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Cuba

Manifestación de silencio frente a Embajada de Cuba en Washington D.C

Exiliados cubanos en protesta frente a la Embajada de Cuba en DC./ Cortesía de Andrés Martinez.

En el 26 aniversario del hundimiento del remolcador 13 de Marzo, exiliados cubanos se dieron cita frente a la Embajada de Cuba en Washington, D.C., en manifestación silenciosa por la pérdida de 37 vidas, entre ellas 10 niños, y en protesta por la impunidad del régimen de La Habana en este crimen cometidos contra civiles desarmados.

Al evento, convocado por The Center for a Free Cuba, entidad que dirige John Suárez, acudieron en representación del Instituto Patmos, el Pastor Mario Félix Lleonart Barroso y su esposa, la Misionera cubana Yoaxis Marcheco Suárez.

Desde los sucesos de aquel 13 de julio de 1994, cubanos exiliados, la comunidad internacional, y organizaciones internacionales como Human Rights Foundation, han pedido que se investigue y se haga rendir cuentas a quienes esa noche embistieron una frágil embarcación en la que civiles cubanos intentaban escapar.

Aquella madrugada del 13 de julio de 1994, durante la embestida contra el remolcador 13 de Marzo, algunas madres alzaban a sus hijos para mostrarle a las autoridades cubanas que había menores a bordo, sólo para ver cómo los pequeños fueron arrancados de sus manos por la fuerza del agua de las poderosas mangueras.

Exiliados cubanos en protesta frente a la Embajada de Cuba en DC./ Cortesía de Andrés Martinez.
Exiliados cubanos en protesta frente a la Embajada de Cuba en DC./ Cortesía de Andrés Martinez.

Shayla Zayas, joven que viajó desde Nueva York para el evento, dijo que la manifestación se realizó dentro de un marco de índole espiritual, para hacer hincapié en el dolor del pueblo cubano, en particular, de los familiares que perdieron a sus seres queridos en un acto deliberado del gobierno cubano contra indefensos ciudadanos.

"A la vez, pedimos justicia por la muerte, hace 8 años el próximo 22 de julio, de Oswaldo Payá y Harold Cepero, del Movimiento Cristiano Liberación", indicó.

A la manifestación también acudió desde Nueva York, la activista Yoly González, quien dijo que los sucesos del 13 de julio del 1994 representan un crimen que no debe, y tampoco podrá, quedar impune, mientras cubanos en distintas partes hagan reclamos por la justicia.

Yoly González situó el hundimiento del remolcador dentro del marco de los 60 años de sufrimiento para la nación cubana: "Estamos aquí en representación de todas las personas que murieron, y también lo estamos en representación de todas las personas que han muerto en el transcurso de 60 años de dictadura cubana".

Lectura de misiva ante la Embajada de Cuba en DC./ Cortesía de Andrés Martinez.
Lectura de misiva ante la Embajada de Cuba en DC./ Cortesía de Andrés Martinez.

El Pastor Mario Félix Lleonart Barroso se dirigió al grupo reunido y dijo que él esperaba que ningún crimen quede impune, incluyendo el hundimiento del remolcador. Al afirmar que todos buscan justicia aquí y ahora, pero es también cierto que "el crimen no queda impune ante el tribunal celestial, donde todo se sabe, donde todo se ve y donde todos tienen que rendir cuentas".

El pastor evangélico afirmó en su plegaria: "Dios Todo Poderoso, míranos aquí, en vigilia, a pie, silenciosos, clamando a Ti por un crimen cometido hace 26 años, y que aún permanece impune. Porque Tú eres un Dios de justicia y Tú vas a hacer justicia. Te pedimos también que aquí se pueda hacer justicia en la tierra, en los tribunales humanos y que se ponga fin a esta dictadura".

El pastor recordó además al preso político Ernesto Borges Pérez, quien también cumple 22 años de privación de libertad al hacer un llamamiento para la excarcelación inmediata de más de 130 presos políticos en Cuba.

La Misionera Yoaxis Marcheco y Mario Félix Lleonart Barroso aprovecharon la oportunidad para leer una carta que sería enviada a la embajada cubana en Washington demandando del canciller cubano Bruno Eduardo Rodríguez a Parrilla una retractación pública luego que mencionara sus nombres en rueda de prensa en La Habana el 12 de mayo en relación a sucesos ocurridos en el recinto con los cuales los esposos cristianos dicen no estar vinculados.

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Cuba suspende cuarentena obligatoria para viajeros que arriben a la isla

Turistas disfrutan de un mojito mientras viajan en un automóvil americano clásico durante un recorrido por la ciudad de Varadero (AP / Ramón Espinosa)

En medio del entusiasmo de las autoridades por el bajón en las cifras oficiales de contagiados y fallecidos por COVID-19 en Cuba, el ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda anunció este martes que, a partir del 7 de noviembre, la cuarentena no será un requisito obligatorio para los viajeros que arriben al país.

La medida, que antecede a la reapertura de las fronteras nacionales prevista para el 15 de noviembre, relaja un protocolo implementado para controlar la importación de casos de coronavirus que tuvo una explosión tras la entrada de turistas y viajeros internacionales en diciembre pasado.

Según el funcionario, esta vez el país tendrá “una reapertura controlada y escalonada”, y aunque no habrá cuarentena ni PCR negativo, todos los viajeros "deberán presentar un pasaporte de salud o certificado internacional" que avale la vacunación certificada por "las agencias reguladoras correspondientes”.

Turistas rusos en la ciudad de Varadero, Cuba, el miércoles 29 de septiembre de 2021. (AP / Ramón Espinosa)
Turistas rusos en la ciudad de Varadero, Cuba, el miércoles 29 de septiembre de 2021. (AP / Ramón Espinosa)

De no poseer este documento, los viajeros deberán presentar un PCR negativo al virus, procesado por un laboratorio certificado en el rango de las 72 horas antes del arribo a las fronteras cubanas.

Mientras, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), reportó este martes 1,768 nuevos contagios, para un acumulado de 938,577, y otros 22 fallecidos por la enfermedad, que ya se ha cobrado 8,101 vidas en Cuba.

En comentarios al reporte oficial del MINSAP en Facebook, cubanos se quejan del servicio deficiente, o ausente, en hospitales y otros centros de salud de la isla.

"Si, es muy bueno todo lo que nos está sucediendo, pero, díganme, el oxígeno de hogar para los enfermos de patologías pulmonares cuando lo van a servir, por dios, pónganse una vez más la mano en el corazón", preguntó desde La Habana Luci Córdova García.

Un "padre preocupado por la salud de su hija y por la del bebé" compartió su inquietud sobre la atención de salud a las embarazadas durante la pandemia.

"“Quisiera que alguien me explique cómo es posible que una embarazada tenga orientado un análisis de sangre y que haya perdido el viaje porque no se le puede realizar, porque tenían que salir para realizar donaciones de sangre. Mi preocupación es si las embarazadas aún no tienen atención especial en nuestro sistema de salud; lo preocupante es que tiene que viajar y después que pierda el viaje", escribió Enrique Rodríguez.

Comentario en el reporte oficial del MINSAP en Facebook.
Comentario en el reporte oficial del MINSAP en Facebook.

Yurama Bolaño, por su parte, indagó "cuando comienzan los trasplantes en el pediátrico de Centro Habana. “Mi hija se está deteriorando y nadie sabe nada, y nadie me da un aliento, ni una esperanza”, dijo.

DOCUMENTO: Informe de Human Rights Watch sobre detenciones y abusos sistemáticos contra manifestantes pacíficos en Cuba

Policías vestidos de civil detienen a una persona durante protestas el 11 de julio de 2021. REUTERS / Stringer

La organización Human Rights Watch presentó este martes, en Miami, el informe “Cuba: detenciones y abusos sistemáticos contra manifestantes pacíficos” que a continuación reproducimos.

El gobierno cubano ha llevado a cabo, de forma sistemática, detenciones arbitrarias, maltratos contra detenidos y procesos penales abusivos en respuesta a las protestas abrumadoramente pacíficas de julio de 2021, señaló hoy Human Rights Watch. Los patrones consistentes y reiterados de abusos por parte de múltiples fuerzas de seguridad en distintos lugares de Cuba sugieren de manera sólida que estas violaciones de derechos humanos responden a un plan deliberado de las autoridades cubanas para suprimir y reprimir la protesta.

El 11 de julio, miles de cubanos salieron a las calles en todo el país para participar en manifestaciones históricas en protesta por las violaciones de derechos humanos que sufren hace décadas, la escasez de comida y medicamentos, y la respuesta del gobierno ante la pandemia de Covid-19.

Las autoridades cubanas arrestaron a cientos de manifestantes y transeúntes, incluyendo críticos conocidos y ciudadanos de a pie. Muchos de los detenidos fueron sometidos rutinariamente a abusos brutales durante su detención, incluyendo casos de violencia de género, y decenas fueron procesados mediante juicios que violaron las garantías más básicas del debido proceso. Al menos un manifestante falleció. Cientos siguen encarcelados o bajo reclusión domiciliaria, incluidos algunos menores de 18 años.

“Cuando miles de cubanos salieron a las calles en julio, el gobierno respondió desplegando una brutal estrategia de represión destinada a infundir miedo entre la población y reprimir el disenso”, señaló Juan Pappier, investigador sénior para las Américas de Human Rights Watch.

“Manifestantes pacíficos y otros críticos han sido sistemáticamente detenidos, incomunicados, sometidos a abusos en condiciones carcelarias nefastas, y juzgados en procesos que son una verdadera farsa. Los patrones en estos abusos demuestran que claramente no se tratan del resultado de conductas abusivas de unos pocos oficiales”, agregó.

Human Rights Watch ha documentado en detalle violaciones de derechos humanos, incluyendo detenciones arbitrarias, maltratos y procesos penales abusivos, contra 130 víctimas en 13 de las 15 provincias cubanas, así como en la Isla de la Juventud, que se considera un “municipio especial”.

Entre julio y octubre, Human Rights Watch entrevistó a más de 150 personas, entre ellas, activistas, víctimas, familiares, periodistas, y abogados con conocimiento directo de los casos; consultó documentos judiciales, multas impuestas a manifestantes, artículos de prensa y publicaciones de organizaciones de derechos humanos cubanas; y corroboró numerosos videos y fotos.

Los funcionaros implicados en abusos incluyen a miembros de los servicios de inteligencia, que en Cuba se conocen como “Seguridad del Estado”, las fuerzas militares, la policía nacional y la brigada especial del Ministerio del Interior conocida como “boinas negras”. Las “brigadas de respuesta rápida”, nombre por el que se conoce a grupos de civiles organizados por el gobierno, estuvieron implicados en varias golpizas. Jueces y fiscales, que en Cuba no tienen ninguna independencia respecto del gobierno, facilitaron procesos penales abusivos y participaron en ellos.

El 11 de julio, cuando empezaron las manifestaciones, el presidente Miguel Díaz-Canel instó a sus partidarios y fuerzas de seguridad a responder a las protestas con violencia. “Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles a defender la revolución”, manifestó. “La orden de combate está dada”. Varias organizaciones indicaron que ese día hubo interrupciones del servicio de internet en todo el país, seguidas por conectividad intermitente, incluidas restricciones a las redes sociales. El gobierno cubano ha recurrido en reiteradas ocasiones a las restricciones de internet para limitar la posibilidad de los críticos de movilizarse.

Human Rights Watch determinó que los agentes detuvieron reiteradamente a manifestantes pacíficos y transeúntes e impidieron que muchas personas protestaran, arrestando a críticos cuando se dirigían a las manifestaciones. Más de 1.000 personas fueron detenidas, según la organización cubana de derechos humanos Cubalex; de las cuales, más de 500 siguen encarceladas y muchas otras se encuentran bajo reclusión domiciliaria.

Diubis Laurencio Tejeda, un cantante de 36 años, murió el 12 de julio durante una manifestación en La Güinera, un barrio de bajos recursos en las afueras de La Habana. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos, una organización no gubernamental, señaló que un policía le disparó por la espalda. Nadie ha sido juzgado por su muerte.

La investigación de Human Rights Watch indica que las manifestaciones de julio fueron abrumadoramente pacíficas. Muchos manifestantes gritaron “¡Libertad!” o “Patria y Vida”, en referencia a una canción que desafía el eslogan del régimen, “Patria o Muerte”, y critica la represión en el país.

En los 130 casos documentados en detalle por Human Rights Watch, las autoridades cubanas acusaron solo a un puñado de detenidos de participar en actos violentos, la mayoría de las veces por arrojar piedras durante las protestas. En la mayoría de estos casos, los detenidos o sus familiares negaron que estos hayan incurrido en actos de violencia, y en todos ellos los procesos penales se vieron marcados por graves violaciones al debido proceso y las condenas solicitadas o impuestas por las autoridades cubanas contra los detenidos parecen infundadas y excesivas.

En la mayoría de los casos que documentó Human Rights Watch, los detenidos estuvieron incomunicados varios días o incluso semanas, fueron arrestados con violencia y en algunos casos recibieron maltratos durante la detención. Algunas víctimas fueron obligadas a hacer sentadillas desnudas, privadas del sueño, golpeadas brutalmente o encerradas en celdas sin luz natural donde señalaron que perdieron noción del tiempo. A otras se las amenazó con represalias contra ellas o sus familiares por protestar.

La mayoría de los detenidos fueron sometidos a interrogatorios abusivos y reiterados, a veces en medio de la noche, en los cuales a menudo se les preguntó por la “organización” y el “financiamiento” de las manifestaciones y se los amenazó con largas penas de prisión.

Gabriela Zequeira Hernández, una estudiante de 17 años, contó que fue detenida en San Miguel de Padrón, provincia de La Habana, cuando pasó caminando por un lugar donde había una manifestación el 11 de julio. Dijo que, una vez detenida, dos agentes mujeres la obligaron a hacer cinco sentadillas desnuda mientras tosía y se presionaba a sí misma el estómago. Una agente le ordenó que se inspeccionara su propia vagina con un dedo. Unos días después, un agente varón la amenazó con llevarla junto con dos hombres a la zona que se conoce como “pabellón”, donde los detenidos reciben visitas conyugales. Varias veces, los agentes la despertaron durante la noche para interrogarla, contó Zequeira, y le preguntaron por qué había protestado y quien la “financiaba”.

El 22 de julio, Zequeira Hernández fue condenada a ocho meses de cárcel por “desorden público”. Solamente se le permitió ver a su abogado particular pocos minutos antes de la audiencia. Un tribunal superior le permitió cumplir la pena bajo reclusión domiciliaria. Zequeira y su familia indicaron que no pudieron obtener copias de las sentencias.

Muchos detenidos fueron sometidos a celdas oscuras, hacinadas e insalubres con escaso acceso a agua limpia o mascarillas para evitar la propagación del coronavirus. Los casos positivos confirmados de Covid-19 alcanzaron algunos de los niveles más elevados en Cuba en julio y agosto. Varios manifestantes parecen haber contraído el virus en detención.

Muchos manifestantes pacíficos han sido condenados en procesos penales “sumarios” en los que no se respetaron garantías básicas del debido proceso. Los manifestantes fueron juzgados de forma grupal, con frecuencia de a más de 10 personas, en audiencias celebradas mayormente a puerta cerrada, en las cuales los fiscales a menudo los acusaron de delitos vagos e imprecisos, como “desorden público”, basándose únicamente en testimonios de agentes de las fuerzas de seguridad.

Las autoridades violaron sistemáticamente el derecho de los detenidos a un juicio justo. Los agentes habitualmente tardaron varios días en comunicar a los detenidos cuáles eran los motivos del arresto. Los familiares y abogados de los detenidos rara vez tuvieron acceso a los expedientes penales o a copias de las sentencias, lo cual hace prácticamente imposible que ejerzan una defensa legal. En los pocos casos en los cuales los detenidos contaron con representación legal, los abogados solo pudieron hablar con ellos unos pocos minutos antes del juicio.

El 19 de agosto, las autoridades cubanas informaron que 67 personas habían sido condenadas en relación con las protestas. En la mayoría de los casos, los manifestantes pacíficos fueron condenados a entre 10 meses y un año de cárcel, aunque algunos fueron enviados a reclusión domiciliaria tras apelación o fueron liberados después de pagar una multa, según comprobó Human Rights Watch.Descripciones de los casos de manifestantes detenidos por el gobierno cubano, julio de 2021

Descripciones de los casos de manifestantes detenidos por el gobierno cubano, julio de 2021

Todos los casos se basan en relatos directos de la víctima, sus familiares o su abogado. Cuando fue posible, Human Rights Watch consultó documentos judiciales y multas impuestas a los manifestantes, y verificó fotos y videos que corroboran los testimonios. Los casos documentados por Human Rights Watch representan apenas una fracción de la cantidad total de violaciones de derechos humanos que cometió el gobierno cubano durante las manifestaciones de julio.

Las investigaciones de Human Rights Watch indican que las manifestaciones de julio se desarrollaron de forma abrumadoramente pacífica. De los 130 casos que documentó Human Rights Watch, las autoridades cubanas acusaron solamente a unas pocas de las personas detenidas de participar en actos de violencia (en general, de arrojar piedras durante las protestas). En la mayoría de estos casos, las personas detenidas o sus familias negaron haber participado en actos de violencia, y en todos los casos los procesos penales se vieron afectados por graves violaciones a las garantías del debido proceso y las penas solicitadas o impuestas por las autoridades cubanas contra los detenidos parecen ser excesivas.

Las descripciones de los casos se actualizaron por última vez el 30 de septiembre de 2021.
Lista completa de los casos que documentó Human Rights Watch en: https://www.hrw.org/es/video-photos/interactive/2021/10/18/descripciones-de-los-casos-de-manifestantes-detenidos-por-el

EEUU devuelve a la isla a decenas de balseros y recuerda que existen vías legales para que los cubanos emigren

Un miembro de la Guardia Costera de los Estados Unidos pilota un avión HC-144 Ocean Sentry durante una misión de patrullaje en el Estrecho de Florida, el 17 de julio de 2021. REUTERS / Marco Bello

Estados Unidos anunció este lunes la repatriación de decenas de cubanos que fueron interceptados en el mar en tres operaciones distintas de la Guardia Costera, en las que los balseros fueron avistados por unidades de la Estación Aérea.

"La tripulación del guardacostas William Trump repatrió a 45 cubanos a Cuba el lunes, luego de tres intercepciones en el Mar Caribe debido a preocupaciones por la seguridad de la vida en el mar", indica un comunicado oficial, donde se asegura que en ninguna de las operaciones se reportaron heridos.

El comunicado exhorta a las personas que residan en los Estados Unidos y que tengan preguntas sobre posibles miembros de su familia que hayan sido interceptados en el mar, que se comuniquen con su representante local y los familiares que se encuentran fuera de los Estados Unidos que contacten con la embajada de EEUU para conseguir información.

Un grupo fue localizado el viernes, alrededor de las 12:30 p.m., en una embarcación ubicada aproximadamente a 15 millas de La Habana; otro, ese mismo día, pero alrededor de las 3:40 p.m., en una embarcación localizada a 35 millas de Cay Sal, Bahamas y el sábado, alrededor de las 5:40 p.m., en una embarcación detectada aproximadamente a 40 millas de Key West.

"Existe un medio de migración controlado, seguro y legal para llegar a los Estados Unidos", dijo el oficial Connor Ives, del Séptimo Distrito de la Guardia Costera.

"No seguir este proceso al migrar por mar es ilegal y pone en peligro la vida de todos los involucrados", añadió.

Desde el 1 de octubre de 2021, las tripulaciones de la Guardia Costera interceptaron a 122 cubanos, asegura la nota oficial que explica que
una vez a bordo de un barco de la Guardia Costera, todos los migrantes reciben comida, agua, refugio y atención médica básica y que durante la interdicción, los miembros de la tripulación de la Guardia Costera fueron equipados con equipo de protección personal para minimizar la exposición potencial a cualquier posible caso de COVID-19.

Fallece en Miami la periodista y presentadora radial cubanoamericana Lourdes D' Kendall

Lourdes D' Kendall.

La periodista y presentadora radial de origen cubano Lourdes Bertot, conocida como Lourdes D' Kendall, falleció este lunes en Miami víctima del cáncer, dijeron colegas de la emisora local Radio Mambí, donde laboraba.

"Con inmenso dolor #RadioMambi710 informa el sensible fallecimiento de nuestra querida compañera y amiga, Lourdes D Kendall. Nos sumamos al duelo que embarga a su familia, amigos y oyentes por esta irreparable pèrdida y pedimos a Dios por su descanso eterno", dijo la emisora en Twitter.

“Es una gran perdida para todos. Nunca la olvidaremos, pues yo también fui uno de sus fieles oyentes, que tenía el radio puesto para oír sus comentarios y enlaces con sus queridos oyentes”, dijo su esposo Walter Bertot al canal hispano Univisión.

Nacida en La Habana, D’ Kendall emigró a Estados Unidos junto a su familia en los años 60, tras la llegada al poder de Fidel Castro.

El señador republicano por Florida, Marco Rubio, ofreció sus condolencias a familiares y amigos de la fallecida. "El legado de Lourdes vivirá en los corazones de todos sus oyentes y la familia de @radiomambi710", reza un tuit de su cuenta oficial.

El congresista republicano Carlos Giménez expresó también sus condolencias por el fallecimiento de la comunicadora, a quien considera "un icono de la radio en español de nuestra comunidad", manifestó.

El excomisionado y candidato a la alcaldía de Hialeah, Esteban Bovo, lamentó "la pérdida de una luchadora conservadora” como D’ Kendall.

“Lourdes De Kendall fue una voz fuerte en contra el socialismo y la izquierda radical. Mis condolencias a su familia y a sus colegas de @radiomambi710. Que descanse en paz”, escribió en la red social.

Archipiélago envía un mensaje a la nación : "Queremos una Cuba en la que quepamos todos" (VIDEO)

Algunos de los integrantes de Archipiélago que aparecen en el video.

La plataforma Archipiélago envió un mensaje a la nación cubana este domingo en el que advierte que "contra la violencia policial" durante la marcha del 15 de noviembre reponderá con "¡civismo y más civismo!".

En un video publicado en Facebook, los organizadores de la Marcha Cívica por el Cambio en las provincias de La Habana, Cienfuegos, Villa Clara y Holguín insistieron en que la convocatoria es a una manifestación pacífica.

Desde Santa Clara, la activista Saily González dijo que el 15 de noviembre marchará, en primer lugar, "por la liberación de los presos políticos en mi país, exigiendo cambios políticos a través de vías democráticas y pacíficas".

González señaló que marchará también "contra la violencia y porque se mantenga la soberanía de Cuba".

Leo Fernández Otaño, organizador de la marcha en La Habana, afirmó que marchará el 15N "por cambios democráticos en mi país, por la liberación de los presos políticos, por el respeto a los derechos humanos y por la no violencia".

El joven católico dijo, además, que desean "una nación donde todos quepamos".

David Martínez Espinoza, de Cienfuegos, expuso razones similares para manifestarse pacíficamente el 15 de noviembre. "Defiendo que Cuba sea una nación libre y soberana, donde todos quepamos; todos somos Archipiélago", recalcó.

También desde Santa Clara, la activista Leidy Laura Hernández dijo que marchará porque quiere que su hijo "crezca en un país libre y democrático".

"Quiero justicia, quiero libertad para todos los presos políticos, y para todos los presos del 11 de julio. Quiero vivir en un país donde quepamos todos, y donde pensar diferente no sea un delito.

El escritor santiaguero radicado en Holguín, Javier Mora, señaló que entre sus motivaciones para manifestarse el 15N está el anhelo de que "podamos construir todos juntos la República que soñó Martí, para todos los cubanos y con todos los derechos".

Magdiel Jorge Castro, también desde Holguín, dijo que los jóvenes marcharán a todo lo largo y ancho del país, vestidos de blanco, y de forma pacífica, "contra la violencia policial y por el restablecimiento de una república democrática y en libertad" en la isla.

Castro subrayó que "lejos de lo que se dice en la propaganda oficial para desacreditarnos, el grupo Archipiélago no recibe, ni recibirá nunca, dinero de una potencia extranjera, ni apoyo a invasión alguna".

Juan Felipe Medina, de Cienfuegos, expresó su deseo de que los cubanos "resolvamos nuestras diferencias por vías democráticas y pacíficas" e insistió en aclarar que la plataforma cívica no aboga por la injerencia de ningún gobierno extranjero.

"Los cubanos podemos generar un espacio para resolver nuestros problemas y vivir en una sociedad mucho más justa, y mucho más democrática", dijo.

El rapero Omar Mena González, conocido como "El Analista", de Santa Clara, afirmó que marchará por un país "donde se respete la libertad de creación, la libertad de expresión, y todas las libertades que nos han sido robadas".

El médico holguinero Dr. Manuel Guerra se sumó a la aclaración de que Archipiélago no aboga por la injerencia extranjera: “Consideramos que los cubanos somos capaces de crear todas las condiciones para poder vivir en un país democrático y soberano”, dijo.

La escritora Zulema Gutiérrez, también desde Holguín, cierra el video con un mensaje similar: "Yo marcho el 15 por los cambios democráticos que necesita mi país, y por una Cuba en la que quepamos todos", concluyó.

El régimen cubano prohibió la marcha del 15 de noviembre bajo argumentos de presunta "ilegitimidad" e "inconstitucionalidad", y alegó que algunos integrantes de Archipiélago tienen vínculos con "organizaciones subversivas o agencias financiadas por el gobierno estadounidense" que tendrían "la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en Cuba".

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