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Arte y Cultura

Félix Luis Viera. “La noción aberrante de patria sirve sobremanera a los caudillos"

Félix Luis Viera, escritor cubano residente en Miami.

El escritor cubano Félix Luis Viera responde a las preguntas de Dile que pienso en Ella con esa manera suya de ser: franco y directo que, a duras penas matiza la ternura de quien lo ha visto y lo ha oído casi todo.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

La falta de libertad en todos los sentidos, incluida la libertad de acción. Asimismo, para ser justo, la inopia ambiente, que dañaba sobre todo a mi hija, entonces con 15 años y un padecimiento contra el cual eran necesarios ciertos “recursos materiales”.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

La libertad en todos los aspectos en que esta es posible. Y la posibilidad de al menos sobrevivir mi familia y yo —que eso también es libertad. Cuando digo sobrevivir, me refiero a lo material. Pero, como sabemos, lo material condiciona lo espiritual o la tranquilidad del alma o como se llame eso.

Por ejemplo, contestar estas preguntas hace que me sienta feliz “interiormente”. Mas, las estoy respondiendo gracias a lo “material”: el teclado, la computadora, el techo que me ampara, la climatización de la habitación (que tiene su surtidor en un equipo “material”) y todo lo demás, incluida la vista hacia el exterior (gracias a algo material: el cristal).

Los comunistas, entre otros, nos hicieron creer (al menos a mí, en algún momento, me lo hicieron creer) que la “lucha”, el “futuro”, la “patria”, la disposición para el sacrificio y en fin una “ideología”, estaban antes que los bienes materiales.

Luego nos dimos cuenta que, en alguna medida —en alguna medida— el mejor discurso proselitista podría ser —para decirlo de manera muy coloquial digamos— un bisté a plato desbordado.

Sin que lo anterior, claro, niegue que hechos vitales como el amor, la lealtad, la ética, etcétera, resultan imprescindibles. Y sin negar, asimismo que, como le contestara su exnovia a un amigo cubano residente en el extranjero, que en un viaje a Cuba fue a visitarla: “Con hambre no se puede amar a nadie”. Él le había preguntado si todavía lo amaba.

Creo que ella debió considerar una salvedad: “A casi nadie”.

¿Qué encontraste?

Eso mismo, lo que buscaba. Y lo que no buscaba: una guerra personal que ni la perdía, ni la ganaba, ni la podía abandonar.

En un país del llamado Tercer Mundo (México), en el cual viví 20 años, comprobé la perfidia de la desigualdad por decreto. Esa que prepara el terreno para la aparición de mesías, comunistas más arriba, más abajo.

Portada del más reciente libro del escritor Félix Luis Viera
Portada del más reciente libro del escritor Félix Luis Viera

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Lo que tantos otros cubanos que se han radicado en el extranjero: cuánto nos engañaron allá en la “Patria”, cómo fue posible que un hombre y su equipo guardaran para sus compatriotas tanta perversidad. Cómo sería posible que Aquel y su séquito sobrepasaran, contra los suyos, los límites de la crueldad. Y he aprendido a luchar aun en franca desventaja si es necesario. Y a querer a todo lo que sea, y quien sea, querible. Y aborrecer a los racistas, supremacistas, ventajistas, fundamentalistas, homofóbicos y comunistas..., que vienen siendo lo mismo.

¿Qué es para ti La libertad?

Por ejemplo, contestarte estas preguntas sin miedo. La posibilidad de escoger a quién, y a qué, añorar, respetar, amar y todo un infinito etcétera de este tenor.

Y debería ser la posibilidad de convivencia de los hombres buenos, aunque piensen distinto.

Y así, si nos vamos a la Biblia o el Corán, un Hombre Bueno es quien siembra su parcela, con dedicación, y con dedicación igual, vela porque a la parcela del vecino le vaya bien. O sea, lo queramos o no, es algo así como la Dialéctica.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Si me permites, respondo con par de fragmentos de un artículo que publiqué el 10 de octubre de 2011, “La patria y esas cosas”.

“Veamos que cuando alguien en la distancia añora a la patria, no está pensando en la bandera, sino en el barrio donde se crió, aun en una cuadra específica, en el sillón en que acostumbraba sentarse, en la banca de su parque, o en la arboleda, el camino real por donde antes se desplazaba. Un tunero que viva exiliado jamás recordará en su nostalgia al Valle de Viñales, que forma parte de lo que llamaríamos su patria, pero que él nunca visitó”.

“La noción aberrante de patria sirve sobremanera a los caudillos, los mesías, los dictadores. Observemos cómo Fidel Castro identifica la patria consigo mismo, al extremo de convocar a la población a morir por la patria, es decir, por él”.

Y bueno, no, lo cierto es que ya no “pienso a menudo en Ella”... pues, según las noticias que llegan, ya cambiaron al bodeguero “que me tocaba”, el entorno del edificio donde yo vivía se ha modificado —para mal—, el sillón donde me sentaba se lo robó una vecina, a un compañero que vivía no muy lejos de mí, lo designaron dictador, a los edificios alrededor del parque central le han aplicado una cosmetología mangrina, al Parque de la Pastora le cambiaron los canteros por bancas de madera gris.... Y ya ha muerto el bueno de Armando Parrado, y otros buenos de por allí... Es decir, ya mi patria, en esencia, no existe.

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"El régimen no nos matará la voluntad creativa", asegura Otero Alcántara

Luis Manuel Otero Alcántara. (Video ADN Cuba)

El artista independiente Luis Manuel Otero Alcántara dijo que el objetivo de una serie de detenciones contra su persona y otros miembros del Movimiento San Isidro por parte de las fuerzas represivas en Cuba es intentar quebrar su voluntad creativa, pero eso “no ha pasado y no pasará”.

Aunque reconoció que estar bajo el foco constante de la Seguridad del Estado “es difícil” y genera altos niveles de estrés tanto en su trabajo como en su vida personal, el joven aseguró en un video publicado en Facebook que esta situación lo reafirma en sus ideas.

Otero Alcántara explicó que camina por la calle sabiendo que puede ser detenido en cualquier momento e ir a prisión por un día, tres días, un año... “porque ellos tienen el poder sobre la carne”, pero no sobre la “voluntad creativa, no sobre el arte”.

El joven artista del performance agradeció el apoyo a los artistas, activistas y opositores, de dentro y fuera de la isla, que se solidarizan con su obra. “Toda esa familia que está luchando por una Cuba libre, por una Cuba próspera, donde no se censure el pensar diferente ni te repriman” por querer dar tu aporte "desde una visión plural, inclusiva".

“Cada vez que me meten preso se me ocurre una idea nueva, una nueva línea de trabajo en función de demostrar todas las aberraciones a las que es sometido el pueblo cubano, y a las que es sometido el artista”, señaló.

Ante el bloqueo de las instituciones culturales al arte independiente, Otero Alcántara dijo que la posibilidad de creación nace en cada esquina, “no necesitamos un espacio físico”. Desearían, sí, esos espacios para mostrar una propuesta estética que busca estimular el pensamiento crítico.

“Mi obra va de eso, de cómo hacer entrar a Cuba al siglo XXI (…)”, y si a eso le quieren llamar política o provocación “asumo todos los riesgos”, afirmó el artista.

Otero Alcántara dijo que el arte es su salvación, y su herramienta “para luchar contra el régimen”, y para proponerle “otra Cuba” al ciudadano de la isla.

Sobre las numerosas detenciones de que ha sido víctima dijo que es “muy desagradable” estar en un calabozo de 2 metros cuadrados sin ninguna higiene y una alimentación patética, pero que esa experiencia termina por reinventarla y volcarla en su arte.

Chico, Crisanto, un balsero... en la piel de Carlos Orihuela (VIDEO)

Alfredo Jacomino entrevista al actor y realizador cubano Carlos Orihuela.

Fue Vladimir en “Un Balsero en Varadero”, Chicho en “La Vampiresa de la Calle 8”, luego Crisanto, en “Qué será de mi tía si no viviera en Hialeah”; esos, y otros nombres, conforman un largo etcétera. Eso pasa con los actores, dejan de ser quienes son para meterse en otra piel.

Carlos Orihuela hizo un punto y aparte. Se apostó detrás de la cámara para hacer un documental, -su segundo-, y escogió a un personaje de la comedia de Miami altamente popular, Mariloly, para dejar constancia de su trayectoria.

A un costado de sueños y sorpresas la empresa es loable. Con raras excepciones, ésta una de ellas, no estamos en tiempos de merecidos homenajes salvo cuando la figura está punto de morir, o para satisfacción propia del realizador. Pero Orihuela tiene una especie de deuda, Mariloly y él son artistas. Ambos pertenecen a ese clan en extinción que se ve abrumado por la exuberancia de las redes sociales.

El segundo Festival de Cine Cubanoamericano le entregó en su apartado de documental el premio a Carlos Orihuela. ¡Enhorabuena!

En Profundidad con el realizador del documental "Mariloly", Carlos Orihuela
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Ángel Delgado Fuentes y el riesgo de la creatividad atrevida

Ángel Delgado Fuentes, pintor, escultor y artista visual cubano

Ángel Delgado Fuentes, pintor y artista visual nacido en Cuba y ahora residente en Los Ángeles, Estados Unidos, era muy joven cuando la onda expansiva provocada por los martillos que derribaron el Muro de Berlín en 1989, atravesaron el cerco informativo que mantenía aislada a la lejana Cuba, y ya en 1990, sus efectos se hicieron sentir, dando lugar a la que puede ser llamada una década gloriosa en cuanto al movimiento contestatario que, alentado por los sucesos de Europa del Este, tomó La Habana por asalto.

Esta vez, fueron los artistas plásticos quienes, impulsados por el ímpetu de la juventud y el deseo de libertad, se apropiaron de las calles capitalinas y en las esquinas, los parques y las plazas, ejecutaban originales performances, ante los ojos de una ciudad sorprendida por el inusitado espectáculo.

Mucho queda por contar de aquella época en que, por primera vez durante cuarenta años, los ciudadanos, entusiasmados, salían a las calles por iniciativa propia, motivados por el nuevo discurso al que, quizá sin comprender del todo, acogían como un impulso liberador, intuyendo que allí “podía suceder cualquier cosa”.

Foto de dibujo de Ángel Delgado Fuentes
Foto de dibujo de Ángel Delgado Fuentes

Y así fue, aunque no fue precisamente “cualquier cosa” lo que sucedió, sino la acción más revolucionaria a la que asistíamos en cuatro décadas en cuanto a transgresión se refiere, teniendo en cuenta el metalenguaje y los elementos utilizados.

Fue precisamente el joven Ángel Delgado Fuentes quien protagonizó ese evento sin antes ni después en la historia del arte cubano cuando, el 4 de mayo de 1990, hace acto de presencia -sin haber sido invitado ni aprobado por los comisarios de la cultura oficial- en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, donde se inauguraba la exposición “El Objeto Esculturado”.

Una vez allí, desplegó en el suelo un ejemplar del periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, al que le abrió un agujero en el centro para crearle aspecto de letrina. Alrededor, armó un círculo formado por pequeños grabados con la imagen de un simbólico “huesito” de color verde.

Foto de dibujo de Ángel Delgado Fuentes
Foto de dibujo de Ángel Delgado Fuentes

Terminado el montaje, se bajó los pantalones y, en presencia de todos, se acuclilló, respiró profundo y, sencillamente, se dedicó a defecar en la letrina hecha con el diario más importante de los tres que circulaban en el país. El impacto era de esperar, sobre todo, por la sorpresa que causó el final, cuando Ángel Delgado terminó su intervención utilizando el pedazo arrancado al periódico para limpiarse.

Salvo la súplica de uno de los curadores de la exposición, que le rogó que se marchara porque "aquello estaba lleno de agentes", nadie intervino en contra del invasivo performance del joven artista y éste se marchó del Centro por sus propios pies.

No fue hasta una semana más tarde que la policía se presentó en su hogar para detenerlo por “alteración del orden público”.

Seis meses de cárcel fue el precio que Ángel Delgado Fuentes tuvo que pagar por su osadía.

De su experiencia en prisión Ángel habla poco, sólo de lo que pudo aprender de los otros reclusos a nivel creativo: pintar sobre pañuelos y hacer esculturas con cualquier material que le llegara a mano, como, por ejemplo, pastillas de jabón.

Veintinueve años más tarde, este incansable creador ha reunido todo ese material y con él y otros elementos, como cartas, reflexiones, etc., ha formado un libro titulado “Si la memoria no me falla”, que será publicado por la Editorial Zuiderdok y saldrá a la luz en el 2020.

El poeta catalán Joan Margarit gana Premio Cervantes 2019

Joan Margarit, poeta catalán, ganador del Premio Cervantes 2019

El poeta Joan Margarit, flamante Premio Cervantes 2019, asegura que prefiere que se identifique este galardón "con el diálogo entre lenguas, entre Cataluña y España", aunque no quiso expresar su opinión sobre la situación política actual.

Al ser preguntado sobre este tema, Margarit rechazó opinar -"a mis 81 años", precisó- pero advirtió: "no es mi interés ni mi capacidad resolver estos temas, aunque no quiere decir que sea indiferente".

Ganar el Cervantes, añadió el poeta en una rueda de prensa en Barcelona, permitirá que su poesía llegue a más lectores y "si el lector busca consuelo en el poema, y funciona, llegará a más gente".

Porque él trabaja "para consolar a gente solitaria", "que somos todos", puntualizó. Y para lograrlo utiliza una herramienta, que es la poesía, que escribe en catalán y castellano, porque se siente "identificado con dos lenguas".

Recordó que a lo largo de su vida un poema de Machado le consoló
cuando tenía 18 años, pero también le sirvió a los 25, a los 40 o a los 60. "Y ahora con 80 me sigue sirviendo. Por tanto, ha servido a diez Joan Margarit", agregó.

Es, sentenció, "el misterio de un poema, hay infinitos poemas, porque se lee de manera diferente en diferentes edades por la misma persona".

Margarit, que fue Premio Nacional de Poesía en 2008 y que este mismo 2019 ha recibido el Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía, confesó que siempre lleva un poema encima.

"El primero siempre es en catalán, pero al cabo de un tiempo llevo dos, pues se ha convertido en otro en castellano, y a veces la versión castellana salva alguna cosa de la catalana, y otras veces es al revés. Lo único que está claro, es que el comienzo es en catalán, que es la lengua materna", explicó.

Aseguró que "un poema no se puede escribir en una lengua que no sea la materna" y añadió: "no hay nadie en el mundo; sí se puede hacer en la novela, como pasa en Francia, que está llena de grandes escritores que no son franceses que han escrito en francés".

Sin embargo, Margarit proclama con voz alta que él tiene dos lenguas: el catalán, la lengua materna, "y gracias al general Franco que me la colocó, el castellano, que no pienso devolverle, pues las lenguas no son culpables de nada".

Ganar el Cervantes con 81 años no se ve del mismo modo que si fueras joven, considera el poeta y arquitecto: "tiene unas repercusiones menores que para una persona joven. Sientes más el deber cumplido".

Se ha preguntado qué es la poesía, y resuelve la cuestión identificándola como "una herramienta, quizá de las más efectivas, para consuelos de los grandes momentos de pérdidas, o difíciles que todos tenemos" y ante una tragedia vital, "después del consuelo inmediato de las personas que nos aman, llega un momento en el que lo tienes que afrontar solo, y entonces solo tienes a tu disposición la poesía y, tal vez, también la música".

Para no iniciados en Margarit, aconseja comenzar por "Joana", porque fue la primera vez que se enfrentó directamente a la poesía.

"Hay un principio aceptado de no escribir en caliente", algo que sí hizo con su hija Joana, que falleció a los 30 años, "Ahí tuve que escribir en caliente, forzar la manera de escribir al límite".

No cree que un músico pueda llegar a ganar algún día el Cervantes, como sucedió con el Nobel con Bob Dylan, pues "la letra de una canción no es un poema, las grandes canciones no son poemas, o son flojos aunque muy bien cantados" y mencionó quizá una excepción "Les feuilles mortes", de Prévert, que cantada por Yves Montand "está a la altura".

Volviendo a la política, indicó que para resolver cualquier conflicto solo hay dos soluciones: "hablar y cultura".

A su juicio, solo hay "dos únicas revoluciones pendientes: la de derechas, la de 'El mundo feliz', de Aldous Huxley, o la película "Cuando el destino nos alcance", un mundo futurista con una dictadura que hace pasar a todos por el aro; y en el otro extremo, una revolución que destine a educación el dinero de todos los oficios que se desempeñan con disfraz (jueces, militares)".

Aunque es muy pronto todavía, Margarit cree que para el discurso
que pronunciará el Día del Libro en abril de 2020 en Madrid -fecha en la que cada año se entrega el Cervantes- bien podría utilizar algunos de sus poemas. "No es la primera vez que sustituyo discursos por poemas", advirtió.

Quizá no desentone demasiado después de que el ministro español de Cultura en funciones, José Guirao, haya comunicado el veredicto del Cervantes leyendo el poema de Margarit "No tires las cartas de amor".

Caridad Martínez: "Patria es donde puedes ser tú, ser libre y no sentirte extranjera"

Caridad Martínez, bailarina clásica, coreógrafa, profesora de ballet. Cubana residente en Nueva York

A Dile que pienso en Ella... entra, con el vigor de su férrea disciplina, humana y profesional, Caridad Martínez, quien llegara, a fuerza de talento, a ser Bailarina Principal del Ballet Nacional de Cuba y para ella se crearon piezas en las que nadie, según los conocedores del tema, ha logrado superar su actuación. En 1991, aquí nos explica por qué, decidió romper las ataduras y, desde entonces, ha fundado escuelas de Ballet en varios países del mundo y sentado cátedra, dejando la huella de su poderío donde quiera que ha llegado.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

La censura y, además, percibí todo lo que venía. Ésto fue en 1991. Las carencias, mi oposición al gobierno. Todo se iba deteriorando: los valores con los que mis padres me criaron más, lo que aprendí y nos hicieron creer en la Escuela Nacional de Arte.

Esa escuela que Fidel Castro nunca quiso visitar porque o éramos muy escandalosos -eso se nos comunicó una vez en la escuela- él escuchó mucha bulla durante el camino de entrada al Country Club, donde estaba situado nuestro comedor y lugar de encuentro de los estudiantes de todas las diferentes disciplinas; en fin, esa escuela que graduó cientos de los más importantes artistas cubanos, y a él nunca le interesó. Da igual, honestamente, no nos importaba; teníamos increíbles maestros y éramos muy felices.

Se me comunicó que algunas de mis obras no se podían presentar más, porque criticaban la Revolución; que venían tiempos difíciles no y podía continuar creando obras que se cuestionaban la política en Cuba. Me dijeron que ya no podría seguir llevando mi compañía de viaje fuera de Cuba y que las invitaciones que se me hicieran en el futuro, sevirían para darle oportunidad a otros grupos.

Te cuento todo este rollo porque son situaciones inconcebibles. Estaba harta.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

No tenía ninguna expectativa. Me quedé en México, empecé a impartir clases de Ballet y a hacer coreografías. Al mes, ya tenía trabajo y al siguiente año, ya había fundado mi propia escuela. Yo era conocida y me ofrecieron inmediatamente trabajo. Después de 9 años, trabajé con un director y artista norteamericano, él fue quien me dijo que yo tenía algo que aportar en Estados Unidos y que podía hacer una carrera.

Yo había bailado aquí y creí que conocía el país.

¿Qué encontraste?

Al llegar, pues todo era nuevo. Las personas que apoyaban mi transición estaban en el mundo de las artes visuales y el cine. Yo me movía en un mundo que no correspondía con mi realidad. Luego, me desencantó el nivel de las escuelas de ballet y lo inaccesible que era, para muchos, poder estudiar Ballet. Por lo demás, yo venía de una casa donde todos trabajaban mucho y en el BNC siempre se nos aclaró que había que luchar para conseguir algo y además, mi compañía tenía categorías y había que empezar desde abajo.

No me sentía incómoda, empecé a tratar de impactar positivamente en donde trabajaba y a elevar la calidad de la enseñanza.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Aprendí a apreciarme a mí misma como una individualidad, y a ver que todas las diferentes especies pueden sobrevivir juntas si existen reglas, respetándose y con tolerancia.

Mi mayor aprendizaje fue en Cuba, en mi barrio, Cayo Hueso y en el Ballet Nacional, cuando Alicia y Fernando.

¿Qué es para ti La libertad?

Esa es una pregunta muy grande para los que hemos vivido en un país donde tu más pequeña acción, tiene un significado político.

Yo no sabía que era la libertad hasta que llegué a México y, con el tiempo, comencé a tomar decisiones sin pensar en las consecuencias políticas que éstas pudieran tener o cuánto podría afectar a mis padres una decisión mía. Con las cosas más simples aprendí a ser libre. Y aprendí a decir lo que opinaba libremente.

Pero, este país en el que ahora vivo, es muy especial en ese sentido.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Adoro Cuba, esa imagen de la isla. Lo que sucede allí es penoso y me duele. Regresé después de 20 años y no pude visitar mi casa, me dio tristeza ver esas calles y casas en ruinas, me sentí muy triste. Pero me gusta su gente, con todos los defectos que tienen, hay algo tan auténtico e irreverente, que nos hace especial. México fue mi segunda casa, amo también ese país, tan vulnerable, donde soy siempre tan bien recibida y donde cuidan tanto de mi.

Aquí, en Norteamérica, rápidamente me sentí en casa, me quedaba clarísimo que había un espacio para mí y que así como mi trabajo era considerado, respetado y remunerado como nunca antes, yo también podía serle útil a él. Nunca antes me había sentido tan protegida y tan libre de pensar y expresarme como en este país.

Patria es donde puedes ser tú, ser libre y no sentirte extranjera.

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