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Opiniones

Cuba, República y 20 de mayo

La bandera cubana es arriada en el Morro de La Habana el 20 de Mayo de 1902, a las doce del mediodía.

¿Qué pasó con la República? Pasó que no estábamos preparados para gobernarnos, como los hechos posteriores demostraron hasta la saciedad...

Al 20 de mayo de 1902 se arriba tras treinta años de guerra por la independencia, un fuerte cabildeo, para usar un término del presente, de los cubanos ante las autoridades norteamericanas, y una propaganda de los medios de prensa estadounidenses que precipitó la intervención de EEUU en 1898, luego de la explosión del Maine, dando pie a la Guerra hispano-estadounidense.

Estamos así ante la primera guerra de la historia desencadenada por la prensa y, me atrevería a decir, ante la primera manifestación de lo que después se conoció como la posmodernidad.

Vale la pena detenernos en don Tomás Estrada Palma, el primer presidente de la República. Estrada Palma viene desde la Guerra de los diez años, fue presidente de la República en Armas, del 29 de marzo de 1876 al 19 de octubre de 1877, y después de la firma del Pacto del Zanjón y el posterior fin de las hostilidades fue uno de los organizadores, junto a José Martí, del movimiento de emigrados cubanos en Estados Unidos y del Partido Revolucionario Cubano. Hombre de confianza de Martí, tras su muerte el 19 de mayo en los inicios de la Guerra de 1895,don Tomás asume el mando del Partido y tuvo a su cargo la organización de los envíos de avituallamientos y armas a las tropas insurrectas en la isla. De modo que al ser elegido presidente, con el apoyo entusiasta de Máximo Gómez, no era ningún advenedizo ni alguien ajeno al ideario de los independentistas como se ha pretendido.

Sin dudas, el hombre ha tenido muy mala prensa, pero realmente no fue un mal gobernante, fue sobre todo el más honesto de nuestros mandatarios. En nuestra historia los peores, los de más mala prensa, suelen ser los mejores, y los mejores, los de mejor prensa, suelen ser los peores. En el primer caso tenemos a Estrada Palma y en el segundo a Fidel Castro que ha tenido, y tiene aún, la mejor prensa del mundo.

¿Qué pasó con la República? Pasó que no estábamos preparados para gobernarnos, como los hechos posteriores demostraron hasta la saciedad, que lo ideal para Cuba hubiese sido un régimen autonómico, que las guerras por la independencia fueron en alguna medida guerras civiles, que nunca hubo más de tres mil hombres sobre las armas en esas contiendas, por lo que no era en verdad un anhelo popular sino un anhelo de las elites criollas imbuidas del ideal emanado de la Revolución francesa.

Pasó también que esas elites fueron escabechinadas en la primera guerra, 1868-1878, y que en la segunda (entre la una y la otra no dejó de haber hombres sobre las armas, aunque fueran bandoleros como Matagás y Manuel García que finalmente murieron como oficiales del Ejército Libertador), gracias al ideario martiano, prevaleció junto a lo independentista una visión acentuadamente social del conflicto y, en consecuencia, populista del devenir nacional que marcaría la República que nace el 20 de mayo de 1902, tras dos años de ocupación norteamericana.

Paradójicamente, la modernidad nos mata. Nunca fuimos una nación atrasada como se ha querido vender. Dar acceso al voto a grandes masas de analfabetos, desposeídos y ex esclavos no ayudó mucho a la estabilidad de la República que surge más como democracia social que como régimen constitucionalista que velara efectivamente, no por la mayorías como erróneamente se asume, sino por las minorías.

Tenemos que una gran parte de la masa electoral saltó en el tiempo, barco negrero y Atlántico mediante, de los estadios tribales, sin sentido de la propiedad, a una sociedad supramoderna regida por la propiedad, de lo poligámico a lo monogámico, del politeísmo, y el polidemonismo en muchos casos, al monoteísmo. El catolicismo y el imperio español supieron acomodar mucho mejor, dado que ambos eran sistemas tradicionalistas, tan jerárquicos como los sistemas subsaharianos, con la fragmentación y la ruptura psico-religioso-social que significó para aquellos individuos la migración forzada, brutal sin duda alguna, de un mundo al otro, de un tiempo mítico a un tiempo histórico; de la ancestralidad a la modernidad.

La República que nace en 1902 es mayormente masónica, laica y, en algunos casos atea, hija degenerada del iluminismo y la razón. Más apegada a Juan Jacobo Rousseau que a John Locke. Imbuida del romanticismo revolucionario que la muy desconocida Constitución de 1901 logró por un tiempo mantener refrenado.

Pero, no nos confundamos. Esa fecha de mayo vale celebrarla como nuestra gran fecha porque, dado el devenir de los acontecimientos, ya no había otra opción que la independencia por la que habían peleado, muerto y matado una buena parte de la población cubana y porque, para colmo de fortuna, la República que nace el 20 de mayo de 1902, nace bajo el ala protectora del águila imperial norteamericana. Esa fecha, contrario a lo que se ha dicho, es la realización del sueño de Martí, aunque, ya sabemos, los sueños no suelen ser la realidad, sino su anticipación aproximada.

El problema no era la Constitución, que nos dimos en 1901 la mejor de todas nuestras constituciones; influida sin dudas por la carta norteamericana. El deseo de legislar, de apegarnos a una carta magna, no nos faltó. Tenemos así, en la Guerra de los diez años, probablemente el único y patético caso en la historia de un Senado y un Congreso moviéndose con las tropas a lomo de mula, de sesiones legislativas que se daban literalmente bajo las balas, de un poder militar maniatado ante un poder civil que retardaba o hacia fracasar las acciones guerreras. ¡Se imaginan, exagerando un poco, una tropa mambisa que decide la conveniencia de emboscar una fuerza española con la Cámara detrás decidiendo si se debe atacar o no, mientras un legislador mambí suelta a viva voz un apasionado discurso dilatorio, en tanto, como era de esperar, la fuerza española se ha percatado y carga contra los mambises, y los legisladores que huyen con sus carpetas de papeles o los dejan esparcidos entre la maleza, con información clasificada sobre planes de ofensivas y envío de expediciones con hombres y pertrechos detallando fecha y lugar de desembarco!

Tenemos el caso de la destitución del presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, 27 de octubre de 1873, protagonizado principalmente por la Cámara de Representantes, y que fue uno de los hechos de mayor trascendencia y consecuencias negativas para la lucha por la independencia de Cuba.

Es decir, no nos faltó nunca un deseo y una voluntad legislativa, a veces a costa del ridículo, pero nos faltó la cultura que sostuviera ese deseo y esa voluntad. El intelectual e historiador Manuel Moreno Fraginals definió la cultura cubana como una cultura militar y marinera. El desarrollo de La Habana como importante ciudad en este hemisferio se debió más que nada a las expediciones guerreras que fueron a la conquista del continente primero y contra las huestes independentistas sudamericanas después, y a que el asentamiento urbano fue la base de operaciones del avituallamiento del sistema de flotas, creado para proteger los galeones españoles, que navegaban atestados de tesoros para la Corona, de los asaltos de los temibles corsarios y piratas, dando así lugar a una economía de servicios y a una sociedad que se manejaba como un barco o un campamento. Martí se lo advirtió a Gómez: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento”.

Luego, debido al monopolio español, el resto del país pudo desarrollarse gracias al comercio de rescate y contrabando que las poblaciones del interior, incluyendo sus autoridades, mantenían con los corsarios y piratas.

Nuestra primera obra literaria, el poema Espejo de paciencia, escrito en 1608 por el canario Silvestre de Balboa y Troya de Quesada, escribano del cabildo de Santa María del Puerto del Príncipe, es un reflejo de esa realidad. Si se lee detenidamente el poema uno se percata de que el Obispo Altamirano en poder del pirata francés Gilberto Girón, muerto por el asalto de los lugareños que acuden en su rescate, específicamente a manos del negro Salvador Golomón quien le parte pecho y corazón de un lanzazo, había estado previamente en tratos no santos con el bandolero del mar.

Por otra parte, se ha dicho que la derogación de la Enmienda Platt marcó la mayoría de edad de la República, pero como ya preguntaba en mi libro de ensayo Mitos del antiexilio: ¿Qué clase de uso dieron los cubanos a los deberes y derechos que se adquieren con la mayoría de edad? ¿Es que fueron los cubanos unos adultos irresponsables, puesto que los hechos históricos muestran que a poco de ser mayores perdieron o entregaron alegremente la República? ¿Fue por consiguiente tan negativa para Cuba la Enmieda Platt como pretenden tirios y troyanos? ¿No ayudaría la Enmieda Platt más bien a preservar, a trancas y barrancas es cierto, pero a preservar en definitiva, a esa República? ¿De haber existido la Enmienda Platt en 1959 habría llegado al poder un Fidel Castro? ¿Se hubiese implantado un régimen comunista en la isla?

Tras el Tratado de París en 1899, y mientras Cuba elaboraba su Constitución en 1901, el Senado de Estados Unidos vota una enmienda que será incluida en la carta cubana: la Enmienda Platt. La misma tenía tres puntos importantes: la cesión de terrenos para el establecimiento de bases militares estadounidenses en suelo cubano, la prohibición al Gobierno de Cuba para firmar tratados o contraer préstamos con poderes extranjeros que pudieran menoscabar la independencia de Cuba ni en manera alguna obtener por colonización o para propósitos militares asiento o control sobre ninguna porción de la isla, y el derecho que daba a Estados Unidos para intervenir con sus Fuerzas Armadas en Cuba con vista a proteger "las vidas, las propiedades o las libertades individuales".

Era la enmienda que nos garantizaba la protección bajo el ala del águila imperial de que hablaba más arriba, un valladar contra el romanticismo revolucionario, las dictaduras y los poderes extranjeros que terminarían finalmente devorándonos una vez derogada la misma.

Lo negativo es que los grupos cubanos de poder terminaron manejando el águila mediante la enmienda acorde a sus intereses de turno, águila como papalote artillado, planeando sobre las cabezas de los adversarios políticos del patio, lo que dio pie a numerosas e innecesarias intervenciones militares norteamericanas en Cuba.

Denominar la República como seudorepública es una manera pedestre de denigrar el pasado, de crear la falacia de que todo empieza con Fidel Castro cuando, en verdad, sería al revés, todo termina con Fidel Castro y el nuevo poder inaugurado en 1959.

Lo cierto es que, a pesar de la Enmienda Platt, no estábamos más supeditados a EEUU que lo que ahora mismo están Canadá y el resto de naciones del Commonwealth a Gran Bretaña, cuyos habitantes son y se consideran sin complejos, y a mucha honra, súbditos de la Corona inglesa. Pero, parece que eso era mucho para el exaltado y patriótico corazoncito de los cubanos que patalearon y patalearon hasta que, ay, se la quitaron. Ese sentimiento infantiloide es el que aprovecha el aparato de propaganda antimperialista para definir impunemente a la República como seudorepública.

Cuando los norteamericanos intervienen en la guerra en 1898 la economía cubana estaba arruinada y la población diezmada, por la ferocidad del conflicto. Recordemos la estrategia de tea incendiaria ejecutada por el generalísimo Máximo Gómez, política de tierra arrasada. Escasas regiones escaparon a eso, entre ellas Cienfuegos, el resto de los campos de Cuba era un páramo de desolación. Mi abuela materna María Quintana, que estuvo de niña entre los reconcentrados, me contaba que almorzarse una rata en aquellos tiempos era un lujo.

Pero, la administración militar del norteamericano Leonardo Wood, en el breve período de tiempo que va de 1899 a 1902, dejó instalado en la isla un eficaz sistema de educación pública; construyó una amplia red de ferrocarriles, carreteras y puentes, hizo mejoras en los puertos, edificó faros, modernizó la ciudad de La Habana y estableció planes para su alcantarillado y pavimentación; además de reorganizar el obsoleto sistema carcelario, formar una Guardia Rural profesional compuesta fundamentalmente de ex oficiales y soldados del Ejército Libertador, y estructurar una salud pública capaz de desarrollar una gigantesca campaña sanitaria en la que participaron los más prestigiosos epidemiólogos cubanos de la época como los doctores Carlos J. Finlay y Juan Guiteras Gener, entre otros, que dio lugar a la supresión del azote de la fiebre amarilla. No se explican de otra manera los extraordinarios índices de desarrollo que ya exhibía la isla en fecha tan temprana como 1910; recién salida de una guerra devastadora en vidas y haciendas.

Durante mucho tiempo conservé una foto del parque José Martí de Cienfuegos, en 1910, lleno de lujosos autos aparcados a su alrededor, bueno, todos esos autos eran del año, es decir, de 1910.

Por no hablar de la influencia en el terreno de las ideas políticas y las relaciones comerciales que eran más importantes y fluidas con Estados Unidos que con España; al menos desde la segunda mitad del Siglo XIX y hasta un punto en que mucho antes del año 1898, según el historiador Manuel Moreno Fraginals, el 90 por ciento de las transacciones comerciales isleñas se hacían con la vecina nación del norte.

Contrariamente a lo que se nos ha venido diciendo por parte de la historiografía en ambas orillas, y coincidiendo con Lydia Cabrera, Gastón Baquero y Orestes Ferrara, la Revolución del 33 es un desastre de tal magnitud que, con la caída del general Gerardo Machado, se desencadenan los problemas sin solución para la República, hasta recalar en las miasmas de 1959 y la peor tiranía padecida por pueblo alguno en el Hemisferio Occidental. La Revolución del 33 es un antecedente directo de la revolución castrista. Por ahí oyes el lugar común, repetido hasta la saciedad, de que sin Batista no hay Fidel. Yo te diría que sin el 33 no hay Batista, ni tampoco Fidel. Hasta el 33 prevaleció la República de los hombres de la independencia, la soñada por Martí, Maceo, Gómez, Céspedes, Agramonte, Francisco Vicente Aguilera y tantos otros. Es el periodo en que Cuba empieza a entrar plenamente en la modernidad, de grandes obras arquitectónicas como el Capitolio Nacional y la Carretera Central.

Pero a partir del 33 empieza la República de los revolucionarios, sin apego a la ley y con la voluntad de gobernar a punta de metralleta. A partir de ese momento sí tenemos efectivamente una República que se aleja de lo constitucional y apuesta decididamente por lo social; por una democracia social. La misma Constitución que nos dimos en 1940, tan cantada aún, es un ejemplo de cuán hondo habían calado en el imaginario nacional las reivindicaciones revolucionarias y sociales. Es un periodo de mucha inestabilidad política, de mucha violencia, de grupos gansteriles dirimiendo las querellas revolucionarias a tiro limpio en las calles, de la inauguración del terrorismo en la isla, del terrorismo a gran escala como método de lucha válido para alcanzar el poder.

Estos grupos parecen estar convencidos de que la República no era la de Martí y de que ellos, por decreto histórico, eran los elegidos para cumplirle el sueño a Martí. Por eso la sociedad no se alarma cuando Fidel Castro y su grupo asaltan el Moncada en 1953 y luego este, tan campante, le echa la culpa a Martí. Ellos sólo cumplían el mandato martiano.

Y de un Ejército y una Policía profesionales en la primera República, pasamos a un Ejército y a una Policía compuesta por revolucionarios en la segunda. Lo que ocurre a finales de los cincuenta en Cuba no es más que una revuelta de revolucionarios que querían el poder contra revolucionarios establecidos en el poder. Batista mismo no es otra cosa que un revolucionario. Castro y sus guerrilleros jamás hubiesen vencido al Ejército profesional de la primera República, uno que había peleado y se había fogueado, formado en una guerra real, no en escaramuzas como las libradas en la Sierra comparables, si acaso, al asalto de un bar en Chicago en los tiempos de Al Capone. El folclor y el furor de los barbudos castristas no hubiesen aguantado un raund a las eficaces y letales tropas del general José Miguel Gómez, más prusiano que cubano en cuanto a su formación militar.

Contaba el poeta Baquero que con la caída de Machado la Universidad de la Habana cae al punto de no recuperase nunca más, pues las cátedras no fueron ocupadas teniendo en cuenta el aval académico sino el aval revolucionario. Así que la degradación de la enseñanza universitaria en Cuba no la empieza Castro sino los revolucionarios del 33, Castro es más bien un producto de esa degradación. En consecuencia, el hombre nuevo en Cuba es bastante viejo, no lo inventa Castro, Castro mismo es un espécimen de hombre nuevo.

Con la Revolución del 33 se rompe el equilibrio entre el pensamiento de izquierdas y el de derechas, y viene a primar el de izquierdas, sin conciencia cabal de ello. Al punto que las lides electorales en la isla a partir del 33 se dan entre la izquierda y la izquierda. El supuesto ogro de la derecha isleña, Fulgencio Batista y Záldivar, no era finalmente más que un socialdemócrata radical. Pienso que ese desbalance, escoramiento ideológico a la izquierda, está entre los elementos que nos llevan directamente a la dictadura de Fidel Castro. Así, no sería descabellado afirmar que la Revolución del 33 culmina exitosamente en 1959 (a pesar del interregno de la Constitución de 1940 y los muy democráticos gobiernos auténticos de Grau y Prío). Es algo que sin dudas merece más estudios, pero me apunto a esa hipótesis. Castro culmina y recoge los frutos de lo que se había iniciado en el 33.

Lo menos que necesitaba Cuba era una revolución, la tesis de la revolución traicionada es falsa de toda falsedad, Castro ha sido el más eficaz y consecuente de nuestros revolucionarios, lo que ha logrado en Cuba es una auténtica revolución, si usted piensa que las revoluciones son buenas, ya es otra cosa, pero todas traen esa innombrable cuota de dolor y muerte, todas traen más problemas de los que supuestamente pretenden resolver, empezando por la madre de todas las revoluciones, la francesa. Excepto, claro, la Revolución norteamericana de 1775, que no sería en puridad una revolución.

En Cuba pasaba que había problemas políticos, que no eran nuevos, que venían del 33, y aún antes, pero esa Cuba, bajo Batista, es la que nos otorga la glamurosa Habana de Hollywood y la novelística de Guillermo Cabrera Infante, quien era, cómo no, radicalmente antibatistiano. Batista se iba mediante la solución electoral, seguramente amañada, pero solución al fin, de Andrés Rivero Agüero en noviembre de 1958. Curiosamente, algunos de los que entonces decían, ¡de solución electoral, nada, solución la Sierra!, no se cansan ahora de pedir elecciones a la familia Castro.

Generaciones de cubanos han sido adoctrinadas acerca de que en Cuba no hubo democracia antes de 1959, pero sí la hubo, ciertamente con interrupciones, conspiraciones, componendas golpes de Estado y revueltas, pero hubo democracia. Ahora, debemos decir que democracia no ha de ser otra cosa que un medio para arribar a un fin, el fin de la libertad, que puede haber democracia sin libertad, y determinadas dictaduras donde hay más libertad que en determinadas democracias. Así, en la Cuba de Batista tras el golpe de Estado de 1952, sin dudas una dictadura, había gran libertad, más que en muchas democracias latinoamericanas del presente. Tanta libertad había que la revolución castrista se hizo más en la revista Bohemia que en la Sierra Maestra.

La democracia, si no cuenta con frenos a las mayorías, degenera en demagogia, y la demagogia degenera en dictadura. Luego, la manera mejor de mantener la libertad sería dentro de un sistema político que se fundamenta en el imperio de la ley y la igualdad ante la misma, como manera de frenar los abusos del Gobierno y las mayorías, es decir, lo que se conoce como República constitucionalista y que ha prevalecido en EEUU, al menos hasta ahora, aunque eso pudiera estar cambiando.

En la República anterior a 1959 no hubo siempre democracia pero hubo siempre, con altibajos, libertad. En la Cuba posterior a 1959 ha habido una simulación de democracia pero nunca ha habido libertad.

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Cuba y el eje del mal en Ginebra

A pesar del boicot Ariel Ruiz Urquiola expuso la realidad de Cuba en las Naciones Unidas

El sabotaje cometido contra un ciudadano cubano por la representación del régimen de La Habana en el Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra,ha sido calificado como deleznable por no pocos especialistas.

Cinco interrupciones de la representación castrista, secundadas por cuatro aliados, enfilaron hacia la persona del Ariel Ruiz Urquiola, biólogo cubano que en nombre de una organización no gubernamental denunciaba ante ese foro el sistema de esclavitud que aplica el régimen en susmisiones médicas internacionales.

Además, crímenes de lesa humanidad como la negativa a brindar atención médica oncológica a su hermana y aún peor, que el régimen le inoculó el virus de inmuno deficiencia adquirida, VIH.

Pero ya días antes en ese mismo ruedo, la delegación del régimen había hecho de las suyas cuando presentó una resolución a favor de la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, aprobada por el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular de China y que busca criminalizar la secesión, subversión y colusión con fuerzas extranjeras. Asimismo, restringe el derecho a disentir y fulmina la libertad de expresión. En fin, el objetivo es acabar con la oposición al gobernante Partido Comunista.

53 países, incluidos Cuba y China, firmaron la resolución mientras que otros 23 emitieron una declaración, presentada por Reino Unido, que condena las violaciones del gobierno de China en materia de derechos humanos en Hong Kong.

Mientras existan dictaduras en el Consejo de Derechos Humanos van a seguir ocurriendo actos de este tipo, de ahí la necesidad de renovar el organismo internacional que no debe ceder espacios a Cuba, China, Venezuela y otras naciones que ya tienen un lugar en un eje malévolo responsable de estos bochornosos sucesos.

¿Publicidad en "Granma"?: diario oficialista promueve “facilidad de pago” para turismo nacional

Especial "para los clientes nacionales", la plataforma Transfermóvil vende sus servicios en el órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

El eslogan es bueno: “Tu móvil de siempre nos une como nunca”. Pero la idea es, cuando menos, un insulto.

Que aparezca publicidad en la portada digital del periódico Granma es sorprendente. Que ocurra en medio de la crisis económica que vive Cuba a raíz de la pandemia del COVID-19, y que la invitación sea para que “ahora desde Transfermóvil” los cubanos de la isla reserven habitaciones en una cadena hotelera cuyos precios hay que multiplicar por 25 para pagarlos con la moneda nacional, es una verdadera grosería.

“La cadena hotelera Gran Caribe anunció una nueva facilidad de pago de las reservaciones hechas por los clientes nacionales, a través de la plataforma de la telefonía celular Transfermóvil”, dice la nota del órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Por alguna razón ese partido, declarado enemigo del capitalismo, siente una extraña afinidad con los recursos del sistema capitalista cuando se trata de cobrar y de sacarle dinero a la gente. Sin embargo, a la hora de permitir que esas mismas personas puedan fundar empresas independientes para ganarse el dinero, el entusiasmo partidista desaparece.

“Esta nueva facilidad de pago está disponible para todas aquellas instalaciones de Gran Caribe ubicadas en todas las provincias del país que ya se encuentran en la primera fase de la etapa de recuperación pos-COVID-19, según publica la cadena en su perfil oficial en Facebook”, continúa diciendo la nota de Granma.

Obsérvese que el término “facilidad de pago” aparece una y otra vez como si fuera el resultado de una ardua gestión empresarial, casi como un sacrificio digno de aplausos, cuando en realidad es una mano tendida tratando de meterse en el bolsillo de los que se han quedado con casi nada por la crisis del coronavirus.

“Ahora desde Transfermóvil”, vende Granma.
“Ahora desde Transfermóvil”, vende Granma.

Inexplicablemente, la convocatoria les habla a los cubanos como si fueran extranjeros.

La cadena hotelera, dice, “cuenta con alojamientos patrimoniales en diferentes ciudades, que propician el contacto directo con la historia y costumbres de los cubanos, además de estar presente en los principales polos turísticos del país como Cayo Largo del Sur”.

Conmueve la decencia de algunas preguntas al pie de la nota, en la sección de comentarios de la página digital de Granma, sobre aspectos que delatan el apartheid al cual están sujetos los cubanos y que esta “oferta” no logra soslayar.

“He intentado acceder a las reservaciones de hoteles de gran Caribe a través de su página web y no poseen disponibilidad en ninguno de sus hoteles en Varadero”, escribe Luis. “Me pregunto si realmente podrán ofertar esta variante de pago online a los cubanos que vivimos en Cuba????

Incluso, la “oferta” se permite un elogio al perfeccionamiento de la capacidad de Transfermóvil para cobrar.

“La plataforma Transfermóvil ha consolidado sus servicios durante el aislamiento social a causa de la COVID-19, facilitando el pago de servicios, la transferencia monetaria, así como las compras online en todo el país”, apunta Granma, que cita a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) como fuente de la información.

CUBA-CIDH, un informe necesario

Un policía organiza una de las colas en La Habana. REUTERS/Alexandre Meneghini

Desde que se implantó en Cuba el totalitarismo castrista la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo autónomo de la entidad hemisférica, han emitido enjundiosos documentos sobre la realidad cubana, centrados siempre en la situación de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos de la Isla.

No obstante, desde 1983, hace 37 años, la CIDH no presentaba un informe país sobre la situación de los derechos humanos en Cuba, conducta que cesó en este 2020 al mostrar un reporte que incluye el período 2017-2019, en el que resume varios aspectos del escenario cubano.

Históricamente los documentos de la OEA, como los de la CIDH, han sido invariablemente muy críticos con la dictadura insular. Más severos que los pronunciamientos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en los que se aprecia que primero está la corrección política y los compromisos ideológicos, que los padecimientos de los pueblos oprimidos por sus gobiernos.

Esta diferencia tal vez radique en que mientras la CIDH está integrada por siete miembros independientes que se desempeñan en forma personal, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un organismo intergubernamental compuesto por 47 estados supuestamente responsables de la promoción y protección de los derechos humanos, razón por la cual los informes de Naciones Unidas, salvo contadas excepciones, reflejan los intereses de los gobiernos que conducen esos estados y la convivencia entre los mismos.

El informe del CIDH sobre Cuba expone sus conclusiones sobre varios aspectos, entre ellos “el embargo económico de Estados Unidos de América, la Constitución de 2019, la democracia representativa y los derechos políticos, la situación de personas defensoras de derechos humanos, la libertad de expresión y los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”.

No está de más comentar que la dictadura no permitió la visita de los especialistas de la CIDH. Históricamente el régimen ha rechazado el ingreso al país de relatores de organismo internacionales, lo que motiva, así lo explica el documento final, que los análisis sean el resultado de investigaciones y reportajes periodísticos presentados en diversos medios de prensa, tanto oficialistas como independientes, así como de organizaciones internacionales y de la sociedad civil, además de entrevistas directa con las personas afectadas o con defensores de los derechos humanos.

El resultado del informe es demoledor para la dictadura insular. Destaca que continúan ausentes los elementos esenciales de una democracia representativa; que la existencia de un partido único, Partido Comunista Cubano, afecta los derechos políticos de los ciudadanos, y expresa su preocupación por las restricciones democráticas que implica la ausencia de pluralismo político y representatividad, además de manifestar inquietud por la falta de imparcialidad en la administración de la Justicia.

El documento dice que “Cuba sigue siendo el único país del Hemisferio en el cual no existe ningún tipo de garantías para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión” que se mantiene el patrón de monopolio del estado sobre los medios de comunicación y la prohibición de fundar medios privados, lo cual es incompatible con los estándares internacionales sobre libertad de expresión.

El reporte señala que las disposiciones legales en asuntos relacionados con la Internet son sumamente restrictivas y ambiguas, y destaca la limitada conectividad de la población cubana. “Además, el bloqueo y censura de medios críticos, impiden seriamente el ejercicio de los derechos a la libertad de expresión, privacidad e intimidad en la red. En general, en materia de libertad de expresión, se observa una grave discriminación por motivos políticos en el ejercicio de los derechos humanos a todo aquel que piense o quiera expresarse distinto al régimen socialista”.

Por supuesto que no falta la petición del cese del embargo económico a Cuba por parte del congreso de Estados Unidos. El documento dice bloqueo, en lugar de embargo, pero aclara que este no exime al estado cubano de cumplir con sus obligaciones internacionales, ni justifica sus violaciones a la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

Concluye el documento haciendo referencia a las condiciones de las cárceles cubanas y reclama que se garantice “el trato digno a las personas bajo custodia del Estado”.

Aniversario de la República que perdimos

El General Wood transfiere el gobierno a Tomás Estrada Palma en el Palacio el 20 de Mayo de 1902. Library of Congress.

La república de Cuba se constituyó el 20 de mayo de 1902, de oficio hace 118 años que es una nación independiente y soberana, una cuenta que no se corresponde con la realidad.

Desde hace 61 años en la isla se estableció un régimen totalitario subsidiario de la extinta Unión Soviética que llegó a tener en el preámbulo de uno de sus constituciones una especie de invocación al Kremlin, significando que era una especie de deidad a la cual rendir tributo.

Hasta 1933, los primeros 31 años de su existencia, la soberanía insular fue limitada por un apéndice constitucional impuesto por Estados Unidos que se conoce como Enmienda Platt, fue a partir de su derogación que el país asumió todas sus prerrogativas hasta la conversión de la isla en una satrapía soviética, 1959, por conveniencia de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

La historia de la Cuba republicana no difiere en gran medida de la del resto de sus pares del hemisferio, salvo que alcanzó en menor tiempo importantes progresos sociales y económicos que la situaron entre las naciones más adelantadas del continente.

Cuba padeció los mismos males que las antiguas colonias convertidas en repúblicas: inestabilidad y las ambiciones de caudillos amparados por grupos políticos.

Todos los países del hemisferio en su recorrer republicano han sufrido severas convulsiones de carácter social y político, y la mayor de las Antillas fue una más entre sus iguales.

El país, al igual que los del resto de América, proyectó mucho de su hacer alrededor de figuras notables que en muchas ocasiones eran cabecillas que confundían sus agendas personales con las nacionales, como fueron los casos entre otros, de José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Fulgencio Batista y Gerardo Machado, pero tampoco le faltaron a la nación verdaderos patriotas que hicieron todo lo posible por concretar una sociedad justa y democrática como Aureliano Sánchez Arango, Antonio de Varona y Emilio "Millo" Ochoa, y muchos más que harían la relación muy extensa.

A pesar de la actitud de ciertos políticos, la mayoría del pueblo cubano era nacionalista, convicción que se acentuó durante el segundo gobierno de Gerardo Machado, particularmente en el sector estudiantil, protagonista clave en el fin del mandato del general de la independencia convertido en dictador.

El derrocamiento del general Machado en 1933 trajo a la vida nacional personalidades que continuarían siendo determinantes 25 años después.

Más relevante, quizás, que la influencia de personalidades como Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martin, Carlos Prío Socarrás y Eduardo Chivás fueron las complejas consecuencias que generaron en el imaginario colectivo de la nación las frustraciones de un proceso que se supuso reparador y justo, que conduciría a la República por la que se había luchado por más de 30 en las guerras de la Independencia.

Después de tres gobiernos democráticos, elegidos por mayoría popular en los que el país siguió cosechando éxitos aunque no los suficientes, uno de los caciques del 33, Fulgencio Batista, decidió retomar el poder y patrocinó un golpe de militar que resultó en caldo de cultivo para un proceso insurreccional que capitalizó Fidel Castro.

En 1959 Castro instauró en la isla la dictadura más cruenta que ha padecido el hemisferio, internacionalizándola al subvertir el orden político en el continente e iniciar una política hostil contra Estados Unidos.

El padrinazgo de la Unión Soviética a Castro determinó que sectores de la oposición procuraran la ayuda de Estados Unidos, que afectado en sus intereses económicos y políticos, no dudó en prestar su apoyo.

Cuba se transformó en satélite de la URSS y en su plataforma política y militar en el continente americano. Bases de submarinos, espionaje electrónico y de cohetes balísticos con capacidad nuclear. Más de cincuenta mil militares soviéticos estuvieron desplazados en suelo cubano.

Hoy la isla está controlada por una banda criminal que ha impuesto un régimen orientado a la represión, sectarismo e intolerancia y a la creación de una sociedad de víctimas y victimarios.

Estos años han sido duros y crueles para la mayoría de los cubanos, incluidos muchos de los que trabajaron a favor del castrismo que hoy ven sus esperanzas frustradas por los continuos fracasos de la dictadura.

Castro y Batista: la prensa y las consecuencias

Fidel Castro tras salir de la cárcel, durante la entrevista que le hiciera Agustín Alles para la popular revista Bohemia.

El análisis de los acontecimientos y su abordaje en los medios de comunicación en la Cuba posterior al golpe militar del general Fulgencio Batista del 10 de marzo de 1952, harían aventurar que la revolución de los castristas aconteció más en la prensa y la opinión pública que en la misma Sierra Maestra o el clandestinaje.

En el artículo Lo que iba a decir y me prohibieron, escrito recién salido de la cárcel tras ser amnistiado por los sangrientos sucesos del asalto al Cuartel Moncada y publicado en el periódico La Calle el 8 de junio de 1955, Fidel Castro reconoce: "el periódico La Calle, junto a la revista Bohemia, han sido un factor decisivo en el triunfo de la verdad y en la aplastante victoria que hemos logrado sobre la hipocresía y el crimen".

De la Sierra a Kukine...

El fallecido Agustín Alles Soberón, quien fuera reportero estrella de la sección En Cuba de la revista Bohemia y el segundo periodista en el mundo en subir a la Sierra Maestra, detrás Herbert Matthews, de The New York Times, y entrevistar a Castro, confesó al autor de este trabajo y otros periodistas de Radio Martí, que luego de bajar de las montañas orientales con las respuestas del jefe rebelde, se escondió por unos días en la ciudad de Santa Clara, en casa de una íntima amiga, hasta que un día se presentó a la puerta una espiritista de la barriada y que pidió hablar con el joven de los papeles. Al tenerlo delante, le dijo: Mire joven, no se esconda más, es peligroso que se esconda en esta situación en que anda metido. En cambio, usted se salvará al seguro si se presenta en público, espere una oportunidad en que pueda personarse en un evento de alto nivel.

Alles, quien sería después en el exilio jefe de Noticias de Radio Martí, aseguró que a los pocos días, Batista daba una rueda de prensa en la mansión de su finca de Kukine en las cercanías de La Habana y pensó que aquella sería la oportunidad predicha por la espiritista. Tras viajar en el auto de un amigo, se presentó en la anunciada conferencia en calidad de reportero de Bohemia y relató que al traspasar el umbral de la sala, el cienfueguero Otto Meruelo, altisonante vocero del régimen, le interpeló desde la tribuna a la diestra del general: "¡Pero qué bien, Agustín Alles, de la Sierra para Kukine!"

Según Alles, Batista atajó al momento: "Otto, el Sr. Alles sólo ha estado haciendo su trabajo, él está en todo su derecho de ir a la Sierra y venir a Kukine, que para eso es periodista".

Batista se había expresado de forma similar sobre los editores cubanos que viajaron a Ciudad de México en octubre de 1953, a la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP. En una entrevista que le dio a Mathews, del New York Times, el cual fue publicado el 16 de octubre de 1953, dijo que no tenía nada en contra de los editores que fueron a la SIP. También elogió el papel de la prensa, dijo que la censura es "extremadamente impopular", y que jamás pensó en "imponer censura de forma permanente".

Entretanto, tras el triunfo del castrismo, Meruelo cumplió 20 años de cárcel de una condena de 30 por un delito de opinión.

El dictador Fulgencio Batista, en unión de su esposa y su primogénito en la finca Kukine. Foto de 1958.
El dictador Fulgencio Batista, en unión de su esposa y su primogénito en la finca Kukine. Foto de 1958.

Bohemia, la revista que lo hizo famoso

Pero antes de estar en Kukine, Alles entrevista a Castro para las páginas de Bohemia el 22 de mayo de 1955 -el mismo mes en que el asaltante del Moncada sale de la cárcel- con un aparatoso despliegue de atrevidas y sugestivas fotografías, y bajo el caballeresco título de Soy un combatiente sin odios ni resentimientos. La conversación de Castro con Alles terminó por catapultar al activista desde el plano nacional al continental. La revista desde los años treinta, y por su papel en la opinión pública respecto a la caída del presidente Gerardo Machado, se convirtió en la primera publicación de Cuba y tal vez de Latinoamérica.

Castro es entrevistado por Agustín Alles Soberón para la revista Bohemia.
Castro es entrevistado por Agustín Alles Soberón para la revista Bohemia.

Bohemia no parece así detenerse en su afán de promover la causa de Castro pues, el 28 de julio de 1957, publica íntegro el discurso del jefe de los alzados en las montañas orientales bajo el título de Manifiesto de la Sierra Maestra, que firman además Raúl Chibás y Felipe Pasos.

Sobre la libertad de prensa en tiempos de Batista

En tiempos del general Batista, el único medio clausurado por el régimen sería el periódico La Calle -el 16 de junio de 1955- que divulgaba muchos mensajes del Movimiento 26 de Julio. Algunas emisoras fueron cerradas, pero temporalmente. CMCA-Radio Mambí fue suspendida por 10 días en diciembre de 1952. "Batista solía ofrecer disculpas por la censura, y decía que era una acción necesaria debido a la crisis nacional", informa Michael Salwen en su libro "Radio and Television in Cuba".

Salwen dice que el diario en inglés Times of Havana tenía un censor que era amigable y tomaba café en la sala de redacción. Clarence Moore, dueño del rotativo, dijo que sólo una vez hubo censura, cuando no pudieron publicar "una nota sobre las madres de víctimas de tortura de Batista".

En realidad Batista no se carga la Constitución de 1940 -recordemos el papel clave del hombre fuerte para que Cuba pudiera darse la tan alabada Carta Magna de 1940- sino que a partir del 10 de marzo de 1952, específicamente el 4 de abril, firma la Ley Constitucional de la República que establecía unos estatutos añadidos a la Constitución del 40 y que, aunque sigue garantizando la libertad de expresión, en su artículo 41 se encarga de aclarar que la misma podrá "suspenderse en todo, o en parte del territorio nacional por el tiempo que fuere necesario para la seguridad del Estado, o en caso de guerra o invasión en el territorio nacional, alteración del orden público y otros que perturben hondamente la tranquilidad pública; así como cuando sea necesario para combatir el terrorismo o pistolerismo, y podrá decretarse por el Consejo de Ministros rigiendo la Ley de Seguridad y Orden Público, sin perjuicio de las medidas especiales que crea conveniente el Presidente de la República, dándole cuenta al Consejo de Ministros".

Justo lo que acontece en la isla a partir del asalto al Moncada.

Si bien por norma, las contiendas bélicas se caracterizan por atacar el derecho a la libertad informativa -lo que no debe extrañar puesto que primero se ataca el derecho a la vida-, el caso de la contienda isleña de 1956-1958 se comporta de forma bastante sui generis porque, a pesar de las restricciones circunstanciales señaladas en el artículo 41, la subversión siempre encontró los cauces adecuados para acceder con frecuencia, a veces inaudita, a los medios de difusión, tanto cubanos como extranjeros.

¿Qué hizo la prensa con esa libertad de prensa? ¿Contribuyó a la libertad general del pueblo de Cuba?

Fidel Castro con fusil de mira telescópica en el New York Times.
Fidel Castro con fusil de mira telescópica en el New York Times.

Adorado por la prensa americana

La prensa internacional, sobre todo norteamericana, no se quedó atrás sino que muchas veces se adelantó y superó a la prensa nacional en su activismo a favor de Castro, así, baste señalar que el 24 de febrero de 1957 -nótese lo cabalístico de la fecha en relación con el levantamiento independentista del 24 de febrero de 1895 y la presunta continuidad del mismo en el castrismo- sale publicada la mencionada entrevista en el Times, en portada, y como la primera de una serie de tres artículos sobre Cuba bajo el título de Rebelde cubano es visitado en su escondite e ilustrado con una foto de Castro armado de un fusil de mira telescópica y con la copia fotostática del autógrafo que le entregara al periodista Mathews.

Un mes más tarde, el 25 de marzo, la revista Life publica el reportaje y una foto de Castro en la Sierra Maestra fumándose un tabaco, tomados ambos del Times, y señala que su reputación como el "Robin Hood cubano" se incrementa cada día.

Al mes siguiente, el 28 de abril, los periodistas estadounidenses Robert Taber y Wendell Hoffman suben a la Sierra y permanecen con los subversivos más de una semana. De esa estadía sale el documental Rebeldes en la Sierra Maestra, transmitido por la cadena de televisión CBS el 19 de mayo de 1957 (otra fecha cabalística, nada menos que el aniversario de la muerte de José Martí en Dos Ríos).

El 21 de mayo la revista Life reproduce la crónica de Taber y Hoffman en CBS. El 7 de enero de 1958 el Times publica un editorial donde se refiere a la carta de Castro, recién conocida en Miami, dirigida a los grupos políticos integrados en el llamado Pacto de Unificación y deja claro su apuesta por el fortalecimiento del Movimiento 26 de Julio.

Ese mismo mes el Times vuelve a publicar otra entrevista a Castro, realizada en la Sierra por el reportero norteamericano de origen húngaro, Andrew St. George. En abril Life la reproduce a doble página y con seis fotos añadidas.

La cronología que publicamos a continuación (tomada de los mismos medios del régimen cubano) muestra que, como ha dicho Timothy P. Wickham-Crowley en su libro Guerrillas & Revolution in Latin America. A comparative study of insurgents and regimes since 1956, Princeton, Princeton University Press, 1993, la presencia de Castro en la prensa de la época era realmente abrumadora.

Cronología de la presencia de Castro en la prensa en tiempos del general Batista (1955-1958)

  • 19/03/1955

Desde prisión, Castro escribe carta al periodista Luis Conte Agüero. Es publicada en la edición de la revista Bohemia del domingo 27 de marzo de 1955 bajo el título Carta sobre la amnistía.

  • 05/04/1955

Con un gran titular que decía Incomunicado Fidel Castro, el periódico La Calle denuncia la decisión de la dirección del presidio de Isla de Pinos de incomunicar al asaltante en represalia por la carta que escribiera a Conte Agüero. La misma carta fue publicada por Bohemia en su edición del 27 de marzo.

  • 13/05/1955

El periódico La Calle denuncia bajo el titular de Quieren matar a Fidel, la existencia de un presunto plan para matar a Fidel Castro.

  • 15/05/1955

Apenas minutos de salir amnistiado después de pasar menos de dos años tras las rejas por los sangrientos sucesos del Moncada en el Reclusorio Nacional de Isla de Pinos, Castro ofrece una conferencia de prensa en el hotel Isla de Pinos. Al finalizar, entrega a la prensa el Manifiesto al pueblo de Cuba donde reitera que sigue en guerra contra el Gobierno.

Luis Orlando Rodríguez aprovecha y le hace una extensa entrevista que es publicada en el diario La Calle el 16 de mayo con el título de Seguiremos luchando en Cuba. Nunca he abandonado la Ortodoxia. Declaraciones de Fidel Castro.

  • 16/05/1955

Se traslada a un apartamento en 23 y 18, en El Vedado. Concede entrevista al periodista Guido García Inclán en el espacio radial El periódico del Aire, de la COCO.

La Calle publica el Manifiesto al Pueblo de Cuba de Fidel Castro y combatientes.

  • 19/05/1955

Acude al edificio del Retiro Odontológico, en L entre 21 y 23, donde se transmite un radio – mitin en la Onda Hispano – Cubana. Habla Pastorita Núñez y luego Castro.

  • 21/05/1955

La Calle refleja en su primera plana declaraciones de Castro sobre los últimos acontecimientos del país.

  • 29/05/1955

Bohemia publica su artículo ¡Mientes, Chaviano!

  • 30/05/1955

El periódico La Calle publica en primera plana otro artículo de Castro contra el coronel Alberto del Río Chaviano, jefe de la fortaleza del Moncada, bajo el título de Chaviano, el provocador.

  • 31/05/1955

Visita la redacción del periódico Prensa Libre y declara: Todos los voceros del régimen han caído sobre mi persona pidiendo mi cabeza, pero sin rebatir uno solo de los puntos de mi escrito.

  • 07/06/1955

La Calle publica su artículo ¡Manos asesinas!

  • 08/06/1955

La Calle publica su artículo Lo que iban a decir y me prohibieron.

  • 11/06/1955

La Calle publica una denuncia de Castro por la muerte a tiros del ex comandante de la Marina y combatiente de la Guerra Civil Española, Jorge Agostini, bajo el título Frente al temor y frente al crimen.

  • 06/07/1955

Antes de partir para México acude a la revista Bohemia para encontrarse con el periodista Rodolfo Rodríguez Zaldívar. Le responde algunas preguntas y le deja las declaraciones de despedida que recién redactara y que serían publicadas en el siguiente número de la revista.

  • 07/07/1955

Jesús Montané con otros activistas distribuye en distintos órganos de prensa las declaraciones de despedidas de Castro.

  • 10/07/1955

Ya en México Bohemia publica bajo el título Encuestas de Bohemia una serie de entrevistas realizadas a Castro.

06/11/1955

Bohemia publica en su edición de ese día el artículo Mitin oposicionista en Nueva York, del periodista Vicente Cubillas, que reseña el acto del 30 de octubre en el Hotel Palm Garden, presidido por Castro.

  • 20/11/1955

Bohemia publica entrevista de Ramón Coto a Fidel Castro bajo el título Sirvo a Cuba. Los que no tienen el valor de sacrificarse.

  • 08/01/1956

Bohemia publica el artículo de Castro !Frente a todos!

  • 05/03/1956

Bohemia publica artículo de Castro bajo el título de La condenación que se nos pide.

  • 01/04/1956

Bohemia publica en su edición de ese domingo el artículo El Movimiento 26 de Julio, firmado por Castro el 19 de marzo en Ciudad México y en el cual define los objetivos de la organización y su carácter autoritario, en el mismo declara además la radical oposición al diálogo con el Gobierno.

  • 01/07/1956

La sección En Cuba de Bohemia comenta el breve arresto de Castro y su grupo en la capital mexicana.

  • 09/07/1956

Durante la breve estancia de Castro en la prisión de Miguel Schultz 136, México, Bohemia publica el artículo ¡Basta ya de mentiras! El artículo es una réplica a un reportaje publicado en la revista Bohemia por Luis Dan que no resulta laudatorio del 26 de Julio.

  • 11/07/1956

Órganos de prensa en Cuba divulgan una carta firmada por presuntos estudiantes que piden al presidente mexicano Adolfo Ruíz Cortines la inmediata libertad de Castro y su gente aún detenidos en la prisión de Miguel Schultz.

  • 02/09/1956

El periódico Información es el primero en divulgar en Cuba la Carta de México, reproduciendo íntegramente el texto con el título Alianza de Fidel Castro y la FEU, en México.

Bohemia divulga la carta de Castro enviada a su director bajo el título Carta a Trujillo.

  • 07/10/1956

Bohemia publica una denuncia de la FEU sobre un supuesto complot para eliminar físicamente a Castro en México.

  • 19/11/1956

El periódico Alerta publica la entrevista que le concediera al periodista Benjamín de la Vega bajo el título de Declaraciones de Fidel Castro. Presto a deponer su actual actitud.

  • 02/02/1958

Ya confortablemente instalado en el refugio de la Sierra, y tras su debut en la prensa estadounidense, Bohemia publica una carta de Castro dirigida desde las montañas a los periodistas cubanos para que informen al pueblo sobre el movimiento insurreccional. Esta aparece sin censura alguna tal como lo anuncia un titular desplegado en la portada en una tirada de 500.000 ejemplares.

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