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Economía

La lista se va, los economistas aplauden apertura al sector privado

Empleados descargan mercancía el 28 de julio de 2020 en la primera tienda mayorista para el abastecimiento de cuentapropistas en La Habana (Alexandre Meneghini/Reuters).

Cuba eliminará la lista de 123 actividades permitidas en el sector privado, una medida ampliamente demandada por economistas.

"Finalmente!", dijo en Twitter Mauricio de Miranda Parrondo. "Tuvimos que insistir en ello hasta la saciedad para que lo adoptaran (...), pero mejor tarde que nunca".

La prensa internacional destacó que es una medida que podría abrir nuevas posibilidades de negocios para los empresarios de la isla en un momento de fuerte crisis económica.

La ministra de Trabajo y Seguridad Social de Cuba, Marta Elena Feito, anunció este jueves en la televisión estatal que se eliminará dicho listado de actividades "con alcances preestablecidos y limitados", para permitir que los particulares pongan en marcha negocios "de perfil mucho más amplio".

También habló de los ingresos de la gente. Dijo que es necesario que el salario constituya la fuente principal de satisfacción del trabajador y su familia. “La vida ha demostrado que poner indicadores limites asociados al cumplimiento de planes no da resultado. Usted tiene que pagar a los trabajadores por los resultados concretos de la riqueza que se genere. El límite tiene que ponerlo la eficiencia”, argumentó.

Economistas cubanos y el propio sector privado llevaban años diciendo que la lista era absurda y un lastre para el crecimiento.

Como alternativa, los expertos sugerían que el Gobierno sustituyera la lista de trabajos permitidos por una de ocupaciones prohibidas, lo que ampliaría enormemente el espectro de actividades para los emprendedores de la isla.

El economista Pedro Monreal elogió la decisión pero comentó en Twitter que "seguir enfocando el empleo del sector privado como una cuestión de 'perfeccionar' el trabajo por cuenta propia es extemporáneo. Desde hace rato debería haberse colocado el acento en las PYMES para elevar el techo de la productividad".

Entretanto, es de esperar que se mantengan vetados a la iniciativa privada sectores estratégicos para el Estado cubano como los de la salud, la educación, las telecomunicaciones, la prensa y la defensa.

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"A mí no me mandan ni un kilo": algunos cubanos piden cierre de tiendas en dólares

Medidas de higiene antes de entrar a una tienda. REUTERS/Alexandre Meneghini

Cubanos en las redes sociales piden el cierre de las tiendas en dólares y que a la vez se abastezcan los establecimientos que venden productos en moneda nacional en la isla.

El post que exige el cierre de las tiendas en dólares en Cuba escrito por la usuaria identificada como Eli Maura, en la página Cubavisión Noticias de Cuba y el Mundo, alcanza las más de 3000 reacciones, una de ellas la de Félix Escalante con quien Radio Martí pudo contactar.

“Las tiendas están llenas de cosas y uno no tiene acceso a las tiendas porque están en dólares americanos. Aquí hay varias gente que reciben dólares, lo que pasa es que yo mismo tengo familia y no me mandan ni un kilo. Deberían quitar eso de los dólares, porque el problema es que no tenemos acceso. Ahora hay jabones, detergentes, hasta comida en las tiendas en dólares americanos y cuándo van a comprar en los otros establecimientos no hay prácticamente nada", declaró a Radio Martí.

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En su respuesta Escalante escribía: "Solo pedimos dignidad, todo lo malo que pasa lo paga el pueblo, ahora hay que pasar miseria viendo como la clase adinerada de este país tiene prioridad".

Desde el 20 de julio de este año, hace ya unos tres meses, se inició la venta en dólares de varios productos alimenticios y de aseo, de los que llama la prensa en la isla “gama media y alta”, que son aquellos de gran demanda y de escasa o nula presencia en los anaqueles para venta en peso cubano o por la libreta de racionamiento.

Sobre el descontento de los cubanos con las tiendas en dólares en twitter un usuario identificado como Juan Gallardo escribía: "Si no hay comida para vender por la libre, entonces que cierren las tiendas en dólares y se venda esa comida en pesos cubanos".

Campesinos y expertos anticipan que Plan para Soberanía Alimentaria será otro fiasco

AP Photo / Ramon Espinosa

El Plan para la Soberanía Alimentaria, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 22 de julio, pretende dar a los gobiernos municipales una mayor autonomía para gestionar la agricultura y la ganadería, supeditadas por décadas al poder central del Estado.

Sin embargo, expertos entrevistados por Radio Televisión Martí, concluyen que la liberación de la fuerzas productivas y la entrega de las tierras a los campesinos, es el único camino para incrementar la producción de alimentos.

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Para el economista y profesor universitario Elías Amor Bravo, el anuncio del gobierno es más de lo mismo, puesto que el régimen desde los años 60 eliminó toda forma de propiedad privada, mediante las nacionalizaciones y confiscaciones y no pagaron nunca los derechos a sus propietarios y desde entonces la iniciativa privada ha sido abolida.

“Continúa dependiendo la producción del sector estatal que puede ser central o municipal, pero al caso es lo mismo, son funcionarios burócratas que no actúan por la rentabilidad productiva, del beneficio, de la innovación, que son los valores que el sector privado aporta en una gestión económica y que en Cuba están proscritos”, expresó el académico.

Los dirigentes del gobierno saben que tienen que hacer cambios, pero se resisten a los mismos, comentó desde Mayarí, en la provincia de Holguín, el biólogo y experto agrícola Osmel Ramírez.

“Los campesinos cubanos necesitan cambios reales con respecto al derecho a la comercialización y hacer contratos con el sector privado, que sea legal y que todo esté en orden y eso estimule la producción y también que se libere el mercado incluso. Si no se hace eso, realmente no hay un cambio que verdaderamente marque la diferencia”, aseguró el especialista.

Con este plan, presentado por el ministro cubano de la Agricultura Gustavo Rodríguez Rollero en la 36 Conferencia Regional de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sigue la administración estatal en control de la agricultura, nos dice desde Pinar del Río, el presidente de la Liga de Campesinos Independiente de Cuba, Esteban Ajete Abascal.

“Esto es una mentira de cuello blanco, en realidad lo que han hecho es adornar el panorama en medio de la crisis actual, pero la situación sique igual y seguirá así, mientras este sistema se mantenga en el poder”, dijo el campesino.

El gobierno cubano es el único responsable de la destrucción de las industrias azucarera y ganadera en la isla, afirma el agricultor privado Emiliano González, desde Bayamo, en la provincia de Granma.

“Que dejen producir a los campesinos privados lo que ellos quieran, y que los dejen vender en el mercado libremente, sin el control del estado y sin el control de acopio”, nos dijo Emiliano.

Según datos oficiales, en cada municipio cubano existen como promedio entre 4.000 y 5.000 mil fincas y cada órgano político administrativo regional, según el plan propuesto, tendrá que coordinar todas las explotaciones agropecuarias, especializaciones, rendimientos, particularidades geográficas y las necesidades concretas de cada territorio.

En la Habana, la economista Martha Beatriz Roque Cabello destaca que el anunciado proyecto es más de lo mismo y tergiversado. Los gobiernos municipales no tienen el conocimiento, ni la capacidad para decirle a los hombres del campo lo que tienen que producir.

“La planificación centralizada es la muerte de la agricultura, y lo que ocurrirá es que no habrá producción y no tendrá comida el pueblo de Cuba”, señaló la opositora.

La isla comunista importa anualmente 2.000 millones de dólares en alimentos, mientras que el 70 por ciento de las tierras se encuentran en manos del estado, muchas de ellas improductivas e infestadas de marabú.

Tope de precios afecta a cuentapropistas tanto como a la población

Mercado agropecuario en La Habana. REUTERS/Alexandre Meneghini

El Gobierno de La Habana estableció un nuevo límite de precios para los productos que venden los trabajadores privados en los mercados agropecuarios, las cooperativas no agropecuarias y los carretilleros.

Las flamantes regulaciones estrangulan tanto a los cuentapropistas como a la población, afirmó a Radio Televisión Martí, Ángel Marcelo Rodríguez Pita, un estudioso del emprendimiento cubano.

“Estamos frente a un proceso de descentralización en el cual el Ministerio de Finanzas y Precios ya no será la entidad designada para topar los precios, lo harán los gobiernos locales, pero, al mismo tiempo, los gobiernos locales detentarán la potestad de incrementar o disminuir los impuestos y lo que está ocurriendo, por lo menos en La Habana, es que están aumentando”, dijo.

En el programa televisivo Mesa Redonda del 8 de octubre, el gobernante Miguel Díaz-Canel anunció, entre otras medidas, una reforma de precios.

“Es una decisión política que tiene como fin controlar el comercio de alimentos provenientes del campo, pero como no se corresponde con la realidad económica del país, oprimirá aún más el mercado interno”, puntualizó el también director del Centro de Investigación para Desarrollo Local.

“Para los emprendedores, indudablemente, la restricción tendrá una repercusión negativa. La mayoría de ellos tienen que acceder a fuentes de materias primas e insumos en las tiendas que están abriéndose en MLC (Moneda Libremente Convertible) para luego comercializar sus productos en el mercado nacional en CUP o moneda nacional”, recalcó el especialista.

El jefe de la Comisión de Implementación de los Lineamientos, Marino Murillo, dijo en una de sus intervenciones en el programa oficialista que otro de los objetivos del “ordenamiento” es “colocar a los que trabajan para el Estado en una mejor posición”.

La resolución del órgano provincial dispone que se venderá hasta 100 pesos por libra el jamón embuchado y el jamón Viking a 90 pesos la libra, la carne de puerco irá desde 35 pesos la libra de costilla hasta 55 la de bistec.

Asimismo, tendrán importes fijados, entre otros, las viandas, hortalizas, frutas, arroz y granos.

En ese sentido, la periodista independiente habanera, Ana León, comentó que el tope de precios tendrá el mismo resultado de otras normas que se han adoptado previamente:

“La desaparición de productos de alta demanda, la inflación de los precios y una caída mayor del poder adquisitivo de los ciudadanos”.

“De ahí que haya muchas personas disgustadas con esta situación, porque sin importar lo que el Gobierno determine, los comerciantes privados pondrán los precios que ellos consideren, como es su derecho, porque ellos saben el costo de su inversión, de transportación, en fin, todo lo que necesitan para que la mercancía llegue a la tarima”, dijo.

“Y la persecución estatal solo provoca que los privados escondan la mercancía para vendérsela a quienes puedan pagarla a un precio, muchas veces, astronómico”, apuntó.

Todo esto en un contexto de crisis sanitaria, de depresión económica por la caída del turismo y la improductividad congénita del sistema socialista, con una población que está reiniciando su vida laboral después de siete meses sin ingresos o con salarios disminuidos al 60%, destacó.

“No es nada novedoso que el Gobierno imponga precios sin tomar en consideración el poder adquisitivo real de los ciudadanos. Pero da la impresión de que se busca asfixiar más, tanto al comerciante que debe sortear trabas de todo tipo para vender su mercancía y sacarle provecho a su trabajo, que al cliente que cobra un salario simbólico con el cual le es imposible costear el costo de la vida”, resaltó la comunicadora.

Temen que unificación monetaria será un duro golpe para negocios privados

Con una máscara para protegerse del nuevo coronavirus, el cantinero Dagoberto Jesús Morejón prepara un "Martini de Oro", un cóctel con una planta endémica de Cuba llamada "Orozus de la Tierra".

Emprendedores cubanos consideran que el ordenamiento monetario será un duro golpe para los cuentapropistas en el país, según dijeron este martes varios entrevistados a Radio Televisión Martí.

Las autoridades cubanas informaron la semana pasada que el proceso de unificación monetaria implicará una devaluación del peso cubano (CUP) y una posible inflación, también se incrementaran los salarios, sin tomar en consideración la contrapartida productiva.

El bicitaxista José Carlos Fernández, residente en Ciego de Ávila, dijo que ya les incrementaron el tributo que deben aportar al Estado, sin embargo, ellos no pueden aumentar el precio por el servicio que ofrecen. "Realmente no alcanza el dinero que nos queda ni para comer", afirmó.

“Nosotros no recibiremos ningún beneficio con el proceso de ordenamiento de la moneda. Ya nos aumentaron el pago de la patente y de la seguridad social. Los cuentapropistas están inconformes, y cuando abran y tengamos autorización para trabajar nuevamente, ya nos estamos organizando para ir al Gobierno para ver qué respuesta nos van a dar”, adelantó Fernández.

Gobierno "cortará las alas" a los cuentapropistas con unificación monetaria
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El activista Guillermo del Sol, quien trabaja en el sector privado en la construcción, calificó de discriminatorias las medidas que aplicará el Gobierno al sector privado con la unificación monetaria. Añadió que hay muchos privados que están muy molestos porque no tendrán manera de recuperar los dólares invertidos.

“A partir de este proceso, las empresas particulares tienen que comprarle la materia prima al Estado en moneda fuerte; es decir, en dólares. Sin embargo, sus producciones, el gobierno se las va a comprar en moneda nacional (CUP)”, señaló Del Sol.

Pedro Acosta trabaja en un negocio familiar, la paladar Doña Ceci, en el Casino Deportivo, en el municipio del Cerro de la capital, que permanece cerrado por la pandemia. Comentó que el propósito del Estado es continuar lacerando al sector privado, porque es ilógico que tenga que comprar en divisas los suministros al gobierno y vender luego sus productos en moneda nacional.

”La Incertidumbre prima, porque a la gente no le importa que sea hoy, mañana, o pasado cuando hagan el cambio. Las personas lo que quieren saber en cuánto es lo que le van dar por una moneda que les costó 25. Ya lo dijo el mismo Marino Murillo, que el peso cubano se devaluaría”, apuntó.

El vendedor de libros en la Habana, Pedro Luis García, dijo sentirse pesimista sobre su futuro como emprendedor privado. García lleva siete meses sin trabajar por el COVID-19.

“El sector privado no tiene ninguna expectativa. Estamos en un limbo porque puede haber un aumento en el pago de la licencias. También se aumentarán las tarifas de electricidad y otros gastos”, subrayó.

Desde Santa Clara, el operador de una cafetería, Yoel Espinosa Medrano, piensa que el proceso que se avecina causará que muchos cuentapropistas entreguen sus licencias.

“La contratación de fuerza laboral la subieron un poco más, así como el derecho a la licencia, y ya están poniendo el pie sobre el freno, diciendo que nosotros, los particulares, no podemos aumentar los precios en nuestros respectivos negocios", dijo Espinosa Medrano.

Según el cuentapropista, el hecho de enfrentar un incremento de los gastos y cobrar el mismo dinero por el servicio, un precio que les impone el Estado, los llevará a todos a la quiebra.

"Creo que eso es lo que está tratando de hacer el gobierno, cortarle las alas al sector de trabajadores por cuenta propia”, concluyó.

Cuba cumple 3 meses con el dólar y autoridades hablan de "inflación reprimida”

La policía controla la cola en una de las nuevas tiendas en dólares. (Adalberto ROQUE / AFP)

A diario la prensa oficialista en Cuba busca explicar a la población los complejos diagramas y mecanismos para la reunificación monetaria, así como la dolarización rampante de la economía cubana en el mercado minorista.

Con una frecuencia inusitada, el tema es abordado en la Mesa Redonda, y extensos artículos aparecen en la prensa y reproducidos sin cambios en la redacción u ortografía en los demás sitios digitales del régimen.

las colas ante esos centros como evidencia de una inflación “reprimida” ...


Miguel Díaz-Canel, quien desde abril de 2019 funge al frente del estado en Cuba, dijo en una comparecencia reciente que existe una contracción de las producciones en la isla por lo que acarrea poca oferta de bienes y servicios y el desabastecimiento en las tiendas comerciales de la isla. Y presenta la existencia de las colas ante esos centros como evidencia de una inflación “reprimida” en la isla.

Desde el 20 de julio de este año, hace ya unos tres meses, se inició la venta en dólares (moneda libremente convertible –MLC) de varios productos alimenticios y de aseo, de los que llama la prensa en la isla “gama media y alta”, que son aquellos de gran demanda y de escasa o nula presencia en los anaqueles para venta en peso cubano o por la libreta de racionamiento.

Productos de primera necesidad, tanto de aseo como alimenticios, otros no tan de primera como motos, aire acondicionados, ventiladores, etc.; aparecían en esos centros comerciales con una supervaloración de precios.

El ministro de Economía, Alejandro Gil, dijo en una de sus frecuentes comparecencias reciente en la Mesa Redonda, desconocer el periodo de visa de esa dolarización del comercio cubano, aunque jura que el propósito es operar con una sola moneda, el peso cubano (CUP).

Los productos que ahora se ofrecen en dólares no estaban recientemente a disposición de la población ni en peso cubano convertible (CUC) ni en CUP y las autoridades del régimen reconocen que esa venta en dólares de productos deficitarios en la economía cubana ha venido planificándose desde antes de la pandemia del COVID-19.

Dijeron las autoridades que la escasez se inició en Cuba “con más fuerza a partir del año pasado”, en especial en los mercados minoristas.

Ahora las ventas en dólares se realizan en las tiendas que pertenecen a las empresas Tiendas Caribe y la Corporación Cimex, ambas del entramado comercial de GAESA, el imperio económico de los militares cubanos bajo sanciones de la administración de Estados Unidos y al igual que su propio administrador, el general de brigada Luis Alberto López-Callejas.

Las mismas autoridades han explicado que la opción es necesaria pero no deseable, aunque no especifican por cuanto tiempo estas permanecerán.

Según el ministro cubano de Economía, la falta de mercancías en la isla, que denomina “nivel de desabastecimiento” se deben a:

  • restricciones impuestas por el embargo de EEUU
  • presión sobre los suministros de combustible
  • la suspensión de viajes y cruceros y vuelos
  • afectaciones en el turismo y otros sectores.

También Diaz-Canel mencionaba que insuficiencias (en este caso ausencia) en la producción de alimentos en Cuba y el impacto del COVID-19 en la población trabajadora como factores del desabastecimiento (carencia).

Las tiendas en MLC fungen como extractor de divisas para seguir el ciclo de compras en el extranjero con esa divisa, que en la mayoría de los casos proviene de las remesas que envían los familiares de los cubanos que residen en el extranjero, fundamentalmente en Estados Unidos.

La captación de divisas es la causa fundamental de esa medida, pues el régimen considera que, de no imponer ese plan de captación, “surgen entonces las personas naturales que van al extranjero traen productos, los comercializan y esa divisa se va al exterior”.

Algunos analistas en la isla afirman que en Cuba cuando las medidas son temporales van para larga vida, como fue el caso del CUC, impuesto en 1994 para aceptar las remesas familiares y mayor auge del turismo internacional a raíz del periodo especial.

Inclusive en el 2004, el propio Fidel Castro cancelaba la circulación del dólar en la isla y a las remesas se le impuso un gravamen de un 10 por ciento, hasta que en el 2010 se eliminó la medida, pero se mantenía un cambio de 0.90 CUC por dólar.

En un momento el CUC se podía canjear hasta por 125 CUP, en la actualidad el cambio es de 25 CUP por un CUC en venta en las tiendas de cambio (CADECAS) y 24 CUP para la compra. Mientras el dólar se cotizaba a 0.97 centavos de dólar por un CUC a la compra y 1.02 para la venta.

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