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Cuba

Del miedo, la desconfianza y "El compañero que me atiende"

Enrique del Risco, antologador de "El compañero que me atiende".

Enrique del Risco habla de la antología de 57 autores cubanos sobre ese "estado de vigilancia, sospecha, paranoia, control, que engendra un estado totalitario como el cubano".

A la hora de medir las secuelas que la vigilancia cotidiana de la Seguridad del Estado ha dejado entre los cubanos, lo más fácil sería proyectar la imagen del “compañero que nos atiende” en el otro, verlo como algo externo, dice el escritor y profesor universitario cubano residente en Nueva York Enrique del Risco.

“Justamente una de las “virtudes” de esta figura y de esta represión era meter dentro de nosotros ese “compañero”, la autocensura que conseguía inyectarnos; ya ese es “el compañero”, comenta Del Risco a propósito de su libro El compañero que me atiende, que publica la Editorial Hypermedia.

Portada de "El compañero que me atiende".
Portada de "El compañero que me atiende".

“Cuando bajabas la voz cada vez que ibas a hablar de un tema complicado, cuando no te atrevías, cuando no confiabas en un compañero de trabajo a la hora de reclamar cualquier cosa, ya ahí estaba actuando “el compañero”, explica Del Risco. “En la historia de buenos y malos todo es fácil. Lo que tratamos de contar entre tantas voces con este libro es una trama más complicada”.

Se trata de una antología con textos de 57 autores cubanos que viven dentro y fuera de Cuba. “Otro título de este libro pudo ser Una historia cubana del miedo”, escribe Del Risco en el prólogo: “El miedo de vivir (y sobre todo, de escribir) rodeado de un ejército de policías, agentes encubiertos, colaboradores y simples soplones encargados de pastorear las almas descarriadas de los cubanos, sean escritores o no”.

“El compañero que me atiende es una especie de metáfora para ese estado de vigilancia, sospecha, paranoia, control, que engendra un estado totalitario como el cubano", cuenta Del Risco ahora, entrevistado en el programa La Revista de la Noche, de Radio y TV Martí.

“La frase con la que ellos mismos se presentan, “Yo soy el compañero que te atiende”, sirvió para explicar mejor el sentido de este libro”, dice. “No la represión en su forma más brutal, sino su variante rutinaria, cotidiana; esa represión de saber que en todo momento hay gente que te está vigilando, que puede comentar tanto en el CDR, la policía; un agente de la Seguridad del Estado que se encarga de la institución donde trabajas… Cuando envías o recibes correos electrónicos, cuando publicas algo en Facebook. Es un ente ubicuo que casi adquiere la forma de un dios, y al mismo tiempo es invisible”.

¿Una sombra?

“Este libro trata de darle un cuerpo a esa sombra”, responde el escritor. “La idea que tengo --porque tampoco yo soy el estudioso del Ministerio del Interior-- es que al principio, en los primeros 20 años, eran como más agresivos: el compañero que te arresta, el compañero que te vigila, que te golpea. Creo que el [éxodo del] Mariel les dio una idea a ellos de lo equivocados que estaban en cuanto a prever las reacciones populares. Intentaron entonces crear esta figura más paternal, que realmente es una especie de vigilancia preventiva; tratar de reconducirte por el buen camino porque estás confundido, etc”.

Enrique Del Risco Arrocha, o Enrisco (La Habana, 1967), se graduó de Licenciatura en Historia de Cuba en la Universidad de La Habana en 1990 y, 15 años después, de Doctor en Literatura Latinoamericana en New York University. Es autor, entre otros, de Pérdida y recuperación de la inocencia (La Habana, 1994), Lágrimas de cocodrilo (Cádiz, 1998), Leve Historia de Cuba (Los Ángeles, 2007), ¿Qué pensarán de nosotros en Japón? (Sevilla, 2008), Siempre nos quedará Madrid (Nueva York, 2012) y Enrisco para presidente (2014).

El compañero que me atiende recorre todas las variantes del “seguroso”, desde el que te aborda en la puerta de tu casa hasta el que te vigila en la Universidad, explica el antologador. Hay escenas de interrogatorio, incluso carcelarias, como el texto de María Elena Cruz Varela, pero está sobre todo “la violencia paternal y cotidiana”.

“Además, todo el tiempo buscan colaboración”, subraya. “Porque su gran objetivo es buscar información y buscar agentes”.

¿Y juegan a decirte que saben cosas de ti que tú piensas que nadie sabría?

“También eso, decirte que estás solo: “Somos más que la autoridad, somos Dios”, dice Enrisco. “Y está la idea de que uno empieza a jugar a retarlos. Una vez me encuentro con uno en la premiación de un concurso literario y lo veo ahí y le digo: “¿Qué, trabajando?” Y después me doy cuenta de que sí, que estaba trabajando”.

¿Por qué dices en el prólogo que el libro “no es un memorial de agravios”?

“A mí la palabra “victima” me repele, por la idea de que [hacerse] víctima de algún modo es una manera de disminuirse”, responde el escritor. “Y el libro es un gran cuento de qué es lo que ha pasado. Y no creo que los escritores --porque todos los que colaboran en este libro son escritores-- sean el sector más golpeado. Hay gente con mucho más derecho a hablar de eso. La idea de convocar escritores no es porque sean un sector privilegiado, sino por el sentido del deber y hasta de misión de tener que contar algo. La esencia de un escritor es contar. Esto, que tan importante ha sido en nuestras vidas y que tanto ha condicionado muchas cosas en nuestras vidas, tenemos que contarlo.

“Por eso evité que todos fueran testimonios directos, vino un policía y me… Eso hubiera sido un libro muy aburrido. Está contado desde muchos puntos de vista, desde testigos hasta a veces el policía. Hay puntos que sólo la ficción puede tocar, como el sentido de la paranoia, la culpa”.

Uno de los 57 autores reunidos en El compañero que me atiende, Luis Felipe Rojas, cuenta que escribió su relato, “Roldán es un nombre de cabrón”, en un momento en que estaba hastiado de hacer denuncias de violaciones de los derechos humanos.

“Mi trabajo diario es compilar y armar todo eso”, dice Rojas. “Entonces lo que quise fue ficcionar lo que me había pasado, cambiar el nombre de este interrogador. Estudió conmigo, sí era aficionado a la pelota, sí era el muchachito del que la mayoría abusaba, y era el muchachito esquivo que andaba por ahí; no era el que trepaba las matas con nosotros, era el que prácticamente defendíamos. Alcanzó un grado militar bastante alto para su edad, tiene 47 años como yo”.

Aunque tenía otros textos sobre el tema, Rojas le pidió un par de semanas a Enrisco y escribió el relato expresamente para el libro.

En su recorrido por varias ciudades europeas para presentarlo, Del Risco llegó a Berlín y visitó lo que en su momento fueron la sede principal y la cárcel de la Stasi, los servicios de Seguridad del Estado de la Alemania comunista.

“Estuve en la cárcel, donde interrogaban [a los detenidos], es tremendo”, cuenta Enrisco. “Es como ver lo que quisiéramos ver en Cuba, acceder a cómo funciona el aparato, porque sí, los de la Stasi eran los maestros de esta gente [los represores cubanos]. Le pregunté a un periodista cubano que estaba [revisando] los archivos de la Stasi cuál es la diferencia, ¿por qué la Stasi más que la KGB? Y me decía que la Stasi era mucho más sutil en su trabajo, que la KGB generalmente era más brutal y estaba más proyectada al espionaje en el exterior. La Stasi tenía una especialización muy grande en controlar a una población que había estado descontenta durante demasiado tiempo. Lo impresionante de la Stasi es saber lo monstruoso del mecanismo. Uno de cada siete alemanes [orientales] trabajaba para la Stasi”.

Según el autor de la antología, “el compañero que me atiende” está en cada cubano que sale de Cuba y dice que se va por problemas económicos; en cada artista y escritor que dice que no le gusta hablar de política.

Ya no entre artistas, intelectuales, deportistas, sino en el pueblo, entre la gente que está escuchando este programa. ¿Qué debe hacer una persona para ganarse “un compañero que la atienda”?, pregunta la presentadora Margarita Rojo.

“Tengo la impresión de que en los años 80 ellos “atendían” a todo el mundo, de alguna manera, directa o indirectamente”, responde Enrisco. Como “ahora hay tantos grupos de disidentes, son más pragmáticos, se concentran en toda la disidencia, porque tampoco tienen tantos operativos”.

“Es bueno no compartir la paranoia, actuar como si no existieran sabiendo que existen. Es una mezcla un poco complicada… y aprender a confiar”, dice. “Si hay una reunión donde hay seis segurosos, mira chico: convencer a los seis segurosos”.

En tu prólogo mencionas El Proceso de Kafka. ¿Es ese el punto de partida de este libro?

“No es tanto el punto de partida del libro como de cierta manera de ver la realidad”, responde Enrisco. “Kakfa es de los primeros que ve la posibilidad de un mundo donde uno sea culpable antes de hacer nada, donde estemos sometidos a una suerte de ley invisible que al mismo tiempo es ubicua y está por todas partes. Creo que Kafka, y después Orwell, de alguna manera empezaron a crear este género paranoide que el totalitarismo hizo realidad”.

El autor observa que los nombres con los que se presentaban “los compañeros” siempre eran de dos sílabas. “Ninguno se llamaba Timoteo ni nada de eso, no sé por qué”, dice.

¿Cómo reacciona la gente en esta serie de presentaciones del libro que has hecho en varias ciudades de Estados Unidos, Canadá y Europa?

“Cada lugar genera algún tipo de reacción diferente”, responde el antologador. “La de Berlín estaba condicionada de alguna manera por la presencia de ese pasado comunista. En Barcelona fue más diversa. Pero siempre tienen algo de catártico, de pronto aparece alguien durante la presentación a hacer una confesión, o algún tipo de declaración. Y después siempre se me acerca alguien a contarme historias. Y eso ha sido uno de los grandes regalos del libro, me he convertido en receptor de historias muy interesantes”.

“Quiero dejar claro que no todos los escritores que consideré dignos de estar ahí están ahí”, indica el autor de la antología. “Hay algunos olvidos imperdonables, Manuel Vázquez Portal, por ejemplo. Y otros que no pudieron participar: el mismo Raúl Rivero, que estaba complicado con cuestiones de trabajo. Pero creo que sí es una muestra bastante representativa de décadas de represión y de diferentes maneras y diferentes esferas de represión”.

“Para mí, como antologador, fue una experiencia distinta. Lo sentí como una gran muestra de confianza de los escritores entre sí, en medio de tanta desconfianza”, comenta Enrisco. “Por eso prefería que fueran escritores vivos, quería que fuera un acto voluntario, de participación en un proyecto común. Creo que la única manera de contrarrestar esa desconfianza generalizada que ha creado este sistema es con un poco de confianza entre nosotros”.

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Cuba va camino a la "redolarización", alerta experto (VIDEO)

Cuba autoriza dólar USD en comercios y permite a emigrados abrir cuentas bancarias
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La decisión del gobierno de Cuba de autorizar el uso de dólares estadounidenses en las transacciones del comercio minorista y en las importaciones a través de agencias subordinadas al propio gobierno y de permitir a los cubanos emigrados abrir cuentas bancos nacionales representa según expertos un paso hacia la "redolarización" de la economía cubana y a la paulatina desaparición del CUC.

En relación a la Resolución 73-2020, publicada en la Gaceta Oficial, el economista Elías Amor alertó que “hay que tener mucho cuidado con este anuncio".

"No es nada nuevo ya en el mes de octubre pasado esta experiencia empezó a realizarse en moneda libremente convertible y ahora se hace con dólares (…) en un momento especialmente difícil como este las autoridades lo que necesitan es divisas para poder responder a los préstamos que han ido aplazando”, dijo el experto en entrevista con Radio Televisión Martí.

Esta nueva disposición permitirá a las personas naturales, residentes o no en la isla, que cuenten con depósitos en dólares en bancos cubanos utilizar las tarjetas magnéticas para efectuar pagos en los comercios gestionados por las entidades estatales

“Conviene tener mucho cuidado con lo que se anuncia de que los no residentes podrán hacer operaciones que van a poder abrir estas cuentas. Es riesgoso si se tiene en cuenta que no hay un marco jurídico respetable para el no residente en Cuba y en ese sentido, sabemos todos que la tradición del gobierno comunista ha sido la confiscación, la expropiación y determinadas operaciones antieconómicas que pueden perjudicar grandemente a los que tengan la osadía de abrirse estas cuentas”, dijo Amor.

El decreto emitido por el Banco Central de Cuba modifica la Resolución 275 del año anterior en la que se autorizó la creación de las cuentas bancarias en moneda convertible para realizar compras en determinadas tiendas mediante las tarjetas magnéticas.

En el documento oficial se especificó que para estas cuentas se permitirá ingresar fondos mediante transferencias bancarias del exterior, desde otras cuentas en divisas operadas por bancos cubanos o desde la empresa FINCIMEX SA por concepto de remesas.

“Con esta medida lo que se hace es aumentar más las diferencias entre los que pueden tener acceso a la moneda fuerte y los que no. Entre los cubanos que tienen acceso a dólares y los cubanos que viven con 24 dólares al mes y dependen de la libreta de racionamiento. En vez de apostar por medidas más equitativas de justicia social, el régimen comunista lo que hace es facilitar esa segmentación perversa del mercado. Yo creo que la sociedad cubana debe estar harta y debe decir basta porque eso va también en contra de los derechos humanos económicos”, indicó el economista.

Por otra parte, la periodista independiente Yoani Sánchez publicó en el sitio 14ymedio: “Si hasta ahora, la sociedad cubana estaba atravesada por una línea que separaba a quienes recibían su salario solo en pesos cubanos y aquellos que a través del turismo, las remesas y los negocios -legales o ilegales- podían contar con pesos convertibles, ahora se crea otra división más profunda y determinante. El que no tenga dólares tendrá que empezar a buscarlos.”

A manera de reflexión Sánchez se cuestionó: “¿Y ahora qué hacemos con los chavitos? ¿Los guardamos para el museo del absurdo que algún día se levantará en esta Isla? ¿O los colocamos en un tercer bolsillo, ese donde se pone todo aquello que no sirve para convertirse en bienes ni servicios?”

La economía cubana autorizó y brindaba operaciones en dólares desde inicios de los 90, cuando el denominado período especial hasta 2004, cuando se sustituyó el dólar estadounidense por el peso cubano convertible (CUC).

Cuba ya “está trabajando” para reabrir las fronteras, dice el MINSAP

Escena captada el lunes en una calle de La Habana (Yamil Lage/AFP).

Los organismos del Estado cubano ya están trabajando para reabrir las fronteras a la entrada de extranjeros “porque indiscutiblemente la evolución de la pandemia en nuestro país, sin descuidar nada, permite que ya esos análisis se puedan ir realizando”, dijo el miércoles en conferencia de prensa el Dr. Francisco Durán, director de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

Sin embargo, el funcionario se negó a precisar fechas.

“Lo único que puedo decir, lo que debo decir, es que se está trabajando… Digo, porque todavía yo no puedo informar cuáles son las cosas concretas en este sentido”, declaró el Dr. Durán. “Cada cual lo está trabajando y se hará público en su momento. Pero sí que todos estamos trabajando” en ese sentido, manifestó.

Respondía una pregunta enviada por la cadena estadounidense NBC, a la que –como tantas otras de todo el mundo-- el gobierno de La Habana permite participar en las conferencias de prensa diarias del MINSAP, un derecho que niega a medios independientes cubanos.

No está claro cuáles son los requisitos para participar. En la del miércoles, que como de costumbre tuvo lugar en el Centro de Prensa Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el moderador Héctor Ahmed Velázquez incluyó entre las preguntas esta: “Un usuario en redes sociales comenta lo siguiente…

A juzgar por las declaraciones del Dr. Durán, una de las preguntas que más hace la población es precisamente en qué momento se permitirá la entrada de extranjeros.

“Lo que puedo decir es que todos los organismos están analizando, el Ministerio de Salud Pública está analizando; qué cosas se van a mantener, qué cosas se van a incrementar [en comparación a] como teníamos antes de la pandemia […], y cada organismo… las cosas que se irán abriendo en el momento que se irán abriendo y, sobre todo lo que pregunta la población… bueno, la frontera, cuándo comienzan a arribar personas del exterior”, dijo.

Con 11 nuevos casos confirmados de COVID-19, la cifra de contagios en el país llegó a 1,974 y el martes no hubo ningún fallecimiento por la enfermedad, informó el Dr. Durán.

La mayoría de los nuevos positivos, nueve, fueron de La Habana, y a las provincias de Artemisa y Ciego de Ávila correspondieron uno en cada una. Hubo un solo menor entre los 11 confirmados el martes, una niña de siete años residente en el municipio capitalino de La Lisa.

También son de la capital los dos casos reportados graves: un hombre de 85 años procedente de Centro Habana, y otro de 52 residente en La Habana del Este. “Terminamos el día con dos pacientes graves y ninguno [en estado] crítico”, declaró el Dr. Durán.

Permanecen ingresados con diagnóstico positivo en todo el país 166 pacientes, y 164 de ellos tienen evolución clínica estable, según el funcionario de salud. Con las 15 personas que fueron dadas de alta el martes, la cifra de enfermos recuperados llego a 1,724, reportó.

Con visitas familiares suspendidas se empeora encierro de las presas del Guatao

Arresto de la Dama de Blanco Martha Sánchez.

La Dama de Blanco Martha Sánchez comunicó a sus familiares que es crítica la situación con la alimentación en la prisión de mujeres del Guatao, en La Habana, donde cumple sentencia en estos momentos.

Su hermano Joaquín Sánchez dijo a Radio Televisión Martí que en la conversación telefónica que tuvo este lunes con la presa política supo que las condiciones de confinamiento son pésimas y que "están pasando mucha hambre y necesidades".

Crítica la situación con la alimentación en la prisión de mujeres del Guatao
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Ante el avance de la pandemia en la isla, el pasado mes de marzo el régimen prohibió las visitas a las cárceles.

La comunicación telefónica es semanal y una vez al mes permiten la entrega de una jaba de alimentos en la entrada de las penitenciarías.

Los abogados tampoco pueden acceder al penal.

La Dama de Blanco fue condenada en septiembre del 2018 a cuatro años y seis meses de prisión por el Tribunal Municipal de Artemisa, localidad donde reside.

La sancionaron por los cargos de desacato, atentado, desorden público y resistencia tras manifestarse pacíficamente frente a un colegio electoral y exigir a gritos la libertad para los presos políticos, entre otras demandas.

De acuerdo a las leyes en la isla al cumplir la mitad de la condena los presos tienen derecho a solicitar una revisión de causa para una libertad condicional.

En febrero de este año a Sánchez le denegaron una petición interpuesta meses antes a su favor. El abogado volvió a tramitar la solicitud pero ya pasaron los 3 meses establecidos y siguen sin respuesta favorable para la activista, asegura la familia.

La Seguridad del Estado ha ido a la prisión para proponerle que firme un documento donde se comprometa a no seguir perteneciendo a las Damas de Blanco "pero ella prefiere cumplir la condena completa y no dar un paso atrás", precisó el hermano.

El pasado mes de abril el Departamento de Estado de los EE.UU. se pronunció a favor de ella y la también Dama de Blanco Aymara Muñoz, quien actualmente permanece en una prisión de mujeres en la provincia de Las Tunas.

El movimiento de las Damas de Blanco lleva 17 años exigiendo la libertad del pueblo cubano y de los presos políticos.

(A partir de un reporte de Ivette Pacheco)

Aimara Nieto Muñoz, tres meses sin sus pertenencias y en celda de castigo

Aimara Nieto Muñoz junto a su esposo, el opositor Ismael Boris Reñí. (Foto cortesía de CubaNet)

Familiares de la presa política Aimara Nieto Muñoz llevan 23 días sin saber sobre su situación en una cárcel de mujeres en Las Tunas, a donde fue trasladada en marzo pasado.

Su esposo, el expreso político Ismael Boris Reñí, denunció este martes a Radio Martí que Nieto Muñoz, activista de las Damas de Blanco, lleva tres meses sin sus pertenencias y sigue en celda de castigo, según le informó una reclusa a través de una llamada telefónica.

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"Desde el día 5 de mayo, hoy hace ya 23 días que no sabemos el paradero de Aimara. Sabemos que está en celda de castigo (…). Hace casi tres meses ya que la familia no puede ir a verla por el problema del coronavirus", explicó Reñí.

"Aimara lleva tres meses sin pertenencias. Los últimos recursos que le enviamos, el aseo, se los quitaron", reiteró este martes Reñí.

A finales de abril, el esposo de la prisionera política denunció que los opositores Yoan Ricardo Llerena y su esposa, Danitza Vidal Pérez, quienes llevaban una bolsa desde La Habana para Nieto Muñoz, fueron interceptadas por agentes de la Seguridad del Estado antes de llegar a la prisión, y los alimentos y otras provisiones, confiscados.

Una bolsa anterior con provisiones enviada semanas antes corrió igual suerte. Las autoridades señalan que los productos confiscados "fueron comprados con dinero del imperio", en referencia al gobierno estadounidense.

Nieto Muñoz fue traslada en marzo a la cárcel de mujeres conocida como Veguitas, en la oriental provincia de Las Tunas, tras un motín en la cárcel de mujeres del Guatao, en La Habana, donde cumplía una sentencia de 4 años de privación de libertad por los delitos de atentado, daño y desacato.

Pero la opositora no participó en el motín, "todo fue una patraña de la Seguridad del Estado", dijo su esposo.

"El último día que hablé con Aimara fue el día 5 (de mayo) por la mañana. Esa fue la última comunicación que tuve yo con ella", aseguró.

(A partir de un reporte de Ivette Pacheco para Radio Martí)

Denuncian muerte de reo en Santiago de Cuba por "falta de atención médica"

Instalaciones del centro penitenciario Mar Verde, en Santiago de Cuba.

Este domingo salió a la luz pública la muerte bajo custodia del estado del preso de 33 años Sandy Fernández Ortiz, presuntamente por una deficiente atención médica a una sepsis generalizada que desarrolló.

“Estaba afeitándose, despedazó una verruga que tenía producto a está cortada que él se dio y adquirió una infección, una sepsis generalizada, y no hubo una asistencia médica oportuna ni adecuada”, denunció desde el poblado santiaguero del Cristo el activista de la Alianza Democrática Oriental José Antonio López Piña.

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"Se dedicaba a comprar frutas como zapote (mamey), mango y otros productos cosechados y los vendía en los mercados de Santiago de Cuba. Fue amenazado en varias ocasiones por el jefe de sector y el jefe de la policía del poblado del Cristo con que lo iban a encarcelar porque no estaba vinculado a las labores agrícolas", señaló López Piña.

Fernández Ortiz, originario de El Cristo, cumplía dos años de privación de libertad en la prisión de Mar Verde, en Santiago de Cuba, bajo la Ley de peligrosidad social predelictiva.

La organización Cuban Prisiones Defenders ha afirmado que las cárceles de Cuba albergan alrededor de 11,000 personas por cargos denominados en el Código Penal como predelictivos, es decir, sin delito.

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