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América Latina

EEUU califica a Venezuela como uno de los "paraísos seguros de terroristas"

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional venezolana Diosdado Cabello (d-i).

El informe anual del Departamento de Estado sobre terrorismo en el mundo afirma que este país sigue sin cooperar "completamente" y mantuvo un "ambiente permisivo".

En el mismo informe anual en el que el Departamento de Estado sostiene que Cuba le ha garantizado que no facilitará el terrorismo internacional ni apoyará a los grupos ETA y FARC, el Gobierno norteamericano dio a conocer que Venezuela es uno de los "paraísos seguros de terroristas".

Además, confirma que este país sigue sin cooperar "completamente" y que mantuvo un "ambiente permisivo" con los terroristas. Afirma que Colombia experimentó un "descenso" de la actividad en 2014, pese a que todavía no hay un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC.

Estas revelaciones, incluidas en el capítulo sobre Latinoamérica de su informe anual sobre terrorismo en el mundo, apuntan como principales amenazas para la región las "organizaciones criminales trasnacionales" por encima de los grupos terroristas.

Señala, además, que las causas de la falta de progresos "significativos" en la lucha antiterrorista en estos países siguen siendo la corrupción, unas instituciones gubernamentales "débiles", la legislación frágil o inexistente y la falta de recursos y que, en 2014, las guerrillas colombianas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) fueron la principal amenaza en la región.

El grupo terrorista peruano Sendero Luminoso, por su parte, continuó su "declive" en la capacidad de llevar a cabo ataques y reclutar combatientes según el citado informe, mientras que el Gobierno estadounidense no ha podido confirmar la presencia de células operacionales de Al Qaeda e Hizbulá en la región, pero sí la existencia de "simpatizantes ideológicos" que dan apoyo "financiero y moral" a esos y otros grupos terroristas.

Especial atención merece también la conocida como la Triple Frontera, que conecta Argentina, Paraguay y Brasil, considerada un "importante nexo regional" de armas, drogas, tráfico de personas y lavado de dinero, así como la "influencia" de Irán en la región, de acuerdo con el informe.

Desglosado por países, el Departamento de Estado señala que Venezuela continúa sin cooperar "completamente" con los esfuerzos antiterroristas de Washington y que su Gobierno no ha tomado medidas contra altos funcionarios acusados de casos del narcotráfico por el Departamento del Tesoro.

Según el informe, este país es uno de los "paraísos seguros de terroristas" y cita el caso concreto del etarra huido de la justicia De Juana Chaos de esta manera: "José Ignacio De Juana Chaos, un terrorista de ETA a quien las autoridades perdieron la pista en 2008 después de que fue condenado a 3.000 años de cárcel en España por los asesinatos de 25 personas, según los informes, resurgió en Venezuela después de ser avistado en un centro comercial de Caracas en mayo, según informes de prensa".

En el caso de Cuba, apunta que "dos docenas" de miembros de ETA siguen en el país, aunque "no hay información disponible de que el Gobierno de Cuba permitiese a ninguno de estos miembros de ETA planificar o cometer actos de terrorismo internacional durante su residencia en Cuba".

En su apartado sobre Colombia, sostiene que en 2014 las FARC estuvieron enfocadas en ataques "de alto impacto", aunque su número disminuyó con respecto a 2013, según las estadísticas del Gobierno colombiano. Y con respecto a México, afirma que no hubo organizaciones terroristas internacionales en el país en 2014, si bien había "varios informes de prensa erróneos" que decían lo contrario.

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Diálogo en Colombia: ¿Qué piden las partes? ¿Por qué no se ponen de acuerdo con Duque?

Protestas callejeras en Colombia para pedirle al gobierno que tome acción contra la pobreza

Casi cuatro horas de diálogo entre el presidente de Colombia Iván Duque y miembros del Comité Nacional del Paro, impulsor de las protestas en la nación sudamericana, no alcanzó ni para empezar a ponerse de acuerdo, mientras la convocatoria a seguir en las calles está en pie.

"No se ha mostrado empatía con las víctimas. Hemos exigido que se pare la masacre, que se pare la violencia oficial y privada contra las personas que están ejerciendo el derecho legítimo a la protesta", dijo Francisco Maltés, integrante del Comité Nacional del Paro, cuando culminó el lunes en la tarde la reunión en la Casa de Nariño, sede de la presidencia de Colombia.

Del lado del gobierno colombiano, el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, pareció tener menos expectativas, al afirmar que este había sido solo una primera reunión "exploratoria". A su vez, atribuyó a Duque lo que valoró como su voluntad de "construir un espacio respetuoso y productivo de acuerdos".

Algunas claves para entender lo que sucede en Colombia

¿Qué pide el Comité Nacional del Paro al gobierno de Duque?

A casi dos semanas del inicio de las protestas el pasado 28 de abril y tras el diálogo con Duque, se espera que este martes continúen las movilizaciones, incluso los dirigentes del paro han anunciado para el miércoles lo que pretende ser otra jornada nacional de manifestaciones.

Al mismo tiempo, continúan los bloqueos de vías y sectores sociales siguen exigiendo sus demandas en varias ciudades del país. Los dirigentes del paro presentaron a Duque un documento que contiene 104 puntos. Sostienen que se trata de los mismos temas que vienen planteando desde el 2019, cuando otras protestas estremecieron la nación pero se disolvieron dado el embate de la pandemia.

Los dirigentes de las manifestaciones solicitan, en primera instancia, que los colombianos puedan protestar sin que sean expuestos a la muerte de parte de la violencia generada oficialmente o a manos de privados.

Básicamente, los promotores del paro pidieron a Duque que se pronunciara frente a los abusos a los manifestantes y garantizar la protesta social.

Los colombianos, a través del Comité Nacional del Paro, también piden más oportunidades y el respeto por sus derechos, garantía a un mayor acceso a la salud, la educación y al trabajo.

El Comité ha resumido las peticiones en seis puntos, a través de los cuales solicitan el retiro del proyecto de ley 010 de salud y el fortalecimiento de una
masiva vacunación. La garantía de una renta básica de por lo menos un salario mínimo legal mensual. La defensa de la producción nacional (agropecuaria, industrial, artesanal, campesina). Así como el otorgamiento de subsidios a las MiPymes y empleo con derecho, y una política que defienda la soberanía y seguridad alimentaria.

Por otro lado, piden la garantía de una matrícula cero o el pago de este concepto para los estudiantes y el no a la alternancia educativa.

También pugnan por la implementación del acuerdo de paz, más participación para las mujeres y la comunidad LGTBI, y detener las erradicaciones forzadas de cultivos de uso ilícito y aspersiones aéreas con glifosato.

¿Qué exige el gobierno de Duque?

El gobierno colombiano insistió en que cesen las acciones y los bloqueos en las vías, a lo que achaca el desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en varias regiones del país.

El comisionado para la Paz de Colombia anunció en la madrugada del martes que el Gobierno colombiano "está en la plena disposición de aceptar una mesa de negociación con el comité" para "avanzar en el tema de la agenda".

"Habrá cero tolerancia a cualquier violación dela constitución y de la ley por exceder las funciones de los funcionario públicos, entre ellos, la fuerza pública, pero aclaró que la fuerza pública "hace el mayor esfuerzo para protegernos" y, por eso, "merecen respeto y su vida también debe ser protegida".

El lunes, indicó el gobierno que ha propuesto a los líderes del paro una nueva reunión, esta vez con la mediación de la Iglesia Católica colombiana y del representante especial del secretario general de las Naciones Unidas en Colombia, Carlos Ruiz Massieu.

"Sabemos que hay diferencia en la terminología. Algunos miembros del Comité hablan de negociación y queremos ir más allá. Queremos un acuerdo. No se negocia por negociar, se hace para lograr algo. Así lo dijo esta mañana el presidente de la República y yo lo reitero ante el país: la voluntad clara, expresa, del presidente, es crear un espacio para llegar a acuerdos", subrayó el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, tras la reunión.

¿Qué han dejado las protestas?

Aunque la mayoría de manifestaciones han sido pacíficas, las jornadas de protesta han dejado más de 40 personas muertas, según organizaciones de derechos humanos. La Defensoría del Pueblo informó la semana pasada que se trataban de 24, muchas de ellas víctimas en medio de enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, así como cientos de heridos y detenidos. Incluso, grupos de civiles armados han atacado con armas de fuego a los manifestantes.

Estos hechos han sido rechazados por representantes en el país de Naciones Unidas y organizaciones defensoras de derechos humanos, que exigen al gobierno respetar el derecho a la protesta pacífica y garantizar la vida de los manifestantes.

El Gobierno asegura que todos los abusos policiales serán investigados y castigados.

Así mismo, las movilizaciones y bloqueos han generado desabastecimiento de alimentos y combustible, pérdidas de productos por parte de los campesinos. Aunque ya se han abierto corredores humanitarios, el alza de los precios es la comida es latente en las ciudades.

En ciudades como Bogotá, el transporte público se ha visto gravemente afectado, ocasionando que las personas deban caminar horas hacia sus casas. Las protestas también han generado el cierre de negocios y pérdidas económicas.

El plan de vacunación también se vio afectado, cuando las vacunas no llegaban a los puntos de inmunización o porque los ciudadanos temían asistir a su cita por el caos vivido en días pasados. Algunos puntos ya han retornado a la normalidad.

¿Qué dicen los analistas?

La politóloga Dionne Cruz, profesora de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, le dijo a la Voz de América que "lamentablemente no hay un acuerdo", pero que el hecho que el Gobierno escuche al comité es "positivo".

"No hay todavía todavía una hoja de ruta clara, concreta para avanzar" y la intermediación de la iglesia y la ONU "es muy positiva", pero el proceso sigue cuando la situación de asesinatos "es muy grave".

Para la analista, la cifra cerca de los "50 asesinatos en medio de las manifestaciones" deja ver "el exceso de la fuerza, la infiltración de grupos radicales, paramilitares, en la movilizaciones y el riesgo tan grande que hay sobre una comunidad que está buscando elevar una voz de inconformidad".

La analista dijo que, desde la Asociación Colombiana de saluda Pública, instan a "las fuerzas vivas del país para que definitivamente nos unamos y llevemos una impronta de diálogo, concertación nacional, de salida pacífica, y desmilitaricemos los espacios porque nosotros necesitamos avanzar en un diálogo social que tenga garantías. La policía debe ser garante".

Para ella, hay que "buscar sensatez, diálogo y unas respuestas racionales e inteligentes a las necesidades que tienen hoy los colombianos, pero no caldear más los ánimos que están bastante alterados".

Jaime Carrión, politólogo de la Universidad Nacional de Medellín, le dijo a El Tiempo, que "es que es muy positivo que exista un encuentro ya entre el Gobierno y el Comité Nacional de Paro" y que no es "catastrófico que no hayan acuerdos porque por parte de los manifestantes, quienes vienen avanzando en la protesta social en el país, hay interés en la negociación. Lo que se busca es que el Gobierno escuche y que se siente en una mesa de negociación a abordar una agenda que es muy grande”.

Presidente de Colombia reconoce exigencias de jóvenes tras actos de violencia en Cali

Un joven protesta frente a la policía antimotines en Cali, Colombia, este 9 de mayo. (REUTERS/Juan B Diaz)

El presidente de Colombia, Iván Duque, reconoció el lunes en Cali la necesidad de atender las exigencias de los jóvenes que participan en las protestas, mientras se prepara para reunirse con los líderes de las manifestaciones en busca de un acuerdo que permita levantar los bloqueos y poner fin a la violencia.

Pese a que el mandatario se había negado a viajar a Cali, el epicentro de las protestas, lo hizo después de los reclamos de las autoridades locales y de congresistas de su propio partido, el derechista Centro Democrático.

"Tenemos claro que hay que priorizar una serie de intervenciones que son necesarias para generar una vocación de esperanza y de futuro para nuestra juventud, donde estén los temas de matrícula gratis en la universidad pública, donde estén los temas de participación política, donde estén los temas de emprendimiento, conectividad", dijo Duque desde Cali.

Las manifestaciones, que entraron en su décimo tercer día, fueron convocadas inicialmente para rechazar un plan de reforma fiscal ya retirado por el Gobierno, pero se transformaron en una demanda para exigir acciones contra la violencia policial, la histórica desigualdad social con una renta básica para las familias más pobres y mejoras a la salud y la educación.

El sorpresivo y apresurado viaje de Duque se produjo luego de que cientos de habitantes de Cali, epicentro de las protestas, salieron el domingo a las calles para exigir el levantamiento de los bloqueos y se enfrentaron con indígenas que ingresaban en apoyo de las manifestaciones, según autoridades locales.

Nueve manifestantes indígenas resultaron heridos por disparos, según informó el domingo el Consejo Regional Indígena del Cauca en un comunicado. La Policía Metropolitana de Cali reportó que cuatro personas resultaron heridas por los manifestantes indígenas.

El Gobierno ha denunciado que los bloqueos mantienen a Cali, al igual que a otras ciudades del país de 50 millones de habitantes, con desabastecimiento de alimentos y combustibles.

Los reportes sobre el número de víctimas fatales en medio de las manifestaciones difiere según las fuentes. Mientras la Defensoría del Pueblo informó de 26 decesos durante las protestas, 11 ligados a las manifestaciones y 7 en proceso de verificación, grupos locales de derechos humanos reportaron 47 muertes, incluidas 39 por violencia policial.

Duque, que la semana pasada inició reuniones con líderes del país en búsqueda de consensos que permitan un acuerdo para levantar las protestas, reiteró que su Gobierno garantiza la protesta pacífica, pero que es necesario suspender la violencia y los bloqueos de carreteras que están provocando un desabastecimiento de alimentos y combustibles en las ciudades.

El mandatario tiene previsto reunirse el lunes al mediodía en la sede de la Presidencia, en Bogotá, con los dirigentes del Comité Nacional de Paro en un proceso de diálogo y negociación en el que se buscarán acuerdos que permitan levantar las protestas. (Reporte de Luis Jaime Acosta, editado por Nelson Bocanegra)

Duque pide fin de bloqueos viales en medio de diálogos para apaciguar crisis en Colombia (VIDEO)

Duque exige cese de bloqueos en el marco de las protestas masivas en Colombia
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El presidente Iván Duque pidió el fin de los bloqueos de vías en las protestas masivas contra su gobierno que han sido violentamente reprimidas, mientras intenta desactivar la crisis a través de un diálogo con distintos sectores, que el sábado incluirá a los jóvenes.

"El rechazo tiene que ser categórico a estas expresiones que son violentas", dijo el mandatario tras un encuentro con medios.
Las manifestaciones, que se han regado por todo el país pero se sienten con especial fuerza en Bogotá, Medellín y Cali, las principales ciudades, completaron este viernes diez días, aunque menos concurridas que en el inicio de la semana.

Sin embargo, varios bloqueos viales están generando desabastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos en ciudades como Cali o Pereira (Risaralda, centro-oeste). Desde que estalló la crisis el 28 de abril, se han registrado 733 cortes de carreteras, según el gobierno.

A poco más de un año de acabar su mandato, Duque enfrenta la presión en las calles avivada por la represión policial. Veintiséis personas han muerto y, según las autoridades, hay 680 civiles y 826 uniformados lesionados.
Aunque mayoritariamente pacíficas, algunas protestas derivaron en violentos choques con la policía y destrozos que el gobierno vincula con "vandalismo alimentado por grupos armados ilegales".

Pero la fuerza pública está bajo fuertes cuestionamientos por presuntas violaciones de derechos humanos que le han valido críticas inusuales de la comunidad internacional.

"Siento que no puede haber un diálogo cuando uno habla y lo matan", habrá discusiones "cuando se respete y se escuche al pueblo", dijo a la AFP Laura Ramírez, estudiante de enfermería de 17 años, durante una de las movilizaciones en Bogotá.

Diálogos en curso

Este viernes, Duque reafirmó su voluntad de diálogo. "Sí a la conversación, sí a construir, pero definitivamente no a los bloqueos, porque los bloqueos no son pacíficos, le están alterando los derechos" a los ciudadanos, dijo el mandatario.

Centenares de colombianos en el extranjero sumaron sus voces a la protesta que empezó contra un ya descartado proyecto que elevaba impuestos, pero que fue escalando hasta convertirse en un movimiento de rechazo a las políticas del gobierno, en medio del deterioro económico por la pandemia.

Los manifestantes se expresaron frente a los consulados en Lima (Perú), Montevideo (Uruguay), Buenos Aires (Argentina), Barcelona y Madrid (España).

"Siento mucha tristeza, rabia, dolor, impotencia por no poder ayudar. Nos están matando a la juventud, hay masacres cada noche por parte de la policía", dijo a la AFP Gisselle Ríos, de 35 años, quien se manifestó en Barcelona.

Ante el avance de las protestas, Duque inició conversaciones con diferentes fuerzas sociales y políticas en busca de una salida a la crisis social que en el fondo apunta hacia un cambio de rumbo del gobierno.

El sábado el mandatario se reunirá con jóvenes, el grupo más visible de este malestar generalizado.

Duque expresó su intención de reunirse también con el Comité del Paro, que reúne a los principales sectores inconformes.

"Estamos listos a sentarnos con el Comité de Paro (...) estamos en condición de escucharlos a ellos, y también de escucharlos todos (...) los que protestan, los que no protestan", afirmó a la prensa.

La organización dijo que solo se sentará a dialogar si el gobierno acepta discutir una reforma de la policía, una renta básica de 250 dólares para los más pobres, la suspensión de la anunciada fumigación aérea de narcocultivos con glifosato, "la desmilitarización de campos y ciudades", entre otros pedidos.

Molestia por críticas externas

Enfrentado a duras críticas de la comunidad internacional por la violenta represión de las protestas, el gobierno rechazó este viernes los "pronunciamientos externos" sin "objetividad" frente a la crisis social.

"Colombia seguirá siendo un país abierto al escrutinio internacional. Pero rechazaremos siempre los pronunciamientos externos que no reflejan objetividad, y que buscan alimentar la polarización e impedir la construcción de consensos en nuestra patria", indicó la Cancillería en un comunicado.

La ONU, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA), organizaciones de derechos humanos y países como Estados Unidos denunciaron el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía.

Este viernes, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, se sumó a los reclamos y condenó los casos de "tortura y asesinato cometidos por las fuerzas del orden" en Colombia.

El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, con el que Duque no tiene relación, denunció una "masacre" de colombianos.
De su lado, el gobierno colombiano afirmó que hay un plan en curso para estigmatizar a la fuerza pública.

"Hay una campaña de estigmatización de las operaciones de la fuerza pública que la mueven en redes sociales con el fin de ponerla en contra de la sociedad", aseguró a Blu Radio el ministro de Defensa, Diego Molano.

Lenín Moreno: "Los gobernantes debemos ser excesivamente tolerantes a la crítica"

En esta foto de archivo del 16 de abril de 2019, el presidente ecuatoriano Lenín Moreno habla en un evento de Diálogo Interamericano en Washington. (AP Foto/Patrick Semansky, Archivo).

Quien fuera compañero de fórmula y gobierno del expresidente Rafael Correa, en Ecuador, el presidente Lenín Moreno, explica a la Voz de América cómo logró apartarse del autoritarismo e institucionalizar Ecuador, respetar la libertad de prensa y reducir la confrontación política.

El presidente saliente de Ecuador, Lenín Moreno, afirmó en entrevista con la Voz de América que entre los principales logros de su administración están "la reinstitucionalización del país, el respeto a los derechos humanos, a la vida y a la libertad de prensa".

Moreno, quien el 24 de mayo entregará la presidencia al recién electo presidente Guillermo Lasso, había sido compañero de fórmula y vicepresidente del presidente Rafael Correa. Pero tras asumir la presidencia, Moreno hizo un marcado giro hacia la derecha para distanciarse del “Socialismo del Siglo XXI” al que apostaba Correa.

Declaraciones del expresidente de Ecuador, Lenin Moreno
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Moreno adoptó un estilo menos confrontativo con la oposición, promovió el diálogo, especialmente en momentos de crisis, y se distanció del estilo agresivo de Correa ante las preguntas incómodas de los periodistas.

“Yo siempre digo que el gobernante principalmente debe ser excesivamente tolerante a la crítica y estirar el elástico lo más que se pueda”, dijo Moreno, en entrevista con la Voz de América. “Más allá de la tolerancia, porque la crítica es el asesoramiento gratuito que tenemos los gobiernos”.

Moreno anunció a finales del 2019 que como parte de un programa de reorganización de las finanzas del país, habría un fuerte apretón de cinturón pues tenían que controlar el gasto y reducir el tamaño del aparato estatal. Pero lo más controversial fue anunciar la cancelación del subsidio al combustible. Eso era necesario para alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que le daría acceso a un crédito de 4.200 millones de dólares.

El anuncio provocó una fuerte crisis que sacudió con violentas protestas las principales ciudades del país. La crisis llegó a su fin cuando Moreno invitó a la oposición a participar en un diálogo nacional. Uno de los resultados del diálogo fue la derogación del decreto que eliminaba el subsidio al combustible.

Moreno logró eventualmente alcanzar un acuerdo con el FMI, y posteriormente el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina prestaron a Ecuador otros 6.000 millones de dólares.

Declaraciones del expresidente de Ecuador, Lenin Moreno | 3
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Moreno indicó ciertos temas quedaron inconclusos, en parte debido al impacto que tuvo la pandemia del coronavirus en las finanzas del país.

“Nos faltó tiempo y dinero”, explicó Moreno a la VOA. “Lastimosamente agravada por la pandemia para poder rescatar estas escuelas comunitarias que fueron cerradas en el gobierno anterior. Hicimos dos o tres centenares nomás. Pero hay que hacer miles”.

Lamentó además no haber podido fortalecer los centros de salud comunitarias “desmantelados en la administración anterior” de Correa y no haber podido construir más viviendas populares.

Declaraciones presidente saliente Lenin Moreno sobre Maduro
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La pandemia del coronavirus afectó a unos 393.048 ecuatorianos y costó la vida a 18.907, según los registros de la Universidad Johns Hopkins. A la fecha, según dicho registro, se han administrado 1.141.262 dosis de vacunas, lográndose hasta ahora la vacunación completa del 1,45 por ciento de la población.

Moreno admitió que para enfrentar la pandemia hubo que pasar un período de aprendizaje pues nadie había vivido una crisis humanitaria y económica tan severa como la generada por el virus.

“A todos nos tocó aprender y claro dentro de ese aprendizaje nos topamos con muchas deficiencias que tenía el sistema de salud pública, como se había implementado en el período anterior, y tuvimos que ir en el camino y con mucha dificultad”, dijo el mandatario saliente a la VOA.

A la crisis de la pandemia se había sumado otra crisis: la inmigración de unos cinco millones de venezolanos, que huyeron de la represión y el hambre en que estaban sumidos bajo el gobierno del presidente en disputa, Nicolás Maduro, a quien Correa llamó “un sátrapa”.

Declaraciones del expresidente de Ecuador, Lenin Moreno | 4
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Moreno afirmó que la llegada de los venezolanos tuvo el aspecto positivo de que se logró demostrar a los venezolanos “que se les quiere”. El gobierno ecuatoriano facilitó la regularización inmigratoria de miles de venezolanos, incluyendo menores de edad que carecían de sus documentos de identificación.

Sin embargo -destacó- la inmigración venezolana tuvo un efecto “negativo”.

“Lo negativo es que se ha aliviado en cinco millones de personas al sátrapa que rige los destinos de Venezuela de manera inconstitucional, de manera ilegítima, de manera ilegal”, dijo Moreno.

El saliente mandatario ecuatoriano reiteró su acusación del miércoles de que el gobierno de Maduro está detrás de las violentas protestas que desde hace dos semanas vienen afectando al vecino Colombia. Aseguró tener pruebas, pero no poder divulgarlas “por la seguridad de quienes proveen esa información. Eso es reservado”.

“Le había dicho a Nicolás Maduro que saque las manos de Colombia, que saque las manos sangrientas, manchadas de narcotráfico y manchadas de corrupción”, dijo Moreno. “Saque esas manos del pueblo colombiano, de la querida nación colombiana, esta perturbación, este foco de violencia”, afirmó.

Las protestas en Colombia surgieron en contra de una reforma tributaria anunciada por el presidente Iván Duque, quien explicó que dicha reforma incluye aumentos a los impuestos. Representantes sectores del país convocaron en reacción a un paro de actividades y a multitudinarias marchas.

Entre la esperanza y la incertidumbre: venezolanos desplazados por el conflicto en Apure

Historias de venezolanos desplazados por conflicto armado
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"Nos mandaron a desalojar por el conflicto armado que hay allá”, dijo la venezolana Yerli Mangual, al resumir lo que describió como los momentos más difíciles de su vida a causa de los enfrentamientos entre la Guardia Nacional Bolivariana y la disidencia de las FARC en la frontera colombo-venezolana, informó la Voz de América, VOA.

Los enfrentamientos entre guerrilleros organizados en el ahora conocido Frente Décimo Martín Villa y guardias venezolanos, empezaron el 21 de marzo pasado, generando el desplazamiento de 6.000 venezolanos del estado Apure a Colombia.

"Las familias que mataron en ese día, los sacaron de la casa, de su hogar y se los llevaron y los asesinaron. Es una situación muy dolorosa", cuenta Yerli.

Estos choques armados entre la Guardia Nacional Bolivariana y los grupos ilegales colombianos han generado la ejecución de personas, detenciones arbitrarias, el procesamiento de civiles ante tribunales militares, y torturas contra los habitantes acusados de colaborar con grupos armados.

En 2019, los presidentes Nicolás Maduro e Iván Duque rompieron relaciones diplomáticas y, hasta el momento, se mantiene la tensión, por lo que de acuerdo con expertos se dificulta aún más la resolución del conflicto.

Entre tanto, el río Arauca sigue siendo la ruta de comunicación y de escape de los habitantes de La Victoria en Apure, que huyen de los combates. Estas aguas, que separan a Colombia y Venezuela, son el puente por el que cruzan decenas de ciudadanos venezolanos buscando alimentos, refugio y un mejor mañana.

Ante la situación de inseguridad, y más allá de la política, los venezolanos que ahora viven en albergues en Arauquita en Colombia, dicen que lo que más desean es retornar a su rutina, de la que añoran, hasta las cosas más sencillas.

“A la semana que ya estábamos aquí, regresé por los animales porque estaban solos allá, aguantando hambre; la lora, el loro, el perro. La gata la tenía aquí, pero la llevé otra vez a la finca porque no caminaba, solamente amarrada”, dijo Carlos Javier Soteldo.

Con el pasar de los días, la esperanza puesta en volver a casa se llena de incertidumbre. Así lo cuenta Soteldo, de 20 años, y quien salió junto a su esposa huyendo de los disparos y las amenazas. Ahora encara su presente con entereza, y dice que extraña la vida de antes.

“Estar allá de nuevo, porque estar aquí estamos bien; pero a la vez estar retirado de su casa, de su hogar, de su tierra, de sus animales, es difícil. Se me murieron las gallinas, los patos, el resto de gallinas cuando voy, les echo comida, pero se han perdido muchas cosas”, relata Soteldo.

Aún así, los más de 6.000 venezolanos que se encuentran en los albergues de Arauquita, no pierden la esperanza de regresar a su hogar.

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