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Arte y Cultura

Ernesto Lecuona contra Fidel Castro y otras curiosidades

Ernesto Lecuona

Radio Martí, Televisión Martí y Martí Noticias celebran el CXXIII aniversario del nacimiento del compositor cubano más célebre de todos los tiempos

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Ernesto Lecuona fue el autor secreto de la música del Himno del A.B.C., movimiento revolucionario que a principios de los años treinta se propuso derrocar a Gerardo Machado diseminando propaganda contra el gobierno y recurriendo a actos de violencia. El compositor no era indiferente a la realidad política de su patria. Tampoco lo sería después: en 1959 ofreció sus últimas presentaciones en la isla y el 6 de enero de 1960 abordó un barco que lo alejaría definitivamente de ella. Rehusó contribuir con su presencia a la legitimidad del nuevo régimen: supo que sería fatal para Cuba.

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Ernesto Lecuona, cuyo genio para el piano y la composición podía haberlo alejado de toda afición al deporte, fue un fanático del béisbol. Seguía los juegos a través de la radio y la televisión, y el campeonato nacional le interesaba tanto como la Serie Mundial. En Cuba era "almendarista" pero en las Grandes Ligas pasó de los Gigantes de Nueva York a los Dodgers de Brooklyn (hoy de Los Ángeles), y finalmente a los Medias Blancas de Chicago. El periodista Arturo Ramírez lo recuerda censurando "apasionadamente la mala estrategia del manager o la ceguera incorregible del umpire" y observa que hasta en eso fue cubano.*

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El tercer párrafo del testamento de Ernesto Lecuona revela su deseo de que sus restos mortales no sean devueltos a Cuba en el caso de que el gobierno responsable de su ausencia de la isla continúe en el poder. Este deseo, por sí solo, constituía una afrenta a ese gobierno, siendo Lecuona el compositor cubano de mayor renombre dentro y fuera del país.

No satisfecho con ello, tan seguro de la mala cepa de ese gobierno como de que su deseo se haría público, y contribuyendo así al descrédito de la farsa victoriosa, Lecuona señala por su nombre y apellido al principal culpable de la calamidad en curso, como asestándole el golpe más contundente de que es capaz, seguro también de que la posteridad sabrá juzgar a ambos por sus frutos:

"deseo que mi entierro tenga lugar en Nueva York en el caso de que Fidel Castro o cualquier otro gobernante de Cuba sea comunista o represente alguna facción, grupo o clase que sea gobernada, dominada o inspirada por doctrinas extrañas provenientes del extranjero. Por otra parte, en el caso de que Cuba sea libre al momento de mi muerte, deseo ser enterrado allí..."

No debe pasarse por alto la precaución de Lecuona al referirse a la posibilidad de que un gobernante posterior al susodicho prorrogue, lejos de ponerles fin, los desmanes al uso. Las sucesiones recientes confirman su clarividencia.

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La música de Ernesto Lecuona no tardó en llegar al cine norteamericano, se escucha en varias películas filmadas en los años treinta, cuarenta y cincuenta; entre ellas, "Susan Lennox", estrenada en 1931 y protagonizada Greta Garbo y Clark Gable. La famosa actriz sueca encarna un personaje de vida turbulenta que huye de su casa, se enamora de Gable, se separa de él, vuelve a buscarlo desesperadamente y viaja a un puerto de Sudamérica donde tiene que ganarse la vida en una sala de baile de dudosa reputación. Y allí lo ve llegar un día mientras se escucha, de fondo, la música de la romanza de "María la O": "Mulata infeliz, tu vida acabó; / de risa y guaracha / se ha roto el bongó". La sueca se mestizaba.

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Ernesto Lecuona, Agustín Lara y otros en la finca La Comparsa, de Lecuona.
Ernesto Lecuona, Agustín Lara y otros en la finca La Comparsa, de Lecuona.

Es posible que nadie haya descrito mejor la música de Ernesto Lecuona que Agustín Lara. Hay una foto de ambos vestidos de guayabera en la finca La Comparsa, en Cuba. Lara declaró, refiriéndose a Lecuona: "Cuba es su música. Cuba es Lecuona. O mejor dicho: la música de Lecuona es una síntesis de su patria". En 1931, un diario de su país había señalado: "El maestro Lecuona está en México. Es decir, está en su casa. Porque este excelso artista es de los nuestros, de nuestra raza, de nuestro espíritu; un hombre que ha llevado a los Estados Unidos y Europa, con su música netamente cubana, la señal inequívoca del genio hispanoamericano".

Tengo ante mí una copia fotostática de la página número 7 de la edición del periódico "Revolución", correspondiente al 30 de noviembre de 1963, donde se lee la noticia de la muerte de Ernesto Lecuona: la noticia aparece en la parte inferior de la página y su texto consta de nueve líneas a una sola columna. Ésa es la importancia que el gobierno cubano dio al fallecimiento de Ernesto Lecuona: el compositor cubano más admirado y célebre de todos los tiempos mereció nueve líneas en la página número 7 de la prensa de su país. Había hecho algo imperdonable: morir en el exilio. No prestigiar, con su cadáver, una dictadura.

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Hay más de un dato curioso relacionado con las canciones de Ernesto Lecuona. No son pocos los cubanos que pueden cantar de memoria "Como arrullo de palmas". La grabación de Benny Moré la convirtió en una predilecta de varias generaciones. Pero hay una frase de su letra que nadie dice como debería decirse: "Eres tú flor carnal / de mi jardín ideal, / trigueña y hermosa..." ¿Cuál qué? Hay quienes dicen cual rosa; otros, cual moza: "cual moza gentil de cálida tierra tropical". Pero no es rosa ni moza sino musa, una de esas deidades que, según la mitología griega --no taína ni siboney-- inspiran a los poetas.

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Ernesto Lecuona compuso una "Plegaria a la Virgen de la Caridad del Cobre" donde, además de llamarla "morena y mambí" y de hablarle de sus propios desvelos, le pide que la libertad reine en Cuba. En 1952, la parroquia de Santa Fe carecía de órgano. El compositor residía allí y no sólo decidió donar a la iglesia ese instrumento sino componer esa plegaria para estrenarlo. Era tan devoto de la Virgen que cuando el gobierno de Málaga le rindió homenaje, declarándolo hijo adoptivo y obsequiándole una casa, Lecuona, en reciprocidad, le regaló a la ciudad una imagen de la Virgen cubana.

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Si una obra musical recrea el espíritu de Estados Unidos es la "Rapsodia en azul" de George Gershwin, estrenada en Nueva York el 12 de febrero de 1924. La iniciativa de estrenarla en Cuba, cuatro años después, fue de Ernesto Lecuona. Volvería a tocarla en California en 1931, en presencia del propio Gershwin, que en medio de una ovación fue al escenario a felicitarlo.

El diario Los Ángeles Times señaló: "Lecuona es un prodigioso técnico del piano. Favorece la música moderna, con su don de ejecutante, interpretando la "Rapsodia en azul" de Gershwin, que nadie puede tocar como él". No es poca cosa que un diario norteamericano considerara a un extranjero el máximo intérprete de esa obra. Lecuona vino a bailar en casa del trompo y bailó mejor que él.

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Entre los poemas musicalizados por Ernesto Lecuona se encuentran varios escritos por dos hombres que sufrieron prisión política, destierro y murieron buscando un destino mejor para Cuba: Juan Clemente Zenea y José Martí. Zenea fue fusilado en el Foso de los Laureles de La Cabaña en 1871; Martí murió baleado en plena campiña cubana en 1895.

El poema de Zenea musicalizado por Lecuona fue escrito en la cárcel, en el umbral de la muerte, como el propio autor reconoce; los poemas de Martí fueron escritos en las afueras de Nueva York, ciudad donde Lecuona, desterrado, está sepultado.

Versos, canciones, cárceles, destierro, muerte... Así se ha escrito la historia de Cuba.

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El acierto de mezclar algunas estrofas del libro "Versos sencillos" de José Martí con música campesina no fue de aquéllos a quienes suele atribuírseles sino de Ernesto Lecuona, que el 28 de enero de 1935 estrenó en el Lyceum de La Habana un álbum de poemas de ese libro musicalizados por él en ritmo de guajira y dedicados a Esther Borja, la primera en cantarlos. Entre ellos se encontraban "Una rosa blanca" y "De cara al sol".

Basta de equívocos: la "Guantanamera" no es una guajira sino una canción de tema guajiro, que es algo muy distinto. Guajiras son las canciones de Ernesto Lecuona basadas en los "Versos sencillos" de José Martí. Un crédito que hay que devolverle.

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Si prescindiéramos de todas las canciones populares de Ernesto Lecuona bastaría su música para piano para situarlo en un lugar aparte del resto de los compositores cubanos. Si, por el contrario, prescindiéramos de toda su música para piano, bastarían sus canciones para que sucediera lo mismo. Si prescindiéramos de todas esas canciones y de su música para piano aún quedaría su teatro lírico: "María la O", "Rosa la China", "El cafetal", "Lola Cruz", etc., y ese teatro le garantizaría a Lecuona un lugar destacado en la música cubana del siglo XX.

No exageró quien dijo que Lecuona no era un autor sino una sociedad de ellos. Ocupa el lugar que ocupa porque nadie como él supo quintaesenciar a Cuba de tantas maneras.

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Entre las composiciones más populares de Ernesto Lecuona se encuentra el vals "Damisela encantadora". Su popularidad en la Argentina fue tal que surgieron, según el periodista Arturo Ramírez, además de una tienda y un modelo de zapatos de mujer llamados "Damisela encantadora", un establecimiento de artículos para damas y hasta muñecas y adornos con ese nombre. No me extrañaría que a algún argentino le hubiera tentado convertirlo en tango.

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Los Festivales Ernesto Lecuona que se presentaron en Miami durante las dos últimas décadas del siglo XX y la primera del actual concluían con una canción cuya letra intentaba reflejar el sentir de los creadores de esos eventos y de los asistentes, exiliados como ellos:

"Quiero darle las gracias, maestro Lecuona,
por estar con nosotros dondequiera que estemos.
Porque pasan los años, es decir las hojas,
es decir los hombres, es decir los sueños,
y usted no se marcha, usted es la roca
donde se hacen trizas las olas del tiempo.
Queremos darle las gracias
por llevarnos siempre a Cuba,
que más que un trozo de tierra,
más que la paz y la guerra,
es su música".

Por donde quiera que vamos
hay un arrullo de palmas,
y las noches son azules,
y se escucha "La comparsa".
Gracias, maestro Lecuona,
porque, pensándolo bien,
nadie está lejos de Cuba
esté uno donde esté.
Cuba, maestro, es su música.
Cuba es usted.

*Algunos de los datos recogidos en estas anotaciones figuran en un extenso reportaje biográfico escrito por Arturo Ramírez, sobrino político de Ernesto Lecuona. El reportaje permanece inédito. Debía haberse publicado con un caudal de fotos extraídas de los archivos del propio compositor, que estuvo muy al tanto de la labor de Ramírez y conservaba una copia encuadernada del documento.

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"Señorita" de Camila Cabello es ya un hit

Camila Cabello deja atrás su imagen de "niña"

La cantautora cubana Camila Cabello estrenó este viernes su nuevo tema "Señorita", su segunda colaboración con el artista pop Shawn Mendes, con un video atrevido en el que rompe con la imagen de niña buena que había cultivado hasta el momento y que los convirtió en tendencia mundial en internet.

En el video, Cabello se convierte en una mesera que atiende a un Mendes recién bajado de una motocicleta y enfundado en una chaqueta de cuero sobre una camiseta blanca, al mejor estilo James Dean.

Pero la que lleva la carga más sensual de la producción es la exintegrante de la banda femenina Fifth Harmony, quien, a sus 23 años, parece decidida a que la vean como una mujer adulta.

Las imágenes tanto de ella pensando en él en su habitación, como los bailes apretados y los atuendos reveladores de Cabello crean la atmósfera de calor, que es acentuada por filtros de colores amarillos y naranja.

El video de "Señorita", dirigido por Dave Meyers, ha sido descrito como "hot" (ardiente) en la mayoría de las publicaciones musicales y de entretenimiento de Estados Unidos y los fans de la pareja, que en 2015 se unió en el éxito "I Know What You Did Last Summer", ya le han dado la aprobación en números.

En las primeras 12 horas desde que se colgó en YouTube, "Señorita" había amasado más de 10 millones de visualizaciones, convirtiéndose en el segundo video más visto del día en la plataforma de streaming. Además, ya estaba de primer lugar en la lista de canciones más escuchadas en Spotify.

Esta colaboración es el segundo tema más buscado en Estados Unidos en el buscador Google este viernes y fue tendencia mundial en Twitter en las horas siguientes a que se estrenase en la pasada medianoche.

Ninguno de los dos artistas detalló si "Señorita" formará parte de un disco, aunque Cabello, específicamente, sí ha dicho estar trabajando en su segundo álbum. Mientras Mendes, de 20 años, está en medio de una gira mundial, la cantante cubana afincada en Miami también ha anunciado una próxima colaboración con Cardi B. y Ed Sheeran.

El objetivo de la cantante de "Havana" es que esta balada pop con ritmo acelerado, en la que el español se queda solo en la palabra que da título a la canción, se convierta en la "canción del verano".

La cubana Taiyana Pimentel al frente del MARCO de Monterrey

Vista parcial del MARCO de Monterrey

Según informa desde México el periódico digital Telemetro, Alfonso González Migoyan, Presidente del Consejo de Directores del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) de Nuevo León, México -di- señado por el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta y abierto al público por primera vez en 1991- anuncia que, a partir del próximo 2 de septiembre con- tará con Taiyana Pimentel Paraboa, de origen cubano y nacionalizada mexi- cana, como Directora General del Museo.

Para esta elección, según González Migoyan, se han basado en el amplio y fructífero historial de Pimentel como curadora al frente del Museo Rufino Tamayo y como directora de la Sala de Arte David Alfaro Siqueiros, entre otras, “creando una fuerte red de trabajo entre instituciones museísticas de América Latina, Estados Unidos y algunos países de Europa.

Foto tomada del Facebook de Taiyana Pimentel
Foto tomada del Facebook de Taiyana Pimentel

Por su parte, Taiyana Pimentel comentó que “La idea es que MARCO bus- que una relación horizontal con el resto de los museos e instituciones públi- cas del país.”

“Desde la Dirección General –agrega- deseo impulsar la formación de colecciones, la investigación y la convivencia del talento nacional e interna- cional con la posibilidad de crear exposiciones globales en las que artistas mexicanos tengan un papel destacado.”

Nacida en La Habana, Cuba, en 1967, Taiyana Pimentel Paraboa estudió Historia del Arte en la Universidad de La Habana y posteriormente volvió a graduarse en la Universidad Autónoma de México (UNAM). Vive en México. D.F. desde 1992.

Jorge Ferrera. El teatro bajo la piel

Jorge Ferrera en Peter Gynt. Foto de Céspedes

Jorge Ferrera es dramaturgo, actor, director, profesor, todo lo que sea, pero vinculado con el Teatro, con mayúscula. A los catorce años ya se manejaba en los escenarios. Su espectáculo unipersonal Peter Gynt arrasa en estos momentos en las salas de teatro europeas. Nacido en algún año de finales de los setenta en la isla de Cuba, Jorge Ferrera es el nuevo inquilino del espacio “Dile que pienso en Ella…” esta semana.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Yo empecé muy joven (a los 14 años) a hacer teatro. En el año 1992 creé Teatro El Puente, un grupo que estando todavía en las aulas del Instituto Superior de Arte de la Habana, ya estaba muy vinculado al mundo profesional. Nos invitaban a Festivales de Teatro en otros países y nos presentábamos también en la escena nacional. Toda nuestra actividad teatral más fuerte en Cuba fue en los años 90, en pleno período especial. Carencias de todo tipo. Sin embargo, yo salía con mi grupo y regresábamos siempre a Cuba para continuar haciendo teatro allí. Pasó el tiempo y este mismo equipo de trabajo que me acompañó durante ocho años seguidos se fue fragmentando: dramaturgo y actrices cogieron rumbos distintos. Se fueron de Cuba, yo continuaba allí. No obstante y esto me sigue ocurriendo hasta nuestros días, hay algo físico que comienzo a sentir cuando tengo que partir de un lugar. Hay ciudades, lugares que te invitan a salir. Y eso me pasó con Cuba. Ya entraba en contradicción con muchas cosas, y como nunca me ha gustado que ninguna situación me supere (ni política, ni social, ni familiar) hasta el punto de que pueda cambiar mi estado emocional, o mi felicidad como individuo, decidí irme. Siempre he sabido retirarme a tiempo antes de que las condiciones lleguen a desgastarme. Fue así que en 1998 me fui para Colombia, después Suiza y finalmente España donde llevo viviendo casi 20 años.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Más que esperar encontrar algo del otro lado, lo que me pregunté fue: ¿qué espero encontrar de mí en ese “otro lado”? Apenas lo comentaba con colegas o familiares, por no parecer demasiado pedante o pretencioso, pero mi objetivo y eso sí lo he tenido siempre muy claro, era continuar viviendo de mi profesión. Sabía que no me iba a compensar nada el haberme ido y, con este acto, desvincularme completamente de mi oficio. Esto sería como una muerte en vida, en mi caso. Y con esto no quiero decir que no aceptaría determinados trabajos, ningún trabajo es indigno, pero nunca ha sido ese mi plan. Así que respondiendo a tu pregunta: ¿qué esperaba encontrar del “otro lado”? Pues otro país, con sus virtudes y defectos, pero sobre todo, otro país que no cortara las alas de mi relación con el arte.​

Peter Gynt. Foto de Cespedes
Peter Gynt. Foto de Cespedes

¿Qué encontraste?

Pues lo que ya imaginaba. Lugares, en el caso de Europa, con una rica tradición cultural y teatral. Lugares que no te han pedido que vengas. Eres tú quien llegas. Toda tu carrera anterior es completamente desconocida para este público y sobre todo, encontrarme con la gente de mi gremio y descubrir en ellos nuevamente la queja y las dificultades para vivir del teatro. Y aquí comienza un proceso de “ramificación” en mi profesión que me ha llevado no solo a actuar y dirigir, sino también a impartir clases (algo que amo), hacer teatro para niños, comedias, dramas, teatro-danza; todo lo que pueda abarcar el teatro. Y gracias a este cambio de chip, puedo decir que he logrado vivir de mi profesión.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

He aprendido a preguntarme cada cierto tiempo, por qué y para qué hago teatro. Replantearme el sentido de mi profesión. He aprendido a reinven- tarme. A eliminar prejuicios. A darme cuenta que aquellos principios que antes tenía como inviolables, hoy los veo de otra manera y actúo sin que sienta que estoy haciendo concesiones. Simplemente he cambiado. He aprendido en mi relación con Cuba, a eliminar de mi cuerpo y de mi mente todo aquello que pudo hacerme daño en algún momento. Siento que de esta forma respiro mejor. He aprendido a aceptar sin dolor el paso del tiempo, la distancia. De manera que cuando se da el reencuentro con la familia, lo vivo como un acto de felicidad suprema, disfrutando ese instante al máximo porque no sé cuándo pueda repetirse. Éso y muchas cosas más he aprendido.

¿Qué es para ti la Libertad?

La libertad, para mí, siempre ha sido la posibilidad de elegir. Elegir qué camino tomar, elegir qué decisión tomar, siempre legir. Cuando no puedo elegir, ahí siento que mi libertad está limitada. Esas elecciones que he tomado a lo largo de mi vida, son las que me han hecho sentirme libre.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

La Patria para mí es mi cuerpo. Es el templo que va conmigo a donde quiera que vaya. Por eso lo amo y lo cuido. Cuba es el lugar donde nací, pasé mi infancia y mi juventud. Está en mí. Los valores que recibí de mi familia, me los enseñaron en Cuba. Es evidente que tengo una conexión con el lugar en el que nací, sin embargo, hay otros países donde también he logrado sentirme en casa.

En mi caso, al irme de Cuba, no he padecido el desarraigo. Conozco a amig@s en quienes esta situación, ha dejado profundas huellas. Yo no siento anclas en ningún país. Como mismo me fui de Cuba, me fui de Colombia, me fui de Suiza, me fui de Rusia. Ahora estaré de gira por Latinoamérica, y no sé las puertas que puedan abrirse. Pero tengo claro, que si en algún momento aquí, en España, siento la necesidad de partir como una vez lo hice de Cuba, también lo haría. Soy un apasionado del teatro y de mi profesión y es para mí vital el encuentro con otras culturas, otras formas de pensar, otra manera de sentir. Patria para mí, es algo muy abierto, en el que caben muchas cosas. Sin embargo, como detalle interesante, cuando me han preguntado de dónde soy, nunca he dicho ni colombiano, ni suizo, ni español, siempre he dicho cubano.

Cardenal Jaime Ortega reconocido por su aporte a la cultura

Jaime Ortega, en la Catedral de La Habana. Foto Archivo

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) otorgó el pasado 12 de junio la Distinción “Monseñor Carlos Manuel de Céspedes” al cardenal Jaime Lucas Ortega Alamino, arzobispo emérito de La Habana.

La orden que entrega la Comisión de Cultura de la COCC reconoce a personalidades e instituciones católicas que, inspiradas en la fe cristiana, despliegan una notoria labor de evangelización de la cultura.

La distinción reconoce el aporte de Mons. Jaime Ortega a la cultura nacional como impulsor de varias publicaciones como Palabra Nueva, en 1992; Espacio Laical; Amor y Vida. También destaca su papel en la creación del Centro Cultural “Padre Félix Varela”, en 2011.

"El Cardenal Jaime Ortega Alamino ha recibido -entre innumerables galardones- doctorados Honoris Causa de diversas universidades norteamericanas; ha ocupado importantes responsabilidades en la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, el Consejo Episcopal Latinoamericano y como Consejero de la Pontificia Comisión para América Latina. Siendo Presidente de la Comisión Episcopal para la Cultura de la COCC, se estableció la Distinción para la Cultura que -por su recomendación- fue nombrada en memoria del pastor del pueblo de Dios, Mons. Carlos Manuel de Céspedes. El pasado año, presidiendo la Comisión Mons. Juan Gabriel Díaz Ruiz, obispo de Ciego de Ávila, recayó el galardón en la Cátedra de Estudios Culturales y revista Vivarium, proyecto que fructificó en la Arquidiócesis de La Habana bajo la acción pastoral del Cardenal", destaca una nota de la COCC.

La Distinción “Monseñor Carlos Manuel de Céspedes” ha sido entregada en ediciones anteriores a la escritora Fina García Marruz, premio nacional de Literatura; a la promotora de cine Gina Preval, fundadora de OCIC-Cuba y a Fundador y al Padre Jorge Catasús Fernández, por su aporte a la música religiosa y su trabajo como director de la revista Claras Luces, de la Comisión Arquidiocesana para la Cultura.

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes.
Monseñor Carlos Manuel de Céspedes.

Carlos Manuel de Céspedes y García Menocal (1936-2014) fue rector del Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, y director del Secretariado General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

Miembro del Equipo de Reflexión Teológica y de la Sección de Ecumenismo del CELAM, y ocupó un puesto en la Real Academia Española de la Lengua en Cuba. Carlos Manuel de Céspedes era doctor en Derecho y Filosofía en la Universidad de La Habana y estudió Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, entre 1959 y 1963, cuando regresó a la isla. Fue rector del seminario San Carlos y San Ambrosio. Es autor de la novela "Érase una vez en La Habana"; el libro de relatos "Zarpazos a la memoria" y la biografía de Félix Varela "Pasión por Cuba y por la Iglesia", entre otras obras.

Wang Zhenyi. El vuelo de una mariposa

Ilustración Wang Zhenyi impartiendo clases a un discípulo

En una China que lentamente entraba en la Edad Moderna, ciento veinticuatro años después de iniciado el dominio de la Dinastía Qing (1644-1912) nacía una niña que rompería todos los moldes de una sociedad basada en castas y clases con el rol de la mujer reducido al servicio del varón, “como en todas partes” –dirán- y es casi verdad, pero, en el gigante asiático, aún hoy, los roles sexuales y sociales están perfecta y poderosamente definidos de una manera muy diferente al mundo occidental.

Volvamos al tema, a ese mundo, en la provincia de Anhui, llegó en 1768 una Rara Avis con el nombre de Wang Zhenyi. Creció en el seno de una pequeña familia compuesta por el padre, quien, al no superar las duras pruebas imperiales, optó por las ciencias médicas, llegando a escribir interesantes tratados de sus descubrimientos como galeno, que fueron publicados bajo el título de Colección de prescripciones médicas.

El abuelo paterno, quizá la figura más importante en la vida de la pequeña Wang Zhenyi, fue gobernador del condado de Fencheng y del Distrito de Xuanhua, y era considerado un erudito, poseedor de una biblioteca privada compuesta por setenta y cinco estanterías.

La abuela paterna fue su profesora de poesía, su abuelo se ocupó de adiestrarla en astronomía y el padre le transmitió sus conocimientos de medicina, matemática y geografía. De la figura materna no hay noticias, al menos en las fuentes consultadas.

Cuando el abuelo Wang Zhefu murió en 1782, la exigua familia se trasladó a la población de Jiling, en la periferia de la Gran Muralla China y permanecieron en la zona durante una larga temporada que la niña, ávida de conocimientos, aprovechó para estudiar en la bien nutrida biblioteca del abuelo y en los ratos libre practicaba equitación, tiro con arco y flecha y se hizo experta en artes marciales con la ayuda de una misteriosa mujer casada con un general mongol conocido como Aa.

A los dieciséis años inició junto a su padre un recorrido al sur del río Yangtsé y esta experiencia de intercambios y observación enriqueció su joven mente, ávida de conocimiento.

A los dieciocho, Wang Zhenyi había madurado intelectualmente y la belleza de su poesía, unida a la profundidad de sus investigaciones científicas, le abrió las puertas de la amistad con otras jóvenes también con inquietudes diferentes a las tradicionales. Fue entonces cuando intensificó los estudios de astronomía y matemáticas.

Contrajo matrimonio ya cumplidos los veinticinco años con Zhan Mei a la vez que empezaba a impartir la enseñanza a un selecto grupo de jóvenes, casi todos del sexo masculino, lo cual le acarreó, al parejo,la difusión de sus aportes a la astronomía, las matemáticas unido al reconocimiento de la calidad de su poesía así como las habladurías y el rechazo de ciertos sectores de la sociedad, que reprobaban su comportamiento poco digno de una mujer, según la mentalidad y las costumbres de su cultura.

Su intensa vida no duró mucho, murió en 1797, a los veintinueve años, dejando tras de sí una estela de información sobre los eclipses, el movimiento de los astros; sobre los equinoccios, de los cuales llegó incluso a calcular sus movimientos con asombrosa precisión. Dejó escrito libros sobre cálculo, trigonometría, en fin, que para abarcar la grandeza intelectual de Wang Zhenyi necesitaría escribir un tratado, o quizá, una novela.

En 1994, la Unión Astronómica Internacional bautizó un cráter del planeta Venus con el nombre de Wang Zhenyi, la muchacha que pasó por el mundo iluminándolo con sus dones de sabiduría, belleza y gracia, tal como deja su huella el vuelo de las mariposas.

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