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Cuba

Cubanos en la selva hondureña: “Prefiero morir mil veces que regresar”

Yoania (al fondo, acostada) y José Antonio (extremo derecho) junto a otros dos migrantes.

Varados en su ruta hacia el “sueño americano”

LA HABANA, Cuba.- Las selvas de varios países de Latinoamérica ha sido su hogar durante muchos meses. Demasiado es lo que han sacrificado al salir de la isla en busca de su “sueño americano”. Prefieren seguir desafiando a la muerte antes que regresar, por lo que rendirse no está en sus planes.

Así lo afirma Leisy Yoania Zayas Basan Canales, una de las tantas cubanas que anda arriesgando su vida en busca de la libertad. Atraviesa esos aterradores bosques acompañada de un variado grupo de 23 personas de diferentes nacionalidades.

Es camagüeyana, tiene 39 años de edad y es graduada de Contabilidad. Asegura que ha dejado parte de su vida en la isla, pues salió desde enero rumbo a Guyana, pero para lograrlo tuvo que sacrificarse y dejar atrás a sus dos pequeños.

En Guyana, según contó vía telefónica a CubaNet, estuvo poco tiempo. Días después de su llegada se trasladó a Brasil y luego continuó hacia Perú. Allí su estancia fue un poco más larga, su idea era hacer papeles y obtener un estatus legal en ese país.

Cubanos varados en la selva hondureña no pierden la esperanza de llegar a EEUU.
Cubanos varados en la selva hondureña no pierden la esperanza de llegar a EEUU.

“Intenté hacer papeles pero no me dieron oportunidad alguna, por lo que comencé a trabajar, ilegalmente por supuesto. Pude reunir algún dinero y seguí mi camino hacia los Estados Unidos que es mi meta final; la idea de estar con mis hijos me da fuerzas y me calma la desesperación”, apunta.

Continúa contando qua a partir de ese momento la trayectoria resultó ser mucho más difícil, con muchos peligros. Atravesó varias selvas, cruzó ríos crecidos y subió montañas. Además de que en varias ocasiones tuvo que escabullirse en los montes para evadir a los guardias de los diferentes países por donde pasó, hasta llegar a Honduras, donde se encuentra actualmente.

“El hambre es lo que más nos golpea por esos montes. Apenas podemos comer una vez al día, y caminamos hasta 12 y 15 horas diarias sin parar, incluso a veces botamos alimentos por el camino porque las energías no te dan para cargar nada, hasta una aguja te pesa como mil kilogramos”, señala.

Grupo de migrantes en la selva.
Grupo de migrantes en la selva.

Relata que han demorado hasta siete días atravesando las selvas, las cuales, en su mayoría, están plagadas de lomas que les ha tomado hasta tres horas para llegar a la cima.

“En estos lugares llueve casi todos los días, lo cual produce mucho lodo, así que obligatoriamente hay que subir casi gateando, pero además, es muy peligroso porque hay barrancos inmensos y si te caes pereces”, afirmó.

Destaca Yoania que también han atravesado incontables ríos, tomados de las manos para evitar que la fuerza de la corriente se los lleve.

“Somos un grupo variado, compuesto por cubanos, hindúes, nepalíes y alguna otra nación, pero nos ayudamos unos a los otros porque si alguien se suelta se lo lleva el agua y adiós”.

Lo han dejado claro: prefieren morir en la selva que regresar a Cuba.
Lo han dejado claro: prefieren morir en la selva que regresar a Cuba.

Refleja que además han tenido que escalar por pedacitos de piedras, que una vez pasados, no pueden creerse que lo han logrado “Hablamos de pedacitos donde apenas no puedes ni poner el pie y casi no tienes ni de dónde agarrarte”.

El peligro de ser atrapados por atracadores es algo con lo que también han tenido que lidiar; pandillas que roban todo y violan a las mujeres, pero que además si los dejan vivir es por pura suerte.

Así mismo agrega que por estos lares existen animales muy peligrosos, como las serpientes venenosas que aparecen por todos lados. “Una mordida podría ser mortal”, advierte.

Yoania manifiesta que en su caso particular salió de la isla producto del estrés y la obstinación que le produjo el constante asedio a su negocio y el posterior cierre por parte de las autoridades.

Ella era dueña de una cafetería donde ofertaba alimentos ligeros, este era su único sustento para mantener a sus dos hijos y su esposo, que sufría de un infarto cerebral, sin embargo, esto no fue tenido en cuenta por las autoridades pertinentes para multarla y cerrarle su local por algunas deficiencias, denominadas por ella como simples para una medida tan radical.

“Me cansé de las injusticias de las cuales somos víctimas constantemente los cubanos, por eso salí corriendo de Cuba a lo que sea, todo por el bienestar de mis hijos, y ojalá no me cojan antes de llegar a Estados Unidos porque si no todo este sacrificio habrá sido en vano’’.

José Antonio Galindo Bueno es otro de los integrantes de ese variado grupo que sueña con llegar al norte. También residía en Camagüey, específicamente en el municipio de florida. Casi logra graduarse de ingeniero industrial, pero tuvo que abandonar su cerrera en tercer año, luego de que su esposa quedara embarazada.

Su historia también comenzó en Guyana, donde logró arribar gracias a la venta de su vivienda. A diferencia de Yoania, fue allí donde comenzaron sus primeros tropiezos. Al llegar a ese país se encontró con la triste noticia de que su equipaje no aparecía. No le quedó otro remedio que continuar viaje sin sus pertenencias, pues no podía darse el lujo de esperar para reclamar, ya que le tomaría muchos días.

Yoania y José Antonio.
Yoania y José Antonio.

Describe que así mismo continuó hacia Brasil y después a Perú, donde hizo una larga estancia pues se quedó sin dinero para continuar.

“Comencé a trabajar en un hotel, primero en el área de la carpeta y después en mantenimiento, donde me pagaban alrededor de 10 dólares diarios. Como sabían que necesitaba el trabajo y como yo laboraba allí de manera ilegal, me hicieron cosas horrendas, fui víctima de muchos abusos, incluso a veces ni me pagaban”, declara.

Luego de muchos meses reuniendo pudo juntar algún dinero, se unió a este grupo y continuó viaje.

Comenta que al tercer día de viaje por la selva, justamente en una intersección de dos ríos conocido como dos bocas, tropezaron con una cuadrilla de ladrones, quienes, define José Antonio, estaban armados hasta los dientes.

“Estaban acostados en la orilla, cuando nos vieron, le preguntaron al indio que nos guiaba si alguno de nosotros era cubano, a lo que este le respondió que no con el fin de protegernos, pero aquello no sirvió de mucho porque con nuestras características físicas, somos inconfundibles, así que decidimos salir corriendo”.

Destaca que estuvieron corriendo como una hora o más, pero producto de la desenfrenada carrera, el grupo se dispersó, lo cual ayudó porque lograron esconderse entre los matorrales y no pudieron ser alcanzados por los bandidos.

“Al otro día nos enteramos de que otros grupos que venían detrás de nosotros fueron asaltados y despojados de todas sus pertenencias, pero además, las mujeres fueron violadas, aquello fue muy duro para nosotros. Libramos por muy poco’’.

José Antonio refleja que la idea de abandonar Cuba se introdujo en su cabeza desde 2015. Para ese tiempo pretendía poner un negocio de elaborador de cremas de maní, actividad por cuenta propia que no pudo comenzar, debido a que la materia prima adquirida procedía del mercado negro, esto conllevó a un registro policial en su vivienda, que produjo el decomiso total de todo.

“Me decomisaron 12 sacos de azúcar, entre otras cosas, y estuve detenido por 72 horas, acusado por el delito de receptación, pero por suerte todo terminó con la imposición de una multa de 3000 pesos”, afirmó.

A partir de este momento, José Antonio que pasó a ser “de interés para el jefe de sector”, por lo que decidió enfrascarse en una salida del país, así fuera ilegal.

“En noviembre de ese mismo año me lancé al mar por la zona de playa florida con otras 15 personas en una embarcación rústica, pero desgraciadamente tuvimos que regresar a la orilla luego de avanzar unas millas, porque la embarcación zozobró”, apuntó.

Así dice que lo intentaron una y otra vez, y en uno de esos intentos, donde casi pierde la vida, fue arrestado por los guardacostas cubanos.

“Nos esposaron a todos, e incluso hasta las mujeres, nos sentaron en la cubierta del barco, bajo un sol ardiente, sin darnos agua ni comida, y como protestamos, nos cayeron a golpes”.

Esto, según confiesa, no les sirvió de experiencia, por lo que siguió intentándolo varias veces más, razón por la cual fue encarcelado alrededor de un mes en el centro penitenciario “Cerámica Roja”.

“Aquello fue muy doloroso, porque mientras estuve preso, mi esposa perdió la barriga de mi segundo bebé que se llamaría Lían Jesús, por eso decidí tatuarme su nombre en mi brazo”.

Fue entonces cuando decidió intentarlo por tierra. “No me arrepiento de nada, yo quería alejarme como fuera de ese gobierno, prefiero morir mil veces en la selva, que regresar a Cuba”.

(Artículo publicado originalmente en CubaNet)

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Informe de Cuba ante la 77ª Asamblea General de la SIP

Cubanos captaron en sus teléfonos los sucesos del 11 de julio. (AP/Eliana Aponte, file)

La dictadura pierde la batalla en internet y lucha para no perder también la calle. Este ha sido el semestre más difícil para los cubanos y la dictadura en los últimos 25 años. El 11 de julio, las dos fuerzas, el poder y el pueblo, terminaron mirándose las caras en unas protestas masivas –mayormente pacíficas, hasta que el gobierno ordenó reprimirlas- con una dimensión que no se había visto antes en el país.

El 11 de julio, los gritos de las multitudes corroboraron varias certezas anunciadas por años en la prensa independiente: los cubanos la están pasando mal por la falta de medicinas, comida, dinero, esperanzas y libertad.

La mayoría del pueblo quiere un cambio de gobierno, pero la dictadura reprime con violencia indiscriminada y manipulando el sistema de justicia. Las redes sociales y el acceso a internet son determinantes en la movilización de la ciudadanía a nivel nacional. Pese a la represión, un grupo de activistas está convocando a una nueva jornada de protesta para el 15 de noviembre.

Tres hechos sobresalen en este período: el encarcelamiento de los periodistas independientes Lázaro Yuri Valle Roca y Esteban Rodríguez, la represión de las protestas del 11 de julio y la entrada en vigor del Decreto-Ley 35, que restringe aún más las libertades en internet.

El 30 de abril se produjo una protesta de seis personas en la calle Obispo, en La Habana Vieja, a la que se sumaron transeúntes. Fueron arrestados y llevados a distintas prisiones. Entre los detenidos estaban Mary Karla Ares, reportera del boletín Amanecer Habanero, que trasmitió en vivo la protesta, y Esteban Rodríguez, activista y reportero de ADN Cuba, quien en noviembre había participado en la huelga de hambre en la casa del artista Luis Manuel Otero, en el barrio San Isidro, de La Habana.

Mary Karla Ares fue excarcelada el 29 de mayo, pero a cambio se le impuso reclusión domiciliaria, que aún afronta. Esteban Rodríguez continúa en prisión, donde contrajo dos veces Covid-19. Ambos están siendo acusados por "desorden público" y "resistencia", delitos que, sumados, acarrean varios años de cárcel.

Lázaro Yuri Valle Roca, periodista y activista, director del blog digital Delibera y de su canal de YouTube homónimo, fue detenido el 15 de junio tras acudir a una citación policial en La Habana. La Seguridad del Estado lo investigaba por haber organizado, filmado y publicado el video del lanzamiento de unos panfletos anticastristas en una esquina en Centro Habana.

Además de permanecer incomunicado y sin asistencia legal, el periodista hizo una huelga de hambre que empeoró su estado de salud. El régimen lo acusa de "propaganda enemiga" y "desacato". Podría enfrentar una pena de diez años por estos delitos.

Otro encarcelamiento notorio fue el del artista Hamlet Lavastida, novio de la escritora y periodista Katherine Bisquet, quien había sido una de las acuarteladas en casa de Luis Manuel Otero en noviembre, y quien grabó el violento desalojo de los manifestantes. Lavastida fue encarcelado al terminar la cuarentena obligatoria tras su regreso del extranjero.

Su novia fue sometida a reclusión domiciliaria y presionada por la Seguridad del Estado a abandonar el país, como única alternativa para obtener la libertad de Lavastida, quien en septiembre también se fue del país.

Continúa preso el youtuber Yoandi Montiel, conocido como El Gato de Cuba, tras hacer una sátira contra el presidente Miguel Díaz-Canel.

El 11 de julio, un joven vendedor de tarjetas telefónicas, Yoan de la Cruz, trasmitió en vivo e hizo viral un video sobre la protesta pacífica y espontánea de cientos de personas caminando hacia el gobierno municipal de San Antonio de los Baños, para reclamar contra el gobierno, los apagones, los problemas económicos y la falta de vacunación adecuada.

En menos de dos horas, nuevos videos y trasmisiones en vivo llegaron a las redes sociales, con protestas de cientos de personas en ciudades como Palma Soriano, Güines y Morón. Mientras tanto, por Whatsapp, Telegram y Facebook se convocó a manifestaciones en otras ciudades y se viralizaron videos y mensajes en todas las redes sociales.

La primera detención de un periodista se registró cerca de las 3 de la tarde. Fue Iris Mariño, de La Hora de Cuba, arrastrada violentamente y sin previo aviso fuera de la protesta pacífica en el casco histórico de Camagüey por agentes de civil de la Seguridad del Estado y de la Policía Nacional Revolucionaria.

Diez minutos después fueron arrestados Henry Constantín y Neife Rigau, en el mismo lugar. Orelvis Cabrera y Alberto Corzo fueron detenidos en Matanzas; Maykel González Vivero, en La Habana; Rolando Rodríguez Lobaina y Niober García Fournier, en Guantánamo. A las 4 de la tarde el presidente Díaz-Canel declaró por televisión que "la orden de combate está dada; a la calle los revolucionarios". Abrió así una represión profunda contra las protestas pacíficas.

Ese día no pudieron salir a la calle, por vigilancia policial afuera de sus casas, los reporteros Luz Escobar, Héctor Luis Valdés, Frank Abel García, Mary Karla Ares, Danilo Carrasco, Juan Manuel Moreno, Iliana Hernández, Mabel Páez, Reisel Acosta, Yhosan Torres, Onelsys Díaz, Jorge Luis Romero, Yusleidy Romero, Yanaisy Quesada, Flora Quiñones, Roilán López, Héctor Sierra, Ariorny Ramos, Yaima Cabrera, Wilfredo Fajardo, Ever Fonseca, Martha Liset Sánchez, Raúl Pérez, Aliena Palmero, Maikel Jiménez, Deisy Martínez, Vivian Feo, Manuel Martínez, Yanela Reyes, Orlidia Barceló, Carlos Cárdenas, Pedro Luis Hernández y María Matienzo. Esa restricción duró días y hasta semanas para algunos periodistas.

El fotógrafo Ramón Espinosa, de la AP, fue golpeado. El fotógrafo Iván Alcaraz, de la televisión estatal, fue arrestado. En los días siguientes fueron detenidos los reporteros Camila Acosta, Yosvani Sepúlveda y Pedro Luis Hernández.

El 11 de julio las autoridades cortaron el uso de todos los servicios de internet y telefonía móvil y bloquearon las principales redes sociales y servicios de mensajería. El apagón de internet duró tres días.

Desde entonces, muchos ciudadanos son perseguidos por publicar en sus redes sociales contenido molesto al régimen. Algunos recibieron "advertencias" de defensores del gobierno y citaciones policiales, solo por tener contenido de las protestas en las redes. La amenaza policial ordenaba borrar materiales o que dieran información sobre líderes de las protestas.

El 17 de agosto entró en vigor la más explícita mordaza legal a la libertad de expresión en Internet: Decreto-Ley 35 "De las Telecomunicaciones, las Tecnologías de la Información y la Comunicación y el uso del Espectro Radioeléctrica". También entraron en vigencia dos decretos del Consejo de Ministros y tres resoluciones del Ministerio de las Comunicaciones.

La resolución más nociva, la 108, recoge una lista de "incidentes de ciberseguridad" según diferentes niveles de peligrosidad. Califica de "muy alto" la "subversión social", descrita como "pretender alterar el orden público, alterar la indisciplina social"; justamente esta fue la medida esgrimida por policías, fiscales y jueces del régimen para detener, multar o encarcelar a cientos de los manifestantes del 11 de julio.

El ciberterrorismo se define como cualquier acción "mediante el uso de las TIC cuya finalidad es subvertir el orden constitucional, o suprimir o desestabilizar gravemente el funcionamiento de las instituciones políticas y de masas, las estructuras económicas y sociales del Estado, u obligar a los poderes públicos a realizar un acto o abstenerse de hacerlo".

Además, considera de peligro "alto", la divulgación "de noticias falsas, mensajes ofensivos, difamación con impacto en el prestigio del país" y la difusión "a través de las infraestructuras, plataformas o servicios de telecomunicaciones/TIC de contenidos que atentan contra los preceptos constitucionales, sociales y económicos del Estado, inciten a movilizaciones u otros actos que alteren el orden público; difundan mensajes que hacen apología a la violencia, accidentes de cualquier tipo que afecten la intimidad y dignidad de las personas".

El artículo 3 del Decreto-Ley 35 declara como primer objetivo: "Coadyuvar a que la utilización de los servicios de telecomunicaciones sean un ins­trumento para la defensa de la Revolución", lo cual indica el ánimo represivo y monopólico de las telecomunicaciones.

Se teme que la actualización del Código Penal incluya estas sanciones.

A raíz de la convocatoria de un grupo activista a la protesta del 15 de noviembre, empezó la represión contra los firmantes del documento. Sus casas fueron sitiadas y los cortes de las comunicaciones han vuelto a hacerse frecuentes para activistas y periodistas independientes.

El país sigue en manos de un régimen que gobierna con un manojo de leyes, cuya raíz está en la constitución impuesta en 2018 y que limita todos los derechos humanos y consagra la primacía de la voluntad de la cúpula gobernante.

Los periodistas y trabajadores de medios de prensa independientes que han sufrido cárcel o detenciones en el periodo son –además de los ya mencionados como detenidos a raíz del 11 de julio y de los que recibieron medidas de prisión o reclusión domiciliaria: Héctor Luis Valdés, Osmel Almaguer, Yoe Suárez, Leonel Rodríguez, Waldo Fernández, Mauricio Mendoza, la youtuber Ruhama Fernández, Jorge Enrique Rodríguez, Yoel Acosta y Enrique Díaz.

La totalidad de los encarcelamientos y detenciones incluye también interrogatorios, amenazas, incomunicación con familiares y abogados, suministro de agua y alimentación deficientes, entre otras violaciones de los derechos humanos del reportero.

Prohibiciones de salir a la calle, hechas a través de agentes apostados en las puertas de sus viviendas, medidas cautelares de reclusión domiciliaria o de llamadas telefónicas, han sufrido Camila Acosta, Luz Escobar, Roberto Rodríguez, José Antonio Fornaris, Amarilis Cortina, María Matienzo, Mary Karla Ares, Neife Rigau, Iris Mariño, Héctor Luis Valdés, Henry Constantín y Orelvys Cabrera.

Citados a "entrevistas", para ser interrogados o amenazados en dependencias policiales, fueron Vladimir Turró, Yadisley Rodríguez, Yusleidy Romero, Ariel Maceo, Yoe Suárez, Yadiris Luis, Mario Ramírez y Héctor Luis Valdés.

La youtuber Ruhama Fernández fue víctima de un allanamiento en su casa, en el que la despojaron de su equipo de trabajo.

El 13 de julio, la sede del medio independiente La Hora de Cuba, vivienda de Neife Rigau y Henry Constantín, sufrió un registro con más de 21 efectivos del Ministerio del Interior, mientras los periodistas estaban presos por tratar de cubrir las protestas del 11 de julio. Los agentes sustrajeron decenas de artículos de trabajo y ocio y les fotografiaron documentos y enseres privados. Les devolvieron los bienes tras ser liberados, pero algunos en mal estado.

En Santiago de Cuba sufrió registro y decomiso de bienes de trabajo el reportero José Antonio López.

Fueron multados o recibieron actas de advertencia por su trabajo los reporteros Yoe Suárez, Niober García, Iris Mariño, Rolando Rodríguez, Orelvys Cabrera, Neife Rigau, Henry Constantín y Yoel Acosta.

Cortes prolongados de sus servicios de internet y telefonía experimetaron Luz Escobar, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Neife Rigau, María Matienzo, Abu Dujanah Tamayo.

Amenazas a sus familiares o amistades sufrieron Augusto César San Martín y Neife Rigau.

Recibieron diferentes tipos de amenazas, además de todos los que fueron citados o detenidos y que se mencionan arriba: Jorge Enrique Rodríguez, Yoe Suárez, Yaima Pardo y Nachely Rivero.

Siguen con prohibición de viajar fuera de Cuba los reporteros y trabajadores de medios: Camila Acosta, Iliana Hernández, Luz Escobar, Reinaldo Escobar, Yoe Suárez, Anais Remón, Henry Constantin, Iris Mariño, Inalkis Rodríguez, Mario Ramírez, Sol García, Yunier Gutiérrez, Julio Aliaga, Víctor Manuel Domínguez, Niober García, Boris González, Odalina Guerrero, Leydis Tabares, Roberto de Jesús Quiñones y Rosalia Viñas.

Fueron arrestadas, citadas o interrogadas fuentes periodísticas y personas entrevistadas por Camila Acosta, Nachely Rivero y Henry Constantín.

SIP intercede por Esteban, Yuri Valle y El Gato de Cuba; pide a la prensa poner los ojos sobre el 15N (VIDEO)

Yoandi Montiel Hernández, "El Gato de Cuba". (Foto tomada de su perfil de Facebook)

La 77ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se celebra de manera virtual del 19 al 22 de octubre, ha publicado una resolución en la que denuncia el encarcelamiento de periodistas e influencers cubanos.

El documento condena el encarcelamiento y solicita la inmediata liberación de los reporteros Lázaro Yuri Valle y Esteban Rodríguez, y del youtuber Yoandi Montiel "El Gato de Cuba".

También pide al régimen comunista que deje sin efecto los procesos judiciales contra Mary Karla Ares y Camila Acosta. La SIP ha resuelto "exigir al gobierno que cese la persecución policial y judicial contra periodistas independientes y su práctica de obligarlos al destierro y que cese la represión en las redes sociales contra aquellos que ejercen su derecho a la crítica y el disenso".

La Asamblea acordó demandar "la remoción de leyes que criminalizan la actividad periodística y de los ciudadanos por ejercer su derecho a la libertad de prensa y de Expresión".

Por último, el organismo regional se comprometió a alertar a la prensa hemisférica y a los organismos internacionales "sobre la nueva ola de represión que el gobierno ya desató contra los organizadores de una protesta social convocada para el 15 de noviembre".

El miércoles, Henry Constantín, director de la publicación independiente La Hora de Cuba, denunció la escalada represiva en la isla y llamó la atención sobre la ofensiva contra periodistas y activistas ante la inminente manifestación convocada por la Plataforma Archipiélago.

"He sido víctima de una discriminación por motivos políticos"

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Prohíben visita familiar a hermanas Garrido, presas por manifestarse el 11 de julio

Las hermanas Garrido. (Twitter/@AdelthB)

Las autoridades del Centro Penitenciario Mujeres de Occidente del Guatao, en La Habana, prohibieron la visita reglamentaria que les correspondía este miércoles a María Cristina Garrido y Angélica Garrido, ambas presas en relación con las protestas del 11 de julio en Quivicán, Mayabeque.

“Cuando llegamos a las 9 de la mañana, hora en que debía comenzar la visita, nos intercepta la jefa de la prisión, una mayor, y nos dice que las hermanas Garrido no tienen ese derecho porque no están vacunadas”, explicó el esposo de María Cristina, Michael Valladares, quien había recorrido 34 kilómetros para llegar al lugar.

María Cristina Garrido y Angélica Garrido habían rechazado la inmunización cuando se llevó acabo en el penal debido a que hacía pocos días se habían infestado con COVID-19 y estimaron que no debían vacunarse en ese momento, relató Valladares a Radio Televisión Martí.

“Allí hay otras reclusas que no están vacunadas y se les ha permitido la visita presencial. La oficial me dijo que ese beneficio para las Garrido depende de ella”, agregó.

Las hermanas, militantes del Partido Republicano de Cuba, fueron detenidas con violencia el 12 de julio cuando se dirigían a la unidad policial local a interesarse por unos amigos aprehendidos.

El expediente en fase preparatoria, que las incluye a las dos, fue cerrado hace más de un mes, pero, a 100 días de estar encarceladas, la petición fiscal aún no ha sido entregada a su representación legal.

Las Garrido están acusadas de desorden público, desacato, atentado y resistencia y la Seguridad del Estado quiere achacarle el liderazgo de las manifestaciones en Quivicán.

Reuters: Cuba llega a un acuerdo con el Club de París para posponer deuda hasta 2022

Una bandera cubana en una calle de La Habana. (REUTERS/Alexandre Meneghini)

El gobierno cubano llegó a un acuerdo con el Club de París para posponer hasta 2022 el pago anual de su deuda que vence en noviembre, según un reporte exclusivo de la agencia de noticias Reuters.

El acuerdo, establecido para naciones acreedoras del Club finanaciero, se supo por informes de diplomáticos de cinco de los gobiernos involucrados.

Reuters afirma que esta es la última señal de que el país comunista está sufriendo una grave crisis cambiaria.

El acuerdo del Club de París de 2015 perdonó 8,500 millones de dólares de los 11,100 millones de la deuda que Cuba dejó de pagar en 1986, más los cargos.

Según la agencia de prensa británica, el régimen acordó reembolsar el resto en cuotas anuales hasta 2033, sin embargo no cumplió parcialmente con sus obligaciones en 2019 e incumplió totalente el año pasado.

Los diplomáticos mencionados dijeron que Cuba ahora se ha retrasado en unos 200 millones de dólares en pagos, incluido este año.

Cuba, dice Reuters, depende en gran medida del turismo para inyectar divisas extranjeras que tanto necesita su economía estatal y, además, para obtener el efectivo que necesita para reembolsar a los prestamistas.

La isla no es miembro del Fondo Monetario Internacional ni del Banco Mundial.

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