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El Mundo

Huang Qi, tras las rejas en China por escribir sobre derechos humanos

Ciberdisidente Huang Qi en Chengdu, el 22 de enero de 2015.

El Comité para la Protección de los Periodistas, CPJ, deploró la condena de 12 años impuesta en China al ciberdisidente Huang Qi.

Huang escribía sobre derechos humanos en la página web 64 Tianwang, nombre que se refiere a la masacre en la Plaza de Tiananmén en 1989.

Su condena es una de las más severas desde que Xi Jinping asumió la presidencia de China.

"Es una gran injusticia", dijo Steven Butler, coordinador de temas asiáticos para el CPJ. "China está confinando a un hombre en mal estado de salud cuyo único crimen ha sido denunciar abusos de derechos humanos perpetrados por el gobierno".

La agencia de prensa Reuters se refirió a Huang como el primer ciberdisidente de China.

Su página web, que aborda temas como derechos humanos y corrupción, recibió en el 2016 un premio de Reporteros sin Fronteras.

Las autoridades acusaron a Huang Qi de divulgar secretos de Estado y proporcionar secretos a entidades en otros países.

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EEUU prueba misil de medio alcance tras dejar el tratado INF

Prueba de misil de Estados Unidos

Estados Unidos anunció haber realizado con éxito su primera prueba de un misil convencional de medio alcance desde la Guerra Fría.

La prueba tuvo lugar el domingo a las 14H30 locales en la isla de San Nicolás, frente a la costa de California.

El Pentágono precisó que el misil, "una variante del misil de crucero de ataque Tomahawk", alcanzó con precisión su objetivo tras más de 500 km de vuelo y que los datos recabados servirán para el desarrollo de nuevas armas de medio alcance."

El gobierno de Donald Trump abandonó apenas el 2 de agosto el tratado INF firmado en 1987 por Estados Unidos y la Unión Soviética, para prohibir el uso de misiles, tanto convencionales como nucleares.

Washington justificó su decisión alegando que Moscú llevaba años vulnerando el tratado.

El presidente ruso, Vladimir Putin, culpó a Estados Unidos del final del tratado durante su visita a Francia y aseguró que el Kremlin no desplegaría armas nucleares de medio y corto alcance "mientras los sistemas estadounidenses no fueran desplegados".

Conmemoran 30 Aniversario de la primera quiebra en el "Telón de Acero"

Mápa del Telón de Acero que dividió Europa durante la Guerra Fría entre 1952 y 1989

La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, conmemoran este lunes en la localidad húngara de Sopron, junto a la frontera con Austria, la primera gran fuga pacífica de ciudadanos de la Alemania comunista hace 30 años.

La conmemoración se abrió a las 10.00 hora local (08.00 GMT) con una misa ecuménica bilingüe en la Iglesia Evangélica de Sopron, cerca del punto de la frontera austro-húngara donde el 19 de agosto de 1989 tuvo lugar el llamado "Picnic paneuropeo".

La merienda campestre, organizada por el eurodiputado conservador alemán Otto von Habsburg y el reformista ministro húngaro Imre Pozsgay como un gesto de paz y apertura, incluyó la apertura de la frontera durante tres horas.

Uno 600 ciudadanos de la entonces República Democrática Alemana (RDA) aprovecharon la ocasión para huir a Occidente, una fuga masiva espontánea que no había sido esperada y que tuvo lugar de forma completamente pacífica.

Los historiadores ven hoy en ese evento un paso clave en el desmoronamiento del Telón de Acero que llevó finalmente a la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, y la reunificación de Alemania.

Tras participar en la misa, Merkel y Orbán tienen previsto visitar el Ayuntamiento de Sopron. Ambos mandatarios almorzarán juntos y después, se dirigirán a la prensa.

Según el programa oficial del Gobierno alemán, por la tarde Merkel partirá desde Viena a Islandia, en visita oficial.

La libertad con características chinas

Jiang Tianyong, sometido a juicio el 22 de agosto de 2017 en la ciudad de Changsha (Afp)

El pasado 28 de febrero le liberaron, pero no le dejaron libre: "La Policía me llevó a un complejo hotelero y allí empecé una huelga de hambre como protesta", cuenta el abogado Jiang Tianyong, uno de los ejemplos del trato de Pekín a sus ciudadanos más "incómodos".

Cuando la agencia de prensa Efe se pone en contacto con él, Jiang -sentenciado a dos años de cárcel en noviembre de 2017 por "incitar a la subversión del Estado"- solicita que la comunicación sea a través de una aplicación censurada en China que encripta los mensajes y los destruye al poco de transmitirse.

Amnistía Internacional dijo que el juicio del 2017 fue una farsa y exigió la libertad de Jiang.

Cualquier precaución es poca para un hombre que ha pasado dos años y medio encerrado, varias semanas incomunicado, al que le han roto las costillas a golpes, ha sido sometido a noches interminables de interrogatorios violentos, ha sido privado de sueño, de ver la luz del sol y forzado a recitar canciones comunistas cada mañana al despertar.

Para Amnistía Internacional, el de Jiang es un caso paradigmático de la suerte sufrida por centenares de letrados involucrados en la defensa de colectivos que Pekín considera sensibles.

La prensa, sin embargo, está dividida: para los medios internacionales, el señor Jiang cuadra con la descripción esbozada por la ONG, mientras que la censurada prensa china le considera un caballo de Troya de Occidente y niega que fuera sometido a tortura.

Consultado por Efe sobre las alegaciones de torturas de condenados a penas de cárcel, el Ministerio de Justicia de China asegura no tener constancia de tales casos.

Desde el arresto domiciliario 'de facto' de la casa de sus padres en la provincia oriental de Henan, Jiang Tianyong desgrana a lo largo de una entrevista de varios días sus turbulentos últimos años.

¿Cómo se encuentra después de varios años de reclusión?

El 2 de marzo me trajeron a casa de mis padres, y hay unos 20 agentes que me vigilan día y noche, en turnos de 5 ó 6 personas, y con 3 ó 4 coches. Cuando salgo a la calle, me siguen. Cuando quiero salir del distrito, me lo impiden. Hace más de dos años que no conozco mi situación médica y quiero hacerme un examen completo, pero como siempre me siguen y me limitan la libertad, no he podido hacerlo.

El 20 de abril se me empezaron a hinchar las piernas, y hasta el 24 de junio han empeorado. He ido a varios hospitales locales, pero no han encontrado un motivo para la hinchazón. El 13 de julio les dije a los vigilantes que necesitaba ir a Pekín para revisar mis piernas y no me dejaron ir.

En Pekín está mi médico de confianza. Les pedí que, si no podía ir, que trataran de que él acudiera aquí, y se comprometieron, pero todavía no me han dicho nada y han pasado varios días. Son unos mentirosos.

En la cárcel me hicieron varios exámenes médicos, pero no me decían más que todo estaba bien. Además los doctores no tienen ética profesional: cuando les muestran una placa de policía, los médicos hacen lo que les digan. Así que no me creo esos exámenes.

Después de salir de la cárcel, yo pensé que tenía libertad, y ellos así me lo dijeron, pero cuando salgo, me lo impiden. Cuando hablamos, no te ponen pegas, pero cuando vas a hacerlo, siempre buscan excusas para que no puedas. Es su forma de hacer las cosas.

¿Por qué se dedicó a la defensa de casos de Derechos Humanos?

En realidad, no lo hice a propósito. Después de obtener mi licencia de abogado, me fui a Pekín y empecé allí a trabajar como abogado en noviembre de 2004. Al principio, yo creía en la ley. Y la ley dice que puedo ofrecer mis servicios a todos y acepté todos los casos sin hacer diferenciaciones.

Pero después empecé a recibir algunos casos sensibles y el Ministerio de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional nos advirtieron de que eran casos en los que no podía trabajar.

Trabajando en esos casos, me di cuenta de que los acusados no habían cometido ningún delito: no eran criminales. Habían actuado dentro de la ley, pero el Partido Comunista de China (PCCh) se lo impedía.

Por ejemplo, los miembros de Falun Gong (un grupo religioso ilegalizado y perseguido por el régimen chino desde 1999 por suponer "una amenaza contra la seguridad del Estado" y fomentar la superstición): ellos solo quieren practicar (su religión) pero el PCCh no se lo permitía y les detenía, y no dejaba que les defendiéramos.

¿Cómo empezó el gobierno chino a interesarse por usted?

Al principio me llamaron la atención porque hablábamos con el abogado Gao Zhisheng, a principios de 2005, porque él tenía a su cargo algunos casos sensibles, y cenábamos juntos algunas veces y los comentábamos. Entonces el Departamento de Seguridad Nacional me amenazó, cuando yo todavía no tenía ningún caso así en mis manos.

Pero en mayo de 2005, el abogado Chen Guangcheng se puso en contacto conmigo para ayudarle en un caso relacionado con la política de hijo único: el Gobierno hizo abortar a una mujer embarazada de su segundo hijo y forzó a asistir a sesiones informativas sobre este tema a sus familiares y vecinos. En aquella etapa el Gobierno no te sometía a tanta a presión.

Desde 2013 (año de la llegada a la presidencia de China de Xi Jinping), la situación ha empeorado. Antes, a veces desaparecíamos y nos pegaban, pero no nos encarcelaban.

¿Por qué cree que Pekín teme a gente como usted o a las Madres de Tiananmén?

El PCCh es muy poderoso y tiene todos los recursos a su disposición. Pero tienen miedo porque nosotros sabemos la verdad, y ellos están engañando al público usando sus medios comunicación e intimidando a grupos de abogados con sus pistolas. El PCCh pinta todo perfecto de cara al público y esconde lo negativo. Usan las torturas en la cárcel para que admitamos nuestros "delitos" y nuestras acciones "ilegales". Si los abogados declaran la verdad en el juicio y los jueces lo oyen, se van a avergonzar, y el PCCh tiene miedo de que digamos la verdad al público.

¿A usted le torturaron para que se declarara culpable?

Sí. Lo primero que hicieron al meterme en la cárcel es pegarme de continuo. Querían romper mis defensas mentales, mi autoestima, para aceptar lo que ellos querían. Y luego empezaron con el lavado de cerebro. Me preguntaban todos los días, sin parar, lo mismo, hasta lograr que no lo pudiera soportar y me declarara culpable. Además, me torturaban y me amenazaban incluso con consecuencias a mi familia o con más años de cárcel. Me pegaban, no me dejaban dormir, ni ir al baño, ni beber agua, me hacían permanecer sentado...En total, estuve encerrado dos años y medio. Pero me han detenido y torturado en otras ocasiones.

¿Cómo logró resistir durante el tiempo de cautiverio?

Soy cristiano, y eso me ayudaba porque rezaba. Aguantaba un día y pensaba que si aguantaba un día, tras otro, tras otro, al final los resistes todos. Pero también sentía que me podía volver loco en cualquier momento.

¿Pensó en suicidarse?

No, nunca. Pero sí en herirme. O usar toda mi fuerza para atacar a los guardias, porque en cualquier momento me podía volver loco.

¿Qué le daban de comer en la cárcel?

Comía lo mismo que los guardias, pero sospecho que mi plato estaba marcado de alguna forma, para que los guardias supieran que era para mí. Tomé medicinas para la presión sanguínea, y parecía mi medicina, pero no tenía forma de saber si realmente lo era o no. Mi salud era buena antes de ingresar en prisión, pero adentro estaba nervioso con frecuencia y durante meses tuve diarrea de manera permanente. La comida no estaba mal del todo. Comía arroz, carne, salteado de verduras... (de repente, Jiang baja la voz). Un momento, por favor, tengo que colgar: han venido los policías a casa.

Jiang envía más tarde un mensaje en el que explica que los guardias han acudido porque no le han visto salir de la casa en los dos últimos dos días. Él les ha dicho que con la ola de calor que en esos momentos asola China no ha tenido ninguna gana de abandonarla.

La entrevista continúa pasadas unas horas.

¿Qué secuelas cree que le ha dejado su paso por la cárcel?

Me ha afectado mucho a la salud. Me ha dejado la memoria dañada. Como dentro de la cárcel no podía hablar ni leer, eso también de afectó a nivel psicológico. Y como me tuvieron incomunicado, nunca veía la luz del sol.

En una ocasión, entró a mi celda el reflejo de un rayo de sol y fue un momento de felicidad. La oscuridad que había en mi corazón se disipó durante unos momentos. Además, ahora tengo la espalda dañada de manera irreversible. Ya no me puedo sentar recto y tengo que ir cambiando de postura. Porque mientras me interrogaban, me obligaban a sentarme rígido en una silla muy especial, con el asiento de piedra dura y de dimensiones muy pequeñas.

¿Cómo lograba hacer pasar el tiempo?

Pensaba en mi familia, en mi hija y en mi esposa, en cómo sería mi vida al salir de la cárcel. Y también en cómo acabar con el PCCh.

¿Cómo es su día ahora?

Me levanto entre las 6 y las 7, desayuno y me quedo un rato en casa. A veces veo la tele con mi familia, luego almuerzo, me echo la siesta, y por la tarde echo un vistazo por internet. A veces, escucho música pop y veo películas, pero solo extranjeras. Las películas y las series chinas siempre giran en torno a venganza o celos, pero en las extranjeras puedes encontrar democracia, libertad, respeto...

Los vecinos nos tratan bien. No es como durante la Revolución Cultural (1966-76). Si fuera como en esa época, los vecinos no nos hablarían. Tengo un perro y cuando salgo a pasearlo, los agentes me siguen de cerca. Se llama 'Diez Yuanes', porque es lo que me costó (el equivalente a 1,4 dólares), y tiene ya 16 años. Es negro con el morro plateado, y la gente me dice que es muy bonito y piensa que debí de pagar mucho por él, pero la verdad es que fueron solo diez yuanes.

¿Qué cree que sucederá en el futuro?

Me gustaría ir a Estados Unidos, donde viven mi mujer y mi hija, a las que no veo desde 2013, pero también me sentenciaron a tres años de pérdida de derechos políticos, por lo que tengo que terminar esos tres años (hasta finales de 2020) para poder viajar al extranjero. Mi situación ideal sería tener libertad para ir a EEUU y volver a China cuando quisiera para poder seguir trabajando como abogado aquí. Va a ser muy difícil, pero esta situación no se va a mantener para siempre. Soy muy optimista y creo que no le queda mucho tiempo al Partido Comunista.

Entrevista realizada por Javier Triana, de la agencia de prensa Efe

EEUU: el mundo no desea un Tiananmén en Hong Kong

John Bolton, alto funcionario de la Casa Blanca, el 6 de agosto de 2019. (REUTERS/Guadalupe Pardo).

El Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, dijo que un error del gobierno chino en el territorio de Hong Kong provocaría problemas muy graves, porque el mundo recuerda muy bien la represión desatada en la Plaza de Tiananmén en 1989.

En entrevista con Greta Van Susteren, periodista de la Voz de América, Bolton subrayó que el mundo no quiere ver una repetición de Tiananmén, plaza emblemática de Beijing, donde jóvenes que pedían democracia y libertad fueron aplastados por soldados y tanques del gobierno chino.

​También dijo que Hong Kong es muy importante para la economía china, y que un error en el uso de la fuerza en el territorio tendría muchas consecuencias.

Bolton añadió que una agresión china en Hong Kong provocaría una explosión de enojo en el Congreso de Estados Unidos. El ánimo entre los legisladores en Washington es muy volátil sobre este tema, dijo Bolton.

El senador cubanoamericano Marco Rubio, integrante de la Comisión de Exteriores del Senado, criticó la presencia de tropas chinas en la frontera y reiteró el apoyo de Estados Unidos a la autonomía de la excolonia británica.

Joven activista lleva campaña sobre cambio climático a alta mar

Greta Thunberg

La activista de 16 años, que alcanzó fama mundial el año pasado cuando empezó a ausentarse del colegio cada viernes para manifestarse frente al Parlamento sueco, se dirige a Nueva York, donde participará en una cumbre climática de Naciones Unidas.

La embarcación, de 18 metros de eslora, está equipada con paneles solares y turbinas subacuáticas que producen electricidad a bordo y generan cero emisiones de carbono.

La joven activista dice que "la forma en que vemos la crisis climática ha cambiado, creo que de muchas formas. Y el debate está cambiando. Creo que la gente se está tomando esto de forma más urgente, está empezando a tomar conciencia, lentamente. Y por eso lo hago y necesitamos la mayor cantidad posible haciendo esto"

Tras haber dicho previamente que sería una pérdida de tiempo reunirse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que sacó a su país del acuerdo climático de París, Thunberg asistirá en septiembre a la cumbre de Naciones Unidas sobre el clima.

Greta Thunberg
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La activista se negó a tomar un avión, así que logró que le ofrecieran hacer la travesía en un velero que funciona sin generar emisiones de carbono, gracias a paneles solares y a turbinas submarinas.

La joven, que nunca antes había navegado, permanecerá dos semanas en alta mar junto a su padre y un cineasta.

Después de Nueva York, viajará a Canadá y a México, antes de participar en otra reunión de la ONU en Chile, en diciembre.

"No le estoy diciendo a nadie qué hacer y qué no hacer", respondió. "Soy una de las pocas personas en el mundo que puede hacer esto y creo que debo aprovechar la oportunidad", dijo Thunberg.

[Con información de las agencias AFP y REUTERS]

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