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Arte y Cultura

Ensayista cubano premiado por Obama es publicado por primera vez en Cuba

El presidente Obama entrega la Medalla Nacional de Humanidades 2010 al académico cubanoamericano Roberto Gonzalez Echevarria.

Roberto González Echevarría, más conocido por su historia del béisbol en la isla, recibió en 2011 la Medalla Nacional de Humanidades de EE.UU. Tres años después le conceden en su país natal el Premio de la Crítica, y ve publicado su primer libro.

El escritor, catedrático universitario y crítico literario cubano exiliado Roberto González Echevarría (Sagua la Grande, 1943) recibió el martes el Premio de la Crítica 2013 otorgado por Instituto Cubano del Libro adjunto al Ministerio de Cultura de Cuba, por su obra Lecturas y relecturas. Estudios sobre literatura y cultura.

Lecturas y relecturas...
Lecturas y relecturas...

La distinción se otorga a los mejores libros ─el primero suyo en Cuba─ publicados en el año por casas editoriales de la isla (Ediciones Capiro, Santa Clara).También es la primera vez que se concede a un escritor exiliado.

Tal vez el nombre de Gonzalez Echevarría no le diga nada si usted no se mueve en los círculos académicos o literarios. Pero sí puede que lo haya visto en la televisión en inglés, siendo entrevistado sobre la nueva ola de peloteros cubanos en las Grandes Ligas.

Y es que, como cualquier cubano, también habla de pelota, sólo que con la autoridad y la profundidad de un acucioso investigador del tema.

La gloria de Cuba...
La gloria de Cuba...

Leonardo Padura, laureado escritor cubano y también amante del béisbol, ha confesado sentir envidia de la buena cuando leyó, primero, un ensayo suyo sobre el tema, y luego La gloria de Cuba: historia del béisbol en la isla, un libro que el autor de la saga de Mario Conde define como “el imprescindible rescate de una memoria dispersa de lo que fue el béisbol en Cuba no ya en el lejano siglo XIX, sino en la oscurecida y postergada etapa republicana”.

Pero Roberto Gonzalez Echevarría ha dejado huellas más allá de su indagación en los anales del pasatiempo nacional. La trayectoria en el mundo de la crítica literaria del Profesor de Literatura Española y Latinoamericana y Literaturas Comparadas de la Universidad de Yale le ganó en 2010 la Medalla Nacional de Humanidades de Estados Unidos.

En marzo de 2011 el presidente Barack Obama se la entregó personalmente a él y otros nueve académicos en el East Room de la Casa Blanca, en una ceremonia en la que también presentó la Medalla Nacional de las Artes a celebridades como Quincy Jones y James Taylor.

El presentador de la ceremonia dijo entonces que se otorgaba la Medalla Nacional de Humanidades 2010 al profesor Roberto González Echevarría “por sus contribuciones a la crítica literaria hispanoamericana. Su obra pionera “Mito y Archivo: una teoría de la narrativa latinoamericana” es uno de los trabajos académicos más ampliamente citados sobre la literatura en lengua española”, precisó.

Roberto González Echevarría condecorado por el presidente Obama con la Medalla Nacional de Humanidades
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Menos en su tierra

Pero pese a ser ampliamente reconocido fuera de Cuba, el académico no ha sido profeta en su tierra. A pesar de haber mantenido una actitud política conciliatoria hacia el gobierno cubano (su nombre aparece entre los participantes del diálogo de 1978 con “la comunidad cubana en el exterior” que dio origen a los despabilantes “vuelos de la comunidad”) en su país sólo se hablaba de él entre las élites literarias y a menudo en voz baja.

Otro escritor cubano exiliado, Amir Valle, recuerda que escuchó hablar por primera vez de González Echevarría en 1986 durante una tertulia entre colegas, entre los que figuraban los fervientes oficialistas Eduardo Heras León y Reynaldo González.

Valle observa que “en las propias universidades españolas (al menos aquellas con las que he tenido contacto: Complutense y Autónoma de Madrid, Universidad de Murcia, de Salamanca) se consideran fundamentales, entre otros, los textos escritos por este ensayista cubano sobre la obra de Cervantes, sobre las claves para el entendimiento del legado cervantino a las letras hispanas, y su incursión crítica sobre la novela La Celestina ha adquirido carácter de clásico”.

Lamenta sin embargo que la obra fundamental del coterráneo en la diáspora sea casi desconocida en la Isla, salvo por "los más encumbrados escritores". En todo caso, sólo sus libros publicados en el extranjero podían haber llegado a Cuba, pues hasta hoy ninguna editorial local había publicado títulos de González Echevarría.

El intelectual cubano residente en México Rafael Rojas incluyó dos de ellos en una selección de 70 libros importantes para la cultura cubana que no han sido publicados en la isla durante el tiempo que lleva el castrismo en el poder

En El Estante Vacío: Literatura y Política en Cuba, Rojas escoge diez títulos por cada uno de siete géneros literarios. Entre los de historia figura La gloria de Cuba. Historia del béisbol en la isla (2004), mientras que en el género de ensayo aparece Alejo Carpentier: el peregrino en su patria (1993)

Evolución política

A González Echevarría se le ha llamado “dialoguero” por su participación en el diálogo del 78, colaboraciones con la revista Areíto y visitas a la isla, pero algunos escritos suyos más recientes no dejan traslucir a un alabardero o agente de influencia del gobierno de Cuba.

En una explicación para The New York Times de las razones que lo llevaron a escribir The Pride of Havana: A History of Cuban Baseball ─Premio Dave Moore al mejor libro sobre béisbol de 2002 y versión original en inglés de La gloria de Cuba─ ofrece los resultados de su investigación sobre el mito de que equipos de Grandes Ligas se interesaron en firmar como lanzador en su jueventud a Fidel Castro, y anticipa lo que el entonces estudiante de Derecho de la Universidad de La Habana llegaría a ser:

El hábito no hace al monje: Fidel Castro nunca fue pelotero, dice el historiador del béisbol Roberto González Echevarría
El hábito no hace al monje: Fidel Castro nunca fue pelotero, dice el historiador del béisbol Roberto González Echevarría

“He encontrado el box-score de un juego intramural entre la Escuela de Derecho y la de Negocios de la Universidad de La Habana, donde un tal F. Castro lanzó y perdió, 5-4, a finales de noviembre de 1946; es probable que éste sea el único box-score en el que aparece el futuro dictador (periódico El Mundo, 28 de noviembre 1946)”.

También pone en los hombros del castrismo la responsabilidad por querer reescribir la historia borrando los triunfos de los peloteros y otros cubanos anteriores a la revolución:

“En la propia Cuba, el esfuerzo por subrayar los logros de la revolución ha conllevado a borrar nuestra memoria del béisbol, en una especie de lobotomía cultural. Mientras alardea de sus logros y triunfos, el régimen cubano actual realmente ha aprovechado la fuerza del deporte cubano antes de 1959, y la importancia que los cubanos conceden a los deportes, especialmente el béisbol".

"Como en las artes (danza, literatura, pintura, música), el régimen se ha investido realmente de conquistas cubanas que se remontan hasta el siglo XIX. En lugar de una ruptura, como ellos dicen, los logros cubanos después de 1959 en estos campos son realmente continuidades y retenciones. Mi objetivo es preservar la memoria común”.

En su artículo sobre los méritos ignorados en Cuba de este cubano fuera de liga, Amir Valle lamenta “la invisibilidad que sufre Roberto González Echevarría en la cultura nacional: el desconocimiento y la minimización de la importancia de su obra por parte de las nuevas generaciones de escritores, críticos y ensayistas de la Isla”.

Pero recuerda que siempre la realidad se impone: “las aportaciones de este cubano a las letras cubanas, latinoamericanas e hispanas, están ahí, indiscutibles. Llegará el momento, bien se sabe pues lo hemos visto en otros casos, en que se corporeizará su presencia en nuestra Cultura. Asistir al instante en que ocupe su lugar entre los grandes nombres del ensayismo cubano, sin velos ni sombras extrañas (siempre extraliterarias) que nublen su grandeza, es algo cada vez más posible”. Parece que ya viene llegando.

NOTA DE LA PRENSA CUBANA
El Premio Anual de la Crítica a libros de literatura y arte que distingue a los títulos más importantes publicados por las casas editoriales cubanas, durante el periodo de un año, fue otorgado el pasado viernes teniendo en cuenta la producción editorial correspondiente al 2013.
El jurado, presidido por el doctor Pedro Pablo Rodríguez seleccionó entre 82 obras nominadas por 16 editoriales, los siguientes títulos: Estrías, cuaderno de poemas de Soleida Ríos, de la Editorial Letras Cubanas; El 71. Anatomía de una crisis, ensayo de Jorge Fornet de la Editorial Letras Cubanas; Lecturas y relecturas. Estudios sobre literatura y cultura, ensayos de Roberto González Echevarría, de Edi­ciones Capiro; La noria, novela de Ahmel Eche­varría, de Ediciones Unión; Aquí de pie, novela escrita por Teresa Blanco de la Editorial Letras Cubanas; Pepe y la Chata, relatos de Nersys Felipe, de la Editorial Gente Nueva y Paseos corporales y de escritura, ensayo de Víctor Fowler, de la Editorial Letras Cubanas. El Premio será otorgado el 21 de octubre del 2014, a las 4:00 p.m., en la sala Federico García Lorca, del Centro Cultural Dulce María Loynaz.

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Rescatan colección de radionovelas hechas por exiliados cubanos en EEUU

Fragmento del manual sobre telenovelas de la colección de la Biblioteca Latinoamericana de Tulane. Tomado de digitallibrary.tulane.edu.

La Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane, en la ciudad de Nueva Orleans, atesora en formato digital una importante colección de radionovelas hechas por exiliados cubanos en Estados Unidos.

La Colección de Radionovelas Cubanoamericanas Louis J. Boeri y Minín Bujones Boeri abarca producciones creadas entre 1963 y 1970 en un estudio ubicado en el emblemático edificio miamense "Freedom Tower" y el manual ¿Qué es y cómo se produce una Radionovela?, ahora en formato PDF.

La mayoría son novelas radiales pero también incluye comedias, programas de consejos y autoayuda, dramas bíblicos, misterios, historias de espías, y espectáculos de variedades.

Entre los títulos disponibles en formato digital están “Amarga espera”, “Carmiña”, “El Camino infinito”, “El látigo blanco”, “La hora del Misterio”, "La hora trece" y “Se soltó el loco con Pototo”.

La productora America's Productions, Inc. (API) logró colocar sus programas en emisoras del gobierno estadounidense, en cientos de estaciones de América Latina y España, y en emisoras en español en EEUU, informa la biblioteca.

Para el centro de estudios, la colección representa "un recurso único para el estudio de la historia de los nexos políticos, culturales y comerciales entre Estados Unidos y Cuba a través de la radiodifusión pública durante de un momento crítico del siglo XX."

[Con información de la Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane]

20 de Mayo de 1902: avances del descalabro

La bandera cubana el 20 de mayo de 1902.

El autor rescata y comenta algunos incidentes callejeros que tuvieron lugar ese día en La Habana.

A Lesbia de Varona, bibliotecaria ejemplar

Nada para un cubano exiliado, amante de las cosas de su país, como una visita al Archivo Cubano de la Biblioteca de la Universidad de Miami, donde entre documentos, libros y colecciones de periódicos y revistas publicados en la isla a lo largo de los siglos XIX y XX, el visitante acaba por sentirse no sólo contemporáneo de todos los suyos --José María Heredia, Félix Varela, José Martí y otros incluidos-- sino repatriado.

Hay papeles que huelen a Cuba y un polvillo que se levanta de ellos y se adhiere a las yemas de los dedos al punto de confundirse con la piel, ávido de mezclarse con el nuestro que, aunque no lo advirtamos, también se adhiere a las publicaciones. Hay tintas que parecen haber goteado de la noche de la isla y páginas que al ser hojeadas susurran algo y exhiben manchas idénticas a las que cubren las manos de nuestras ancianas.

“La Habana en el primer día de la independencia”, un artículo publicado por Vicente del Olmo en un número de la revista “Carteles” correspondiente a mayo de 1952 y preservado en el Archivo Cuba de esa biblioteca, no sólo ofrece una idea exacta de los hechos que tuvieron lugar cincuenta años atrás sino del espíritu de celebración callejera que embargó al país, espíritu que algunos cubanos posteriores, con agenda propia e intereses ambiguos, borrachos de consideraciones extemporáneas, han pretendido y logrado emborronar.

Vicente del Olmo describe el ritual del cambio de poderes, la multitud jubilosa, las decoraciones azules, blancas y rojas, los arcos triunfales que se levantaron en diversas calles, los discursos, el momento en que el general Leonardo Wood y sus tropas abandonaron Cuba, los fuegos artificiales y el banquete ofrecido a Tomás Estrada Palma en el Teatro Nacional. Condénese lo que hay que condenar, pero no se amargue demasiado la fiesta:

A las 12 y 8 minutos, saludada por salvas de artillería y enormes aclamaciones del público estacionado en la Plaza de Armas, en el asta del Palacio Presidencial izose la bandera cubana. Las fuerzas norteamericanas y cubanas, tocando himnos, presentaron sus armas. Los generales Máximo Gómez, el caudillo de la Revolución, y Leonardo Wood, jefe de las fuerzas de ocupación –la intervención militar duró desde 1899 a 1902— después de arriado el pabellón de las estrellas del Norte, levantaron al aire la gloriosa enseña nacional de Cuba. El estampido del cañón, las bandas de música, las patrióticas aclamaciones del pueblo y las campanas de los templos que se echaron al vuelo, uniéronse en el saludo. La emoción patriótica hacía presa en todas las almas.

En medio de ese panorama exaltado, Vicente del Olmo registra un par de incidentes que 117 años después, a pesar del drama que supone el primero de ellos, invitan a esbozar una sonrisa y, si se les presta mayor atención, a meditar.

El cronista recuerda que el primer “20 de Mayo” tuvo lugar un crimen en la Plaza del Polvorín y describe el motivo: el guardia Urbano Collazo Hernández, al suspender un baile, fue asesinado por uno de los adoradores de Terpsicore... Si matar a un hombre por la razón expuesta es una barbaridad, la existencia en La Habana de un supuesto devoto de la musa griega del canto coral y la danza no sorprende menos. ¿Cómo puede reconciliarse la significación de los hechos que tenían lugar ese día con la furia de ese bailador y la evocación, en la prensa capitalina de mediados del siglo XX, de una hija de Apolo?

Nada hay que reconciliar: el disparate es consustancial a Cuba desde sus albores como nación. Quien lo dude debe buscar las décimas de Manuel de Zequeira y Arango (1764-1846) escritas, según título y subtítulo, Con motivo de cierta reunión de sujetos de buen humor el día 1 de enero de 1811 (mes y día no deben pasarse por alto). Transcribo la primera de ellas:

Yo vi por mis propios ojos
(Dicen muchos en confianza)
En una escuela de danza
Bailar por alto los cojos.
Hubo ciegos con anteojos
Que saltaban sobre zancos.
Y sentados en los bancos
Para dar más lucimiento
Tocaban los instrumentos
Los tullidos y los mancos.

Vicente del Olmo da fe de otro hecho curioso: la caída desde un árbol que sufrió José Pazo y Álvarez, en el Parque Central, al entusiasmarse y aplaudir, perdiendo el equilibrio por la falta de apoyo, a la bandera cubana que pasaba. El teatro español abunda en personajes cuya caída del caballo presagia lo peor: el predominio de las pasiones sobre la razón, la perdición del jinete. La mitología griega y la Biblia advierten sobre la fatalidad de caer. No puedo leer la noticia del suceso sin adivinar en el percance del patriota entusiasta un augurio del descalabro que sufriría la República.

Entre las muchas actividades que tuvieron lugar aquel día destaco una función gratuita ofrecida por el Circo Pubillones para los vecinos más humildes de La Habana. Un afiche de la compañía muestra a una joven domadora, armada de látigo, entre seis leones. Ni un elefante, un chimpancé, un caballo, un perro, animales inofensivos; ni siquiera un payaso o acróbata: cinco fieras que rugen, muestran los colmillos, y una sexta que además de secundarlas salta impetuosa a través de un aro de fuego. Mirándolas fijamente me ha parecido verlas encarnar las seis provincias en que estuvo dividida la isla desde 1878 hasta 1976, y ver en la joven domadora inexperta, una representación de la República misma poco antes de ser devorada.

¿Fue Kandinsky el pionero del arte abstracto?

Obra de la pintora sueca, Hilma af Klint. Foto VBermúdez

Hasta ahora, todos los tratados, manuales y libros de Historia del Arte han reseñado e impartido en las universidades que la primera pintura abstracta la realizó el artista plástico ruso Vasili Kandinsky en 1911.

Kandinsky, además, escribió libros como “De lo Espiritual en el Arte”, y “Punto y Línea Sobre el Plano”, en los que explicaba sus teorías sobre su informalismo, donde la figura antropomórfica había desaparecido de sus cuadros.

A partir de esa fecha, el abstraccionismo se convirtió en una tendencia muy en boga en la pintura que ha llegado hasta nuestros días, convirtiéndose en la modalidad central que desarrollaron a lo largo de su vida artistas como Piet Mondrián, Kasimir Malevich, Jackson Pollock y De Kooning, por mencionar sólo a unos pocos.

Pero ahora el conocimiento de que corresponde a Kandinsky la primera obra abstracta, va a cambiar. El Guggenheim de New York acaba de presentar una exposición de la pintora sueca, Hilma af Klint, que presenta obras de esta artista que en 1906, cinco años antes de la acuarela de Kandinski, ya trabajaba la abstracción.

Las pinturas de Klint estuvieron guardadas hasta 1986, veinte años después de su muerte, porque ella consideraba que su época no estaba preparada para el arte abstracto.

Por último, hay que destacar que Klint nunca participó en exposiciones ni movimientos artísticos.

"Dos espías en Caracas", una novela sobre la ocupación cubana en Venezuela

Fidel Castro recibió a Chávez en el Aeropuerto Internacional José Martí el 13 de diciembre de 1994.

El escritor y periodista venezolano Moisés Naím se ha liberado del "yugo de la no ficción" para revelar en una novela cómo Hugo Chávez construyó el Socialismo del siglo XXI "bajo la tutoría, la guía y el control del régimen de La Habana".

"Dos espías en Caracas", que saldrá a la venta en Estados Unidos el próximo 21 de mayo, tiene como protagonistas a Eva, agente de la CIA, y Mauricio, agente de la inteligencia cubana, que viven su amor en medio de las intrigas, crisis y constantes cambios que se suceden a la par que avanza la revolución de Chávez en Venezuela.

Naím, de 66 años, señala en una entrevista con Efe que la novela es producto de la "frustración" por no poder comprobar cosas que sabía que estaban sucediendo en Venezuela y que, por tanto, se le quedaban en el tintero de sus artículos, columnas y programas de televisión.

"Decidí que me iba a liberar del yugo de la no ficción y que iba a contarlo como una novela", explica por teléfono este periodista galardonado con el Premio Ortega y Gasset y tres Premios a la Excelencia de la Sociedad Americana de Editores de Revistas.

Naím lleva más de veinte años viviendo fuera de Venezuela, aunque ha seguido investigando, analizando e informando fehacientemente sobre una realidad que es el sustento de su primera pero no última novela, pues, según dice, ya va "por el quinto capítulo" de la próxima, que "no tiene nada que ver con Venezuela".

Era ministro de Fomento de Carlos Andrés Pérez cuando el 4 de febrero de 1992 un grupo de militares, entre ellos el teniente coronel Hugo Chávez Frías, intentó apoderarse del poder, un episodio con el que comienza "Dos espías en Caracas", que finaliza con la muerte de Chávez en 2013.

Según dice, fue uno de los primeros en avisar de la "ocupación de Cuba en Venezuela, una ocupación furtiva, clandestina y secreta, pero determinante", que no se puede negar "porque sería como pretender tapar la luna con un dedo".

Aunque alentó a sus colegas periodistas, corresponsales extranjeros y académicos a investigar cómo "el gobierno de otro país había tomado el control", todos los intentos fracasaban, porque era una ocupación "invisible", porque "por definición era secreta".

"Mi liberación fue decir, bueno, voy a escribirlo como si fuera una ficción, aunque yo creo que realmente ocurrió en la realidad", subraya este ensayista, escritor y periodista, que ha publicado previamente una decena de libros de no ficción.

Naím se preocupó de que "Dos espías en Caracas" fuera una novela por más que estuviera sustentada en la realidad y que en la trama aparecieran personajes reales con nombres y apellidos verdaderos.

No quería hacer un tratado académico ni un texto didáctico o pedagógico. Tampoco un manifiesto. Lo que quería era crear una obra de ficción "accesible, interesante y divertida para una gran audiencia", subraya.

"La intención" es dar a conocer lo que sucedió en mi país a través de una historia divertida de leer", en la que se "entremezcla la gran Historia con la pequeña historia", dice en respuesta a una pregunta de Efe.

Eva y Mauricio son personajes de ficción, pero hay otros de los que intervienen en la historia que son composiciones de distintos personajes reales que Moisés Naím conoció o de los que supo por su trabajo periodístico.

No hay nada autobiográfico en "Dos espías en Caracas", dice y al respecto precisa que le hubiera parecido "muy narcisista" insertarse en una "historia tan importante" por el hecho de que él fuera parte del Gobierno venezolano en la época en que arranca la trama.

Naim se muestra reacio a hablar de la situación actual de Venezuela, pero sí es claro en señalar que la "tragedia" actual fue "creada y sembrada" durante la Presidencia de Chávez.

Nicolás Maduro, el presidente a quien no reconocen como tal más de medio centenar de gobiernos, el de Estados Unidos incluido, los cuales apoyan a Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional, no ha "alterado de manera significativa las políticas que Chávez impuso en Venezuela, ni la forma de hacer política, ni las relaciones internacionales".

Lo que sí ha cambiado es que Maduro es "menos talentoso y carismático" que Chávez, y "más importante" aún, "no tiene su misma chequera".

Chávez tenía "una infinita cantidad de dinero", producto de la venta de petróleo a precios elevados, y del "endeudamiento del país", pues pese a esa abundancia, "pedía prestado".

Naím, que presentará "Dos espías en Caracas" el 21 de mayo en una
librería de Miami, anunció que en octubre saldrá la edición en inglés y ya se han vendido los derechos para la traducción a otros idiomas.

En América Latina y España ha tenido la "gratísima sorpresa" de que la novela está teniendo éxito, dice el escritor, al que le encantaría que llegara a su país, pero la situación económica no lo hace posible.

“Aquí lo que hay es que irse”, una novela sobre el síndrome cubano de la estampida

Un cubano en el Malecón observa la llegada de un buque español a la Bahía de La Habana.

La escritora Verónica Vega, quien estrenó este sábado el libro “Aquí lo que hay es que irse” (Neo Club Ediciones) en el Café Demetrio de Miami, conversó con nuestros oyentes sobre el significado de la frase que da título a su primera novela.

Invitada al programa de Radio Martí “Entre Nosotros”, conducido por el escritor Orlando González Esteva, la autora comentó sus impresiones del exilio cubano de Miami, ciudad que visita por primera vez, el desarraigo de los cubanos y lo que ella denomina el síndrome de la estampida.

“Me siento como parte del síndrome de la estampida que existe en Cuba, lamentablemente. Uno vive en Cuba tratando de fundar algo y estás como fundado algo y todo el tiempo ves cómo se deshace. Es un trabajo que nunca termina y es la lucha contra la desesperanza”, dijo en su entrevista con González Esteva.

Sobre el título de su primera novela, la escritora residente en la isla explicó la dureza de vivir en Cuba, un país donde “todo el mundo te maltrata” y los cubanos se sienten como intrusos o extraños y a la misma vez sienten un profundo amor por su tierra.

La autora reflexiona sobre la frase “Aquí lo que hay es que irse”, unas palabras, que a su juicio están cargadas de dolor porque una vez que los cubanos abandonan la isla, mantienen una “relación dolorosa y entrañable” con Cuba, que los mantiene atados por un cordón umbilical.

“Es un sentimiento que arrastras a donde quiera que vayas”, dijo.

Vega es parte del grupo de artistas que ha protestado contra el Decreto 349, por considerarlo como una herramienta para ejercer la censura.

Hoy dice que vive como muchos cubanos en un “insilio” donde no pertenece a nada y no tiene ningún vínculo con el Estado.

“Fui parte del proyecto Omni Zona Franca y del Festival Poesía sin Fin y había instituciones que, aunque con cierta suspicacia, podían ayudarnos.Ahora no pasa así. Y todo lo tenemos que hacer desde nuestras casas, con el Decreto 349 ni siquiera puede hacerse desde la casa”, apuntó.

Nacida en La Habana en 1965 y con un padre que emigró a Estados Unidos en 1968, la autora cuenta que vivió el dolor de la separación familiar y la frustración de no poder abandonar el país en 1980, cuando con el éxodo del Mariel su familia se quedó esperando un barco que nunca llegó.

“Siempre viví con la idea de que íbamos a vivir en Estados Unidos”.

Vega ha transitado por varias manifestaciones artísticas como el teatro, la pintura y finalmente la literatura donde ha publicado libros de cuentos, de literatura infantil y tiene dos novelas en progreso. Es colaboradora de sitios digitales como Havana Times y Diario de Cuba.

[A partir del Programa Entre Nosotros, conducido por Orlando González Esteva]

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