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D'Letras

El libro de oro de los hispanos que desean hacer negocios en EEUU

Rafael Marrero, autor de La salsa secreta del Tío Sam: Ingredientes y recetas para triunfar en el mercado federal. Foto Delio Regueral.

Una de las razones para reseñar el libro La salsa secreta del Tío Sam: Ingredientes y recetas para triunfar en el mercado federal, del empresario Rafael Marrero, es porque el mismo se aleja abismado de las melopeas al uso de ciertas maquinarias políticas y mediáticas que nos muestran complacidas un estereotipo de hispano llorón, perenne perdedor, más preocupadas por mantener al ente latino como rehén, voto cautivo y audiencia aletargada, amarrado en su gueto mediante la coyunda de las ayudas gubernamentales, que por contribuir a elevarlo de su mísera condición a unos estadios superiores de bienestar físico y espiritual, de libertad y poder.

El hispano por el que apuesta Marrero es el emprendedor, el que viene a EE.UU no a reproducir los males de sus sociedades, de las que presuntamente huye espantado, y a quejarse después de las dificultades que encuentre en el nuevo país sino a aprovechar las ventajas que ofrece el sumarse a un sistema, producto de una cultura, que premia el esfuerzo, el valor, la iniciativa y el talento como vías si no seguras al menos sí posibles, las únicas posibles, de ascenso a la meritocracia.

Un libro práctico para hispanos emprendedores.
Un libro práctico para hispanos emprendedores.

Descubro así en el libro de Marrero que esa especie de hispano emprendedor avecindado en EE.UU representa nada menos que la séptima economía del mundo, según un reporte de Donors Collaborative, gracias al trabajo de unos 55 millones de pobladores que contabilizó un PIB de 2 100 millones de dólares en 2015, justo detrás de Francia y por delante de la India.

De modo que si la población latina conformara un Estado en la República Americana, tendría la segunda economía más grande del país, solo detrás de California.

Marrero apunta en su libro que los hispano-americanos son la “Salsa Secreta” de la economía norteamericana, aportando los datos que prueban su aseveración, y señala la importancia de su integración al sector público (en particular el Gobierno Federal), el cliente más rico y poderoso del mundo, mediante el aprendizaje de los mecanismos en que se cuece esa salsa maravillosa que hace que las empresas de los hispanos sean el sector de más rápido crecimiento dentro de la economía general de EEUU.

Este libro y sus recetas pragmáticas para alcanzar el éxito son un mensaje de integración de los hispanos al mainstream económico estadounidense, no de separación, como pretenden las mencionadas maquinarias mediáticas y políticas al uso con su implementación del marxismo cultural.

El autor plantea y trata de apalancar el crecimiento de los hispanos proponiendo su fusión desprejuiciada, plena y merecida con el súper cliente federal, en aras de lograr así el crecimiento general de la economía norteamericana y el desarrollo pleno de una de sus comunidades más influyentes dentro del país. Acá el autor, acertadamente, nos deja claro que sin participación económica y por ende, política, no hay justicia social ni democracia.

La Salsa Secreta del Tío Sam se aviene con el mensaje de nuestros fundadores, E Pluribus Unum, es decir, De muchos, UNO. Lo que habría de manifestarse en una patria forjada de múltiples nacionalidades, razas y religiones.

Así la Cámara de Comercio Hispana de los EE.UU afirma que los negocios de ese grupo étnico contribuyen con $ 700 mil millones a la economía estadounidense. Acorde con la organización los latinos tienen cinco veces más probabilidades de comenzar un negocio que el promedio del mundo americano. También durante los últimos 15 años, la tasa de crecimiento de las empresas latinas ha sido más del doble que las del promedio nacional.

Pero Marrero no se detiene en teorías sino que muestra un recetario para el acceso al mercado federal que, muchas veces por desconocimiento, no es aprovechado cabalmente por los hispanos, y lo hace con una formidable metáfora culinaria que se manifiesta ya desde el título mismo y se reafirma también desde el primer párrafo, cuando nos asegura que lo “primero para escoger especias e ingredientes, y preparar una salsa o adobo que haga las delicias del comensal entendido, es saber de antemano sobre qué se aplicarán. Y aquello sobre lo cual se aplicarán es precisamente el mercado del Gobierno federal: La carne de la salsa, la pieza del adobo, el futuro plato fuerte, en estado primario, que usted degustará solo si antes es capaz de prepararlo adecuadamente, hasta hacerlo apto para el consumo gourmet. Porque usted --seguramente ya lo adivinó-- será el chef principal de esta empresa”.

Y continúa Marrero argumentando que el Gobierno federal es el cliente más grande del mundo al comprar “aproximadamente 500 mil millones de dólares en bienes y servicios al sector privado y, por ley, tiene como objetivo otorgar el 23 por ciento de esos contratos a las pequeñas empresas estadounidenses. Se trata de un cliente, el federal, que gasta 500 millones de dólares por hora todos los días, los 365 días del año”.

Marrero, más allá de la acertada metáfora alimentaria, enseña metodológicamente al interesado la manera de acceder y navegar exitosamente a través de los mares del entramado burocrático que conduce al establecimiento de negocios con el Gobierno federal. Por otro lado, aconseja para identificar oportunidades y estar a la caza de nuevas licitaciones federales, así como para reconocer las tendencias de contratación, desarrollar un sitio web y tener el portal con el fin de promover las empresas. Asimismo, recomienda asistir a eventos de networking para la búsqueda de contratos federales. También entrena al lector en el modo de crear material de marketing centrado en el mercado federal, encontrar las agencias gubernamentales afines y la oferta adecuada a la demanda, además de instruir al empresario sobre el método del tanteo y el error como una herramienta especial.

Tácticas y estrategias de negocios que hacen del libro un texto práctico, a la hora de emprender la independencia económica -una oportunidad como pocas de esta índole en idioma español-, dotado de un lenguaje coloquial con imágenes motivadoras para referirse al a veces árido contexto económico comercial y que, por lo mismo, no debería de faltar en la biblioteca del hombre que quiere ser su propio jefe junto a una vida realmente solvente.

De modo que si el acucioso lector quiere ayudar a los hispanos, no haga caso de las interesadas maquinarias políticas y mediáticas al uso en la propagación de sus estereotipos esclavizantes y regale, o recomiende, a amigos y allegados La salsa secreta del Tío Sam: Ingredientes y recetas para triunfar en el mercado federal.

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Premio Ego de Kaska 2020 a Armando de Armas

Armando de Armas, escritor cubano radicado en Miami, donde trabaja de periodista en Radio Martí.

Este viernes 18 de septiembre se anunció desde Barcelona, España, el Premio Ensayo Ego de Kaska, que fue otorgado al escritor cubano exiliado Armando de Armas por su obra Realismo Metafísico: un texto mistérico acerca de la creación literaria.

Unos 26 textos, todos inéditos y con seudónimos, fueron enviados al concurso, según la nota de prensa del acta de premiación de la Fundación Ego de Kaska.

El jurado estuvo integrado por el periodista y editor Josep Maria Orteu y el escritor Jordi Pijoan-López. Ambos destacaron la “la calidad literaria y nivel de interpretación inédita” de la obra.

Armando de Armas concursó bajo el seudónimo 'El Templario'. El premio está dotado con la cantidad de 1.000,00€ e incluye la publicación del ensayo por Ediciones Éxodos y certificado acreditativo que será entregado en la próxima Convención de la Cubanidad a celebrarse en la ciudad de Miami.

El pasado mes de febrero Ego de Kaska Foundation Inc. dió a conocer mediante Nota de Prensa la convocatoria del Premio Ensayo Ego de Kaska 2020, abierto a “todos los escritores e investigadores cubanos de la diáspora y el exilio con obras inéditas con ensayos sobre arte, literatura y ciencias culturales”.

Armando de Armas ha publicado las novelas La Tabla, Madrid, 2008; Caballeros en el Tiempo, Madrid, 2013; Escapados del paraíso, Madrid, 2017; y El Guardián en la Batalla, Miami, 2017, ganadora del Premio de Narrativa Reinaldo Arenas de ese año.

Ha publicado también los libros de relatos Mala jugada, Miami, 1996; Nueva York, 2012, y Carga de la caballería, Miami, 2006; y ha sido seleccionado para integrar numerosas antologías del cuento en países como España, Italia, Francia, República Checa y Alemania.

Sus libros de ensayo incluyen Mitos del antiexilio, Miami, 2007, Nueva York, 2007, Milán, 2008, Miami 2020, y Los naipes en el espejo, Nueva York, 2011, y Miami, 2016.

Desde hace varios años labora en la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), agencia federal del gobierno de Estados Unidos.

“Orquesta Hermanos Castro: la escuelita”, libro sobre una jazz band de lujo

Orquesta de los Hermanos Castro, portada del libro de María Matienzo

Para la escritora cubana María Matienzo Puerto escribir el libro “Orquesta Hermanos Castro, la escuelita” es un acto de nostalgia y de justicia.

En sus páginas, Matienzo hace un recorrido detallado, metódico, me atrevo a asegurar, de esta orquesta, desde la llegada de la familia a esa Habana incandescente, al nacimiento de los hijos y lo demás ya es historia.

Orquesta Hermanos Castro, la primera Jazz Band cubana
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El texto recoge desde los inicios de la familia, su asentamiento en Guanabacoa, sus intentos por prosperar de manera decente, el nacimiento de los hijos, la crianza, la educación musical.

“La figura de Manolo Castro, que fue el primero en estudiar música, me ha llevado de la mano hacia el interior de una Cuba que sólo conocía en blanco y negro”, nos dice María.

Ella cuenta cómo él murió en el olvido absoluto, por eso contar su historia es hacer justicia a su legado.

Entrevista de Exilda Arjona a María Matienzo
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En el texto, la autora nos lleva por los inicios, los viajes al extranjero para conquistar a un público cosmopolita, el viaje a New York, las vicisitudes, los desencuentros y los aciertos.

Destaca los personajes musicales que pasaron por la Orquesta, mención aparte merece Olga Guillot y la venta de un millón de discos por la interpretación del famoso bolero "Miénteme”.

También de las grabaciones de Rosita Fornés, ya fallecida, a la cual entrevistó para el libro.

“Nunca pensé el olvido podía calar tan hondo”, nos dice María porque Rosita Fornés no recordaba una grabación con la agrupación hasta que no la volvió a escuchar en medio del diálogo.

Armando Nuviola habla sobre libro de María Matienzo
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También nos acerca al testimonio del cantante Chamaco García, fallecido hace unos años, quien contó siempre con gran admiración su paso, siendo muy joven, por esta Orquesta.

Aparece muy bien contado en estas páginas el debut y el éxito en Venezuela, las revistas musicales, la televisión, la grabación de discos, los retos a los que se enfrentó la banda, uno de ellos cuando pasó a llamarse Orquesta de Radio Progreso, estamos hablando del año 1960.

Este libro aparece publicado bajo el sello Uno & Otros Ediciones de Miami.

Armando Nuviola, Director de la Editorial, asegura que la importancia del mismo radica en que hasta este momento no existía ninguna bibliografía publicada acerca de la Orquesta Hermanos Castro y menos de la forma en que esta aparece contada.

María Matienzo hilvana la historia, que sigue más allá, presentando el lado humano, la cadencia familiar, asegura no es una experta en música así que se enfrascó en contarla desde el lado cálido y justo que se merecía esta leyenda musical.

Con fotografías sacadas del baúl de los recuerdos, muchos años de investigación y de tocar puertas, María Matienzo nos invita a leer y con ello a saldar la deuda de nostalgia y de justicia con una de las agrupaciones insignes de la cultura cubana: la Orquesta Hermanos Castro.

(El libro puede adquirirse en Amazon.com, en las dos versiones digital y en papel.)

La edición facsimilar de la revista cultural cubana Naranja Dulce

Naranja Dulce, revista cultural cubana de los años 80.

Naranja dulce, una revista nacida a finales de la década de 1980 y casi olvidada en la actualidad, fue la aglutinadora de una generación de escritores cubanos que aprovecharon las aperturas medrosas pero presentes en el contexto de la época en la Isla para plantar un hito de transformaciones conceptuales en la estatizada visión estética de su momento.

Forjada como un suplemento del tabloide El Caimán Barbudo (La Habana, 1966), los creadores que aparecieron en Naranja Dulce hablaban de libertad individual y ética que, en ese escenario, germinaban como vislumbres de rebeldía frente al discurso oficial.

El proyecto InCubadora, ineludible registro sobre la cultura cubana que coordina en Alemania el intelectual Carlos Aguilera, acaba de publicar en un libro electrónico, la edición facsimilar de Naranja dulce que contó solo con cuatro tiradas entre diciembre de 1988 y finales de 1989.

La realización e introducción del ebook corrió a cargo de la profesora e investigadora de literatura hispanoamericana de la Universidad de São Paulo, Idalia Morejón Arnaiz, nacida en Santa Clara, Cuba, y radicada actualmente en la ciudad brasileña.

“Los originales de Naranja Dulce que utilizamos para la edición facsimilar me acompañan desde los años noventa. Me los cedió Omar Pérez [narrador, poeta y ensayista], pues ya en esa época era muy consciente del valor de ese proyecto editorial”, dijo a Radio Televisión Martí, la especialista.

Naranja Dulce, revista cultural
Naranja Dulce, revista cultural

“Durante muchos años los perdí de vista extraviados entre la papelería que había traído a São Paulo en 1997. También durante muchos años creí que me faltaba una quinta edición que nunca existió. Así que cuando Carlos Aguilera me propuso realizar esta edición facsimilar, ambos nos dimos a la tarea de recuperar ese número. Desde luego en vano”, indicó.

Morejón Arnaiz reconoció a las personas que contribuyeron a “transformar esas hojas que se nos deshacían en las manos en algo sin fecha de caducidad”.

“Desde luego que el agradecimiento mayor lo reservo a las ediciones Incubadora y al propio Aguilera, cuya labor se hace cada vez más fundamental para la preservación de la memoria cultural, en la medida en que viene concentrando sus esfuerzos en revelar la otra cara de esa memoria que es el olvido”.

En su prólogo a la reproducción de la efímera revista, la historiadora literaria apunta que en ella “aparecen los indicios de un nuevo tipo de ensayo, de una nueva poesía, de un pensamiento en consonancia con el presente cultural del mundo. Naranja Dulce vive su vida, aparece en los estanquillos, conquista lectores, inclusive discípulos. No se trata apenas de una fisura en la sólida política editorial del animal que la hospeda, sino de una grieta en la política cultural del Partido Comunista”.

La escasez de papel cortó la publicación y zanjó una dependencia ya tensa entre la política partidista y los nuevos autores que, de algún modo, buscaban independizarse de la ideología dominante.

“Creo que el valor de esta recuperación se sostiene en la propia trayectoria del equipo de escritores que entre 1988 y 1989 tuvo la fuerza y el talento necesarios para abrir una grieta en la congelada política cultural cubana de los últimos 60 años. Creo también que esta edición facsimilar es una contribución muy importante para los jóvenes artistas e intelectuales de hoy, que también se interrogan sobre los proyectos culturales que movieron el ambiente habanero de finales de los 80, sin haber tenido hasta el presente la oportunidad de conocer uno de sus mejores momentos”, concluyó la investigadora en su conversación con Radio Televisión Martí.

“Mitos del antiexilio”, de Armando de Armas, reeditado en España y Miami

En Profundidad con el escritor Armando de Armas

El libro “Mitos del antiexilio”, del escritor de origen cubano y periodista de Radio TV Martí, Armando de Armas, vuelve a ser editado por The Ramblas Proyecst, de Barcelona, España y por Ediciones Exodus, de Ego de Kaska Foundation, radicada en la ciudad de Miami, USA, tras haberse agotado la edición realizada en 2007.

Armando de Armas ha sentado una cátedra de referencia imprescindible para quienes se interesen en comprender cómo y por qué, Cuba se encuentra, todavía, bajo el yugo de la dictadura de los Castro

“Mitos del antiexilio” , un libro dedicado a la deconstrucción de la nebulosa ideológica construida alrededor del masivo éxodo de los cubanos, que dio inicio desde los primeros días de enero de 1959, desmonta, pieza a pieza, la leyenda negra fabricada por el régimen castrista acerca de quienes se han visto obligados a huir en las diferentes oleadas de éxodos, en pequeños grupos o, incluso, individualmente, para ir conformando, a lo largo de 61 años, los más de 2 millones de cubanos redistribuidos en los cuatro puntos cardinales del planeta.

Un marine de EEUU ayuda a desembarcar a un niño cubano tras su llegada a las costas de Florida en el éxodo del Mariel. AP Photo/Fernando Yovera)
Un marine de EEUU ayuda a desembarcar a un niño cubano tras su llegada a las costas de Florida en el éxodo del Mariel. AP Photo/Fernando Yovera)

El exilo y el “antiexilio” son analizados por De Armas como lo que realmente son: las dos caras de una misma moneda, mitificadas tanto la una como la otra, a base de equívocos, indefiniciones e intereses creados pero, sobre todo, los mitos de un “antiexilio” que son el resultado de una feroz campaña llevada a su máxima expresión por un régimen que aspiraba a vender la idea de aceptación homogénea por parte de los ciudadanos isleños a quienes, se supone, la revolución había regalado la libertad.

En el prólogo a esta segunda edición de “Mitos…” la reconocida escritora y activista por la libertad de Cuba radicada en París, Zoé Valdés, dice, respecto a la reacción psicológica y emocional de importantes sectores del exilio cubano, que es

“[…] una tragedia exclusiva de los cubanos, que a mi juicio es mayor que vivir bajo aquella tiranía; pues resultó ser el drama extraordinario de no ser reconocidos como víctimas por la inmensa mayoría. Y, sobre todo, de forma increíble o absurda, no llegar a serlo por nosotros mismos, los principales sacrificados de esa tragedia, los protagonistas amordazados o avergonzados. Esencialmente, debido al mero hecho de vivir lejos y totalmente excluidos del acontecer diario de nuestro país, sin siquiera poseer el derecho de representar digna y soberanamente nuestras raíces, cultura, e idiosincrasia, fuera de él. Negarnos y auto negarnos han sido las peores de las imposiciones. Heridas cuyas cicatrices serán imborrables. Cierto, sin patria pero sin amo —escribió José Martí—, poderosamente cierto, aunque aferrados al asidero eterno de la cadena, sin alcanzar a zafarnos emocional ni racionalmente de su extrema posesión y tensión”.

Uno de los más refrescantes trabajos contra la grave falta de sentido común existente en círculos supuestamente intelectuales

Durante la presentación en Miami de la primera edición, que estuvo a cargo del abogado y político cubano americano Lincoln Díaz-Balart, quien fuera, durante varias décadas, miembro del Congreso de los Estados Unidos, dice que este es “Uno de los más refrescantes trabajos contra la grave falta de sentido común existente en círculos supuestamente intelectuales, es el ensayo de Armando de Armas titulado, Mitos del Antiexilio. Desafortunadamente, pocos temas se prestan más a la confusión y a la tergiversación en esos círculos, que el exilio cubano”.

Muchas cosas que nunca antes se habían dicho, o fueron dichas en voz muy baja a lo largo de estas seis décadas, se dicen en las páginas de este intenso e interesante libro que, sin juicios y desbordante de comprensión hacia un fenómeno sobre el cual, quizá sin proponérselo, Armando de Armas ha sentado una cátedra de referencia imprescindible para quienes se interesen en comprender cómo y por qué, Cuba se encuentra, todavía, bajo el yugo de la dictadura de los Castro. Como muestra, bastará con este párrafo :

Portada del libro Mitos del Antiexilio en su segunda edición
Portada del libro Mitos del Antiexilio en su segunda edición

“Paradójicamente no existe una derecha en el exilio”, dice De Armas en su libro, “al menos, no lo que pudiéramos llamar un pensamiento de derecha representativo de la masa desterrada. Hay, sí, expresiones, procedimientos o actitudes de derecha, o que la izquierda procura enmarcar dentro de la derecha en su afán descalificador del anticastrismo. Lo primero que sorprendería al observador no avisado que llegase a Miami, es que la mayoría de las organizaciones y personalidades del anticastrismo más militante han sido, o se han definido como revolucionarias. Muchos han llegado al punto de disputar el revolucionarismo (sic) a Castro: ¡Son ellos y no Castro los auténticos revolucionarios! De ahí que, por ejemplo, dos de las organizaciones más duras del exilio en el enfrentamiento armado al régimen de La Habana se nombrasen orgullosamente Movimiento de Recuperación Revolucionaria y Rescate Revolucionario, de Manuel Artime y Antonio (Tony) Varona, respectivamente. De ahí la tesis de la revolución traicionada que sostienen figuras tan respetables como el Comandante Huber Matos”.

Martí o Metafísica de la Guerra en el Diario de Campaña

José Martí y la muerte en Dos Ríos.

Artículo de Análisis

A 125 años del Diario de Campaña de José Martí y de su muerte en Dos Ríos, una relectura del texto lo confirma entre las obras más innovadoras de la literatura en castellano de los últimos dos siglos y ofrece pistas de la dimensión metafísica de su autor al tiempo que lo muestra como un hombre de guerra.

El asomo y el asombro de la muerte

"Voy bien cargado, mi María, con mi rifle, al hombro, mi machete y revólver a la cintura, a un hombro una cartera de cien cápsulas, al otro en un gran tubo, los mapas de Cuba, y a la espalda mi mochila, con sus dos arrobas de medicina y ropa y hamaca y frazada y libros, y al pecho tu retrato". Escribe José Martí a Carmen Miyares de Mantilla y sus hijos en carta incluida en su Diario de Campaña y firmada en la Jurisdicción de Baracoa el 16 de abril de 1895; camino a la muerte.

Grabado del cadáver de José Martí al inhumar sus restos en el Cementerio General de Santiago de Cuba, 1895.
Grabado del cadáver de José Martí al inhumar sus restos en el Cementerio General de Santiago de Cuba, 1895.

Si en una reseña anterior sobre Las puertas de la percepción y Cielo e infierno, del autor inglés Aldous Huxley, apreciamos a los paraísos artificiales producto de los alucinógenos no sólo como sucedáneos sino como medios de acceso a los paraísos espirituales, en esta apreciamos los estados alterados de la conciencia a consecuencia de la guerra permitir al poeta, patriota y perfeccionador del idioma español de su tiempo, José Martí, acceder a la visión de una realidad otra o metarrealidad.

Ir así a la raíz de la realidad, obtener una visión vedada al observador positivista, ramplón a rajatabla, pero ofrecida al ojo entrenado por la técnica ritualística de las ancestrales tradiciones religiosas o al ojo que naturalmente se abre a lo sobrenatural; como sería el caso de Martí ante el asomo y el asombro (el asombro no como sorpresa sino como viaje iniciático interior) del misterio de la muerte, no como posibilidad futura sino como acontecer presente que se impone por todas partes. Aunque quizá no tan naturalmente, pues Martí, como masón del Grado 30 o Gran Elegido Caballero Kadosh del Águila Blanca o Negra, debió poseer el requerido entrenamiento ritualístico para ello.

La guerra, un ejercicio espiritual

La experiencia de la guerra que abre las puertas de la percepción, del cielo y del infierno, nunca mejor dicho, pues para hombres de la casta de Martí, la más alta, la guerra sería sobre todo, más allá de la carnicería al uso, un ejercicio espiritual, de realización sobrenatural sui generis, sangriento; de apostolado.

En Martí el epíteto de Apóstol encontraría su verdadero significado no como propagador o propagandista de una doctrina exógena para la salvación patria sino como detonador del sí mismo para la salvación del alma. No como doctrina de salvación sino como acto de salvación; salvarse, salvar matando; salvarse, salvar muriendo. De modo que Martí, el Héroe, accede a la añorada inmortalización por vía de las armas, matadoras de cuerpos y restauradoras de almas; guerra santa en suma.

Revólver original Colt Frontier, Six Shooter, calibre 44, que fuera un regalo hecho a Martí por su amigo mexicano Manuel Mercado. El revólver que cargaba en Cuba el día de su muerte era otro.
Revólver original Colt Frontier, Six Shooter, calibre 44, que fuera un regalo hecho a Martí por su amigo mexicano Manuel Mercado. El revólver que cargaba en Cuba el día de su muerte era otro.

Aquello de que a Martí lo matan a la primera y como de novatón parecería un interesado mito, miren si no en su Diario este otro fragmento de carta a Carmen Miyares de Mantilla y sus hijos firmada en Guantánamo el 26 de abril de 1895:

"Por el momento veníamos muy seguidos ya por tropa española y contentos y a pie, con la custodia de cuatro tiradores y un negro magnífico, padre de su pueblo y hombre rico y puro, Luis González, que se nos unió con diecisiete parientes, y trae a su hijo; veníamos y estalló a pocos pasos el gran tiroteo de las dos horas: allí cruzaron por nuestras cabezas las primeras balas; momentos después rechazado el enemigo, caímos en brazos de nuestra gente: allí caballos, júbilo, y seguimos la marcha admirable, a la luz de hachas del monte y árboles encendidos; la marcha de ocho horas a pie, después de dos de combate y de cuatro de camino, de la noche entera, sin descanso para comer de día ni de noche. Yo me acosté a las tres de la mañana, curando los heridos. A las cinco en pie, todos alegres; luego duermen, hablan en grupos, pasan cargados de viandas y reses, me traen mi caballo y mi montura nueva; ¿pelearemos hoy? Organizamos y seguimos rumbo; el alma es una: algunas armas cogidas al enemigo".

Diario de Campaña: un texto aún no superado en la literatura española

Un Martí que presencia fusilamientos y los narra de manera fría, directa, cortante, innovadora, renovadora del moribundo idioma español de su tiempo; renovado, remojado en sangre.

El Diario de Campaña es de un estilo, y una estirpe, no superada por ningún escritor en la historia de la literatura española de los últimos dos siglos. Posee la visión desapegada del que está en este mundo pero no es de este mundo, desapego no desprovisto de sensibilidad, sensibilidad que se aleja espantada de la sensiblería de los poetas al uso; del pedestre positivismo. Escritura acometida con la impasibilidad de los superiores seres del septentrión; así leemos:

"Se va Bryson. Poco después, el consejo de guerra de Masabó. Violó y robó. Rafael preside, y Mariano acusa. Masabó, sombrío, niega: rostro brutal.

Su defensor invoca nuestra llegada, y pide merced. A muerte. Cuando leían la sentencia, al fondo, del gentío, un hombre pela una caña. Gómez arenga: “Este hombre no es nuestro compañero: es un vil gusano”, Masabó, que no se ha temblado, alza con odio los ojos hacia él. Las fuerzas, en gran silencio, oyen y aplauden: “¡Qué viva!” Y mientras ordenan la marcha, en pie queda Masabó; sin que se le caigan los ojos ni en la caja del cuerpo se vea miedo: los pantalones, anchos y ligeros, le vuelan sin cesar, como a un viento rápido. Al fin van, la caballería, el reo, la fuerza entera, a un bajo cercano; al sol. Grave momento, el de la fuerza callada, apiñada. Suenan los tiros, y otro más, y otro de remate. Masabó ha muerto valiente. “¿Cómo me pongo, Coronel? ¿De frente o de espalda?”. “De frente”. En la pelea era bravo".

Y sigue la saga en sangre, en ciega, la saga como soga al cuello con nudo corredizo, y cuenta Martí otro fusilamiento:

“Tocan marcha otra vez, y las filas siguen, de dos en fondo. Con el reo, que implora, Chacón y cuatro rifles, empujándolos. Detrás, solo, sin sus polainas, saco azul y sombrero pequeño, Gómez… que no va al reo, ya en el lugar de muerte, llamando desolado, sacándose el reloj, que Chacón le arrebata, y tira en la yerbas. [...] manda Gómez, con el rostro demudado y empuña su revólver, a pocos pasos del reo. Lo arrodillan, al hombre espantado, que aún, en aquella rapidez, tiene tiempo, sombrero en mano, para volver la cara dos o tres veces. A dos varas de él los rifles bajos, “¡Apunten!” dice Gómez: ¡Fuego! Y cae sobre la yerba, muerto.”

Avanza Martí un relámpago en la muerte y narra otro fusilamiento más, este ocurrido en la pasada guerra, y lo entrevera con una visión que escapa al ojo no entrenado para lo mítico:

"Salimos del campamento, de Vuelta Corta. Allí fue donde Policarpo Pineda, el Rustán, el Polilla, hizo abrir en pedazos a Francisco Pérez, el de las escuadras. Polilla, un día, fusiló a Jesús: llevaba al pecho un gran crucifijo, una bala le metió todo un brazo de la cruz en la carne: y a la cruz, luego, le descargó los cuatro tiros. De eso íbamos hablando por la mañana, cuando salió el camino, ya en la región florida de los cafetales, con plátano y cacao, a una mágica hoya, que llaman la Tontina, y en lo hondo del vasto verdor enseña apenas el techo de guano, y al lado, con su flor morada, el árbol del caracolillo".

Con mano dura

Martí no sólo narra fusilamientos, sino que junto a Máximo Gómez, firma proclamas que facilitarán el fusilamiento por la infracción de permitir el paso de alimentos a las ciudades sitiadas -con lo que muestra saber que tan importante es la presión de las armas como la presión económica para derrotar al enemigo-. Como esta del 12 de mayo de 1895 en la localidad de la Jatía:

"Es el deber indestinable del Ejército Libertador de Cuba, y el derecho reconocido de toda guerra civilizada, privar al enemigo de toda especie de recursos con que nos pueda hacer la guerra. Y ese derecho debe ejercerlo lo mismo el primero de los jefes que el último de los soldados. —No se ha de dar alimentos hoy a la ciudad, que con los alimentos que le demos sostiene a los soldados que nos combaten, y se pertrecha para resistir el sitio que le tengamos que poner mañana. Mientras dure la guerra, todas las ciudades enemigas están en sitio, y forzar el sitio, enviando al enemigo provisiones de boca, es una de las formas del delito de traición a la Patria. Se dispone, pues, en tanto que el general Rabí renueve esta orden: 1º que se impida en absoluto el paso de reses, y de cualesquiera otras provisiones de boca, a los poblados, ciudades, o campamentos enemigos. 2º que se prenda, y lleve a la presencia del general Jesús Rabí para juicio a quienquiera que presente o pretexte autorización de él, o de cualesquiera en abuso de su nombre, para el paso de reses o cualesquiera otras provisiones de boca".

La muerte se enseñorea, ahora de la boca del generalísimo Gómez que le cuenta a Martí un hecho de la Guerra Grande:

“Aquí, me dijo Gómez, nació el cólera, cuando yo vine con doscientas armas y 4 000 libertos, para que no se los llevasen los españoles, y estaba esto cerrado de reses, y mataron tantas que del hedor se empezó a morir la gente, y fui regando la marcha con cadáveres: 500 cadáveres dejé en el camino a Tacajó.”

Martí inmerso en un mundo de fuego y fantasmagoría

El 25 de abril escribe en una especie de estado de posesión mediúmnica, como si viese el paisaje, las personas y la violencia extrema del combate desde las brumas de luz de un mundo mítico. Escribe despersonalizado, divinizado, con palabras que marcan muerte, daño y sacrificio: tajaban, ahorcaban, azotaban; redondo tiroteo:

"Jornada de guerra. —A monte puro vamos acercándonos, ya en las garras de Guantánamo, hostil en la primera guerra, hacia Arroyo Hondo. Perdíamos el rumbo. Las espinas nos tajaban. Los bejucos nos ahorcaban y azotaban. Pasamos por un bosque de jigüeras, verdes, pegadas al tronco desnudo, o al ramo ralo. La gente va vaciando jigüeras, y emparejándoles la boca. A las once, redondo tiroteo. Tiro graneado, que retumba; contra tiros velados y secos. Como a nuestros mismos pies es el combate: entran, pesadas, tres balas, que dan en los troncos"… "Siguiendo nuestro camino subimos a la margen del arroyo. El tiroteo se espesa... —A poco, las noticias: dos vienen del pueblo. Y ya han visto entrar un muerto, y 25 heridos: Maceo vino a buscarnos, y espera en los alrededores"…

Y como en toda elevada experiencia psicodélica, acá la pólvora y la sangre cual sustitutos de la mescalina, como en los sueños lúcidos, es consciente el poeta de su despersonalización, divinización, y se pregunta:

"¿Cómo no me inspira horror, la mancha de sangre que vi en el camino? ¿Ni la sangre a medio secar, de una cabeza que ya está enterrada, con la cartera que le puso de descanso un jinete nuestro? Y al sol de la tarde emprendimos la marcha de victoria, de vuelta al campamento. A las 12 de la noche habían salido, por ríos y cañaverales y espinares, a salvarnos: acababan de llegar; ya cerca, cuando les cae encima el español: sin almuerzo pelearon las 2 horas, y con galletas engañaron el hambre del triunfo: y emprendían el viaje de 8 leguas, con tarde primero alegre y clara, y luego, por bóvedas de púas, en la noche oscura. En fila de a uno iba la columna larga. Los ayudantes pasan, corriendo y voceando. Nos revolvemos, caballos y de a pie en los altos ligeros"… “Párese la columna, que hay un herido atrás. Uno hala su pierna atravesada, y Gómez lo monta a su grupa. Otro herido no quiere: “No, amigo: yo no estoy muerto:” y con la bala en el hombro sigue andando. ¡Los pobres pies, tan cansados! Se sientan, rifle al lado, al borde del camino: y nos sonríen gloriosos. Se oye algún ay, y más risas, y el habla contenta".

Va Martí así inmerso en un mundo de fuego y fantasmagoría, un mundo metarreal que determina sobre el mundo real; de acá abajo:

“Abran camino”, y llega montado el recio Cartagena, Teniente Coronel que lo ganó en la guerra grande, con un hachón prendido de cardona, clavado como una lanza, al estribo de cuero. Y otros hachones, de tramos en tramos. O encienden los árboles secos, que escaldan y chisporrotean, y echan al cielo su fuste de llama y una pluma de humo. El río nos corta"…

El sanador

Y más fuego, y más muerte, y Martí que hace de enfermero, medicineman de las arcaicas eras, que cura a los heridos porque antes se ha curado a sí mismo, cura con lo que hay a mano, agua, iodoformo, algodón fenicado, pero cura sobre todo con el alma y además nos narra.

Presenta la paradoja de un héroe que no sólo ha sido herido de bala sino de sífilis; el héroe Amfortas, flechado por la afición fálica, afición como aflicción del gran señor del ciclo de las leyendas artúricas del Santo Grial que se manifiesta en la manigua cubana:

"A las 5, abiertos los ojos, Coli al costado, machete al cinto, espuela a la alpargata, y a caballo”. — Murió Alcil Duvergié, el valiente: de cada fogonazo, su hombre: le entró la muerte por la frente: a otro, tirador, le vaciaron una descarga encima: otro cayó, cruzando temerario el puente. —¿Y a dónde, al acampar, estaban los heridos? Con trabajo los agrupo, al pie del más grave, que creen pasmado, y viene a andas en una hamaca, colgando de un palo. Del jugo del tabaco, apretado a un cabo de la boca, se le han desclavado los dientes. Bebe descontento un sorbo de Marrasquino. ¿Y el agua, que no viene, el agua de las heridas, que al fin traen en un cubo turbio? La trae fresca el servicial Evaristo Zayas, de Ti Arriba. ¿Y el practicante, dónde está el practicante, que no viene a sus heridos?— Los otros tres se quejan, en sus capotes de goma. Al fin llega, arrebujado en una colcha, alegando calentura. Y entre todos, con Paquito Borrero de tierna ayuda, curamos la herida de la hamaca, una herida narigona, que entró y salió por la espalda: en una boca cabe un dedal, y una avellana en la otra: lavamos, iodoformo, algodón fenicado. Al otro, en la cabeza del muslo: entró y salió. Al otro, que se vuelve de bruces, no le salió la bala de la espalda: allí está, al salir, en el manchón rojo e hinchado: de la sífilis tiene el hombre comida la nariz y la boca: al último, boca y orificio, también en la espalda: tiraban, rodilla en tierra, y el balazo bajo les atravesó las espaldas membrudas, A Antonio Suárez, de Colombia, primo de Lucila Cortés, la mujer de Merchan, la misma herida".

Después la noche, la luz, el misterio, el lenguaje acompasado, música mítica, para el trance, para abrir la visión, para facilitar los estados alterados de la conciencia, como antes en el combate los facilitaron el fuego y el estertor de los heridos: "Hamacas, candelas, calderadas, el campamento ya duerme: al pie de un árbol grande iré luego a dormir junto al machete y el revólver y de almohada mi capa de hule: ahora hurgo el jolongo, y saco de él la medicina para los heridos. Cariñosas las estrellas, a las 3 de la madrugada".

Martí muestra su revólver Colt y mata al surrealismo antes de nacer

En Haití a punto de partir para la guerra, se manifiesta ya la experiencia metafísica propia de la guerra. En una frase que parece anticiparse al movimiento surrealista -como ciertamente la obra martiana es precursora del movimiento modernista- y anular la propuesta de André Breton en 1916, cuando suelta la siguiente frase en su Diario que describe un ademán que pareciera disuadir al práctico haitiano que lo conduce en la noche por un intrincado paraje de la peregrina idea de asaltarle:

"En un claro, al salir, le enseño al hombre mi revólver Colt, que reluce a la luna: y él, muy de pronto, y como chupándose la voz, dice: “¡Bon, papá!”

Metafísica de la guerra en Martí

Que la escritura del Diario de Campaña no haya sido superada por ningún autor en la historia de la literatura española de los últimos dos siglos, no resulta de pura suerte, sino porque conecta con la fuente, fuerza primordial. El Diario es un texto sacral, religioso en el auténtico sentido del término pues religa al taumaturgo, al autor en tanto hierofante, con la potencia de lo divino.

De ahí podemos entender al Homagno generoso de su poema Yugo y estrella -la estrella como sempiterno símbolo en Martí-, donde afirma: "De mí y de la Creación suma y reflejo, Pez que en ave y corcel y hombre se torna"​, hombre que se diviniza en la relación con lo divino; se hace co-creador con Dios.

Luego acá nos topamos con el mismísimo origen de la literatura, con el tropel de bisontes en el cielo no como metáfora artificiosa o surrealista sino como realidad de lo mágico velado al hombre masa; al apagado bruto de su citado poema.

En el Diario de Campaña nos atrevemos a entrever características de las antiguas tradiciones indoeuropeas en las que, como escribe el filósofo italiano Julius Evola en su obra Metafísica de la guerra, "aparecen una y otra vez los temas de la sacralidad de la guerra y del héroe que no muere realmente, sino que se convierte en soldado del ejército místico en una lucha cósmica" para acto seguido apuntar que estos serían elementos a encontrar en el cristianismo, "al menos en aquel cristianismo que pudo adoptar la divisa de Vita este militia super terran y reconocer que no sólo con la humildad, la caridad, la esperanza y todo lo demás, sino también con un tipo de violencia -la afirmación heroica aquí- es posible acceder al Reino de los Cielos".

Sólo así, mediante la idea de la metafísica de la guerra, nos sería dado el poder aprehender el enigma de Martí el Apóstol, el Homagno, el Hombre-Nación, y por consiguiente, entender su muerte allá en un polvoriento potrero de Dos Ríos el 19 de mayo de 1895 -hace ahora 125 años- no como sacrificio suicida sino como acto consciente de quien entrega el cuerpo para salvar el alma, la suya y la de los suyos; en salto a la eternidad.

De ahí pues la sacralidad de los sangrientos, apretados y apresurados párrafos de su Diario de Campaña.

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