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Evo Morales gana elecciones bolivianas con resultado previsible


El presidente de Bolivia, Evo Morales, en el día de las elecciones.

Algunas mesas de votación cerraron a las 16.00 (20.00 GMT) pero la mayoría lo hará dos horas después en unas elecciones que transcurrieron tranquilas según informó la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, Wilma Velasco, en un primer balance.

El presidente Evo Morales ha ganado las elecciones de Bolivia este domingo con más del sesenta por ciento de los votos, en unos comicios cuyo resultado era previsible.

Algunas mesas de votación cerraron a las 16.00 (20.00 GMT) pero la mayoría lo hará dos horas después en unas elecciones que transcurrieron tranquilas según informó la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, Wilma Velasco, en un primer balance.

Velasco dijo que a la medianoche el tribunal dará un primer informe oficial de resultados con un 70% de los votos, y apuntó que no hubo ninguna situación grave que pueda empañar las elecciones.

Sin embargo, la opositora Unidad Demócrata denunció que cientos de ciudadanos fueron eliminados de las listas de electores. En la televisora Red Uno se informó que en una remota población amazónica, personas quemaron unas 12 ánforas electorales porque presuntamente se robaron las actas.

Morales fue el primero de los candidatos en sufragar rodeado de partidarios y cocaleros en la región cocalera del Chapare, en el centro de Bolivia, donde lideró a cultivadores de coca a participar en las elecciones.

El magnate del cemento Samuel Doria Medina del centroderechista Unidad Demócrata (UD), que figura segundo en las encuestas, desde La Paz llamó a los electores a "cuidar su voto".

"No confío en el tribunal electoral, no es imparcial. Menos mal que la votación es controlada por ciudadanos", dijo.

Doria Medina y tres candidatos de la oposición han cuestionado al Tribunal Supremo Electoral por una supuesta complacencia con Morales en la campaña.

En tanto el encargado de negocios de Negocios de Estados Unidos en Bolivia, Peter Brenhan, declaró a periodistas el domingo que Washington sigue con "interés" las elecciones. Ambos países siguen sin normalizar sus relaciones desde 2008 cuando Morales expulso por injerencia al embajador estadounidense.

El mandatario tuvo que salir a desmentir el sábado un supuesto atentado en su contra anunciado por piratas informáticos que vulneraron la página online de la televisora estatal.

Conocido internacionalmente por su retórica anti-imperialista y de corte socialista, Morales es muy popular en el país por su política económica pragmática que llevo el gas natural y riqueza mineral de Bolivia a las masas.

"Yo voté por Morales; no confío en otro candidatos, todos los demás se quemaron (fallaron). Morales no es lo mejor que tenemos, hay corrupción pero confío en él y creo que tiene malos colaboradores", dijo a The Associated Press, Ronal Velásquez, un profesional de 38 años.

Un aumento en los precios de las materias primas aumentó los ingresos por exportaciones del país en nueve veces, lo que le ha permitido al país acumular 15.500 millones de dólares en reservas internacionales y un crecimiento económico que ha promediado el 5% anual, muy por encima del promedio de la región.

La desaceleración de Brasil, el mayor socio comercial del país, no ha afectado a la economía boliviana pero expertos dicen que el buen momento está declinando. El panorama económico se pinta "razonablemente bueno" para el 2015, pero "lo que vaya a ocurrir del 2016 en adelante es otra historia", escribió el ex presidente Carlos Mesa en su columna de prensa el domingo.

Medio millón de personas han salido de la pobreza desde el primer presidente indígena de Bolivia llegó al poder en 2006. Su mandato también se ha caracterizado por la construcción de obras públicas, incluyendo un satélite diseñado para ofrecer Internet a las escuelas rurales, una planta de fertilizantes y reluciente sistema de teleférico en La Paz. Su más reciente promesa es generar luz usando energía nuclear.

En las encuestas, Morales aventaja a sus contendores con 40 puntos de ventaja entre quienes se encuentra el empresario cementero Samuel Doria Medina, y espera llevarse la votación en las nueves provincias bolivianas.

El domingo busca mejorar su anterior votación del 64% del total de los sufragios, lograda en 2009, y espera mantener el control de dos tercios del Senado y la Asamblea de Bolivia, lo que le permitiría reformar la Constitución para permitir la relección presidencial indefinida cuando sólo es permitida por dos mandatos de cinco años.

Un tribunal dictaminó el año pasado que Morales podría postularse para un tercer mandato porque su primera elección fue precedida por una reforma constitucional, lo que le permitió convocar a unas elecciones anticipadas. La decisión ha fue cuestionada por la oposición dice que hubo trampa.

En esta elección, los 36 escaños del Senado y la 130 de la Asamblea están en juego.

Morales, un indígena aymara de 55 años de edad, proveniente de la pobre meseta boliviana, acechada por feroces vientos, no ha dicho si buscará un cuarto mandato, y ha dicho que respetara la constitución.

En una entrevista televisiva, ofrecida la semana pasada, dijo que no creía que los mayores de 60 años no deberían ser presidentes.

Sus críticos dicen que ha gastado decenas de millones del gobierno en su campaña, lo que le ha dado una ventaja injusta mientras que los defensores de la libertad de prensa lo acusan de silenciar gradualmente a los medios críticos con su mandato ayudando a sus aliados a comprar esos medios, una fórmula que también ha sido empleada por los herederos del mandato del fallecido Hugo Chávez.

La jornada se inició con normalidad en un día domingo con las calles convertidas en mercados de comida y helado, y en las plazas se apreciaban paseos en familia, mientras rige una norma que obliga al cierre del comercio establecido.

Morales ha aprovechado su imagen hombre común y corriente, mientras que su partido, Movimiento al Socialismo, ha afianzado su control de las instituciones del Estado. También ha sido exitoso en astillar la oposición, nacionalizar servicios públicos y renegociar los contratos de gas natural para dar al estado una mayor participación en las utilidades.

Los creadores de su imagen han construido un culto a su personalidad. En estadios, mercados, escuelas, empresas estatales e incluso un pueblo lleva el nombre de Morales.

Morales ha gobernado desde 2006 virtualmente sin sobresaltos ni contrapesos, con pleno dominio de la Asamblea Legislativa e influencias en el Poder Judicial, según los opositores.

Los obispos católicos han denunciado un sesgo "autoritario" del gobernante y muchos líderes opositores han sido arrinconados con juicios y varios de ellos salieron del país tras denunciar ser objeto de persecución.

Macario Chambi, 54 años, de origen indígena y vendedor informal dijo: "no votaré por Morales porque hay muchos sinvergüenzas (en su gobierno) y cree que somos borregos".

Para Mesa lo más saludable "será la recuperación de valores democráticos" y que Morales "permita que la oposición tenga igualdad de oportunidades".

De acuerdo con el padrón electoral, están inscritos 5,9 millones de electores en el país y más de 200.000 en el extranjero, para elegir presidente y vicepresidente y a un nuevo congreso de 36 senadores y 130 diputados. Es la primera vez que votarán los bolivianos que viven en 33 países. El voto es obligatorio.

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