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Arte y Cultura

20 de Mayo de 1902: avances del descalabro

La bandera cubana el 20 de mayo de 1902.

El autor rescata y comenta algunos incidentes callejeros que tuvieron lugar ese día en La Habana.

A Lesbia de Varona, bibliotecaria ejemplar

Nada para un cubano exiliado, amante de las cosas de su país, como una visita al Archivo Cubano de la Biblioteca de la Universidad de Miami, donde entre documentos, libros y colecciones de periódicos y revistas publicados en la isla a lo largo de los siglos XIX y XX, el visitante acaba por sentirse no sólo contemporáneo de todos los suyos --José María Heredia, Félix Varela, José Martí y otros incluidos-- sino repatriado.

Hay papeles que huelen a Cuba y un polvillo que se levanta de ellos y se adhiere a las yemas de los dedos al punto de confundirse con la piel, ávido de mezclarse con el nuestro que, aunque no lo advirtamos, también se adhiere a las publicaciones. Hay tintas que parecen haber goteado de la noche de la isla y páginas que al ser hojeadas susurran algo y exhiben manchas idénticas a las que cubren las manos de nuestras ancianas.

“La Habana en el primer día de la independencia”, un artículo publicado por Vicente del Olmo en un número de la revista “Carteles” correspondiente a mayo de 1952 y preservado en el Archivo Cuba de esa biblioteca, no sólo ofrece una idea exacta de los hechos que tuvieron lugar cincuenta años atrás sino del espíritu de celebración callejera que embargó al país, espíritu que algunos cubanos posteriores, con agenda propia e intereses ambiguos, borrachos de consideraciones extemporáneas, han pretendido y logrado emborronar.

Vicente del Olmo describe el ritual del cambio de poderes, la multitud jubilosa, las decoraciones azules, blancas y rojas, los arcos triunfales que se levantaron en diversas calles, los discursos, el momento en que el general Leonardo Wood y sus tropas abandonaron Cuba, los fuegos artificiales y el banquete ofrecido a Tomás Estrada Palma en el Teatro Nacional. Condénese lo que hay que condenar, pero no se amargue demasiado la fiesta:

A las 12 y 8 minutos, saludada por salvas de artillería y enormes aclamaciones del público estacionado en la Plaza de Armas, en el asta del Palacio Presidencial izose la bandera cubana. Las fuerzas norteamericanas y cubanas, tocando himnos, presentaron sus armas. Los generales Máximo Gómez, el caudillo de la Revolución, y Leonardo Wood, jefe de las fuerzas de ocupación –la intervención militar duró desde 1899 a 1902— después de arriado el pabellón de las estrellas del Norte, levantaron al aire la gloriosa enseña nacional de Cuba. El estampido del cañón, las bandas de música, las patrióticas aclamaciones del pueblo y las campanas de los templos que se echaron al vuelo, uniéronse en el saludo. La emoción patriótica hacía presa en todas las almas.

En medio de ese panorama exaltado, Vicente del Olmo registra un par de incidentes que 117 años después, a pesar del drama que supone el primero de ellos, invitan a esbozar una sonrisa y, si se les presta mayor atención, a meditar.

El cronista recuerda que el primer “20 de Mayo” tuvo lugar un crimen en la Plaza del Polvorín y describe el motivo: el guardia Urbano Collazo Hernández, al suspender un baile, fue asesinado por uno de los adoradores de Terpsicore... Si matar a un hombre por la razón expuesta es una barbaridad, la existencia en La Habana de un supuesto devoto de la musa griega del canto coral y la danza no sorprende menos. ¿Cómo puede reconciliarse la significación de los hechos que tenían lugar ese día con la furia de ese bailador y la evocación, en la prensa capitalina de mediados del siglo XX, de una hija de Apolo?

Nada hay que reconciliar: el disparate es consustancial a Cuba desde sus albores como nación. Quien lo dude debe buscar las décimas de Manuel de Zequeira y Arango (1764-1846) escritas, según título y subtítulo, Con motivo de cierta reunión de sujetos de buen humor el día 1 de enero de 1811 (mes y día no deben pasarse por alto). Transcribo la primera de ellas:

Yo vi por mis propios ojos
(Dicen muchos en confianza)
En una escuela de danza
Bailar por alto los cojos.
Hubo ciegos con anteojos
Que saltaban sobre zancos.
Y sentados en los bancos
Para dar más lucimiento
Tocaban los instrumentos
Los tullidos y los mancos.

Vicente del Olmo da fe de otro hecho curioso: la caída desde un árbol que sufrió José Pazo y Álvarez, en el Parque Central, al entusiasmarse y aplaudir, perdiendo el equilibrio por la falta de apoyo, a la bandera cubana que pasaba. El teatro español abunda en personajes cuya caída del caballo presagia lo peor: el predominio de las pasiones sobre la razón, la perdición del jinete. La mitología griega y la Biblia advierten sobre la fatalidad de caer. No puedo leer la noticia del suceso sin adivinar en el percance del patriota entusiasta un augurio del descalabro que sufriría la República.

Entre las muchas actividades que tuvieron lugar aquel día destaco una función gratuita ofrecida por el Circo Pubillones para los vecinos más humildes de La Habana. Un afiche de la compañía muestra a una joven domadora, armada de látigo, entre seis leones. Ni un elefante, un chimpancé, un caballo, un perro, animales inofensivos; ni siquiera un payaso o acróbata: cinco fieras que rugen, muestran los colmillos, y una sexta que además de secundarlas salta impetuosa a través de un aro de fuego. Mirándolas fijamente me ha parecido verlas encarnar las seis provincias en que estuvo dividida la isla desde 1878 hasta 1976, y ver en la joven domadora inexperta, una representación de la República misma poco antes de ser devorada.

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Muere Alicia Alonso, leyenda del ballet cubano

Alicia Alonso en una imagen de archivo. REUTERS/Desmond Boylan

La bailarina cubana Alicia Alonso, figura emblemática de la danza clásica mundial, falleció este jueves a los 98 años en un hospital de La Habana.

Alonso, creadora del hoy Ballet Nacional de Cuba (BNC), ingresó por complicaciones de salud en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de La Habana, donde falleció sobre el mediodía, reportó EFE.

Tras la llegada al poder de los hermanos Castro en enero de 1959, la compañía que creó en 1948, Ballet Alicia Alonso -luego nombrada Ballet de Cuba- pasó a llamarse Ballet Nacional de Cuba, una institución estatal. Alonso permaneció ligada al gobierno comunista hasta el final de sus días.

Alicia alonso saluda al público durante el discurso del expresidente de EEUU, Barack Obama, en el Gran Teatro de La Habana.
Alicia alonso saluda al público durante el discurso del expresidente de EEUU, Barack Obama, en el Gran Teatro de La Habana.

Pese a su avanzada edad, la bailarina se mantenía al frente del BNC, institución que en los últimos años recibió críticas por la rigidez de sus producciones, coreografías acartonadas, y trajes y escenografías anticuadas.

Las difíciles condiciones de trabajo, bajos salarios y constante presión llevaron a un gran número de talentos de la isla a abandonar la compañía en giras internacionales.

Durante una presentación en 2018 en el Centro Kennedy de Nueva York, parte de una gira por Estados Unidos para celebrar el 70 aniversario del BNC, la crítica especializada señaló que la compañía parecía estar estancada en el pasado, y sus bailarines cansados y abrumados por una producción basada en la historia y veneración a la figura de Alicia Alonso.

Nacida el 21 de diciembre de 1920, se inició en la danza a temprana edad. Con nueve años comenzó a recibir clases del maestro ruso Nikolai Yavorski. Tras un viaje a Nueva York en 1937 contrajo matrimonio con el también bailarín Fernando Alonso, con quien tuvo a su hija Laura Alonso.

Tras el fallecimiento en 2015 de la rusa Maya Plisetskaia, Alonso era considerada la última gran diva del ballet, señala en su obituario el diario El País de España.

Yoshvani Medina: "Digo que no debe haber libertad para los enemigos de la libertad"

Yoshvani Medina, actor y dramaturgo de origen cubano, reconocido en todo el mundo

Yoshvani Medina es un hombre joven con un currículo profesional impresionante, inusual en alguien de su edad y con una profesión tan exigente y difícil como la suya, sin embargo, este pinareño, nacido en 1967, actualmente está considerado, en el mundo, uno de los más importantes dramaturgos en idioma español. Es, para Dile que pienso en Ella... Un verdadero lujo tenerle como huésped durante esta semana.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Yo me fui como migra un ave, la primera razón fue energética: yo no podía respirar en aquel sistema. Si las aves migran hacia los lugares donde los días son más largos para buscar mejores oportunidades de alimentar a sus polluelos, yo me fui hacia un lugar donde la noche fuera más larga para darle más oportunidades a mis sueños. Yo no tenía nada que ver con el compañero de la pupila insomne, de la misma manera que un pájaro sabe que el estrés y los peligros del viaje son menores que las ventajas de estar al otro lado. Me censuraron, sí, me odiaron por ser diferente, por escribir y pensar diferente, y de alguna manera yo les agradecí su mezquindad, porque era la prueba de que tenía dos caminos: arrodillarme o largarme.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

No mucho, tan solo la posibilidad de ganarme la vida sin tener que pensar lo que otro me ordenaba, que a su vez no pensaba lo que me ordenaba. Yo quería ser dueño de mis días para poder realizar lo que soñaba en las noches. Yo quería poder ir a dónde quisiera, comer, ponerme, decir lo que quisiera cuando quisiera, y dejar de sentirme un prisionero en potencia.

¿Qué encontraste?

Mi versión personal del bienestar. La sensación de vivir en un país donde nadie tenía la obligación ni la costumbre de mentir. Donde uno puede vivir sin tenerle que dar cuentas al vecino, y la gente de izquierda bebe cervezas los domingos mirando el fútbol con amigos de derecha. Donde ser diferente no es una aberración y pensar diferente no es un delito. Le di a la Martinica lo mejor que había en mí: mi teatro, mi poesía escénica y mi hija, que es la mejor versión de mí mismo, ella hoy está haciendo su preparatoria en la Sorbona para estudiar Ciencias Políticas, y quizás un día sea presidente de Francia

¿Qué es para ti La libertad?

Algo profundamente individual, que cuido con egoísmo. La libertad no admite adjetivos, un poco de libertad no es libertad. La libertad sólo puede ser toda la libertad. No puede haber una libertad vacía, inerte, una libertad sin luz, de sombras, que consiste en moverse para cambiar de prisión, hecha de combates vanos y de falsos mitos alimentados por un oscurantismo de nuevo tipo. Cuando estaba en Cuba, yo solo tenía la libertad de soñar, entonces soñaba con la Libertad. Ahora que soy libre, y veo desde lejos aquella prisión, digo que no debe haber libertad para los enemigos de la libertad.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria?

Con frecuencia la riqueza es la patria del exilado, y aquel que está lejos prefiere olvidar lo que le falta contando lo que tiene. A mí no me falta nada. Cultivo mi obra cual rosa blanca. Los que dejé los llevo conmigo, aprendí a amarlos sin tenerlos, a estar bien cuando estoy conmigo mismo, porque la soledad es la patria de los fuertes, la ilusión no tiene patria, y los grandes artistas tampoco. Comprendí que la patria es donde nos aman, donde uno vive feliz porque se siente bien.

¿Piensas a menudo en “Ella”?

Ni tanto, no soy masoquista, en Cuba nadie se puede sentir bien cuando sabes que, seas quien seas, cantante famoso, ministro del interior, guardaespaldas del presidente, presidente en ejercicio, en cualquier momento pueden tocarte la puerta y llevarte a lo oscuro. De la misma manera que mi patria es el teatro y mi nación es el género humano, para ellos la Patria es la sangre ajena, y no tienen respeto por otra vida que no sea la suya. Lucran con el tiempo de la gente, prometiéndoles en un futuro lo que no han sido capaces de lograr en 60 años. Y los viejos no protestan porque prefieren estar en la piel del equivocado que en la del traidor, como una víctima del Síndrome de Estocolmo, que muere de respeto por su verdugo. Y los jóvenes prefieren huir, con el orgullo soporífero del soldado que prefiere que digan “Aquí corrió” que “Aquí murió”. Uno de los grandes logros de la dictadura ha sido amedrentar a los artistas y hacerlos sus cómplices, nada más patético que un artista tratando de ignorar su compromiso con el tiempo que le tocó vivir, nada más desolador que un poeta utilizando la retórica del koljós, prosternándose ante el poder con un dejo de lirismo. La principal victoria de la dictadura de mi país fue sobre el pueblo, contra el pueblo, y por el pueblo mismo. Hoy el pueblo se oye, se vigila, se consiente, y si se pasa de la raya se censura, se condena y se castiga. Por eso considero como los verdaderos héroes de la Patria a los que hoy disienten desde adentro, los ojos en los ojos del tirano, la voz en alto en las calles sometidas, como una nueva Guerra de Independencia.

"De Cantón a La Habana. Una historia de chinos en Cuba"

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Intelectuales de Miami rinden tributo a Heberto Padilla

Heberto Padilla, poeta y periodista cubano

Un recital de poesía en la ciudad de Miami rememora el poemario “Fuera del juego” de Heberto Padilla (1932- 2000) y al mismo tiempo sus organizadores buscan resaltar "la lucidez y coraje intelectual" de este escritor cubano.

El evento que tendrá lugar este sábado en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, en la ciudad de Miami, agrupará a reconocidos intelectuales del exilio que rendirán tributo a la obra de Padilla.

Entre los protagonistas del recital están el escritor Andrés Reynaldo, el cineasta Orlando Jiménez Leal, el periodista Juan Manuel Cao, el poeta Ramón Fernández Larrea, el escritor Jorge Posada, la artista y promotora cultural Ana Olema y el rapero Raudel Collazo (Escuadrón Patriota), entre otros.

"Fuera del juego", que obtuvo en 1968 el premio de poesía Julián del Casal" de la UNEAC, fue publicado con una nota del comité director del concurso que señalaba que la obra era "ideológicamente contraria a la Revolución Cubana", misma aclaración que llevaba "Los siete contra Tebas", de Antón Arrufat.

El encarcelamiento de Padilla en 1971 provocó protestas de conocidos intelectuales en todo el mundo. Después de 38 días de arresto, fue liberado pero no sin antes leer una autocrítica en la sede de la UNEAC.

"Más allá del debate político, el recital pretende rescatar los valores estéticos y humanos del que tal vez sea el más importante libro de poesía escrito en la segunda mitad del siglo XX cubano", apuntan los organizadores.

El austriaco Peter Handke y la polaca Olga Tokarczuk, Premios Nobel de Literatura 2019 y 2018

El escritor austríaco Peter Handke, Pemio Nobel de Literatura 2019

La Academia Sueca ha dado a conocer, este 10 de octubre, a los ganadores del Premio Nobel de Literatura, que recayeron en el controvertido novelista y dramaturgo austríaco, residente en Francia, Peter Handke (2019) y la novelista polaca Olga Tokarczuk (2018)

Este año la premiación se ha concedido por partida doble, lo cual resulta inédito en la historia de la Academia, que debió posponer la premiación el pasado año en razón del escándalo causado por las acusaciones de acosos y abusos de índole sexual, lo cual llevó al desencubrimiento de irregularidades en el seno de la organización, la cual enfrentó su peor crisis desde que fuera creada en 1786.

Handke, de 76 años, es un escritor prolífico que, en su momento, llegó a ser bastante leído en nuestro idioma gracias a las editoriales españolas. Entre los más de cien libros traducidos al español destacan “Carta breve para un largo adiós” (1972) y “La tarde de un escritor” (1987). Su colaboración con el cineasta Win Wenders, sobre todo en “El cielo sobre Berlín”, dio un gran impulso a su carrera, que fuera descendiendo silenciosamente a discretos planos por ser, quizá, el único escritor de cierto reconocimiento mundial que públicamente apoyara a Slobodan Milosevic durante la Guerra de los Balcanes.

Olga Tokarczuk, de 57 años, a pesar de ser lo que en el mundo literario se considera “alguien muy joven”, goza de bastante popularidad en Polonia, su país natal y en algunos países de Europa. Su novela “Flight” obtuvo, en 2018 el prestigioso Man Booker International Prize. En español tiene, hasta ahora, sólo dos libros publicados: “Un lugar llamado antaño” (2001) y “Sobre los huesos de los muertos” (2016).

Olga Tocarczuk, novelista polaca ganadora del Premio Nobel de Literatura correspondiente a 2018
Olga Tocarczuk, novelista polaca ganadora del Premio Nobel de Literatura correspondiente a 2018

Ambos autores se mostraron sorprendidos y halagados por el otorgamiento del Premio Nobel.

“Me sorprendió, sí –reconoció Handke ante la prensa-. Fue muy valiente por parte de la Academia Sueca. Siento un tipo extraño de libertad, no sé, una libertad que no es verdadera, como si fuera inocente”.

Por su parte, la escritora polaca confesó ante la prensa que “estaba orgullosa de que sus libros, que abordaban temas de pequeños pueblos de Polonia, pudieran ser leídos universalmente y ser importantes para personas de otras partes del mundo”.

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