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Contra la censura

Informe advierte declive de Cuba en libertad de expresión

La policía arresta a Boris González Arenas, periodista independiente y activista de la sociedad civil. (Archivo)

Un informe sobre el estado de la libertad de expresión en el mundo advierte que varios países de Latinoamérica, entre ellos Cuba, Venezuela y Nicaragua, han experimentado un descenso notable en la libertad de expresión en los últimos diez años.

En el documento, divulgado por la organización Artículo 19, con sede en Londres, se analizan 25 indicadores en 161 países a fin de crear un marcador general que puntúa el estado de la libertad de expresión en una escala del 1 al 100. El informe agrupa a los países en las categorías de "en crisis", "muy restringidos", "restringidos", "menos restringidos" y "abiertos", reportó la agencia de noticias EFE.

Quinn KcKew, directora de Artículo 19, señaló que América Latina ha sufrido un deterioro bastante preocupante.

"Artículo 19 trabaja porque todas las personas en el mundo puedan expresarse y participar activamente en la vida pública sin temor a discriminación y por los derechos a difundir opiniones, ideas e información por cualquier medio, así como para estar en desacuerdo y cuestionar a los poseedores del poder", subraya el informe.

Cuba con la puntuación más baja según informe global sobre libertad de expresión
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Jorge Olivera, un periodista cubano residente en la capital, valoró de muy positivo que la organización haya situado a Cuba con la puntuación más baja de la región por el control estricto a los reporteros.

El informe denuncia el incremento de actos violentos y de intimidación contra periodistas, activistas y comunicadores online así como la continua estigmatización de reporteros y activistas.

Olivera recalcó que el ataque del gobierno a los que tratan de ejercer la libertad de expresión aumenta porque "hay más periodistas independientes que antes, hay más escritores y más artistas que antes". No obstante, recordó que situaciones similares han venido ocurriendo en la isla desde hace décadas.

La comunicadora Miriam Leyva destacó que además de las limitaciones que tienen los comunicadores para expresarse, reunirse y publicar, también están las constantes amenazados de ir a prisión cuando el gobierno "lo estime conveniente".

El informe divulgado por Artículo 19 detalla que además de Cuba, en México, Brasil, Venezuela, El Salvador y Chile los periodistas son rutinariamente blanco de agentes estatales y no estatales.

De igual manera, señala que en la región al menos 28 reporteros fueron asesinados en 2019 y advierte que el asunto se agrava por los entornos políticos cada vez más polarizados.

La organización Artículo 19, que habla "con una sola voz a través de los tribunales de justicia, organizaciones y de la sociedad civil", mencionó, además, que en países como México, Brasil, Venezuela, El Salvador, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, Nicaragua y Honduras los periodistas y los activistas también han sido criminalizados por las autoridades.

El reporte difundido este martes coloca a Uruguay, Costa Rica y Chile entre los países latinos mejor situados en la región.

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Advierte la SIP que se cierne sobre San Isidro la sombra de una segunda Primavera Negra

Una manifestación pro San Isidro en Barcelona, España.

Tras la fuerte represión en contra de artistas, intelectuales y periodistas independientes afiliados al Movimiento San Isidro, la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, teme que "el gobierno de Cuba esté en vías de justificar una nueva Primavera Negra" que termine por ahogar la voz de una nueva generación de disidentes.

En 2003, en lo que se denominó la Primavera Negra, el régimen del dictador Fidel Castro frustró una convocatoria a favor de la libertad de expresión condenando a la cárcel a 75 disidentes, entre activistas, médicos y 32 periodistas independientes.

Todos fueron sometidos a juicios sumarios y sentenciados a penas de entre 6 y 27 años de prisión, tras acusarlos de violar la Ley 88 (ley mordaza) que castiga a quienes supuestamente conspiren con ayuda extranjera contra la independencia nacional y la economía.

Años después, la mayoría fue liberada gracias a la presión de las Damas de Blanco. La mayoría también fue forzada al exilio.

El presidente de la SIP, Jorge Canahuati, expresó que "el gobierno de Cuba reprime, censura, encarcela y ahoga la voz de sus ciudadanos frente a una comunidad internacional silenciosa que parece haberse acostumbrado a las atrocidades y violaciones a los derechos humanos en la isla".

Canahuati, presidente de Grupo Opsa, San Pedro Sula, Honduras, agregó que la represión del Movimiento San Isidro tiene lamentables similitudes en sus orígenes y en su contención con aquella ola de violencia estatal en 2003, "por lo que tememos que el gobierno de Cuba esté en vías de justificar una nueva Primavera Negra".

Quince personas –entre ellas, los periodistas independientes Iliana Hernández, de CiberCuba; Esteban Rodríguez, colaborador de ADN, y Carlos Manuel Álvarez, de la revista literaria El Estornudo– fueron desalojadas por la fuerza el pasado jueves de una casa del barrio de San Isidro en la Habana Vieja, sede del Movimiento San Isidro (MSI).

Los activistas mantenían una protesta pacífica para pedir por la excarcelación del rapero Denis Solís, condenado a ocho meses de prisión por desacato.

Luego del desalojo, la Seguridad del Estado mantiene una estricta vigilancia en los domicilios de los disidentes, a quienes se les prohíbe salir de sus casas, arguyendo que pudieran propagar el Covid-19. Justifican tal acción acusando al periodista Álvarez de violar controles sanitarios desde que regresó del extranjero y se unió a la protesta.

El régimen también ha bloqueado Facebook, Instagram, Youtube, así como el acceso a medios internacionales tales como El Miami Herald y El Nuevo Herald, y el sitio de internet de la SIP.

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Carlos Jornet –director del diario La Voz del Interior de Córdoba, Argentina–, dijo que "no es sorpresa para la SIP que la dictadura cubana obstruya e impida el derecho a la libertad de expresión, lo que desnuda más de 60 años de censura directa contra periodistas independientes y disidentes".

El viceministro de Cultura, Fernando Rojas, en un hecho sin precedentes, accedió a dialogar el viernes pasado con representantes del MSI que reclamaban por libertad de expresión y la excarcelación de Solís, entre otras peticiones. Sin embargo, horas después, Miguel Díaz-Canel negó el diálogo y acusó a los artistas y miembros del MSI de ser mercenarios al servicio de Estados Unidos y de crear un "show mediático".

Interrogan al escritor Carlos Manuel Álvarez: "Les dije que no era revolución, que era dictadura"

Carlos Manuel Álvares, junto a Maykel Castillo El Osorbo y Luis Manuel Otero Alcántara.

El director de la revista El Estornudo, Carlos Manuel Álvarez, fue interrogado el martes durante tres horas por la Seguridad del Estado.

El laureado escritor, que ha sido un excelente cronista de los sucesos del Movimiento San Isidro para medios tan importantes como El País y The Washington Post, fue conducido a una casa en el reparto Siboney y cuestionado sobre sus vínculos con el Movimiento San Isidro y el trabajo de la revista El Estornudo.

Horas después el autor de La tribu (2017) y Los caídos (2019) relató lo ocurrido:

"Hoy me interrogaron durante casi tres horas, salí a las 10:40 am y llegué a la 1:53 pm. Me llevaron en un Lada rojo (carro que vino de la URSS). Me dio risa, porque no hay transporte y una gente sacó la mano como si fuéramos un taxi. Terminamos en una casa por 202 y 23, Siboney. Me brindaron queso, jamón, chorizo, jugo de mango que venía en una caja de limón, y almuerzo. No acepté nada, solo agua. Fui a mear tres veces, que el aire acondicionado y el agua hacen que orine mucho. Me comieron a preguntas sobre El Estornudo, sobre OSF y la NED. Dijeron que yo era inteligente pero que me hacía el bobo. Me llamaron mentiroso muchas veces y dijeron, otras tantas, que el gobierno de Estados Unidos me financiaba. Intentaron crear las típicas divisiones entre amigos y colegas. Que Mónica nos dijo esto de ti, que Abraham dijo esto otro de ti, que en San Isidro creen tal cosa de ti. No se tragan —qué se van a tragar— que entré a San Isidro por solidaridad. Están convencidos de que alguien me manda, de que obedezco órdenes de agentes extranjeros para lo que ellos llaman la subversión. El hombre que me interrogaba dijo en un momento que él no tenía amigos irreverentes. Le dije que eso estaba muy mal. Amigos irreverentes es lo que hay que tener. Por momentos intentaban conciliar y por momentos se volvían amenazantes. Insistieron en que comiera, se dieron cuenta de que era por gusto. También se encontraban allí los dos agentes que en marzo pasado me interrogaron en el aeropuerto. Uno de ellos sacó impresa la crónica que escribí en Vice y me reprochó una línea. Le dije que era literatura, que si quería le podía explicar. Parece que no le gusta la literatura, porque me dijo que no, que no le explicara. También dijo que ese artículo no contaba toda la verdad, le dije que escribiera el suyo a ver cómo le iba y que yo lo publicaba. Dijo que iba a pensarlo. Me preguntaron por mis libros y mis planes futuros. ¡Planes futuros¡, imagínense ustedes. No tengo la menor idea de lo que eso significa. Les dije que no voy a dejar de ver a Luis Manuel Otero bajo ningún concepto y que me preocupa profundamente su estado de salud, que necesito recuperar mis libros y mis zapatos (estoy obsesionado con eso), y que voy a participar en las discusiones públicas del ámbito cultural que suceden hoy en Cuba. Me dijeron que el límite era: «con la revolución todo, contra la revolución nada». Les dije «sí, esa frase nefasta». Ahí empezaron con consignas. Dijeron de nuevo revolución y les dije que no era revolución, que era dictadura. Se molestaban cuando les disputaba el lenguaje, como si alguien los estuviera oyendo y no pudieran no salir al paso, so pena de castigo, a la palabra dictadura. Les expliqué, en un cursillo rápido de ciencia política, por qué técnicamente esto no era una revolución, pero ellos me dijeron que era una revolución viva, victoriosa, digna, fuerte, ni tantico, pim pom fuera, y no se habla más. «No se sabe qué es dentro o fuera de la revolución», les dije, «así que al final ustedes siguen controlando nuestros cuerpos y actos a discreción». Sabían que en cuanto saliera de allí iba a escribir este post, y me pareció creer que actuaban un poco en función de eso, lo cual explica que me hayan preguntado cómo me sentí en la conversación. Les dije que era un interrogatorio y me dijeron que yo no había visto lo que era un interrogatorio, como aclarando «tú no sabes nada». Les dije que habían difamado de mí en la tv, ¿cómo podía yo creer entonces que lo que allí hacíamos era conversar? Me acusaron de cosas que no hago, pero ellos están convencidos de que sí. Les dije que no recibo ni aceptaría recibir órdenes de nadie. Me dijeron: «ahora cuando escribas tu post, pon tal cosa». Pero no voy a poner tal cosa, porque es mi post. Que lo pongan ellos en el suyo, no soy el mecanógrafo de la policía política. Me preguntaron de nuevo qué me había parecido el trato. Les dije que me sentía mal. No importaba cuán amables fueran por momentos o quisieran ser, la naturaleza del hecho era en sí misma violenta, y la bondad, en la medida en que intentaba justamente tapar esa naturaleza esencial, lo volvía todo aún más violento o incómodo, antinatural. Así se siente cuando el poder que te quiere mal te trata bien. Me trajeron de vuelta a casa en el mismo Lada rojo. Les dije que solo a través del interrogatorio podrían ellos conversar conmigo. «Pero bueno», dijeron, «tú has visto que no te hemos golpeado, que no te hemos dañado». Me eché a reír. «Eso no es un mérito», les dije, «no lo es».

PD: infinitas gracias a todos por la preocupación".

CPJ señala "absoluto desdén del gobierno cubano por la libertad de expresión"

Manifestación de artistas cubanos frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre 2020

Las autoridades cubanas deben dejar de acosar a los periodistas y permitir que todos los ciudadanos accedan a Internet sin restricciones, dijo este lunes el Comité para la Protección de los Periodistas, CPJ.

Desde el 26 de noviembre, en medio de protestas tras el arresto del artista Denis Solís del Movimiento San Isidro, las autoridades cubanas han impedido que los miembros de la prensa hagan su trabajo y han bloqueado el acceso a Facebook, Twitter, WhatsApp, Telegram e Instagram, dijo el CPJ.

Cuatro periodistas locales hablaron con el CPJ a través de una aplicación de mensajería pero pidieron permanecer en el anonimato, citando preocupaciones de seguridad.

"El bloqueo de sitios de redes sociales y aplicaciones de mensajería para obstruir la cobertura de las protestas ha atraído aún más la atención sobre esas manifestaciones y ha destacado el absoluto desdén del gobierno cubano por la libertad de expresión", dijo Natalie Southwick, Coordinadora del Programa de Centroamérica y Sudamérica del CPJ, en Nueva York.

“Este es un nuevo mínimo para el régimen cubano. Las autoridades deben restablecer de inmediato el acceso regular a Internet en la isla y dejar de obstaculizar el trabajo de la prensa”, precisó.

Contra San Isidro todo el aparato de propaganda del régimen

Sede del Movimiento San Isidro, en la calle Damas de La Habana Vieja. (Facebook/MSI)

Toda la prensa del régimen en Cuba se ha lanzado en cruzada denigratoria contra el Movimiento San Isidro (MSI).

La radio, la televisión, la prensa digital y escrita de Cuba busca todos los ángulos posibles para denigrar a los participantes de la protesta, los objetivos del movimiento, las personalidades de los participantes, la trayectoria de estos y hasta sus gustos personales, aunque en la reunión del viceministro Fernando Rojas con los artistas que protestaban el viernes en la noche, se habló de cesar la acusación de que el MSI es un grupo de mercenarios.

Portada del JR del domingo 29 de noviembre.
Portada del JR del domingo 29 de noviembre.

El único periódico impreso los domingos en Cuba, Juventud Rebelde, le dedica la portada entera a presentar lo acontecido en la Calle Damas como un evento vinculado a EEUU a toda página. En tres de sus páginas interiores los contenidos son relacionados con el Movimiento San Isidro, inclusive alabando lo que consideran “revolución dialogante”.

La edición digital encabeza su página con un artículo donde insertan videos de supuestas declaraciones del rapero Denis Solís (cuya liberación es exigida por el MSI).

La página digital oficialista Cubadebate lanza un editorial contra el Movimiento San Isidro, e inserta videos de los presentados en el noticiero de la televisión cubana sobre la represión del pasado jueves en la noche contra los manifestantes. No faltan textos de apoyo a las acciones del régimen, lo mismo de una compositora, que de una poeta y editora.

Granma, que no se publica los domingos, tiene en su portada digital la declaración que la cancillería del régimen hiciera a la embajada de Estados Unidos en la noche del sábado. En la sección de Cuba lo acontecido en la isla por los jóvenes de San Isidro es titulado como “reality show”.

En Trabajadores, con una sola edición impresa los lunes, inserta en su sitio digital todo lo publicado en Cubadebate o Granma sobre San Isidro.

Las ediciones provinciales no acuden a la originalidad, ni siquiera en capitalino Tribuna de La Habana, pues todos repiten lo publicado en los diarios oficialistas.

Y este domingo, Miguel Díaz-Canel ha dicho en Twitter que el MSI es una farsa.

"Algo cambió en Cuba hoy"

Abraham Jiménez Enoa. (Foto: Facebook)

“Algo cambió en Cuba hoy”, declaró el autor cubano Abraham Jiménez Enoa, el destacar en Twitter la congregación de muchas figuras de la cultura frente al Ministerio de Cultura, en La Habana.

El fin de esta protesta pública es exigir la libertad del rapero Denis Solís y de los integrantes del Movimiento San Isidro que han sido detenidos, y de sostener un diálogo con el ministro o viceministro de Cultura.

“Hoy viví un momento histórico en Cuba. Mas de 100 artistas, activistas y periodistas nos citamos frente al Ministerio de Cultura para exigir el fin de la represión en Cuba, en solidaridad con el Movimiento San Isidro y la libertad de Luis Manuel Otero Alcántara y Anamely Ramos”, dijo Jiménez Enoa.

“Algo cambió en Cuba hoy”, declaró el autor mientras transcurría la manifestación frente el Ministerio y mientras surgía la posibilidad de lograr una reunión con el viceministro Fernando Rojas.

En un artículo de opinión publicado este viernes en el diario The Washington Post, Enoa Jiménez abordó los mismos temas que menciona en sus recientes Tweets.

“El Movimiento San Isidro le ha hecho un desnudo al régimen cubano. Se le ha parado de frente, como pocas veces sucedió, y lo ha hecho posar en su estado mas puro”.

“Cuba sin artistas. Cuba sin activistas. Cuba en la oscuridad” es el título de la nota publicada por Jiménez Enoa, aunque hace varios meses la Seguridad del Estado detuvo al comunicador, lo desnudó, y lo amenazó con el fin de disuadirlo a publicar en dicho rotativo.

“El resultado (de la ofensiva del 26 de noviembre contra el Movimiento San Isidro) es un retrato de época que conocemos desde seis décadas atrás, pero que ahora con la ayuda de internet sacudió el polvo, ganó en nitidez y alcance: el horror, como método coercitivo de Estado, para imponer la dominación”, subrayó el escritor cubano.

“El castrismo desconoce las esencias de la democracia y la única manera que tiene para seguir perpetuado en el poder es callar, a como dé lugar, a quien le produzca inseguridad. Su impunidad es tal que ni siquiera le interesa que lo descubran a diario como el antagonista de todos los realitys que los cubanos trasmiten desde sus teléfonos, relatos de opresión, sometimiento y pobreza”, concluyó.

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