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Cuba

Exiliados rechazan acusaciones de canciller cubano sobre ataque a embajada (VIDEO)

Impactos de balas en una columna a la entrada de la Embajada de Cuba en Washington.

Exiliados cubanos rechazaron las acusaciones emitidas este martes por el canciller cubano Bruno Rodríguez, durante una rueda de prensa en la que volvió a emplazar a EEUU, y a exigir al vecino país que condene el ataque perpetrado el pasado 30 de abril contra la embajada de Cuba en Washington.

El pastor Frank López, de la Iglesia Centro de Adoración a Jesús, en la ciudad El Doral, no perdió tiempo, y en una declaración a los medios respondió al canciller, quien vinculó a su persona, y a su iglesia, con el atacante.

Exiliados cubanos reaccionan ante acusaciones del régimen de Cuba
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“La Iglesia Centro de Adoración a Jesús, en Doral, es un lugar donde las puertas están abiertas para todo aquel que quiera venir a adorar y buscar comunión con Dios, sin importar ideales políticos”, subrayó el religioso.

El ministro cubano apuntó que en esa iglesia "se reúnen regularmente personas con conocidas conductas a favor de la agresión, la hostilidad, la violencia y el extremismo contra Cuba".

“Referente al señor Alexander Alazo, lo único que sabemos es que asistió por varios meses a nuestra iglesia en el 2018. Luego supimos que se había mudado de la ciudad. Lamentamos mucho la situación por la que está pasando Alexander y su familia ahora mismo, y los tenemos presentes en nuestras oraciones”, escribió el pastor.

En otra parte de su intervención, Rodríguez mencionó al exiliado cubano, Leandro Pérez, y mostró su cuenta en Facebook, donde este reconoce su amistad con el acusado desde que visitó una de las iglesias a la que él asistía.

“Lo ayudé cuando llegó a Miami como a todo extranjero que se le da su poquito de ayuda, hasta que nos dejamos de ver porque él se fue de la ciudad”, comentó.

Manifestó que ni él, ni su familia, han salido de su asombro luego de conocer lo que hizo Alazo. “Nunca lo imaginamos”, dijo, y agregó que no apoya de ninguna manera actos como el que ejecutó su amigo.

Por otro lado, confirmó que Alazo presentaba problemas psicológicos, y que tenía psicosis de persecución.

“Yo le decía que se quitara eso de la cabeza, que estaba en EEUU y que aquí nadie lo podía perseguir por lo que hablara o por sus ideas políticas”, recordó.

Sobre Leandro Pérez, el canciller Rodríguez dijo que era conocido por sus incitaciones públicas en las redes sociales a favor de acciones de magnicidio en Cuba.

“Se metieron en mi cuenta para sacar un montón de inventos que no reconozco”, dijo Pérez.

Más adelante, el funcionario mostró imágenes de dos personas que, dijo, horas después del ataque tomaban fotos a la embajada.

“Son de reconocida conducta agresiva, de hostigamiento a la embajada y sus diplomáticos,” dijo Rodríguez, y mencionó al matrimonio integrado por el pastor evangélico Mario Félix Lleonard y su esposa, Yoaxis Marcheco, cubanos exiliados en EEUU. En declaraciones a Radio Televisión Martí ambos calificaron de falsas las acusaciones.

“No somos nosotros esas personas enmascaradas que mostró Rodríguez, que, por cierto, no estaban cometiendo ningún delito. Me siento en el deber de denunciar que el señor canciller difamó de nosotros”, dijo Lleonart.

El matrimonio, residenciado en el estado de Maryland, asegura no tener la menor idea de quién es Alexander Alazo. El día del ataque, aseguran, se encontraban en casa, en cuarentena, en cumplimiento con el estado de emergencia decretado por la pandemia de coronavirus.

Lleonard y su esposa reconocen haber participado en varias manifestaciones en contra del régimen frente a su embajada en Washington, como recordó el funcionario cubano, pero siempre de manera pacífica, acotaron.

“Está documentado. Lo hemos informado en las redes sociales y no tenemos nada de qué avergonzarnos, porque en este país es un acto totalmente legal, y las veces que lo hemos hecho ha sido con el rostro descubierto”, comentó Marcheco, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de La Habana.

“El régimen cubano es violento por naturaleza, y se ha mantenido en el poder usando la violencia contra el pueblo cubano. Somos luchadores pacíficos por la democracia y por la libertad, condenando toda forma de violencia”, dijo Lleonard.

El pastor agregó que ha puesto en conocimiento del Departamento de Estado la acusación formulada en su contra por el titular de Exteriores de Cuba.

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"Silverio se me está muriendo dentro de la prisión" (VIDEO)

El preso político Silverio Portal. (Foto tomada del Facebook del Directorio Democrático Cubano)

Según las autoridades el preso político Silverio Portal Contreras está perdiendo completamente su visión debido a las isquemias transitorias que ha sufrido en la cárcel 1580, donde cumple sentencia, en San Miguel del Padrón, La Habana.

Su esposa Lucinda González dijo a Radio Televisión Martí que no confía en la versión oficial, que inicialmente indicó que la pérdida de la visión se debía a una tumoración y ahora le aseguran que fue trasladado al Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer donde los especialistas dicen que podría quedar ciego a causa de las isquemias.

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La señora explicó que la están presionando para que no haga denuncias de las irregularidades en el caso de su esposo en las redes sociales.

"Yo voy a parar porque realmente Silverio se me está muriendo dentro de la prisión", declaró Lucinda, sobre su esposo de 72 años, condenado a cuatro años de prisión por los presuntos delitos de desorden público y desacato.

El pasado 18 de junio Portal Contreras cumplió dos años encarcelado por protestar pacíficamente pidiendo que se respeten los derechos del pueblo cubano.

En agosto de 2019 Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia.

En un video publicado en 2015 Silverio Portal se identifica como opositor del Movimiento por una Nueva República y denuncia que el Estado cubano no le da empleo por ser un defensor de los derechos humanos en Cuba.

El audiovisual lo muestra escarbando en edificios en ruinas, para recuperar materiales que pueden ser usados por los artesanos.

Organización Artículo 19 denuncia violaciones a la libertad de expresión en Cuba durante la pandemia

SNTP denuncia violaciones a la libertad de expresión

La oficina para México y Centro América de Artículo 19, organización ubicada en Reino Unido y defensora de la libertad de prensa en el mundo, emitió un informe sobre la forma cómo varios gobiernos, entre ellos el de Cuba, lidiaron con la crisis de COVID-19 y cómo sus decisiones afectaron el derecho a la libre expresión e información.

Julio César Colín, coordinador para Centro América y el Caribe del programa de Artículo 19, dijo que en el caso de Cuba, se aborda la aplicación del Decreto Ley 370. Este decreto se utilizó para detener, decomisar equipo y hostigar a periodistas y activistas.

Colín agregó que esta situación represiva -por parte del régimen cubano- se suma a una serie de condiciones difíciles de supresión de la libertad de expresión y el acceso a la información.

La organización Artículo 19 destacó en su informe la imposibilidad de realizar un trabajo periodístico de manera libre y sin presiones en Cuba.

Agrega Colín que en contraposición, se agrega también la cobertura de los medios oficiales cubanos que, según dice, generaron una narrativa triunfal.

La organización resaltó que el estado cubano ha buscado por diversos medios ocultar la realidad de la isla; la pobreza, la falta de acceso de la población a los servicios más elementales, la escasez de alimentos y las condiciones carcelarias, entre otros problemas, y agrega que esa intención se ha reforzado con la pandemia (de COVID-19), pues busca adulterar los casos que han resultado positivos y las condiciones en las que se encuentran las personas sospechosas de estar infectadas.

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Coronavirus en Cuba: 6 casos nuevos

El uso del nasobuco será obligatorio dentro y fuera del hogar en las zonas aisladas por focos de contagio. (AP/Ramón Espinosa)

El Ministerio de Salud Pública de Cuba, que ofrece las cifras del día anterior, confirmó este domingo 6 nuevos casos de coronavirus.

Con los nuevos contagios, la cifra de infectados en la Isla asciende a 2 mil 426.

El Ministerio de salud, que reportó ayer un nuevo fallecimiento, hoy sostiene la cifra en 87 muertes al no reportar nuevos decesos por Covid-19.

Otros datos en el reporte son los siguientes:

* 79 casos positivos activos
* 78 pacientes con evolución clínica estable
* 1 paciente en estado grave

Otro fallecido eleva a 87 las muertes por COVID-19 en Cuba

Escena tomada el martes en el poblado del Mariel, provincia de Artemisa (Yamil Lage/AFP).

Las autoridades sanitarias de Cuba reportaron el sábado el fallecimiento de otro paciente de COVID-19, con lo que se eleva a 87 la cifra de personas que han perdido la vida en el país por la enfermedad.

Murió el miércoles un hombre de 68 años que residía en el municipio capitalino del Cerro, informó el Dr. Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Fue este viernes cuando se supo que estaba contagiado porque fue entonces que estuvieron disponibles los resultados de la prueba de PCR.

Según Durán, se trata de un caso relacionado con el brote de San Joaquín, en ese municipio. Después de haber acudido el 1ro de julio al policlínico Abel Santamaría lo remitieron al hospital Joaquín Albarrán para hacerle exámenes, porque tenía fiebre y otros síntomas potenciales del nuevo coronavirus.

Allí las pruebas resultaron negativas y le dieron de alta el 3 de julio, pero dos días más tarde empezó a tener tos seca y falta de aire que se agravaron progresivamente. Acudió entonces el miércoles al cuerpo de guardia del hospital clínico quirúrgico Diez de Octubre, donde lo ingresaron en cuidados especiales y donde sufrió ese mismo día un paro cardiorrespiratorio del que no pudo recuperarse.

El MINSAP informó también que hubo siete nuevos casos confirmados de la enfermedad, cinco de La Habana, uno de Villa Clara y otro de Santiago de Cuba. Tres de los siete contagiados habían llegado al país en días previos procedentes de México, dice el reporte.

Con los siete nuevos contagios –entre los cuales no aparece ningún menor— la cifra de positivos al COVID-19 en la isla llegó a 2.420, según las estadísticas oficiales. El viernes también salieron de alta cinco pacientes, y ahora son 288 los que permanecen ingresados en hospitales del país bajo “vigilancia clínica epidemiológica”. Además, hay 233 personas monitoreadas en sus hogares por personal de salud.

De los que han dado positivo a la prueba del nuevo coronavirus 77 siguen internados en hospitales, dos de ellos en estado grave: una mujer de 57 años del municipio Centro Habana, y un hombre de 52 residente en el Cotorro. De acuerdo con el Dr. Durán, el viernes ningún paciente se reportaba en estado crítico.

¿Por qué se suicidan los cubanos, venezolanos y nicaragüenses?

El suicidio se conceptualiza como 'una agresión a sí mismo con la intención de quitarse la vida'. ¿Cuál es la razón? Existen factores individuales, comunitarios y sociales que interactúan entre sí. Hay condiciones sociales soportables para algunos e insoportables para otros por lo que el suicidio varía según los individuos y su capacidad de manejar las dificultades de la vida.

Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en septiembre de 2019, anualmente, cerca de 800 mil personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo en el mundo. Para hacer la cifra mas comprensible, esto significa que cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo. 11.4 suicidios por cada 100 mil personas es la cifra promedio global.

El suicidio es un fenómeno global que afecta a todas las regiones del mundo. De hecho, en 2016, más del 79% de los suicidios en todo el mundo tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos.

La OMS expresa que si bien el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol) está bien documentado en los países de altos ingresos, muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, represión, escasez alimentos y medicinas, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento.

Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales; y los reclusos.

Se estima que alrededor de un 20% de todos los suicidios se cometen por autointoxicación con plaguicidas, y la mayoría de ellos tiene lugar en zonas rurales agrícolas de países de ingresos bajos y medianos. Otros métodos comunes de suicidio son el ahorcamiento y las armas de fuego.

La OMS también explica que en todo el mundo es insuficiente la disponibilidad y calidad de los datos sobre el suicidio y los intentos de suicidio. Solo 80 Estados Miembros disponen de datos de registro civil de buena calidad que se pueden utilizar directamente para estimar tasas de suicidio. La calidad insuficiente de los datos sobre mortalidad no es un problema exclusivo del suicidio, pero dada la sensibilidad de este fenómeno y la ilegalidad de las conductas suicidas en algunos países es probable que la subnotificación y la clasificación errónea de casos sea un problema más significativo en lo que respecta al suicidio que a otras causas de defunción.

La instancia internacional reconoce que el suicidio es una prioridad de salud pública. El primer informe mundial de la OMS sobre el suicidio, «Prevención del suicidio: un imperativo global», publicado en 2014, procura aumentar la sensibilización respecto de la importancia del suicidio y los intentos de suicidio para la salud pública, y otorgar a la prevención del suicidio alta prioridad en la agenda mundial de salud pública. También procura alentar y apoyar a los países para que desarrollen o fortalezcan estrategias integrales de prevención del suicidio en el marco de un enfoque multisectorial de la salud pública.

El suicidio en Cuba

Un trabajo de investigación publicado por la Universidad de la Habana en julio de 2012 titulado 'Diferenciación territorial del suicidio en Cuba' y enfocado en encontrar la distribución geográfica del suicidio, expresa que este fenómeno se encuentra entre las diez principales causas de muerte en Cuba y es un problema de salud importante.

Como consecuencia de las numerosas investigaciones realizadas sobre el suicidio en el país y el aumento de las tasas del mismo, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) creó en 1986 el Programa de Prevención de la Conducta Suicida. Así se mantuvieron las perspectivas del MINSAP por atenuar las tasas de suicidios en el país. Aunque en los años 1993 y 1994 se reportaron picos dramáticos en el comportamiento de este fenómeno.

El suicidio en Cuba se encuentra entre las diez primeras causas de muerte, y aunque durante años el país llegó a alcanzar las tasas más elevadas de la región de las Américas, a partir del 2002 ha experimentado un descenso. Las diferencias de las tasas brutas por provincias en el período analizado (2004-2008) varían de 9.2 por 100 mil habitantes en Ciudad de La Habana, a 19.1 por 100 mil habitantes en la provincia de Holguín. Las diferencias intermunicipales en la provincia Ciudad de La Habana destacan a Regla y Centro Habana con las tasas más elevadas del período con 50 y 24 fallecidos por 100 mil habitantes respectivamente, mientras que en el municipio Guanabacoa se registran 2.6 fallecidos por 100 mil habitantes según la Oficina Nacional de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública y de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI).

En las tasas brutas de suicidio en Cuba desde 1970 hasta el 2008 hay una parábola que tiene su máximo entre los años 1982 y 1993, con valores alarmantes de 23.2 fallecidos por 100 mil habitantes, de forma convexa sobre los años 1970 y 2007. La línea de tendencia expresa una directriz hacia una disminución en las tasas, independientemente de que el valor del último año (2008), es superior al del año que lo antecede, con una tasa de 14.3 fallecidos cada 100 mil habitantes.

El comportamiento general del fenómeno se manifiesta de forma tal que en el sexo masculino el suicidio tiene una influencia más marcada, independientemente de que la literatura internacional expresa que los intentos son más frecuentes en el sexo femenino que en masculino, cuestión que se justifica con la efectividad o letalidad de los intentos del sexo masculino.

Por su parte, el Anuario Estadístico de Salud de 2018 hizo notar que el principal grupo etareo que intenta suicidio en Cuba es el de jóvenes de entre 15 y 21 años, seguido del grupo de personas de la tercera edad.

El estrés es una de las principales causas que empujan a una persona a intentar privarse la vida mediante heridas auto infligidas.

Cuando se trata de personas de la tercera edad, una de las causas que pueden llevar a intentarlo es la falta de medicamentos para asegurar una vida digna y saludable.

La especialista de la Comisión Técnica Asesora Provincial de la Conducta Suicida, Danis Rodríguez Ceballos, indica que en los jóvenes las causas son diferentes. Problemas escolares, peleas familiares, familias disfuncionales, crisis de identidad sexual y la poca experiencia para lidiar con situaciones complejas pueden hacer que un joven intente suicidarse.

La situación de pobreza extrema vivida por muchos habitantes de la Isla, así como la escasez de alimentos y la dificultad para obtener medicamentos pueden explicar la recurrencia de por qué algunas personas cometen suicidio o intento de suicidio.

Cuba ocupa el puesto número 38 en la lista de países con mayor incidencia de suicidios en el mundo, solo superado por Uruguay y Argentina en América Latina.

El suicidio en Venezuela

En el foro virtual 'El suicidio en Venezuela; Crisis humanitaria y violencia autoinfligida' realizado en Caracas el pasado 30 de junio y organizado por la ONG 'Observatorio Venezolano de Violencia' (OVV), el sociólogo Roberto Briceño León, estudioso de temas de violencia y delincuencia, investigador y profesor universitario, explicó que durante los últimos años el OVV se dedicó al estudio de la violencia y la delincuencia en Venezuela, pero en el 2017 decidieron emprender un estudio sobre el suicidio y hacerle seguimiento a ese fenómeno debido a la pronunciada alza de su tasa desde ese año en Venezuela.

Por su parte, Gustavo Páez, investigador colaborador de OVV, se avocó a explicar dicho estudio, observando con atención particular las cifras de 2015 en adelante, pero también desde años atrás (1936), para una idea clara en términos históricos del fenómeno. Sus fuentes de información fueron diversas: estadísticas del Ministerio de Salud y Asistencia Social, del Instituto Nacional Estadísticas, Corposalud, entre otras.

Según ese estudio, la Tasa Histórica de Suicidios (THS) pasó de 3.8 por cada 100 mil habitantes en 2015 a 8.3 en 2017 y 9.7 en 2018.

En 2015 se contabilizaron 1.143 suicidios y en 2018 fueron 2.900. Páez explicó que Venezuela, entre 1936 y 2014, se caracterizaba por tener tasas de suicidios relativamente bajas, menores al promedio mundial. Pero a partir de 2015 y hasta 2018 (último año del estudio), se notó una tendencia al incremento que puso a Venezuela en cifras que incluso superan al promedio mundial de suicidios, pues la tasa se duplicó en ese último lapso y explica el investigador que como máximo pudiera triplicarse.

Otros datos que arrojó Gustavo Páez en su ponencia es que los suicidios por sexo son en un 80% cometidos por hombres y 20% por mujeres. Los métodos utilizados son por orden de incidencia ahorcamiento, envenenamiento y uso de arma de fuego.

En cuanto a la distribución geográfica donde mas suicidios o intentos de suicido ocurren en Venezuela, los estados del país con mayor incidencia en 2018 fueron los estados de la zona andina del país: Mérida con 8.9 por cada 100 mil habitantes; Trujillo con 6.3; Zulia 6.2 y Táchira 5.4 por cada 100 mil habitantes.

Como explicación a este fenómeno de incidencia geográfica, Páez planteó una serie de razones, como el carácter del andino, sobre todo el habitante del páramo (serranía andina): introvertido, callado y poco dado a comunicar sus emociones y problemas.

También el investigador hizo mención de las últimas cifras registradas del periodo; desde el 1ro. de enero a junio de 2020, correspondiente a la cuarentena por COVID-19, y la describió como una etapa particularmente estresante debido a la poca o nula posibilidad de los ciudadanos a salir, trabajar, inter relacionarse, cubrir sus necesidades; y el sometimiento a encierro prolongado. Se reportaron 94 suicidios en ese periodo en el país, de los cuales 81 eran hombres y 13 mujeres.

La edad de mayor frecuencia, hombres adultos y adultos mayores entre 30 y 65 anos

Los factores que incrementaron la cifras de suicidio e intento de suicidio en los últimos dos a tres años, según Páez, son la severa crisis humanitaria por la que pasan millones de venezolanos, producto de la masiva emigración forzada, la pobreza, la gran inseguridad alimentaria, una tenaz hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y las severas cuarentenas impuestas por las autoridades sanitarias del régimen venezolano, algo que describen como particularmente difícil de sobrellevar para la sociedad civil de ese país, siempre acostumbrada a una gran actividad social, en todos los estratos socioeconómicos.

La depresión y la ansiedad en muchos casos son trastornos detonados por la crisis. Hay que recordar que no toda persona deprimida se suicida y no todo suicida está deprimido, aseguró Gustavo Páez.

La profesora Iris Terán fue la encargada de hacer el estudio cualitativo del suicidio. Su ponencia “El suicidio en Venezuela: aproximación hermenéutica” plantea que el suicidio involucra emociones, sentimientos, pensamientos negativos; pero también relaciones disfuncionales con familiares, amigos, colegas de trabajo, parejas; y un entorno social, económico y político difícil que impide progresar o desarrollar el propio proyecto de vida.

El suicida, explica la profesora Terán, inicialmente lanza llamadas de atención que muchas veces no son atendidas por su entorno familiar o amigos. Los hombres se suicidan más, pero las mujeres lo intentan más. El suicida carece en muchos casos de herramientas psicológicas y espirituales que lo ayuden a manejar situaciones de fracaso, o éxito incluso.

Del año 2015 al 2018, se incrementó el suicidio en Venezuela, especialmente entre jóvenes de 20 a 25 años. El Estado Mérida en Los Andes y la ciudad llamada Colonia Tovar, un asentamiento de inmigrantes alemanes llegados al estado Aragua a finales del siglo XIX, son las dos entidades agrarias que presentan las mas altas tasas de suicidio por 2 factores: práctica de la endogamia (matrimonio entre familiares) lo que implica transmisión de genes de patologías mentales; y el uso de agroquímicos en los cultivos, lo que genera un tipo de envenenamiento que afecta las conductas y predispone al suicidio.

La profesora Terán orientó su ponencia especialmente en destacar al suicidio como fenómeno multidimensional y destacó factores de todo tipo que determinan el suicidio:

- Factores individuales, como predisposiciones a pensamientos negativos, emociones como la tristeza, sicopatologías como depresión y esquizofrenia.
- Factores relacionales; malas relaciones con padres, hermanos, amigos, parejas, etc.
- Factores comunitarios, donde mencionó ejemplos como viviendas inadecuadas, entornos físicos y humanos inmediatos inadecuados o estresantes.
- Factores sistémicos: Contextos económicos sociales y políticos (pobreza, hiperinflación, desempleo, escasez de bienes, etc.) que dificultan o imposibilitan la realización óptima de la propia vida.

La sicóloga Yorelis Acosta, por su parte, centró su exposición en las emociones y factores sicosociales que inciden en el suicidio en Venezuela y explicó que esto pasó de ser una decisión individual relacionada con diferentes factores de riesgo, a convertirse en un fenómeno de carácter social, profundamente relacionado con la crisis económica social y política; la pobreza, la inseguridad, la hiperinflación, la enorme dificultad en conseguir alimentos y medicinas, sea por que escasean o porque sus altos precios impiden su compra.

En este contexto la Dra. Acosta a través de encuestas aplicadas a muestras, pudo identificar emociones negativas a lo largo de estos últimos años como son: tristeza, miedo, rabia, la incertidumbre y la desesperanza. Estas últimas al no percibirse una salida a la crisis económica y política en el corto y mediano plazo. Todo esto ahora agravado por la cuarentena que ya alcanza 4 meses y que no le ha permitido a muchos ciudadanos resolver el 'día a día' que busca producir y obtener recursos económicos para la compra de alimentos y otros elementos de su vida cotidiana.

La sicóloga agregó que el encierro tan prolongado ha generado además hastío, aburrimiento y angustia. Los hogares se han convertido en lo que describió como 'verdaderas ollas de presión', con frecuentes manifestaciones de violencia intrafamiliar. Acosta dijo que han aumentado considerablemente las consultas médicas por ataques de pánico y depresión, lo que se asocia directamente con la ocurrencia de suicidios.

Según los especialistas que ofrecieron el foro, el carácter tradicionalmente alegre y optimista del venezolano, como este se autopercibe, quedó prácticamente en el recuerdo.

El suicidio en Nicaragua

Para comprender la realidad del suicidio en Nicaragua, es mas eficiente usar un ejemplo de la vida real.

Carlos Fornos tenía 22 años. Fue uno de los miles de jóvenes que en abril de 2018 salieron a las calles a protestar contra el gobierno de Daniel Ortega, y también fue de quienes en algún momento pensaron estaba a punto de "caer", a lo que desde entonces se comenzó a llamar “dictadura”. Hubo marchas callejeras que reunieron a por lo menos medio millón de personas y unas 180 barricadas o tranques en calles y carreteras paralizaron el país.

La respuesta de Ortega fue brutal. Armó un ejército de paramilitares que junto con policías dispararon a matar contra las personas que estaban en las barricadas y carecían de medios para defenderse, hasta desmontarlas una por una. El saldo fue de al menos 327 muertos, según las cuentas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), unos mil presos políticos y cerca de 100 mil nicaragüenses que marcharon al exilio en busca de seguridad para sus vidas.

Fornos fue uno de miles de jóvenes que se fueron al exilio a vivir en condiciones marginales, principalmente en Costa Rica, país vecino al sur de Nicaragua. Recientemente regresó a Nicaragua a buscar cómo reanudar su vida. Sus compañeros de lucha del Movimiento 19 de abril (M19) reportaron que el joven habría “estado en depresión en los últimos días” y se suicidó la madrugada del miércoles 15 de enero pasado.

“Nos dolemos por ti Carlos, así como por Valentina, así como otros que tomaron tal fatal decisión, apenas tenías 22 años, en mayo 18 cumplías 23 años, eras estudiante, eras un hijo predilecto, nos duele a tu familia y al pueblo azul y blanco este acto”, escribió el M19 en su página de Facebook el día que anunció su muerte. Como este hay muchos otros casos con el mismo desenlace.

La respuesta de Ortega a la demanda ciudadana que exigía un cambio de gobierno no se quedó en el desmantelamiento de los tranques ni en el apresamiento de centenares de opositores. Desde julio de 2018, Nicaragua vive un estado de sitio de facto, donde está prohibida cualquier manifestación de protesta, existe un constante asedio contra los hogares de los opositores más conocidos, y la policía patrulla las calles y mantiene presencia en algunos puntos de las ciudades.

Una reciente encuesta sobre “afectaciones socioemocionales” de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) reveló que el 62.5 por ciento de los encuestados dicen sentirse más angustiados ahora que hace dos años. Las afectaciones más marcadas son, según el estudio, trastornos de sueño, ansiedad, desesperanza, depresión, falta de apetito, crisis nerviosa y ataques de pánico, entre otras.

“A partir de abril 2018 hubo un cambio radical, del que nadie se escapa, ni los que están fuera”, afirma la sicóloga Auxiliadora Marenco. “Y cuando hablo de los que están fuera me refiero a los que se fueron hace mucho, no por la crisis, y tienen como un deja vu, donde emocionalmente hay un golpe profundo que afecta a nivel de depresión, insomnio, ansiedad, preocupación, de incerteza, que tiene que ver no solo con los muertos o los encarcelados sino también con el futuro”.

Según la sicóloga, el nicaragüense en general se pregunta: “¿Y cómo es que yo no vi que esto estaba tan mal? ¿Cómo es que estábamos en manos de un gobierno asesino? ¿Qué va a suceder ahora si no tenemos control, certeza, de nada de lo que va a pasar?”

Yessenia Paz Aragón es sicóloga de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) y atiende casos persecución política, detención ilegal, tortura, secuestros y violencia intrafamiliar entre otros. Dice que en 2019 atendió entre 100 y 150 de estos casos.

“La mayoría de los pacientes presentan trastornos mentales como ansiedad, depresión, estrés postraumático, sensación persecutoria, trastorno de sueño y descontrol alimenticio”, dice. “Estas personas tienen vivencias mediante imágenes, recuerdos, el famoso flash back. Tienen diferentes estados emocionales y sucumben a la depresión”.

Dice la sicóloga que algunos de los pacientes que estuvieron presos, intentaron suicidarse en la cárcel, y si bien la mayoría ya no tiene esas ideas, alguno sí “porque probablemente no tienen el apoyo de la familia, tienen problemas de pareja, tienen que mudarse a otro lugar o a otro país, la mayoría no trabaja y vive del apoyo de la familia o amistades”.

En tres de los casos que ha atendido esta profesional, los pacientes se lesionaban los brazos y cuellos en la cárcel y en otro, un joven tomó muchas pastillas pero “solo lo dejaron sedado”. “Probablemente hay muchos casos pero no les gusta expresarlo y pedir ayuda”, comenta.

“La población en general sufre de alguna manera”, considera Paz Aragón. “Desde el temor de salir a la calle, la inseguridad en todos los sentidos, saber que probablemente sus derechos no valen nada, y muchos de ellos están tomando su propio control. Muchos de estos jóvenes han perdido sus estudios, se ven sin futuro, sin metas”.

En 2018, el año que inició la crisis sociopolítica de Nicaragua, se registró un incremento del 12 por ciento en los suicidios, con respecto al 2017, según los datos de la Policía Nacional.

“Algo muy importante es que probablemente ellos tenían algún trauma desde la infancia, y ahora más este otro, esto viene a desencadenar diferentes traumas y es ahí donde la persona sucumbe a realizar suicidio o intento de suicidio”, concluye Yessenia Paz Aragón, sicóloga de la CPDH.

Marenco coincide con ella. “Cada uno de nosotros somos sensibles según la historia de la que venimos, según como nos ha tratado la vida antes de los sucesos”, dice. “Por ejemplo, si antes de la crisis yo tenía una depresión porque me divorcié o porque vengo de un padre alcohólico o violento, estos sucesos lo que hacen es exacerbar mi patología, mi malestar, y puede que esta ola de suicidios sea la respuesta. Pero ya existía una predisposición. La crisis fue un detonante para coger valor y exacerbar el estímulo”.


En Nicaragua, entre los principales factores de riesgo para cometer suicidio, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), están las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia social y las sensaciones de pérdida.

Cuba, Venezuela y Nicaragua comparten en nuestra región un sistema político que todo el mundo libre ha terminado por reconocer como dictatorial, antidemocrático y que mantiene a esos tres países en crisis. El socialismo que han aplicado los regímenes de estos tres países ha ahogado en privaciones materiales y espirituales a los ciudadanos, muchos de los cuales han llegado al extremo del atentado contra sus propias vidas. La cifras de suicidios o intentos de cometerlo de los tres países están sobre el promedio mundial, concluyen los expertos.

¿Las causas? Muchas de ellas totalmente coincidentes; escasez de alimentos y medicinas, inseguridad social, futuro incierto para los jóvenes, crisis política, stress, miedo, represión, presidio político, desaparición forzada, exilio o refugio; en conclusión, factores que afectan la salud mental de los ciudadanos y que junto a la falta de esperanzas por un cambio a corto o mediano plazo, genera modelos de toma de decisiones distorsionados que suelen empujar a las personas a buscar salidas extremas, una de ellas, cometer suicidio.

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