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Fotografías de Capa y Bosshard sobre guerra expuestas por primera vez en Pekín


Robert Capa, considerado el mejor fotógrafo de guerra de todos los tiempos

El fotoperiodista húngaro Robert Capa llega al país asiático tras una larga travesía en barco para trabajar como técnico en un rodaje, aunque su objetivo es otro: tomar instantáneas de la guerra sino-japonesa que ha estallado un año antes, y que ahora se exhiben en Pekín por primera vez.

Capa realizó este periplo antes de regresar a España para presenciar el fin de la Guerra Civil, tomando cientos de imágenes durante agotadores viajes diarios que le llevan por diez ciudades de una China rural, empobrecida, que trata de resistir a una invasión mientras se cierne una revolución comunista en su retaguardia.

Es en la ciudad de Yan'an (noreste) donde se reagrupan las tropas del revolucionario Mao Zedong, y es allí donde llega otro fotógrafo, el suizo Walter Bosshard, coprotagonista de la muestra 'La carrera por China' organizada por el Museo de Arte de la Universidad de Tsinghua, quien conseguirá retratar al líder comunista.

"Estas imágenes conforman un material único que contextualiza China durante una época en la que la mayoría de los fotógrafos tenían una mirada parcial", cuenta a Efe el comisario de la muestra, el suizo Peter Pfrunder, sobre las 140 fotografías expuestas.

La muestra se acompaña de documentos históricos y recortes de periódicos como ese reportaje de Life, que considera a Mao "el Lenin chino" e ilustra con fotos la guarida comunista, donde las paredes de sus dormitorios están custodiadas por fusiles y cuya puerta de entrada aparece fuertemente vigilada y rodeada de la nieve.

"Entrevistar a Mao fue la gran exclusiva de Bosshard. Fue el primer periodista europeo que lo logró. La publicación de sus fotos en la revista Life causó furor en la época", evoca.

El joven Mao Zedong fotografiado por Walter Booshard
El joven Mao Zedong fotografiado por Walter Booshard

Destaca otra fotografía suya que muestra a una risueña estudiante de la "Academia Roja", o una charla instructiva en la que los aldeanos, sentados sobre una explanada, toman notas improvisadas durante una charla de los dirigentes.

Casas ardiendo, ciudades arrasadas.

Entretanto, Capa se topa con el calor y las miserias de la China rural, y retrata con su característica nitidez a campesinos y pescadores que ofrecen provisiones a los soldados antes de que estos caigan en Tai'erzhuang (este) ante las tropas japonesas.

"Capa llega con una visión más idealista. Veía la resistencia china en paralelo a la lucha contra el fascismo en Europa", apunta el comisario.

En Hankou, hoy día Wuhan (centro), Capa fotografía una ciudad arrasada durante los ataques aéreos y logra impactantes instantáneas de casas de madera arrasadas, civiles extinguiendo fuegos, supervivientes aturdidos y familias que huyen a los refugios al oírse las alarmas que anuncian los bombardeos.

"Un civil yace en el campo víctima de la batalla", precisa la descripción de una de las tomas menos conocidas del considerado mejor fotógrafo de guerra del mundo.

Otros Capas muestran a dos hombres ante carteles de propaganda sobre las atrocidades japonesas, y en otra retrata a un individuo que pinta la Estatua de la Libertad sobre un mural con la bandera de la República de China al fondo.

Bosshard, por su parte, narra una vida diaria -los tuk tuks, los niños que juegan con cometas, las marionetas en el teatro- que colapsa con la invasión nipona, y entonces las escenas devienen en trabajadores que reciben las instrucciones de los expertos japoneses, mujeres trabajando en una tabacalera, o dos hombres ejecutados a los que se había acusado de bandidaje.

Histórica foto de Robert Capa a los pies de su amigo y rival Walter Bosshard
Histórica foto de Robert Capa a los pies de su amigo y rival Walter Bosshard

"Usaron armas biológicas... estas fotografías muestran muy bien lo que hicieron los diablos japoneses", comenta una mujer a otra mientras visitan y rememoran uno de los episodios más delicados de la historia de China: la invasión japonesa (1931-45) y los 35 millones de chinos que, según Pekín, murieron durante aquellos años.

Fotografías censuradas

Algunas tomas no están presentes en la exposición para no herir sensibilidades y para no contradecir la versión oficial del Partido Comunista de China (PCCh) de que, aunque no era el gobernante durante la guerra con Japón, fue el actor "imprescindible" para la victoria en el campo de batalla.

El comisario suizo confirma que hay siete fotografías censuradas:
"Algunas muestran a ciudadanos chinos dando la bienvenida a las tropas japonesas. Otra, es un retrato de un líder del movimiento de independencia mongol. En otras se ve a los militares japoneses mostrando actitudes humillantes", sintetiza.

"Lo importante era que la exposición fuera accesible. Los visitantes se van a encontrar con una manera de mirar muy diferente.

En Occidente, estamos acostumbrados a que la Historia tenga una parte que se interpreta. Esto es algo que el público chino puede descubrir ahora, espero que provoque debate", agrega.

Sí están presentes los retratos que Capa le hizo a Soong May-lin, la tercera mujer de Chiang Kai-Shek, el líder del bando nacionalista, quien tras su derrota la Guerra civil china, en 1949, se refugió en la isla de Taiwán.

"Capa no pudo hacer todo lo que quiso porque estaba permanentemente observado por los nacionalistas. Sentía que no pudo mostrar su talento, pero hizo un trabajo admirable", concluye el comisario.

Bosshard se retiró de la fotografía en 1953 tras concluir sus viajes por Asia, mientras que Capa, cuyo verdadero nombre era Endre Friedmann (Budapest, 1913-Thai Binh, Vietnam, 1954), cubrió numerosos conflictos, entre los que destacan la Guerra Civil española, el desembarco de Normandía y la Guerra de Indochina, en la que murió al pisar una mina.

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