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Futuro incierto para los uigures musulmanes en China

Un uigur musulman chino participa en una manifestación durante la cumbre del G 20 en Osaka, Japón, el 28 de junio de 2019.

Recientemente las autoridades de Pekín han realizado declaraciones acerca de la supuesta liberación de la mayoría de los uigures, miembros de la minoría étnica musulmana internada en campos de concentración al noroeste de China.

Nicolás Bequelin, director regional de Amnistía Internacional (A.I.) para Asia Oriental y el sudeste asiático, ha reaccionado duramente ante la imposibilidad de comprobar la veracidad de dichas liberaciones:

“China está haciendo declaraciones engañosas imposibles de verificar en un vano intento de disipar la preocupación mundial por las detenciones masivas de miembros de la etnia uigur y de otras minorías étnicas en Sinkiang”.

Las primeras alarmas acerca de la situación de los uigures musulmanes en la provincia china de Sinkiang, empezaron a sonar en 2017, a partir de la creación de los Campamentos de Transformación por Medio de la Educación, o de “entrenamiento vocacional”, como eufemísticamente llaman a los emplazamientos creados con el fin de aislar del resto de la sociedad a todos aquellos que representen una potencial amenaza para el inamovible sistema político chino, que ha llegado, incluso, a internar niños en edad prescolar con el fin de, a través de “lavado de cerebro”, eliminar creencias religiosas y costumbres culturales desde la más tierna edad.

A los adultos internados en estas cárceles de rehabilitación se les obliga diariamente a cantar himnos de alabanza al Partido Comunista Chino y a redactar cartas de arrepentimiento, abjuración de sus creencias y auto inculpatorias.

“No hemos recibido –afirma Bequelin respecto a las supuestas liberaciones- información sobre excarcelaciones en gran escala; de hecho, familias y personas allegadas de detenidos y detenidas nos han dicho que siguen sin poder contactar con ellos.

Dada la hermeticidad del sistema informativo del gigante asiático, no es posible saber con certeza la cantidad de uigures musulmanes que se encuentran encerrados en los “campamentos de educación”, pero analistas y expertos calculan que más de un millón de uigures padecen las calamidades de estos encierros, cifra que resulta alarmante, teniendo en cuenta que la etnia uigur es sólo el 45% de la población en la provincia de Sinkiang, cuya extensión es de 1 600 000 km2.

“Dado el historial de China de censura férrea, falsedades descaradas y oscurantismo sistemático –acentúa el representante de A.I.- sobre la situación de Sinkiang, sigue siendo imprescindible que se conceda urgentemente el acceso sin restricciones a la región a equipos de investigación de derechos humanos de la ONU, observadores y observadoras independientes y medios de comunicación”.

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EEUU encabeza lucha contra el COVID-19 en el mundo

Barbara Birx, coordinadora del equipo de la Casa Blanca para enfrentar la pandemia de coronavirus.

El amplio despliegue de solidaridad que realiza el gobierno de los Estados Unidos de América lo coloca al frente del combate que se está librando en el mundo contra la pandemia de COVID-19.

En un recuento a modo de “instantánea”, compuesto por fotos, tuits y comentarios de apoyo a las imágenes, ShareAmérica, publicación de Departamento de Estado, nos muestra la intensa actividad de la nación norteamericana, encabezada por el gobierno y con la estrecha colaboración del sector privado, desde el pasado mes de febrero 6 hasta el presente 3 de abril

Las mayores y más productivas empresas del país no han dudado en ponerse al servicio del momento crucial por el que se está atravesando y han arrimado el hombro, colaborando con dinero, conocimientos y suministros, tanto para beneficio nacional como para apoyar a los países extranjeros.

Las pequeñas empresas tampoco se han quedado atrás en esta lucha por liberar al planeta del embate de este despiadado enemigo que ha logrado, en apenas tres meses, paralizar a más de la mitad de sus habitantes con el consabido impacto que esto representa para la economía mundial.

Estas empresas han cambiado su línea producción habitual para dedicarse a fabricar máscaras, protectores faciales y desinfectante para las manos, elementos vitales en este empeño de frenar el avance del contagio.

Incluso la Marina de los Estados Unidos se ha volcado, desplegando dos de sus buques hospital en las zonas portuarias de Nueva York y Los Ángeles, como parte de lo que se conoce como Estrategia Integral de Estados Unidos en la batalla contra el coronavirus.

La rápida y eficaz respuesta de EEUU refuerza las acciones del resto de los países afectados por el nuevo coronavirus. Entre los rubros de apoyo, se encuentra la facilidad de acceso a las “supercomputadoras” más avanzadas del mundo para todos los científicos que, en el planeta, están dedicados a investigar para hallar la solución al problema.

Científicos de otros países cuentan con el apoyo de los hombres de ciencia norteamericanos, dedicándose, entre otras esferas de la investigación, a buscar, en los medicamentos conocidos, cuáles pueden combatir al virus para detener su propagación.

La comunidad científica norteamericana se encuentra a la vanguardia en los esfuerzos por crear vacunas y tratamientos para el COVID-9 y las imprescindibles pruebas de diagnóstico y, para lograrlo, se aprobó una nueva ley en Estados Unidos que incluye fondos por más de 8.000 millones de dólares.

Los Centros de Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) envían cientos de paquetes para las pruebas de coronavirus a países afectados por el virus y aseguran que continuará haciéndolo mientras sea necesario. Esto se complementa con los 100 millones de dólares que el gobierno ha comprometido para ayudar a combatir la pandemia en todo el mundo.

Amnistía Internacional advierte sobre riesgo de COVID-19 en cárceles de Rusia

Policías rusos se protegen del coronavirus en Moscú, el 2 de abril del 2020.

Hacinamiento, falta de ventilación, escasa higiene, unidos a la precaria asistencia médica, son las fallas que, según Natalia Prilutskaya, investigadora de Amnistía Internacional (AI) sobre Rusia, ponen en peligro de contraer COVID-19 al más de medio millón de prisioneros en las cárceles de Rusia.

La organización con fines humanitarios ha hecho un llamado de atención al gobierno de Vladimir Putin, donde le exige que tome medidas con los más de 519.000 reclusos que sobreviven en condiciones infrahumanas en las penitenciarías del país, y subruya que, de esta cifra, al menos 9.000 sobrepasan los 60 años o padecen enfermedades.

“El estado actual del sistema penitenciario ruso, con problemas de hacinamiento, falta de ventilación, saneamiento inadecuado y asistencia médica insuficiente, expone a la población reclusa a un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas. Si las autoridades no adoptan urgentes medidas de protección, la pandemia de COVID-19 podría hacer estragos en las cárceles rusas, y las consecuencias serían terribles”, advirtió la investigadora de AI a las autoridades.

“Muchas de estas personas reclusas ya tienen problemas de salud y están en colonias penitenciarias situadas a cientos de kilómetros de sus casas y lejos de los hospitales civiles. Es preciso actuar con urgencia para evitar una posible catástrofe”.

Esta preocupación de AI respecto a la gravedad de la amenaza que representa el coronavirus para los prisioneros rusos, tiene más que sobrados fundamentos ya que, de entrada, el modo de transportación de los reclusos es anticuado y evoca antiguas y muy malas memorias.

Los presos son trasladados en el interior de vagones de ferrocarril sin luz, agua corriente e instalaciones sanitarias, amontonados en grupos compactos y, dado que las distancias a recorrer suelen ser muy largas, los viajes pueden durar hasta varias semanas.

Como paliativo a la situación, Prilutskaya propone al gobierno de Putin la opción de liberar a quienes aún se hayan en prisión preventiva, o sea, aproximadamente 97.000 personas (el 18% de la población penal), y también a aquellas que se pertenecen a los grupos de mayor riesgo de contagio: los enfermos y de edad más avanzada.

“Debe hacerse una revisión urgente y genuina de todas las decisiones de recluir a personas sospechosas en espera de juicio”, subrayó Prilutskaya y añadió:

“Así mismo reiteramos nuestro llamamiento a favor de la libertad de todas las personas presas de conciencia, que están en prisión sólo por el ejercicio pacífico de sus derechos humanos. Nunca debieron ser encarceladas”.

La solidaridad en tiempos de pandemia en Barcelona

Monjas cantando en una iglesia casi vacía de Barcelona, el 29 de marzo de 2020. (Pau Barrena/AFP).

"Ante la sombría realidad de una tercera semana de confinamiento para los residentes de Barcelona, incluida mi familia, los gestos de solidaridad comunitaria son soplos de esperanza y dignidad", escribió Kartik Raj, un especialista de asuntos europeos de la organización Human Rights Watch.

Su comentario completo:

El virus COVID-19 mató a más de 8.000 personas en España en marzo. La presión que soporta el sistema de salud pública nunca ha sido tan grande, y escasean los equipos de protección personal.

Los vendedores ambulantes de Barcelona (manteros en español, o manters en catalán), que en su mayoría proceden del África subsahariana, se enfrentan a un futuro de gran incertidumbre debido a que el confinamiento impuesto por el gobierno prohíbe desarrollar actividades económicas no esenciales. Durante mucho tiempo han expresado su preocupación por los controles de identidad discriminatorios y el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía y guardias de seguridad en el transporte público, así como actitudes xenófobas del público en general.

Dado que ya no se les permite vender sus mercancías, algunos vendedores ambulantes han decidido colaborar con una empresa de ropa local para vender mascarillas y batas a trabajadores de la salud que se están quedando sin material. Están usando la iniciativa para sensibilizar sobre la situación de los manteros que no tienen posibilidad de percibir sus ingresos habituales y para recaudar dinero para un banco de alimentos que se organizó para repartir artículos esenciales a miembros de su comunidad, que han visto esfumarse sus ingresos, ya magros.

Los manteros no son los únicos que manifiestan solidaridad con los trabajadores de la salud. También refugiados y personas sin hogar han empezado a coser mascarillas en un albergue en Barcelona, y al final de la semana pasada ya habían confeccionado 1.000 unidades.

Grupos de artesanos locales han empezado a recaudar donaciones para comprar bolsas de basura, coserlas y elaborar batas improvisadas para trabajadores de hospitales que tienen poco material. Las maestras de costura de nuestros hijos son unas de las líderes de este nuevo movimiento, creado en las redes sociales, para lograr que ningún profesional de enfermería se quede sin bata.

Estos actos de solidaridad se basan en la esperanza de que juntos podremos superar esta crisis, unidos por los lazos comunes más simples. Es el equivalente, volcado a la acción, de las ciudades de todo el mundo que aplauden a los trabajadores esenciales que permiten que nuestras sociedades sigan funcionando.

Estos actos demuestran el valor de la dignidad humana y el reconocimiento de la importancia de los derechos humanos fundamentales más allá de las épocas de crisis: el derecho a la salud, el derecho a condiciones de trabajo seguras y dignas para los trabajadores sanitarios, y el derecho a poder contar con alimentos suficientes. Ofrecen una visión positiva de cómo podemos vivir juntos y priorizar el respeto de los derechos, que no debe olvidarse cuando el virus quede en el pasado.

Residentes de Wuhan, en China, calculan en 46.000 la cifra real de muertes por COVID-19

Personal médico atiende a un paciente en el hospital Wuhan Red Cross, en Wuhan, el 25 de enero del 2020.

La frenética actividad de las funerarias ha llamado la atención de los residentes de la ciudad china de Wuhan quienes, alarmados, concluyen que la cifra oficial de 2.500 fallecidos a causa del COVID-19 ofrecida por las autoridades no se ajusta con la realidad.

La ciudad, que permaneció bloqueada durante dos meses, apenas hace una semana empezó a regresar a la “normalidad” y, desde el primer momento, las siete grandes funerarias con que cuenta no han dado abasto en la cremación de cadáveres.

Todos los días, según han observado sus habitantes, se entregan a los familiares alrededor de 500 urnas con las cenizas de los fallecidos, cifra que no concuerda con la cantidad de bajas declarada por las autoridades.

Un habitante de Wuhan de apellido Zhang dijo a Radio Asia Free (RFA) que “no puede ser correcto, porque los incineradores han estado trabajando todo el día, entonces ¿cómo pueden haber muerto tan pocas personas”?

“Comenzaron a distribuir cenizas y las ceremonias de enterramiento desde el mismo lunes”, agregó.

Alarmados, los residentes dieron cuenta de que, según sus cálculos, alrededor de unas 3.500 urnas son entregadas a diario a las familias, a quienes las autoridades han informado que “intentarán completar las cremaciones antes de que inicie el popular festival Qing Ming, el día 5 de abril”.

De acuerdo con la apreciación de los ciudadanos, la cantidad de urnas a entregar ascendería a 42,000, si se toma en cuenta el tiempo estipulado por los funcionarios.

Otros vecinos se han dedicado a calcular en base a la capacidad operativa de las funerarias que, contando con 84 hornos con capacidad para funcionar 24 horas y, suponiendo que cada cremación tome una hora, el total de víctimas de coronavirus sería de 46.800.

“Tal vez las autoridades están lanzando gradualmente las cifras reales, intencionalmente o no, para que la gente acepte la realidad”, afirmó a RFA un ciudadano de apellido Mao, residente de Hubei, provincia de la cual Wuhan es capital.

También se ha tenido información de que muchas personas murieron en sus hogares, sin diagnóstico ni tratamiento, se atrevió a decir una fuente vinculada a la oficina de asuntos civiles de la ciudad, quien también aseguró que las autoridades saben cuál es el número real de muertes, pero, cualquier conversación sobre este asunto es muy delicada.

Casi la mitad de la población mundial confinada por la pandemia

Una trabajadora en un hospital de Madrid. AP Photo/Manu Fernandez

La pandemia del nuevo coronavirus COVID-19 ha causado 35.000 muertes en todo el mundo.

Europa tiene más de 25.000 decesos, tres cuartas partes concentrados en España e Italia.

Más de 3.000 millones de personas tienen orden de quedarse en casa, en torno al 43% de la población del planeta.

El epicentro de la epidemia, que de China pasó a Europa, está trasladándose a Estados Unidos donde Nueva York es la ciudad más afectada por la COVID-19.

Más de 8 mil muertos en España

El número de muertos por coronavirus en España marcó un récord diario el martes, aunque la tendencia porcentual sigue la línea descendente de los últimos días y las autoridades sanitarias no consideran necesarias medidas adicionales para contener el brote.

Según los últimos datos oficiales, los muertos por COVID-19 aumentaron en 849, hasta los 8.189, el martes, un 11,6% más que el lunes, cuando se incrementaron un 12,4%.

Francia es el cuarto país en superar 3.000 decesos por virus

Las autoridades de Salud de Francia reportaron el lunes 418 nuevas muertes debido al coronavirus, lo que llevó el total de fallecidos a 3.024 personas, lo que convierte al país en el cuarto en superar la marca de 3.000 decesos tras China, Italia y España.

El conteo diario del gobierno solo toma en cuenta a las personas que mueren en el hospital, pero las autoridades dicen que muy pronto podrán recopilar datos sobre muertes en hogares de ancianos, lo que probablemente provocará un gran aumento de fallecimientos registrados.

El director de la agencia de salud, Jerome Salomon, dijo en una conferencia de prensa que el número de casos había aumentado a 44.550, un aumento del 11% en 24 horas.

La cifra de fallecidos en España por COVID-19 es mayor que la de China -3.304 el lunes- y solo es superada por Italia, con 10.779.

Japón con más de 2000 casos

Tokio registró más de 70 infecciones nuevas por coronavirus el martes, su cifra más alta en un día, mientras aumenta la presión para que el primer ministro Shinzo Abe ordene un confinamiento y un miembro del gabinete dijo que la estrategia de contención de Japón ha sido llevada al límite.

Los casos a nivel doméstico superaron los 2.000 y la emisora pública NHK dijo que los 78 casos nuevos registrados en la capital nipona situaron la cifra de contagiados en más de 500.

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