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Arte y Cultura

Iraida Iturralde: "Cuba se alejó hasta hacerse añicos desde la ventana del avión"

Iraida Iturralde, poeta y escritora cubana residente en Nueva Jersey

Con su hermana, una muñeca en brazos y mucho miedo, Iraida Iturralde abordó el avión que la separaría de todo lo amado y conocido, junto a otros niños, como parte de ese batallón de pequeños que integró la Operación Pedro Pan. Hoy es, además de una de las voces poéticas más altas entre las mujeres de su generación, una incansable luchadora por la democracia en Cuba y llega para decirnos, alto y claro, que sí, que piensa en Ella y que nunca dejará de pensarla.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

“No, no, él no está de vacaciones en el interior. Está exiliado en Miami. Se fue del país, porque esto es comunismo.” Así le ripostó mi hermano a su maestra de sexto grado al regresar al colegio en enero del 61 tras las vacaciones navideñas. Uno de los alumnos le había preguntado a la maestra por el paradero del Dr. Ángel del Cerro, el director del San Pablo, colegio católico laico ubicado en la esquina de 19 y M en el Vedado. Mi hermano, rebelde de nacimiento, no se callaba en clase. Pocos días después se apareció la maestra en casa e increpó a mi madre, acusándola de inculcarle al niño ideas contrarrevolucionarias.

Apenas unos meses después a mi hermana mayor, de sólo 11 años de edad, la tenían fichada. Así se lo había dicho en confidencia su amiguita Elia Sánchez, sobrina de Celia, a quien la nueva administración había advertido que una niña de semejante estirpe revolucionaria no debía andar con “una gusanita”. De hecho, el grupo de amiguitos de mi hermana, casi todos vecinos del FOCSA, se reducía más cada día, uno tras otro esfumándose semanalmente como por arte de magia.

El temor al adoctrinamiento y a la pérdida de la patria potestad invadía a los padres como una plaga. Las conversaciones entre los adultos giraban en torno a la dichosa visa waiver. Era un clima de ansiedad, de ingenuidad política, de decepción. En menos de dos años el regocijo por un nuevo orden de democracia, justicia social y libertad había degenerado en espanto.

Se alzaba el espectro del ideal traicionado, una Revolución que a diario demostraba que había nacido podrida. Para una niña como yo eran tiempos de cantos heroicos y actos de fe patriótica, permeados por un rumor insidioso que se colaba en la conciencia e intentaba corroer la fe católica y distorsionar los valores martianos de mi crianza. Para mi familia, ese fue el detonante. Mi hermano saldría en noviembre del 61. Dos meses más tarde, con un nudo en la garganta, mi hermana y yo entrábamos en la pecera del aeropuerto, el rito de paso antes de abordar un avión de la Pan Am junto a otros pedropanes.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Mis expectativas eran ambivalentes. Tenía la imagen de celuloide de la vida americana (Verano de amor, Rebelde sin causa, Houseboat, Vecinos y amantes…), pero, por encima de todo, me embargaba la magia de Walt Disney (La dama y el vagabundo, Cenicienta, Fantasía, Alicia en el país de las maravillas), y me animaba la ilusión de una visita a Disneylandia. No obstante, tenía noción del choque que habían sufrido otros niños de ese masivo éxodo infantil.

Unas primas hermanas, de apenas 8 y 6 años de edad, se encontraban en un foster home en el Medio Oeste americano. Me carteaba con la mayor, quien ya mostraba indicios de un español adulterado: “Hoy lavé mi pelo”, me había escrito un día. Y me aterraba pensar que me podría ocurrir algo semejante. Otra prima, interna presuntamente en un colegio, se quejaba desde un orfelinato: “Aquí me enseñan a ser sucia. Sólo nos dejan bañar una vez a la semana”.

Yo absorbía todo con una extraña mezcla de exaltación y aprensión, pero era consciente de la disyuntiva que enfrentaban las familias. Me apaciguaba pensar que, al igual que mi hermano, nos quedaríamos con unos parientes en Miami, y que pronto nos reuniríamos con mi madre. Además, la separación, al menos así decían, no duraría mucho, a lo máximo, dos años, cuando el clima político seguro daría un vuelco radical y regresaríamos a Cuba.

¿Qué encontraste?

De repente, el vacío. Cuba se alejó hasta hacerse añicos desde la ventana del avión. Luego vino el llanto. Mi ecuanimidad antes de abordar había sido la de un autómata. Al llegar, en vez de unos parientes nos recibió Jorge Guarch, un señor cubano encargado de darles la bienvenida a los niños antes de enviarlos a los campamentos. Pedí regresar a La Habana enseguida. Me ofrecieron chicle. Lo rechacé. Las lágrimas me ahogaban. Mi hermana me consolaba.

Nos enviaron a Florida City. Mes y medio más tarde nos pusieron en un vuelo Delta rumbo a un orfelinato en Vincennes, Indiana, donde la experiencia de mi prima se repetiría con creces. Luego pasamos a un foster home, donde permanecimos hasta la llegada de mi madre a los Estados Unidos. Fue una separación de menos de cinco meses que experimenté como si hubiese durado cinco años.

Ya reunida la familia en Miami Beach, y más tarde en New Jersey/Nueva York, comencé a superar el trauma y a absorber paulatinamente el espíritu de este país y, con el pasar del tiempo, nutrirme de todo aquello que me moldearía y marcaría toda la vida, desde la infinita riqueza del idioma inglés, los cuentos de Mark Twain, la mórbida rima de Poe, la novela To Kill A Mockingbird y el aterrizaje de los Beatles, hasta la lucha por los derechos civiles, el asesinato de Bobby Kennedy, el musical Hair y la poesía.

Esa primera década fueron tiempos convulsos, tiempos de crecimiento espiritual y desarrollo intelectual, e inculcada por mi madre, años también de Martí, de mucho Martí. Aquí encontré, por encima de todo, el derecho de crecer en libertad y de ser yo misma, incluso el derecho de seguir siendo cubana, de padecer la obsesión con nuestra patria que esa condición conlleva y, por consecuencia, el derecho de aceptar el compromiso con su supervivencia.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Si del exilio se trata, pues supongo que es lo que más nos atañe en esta entrevista, lo que está intrínsecamente ligado al “proceso”, he aprendido, en gran medida, a desilusionarme, a ser testigo de un emergente des-exilio: el cubano que abandona Cuba y contempla la dictadura como si fuese el modus vivendi genético de la Isla, algunos cuya identidad se diluye con el paso del tiempo, muchos que padecen de un agotamiento político comprensible, otros que sienten calada hasta la médula la desidia, los tantos que manifiestan una peculiar y ciega simpatía por líderes megalómanos y corruptos, aquellos otros cuya intolerancia y tendencia a denigrar la opinión ajena revela una carencia de los principios más fundamentales que exige del ciudadano un sistema democrático… en fin que, también en gran medida, y a partir de esta desilusión, he aprendido a tener fe en el potencial de ese otro exilio (de pinos nuevos y viejos) que, aunque tal vez no tan numeroso, sigue aportando de múltiples formas su grano de arena a la lucha por una Cuba libre, ajena a todo totalitarismo.

¿Qué es para ti La libertad?

Aludo de nuevo a aquel a quien Gabriela Mistral llamara “esa mina sin acabamiento”. Y es que no he encontrado mejor exposición de la libertad, profunda en su sencillez, que la que nos diera el Apóstol en La Edad de Oro: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía.” Para mí la libertad es eso, el derecho de ser auténtico.

En su sentido más amplio, siguiendo la pauta martiana, la libertad es el derecho a una formación cultural sin censura, donde el ennoblecimiento del ser humano lo guía por el camino más viable a su trascendencia espiritual. Ese espacio abarca desde lo universal, es decir, lo que lo impulsa a descifrar el enigma de su existencia, hasta lo nacional e individual, donde descubre su pertenencia, define su identidad, y adopta un comportamiento ético hacia el planeta y en su relación con los demás.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Yo diría que esas experiencias han agudizado y expandido mi concepto de Patria, donde la Cuba extraterritorial que nos ha tocado habitar se hace patente existencialmente a un nivel emocional, y sustancialmente a través de su cultura. Dondequiera que se celebre la cultura cubana, ahí llevamos la Isla a cuestas. Si patria es humanidad, todo intento de fomentar nuestra cultura y de preservar y divulgar nuestro patrimonio nacional, dentro y fuera de los limites geográficos de la Isla, es una expresión de amor a la patria y de su trascendencia universal. Si nuestra historia ha sido en gran parte escamoteada, todo esfuerzo por rescatarla es hacer patria, es sentar las bases para el bienestar de su futuro. Pienso en Ella todos los días. Todos los días la pienso.

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El Hip Hop fomentó en Cuba una conciencia de la diferencia y el civismo, afirma Jorge Enrique Rodríguez en Documenta Fifteen

Integrantes de Omni Zona Franca en Cuba.

“El Hip Hop es la voz de una generación en Cuba que se rehusó a ser silenciada por la pobreza urbana”, declaró el escritor cubano Jorge Enrique Rodríguez en el espacio del Instituto de Artivismo “Hannah Arendt” (INSTAR) en la feria de arte Documenta Fifteen, la cual se lleva a cabo en Kassel, Alemania.

En el marco de varias charlas y obras sobre la producción artística de Omni Zona Franca, Rodríguez enfatizó la importancia del Hip Hop para la comunidad afrodescendiente.

Lo primero que se debe señalar para explicar el contexto de la cultura cubana, dijo Rodríguez, “es aquel fragmento de Fidel Castro: dentro de la revolución todo, contra la revolución, ningún derecho”.

La cultura Hip Hop, a inicios de la década de los noventa asume por primera vez la comunidad como un espacio público para replantear “el problema negro desde el negro”, comentó Rodríguez.

“Fue en esas comunidades donde sus activistas hallaron la complicidad - abierta o encubrierta- para que ese espacio público no fuese blanqueado por las doctrinas del Estado. Con las primeras acciones del Hip Hop se inician a su vez los primeros pasos hacia una conciencia de la diferencia y hacia el civismo”, manifestó el escritor cubano.

En un panel el pasado domingo, David D’Omni, fundador de Omni Zona Franca, destacó la importancia de la música del Hip Hop y de los raperos, particularmente en el barrio de Alamar, en La Habana.

Lamentó en ese sentido que el régimen se ha dedicado a silenciar las voces más críticas del Hip Hop y rap.

El pasado martes, David utilizó el espacio de INSTAR en Documenta Fifteen para hacer un recorrido de las canciones y creaciones artísticas prohibidas o censuradas en Cuba.

Entretanto, en medio de estas actividades de INSTAR en Documenta Fifteen, se está rindiendo homenaje a las víctimas de la tragedia en Matanzas.

“Como gesto de solidaridad con las víctimas del incidente en los supertanques de la zona industrial, con los matanceros todos y con quienes se verán afectados por este desastre ecológico y humano, en el espacio del Instituto Internacional de Artivismo "Hannah Arendt" en Documenta Fifteen abriremos los eventos esta semana con un minuto de silencio para desear el fin de los incendios”, expresó INSTAR en Facebook.

Omni Zona-Franca, "una de las prácticas colaborativas y sociales más fructíferas y heterodoxas del panorama artístico cubano"

Imagen creada por Omni-Zona Franca para reflejar la forma de pensar y actuar del pueblo cubano.

La labor y las prácticas artísticas de Omni-Zona Franca se pueden ven a partir de este domingo en la exhibición Factografía Operativa, en la prestigiosa feria de arte internacional DOCUMENTA FIFTEEN que se lleva a cabo en Kassel, Alemania.

El Instituto de Artivismo “Hannah Arendt”, INSTAR, dirigido por la artista cubana Tania Bruguera, anunció por medio de Facebook que se exhiben las creaciones de Omni-Zona Franca y de todos sus integrantes:

  • OmniPoeta Amaury Pacheco
  • Luis Eligio D’Omni
  • David D’Omni
  • Jorge Pérez González
  • Iris Meriño
  • Nilo Julián González
  • Juan Carlos Flores (t)
  • Yohamna Depestre
  • Adolfo Cabrera Pérez
  • Yasser Castellanos

Esta muestra, explica INSTAR, tendrá dos momentos: uno de registro historiográfico y otro en que se le rendirá homenaje a uno de los fundadores de OMNI, Juan Carlos Flores, quien se quitó la vida en 2016.

“La exposición da cuenta de una de las prácticas colaborativas y sociales más fructíferas y heterodoxas del panorama artístico cubano”, señala INSTAR.

“OMNI-ZONA FRANCA es un colectivo que surge de la fusión de dos proyectos: OMNI, que reunía artistas y artesanos, y ZONA FRANCA, gestado por los poetas y performers Amaury Pacheco y Juan Carlos Flores, pioneros de la poesía experimental en Cuba”, precisaron los organizadores.

La exhibición deja instaurado un programa homónimo y cada día a las 3:00 pm hora de Kassel, Alemania, se leerá a Juan Carlos Flores y otros poetas cubanos que se quitaron la vida, como Calvert Casey, Raúl Hernández Novás, Reinaldo Arenas y Ángel Escobar.

En el marco de esta exhibición, Bruguera sostuvo el domingo un diálogo con David D'Omni, en formato de panel, para hablar sobre Omni-Zona Franca. También participó por medio de video desde La Habana, el Omnipoeta Amaury Pacheco, quien no viajó a Alemania por temor a que el gobierno de Cuba no le permitiera regresar a su país natal.

"Estamos haciendo este homenaje", dijo Bruguera, "como parte del ciclo de exposiciones de Documenta en donde estamos haciendo una serie de recopilación, una especie de visita a proyectos que han sido importantes para la historia del arte independiente en Cuba; y Omni por supuesto es uno de los hitos de donde hay que pararse para entender qué cosa es la historia del arte independiente en Cuba y el devenir de las políticas culturales del Ministerio de Cultura y de las respuestas de los artistas a esas políticas.

Pacheco, por su parte, explicó que el grupo se formó en Alamar, "el barrio de construcción socialista" de dónde han salido tantas canciones de protesta. Era durante la crisis económica de los años 90, y el énfasis de Pacheco era la poesía, pero también la acción en las calles, lo que atrajo la atención de la comunidad.

"En un primer momento nos dimos cuenta que las calles cubanas estaban llenas de acción", dijo el Omnipoeta. "Eramos autodidactas, de diferentes campos". También tenían un espacio para efectuar talles, donde se hablaba de todo tipo de tema, con la idea de que el arte "podía resolver temas de la comunidad".

En ese contexto, lanzan proyectos o performances como Poesía Sin Fin, lo que era una mancomunidad de todas las formas del arte. "Establecer vínculos" y "crear mapas de posibilidades" eran algunos de los conceptos que se trabajaban. Se buscaban procesos alternativos en medio de la crisis, dijo Pacheco.

"No solo era poetizar", sino fortalecer "la ciudadanía", añadió el Omnipoeta. Por ejemplo, en Alamar, hicieron una acción para poner sillas y crear paradas para esperar el autobus con poesía de fondo, hasta que las autoridades interrumpieron y desalojaron a los integrantes de Omni-Zona Franca. Al día siguiente, el gobierno puso asientos en las paradas, lo que fue una lección importante para el grupo, comentó Amaury Pacheco.

David D'Omni también se refirió a Alamar y el ambiente que existía en ese barrio. Es un "Housing Project...estamos hablando de más de 123 mil habitantes en edificios todos iguales", destacó el músico del Hip Hop.

"Ahora, al ser una ciudad joven de los años 70, no tiene tradiciones como la ciudad, no sé, de Guanabacoa u otras ciudades que tienen todo lo que viene desde la rumba o desde los aborígenes. Y es una ciudad joven donde se mezclan todos los técnicos del campo socialista europeo con todos los exiliados de la dictadura latinoamericana y micro brigadas de distintas partes del país que construyen sus propios edificios", indicó David.

O sea, estaba el edificio "de los marineros, de los deportistas...de toda la sociedad. Entonces, al ser una ciudad joven, pasa lo mismo que pasa en los Housing Projects de Francia o de New York que empiezan a mezclarse. Existe toda esta interculturalidad y empieza a construirse una ciudad".

David D'Omni recuerda que el gobierno "construye esta ciudad pensando en crear un hombre nuevo". Es como un experimento socialista "donde para tener apartamentos no podías tener una foto de Jesucristo, o un Elegguá o algún tipo de identidad de género diferente a la clásica persona heterosexual, comunista, etcétera".

Por lo tanto, "la gente al principio tenía que esconder su Elegguá detrás de los closets, las fotos de Cristo en los closets, para poder ser una persona digamos nueva, de ésta que quería crear la revolución".

"Entonces", explicó David, "sí aparece un hombre nuevo, pero es un hombre nuevo que es la mezcla de todas estas culturas de Europa, Latinoamérica y diferentes partes del país en una ciudad sin tradición".

"¿Entonces qué pasa?", pregunta David. "Que en Cuba aparecen los primeros festivales de rock and roll...es una música que estuvo prohibida durante muchos años en Cuba. El gobierno cubano aún no le gusta ese tipo de música. Entonces surge, se desarrolla el movimiento de Hip Hop cubano también en la ciudad de Alamar, que es un género que al gobierno tampoco le gusta. Entonces ahí tenemos, no sé, a Juan Blanco, que es pionero de la música electroacústica".

El resultado es que en Alamar se dan muchos proyectos, "que eran uniones de lo latinoamericano con cubano. Y así empiezan a salir una serie de movimientos".

"Entonces...se convierte en una cuna de arte nuevo y de un hombre nuevo, pero un hombre nuevo que trae rock and roll, Hip Hop y performance", subrayó David D'Omni.

Tras escándalo del #MeToo James Franco vuelve al cine en el papel de Fidel Castro

James Franco

James Franco dará vida a Fidel Castro en una película dirigida por el español Miguel Bardem que repasará la vida de su hija Alina Fernández, quien ha dado su consentimiento para el fichaje.

El papel, confirmado este jueves por la prensa especializada en Hollywood, supondrá el regreso al cine de Franco después de que una serie de escándalos sexuales y de denuncias por abuso le llevaran a anular sus proyectos con los grandes estudios cinematográficos.

La cinta, producida de manera independiente, se titulará "Alina of Cuba" y contará con la actriz Ana Villafañe para encarnar a la hija del líder de la Revolución Cubana, y con Mía Maestro en el papel de Natalia Revuelta, su madre.

El guion narrará la juventud de Alina Fernández como hija ilegítima de Castro y su posterior exilio en España al ser opositora del régimen cubano.

Según la revista Variety, fue la propia Fernández, también productora de la película, quien escogió a Franco para que hiciera de su padre.

La elección no deja de ser controvertida ya que Franco es uno de los nombres vetados en Hollywood a raíz del movimiento #MeToo.

Desde el año 2018, varias mujeres han acusado a Franco de abuso sexual y un grupo de estudiantes denunció que se aprovechaba sexualmente de las alumnas que asistían a sus clases de actuación en la escuela Studio 4.

La demanda fue presentada inicialmente en 2019 por Sarah Tither-Kaplan y Toni Gaal, quienes se apuntaron a su curso en 2014 y aseguraron que Franco impartía lecciones sobre escenas sexuales que consistían en "simulaciones de actos sexuales que iban mucho más allá de los estándares de la industria".

A la denuncia se sumaron más alumnos que indicaron que el actor grababa a algunas mujeres en sus ensayos y se acercaba a las jóvenes prometiendo trabajos en proyectos de Hollywood que nunca se materializaban.

Por ello, Franco firmó un acuerdo con las víctimas por el que pagó 2,3 millones de dólares a repartir entre los afectados.

Además del proyecto de Bardem, el actor también participará en el drama bélico "Me, You", del cineasta británico Billie August.

González Lescay: "La censura te pone en otro lugar de la cultura"

Abel González Lescay, músico cubano (Tomado de su perfil en Facebook)

El músico Abel González Lescay, sancionado a 5 años de limitaciones libertad por su participación en la protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, dijo en declaraciones a Radio Televisión Martí que ser censurado lo coloca "en otro lugar de la cultura".

Lescay se graduó de piano en la Escuela Nacional de Arte en La Habana y antes de las protestas del 11 de julio de 2021 se encontraba estudiando el segundo año en la carrera de Composición en el Instituto Superior de Arte (ISA), ubicado también en la capital cubana.

El joven fue expulsado del centro de altos estudios por su participación en las protestas masivas. En marzo de este año fue sentenciado en primera instancia a seis años de prisión por ofender a un policía durante el levantamiento popular, pero esta decisión fue modificada luego de celebrarse en junio la audiencia de casación, que dejó su condena en 5 años de limitación de libertad.

Sin embargo, a pesar del impedimento de continuar sus estudios, el joven aseguró que gracias a ello ha encontrado "otro lado del arte que desconocía".

El músico Abel González Lescay explica sobre su quehacer desde la censura
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"Tener ese camino cerrado es una cosa que me ha permitido hacer cosas independientes con gente que no le debe nada a la institución cubana", subrayó el artista.

El disco Grillos, un proyecto que Lescay ha promocionado en las redes y que se ha hecho posible gracias a las colaboración económica de muchas personas, acaba de ser grabado en Guanabacoa, en el estudio del productor musical David de Omni.

Sobre su baja en la escuela, González Lescay aseguró no perder demasiado y afirmó que continuaría su preparación de manera independiente.

"No pierdo mucho más que un albergue", condenó el artista en sus redes sociales al enterarse de la noticia.

Para él, la limitación de libertad impuesta por los tribunales cubanos es totalmente injusta: "No puedo salir de mi casa por 5 años y o sea esta sanción me va a permitir estudiar, pero me sacaron de la escuela".

Abel Lescay recoge fondos para grabar su nuevo disco
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Grupos de derechos humanos han denunciado que al joven artista "lo sacaron de su casa desnudo, lo humillaron y lo golpearon" por participar en la protesta.

El también poeta dio testimonio de estos abusos que ocurrieron a partir de las 6 de la mañana del 12 de julio:

"El señor policía, con el número de identificación 31033, me cogió por el pelo, así, desnudo, yo estaba completamente desnudo. Me puso las esposas y me bajó por la escalera. Me sacó de mi casa, encuero, y me montó en la patrulla, donde estaba otra persona que habían recogido antes. Así desnudo me llevaron desde Bejucal hasta San José de las Lajas. Estamos hablando de más de veinte kilómetros. Esa gente me llevó hasta allá. La patrulla parqueó en un lugar que le dicen El Técnico. Yo creo que tiene que ver algo con la Seguridad del Estado. Es como una estación de policía con un calabozo preparado para que te sientas mal y hables. Es muy común que la gente espere el juicio ahí. Ahí apareció un bulto de mayores y de gente con cargos. Yo estaba metido adentro de la patrulla con el otro señor que tenía las manos moradas por las esposas. Se le estaba trancando la circulación. Me quejé mucho por eso. Esa gente no hizo ningún caso. Me alteré y empecé a gritarle a esa gente que aquello era un secuestro. Porque era un secuestro. —¡Me sacaron de mi casa desnudo! ¡Sin una orden! ¡Tienen que sacarme de aquí! ¡Esto es un secuestro! –les gritaba. Ellos se reían.Los mayores y toda esa gente se reían. Y yo allí desnudo (...) El mismo oficial (nuestro 31033) me cogió por el pelo y me arrastró hacia afuera de la patrulla. Me sacó por los pelos. Repito: estaba desnudo completamente. Todo eso fue delante de los mayores. Realmente no retuve bien qué cargos tenían, pero el que recuerdo tenía una estrella. Los otros no sé. Era gente con cargos. Yo suponía que delante de esa gente él no me iba a tratar tan mal como lo hizo en mi casa, porque eso es ilegal, pero fue todo lo contrario. 31033 sacó la tonfa. Yo desnudo. Me cogió por el pelo y empezó a empujarme. Me metió por el pasillo de ese lugar. Delante de todos los policías y los mayores, el tipo empezó a darme por las nalgas. Durísimo. Cinco tonfazos mientras me empujaba por el pasillo. Todos lo vieron, y los que iban delante dándome la espalda, lo oyeron, porque él gritaba: “¡Vamos, camina!”, y cosas así. “Esta gente se está cag**do en todo”, me dije en ese momento. Los mayores lo autorizaron, no me quedan dudas"

(Con reporte de Ivette Pacheco para Radio Martí)

Activista Amaury Pacheco no asiste a Documenta Fifteen por temor a que el régimen cubano no le permita regresar

El poeta Amaury Pacheco.

El activista Amaury Pacheco, miembro del movimiento San Isidro, declaró en sus redes sociales que no asistió a Documenta Fifteen, en Kassel, Alemania, por temor a que, por represalias del régimen cubano, se le impida volver al país.

El activista fue invitado por el Instituto de Artivismo Hannah Arendt, INSTAR, para presentar la obra de Omni Zonafranca y Poéticas Operativas, dos de las obras y en las cuales lleva más tiempo trabajando el artista en sus 25 años de carrera.

Pacheco explicó que su esposa, la actriz y activista Iris Ruiz se encuentra en Estados Unidos sometida a un procedimiento clínico que le fue negado en la isla y, por ende, él es el responsable de sus hijos. "La probabilidad de que al viajar a Alemania no me dejen regresar a Cuba es muy grande y no voy a dejar solos a mis hijos, esa no es una opción. He hecho la igualdad: Papá=Poeta", explicó.

El poeta enfrenta acusaciones de desorden público e instigación a delinquir desde el 11J del año pasado. Por eso, su libertad de movimiento está restringida. Él aseguró que sus hijos han sufrido el hostigamiento de la Seguridad del Estado, los cercos policiales por más de 6 meses, la crisis económica y la distancia familiar.

El miembro del Movimiento San Isidro dijo que su historia sirve de testimonio para demostrar la crueldad del régimen cubano que afecta a todos los individuos, las familias, artistas, activistas y gremios laborales por solo denunciar la violación de sus derechos y de los debidos procesos. "Si dos se miran y se reconocen el mundo cambia", reflexionó.

La artista plástica, Tania Bruguera, expresó su rechazo a la situación del poeta calificándola como "una injusticia" y aclaró que a pesar de la ausencia presencial de Pacheco, el espacio no se cancelará.

"Ni el espacio ni el homenaje que hemos planificado a la trayectoria de OMNI, encontremos la manera para que tu obra esté presente aunque no contemos contigo físicamente en Kassel. TODOS SOMOS UNO. Por el #DerechoARegresar a nuestra patria!", escribió.

En Documenta Fifteen, una de las exhibiciones de arte internacionales de más prestigio, INSTAR ha mostrado a través del arte la realidad de Cuba, la persecución que sufren los artistas en la isla y las expresiones de arte que se convierten en una protesta pacífica.

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