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Arte y Cultura

Joaquín Badajoz: "El exilio es un ejercicio liberador cuando se practica sin arnés"

El poeta Joaquín Badajoz durante una lectura en La Otra Esquins de las Palabras

Con la energía propia de quien ha sabido convertir sus vivencias en recursos de aprendizaje, el poeta cubano Joaquín Badajoz ​comparte con nosotros el resultado de su andar por el mundo. Sus palabras nos demuestran que, para llegar a estas sabias conclusiones, mucho ha tenido que pensar en "Ella..."

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Con los años -y el cinismo natural que desarrollamos los animales políticos-he llegado a la conclusión de que no hubo una sola razón, sino una serie de (des)afortunados sucesos, que por sintetizar -incluso emocionalmente- atribuimos a ese accidente histórico que fracturó Cuba hace 60 años y que llamamos festinadamente revolución cubana, aunque de revolución tenía muy poco y de cubana menos.

Salí de Cuba como refugiado político. Supongo que pagando la osadía de intentar democratizar ese sistema abusivo y despersonalizador desde sus propias instituciones o desde algún amago de sociedad civil, provocar un tránsito mínimo, y ese castigo del destierro está bien: es hasta ligero si lo comparamos con los asesinatos políticos que se han ocurrido en estos 60 años: por eso ni me considero víctima ni guardo ningún rencor. Creo que todo sucede por alguna razón, que responde a un plan que nos trasciende y que, por mucho que nos empeñemos, no vamos a entender. Pienso, como Epicteto, que “lo importante no es lo que te suceda en la vida, sino cómo reaccionas a ello”.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Durante varios meses tuve un sueño recurrente -luego he descubierto que es bastante común- en el que regresaba y los trámites burocráticos, accidentes imprevistos o indolencias naturales del sistema, me iban atrapando en una trama kafkiana en cámara lenta, de la que no podía escapar y en medio de la que despertaba agitado. Reflexionando sobre esos episodios comprendí que la ansiedad por “escapar” de Cuba era mayor de lo que hubiera querido aceptar -sobre todo porque era (soy) de los que piensan que emigrar no puede ser nuestra condición nacional. Somos un país de desperdigados por el mundo, de seres con raíces aéreas y así no se puede rescatar ningún país. Nos hemos convertido en una isla de tránsito, una especie de maternidad obrera.

Hace años, Dagoberto Valdés le puso un nombre a este fenómeno que define la magnitud y el dolor: etnorragia. Somos un país que se desangra, que sufre de una hemorragia demográfica. Hasta paseando por Skólavörðustígur -una de las calles principales de Reyjavik que parte de la iglesia luterana Hallgrímskirkja, la más alta de Islandia- se encuentra uno un café llamado Babalú que fue hace unos años propiedad de un cubano. Hemos sido lanzados al mundo como una granada antipersonal.

Afuera esperaba encontrar una explicación para nuestra desgracia, un mundo que se cayera a pedazos y que justificara que un puñado de hermanos nuestros hubiera secuestrado un país adolecente bajo la premisa de salvarlo de sí mismo y terminara violándolo y ultrajándolo sin piedad. Porque hay una suerte de pedofilia política implícita en la revolución cubana, en ese estupro de democracia. Esperaba encontrar las claves de nuestra miseria y nuestra falta de escrúpulos. También las de nuestra cobardía y resignación.

¿Qué encontraste?

Encontré en cambio -y puede ser un cliché- el alivio de caminar por la cuerda floja, la posibilidad de despojarme de compromisos estúpidos y visiones maniqueas del mundo, de derribar todas las fronteras, de lanzar por la borda el lastre de los nacionalismos, las ideologías y las patrioterías baratas.

El exilio es un ejercicio liberador cuando se practica sin arnés Si uno interpreta con suma dedicación su “rol de náufrago” desarrolla la clarividencia de los enfermos terminales. Me liberé del truco de la patria, por ejemplo, de la necesidad de pertenencia, de la obligación de definirnos. He encontrado y conseguido con esfuerzo -y a la inmerecida gracia de Dios-muchas otras cosas, pero creo que lo fundamental ha sido crecer en una dimensión desconocida para mí y aprender a deshacerme de todo lo que no es esencial.

Encontré también que existen otras vías para alcanzar la prosperidad y conseguir la justicia social sin tener que empeñar tus libertades personales ni vender el alma a alguna ideología.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

He vivido más de dos terceras partes de mi vida adulta en Estados Unidos, así que ha sido un proceso de aprendizaje largo y continuo que no termina nunca y que va desde aprender a comportarse -en mi época, salir del país era como despertar de un coma inducido, uno era más torpe que un oso de feria- hasta a tomar decisiones responsables. Los exiliados estamos siempre capeando temporales, reinventándonos, por eso creo que en estos años me he replanteado casi todo lo que creía que sabía en mi vida. Vivo haciendo malabares con la duda y la curiosidad. También, en una especie de síndrome de Estocolmo, le he tomado mucha pena a los verdugos, los veo desde lejos encerrados en su miseria, tan desmañados, incapaces de lograr otra cosa que no sea multiplicar la miseria. Debe ser muy triste ser tan brutos, tan incompetentes, porque nadie puede ser tan idiota o malvado que cambie a propósito la oportunidad de refundar una nación por la vergüenza de convertirla en una suma de lugares comunes, desaciertos y mezquindades. Puedo sentir empatía con su empeño sisífico, su frustración de patinadores sobre fango.

¿Qué es para ti La libertad?

Si no formara parte de un sistema de ideales sublimes que el hombre debe cuidar celosamente, te respondería que es una necesidad creada. Un invento de demagogos y escritores aburridos. Vivimos en comunidades, dependiendo unos de otros, sujetos a voluntades, necesidades y perspectivas ajenas, colaborando, respondiendo continuamente a compromisos y responsabilidades. La interdependencia es de hecho una característica de la vida en nuestro planeta, todos los ecosistemas terrestres están relacionados. Me maravilla pensar que con nuestros cerebros pequeños hayamos llegado a la conclusión de que tanta perfección surgió al azar de una gran explosión. Somos animales religiosos, amamos cualquier tipo de narrativa sobrenatural -incluida a menudo esa que llamamos científica- y somos hasta capaces de inmolarnos por conceptos simbólicos. La libertad absoluta, la del salvaje o el tonto, que a veces defendemos con tanto empeño, no es más que una caricatura.

La libertad suele ser tan elusiva y remota como la felicidad, pero existe, aunque sea una condición que sólo puede explicarse cuando episódicamente se disfruta. Todos la definen a su manera y, aún cuando esas explicaciones sean a menudo opuestas, todos tienen razón, porque la realidad personal pasa por los canales de la percepción. Por eso hay gente que se siente “libre” en las sociedades más brutales y totalitarias y “esclavos” en las sociedades libres. Cuando despejamos todas las variables, y nos quitamos el antifaz de la política, descubrimos que todos somos esclavos de la economía: que la independencia económica es quizás la última y suprema forma de libertad.

Aunque existe otra libertad más trascendente que la económica: saber que vives en una sociedad en la que se respetan tus derechos universales, que aunque no tengas un centavo existen todas las condiciones creadas para que puedas reclamarlos. Porque no existe libertad posible sin respeto a los derechos y la integridad humana.

¿Las experiencias vividas, han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella...”?

Siempre digo que soy mal cubano y buen pinareño. Me cuesta pensar en la patria en mayúsculas, más allá de la ciudad donde vivía. Podemos estar jugando tres días con conceptos abstractos, y la patria es uno de ellos. Vine a conocer Cuba, en toda su extensión y complejidad, en el exilio. Pinar del Río es una región remota, sin mucho tránsito nacional, dentro de un país inmovilizado, por lo que viajé poco por el Centro y el Oriente, y un santiaguero puede serme tan cercano (o distante) como un dominicano, por ejemplo. Esos hallazgos y otros han dado forma a mi particular noción de la patria, que ahora es más amplia e inclusiva. Patria significa ese espacio, a veces simbólico, donde conviven los factores diversos y a menudo opuestos de la nacionalidad.

Los cubanos no debemos olvidar que somos una nación forjada en el exilio. Una vez le escuché decir a ese gran cubano que era Oswaldo Payá, que apuntarle al exilio era apuntar a la otra mitad de su corazón. Así que no sólo “pienso en Ella” —en la Patria— sino que hago patria todos los días. No miro hacia la isla con ninguna nostalgia, porque para mí ha dejado de ser un lugar geográfico para entrar en las cartografías entrañables, que llevo conmigo a todas partes sin estridencia ni estereotipos. Siento a veces pena por quienes sólo conocen la parte insular de esa patria extensa que es Cuba, los que no han podido convertirse ellos mismos en patrias portátiles, mezclarse con otras razas, otros pueblos y ponerle guiones a su nacionalidad, porque tengo la sospecha de que Cuba está destinada desde siempre a no existir sin su exilio, sin esa geografía, volátil e imprecisa como fatamorgana, que lleva irradiando siglos de cubanidad.

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Exilda Arjona Palmer: "Tengo otros puentes que cruzar, pero el concepto de Patria no ha cambiado"

Exilda Arjona Palmer, periodista de Radio TV Martí

Exilda Arjona Palmer, comunicadora cubana residente en Miami, es abierta, equilibrada y alegre como su nombre. De San Germán, Holguín, hasta Radio Televisión Martí, donde trabaja como periodista, ha tenido que recorrer un árido y doloroso camino para aprender, y enseñarnos que la vida es lo que sucede aquí y ahora. Un hermoso caudal de posibilidades.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Fueron muchos los detonantes para dejar Cuba, la primera causa fue que ya no podía respirar, me faltaba el aire, me faltaba el impulso incluso para seguir adelante mi vida, mi mundo interior y exterior cambió mucho a partir de una serie de acontecimientos que, como dice la canción, se fueron agolpando unos a otros y casi me matan.

Tuve la felicidad de encontrar en mi vida a un hombre maravilloso que acabó por abrir mis ojos a lo que realmente pasaba en mi país, por eso sufrimos mucha represión, mucho dolor y mucha maldad.

Vivía en un pueblito pequeño del Oriente, donde todo el mundo se conoce y que, de repente te conviertas en paria, en un excluido, que incluso las personas que te vieron crecer no te saluden, que murmuren y te señalen, fue otro de los detonantes.

Y el detonante fundamental fueron mis hijos. El mayor, Malcom, la pasó fatal, lloraba todos los días, tenía pesadillas, gritaba por su papá y tuvo que presenciar escenas de represión muy desagradables.

No quise seguir así y que mi hija, Brenda, también sufriera lo mismo.

Por eso un día me senté con mi esposo y le dije: "!Basta, hasta aquí!"

Me dolió dejar mi casa, dejar los recuerdos de mis abuelos, emigrantes también, de Jamaica y Antigua, dejar a mi madre, mi tío, mi familia, mis libros, mi vida anterior.

Pero era necesaria la partida.

Y en octubre del año 2012 llegamos a este país gracias al Programa de Refugiados Políticos.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

En esta otra orilla esperaba encontrar lo primordial para mí, es decir, la libertad y el oxígeno que necesitaba para seguir viviendo. Esperaba encontrar nuevas oportunidades, de todo tipo. Vine buscando un espacio, vine a reconquistar mi vida.

¿Qué encontraste?

Definitivamente hallé la libertad, respiré otro aire, vi un mundo diferente, pero tangible.

Volví a sentir lo que era la familia, ahora sólo de nosotros cuatro, pero esto nos ayudó a unirnos más.

Encontré nuevos amigos, personas desinteresadas que nos ayudaron desde el primer momento.

Me reencontré también con buenos amigos, gente que pasaron por tu vida y se fueron antes de que una se fuera y el contacto se perdió.

Me di de golpes con una sociedad distinta, pero a la que me incorporé sin ningún trauma y en la cual me siento a mis anchas.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Durante el proceso aprendí a reinventarme, a crecer espiritualmente, a luchar por lo que quiero, a vivir sola, a crear mi hogar, mi espacio.

A sentir esta ciudad, Miami, como propia, como si hubiera vivido siempre aquí.

Aprendí que es un país de esfuerzos, pero que puedes lograr lo que te propongas.

¿Qué es para ti La libertad?

La libertad, para mí, es un derecho que nadie tiene por qué arrebatarte. La libertad es un concepto amplio, puedes estar encerrado y ser libre, todo está en cómo veas el mundo, en cómo quieras vivir tú. Libertad para mí es hacer lo que me gusta, respetando siempre a los que me rodean.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Mira, la Patria la llevo en el pensamiento, pero también en mi labor diaria, tengo el privilegio de trabajar por Cuba y para Cuba. Es un tema cotidiano incluso en mi hogar.

Mi Patria me duele, me duele lo que pasa a diario, las carencias, la desidia.

Me duele la distancia, el no volver porque cerré la puerta y tiré la llave. Me duele mi pedacito de Patria, allá en San Germán, Holguín, donde aún tengo a mi madre, a quien no veo hace 8 años. En fin, me duele Cuba.

Pero este ahora es mi país, es mi Patria y siento un orgullo tremendo por esta tierra que me abrió los brazos cuando ya no tenía esperanzas, y que nos dio un nuevo horizonte.

Logré renacer, tengo otro estilo de vida, otros puentes que cruzar, pero el concepto de Patria no ha cambiado.

Ver crecer a mis hijos, sus logros y la felicidad que los acompaña a diario, es lo máximo para mí.

Definitivamente Cuba me vio nacer, pero ahora esta es mi Patria, mi refugio, mi remanso.

Y no lo cambio por nada en el mundo.

Novela plasma derrota, vida y destino del cubano durante los últimos sesenta años

Presentación novela La tabla, de Armando de Armas.

El próximo viernes, 21 de febrero, se presentará la novela La tabla, del escritor exiliado Armando de Armas, quien se desempeña como periodista de Radio Televisión Martí, informó en un comunicado de prensa el Directorio Democrático Cubano.

El evento tendrá lugar a las 7:00 de la noche en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, ubicado en 1200 Coral Way, en Miami.

Armando de Armas. (Foto: Wenceslao Cruz)
Armando de Armas. (Foto: Wenceslao Cruz)

A 30 años de haber sido escrita en Cuba y sacada clandestinamente del país, y a 12 de la primera edición ahora agotada (Editorial Hispano Cubana, Madrid, 2008), la novela de De Armas reaparece al presente publicada por Ediciones Exodus de Ego, de Kaska Foundation, en una edición corregida y ampliada.

El editor Ángel Velázquez Callejas ha dicho que en “la literatura cubana del periodo de la revolución (en la literatura negra) nadie ha alcanzado vislumbrar ese desplazamiento narrativo como el que nos ofrece La tabla para explicarnos la barbarie y la derrota (vida y destino) del cubano durante los últimos sesenta años”.

Por su parte el escritor Luis de la Paz escribió que “La tabla hay que leerla como una enorme espiral, pero también como la serie de eslabones que tejen una cadena, en la que se hilvanan eventos y situaciones, entrelazan experiencias y deseos, convergen vivencias y aprendizajes, se funden lecturas y desafíos. Lo que me hace pensar que tal vez pueda ser ésta la gran novela de la revolución que todos estábamos esperando”.

En tanto el intelectual y activista por las libertades en Cuba, Orlando Gutiérrez Boronat, ha dicho que “La Tabla es, en ese sentido, una novela posrevolucionaria, pero no posmoderna. Es posrevolucionaria porque el sujeto de la novela no le ha reconocido al estado totalitario esa clasificación como observador invisible, como rector de lo moral y lo inmoral, o como conciencia de la cubanidad, que el estado totalitario y su fundador se abrogaron”.

La novela es publicada con el patrocinio de Rafael Marrero and Compay y en el acto los lectores contarán con la firma de ejemplares por parte del autor, mientras que las palabras de presentación estarán a cargo de Gutiérrez Boronat, Denis Fortún y Velázquez Callejas.

Real Academia Española visita Cuba; funcionario reconoce deterioro creciente del idioma

Una discusión beisbolera en un parque de La Habana. REUTERS/Alexandre Meneghini

Un alto funcionario del Ministerio de Educación Superior de Cuba reconoció este lunes que la lengua española que se habla en la isla está sufriendo un deterioro creciente.

Juan Ramón Montaño, asesor técnico-docente de la Dirección de Formación del Ministerio de Educación Superior, citado en un comunicado de la Presidencia de Cuba declaró que “hay un deterioro creciente, entre cubanos, de los usos de la Lengua; y que eso merece atención, porque, si ese modo de expresión se daña, otros ámbitos de la vida también comenzarían a deteriorarse”.

El funcionario considera que deben hacerse alianzas institucionales y que los medios de comunicación deben asumir “una campaña de bien público por el bien hablar -cuyo propósito medular no es hacerlo ni más ni menos bonito sino esencialmente decente”.

Precisamente este lunes el director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, visitó Cuba como parte de una gira por Latinoamérica que incluye a Panamá, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana.

"Me voy apasionado, muy impresionado por lo que he visto en Cuba, por la actitud de la academia cubana que trabaja admirablemente, por la condición con que ven las más importantes instancias políticas de este país la cultura del español", señaló el catedrático.

Muñoz Machado, también presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), visitó la Universidad de La Habana donde fue nombrado "profesor distinguido" por la Cátedra de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho.

El catedrático aprovechó la visita para presentar el Diccionario Panhispánico del español jurídico, publicado en dos volúmenes con cerca de 40.000 entradas, con vocabulario procedente de todos los países hispanoamericanos.

Socialismo del siglo XXI: consecuencia de no haber hecho nada con Cuba

Los últimos dos libros de la ensayista argentina Antonella Marty.

La autora argentina Antonella Marty dijo a Radio Televisión Martí que está convencida de que si, desde hace más de medio siglo, los gobiernos democráticos y liberales del hemisferio occidental hubieran actuado contra el totalitarismo cubano, entonces la región no estaría sufriendo los males del Socialismo del siglo XXI.

“Hoy Venezuela y todo ese Socialismo del siglo XXI es una clara consecuencia de no haber tomado acción y de no haber hecho nada con Cuba”, afirma Marty, directora del Centro de Estudios Americanos en la Fundación Libertad y directora asociada del Center for Latin America en Atlas Network.

“Una de las características de la Revolución Cubana es su carácter expansionista”, subraya Marty, mientras recuerda la fotografía, que pudo ver en su único viaje a Cuba, en el Museo de la Revolución, donde aparece Fidel Castro entregándole un pasaporte falso al guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara para viajar a crear focos de subversión en la región. Una acción que considera “también una característica imperialista” del régimen de La Habana.

Uno de los ensayos más difundidos de Marty, Lo que todo revolucionario del siglo XXI tiene que saber (Sobre sus hipocresías, enriquecimientos, fracasos, mentiras y otras cosas), es una crítica al socialismo.

Según la investigadora, para imponer su revolución Fidel Castro necesitaba seguir la fórmula comunista y expandirla a su vez por América Latina: “Esta ideología tan nefasta que, por supuesto, traen a casa desde la Unión Soviética. Una ideología que nace en el seno de Karl Marx y de Engels, con ese famoso Manifiesto [del Partido] Comunista de 1848, y los primeros en aplicar esa ideología con esa Revolución Bolchevique, en Rusia, junto a Lenin y todos esos personajes, que fueron claramente asesinos y personas que avasallaron los derechos humanos”.

La joven liberal reprocha como se permitió que, desde los primeros años de su revolución, Fidel Castro enviara a agentes como Guevara a formar y asesorar grupos marxistas en diferentes partes del mundo.

“Desde ese momento Cuba estuvo interfiriendo en los asuntos internos de otros países, y hoy lo está haciendo con Venezuela y con tantos países a lo largo de la región, a pesar de que muchas veces se subestime el rol que está teniendo y que ha tenido Cuba en esto desde hace 60 años”, destacó.

Cuba lo tenía todo

La Cuba pre-revolucionaria “era un país que lo tuvo todo”, asegura Marty. “Un país que tuvo tanto crecimiento económico, tan consolidado, tantos avances. Un país que fue uno de los más potentes. Lo que tenemos que tener en claro los latinoamericanos es que el caso de Cuba es fundamental para entender los grandes y graves problemas que genera el socialismo”.

“Mi mensaje, no sólo para la juventud cubana sino también la venezolana y todos los jóvenes que están padeciendo los atropellos que genera el socialismo, es que sigan empujando a favor de una batalla en favor de la cultura y la educación liberal. Es lo que hay que implementar: ideas que funcionen. Las ideas que generan progreso y avance a lo largo de la historia”, manifestó la autora de La dictadura intelectual populista, prologado por Álvaro Vargas Llosa y Alejandro Chafuen.

"Lo que todo revolucionario del siglo XXI tiene que saber", libro de Antonella Marty.
"Lo que todo revolucionario del siglo XXI tiene que saber", libro de Antonella Marty.

Marty, miembro del consejo ejecutivo y directora regional para Argentina y Chile de Estudiantes por la Libertad, y cofundadora del Grupo Joven de la Fundación Libertad, opina que es a la juventud cubana a quien corresponde cambiar el socialismo por el liberalismo.

“Esa juventud cubana tiene que empujar más que nunca para llevar adelante una contrarrevolución, precisamente, a todo este aparato marxista, ideológico, tóxico y nefasto que han generado los hermanos Castro desde hace 60 años, más de medio siglo operando en un mismo sistema”, advirtió en un episodio del espacio EnFoco, disponible en las plataformas digitales de Radio Televisión Martí.

El momento más fuerte de todo este camino

Cuba, en palabras de Marty, es “una isla que duele”. Hace unos dos años viajó a la isla y se reunió con miembros de grupos de la disidencia y la resistencia interna como las Damas de Blanco. Su encuentro con estas mujeres que marchan a favor de la libertad y que piden la liberación de los presos político, ha sido “uno de los momentos más fuertes de todo este camino, de alguna forma, en las ideas de la libertad”.

“Entré, recuerdo, a la sede de las Damas de Blanco y me dicen: Antonella vos sabes que todo lo que estás hablando, todo lo que nos estás diciendo, ellos lo saben. La casa está repleta de micrófonos y cuando salgas bajá la cabeza y camina lo más rápido que puedas porque la cuadra está repleta de cámaras. Y yo eso lo sentí durante unas dos horas y no puedo imaginar lo difícil que debe ser vivir la vida de esa manera, con un régimen, con una ideología como es el comunismo, que penetra absolutamente la mente y la esencia del ser humano”, relató.

Cuenta que en ese mismo viaje intentó conocer las librerías cubanas: “Solamente encontré una, en pleno centro de La Habana, y no veía libros que fueran nuevos, de los últimos 20 años. Todo era anterior”.

Otra de sus experiencias negativas en Cuba fue “prender la televisión en el hotel de Cuba y lo primero que veo es el himno de Venezuela cantado por Hugo Chávez. Eso nos dice mucho. E incluso el intento de acceso a Internet, lo difícil que es acceder a Internet para un cubano, que tiene un salario promedio de 15 dólares”.

“Y esas son las maneras que tiene este régimen tan nefasto, que arruina naciones que en otro momento han sido tan prósperas. Cuba es un país que tenía un ingreso per cápita mayor al de países como Austria o como Japón. Cuba era el tercer consumidor de proteínas del hemisferio [occidental] y hoy está reducido a una triste libreta de racionamiento”, lamenta.

La ruina del Castrochavismo

Para Marty, quien realizó estudios en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad Abierta Interamericana y es investigadora asociada de la Fundación para El Progreso, la persistencia del castrochavismo representa el peor momento político y socio-económico que ha experimentado América Latina.

El intelectual cubano Carlos Alberto Montaner ha reseñado los libros de Antonella Marty.
El intelectual cubano Carlos Alberto Montaner ha reseñado los libros de Antonella Marty.

“Venezuela en 1980 tenía el PIB per cápita más alto de nuestra región, un país que tenía el bolívar, que fue en otro momento una moneda de respaldo, en la que el mundo quería ahorrar, la gente quería tener bolívares, y hoy vemos las calles de Venezuela incluso a veces repletas de bolívares que no valen nada. Y esas son las consecuencias de lo que puede hacer una ideología tan tóxica como es el socialismo, que se ha cobrado a más de 150 millones de víctimas en toda la historia, en todo el mundo, y que se ha probado en todo tipo de sociedades, con todo tipo de religión, en todo tipo de cultura, y el resultado siempre ha sido el mismo”, argumenta la autora.

Cuba y Venezuela

“La relación tan fuerte y casi carnal, que han tenido Cuba y Venezuela a lo largo de toda nuestra historia y cómo por no haber hecho nada con Cuba y por dejar que el régimen castrista opere durante 60 años en la región, tranquilamente, y nosotros acostumbrados y de alguna forma conviviendo con una dictadura tan criminal, asesina y violadora de derechos humanos durante tanto tiempo, hoy estamos pagando las consecuencias”, aseveró.

En el año 1958, antes de esa revolución comunista en la isla de Cuba, el presidente de Venezuela Wolfgang Larrazábal [23 de enero de 1958-14 de noviembre de 1958] es una persona que [estando 8 meses en el poder] apoya con financiamiento a esas guerrillas que se estaban organizando en Cuba. Entonces Venezuela desde el primer momento tiene una relación cercana, efectivamente cercana, con esta revolución castrista que se va a dar luego en esta isla”.

Capitalismo: un antídoto contra la pobreza

La defensa de las ideas liberales y el sistema capitalista ante la ideología socialista, es un leitmotiv en el pensamiento, el activismo y la producción intelectual de Marty.

Los seres humanos vivimos mejor que en cualquier otro momento de la historia”, dice en su último libro, Capitalismo: un antídoto contra la pobreza.

“Hasta hace muy poco todos los seres humanos se encontraban bajo el umbral de la pobreza extrema y tenían una esperanza de vida de no más de 30 o 35 años (si contaban con cuotas de suerte y lograban sobrevivir a las abundantes adversidades). No hace mucho tiempo que esto cambió: hace doscientos años el 90 % de todos los seres humanos que habitaban nuestro planeta estaba en la categoría de pobreza extrema. Las personas están saliendo de la pobreza de una manera constante desde hace siglos y es hora de abrir los ojos y admitirlo de una buena vez, aunque el socialismo, tan desgastado en su accionar y en su discurso, lo quiera ignorar. Todo este gran proceso de avances comienza su punto de partida intelectual, en buena parte, entre los siglos XVII y XVIII con la gran Ilustración y con las bases del liberalismo clásico, que viene a representar un alto a los abusos del autoritarismo y una voz de lucha contra cuestiones como, por ejemplo, la esclavitud, el racismo o las torturas”, escribe Marty en su nuevo libro.

Convocan a Convención de Cubanidad dedicada a Lecuona

Asistentes a la II Convención de la Cubanidad en Miami.

La institución cultural Ego de Kaska Foundation convoca a la III Convención de la Cubanidad con el objetivo de promover y divulgar el quehacer del arte, la literatura y las ciencias culturales de los isleños de la diáspora y el exilio.

Los organizadores del evento han previsto desarrollar la III edición anual de la Convención de la Cubanidad, cuyo escenario será la ciudad de Miami el domingo 31 de mayo del 2020.

Logo de la Convención.
Logo de la Convención.

Los artistas, escritores e investigadores de la cultura cubana del exilio y la diáspora podrán participar de un programa en calidad de delegados de la Convención.

La tercera edición de la Convención estará dedicada al 125 aniversario del natalicio del músico cubano Ernesto Lecuona.

El maestro de la música Ernesto Lecuona.
El maestro de la música Ernesto Lecuona.

El tema central del evento será: La ensoñación de lo cubano y el sentido de la cubanidad del exilio y la diáspora.

La Convención propone entrever una nueva dimensión artística, cultural, promocional y espacial del exilio y la diáspora a través de conferencias magistrales, presentaciones de libros y revistas, mesas de debates (arte, literatura y ciencias culturales), expos y venta de libros de editoriales locales, performances artísticas, reconocimientos de autores y artistas destacados y entrega del Premio ensayo Ego de Kaska.

Comisión Organizadora está integrada por Ángel Velázquez Callejas, Roger Castillejo Olán, Rafael Marrero, Julio Benítez, Denis Fortún, Humberto Castro, Joaquín Gálvez y Armando Nuviola.

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