueando una carretera por la libertad del Lonko Facundo Jones Huala.

Santiago Maldonado, uno de los manifestante, fue reportado desaparecido tras la represión por parte de la Gendarmería. Alrededor del caso Maldonado aparecieron varias pistas falsas difundidas desde los medios de comunicación más cercanos al gobierno. Maldonado fue hallado muerto el 17 de octubre de 2017 en aguas del río Chubut, a 300 metros río arriba del lugar donde fue visto por última vez.

Resistencia

Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), calificada como terrorista es acusada de criminalizar al pueblo mapuche, deslegitimar cualquier futuro reclamo territorial y poder justificar futuros actos de represión contra sus comunidades.

Sus derechos

El Comité de Derechos Humanos, órgano encargado de la supervigilancia del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, denunció las prácticas criminalizadoras contra el movimiento social mapuche en sus observaciones al informe de Chile en marzo de 2007. En este sentido, instó al Estado chileno a modificar la ley antiterrorista.

El Comité lamentó la información de que las "tierras antiguas" continúan en peligro debido a la expansión forestal y megaproyectos de infraestructura y energía, expresando que "Chile debía realizar todos los esfuerzos posibles para que sus negociaciones con las comunidades indígenas lleven efectivamente a encontrar una solución que respete los derechos sobre las tierras de estas comunidades, debiendo agilizar los trámites con el fin de que queden reconocidas tales tierras ancestrales, debidamente demarcadas".

También exhortó al Estado chileno a efectuar consultas con las comunidades indígenas antes de conceder licencias para la explotación económica de las tierras objeto de controversia, y garantizar que en ningún caso la explotación de que se trate atente contra los derechos reconocidos en el Pacto.

Reconocimiento

En 2004, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ya había formulado observaciones entre ellas el reclamo del derecho de autodeterminación.

Varias organizaciones mapuche están reclamando el reconocimiento del derecho de autodeterminación recogido en la Carta de Naciones Unidas.

Hoy

Diversas organizaciones mapuches han denunciado que existiría una criminalización de su lucha social. Las demandas de los indígenas están ligadas a la recuperación de los territorios de los que afirman ser herederos ancestrales.

Los mapuches han sido juzgados y condenados mediante la ley antiterrorista creada durante el régimen militar —que endurece las penas correspondientes a delitos comunes, cuando se configura el tipo de terrorismo (en particular el delito de incendio, que puede alcanzar a 10 años de cárcel al aplicársele la legislación antiterrorista).

Incluso hay segmentos de la población que quieren la autonomía total y crear su propio estado, fuera de la juridiccioon chilena. Como ejemplo, los Tribunales chilenos han sido inhabilitados jurídicamente dentro del territorio mapuche.

Conclusión

A la lucha se unen elementos que nada tienen que ver con el conflicto mapuche, que han recibido cursos en Cuba, Venezuela y Colombia de instructores revolucionarios que provechan oportunamente el conflicto en provecho de sus propios intereses.

Difícilmente el nuevo Presidente Sebastián Piñera va a poder solucionar un conflicto que se inició en los mismos albores en que fuera conquistado el país y sus habitantes.

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Los cien días de Miguel Díaz-Canel

Díaz-Canel y sus acompañantes en San Antonio de los Baños, el pueblo que inició la chispa del estallido nacional contra el régimen comunista.

Tras alentar la salida de la isla hacia Estados Unidos en cualquier tipo de embarcación imaginable para aplacar los disturbios del verano caliente de 1994 que desembocaron en el llamado “Maleconazo” de La Habana, Fidel Castro ordenó de inmediato mejorar en lo posible la vida de los residentes del barrio de Cayo Hueso, en pleno Centro Habana, que habían engrosado por centenares las filas de las protestas populares, inéditas hasta entonces, contra su poder absoluto.

La tarea fue asignada -- bajo la supervisión del secretario ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage--, al General de División Rogelio Acevedo, que presidía el Instituto Cubano de Aeronáutica Civil y podía disponer en consecuencia, con alguna libertad, de las recaudaciones de Cubana de Aviación. Confiando a un militar de experiencia logística se garantizaba el más rápido cumplimiento de la compleja misión de reconstruir inmuebles destartalados, llevar agua a cañerías desahuciadas, reparar calles olvidadas, repartir algunos alimentos en escuelas, evitar apagones, y sobre todo pintar y repintar las viejas fachadas de un vecindario “conflictivo”. Mejor aún, si Cubana de Aviación, con una contabilidad indolente, pagaba los gastos, la “reserva del Comandante” no sufría pérdidas y podía emprender nuevos proyectos revolucionarios. Una operación de apaciguamiento bajo el ojo avizor de la policía política, en el mejor estilo de cómo se administraba la finca de los hermanos Castro.

Las imágenes del pasado domingo 11, con cientos de cubanos protestando de nuevo frente al Hotel Deauville en pleno malecón, dejan un falso sabor de deja vu a los iniciados en la realidad cubana. Porque casi tres décadas después de aquel Maleconazo, el estado ruinoso de Cayo Hueso es el común de la capital; Cubana de Aviación, con más deudas y catástrofes que ingresos, es también una ruina; Rogelio Acevedo no ostenta sus dos estrellas de general y se gana la vida como emprendedor autorizado, ofreciendo alojamiento de lujo a través de Aribnb; Carlos Lage evita ser reconocido en las calles de La Habana con una gorra hundida hasta las orejas y Fidel Castro… bueno, ya se sabe…

El mandatario se llama ahora Miguel Díaz-Canel, fue elegido por Raúl Castro por sus méritos como “sobreviviente” en la carrera por la sucesión, y los acontecimientos en curso van confirmado la impresión generalizada de que es el peor error de su herencia.

Las apuestas sobre el futuro del régimen están abiertas. La propuesta de continuidad de los nuevos gobernantes tras la salida en bloque de la “generación histórica” era desde su inicio imposible de aceptar para el común de los cubanos. Al agobio de la vida cotidiana el torpe equipo de reemplazo sumó rápidamente una cadena de errores en nombre del reordenamiento tardío de la economía, el caos monetario y la evidencia de que la cúpula militar reclama para sí, ávidamente, todos los dólares posibles.

La pandemia -- también manejada en términos políticos al punto de rechazar vacunas extranjeras--, y el aplazamiento indefinido por la Administración Biden del siempre esperado arreglo con Estados Unidos completaron la tormenta perfecta.

La magnitud del estallido a menos de cien días de la solemne instalación de Miguel Díaz-Canel en la silla de los Castro, sorprendió al régimen y al mundo y la opción ante este atolladero ha sido la violencia y la represión en lugar de la falsa paz social, habitual en una isla donde nunca pasaba nada.

Pero Miguel Díaz-Canel, el sobreviviente, no tiene necesariamente los días contados pese a un estallido sin precedentes en las últimas seis décadas.

En un país gobernado de hecho por una junta militar – con o sin uniforme, mayoría en el Buró Político del partido único— es difícil imaginar un golpe de estado que sustituya al pusilánime presidente, como algunos vaticinan.

No es casual que dos días antes de abandonar formalmente la escena política Raúl Castro diera su última vuelta de tuerca entregando el mando de las fuerzas armadas al General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, el más fiel y fanático entre los de mayor rango, que enviaría, sin remordimiento, los tanques a la calle.

Todo para que la caja chica de la República siga a buen resguardo en manos de Luis Alberto Rodríguez-Callejas, general además de pariente, que no parece dispuesto a invertir en planes de apaciguamiento.

Pese a las veladas amenazas de éxodo masivo adelantadas ya por la cancillería cubana, tampoco sería sensato esperar una intervención de Estados Unidos, un país en completa retirada de Afganistán pese al avance del Talibán y con Haití primero en la fila si de invasiones a países vecinos se trata. Y no es cuestión de demócratas o republicanos: hasta Donald Trump dejó sobre la mesa “todas las opciones” conque amenazó a la Venezuela de Nicolás Maduro durante años.

Díaz-Canel y su junta han escogido, sumando lecciones recientes de Bielorrusia, Siria, Corea del Norte, Venezuela o Nicaragua, el camino de mantener el poder a cualquier costo. Temeroso de sus propias palabras culpó como de costumbre a Washington del estallido popular, intentó desacreditar a los manifestantes, llamó a la violencia en las calles “solo de los revolucionarios” y desató una feroz ola represiva, reclamando una insolente legitimidad para un gobernante por el que nadie ha votado.

En el peor de los casos, Washington aplazará por algún tiempo cualquier tímida apertura para la que ya se preparaba, Joseph Borrell reprochará en público a La Habana algunos excesos y los cubanos, hastiados hasta el cansancio, seguirán enfrentados, tras sacudirse el miedo que sostiene el poder, a una dictadura encabezada por un sobreviviente, que definitivamente perdió la mascarilla.

[Artículo publicado por el medio digital chileno X-Ante y publicado en nuestra web con autorización expresa del autor]

Boitel, el joven que entregó su vida al ideal de Cuba

Pedro Luis Boitel

Lo sabemos, los años pasan y dejan en nosotros huellas indelebles, pero cuando ese tiempo transcurrido bordea el medio siglo y tiene como punto de referencia la partida definitiva de un héroe convertido en mártir por la vesania de una dictadura, la conmoción es mucho más profunda.

Todos quedamos conmovidos en la más reciente reunión del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo cuando tratamos la cercanía de un aniversario más de la muerte en huelga de hambre de Pedro Luis Boitel y nos percatamos de que el año próximo, llegamos al medio siglo de la gesta final de un hombre que dedicó su vida a luchar contra el despotismo, un patriota cuya gestión existencial se orientó a enfrentar a los enemigos de la libertad.

Pedro Luis, fue un hombre excepcional en un ambiente particularmente difícil. Defendía con extrema firmeza sus convicciones, porque tenía suficiente valor para pagar con creces lo que le costaran. Luchó contra el régimen de Fulgencio Batista, perseguido, buscó refugio en Venezuela donde confrontó con los ortodoxos del Movimiento 26 de Julio, que cumpliendo los mandatos de Fidel y Raúl Castro querían tener el control absoluto de lo que se radiara en relación a la lucha en la Sierra Maestra, mandato al que se opuso, porque apreció la amenaza de un caudillismo sin precedentes.

En Venezuela participó en la lucha contra el régimen militar de Marcos Pérez Jiménez. Triunfante la Revolución del 23 de enero, la apoyó firmemente, sumándose a los demócratas venezolanos que rechazaban la ofensiva marxista, junto a la amenaza de los cuarteles.

En Cuba retornó a sus estudios y al trabajo, junto a sus deberes en la revolución triunfante, sin embargo, contrario a otros, se percató rápidamente que se estaba entronizando una dictadura mucho más férrea y abusiva que cualquiera otra padecida en el pasado.

Con esa conciencia de la realidad y conocedor de la importancia de un movimiento estudiantil independiente decidió postularse para la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria, FEU.

Para sorpresa de muchos, el régimen castrista con la poderosa influencia que ejercía en toda la sociedad, en particular entre los sectores estudiantiles, rompió su tradicional sectarismo y apoyó al candidato de una agrupación rival, el comandante Rolando Cubelas, del Directorio Revolucionario 13 de marzo, en contra de Boitel, dirigente del Movimiento 26 de julio.

En esos comicios estudiantiles, 1959, Pedro Luis no solo enfrentó a Cubelas sino también a Fidel y Raúl Castro, que lo respaldaban abiertamente.

La manipulación, confusión e intimidación, llevaron a la pérdida de la independencia del movimiento estudiantil en toda la nación, tal como ocurrió antes de que terminara el año con el movimiento obrero y la mayoría de las organizaciones de la Sociedad Civil de la Isla.

No dudó y actuó en consecuencia. Retornó a la lucha clandestina, comprometiéndose a derrocar al gobierno que había contribuido a encumbrar. Su arresto fue casi inminente, la policía política conocía de sus ideas y de su voluntad de lucha, fue arrestado y condenado a prisión, lugar donde el enérgico y valiente líder estudiantil demostró que era un hombre capaz de darlo todo por su país y la libertad.

En presidio, recuerdan sus compañeros, se inició en el periodismo libre, recogiendo informaciones y sacándolas al exterior sobre los abusos que cometían los carceleros. Sus denuncias fueron muchas y fue una práctica continua en sus largos años de cárcel.

Boitel fue de los que impuso la pauta que estar preso no era el fin de la lucha, sino su continuación en otras condiciones. Durante toda la prisión estuvo activo en la defensa de sus derechos, mientras buscaba la forma de escapar de las rejas, éxito que alcanzó junto a Armando Valladares y dos compañeros más, siendo la primera fuga triunfante del Reclusorio, aunque fue arrestado días después, porque quienes se habían comprometido a sacarlo de Isla de Pinos no llegaron a tiempo a la cita.

Pero fueron las huelgas de hambre la gesta que le ganó la historia. Realizó muchas. La última descrita por Eduardo Figueroa, “Maqueca” es profundamente conmovedora. Un calvario, un sacrificio.

Boitel, entregó su vida a su ideal de Cuba. No pidió nada a cambio como demuestra el documental fílmico de Daniel Urdanivia, Boitel, Muriendo a Plazos.

Pedro Luis Boitel: El líder estudiantil
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19 y 20 de mayo: Duelo y Gloria

Imagen de José Martí creada por la artista independiente de Camila Lobón.

José Martí fue el artífice de la guerra de Independencia de Cuba y, aunque cayó mirando al sol a menos de tres meses de iniciado el conflicto, su gesta, su laborar por la independencia, rindió el resultado apetecido, porque su ejemplo cundió más allá de las fatalidades de la guerra.

Hay una expresión y concepto de Martí que es admirable al testimoniar el debate interno que debió haber padecido como consecuencia de su extrema sensibilidad de poeta y su rechazo a la violencia, paralelo a su convicción de que Cuba solo alcanzaría la independencia a través de una guerra que él llamó “la Guerra Justa y Necesaria”, haciendo una clara distinción entre la guerra de conquista y aquella que es ineludible por los valores morales que encierra.

Martí estaba convencido de que España jamás dejaría voluntariamente su soberanía sobre Cuba, en consecuencia, dispuso organizar una cruda contienda por la independencia, aunque ya había afirmado que “En esto, como en todos los problemas humanos, el porvenir es de la paz”. No hay contradicción en esta expresión con sus actos. Desear la paz no es lo mismo que construirla, la opresión y la esclavitud no son sinónimos de paz.

Rechazaba la violencia, pero estaba consciente de que sus deseos no eran compatibles con la realidad, una enseñanza que desgraciadamente muchos no quieren adquirir cuando siguen confiando que las dictaduras y los déspotas en general van a hacer dejación de sus prerrogativas por la sola voluntad de sus contrarios. Martí deseaba la paz, pero sabía que esta no era posible si quería la independencia.

Cuba arriba a los 126 años de la muerte de José Martí, 19 de mayo de 1895, y a los 119 años de su independencia, 20 de mayo de 1902, dos efemérides indisolublemente vinculadas en la historia nacional, aunque el totalitarismo insular haya trabajado arduamente para convencer a la mayoría de la nación de que el 1 de enero de 1959 fue el día de la emancipación de Cuba y los cubanos.

El castrismo aduce que Estados Unidos impuso a la Isla la Enmienda Platt, un apéndice constitucional que le otorgaba el derecho de intervenir en los asuntos internos del gobierno nacional, una cláusula más que reprobable que muchos dirigentes cubanos de la época rechazaron, mientras, Fidel Castro y sus acólitos moncadistas, suscribieron espontáneamente acuerdos con la extinta Unión Soviética que supeditaban la soberanía a la voluntad de Moscú a instancias muy superiores a las establecidas en la ignominiosa clausula estadounidense.

La cúpula de la Revolución escribió en el preámbulo de la Constitución castrista de 1976 que, “Guiados por el marxismo leninismo…Apoyados: en el internacionalismo proletario, en la amistad fraternal y la cooperación de la Unión Soviética y otros países socialistas …a llevar adelante la Revolución triunfadora del Moncada y del Granma, de la Sierra y de Girón encabezada por Fidel Castro…”.

Es difícil encontrar una carta magna en la que se rinda tributo a una nación extranjera como sucede en la constitución de 1976 en relación a la URSS y se haga referencia a un líder en vida y en el poder, como fue el caso de Fidel Castro, dos abominaciones morales que empequeñecen cualquier otra mezquindad de nuestra historia nacional.

La obra independentista en la que destacaron tantos patricios, entre otros, Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo y Máximo Gómez y a la que Martí se dedicó prácticamente desde su niñez, se concretó aquel 20 de mayo cuando se izó solitaria y soberana en el Castillo del Morro la enseña nacional.

Cierto que la soberanía tenía un ominoso parche, la Enmienda Platt, impuesto por Washington, en la Constitución de 1901, pero fue una condición inseparable de la proclamación de la República, sin embargo, los ciudadanos y el país disfrutaban de plenos derechos como cualquier otra nación independiente, lo que no ocurre en la Isla desde 1959.

La sumisión de Fidel Castro a la URSS convirtió a Cuba en portaaviones de los intereses soviéticos en el mundo. Soldados cubanos fueron a combatir a las Guerras Soviéticas en África y Asia, en Naciones Unidas, Cuba al igual que Ucrania era otro país soviético con votos. Nunca antes la soberanía nacional estuvo mas sometida a una voluntad extranjera como bajo el totalitarismo castristas.

La manigua está seca

Maykel El Osorbo, rapero y activista del Movimiento San Isidro, poco después de que sus vecinos impidieran su arresto.

En estos días, en una conversación que sosteníamos varios cubanos sobre la situación en la Isla, compartimos que se podía tener un cauteloso optimismo, entonces, Enrique Ruano, un hombre que vive y respira en Cuba y siempre está listo para atacar el castrismo, dijo, “no hay que hablar más, la manigua esta seca y en cualquier momento arde”, avizorando un posible rechazo masivo de la población a la dictadura de 62 años.

La frase esperanzadora nos condujo a recordar al asesino chino, Mao Tse Tung, quien escribió en 1930, “una sola chispa puede incendiar la pradera”, y al presidente venezolano Antonio Guzmán Blanco, quien dijo en alusión a las frecuentes guerras civiles que padecía su país: “Venezuela es como un cuero seco, si lo pisas por un lado se levanta por el otro”.

Ruano, al aludir a la manigua, un conjunto de arbustos, bejucos y otros vegetales de poca altura, enredados o confundidos, ​muy difícil de atravesar y útil para refugiarse, piensa en un pueblo harto de abusos, vejaciones y miserias que está asumiendo, al parecer, paulatinamente, sus prerrogativas ciudadanas.

El optimismo de nuestro amigo podrá concretarse o no, pero sí es evidente que la dictadura está agotada, y que cada día hay más ciudadanos en la Isla, individuos que están abandonando la condición de masa en la que han padecido por décadas incontables abusos, y asumen conciencia de sus derechos, tarea en la que los jóvenes ocupan la vanguardia, como lo están demostrando los activistas de San Isidro, de UNPACU, periodistas independientes y artistas, entre otros hombres y mujeres que están estrenando su ciudadanía.

El Observatorio Cubano de Conflictos informa que “en abril ocurrieron 203 protestas públicas, un 10% más que en marzo”, Además, reseña que es la cifra más elevada desde septiembre de 2020, destacando que cada vez más cubanos se niegan a colaborar con las fuerzas represivas. El OCC afirma que "el capital simbólico de la nueva disidencia se incrementa a medida que disminuye el del gobierno cubano".

Es estimulante apreciar que, paralelo al incremento de activistas que defienden sus derechos, crece también la cantidad de personas que rechazan los abusos de las autoridades y expresan su respaldo a las víctimas.

Hasta el presente, tanto la comunidad interna como los observadores internacionales, gracias a la habilidad del régimen para manejar sus partidarios y a la población en general, han tenido la percepción de que el pueblo respalda inequívocamente al castrismo.

Es muy peligroso para la dictadura no poder contar con sus turbas divinas. Recordemos cómo eran repudiadas las históricas marchas de la Damas de Blanco, y los abusos de la población, cumpliendo el mandato de las autoridades, contra quienes simplemente tomaban la decisión de abandonar el país, por solo citar dos casos entre muchos.

La rebeldía crece, como demuestra un informe de la organización Prisoners Defenders, que destaca que solo en el mes de abril el número de prisioneros político sumó nueve al ya más del centenar tras las rejas.

Otra muestra es que las tristemente famosas huelgas de hambre de los opositores cubanos han tomado las ciudades como escenario. La reciente huelga colectiva de UMPACU, y la que realiza el joven artista Luis Manuel Otero Alcántara, no pueden ser ocultadas por la dictadura como hicieron con las de dos emblemáticas figuras de la resistencia, muertos por inanición, Pedro Luis Boitel y Orlando Zapata Tamayo.

El hecho de que la opinión pública internacional se convierta en espejo de los abusos del castrismo va en detrimento de la capacidad de sobrevivencia de la dictadura. El régimen ha contado con una impunidad solo comparable con la que disfrutó la Unión Soviética en los primeros 40 años de la Revolución de Octubre, que prácticamente nadie recuerda. Así habrá de ocurrir en gran medida con la Revolución Castrista, que solo se recordará para hacer mención de sus numerosos crímenes y de la devastación que causó en Cuba.

De momento, hay un compromiso firme. Apoyemos a todos los resistentes, no dejemos morir a los huelguistas y demandemos la libertad de todos los prisioneros políticos cubanos.

Raúl, al igual que Fidel Castro "podría morir sin rendir cuentas por crímenes y errores de los últimos 62 años", alerta The Washington Post

Fidel Castro y Raúl Castro el 7 de diciembre de 1996, cuando juraron llevar el sistema comunista en la isla hasta el próximo siglo.

Raúl Castro, al igual que su hermano Fidel Castro puede morir sin tener que rendir cuentas por lo que hizo, alerta un columnista en el diario estadounidense The Washington Post.

Las sentencias definitivas para ellos requerirían una investigación similares a las realizadas durante las transiciones democráticas de Chile, El Salvador, Sudáfrica y Europa del Este pero "la salida cuidadosamente organizada de Raúl hace que tal ejercicio de justicia retrospectiva para Cuba sea poco probable durante su vida", indica Charles Lane, redactor editorial del Post.

La cobertura de los medios se ha centrado en lo que podría significar su retiro para el futuro de la isla, cuando en realidad "se debe prestar más atención a las implicaciones para el pasado de Cuba, específicamente, los crímenes y errores de los últimos 62 años del gobierno de Castro", considera el periodista.

"La transición de Cuba acerca a Raúl Castro, de 89 años, al día en que él, al igual que su hermano Fidel, quien le entregó a Raúl el control político total en 2011 y falleció a los 90 en 2016, puede morir sin tener que rendir cuentas por lo que hizo. en poder", dice Lane, especializado en política económica y fiscal.

En su columna semanal, destaca que Castro, a pesar de la imagen de abuelo y reformista que ha cultivado en los últimos años, "tiene más que un poco de sangre en las manos" y enumera varios hechos desde sus días en la Sierra Maestra, cuando fotografías muestran a Raúl vendar los ojos a un supuesto traidor momentos antes de que un pelotón de fusilamiento le quitara la vida; la supervisión de las ejecuciones sumarias de unos 70 presuntos ex policías y soldados de Batista, cuyos cuerpos fueron arrojados a una zanja; y la creación de los campos de trabajo forzado UMAP, dirigidos por las fuerzas armadas, bajo su mando.

"No existía tal justificación para los campos de trabajos forzados en los que 35.000 cubanos, en su mayoría hombres homosexuales, testigos de Jehová y otras personas consideradas necesitadas de reeducación por el trabajo, fueron internados entre 1965 y 1968. Las condiciones eran brutales; unos 70 murieron por tortura y 180 se suicidaron", recuerda Lane.

"Raúl todavía era ministro de Defensa en la década de 1970, cuando las tropas cubanas intervinieron para proteger la dictadura marxista de Etiopía. Apoyaron al régimen en Addis Abeba mientras su líder, el teniente coronel Mengistu Haile Mariam, masacró a 10,000 oponentes durante el "Terror Rojo" de 1976 a 1978, y mientras cientos de miles murieron de hambre debido a la colectivización forzosa de la agricultura en Mengistu a mediados de la década de 1980", indica el artículo.

El columnista recuerda la participación de Castro en la Causa 1 de 1989 cuando fueron fusilados Arnaldo Ochoa, el General de División de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el coronel del Ministerio del Interior Antonio de la Guardia; el capitán Jorge Martínez, de las FAR; y el mayor Amado Padrón, del MININT.

"Fidel y Raúl ejecutaron a cuatro de sus más allegados por cargos falsos de traición y tráfico de drogas, cuando el verdadero delito fue desafiar la autoridad de los hermanos Castro", apunta.

Lane menciona también que el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate en 1996, en el que perdieron la vida cuatro cubanoamericanos, estuvo a cargo de aviones militares cubanos bajo el mando de Raúl.

"No hay suficiente espacio en esta columna para los miles de cubanos (y otros) que murieron, enfrentaron encarcelamiento o sufrieron de otras formas, incluido Walterio Carbonell, un intelectual marxista negro encarcelado en 1968 por insistir en que la revolución haga más para combatir el racismo. Tampoco es posible desenredar la culpabilidad de Raúl de la de Fidel, su hermano mayor, dominante, que solía tomar las decisiones, pero que se apoyó en todo momento en la firme complicidad de Raúl", reconoce el columnista.

"La memoria y la verdad pueden impedir que Raúl Castro y sus sucesores dinásticos escriban su página en la historia sin oposición", escribe Lane quien llama la atención sobre el hecho de que el general de 89 años no parece preocupado y que su expresión al aceptar la medalla Orden de Lenin hace un par de años en la Embajada de Rusia en La Habana era "relajada y encantada".

"Era la mirada de un ganador", concluye.

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