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Angel Carromero, rehén VIP

Ángel Carromero, a su llegada a la cárcel de Segovia

Hubo un estruendo, un silencio y la convicción de haber entrado de cuerpo entero en alguna de sus peores pesadillas, en una auténtica tragedia.

Hubo un estruendo, un silencio y la convicción de haber entrado de cuerpo entero en alguna de sus peores pesadillas, en una auténtica tragedia.

No alcanzaba a saber bien en qué lugar estaba cuando ya le habían comunicado que de sus compañeros de viaje, los dos cubanos habían muerto y el sueco ya había abandonado la isla rumbo a su país. Le dijeron que la cosa no pintaba demasiado bien para él.

En ese lapsus se movilizaron procesadores y generadores de opinión decantados con mayor o menor claridad hacia un lado u otro de los fervores que supieron despertar el medio siglo de hegemonía gubernamental en la isla de Cuba. Más bien furibundos hooligans de las insignias de una y otra orilla presentando pasión más que razón, toda vez que no queda ni rastro de las posiciones ideológicas asistidas por la pizca de seriedad con que solían apuntalar sus respectivos discursos, los enemigos dialécticos de antaño.

Se movilizaron junto a la información todo tipo de versiones, sostenidas por la sospecha, basadas en conjeturas; se abrió un frente que sin embargo no llegó a fraguar en intensidad ni en dureza, como otrora lo hicieran las diferentes batallas de opinión sostenidas entre la dictadura cubana y el resto del mundo, un tanto por el visible desinterés en la riña como táctica, por parte del ejecutivo de Raúl Castro a diferencia de su hermano Fidel, y por otra parte por las delicadas negociaciones que esperaban para ser atendidas, con el fin del retorno del mitad temerario y mitad infausto dirigente de las Nuevas Generaciones del PP, partido que actualmente preside con mayoría absoluta el gobierno del Reino de España.

Ángel Carromero se había dirigido a Cuba, para reunirse presuntamente y llevarles fondos de manera clandestina a dos de los más exquisitos disidentes que cualquier político extremista puede desear como oponente, para la organización a que pertenecían, con la fatalidad de que ambos murieron en un mal llamado “accidente” que transcurrió con él al volante. Tanto si se atiende a la versión que sostiene la familia de Payá, según la cual fueron embestidos por detrás hasta salirse de la carretera y colisionar con el árbol fatídico, o si se cree la versión oficial, que asegura que Carromero no pudo controlar el vehículo por la velocidad y el estado de la carretera, la denominación del hecho como accidente es errónea, en el primer caso se desprende por lo evidente y en el segundo porque el ciudadano Ángel Carromero tenía retirados los doce puntos del carnet de conducir en España por diferentes infracciones y temeridades al volante, solo que aún no se había procedido a la retirada física del carnet. Si se conduce un vehículo en esas circunstancias, la tragedia es fruto de la consecuencia, no del azar.

La perspectiva de cuatro años de prisión pendió sobre su ser. Según desde el ángulo desde el que se lo mire era terrible o una bendición. Para cualquier cubano eso sería como un sueño, solo el participar de alguna manera en la financiación de la disidencia, comportaría una cantidad ingente de años de condena, y si encima se era responsabilizado de la muerte de dos personas, cuatro años tendrían sabor a manjar. Pero desde el punto de vista del dirigente político en carrera hacia las fases superiores del Partido, cuatro interminables años en las cárceles cubanas, así fuese en la sensiblemente mejor prisión para extranjeros, sería la concreción de una de esas pesadillas de ubicación no demasiado nítida entre la remembranza y la premonición.

Al cabo de una serie de negociaciones llevadas a cabo con la prudencia y el escepticismo político necesarios para arribar al éxito, el dirigente a medio camino entre el héroe y el villano fue trasladado a España, para ser ingresado en la también nada ordinaria prisión de Perogordo, en Segovia, donde suelen pernoctar los reos VIP del panteón ibérico, sus ineludibles veladas a la sombra de la justicia.

Alrededor de dos mil cuatrocientos españoles están detenidos actualmente fuera de España en prisiones de todo el mundo, el 83% por delitos contra la salud pública, en su mayoría casos de pequeños tráficos de estupefacientes sin intervención de hechos de sangre. Es de recibo preguntarse si no habrá tenido algo que ver su filiación y cargo político en la prontísima puesta en marcha del convenio bilateral de sentencias penales firmado entre el país europeo y el caribeño y no sería descabellado asimismo, solicitar una explicación de con que fondos se atendió a este nebuloso caso especifico.

En la cálida perla del Caribe, los presos juzgados y condenados por delitos de mucha menor enjundia que los cargados sobre la espalda de Ángel Carromero, tanto los considerados presos políticos como los presos comunes por causas que solo en Cuba se penalizan con ingreso a prisión, conforman una abultada cantidad, aunque ciertamente imprecisa por la carencia de un portavoz único y fiable, y en ese caso también corresponde preguntarse que negoció el estado de Cuba para que se diese carpetazo sobre el fallecimiento de dos militantes políticos, de dos ciudadanos cubanos, de manera tan ambigua y poco clara, y aunque solo fuese por respeto a todos esos presos que permanecerán hasta más allá del agotamiento de las reminiscencias y presagios de la más persistente de sus antiguas pesadillas, invitar a que aclaren cuales fueron los privilegios y las prebendas aplicadas en este turbio caso, rodeado de velos y candados echados desde las correspondientes orillas de los antiguos contendientes.

Publicado originalmente en El blog de martinguevara

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Aniversario de la República que perdimos

El General Wood transfiere el gobierno a Tomás Estrada Palma en el Palacio el 20 de Mayo de 1902. Library of Congress.

La república de Cuba se constituyó el 20 de mayo de 1902, de oficio hace 118 años que es una nación independiente y soberana, una cuenta que no se corresponde con la realidad.

Desde hace 61 años en la isla se estableció un régimen totalitario subsidiario de la extinta Unión Soviética que llegó a tener en el preámbulo de uno de sus constituciones una especie de invocación al Kremlin, significando que era una especie de deidad a la cual rendir tributo.

Hasta 1933, los primeros 31 años de su existencia, la soberanía insular fue limitada por un apéndice constitucional impuesto por Estados Unidos que se conoce como Enmienda Platt, fue a partir de su derogación que el país asumió todas sus prerrogativas hasta la conversión de la isla en una satrapía soviética, 1959, por conveniencia de los hermanos Fidel y Raúl Castro.

La historia de la Cuba republicana no difiere en gran medida de la del resto de sus pares del hemisferio, salvo que alcanzó en menor tiempo importantes progresos sociales y económicos que la situaron entre las naciones más adelantadas del continente.

Cuba padeció los mismos males que las antiguas colonias convertidas en repúblicas: inestabilidad y las ambiciones de caudillos amparados por grupos políticos.

Todos los países del hemisferio en su recorrer republicano han sufrido severas convulsiones de carácter social y político, y la mayor de las Antillas fue una más entre sus iguales.

El país, al igual que los del resto de América, proyectó mucho de su hacer alrededor de figuras notables que en muchas ocasiones eran cabecillas que confundían sus agendas personales con las nacionales, como fueron los casos entre otros, de José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Fulgencio Batista y Gerardo Machado, pero tampoco le faltaron a la nación verdaderos patriotas que hicieron todo lo posible por concretar una sociedad justa y democrática como Aureliano Sánchez Arango, Antonio de Varona y Emilio "Millo" Ochoa, y muchos más que harían la relación muy extensa.

A pesar de la actitud de ciertos políticos, la mayoría del pueblo cubano era nacionalista, convicción que se acentuó durante el segundo gobierno de Gerardo Machado, particularmente en el sector estudiantil, protagonista clave en el fin del mandato del general de la independencia convertido en dictador.

El derrocamiento del general Machado en 1933 trajo a la vida nacional personalidades que continuarían siendo determinantes 25 años después.

Más relevante, quizás, que la influencia de personalidades como Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martin, Carlos Prío Socarrás y Eduardo Chivás fueron las complejas consecuencias que generaron en el imaginario colectivo de la nación las frustraciones de un proceso que se supuso reparador y justo, que conduciría a la República por la que se había luchado por más de 30 en las guerras de la Independencia.

Después de tres gobiernos democráticos, elegidos por mayoría popular en los que el país siguió cosechando éxitos aunque no los suficientes, uno de los caciques del 33, Fulgencio Batista, decidió retomar el poder y patrocinó un golpe de militar que resultó en caldo de cultivo para un proceso insurreccional que capitalizó Fidel Castro.

En 1959 Castro instauró en la isla la dictadura más cruenta que ha padecido el hemisferio, internacionalizándola al subvertir el orden político en el continente e iniciar una política hostil contra Estados Unidos.

El padrinazgo de la Unión Soviética a Castro determinó que sectores de la oposición procuraran la ayuda de Estados Unidos, que afectado en sus intereses económicos y políticos, no dudó en prestar su apoyo.

Cuba se transformó en satélite de la URSS y en su plataforma política y militar en el continente americano. Bases de submarinos, espionaje electrónico y de cohetes balísticos con capacidad nuclear. Más de cincuenta mil militares soviéticos estuvieron desplazados en suelo cubano.

Hoy la isla está controlada por una banda criminal que ha impuesto un régimen orientado a la represión, sectarismo e intolerancia y a la creación de una sociedad de víctimas y victimarios.

Estos años han sido duros y crueles para la mayoría de los cubanos, incluidos muchos de los que trabajaron a favor del castrismo que hoy ven sus esperanzas frustradas por los continuos fracasos de la dictadura.

Castro y Batista: la prensa y las consecuencias

Fidel Castro tras salir de la cárcel, durante la entrevista que le hiciera Agustín Alles para la popular revista Bohemia.

El análisis de los acontecimientos y su abordaje en los medios de comunicación en la Cuba posterior al golpe militar del general Fulgencio Batista del 10 de marzo de 1952, harían aventurar que la revolución de los castristas aconteció más en la prensa y la opinión pública que en la misma Sierra Maestra o el clandestinaje.

En el artículo Lo que iba a decir y me prohibieron, escrito recién salido de la cárcel tras ser amnistiado por los sangrientos sucesos del asalto al Cuartel Moncada y publicado en el periódico La Calle el 8 de junio de 1955, Fidel Castro reconoce: "el periódico La Calle, junto a la revista Bohemia, han sido un factor decisivo en el triunfo de la verdad y en la aplastante victoria que hemos logrado sobre la hipocresía y el crimen".

De la Sierra a Kukine...

El fallecido Agustín Alles Soberón, quien fuera reportero estrella de la sección En Cuba de la revista Bohemia y el segundo periodista en el mundo en subir a la Sierra Maestra, detrás Herbert Matthews, de The New York Times, y entrevistar a Castro, confesó al autor de este trabajo y otros periodistas de Radio Martí, que luego de bajar de las montañas orientales con las respuestas del jefe rebelde, se escondió por unos días en la ciudad de Santa Clara, en casa de una íntima amiga, hasta que un día se presentó a la puerta una espiritista de la barriada y que pidió hablar con el joven de los papeles. Al tenerlo delante, le dijo: Mire joven, no se esconda más, es peligroso que se esconda en esta situación en que anda metido. En cambio, usted se salvará al seguro si se presenta en público, espere una oportunidad en que pueda personarse en un evento de alto nivel.

Alles, quien sería después en el exilio jefe de Noticias de Radio Martí, aseguró que a los pocos días, Batista daba una rueda de prensa en la mansión de su finca de Kukine en las cercanías de La Habana y pensó que aquella sería la oportunidad predicha por la espiritista. Tras viajar en el auto de un amigo, se presentó en la anunciada conferencia en calidad de reportero de Bohemia y relató que al traspasar el umbral de la sala, el cienfueguero Otto Meruelo, altisonante vocero del régimen, le interpeló desde la tribuna a la diestra del general: "¡Pero qué bien, Agustín Alles, de la Sierra para Kukine!"

Según Alles, Batista atajó al momento: "Otto, el Sr. Alles sólo ha estado haciendo su trabajo, él está en todo su derecho de ir a la Sierra y venir a Kukine, que para eso es periodista".

Batista se había expresado de forma similar sobre los editores cubanos que viajaron a Ciudad de México en octubre de 1953, a la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP. En una entrevista que le dio a Mathews, del New York Times, el cual fue publicado el 16 de octubre de 1953, dijo que no tenía nada en contra de los editores que fueron a la SIP. También elogió el papel de la prensa, dijo que la censura es "extremadamente impopular", y que jamás pensó en "imponer censura de forma permanente".

Entretanto, tras el triunfo del castrismo, Meruelo cumplió 20 años de cárcel de una condena de 30 por un delito de opinión.

El dictador Fulgencio Batista, en unión de su esposa y su primogénito en la finca Kukine. Foto de 1958.
El dictador Fulgencio Batista, en unión de su esposa y su primogénito en la finca Kukine. Foto de 1958.

Bohemia, la revista que lo hizo famoso

Pero antes de estar en Kukine, Alles entrevista a Castro para las páginas de Bohemia el 22 de mayo de 1955 -el mismo mes en que el asaltante del Moncada sale de la cárcel- con un aparatoso despliegue de atrevidas y sugestivas fotografías, y bajo el caballeresco título de Soy un combatiente sin odios ni resentimientos. La conversación de Castro con Alles terminó por catapultar al activista desde el plano nacional al continental. La revista desde los años treinta, y por su papel en la opinión pública respecto a la caída del presidente Gerardo Machado, se convirtió en la primera publicación de Cuba y tal vez de Latinoamérica.

Castro es entrevistado por Agustín Alles Soberón para la revista Bohemia.
Castro es entrevistado por Agustín Alles Soberón para la revista Bohemia.

Bohemia no parece así detenerse en su afán de promover la causa de Castro pues, el 28 de julio de 1957, publica íntegro el discurso del jefe de los alzados en las montañas orientales bajo el título de Manifiesto de la Sierra Maestra, que firman además Raúl Chibás y Felipe Pasos.

Sobre la libertad de prensa en tiempos de Batista

En tiempos del general Batista, el único medio clausurado por el régimen sería el periódico La Calle -el 16 de junio de 1955- que divulgaba muchos mensajes del Movimiento 26 de Julio. Algunas emisoras fueron cerradas, pero temporalmente. CMCA-Radio Mambí fue suspendida por 10 días en diciembre de 1952. "Batista solía ofrecer disculpas por la censura, y decía que era una acción necesaria debido a la crisis nacional", informa Michael Salwen en su libro "Radio and Television in Cuba".

Salwen dice que el diario en inglés Times of Havana tenía un censor que era amigable y tomaba café en la sala de redacción. Clarence Moore, dueño del rotativo, dijo que sólo una vez hubo censura, cuando no pudieron publicar "una nota sobre las madres de víctimas de tortura de Batista".

En realidad Batista no se carga la Constitución de 1940 -recordemos el papel clave del hombre fuerte para que Cuba pudiera darse la tan alabada Carta Magna de 1940- sino que a partir del 10 de marzo de 1952, específicamente el 4 de abril, firma la Ley Constitucional de la República que establecía unos estatutos añadidos a la Constitución del 40 y que, aunque sigue garantizando la libertad de expresión, en su artículo 41 se encarga de aclarar que la misma podrá "suspenderse en todo, o en parte del territorio nacional por el tiempo que fuere necesario para la seguridad del Estado, o en caso de guerra o invasión en el territorio nacional, alteración del orden público y otros que perturben hondamente la tranquilidad pública; así como cuando sea necesario para combatir el terrorismo o pistolerismo, y podrá decretarse por el Consejo de Ministros rigiendo la Ley de Seguridad y Orden Público, sin perjuicio de las medidas especiales que crea conveniente el Presidente de la República, dándole cuenta al Consejo de Ministros".

Justo lo que acontece en la isla a partir del asalto al Moncada.

Si bien por norma, las contiendas bélicas se caracterizan por atacar el derecho a la libertad informativa -lo que no debe extrañar puesto que primero se ataca el derecho a la vida-, el caso de la contienda isleña de 1956-1958 se comporta de forma bastante sui generis porque, a pesar de las restricciones circunstanciales señaladas en el artículo 41, la subversión siempre encontró los cauces adecuados para acceder con frecuencia, a veces inaudita, a los medios de difusión, tanto cubanos como extranjeros.

¿Qué hizo la prensa con esa libertad de prensa? ¿Contribuyó a la libertad general del pueblo de Cuba?

Fidel Castro con fusil de mira telescópica en el New York Times.
Fidel Castro con fusil de mira telescópica en el New York Times.

Adorado por la prensa americana

La prensa internacional, sobre todo norteamericana, no se quedó atrás sino que muchas veces se adelantó y superó a la prensa nacional en su activismo a favor de Castro, así, baste señalar que el 24 de febrero de 1957 -nótese lo cabalístico de la fecha en relación con el levantamiento independentista del 24 de febrero de 1895 y la presunta continuidad del mismo en el castrismo- sale publicada la mencionada entrevista en el Times, en portada, y como la primera de una serie de tres artículos sobre Cuba bajo el título de Rebelde cubano es visitado en su escondite e ilustrado con una foto de Castro armado de un fusil de mira telescópica y con la copia fotostática del autógrafo que le entregara al periodista Mathews.

Un mes más tarde, el 25 de marzo, la revista Life publica el reportaje y una foto de Castro en la Sierra Maestra fumándose un tabaco, tomados ambos del Times, y señala que su reputación como el "Robin Hood cubano" se incrementa cada día.

Al mes siguiente, el 28 de abril, los periodistas estadounidenses Robert Taber y Wendell Hoffman suben a la Sierra y permanecen con los subversivos más de una semana. De esa estadía sale el documental Rebeldes en la Sierra Maestra, transmitido por la cadena de televisión CBS el 19 de mayo de 1957 (otra fecha cabalística, nada menos que el aniversario de la muerte de José Martí en Dos Ríos).

El 21 de mayo la revista Life reproduce la crónica de Taber y Hoffman en CBS. El 7 de enero de 1958 el Times publica un editorial donde se refiere a la carta de Castro, recién conocida en Miami, dirigida a los grupos políticos integrados en el llamado Pacto de Unificación y deja claro su apuesta por el fortalecimiento del Movimiento 26 de Julio.

Ese mismo mes el Times vuelve a publicar otra entrevista a Castro, realizada en la Sierra por el reportero norteamericano de origen húngaro, Andrew St. George. En abril Life la reproduce a doble página y con seis fotos añadidas.

La cronología que publicamos a continuación (tomada de los mismos medios del régimen cubano) muestra que, como ha dicho Timothy P. Wickham-Crowley en su libro Guerrillas & Revolution in Latin America. A comparative study of insurgents and regimes since 1956, Princeton, Princeton University Press, 1993, la presencia de Castro en la prensa de la época era realmente abrumadora.

Cronología de la presencia de Castro en la prensa en tiempos del general Batista (1955-1958)

  • 19/03/1955

Desde prisión, Castro escribe carta al periodista Luis Conte Agüero. Es publicada en la edición de la revista Bohemia del domingo 27 de marzo de 1955 bajo el título Carta sobre la amnistía.

  • 05/04/1955

Con un gran titular que decía Incomunicado Fidel Castro, el periódico La Calle denuncia la decisión de la dirección del presidio de Isla de Pinos de incomunicar al asaltante en represalia por la carta que escribiera a Conte Agüero. La misma carta fue publicada por Bohemia en su edición del 27 de marzo.

  • 13/05/1955

El periódico La Calle denuncia bajo el titular de Quieren matar a Fidel, la existencia de un presunto plan para matar a Fidel Castro.

  • 15/05/1955

Apenas minutos de salir amnistiado después de pasar menos de dos años tras las rejas por los sangrientos sucesos del Moncada en el Reclusorio Nacional de Isla de Pinos, Castro ofrece una conferencia de prensa en el hotel Isla de Pinos. Al finalizar, entrega a la prensa el Manifiesto al pueblo de Cuba donde reitera que sigue en guerra contra el Gobierno.

Luis Orlando Rodríguez aprovecha y le hace una extensa entrevista que es publicada en el diario La Calle el 16 de mayo con el título de Seguiremos luchando en Cuba. Nunca he abandonado la Ortodoxia. Declaraciones de Fidel Castro.

  • 16/05/1955

Se traslada a un apartamento en 23 y 18, en El Vedado. Concede entrevista al periodista Guido García Inclán en el espacio radial El periódico del Aire, de la COCO.

La Calle publica el Manifiesto al Pueblo de Cuba de Fidel Castro y combatientes.

  • 19/05/1955

Acude al edificio del Retiro Odontológico, en L entre 21 y 23, donde se transmite un radio – mitin en la Onda Hispano – Cubana. Habla Pastorita Núñez y luego Castro.

  • 21/05/1955

La Calle refleja en su primera plana declaraciones de Castro sobre los últimos acontecimientos del país.

  • 29/05/1955

Bohemia publica su artículo ¡Mientes, Chaviano!

  • 30/05/1955

El periódico La Calle publica en primera plana otro artículo de Castro contra el coronel Alberto del Río Chaviano, jefe de la fortaleza del Moncada, bajo el título de Chaviano, el provocador.

  • 31/05/1955

Visita la redacción del periódico Prensa Libre y declara: Todos los voceros del régimen han caído sobre mi persona pidiendo mi cabeza, pero sin rebatir uno solo de los puntos de mi escrito.

  • 07/06/1955

La Calle publica su artículo ¡Manos asesinas!

  • 08/06/1955

La Calle publica su artículo Lo que iban a decir y me prohibieron.

  • 11/06/1955

La Calle publica una denuncia de Castro por la muerte a tiros del ex comandante de la Marina y combatiente de la Guerra Civil Española, Jorge Agostini, bajo el título Frente al temor y frente al crimen.

  • 06/07/1955

Antes de partir para México acude a la revista Bohemia para encontrarse con el periodista Rodolfo Rodríguez Zaldívar. Le responde algunas preguntas y le deja las declaraciones de despedida que recién redactara y que serían publicadas en el siguiente número de la revista.

  • 07/07/1955

Jesús Montané con otros activistas distribuye en distintos órganos de prensa las declaraciones de despedidas de Castro.

  • 10/07/1955

Ya en México Bohemia publica bajo el título Encuestas de Bohemia una serie de entrevistas realizadas a Castro.

06/11/1955

Bohemia publica en su edición de ese día el artículo Mitin oposicionista en Nueva York, del periodista Vicente Cubillas, que reseña el acto del 30 de octubre en el Hotel Palm Garden, presidido por Castro.

  • 20/11/1955

Bohemia publica entrevista de Ramón Coto a Fidel Castro bajo el título Sirvo a Cuba. Los que no tienen el valor de sacrificarse.

  • 08/01/1956

Bohemia publica el artículo de Castro !Frente a todos!

  • 05/03/1956

Bohemia publica artículo de Castro bajo el título de La condenación que se nos pide.

  • 01/04/1956

Bohemia publica en su edición de ese domingo el artículo El Movimiento 26 de Julio, firmado por Castro el 19 de marzo en Ciudad México y en el cual define los objetivos de la organización y su carácter autoritario, en el mismo declara además la radical oposición al diálogo con el Gobierno.

  • 01/07/1956

La sección En Cuba de Bohemia comenta el breve arresto de Castro y su grupo en la capital mexicana.

  • 09/07/1956

Durante la breve estancia de Castro en la prisión de Miguel Schultz 136, México, Bohemia publica el artículo ¡Basta ya de mentiras! El artículo es una réplica a un reportaje publicado en la revista Bohemia por Luis Dan que no resulta laudatorio del 26 de Julio.

  • 11/07/1956

Órganos de prensa en Cuba divulgan una carta firmada por presuntos estudiantes que piden al presidente mexicano Adolfo Ruíz Cortines la inmediata libertad de Castro y su gente aún detenidos en la prisión de Miguel Schultz.

  • 02/09/1956

El periódico Información es el primero en divulgar en Cuba la Carta de México, reproduciendo íntegramente el texto con el título Alianza de Fidel Castro y la FEU, en México.

Bohemia divulga la carta de Castro enviada a su director bajo el título Carta a Trujillo.

  • 07/10/1956

Bohemia publica una denuncia de la FEU sobre un supuesto complot para eliminar físicamente a Castro en México.

  • 19/11/1956

El periódico Alerta publica la entrevista que le concediera al periodista Benjamín de la Vega bajo el título de Declaraciones de Fidel Castro. Presto a deponer su actual actitud.

  • 02/02/1958

Ya confortablemente instalado en el refugio de la Sierra, y tras su debut en la prensa estadounidense, Bohemia publica una carta de Castro dirigida desde las montañas a los periodistas cubanos para que informen al pueblo sobre el movimiento insurreccional. Esta aparece sin censura alguna tal como lo anuncia un titular desplegado en la portada en una tirada de 500.000 ejemplares.

Libertad, a secas

El periodista independiente Boris González Arenas es arrestado en medio de la Marcha por los derechos LGBTI en La Habana, el 11 de mayo de 2019. Foto: AP.

La primera vez que participé en la celebración del Día mundial de la libertad de prensa fue el 3 de mayo de 1995. En aquel entonces, la atención de la opinión pública francesa estaba enfocada en una elección presidencial. Así que el éxito de público y de repercusión mediática fue limitado.

Junto a mí se encontraban, entre otros, un periodista vietnamita, una reportera argelina y representantes de medios de otros países. La joven argelina disertó sobre las amenazas que recibía a diario su publicación por criticar al poder en su país, que estaba en plena guerra civil entre el Gobierno del FLN, socialista y dictatorial, y los fanáticos islamistas. El vietnamita exiliado conocía una situación parecida a la cubana, sin posibilidad de publicar nada fuera de los periódicos oficiales. Él me entendió enseguida cuando mostré y comenté un ejemplar de Granma, «diario oficial del Partido comunista de Cuba», agregando que los demás tenían suerte, aunque ejercieran su oficio en condiciones angustiosas.

Una colega española me vino a ver al final, comentando lo que yo había planteado, diciéndome que era demasiado pronto para que la gente entendiera. ¡Demasiado pronto! 35 años de Partido (comunista) único, 30 años de diario prácticamente único (el ya mencionado Granma, con nombre de yate significando «Abuela» en inglés). Hoy día, seis décadas después, el periódico (si a ese panfleto se le puede llamar así) sigue existiendo y su circulación exclusiva no ha cambiado. ¿Hasta cuándo?

Esa celebración, una de las primeras, se produjo en pleno periodo especial, años después de la caída del muro de Berlín y del derrumbe de la Unión Soviética, que produjeron la desaparición de todas las Pravda, con excepción del Diario del Pueblo chino y pocos más.

Aunque el muro castrista del Malecón seguía (y sigue) en pie, soplaba sobre la isla un vientecito de libertad. O, más bien, de independencia. Por todas partes surgieron independientes de todo tipo, entre ellos periodistas. Y sus artículos y crónicas, que contaban la realidad cotidiana de la isla, a menudo en forma poética más que política, se empezaron a difundir por todas partes, en primer lugar en Radio Martí pero también en diarios y publicaciones de Estados Unidos, The New York Times o The Washington Post, España, El País, Encuentro de la cultura cubana, Revista hispano-cubana, Francia, Le Monde, Libération…

Ciertos de nombres, los de Raúl Rivero, Ricardo González Alfonso, Manuel Vásquez Portal, Tania Quintero, Iván García, Jesús Zúñiga, Miguel Fernández, Normando Hernández y muchos más (les pido perdón a los que no cito aquí, todos ellos dignos de infinito respeto), sonaban familiares en el exilio. Hasta hubo una revista alternativa, casi temeraria en la isla, De Cuba, que solamente pudo sacar unos pocos números.

Y en eso llegó la maldita «Primavera Negra» de 2003. En pocos días fueron detenidos 75 valientes y, casi inmediatamente, condenados hasta 27 años de cárcel (fue el caso del fotógrafo Omar Rodríguez Saludes). No eran solo periodistas independientes sino activistas en un sentido más amplio. Yo siempre me negué a establecer diferencias entre ellos, en oposición a la organización Reporteros sin fronteras, que solo defendía a los que consideraba como periodistas.

Sin embargo, esa organización, fundada y dirigida por Robert Ménard, un extraño personaje, hoy día alcalde de una ciudad del sur de Francia, que pasó de la extrema izquierda a la derecha extrema, organizó varios actos memorables: una protesta frente a la embajada de Cuba en París, que causó un ataque de los esbirros que se encontraban dentro, provocando serias heridas al cineasta exiliado Ricardo Vega, y varios actos más, el 3 de mayo de 2003, denunciando a los predadores de la libertad de prensa, entre ellos una mesa redonda en la que participaban los antiguos corresponsales en Cuba, expulsados luego, Corinne Cumerlato y Denis Rousseau, autores de La isla del doctor Castro, la escritora cubana Zoe Valdés y el que esto escribe.

Recuerdo sobre todo, esa tarde, las lágrimas de Corinne Cumerlato al evocar la figura de su amigo Raúl Rivero, que fue encarcelado durante cerca de año y medio antes de ser liberado y enviado al exilio en Madrid. También un mitin, multitudinario, en un teatro, en el que intervinieron estrellas del cine y de la televisión, más espectacular que eficaz, a mi parecer.

Mientras tanto, me encargué de traducir y publicar poemarios de Raúl Rivero, Ricardo González Alfonso escritos en la prisión, así como otros poemas de una de sus antecesoras, María Elena Cruz Varela. Y, cada semana, a iniciativa del activista Laurent Muller y de una diputada francesa, Françoise Hostalier, un grupo de exiliados y de amigos franceses nos reuníamos frente a la embajada para protestar contra el fusilamiento de tres jóvenes candidatos al exilio y reclamar la liberación de los «75», intentando popularizar las marchas de las Damas de Blanco en La Habana.

A pesar de que intentaran cubrir nuestras voces con altoparlantes que difundían a todo volumen canciones de los ya viejos nuevos trovadores Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, seguimos yendo allí, junto con un grupo importante de diputados y de políticos franceses de todas las tendencias democráticas, durante años, hasta la liberación de los presos en 2010 y 2011. No sé si nuestra presencia fue eficaz o no, pero resultó ser un testimonio de las injusticias que se producían en Cuba. Los que sí lograron su liberación fueron Orlando Zapata Tamayo, fallecido tras una huelga de hambre en la prisión, y Guillermo Fariñas, que llevó otro ayuno hasta lograr su meta: la excarcelación de todos ellos.

Los tiempos han cambiado desde entonces. A los periodistas independientes les sucedieron los blogueros, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Claudia Cadelo y otros muchos, que podían hacer llegar más directamente, y con mayor difusión, sus textos al extranjero. Y a pesar de las amenazas no se ha abatido una represión terrible sobre ellos (aún no, por suerte, y esperemos que nunca), sino una «de baja intensidad».

Ya no necesitaban intermediarios para conseguir llegar a un extenso público en todos los países. Pero a veces, cuando pudieron por fin, a partir de 2014, ir de gira por otras tierras, les organizaron «mítines de repudio», como fue el caso con Yoani en Brasil o en Italia. Sin embargo, su palabra ya se escucha más que la de Raúl Castro, a través no solamente de su blog sino también de su diario digital 14 y medio. Y la palabra circula, casi sin trabas, entre las publicaciones de adentro y las del exilio, Diario de Cuba, Cubaencuentro, El Nuevo Herald, Cubanet, Martí Noticias…

Por otro lado, el periodismo independiente ya se ha extendido, con la generalización de las nuevas tecnologías, a otros sectores: los de la cultura, en un sentido más amplio. Todos juntos protestan por la muerte de Oswaldo Payá en 2012, manifiestan contra la represión ejercida sobre la «artivista» Tania Bruguera, el artista Luis Manuel Otero Alcántara, o contra las injusticias que atañen a los hermanos Omara y Ariel Ruiz Urquiola y el imprescindible José Daniel Ferrer, junto con los militantes de la UNPACU.

Todos ellos, ahora, pueden ser considerados como periodistas, informadores o «lanzadores de alerta» independientes, iguales, a los que desde el exilio los apoyan sin descanso. Y el Día de la libertad de prensa, aun en las extrañas circunstancias inducidas por la pandemia, puede volverse un reclamo por una Cuba sin partido único, sin periódico único. Por la libertad, a secas.

Los esclavos de blanco y el coronavirus

Doctores cubanos

No se puede negar la habilidad que ha tenido el régimen castrista en disfrazar como episodios de solidaridad y humanismo el arriendo de los profesionales de la salud. Cuba por décadas ha lucrado con médicos y enfermeras como si fueran automóviles. Los arrienda sin opción a compra porque hacerlo le restaría capacidad a futuras negociaciones.

Aunque en los últimos meses este negocio ha sido denunciado por varias organizaciones internacionales, la pandemia del coronavirus y los amigos del castrismo alrededor del mundo han hecho posible que la oferta de profesionales cubanos haya cobrado nuevos vuelos, de ahí que es posible que los veamos por Argentina y México sin obviar los que ya están en varios países europeos.

Otra gran verdad es que Cuba usa a muchos de estos profesionales de la salud, educación o cualquier otra disciplina, como agentes información. No pocos de estos individuos están comprometidos con la dictadura y obligados a cumplir cualquier requerimiento que le hagan, entre ellos espiar e informar de asuntos que puedan ser de interés para La Habana. Los espías cubanos tienen oficio al igual que su policía política, no lo olviden.

Hay testimonios de médicos cubanos que ejercían en países como Venezuela y Guatemala que recibían instrucciones de sus superiores de influenciar al electorado de sus distritos a favor de los candidatos identificados con el castro chavismo. Evidentemente cumplirán el mismo papel en aquellos países que pagan el servicio médico y que reciben como regalías, sin costo, la generosidad de ser espiados.

Tratar a seres humanos como esclavos no es nuevo para un régimen que desde que llegó al poder le ha negado a sus ciudadanos los derechos más elementales, lo que ocurre en este caso es que en la conculcación de esos derechos han sido cómplices activos gobiernos, organismos internacionales y funcionarios que han participado en cada transacción.

La Organización Panamericana de la Salud, OPS, fue acusada por cuatro galenos cubanos de complicidad con el régimen de La Habana en las negociaciones de la dictadura con Brasil para que este último país contratara miles de profesionales cubanos. Según informaciones el negocio generó unos 75 millones de dólares de ganancia para la OPS, para los Castro miles de millones.

Incuestionablemente también han sido mañosos en vender quimeras. Líderes sociales, políticos, empresariales y más de un gobierno, han comprado el cuento de los logros de la dictadura en disciplinas tan importantes como Educación, Medicina y Deporte, aunque la fábula de la medicina es la que más ha calado, sin negar la importancia que para este tráfico han tenido las afinidades ideológicas y políticas entre quienes rentan los servicios y quienes lo ofertan.

Como dijo recientemente Celso Sarduy, comunicador radicado en Buenos Aires: “ es una gran verdad que la señora Cristina Fernández simpatiza con el castro chavismo aparte de que su hija estuvo refugiada en Cuba huyendo de la justicia argentina hasta que retomó el poder”.

En estos tiempos del coronavirus la dictadura cubana está haciendo una buena cosecha, sin importar que a los enfermos de la Isla les falte atención medica y se agrave la falta de medicinas de todo tipo.

El castrismo ávido de dinero por su persistente incapacidad para producir riquezas, siempre tiene abierta una especie de feria de empleo internacional en la que los profesionales de la salud son incomprensiblemente su oferta más importante, a pesar de los muchos cuestionamientos hechos a la calidad profesional de las promociones más recientes de galenos en la Isla.

En las últimas semanas la ley de la oferta y la demanda, tan negada por el castrismo, ha prendido el bombillo rojo de la codicia gubernamental. Médicos, enfermeras y técnicos han arribado a Andorra, Jamaica e Italia.

La pregunta de cómo la dictadura cubana ha sido tan hábil para encontrar quienes paguen sus cuentas, solo puede ser respondida con la afirmación de que no hay peor ciego y sordo que aquel que no quiere ni ver ni oír, por lo demás, el castro chavismo ha demostrado estar siempre dispuesto a servir de refugio a sus amigos en desgracia, al menos hasta que le conviene. Recuerden a Robert Vesco.

Los hombres que honraron su compromiso de combatir el castro comunismo en cualquier lugar del mundo

De izquierda a derecha, Félix Ismael Rodríguez, Esteban Bovo y José Pepe Cancio, veteranos de Bahía de Cochinos.

En esta columna dedicada a un nuevo aniversario de la Brigada expedicionaria 2506 más que la conmemoración de una acción militar contra una dictadura, se evoca la concreción de un compromiso de cientos de cubanos que abandonaron su país para enrolarse en una misión en la que arriesgaban la vida, con la sola ambición de derrocar un régimen contrario a las convicciones democráticas que les alentaban.

Más de un combatiente de la Brigada ha expresado públicamente que nunca ha dejado de lacerarles el haber combatido contra compatriotas, pero que era inevitable si se quería derrocar un régimen violatorio de la dignidad de todos los cubanos.

Fueron hombres que no buscaban una vida mejor, no ambicionaban mejoras económicas o el disfrute de las libertades perdidas en suelo extranjero. Viajaron para prepararse militarmente, al igual que hicieron otros antes y después, que solo abandonaron las costas cubanas para regresar a ellas a combatir la dictadura.

La historia de la Brigada es muy rica en acontecimientos, contradicciones y heroísmo. Se ha escrito mucho, se han hecho documentales y analistas de diferentes nacionalidades e ideas políticas han sacado sus conclusiones, pero esta nota solo pretende destacar la valentía y el sentido del deber de los hombres que dejaron estudios, familia y trabajo, para cumplir con sus obligaciones.

Arribaron a Estados Unidos por diferentes vías y momentos. Algunos viajaron a México. Estaban dispuestos a cumplir la asignación que fuera más útil para la causa que enarbolaban y todos, más allá de antiguos militancias políticas, aceptaron el reto de unirse en la acción para ser más efectivos en el combate.

La vanguardia partió de Miami para la isla de Useppa, donde fue entrenada en diferentes disciplinas, entre ellos estaba Carlos Rodríguez Santana, "Carlay", que después de luchar fieramente en la clandestinidad contra la dictadura, dejó Cuba para incorporarse a la expedición y combatir en la isla, sueño truncado por su temprana muerte durante los entrenamientos en las montañas de Guatemala, lo que motivó a la Brigada adoptar su número de serie como identificación.

Se prepararon en diferentes países y también en Estados Unidos. Sintieron el cambio de estrategia. Vivieron el nuevo ordenamiento en los campamentos. Se hicieron paracaidistas, hombres ranas, tanquistas, infantes de marina, se especializaron en acciones comandos para ingresar a su país clandestinamente, varios fueron fusilados, entre ellos Manuel Blanco Navarro, y otros cumplieron largos años de prisión, como Emilio Martínez Venegas y Jorge Gutiérrez Izaguirre. Todos ellos integraron los equipos de infiltración que ingresaron a Cuba clandestinamente para respaldar la resistencia clandestina y los grupos guerrilleros que operaban en toda la Isla.

Tripularon aviones para combatir en el cielo cubano. Cayeron en el mar como los pilotos José Crespo y Lorenzo Pérez Lorenzo, o derribados por fuego enemigo como el estadounidenses Thomas W. Ray o el cubano Osvaldo Piedra.

Muchos fueron encarcelados.Algunos cayeron ante el paredón de fusilamiento. Otros fallecieron en el golfo. Nueve murieron por asfixia en una rastra que Osmany Cienfuegos ordenó atestar con los detenidos.

Vivida la dura experiencia, el compromiso de seguir luchando se ratificó, y se extendió a combatir el castro comunismo en cualquier lugar del mundo.

Idea que ha nutrido a muchos de ellos por años. Colaborar o trabajar con dependencias gubernamentales estadounidenses no los convirtió en servidores.

Lo que hicieron fue consecuencia de una toma de conciencia de que los intereses del castrismo deben ser enfrentados donde lo determinen las circunstancias,y en la confianza de que la colaboración prestada fuera reciprocada por Estados Unidos facilitándoles condiciones y recursos para enfrentar el totalitarismo en su patria.

Roberto Pichardo, Juan Tamayo y Juan Carlos Perón, fueron algunos de los muchos brigadistas que integraron las unidades de la marina, infantería y fuerza aérea que lucharon en el Congo contra la cuadrilla castrista que dirigía Ernesto Guevara. En el país africano murió entre otros el piloto Fausto Gómez.

Efectivos de la Brigada también se sumaron a la lucha contra los mercenarios que el castrismo envió a Angola. Pilotos y veteranos de infantería entrenaron efectivos de unidades del Frente de Liberación Nacional de Angola, gesta descrita en el libro “Cubanos combatiendo el comunismo en África”.

En Vietnam, en la lucha contra el comunismo, también participaron brigadistas, algunos perdieron la vida, entre ellos Irenaldo Padrón y Félix Sosa Camejo. América Latina fue otro escenario en el que demócratas cubanos enfrentaron la subversión castrista, allí estuvieron, entre otros, Félix Rodríguez y el capitán Eduardo Barea.

Cierto que se aliaron a una nación extranjera, Estados Unidos, país que los armó, entrenó y facilitó recursos para el combate. Fue una alianza de mutua conveniencia que nunca afectó su cubanía, tan cierta como la de las palmas, muy al contrario de la que hicieron Fidel y Raúl Castro que convirtieron a Cuba en el portaviones de la Unión Soviética en el hemisferio.

Aquellos hombres buscaban un aliado, no un amo, y aunque los laureles no cubrieron sus frentes, cumplieron con el deber, porque siempre tuvieron conciencia que si importante es la victoria, es mucho más trascendente honrar los compromisos.

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