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Cuba

Académica de EEUU explora las fronteras del arte y el activismo político en Cuba

Coco Fusco con el artista del performance y activista cubano Amaury Pacheco, del grupo Omni-Zona Franca, en Alamar, La Habana.

En "Movidas peligrosas: políticas y performance en Cuba", la escritora y artista Coco Fusco resume décadas de estudio del ámbito cultural cubano.

La escritora y artista del performance Coco Fusco acaba de publicar el libro Movidas peligrosas: políticas y performance en Cuba (Tate Publishing, 2015), investigación que le valió el Primer Premio de Escritura sobre Arte, 2013 que otorga Absolut Vodka, una compañía con larga tradición de mecenazgo.

Libro de Coco Fusco "Movidas peligrosas: políticas y performance en Cuba". Tate Publishing, 2015.
Libro de Coco Fusco "Movidas peligrosas: políticas y performance en Cuba". Tate Publishing, 2015.

En entrevista con Martí Noticias, Fusco analiza parte de sus hallazgos al explorar la conducta del Estado ante los artistas que eligieron el performance para dialogar con su realidad más inmediata, las consecuencias de retar a quienes detentan el poder y la respuesta de las autoridades cubanas, muchas veces filtradas por instituciones culturales y comisarios de turno.

Coco Fusco, de madre cubana, llegó a Nueva York en 1960 y tiene un doctorado en Filosofía por Middlesex University (2007). Ha recibido diversas becas para el apoyo de su creación artística como Cintas 2014, Guggenheim Foundation 2013 y Fulbright 2013, entre otras. Es autora, además de Dangerous Moves: Politics and Performance in Cuba; English is Broken Here: Notes on Cultural Fusion in the Americas (1995); y de The Bodies that Were Not Ours and Other Writings (2001).

¿Qué camino recorriste para analizar la fricción entre una producción artística como el performance y los mecanismos de contención del Estado cubano? ¿Qué te animó a emprender este "viaje"?

La profesora Coco Fusco con los artistas cubanos Zaida del Río, Consuelo Castañeda, Magdalena Campos y Silvia Gruner en La Habana en 1989.
La profesora Coco Fusco con los artistas cubanos Zaida del Río, Consuelo Castañeda, Magdalena Campos y Silvia Gruner en La Habana en 1989.

Yo llevo más de 30 años estudiando la política cultural en Cuba. He viajado a Cuba desde los años 80 con mucha frecuencia, he podido observar el desarrollo de la plástica en la isla y he tenido muchas oportunidades de discutir con (y aprender de) los artistas e intelectuales cubanos dentro y fuera de la isla. Soy hija de una guantanamera, soy artista y escritora, y profesora universitaria. Como artista, hago performance y video y como investigadora he escrito sobre el performance en América Latina, los debates poscoloniales y las políticas culturales. Me interesa el performance en Cuba porque es un campo muy rico, y muy significativo, y ha servido a muchos artistas como laboratorio.

En 2013 gané el primer Premio de escritura sobre el Arte de Absolut, la prestigiosa empresa de Vodka. El premio incluye apoyo financiero para producir un libro. Gracias al premio tuve la oportunidad de hacer un libro bien ilustrado.

Organismos culturales como la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Asociación Hermanos Saíz (AHS) o el Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP) han sido "vendidos" como un tamizador entre los artistas y las ordenanzas del Partido Comunista de Cuba (PCC). ¿En qué se aleja tu libro de este falso mensaje? ¿Hasta dónde tus fuentes consultadas y tus muestras nos pudieran llevar a una orilla distinta?

Bueno, técnicamente la UNEAC, AHS y CNAP sí son "filtros". Por ejemplo, la UNEAC debe "representar" los intereses del sector artístico pero no puede asumir una forma contestaria de expresarse, y tiene que apoyar las orientaciones del partido. Forman parte del sistema estatal y uno de sus objetivos es asegurar que las prácticas de las instituciones culturales y las manifestaciones artísticas representen una versión deseada (por el Estado) de la identidad cubana. Son organizaciones con deberes políticos, entre ellos está el mantenimiento del control sobre el sector artístico, la cooperación con los otros organismos, es decir con el PCC y el Ministerio del Interior. Esa cooperación se manifiesta de muchas maneras y no sólo se trata de la represión abierta.

Es importante entender cómo se manifiesta el poder del Estado y los discursos del Estado para comprender al arte cubano, que toma el poder como materia escultural.

Hay que recordar siempre que las instituciones no son monolíticas y las políticas culturales se implementan de manera subjetiva. A veces aparecen administradores y curadores en estas organizaciones que son más liberales y tratan de abogar a favor de los artistas en general –y en muchos casos ellos terminan expulsados de sus puestos–. A veces hay burócratas que solo apoyan a sus mafias. También hay personas que se especializan en vigilar al sector artístico, que están situadas dentro de estas instituciones. Yo hablo de todo esto en mi libro. Es importante entender cómo se manifiesta el poder del Estado y los discursos del Estado para comprender al arte cubano, que toma el poder como materia escultural. Obviamente se practica la censura en Cuba pero el poder no se reduce a la censura. La cooperación del sector cultural se genera a través de muchos métodos –y no todos son represivos–, algunos son seductores. Hay muchos artistas que han pensado y que siguen pensando que lograrán más a través de la cooperación y el silencio que a través de una postura contestaria. Hay muchos que traen el policía dentro de la cabeza.

¿A qué grado de dificultad te enfrentaste al rastrear las acciones de la movida cubana de los 80, el empuje de los 90 y esta última hornada? ¿Cómo jerarquizar tanta protesta y tanta sanción en un solo libro?

¡Me haces reír! No es tan difícil hacer una investigación sobre el arte en Cuba pero hay que conocer la historia y no depender sólo de las fuentes oficiales. Yo tengo 55 años de edad. Estuve en Cuba en los años 80. Conocí a muchos artistas en esa época. Yo estuve presente en algunos performances de esa época. También en los 90 vi muchas cosas durante mis visitas a Cuba y he seguido a los artistas que se exiliaron a México, España y Estados Unidos. Cuando empecé a preparar el libro, contacté a varios artistas y me contaron lo que hicieron, compartieron la documentación que tenían. Hay tres fotógrafos en Cuba –Arnaldo Roque, Gonzalo Vidal y Figueroa–, que estuvieron presentes en muchos performances de los 80 y tienen buenas imágenes.

Coco Fusco en un viaje a Cuba. Foto: Cortesía.
Coco Fusco en un viaje a Cuba. Foto: Cortesía.

En mi libro argumento que los artistas que empezaron a experimentar con el performance en los 80 fueron los primeros que plantearon que la expresión de la inconformidad en el espacio público podría ser entendido como un gesto cívico y estético, y no sólo como una manifestación criminal o antisocial. Mi metodología proviene de los estudios de la "performatividad". Por lo tanto, me interesa la expresividad corporal en relación con los discursos del Estado y no me limito al arte. En mi libro no hablo sólo de arte, hablo de conducta política, y de las "coreografías políticas" del Estado. Es decir, trato de explicar cómo una política de conducta que establece lo correcto e incorrecto se manifiesta, y lo que significa la politización de la conducta como expresión de la subjetividad "revolucionaria". A mis juicios, la buena conducta política en Cuba ha funcionado como una moneda –en el sentido que uno gana privilegios y bienes a cambio de su actuación política, y uno pierde acceso a esos privilegios si no muestra buena conducta–. Antes de la legalización de la divisa en el 93, ese sistema era más poderoso pero el concepto del estímulo todavía existe.

el disidente hoy día actúa para la cámara y, hasta cierto punto, busca confrontar al Estado abiertamente para crear imágenes de la represión que se pueden trasmitir fuera del país.

Hablo de las grandes movilizaciones, del trabajo voluntario, de las microbrigadas, de los actos de repudio, etc. También hablo de la conducta cómplice, de la participación en el sistema político por parte de un sector amplio de la población. Finalmente, explico cómo en los últimos años, la presencia de las cámaras en los móviles y las nuevas posibilidades de trasmitir la información rápidamente por internet han generado una cierta teatralización del activismo –es decir, el disidente hoy día actúa para la cámara y, hasta cierto punto, busca confrontar al Estado abiertamente para crear imágenes de la represión que se pueden trasmitir fuera del país–. Esta táctica fue usada en Estados Unidos en los años 60 durante el movimiento de derechos civiles, había que espantar a los americanos del Norte para que dejaran de ignorar la represión racista.

Luego de años de producción "performática" establecida (programas, sedes, aprobación estatal) aparecen gestos disidentes que van a la par de la conducta artística (Damas de Blanco, la banda Porno para Ricardo, el movimiento bloguer, Danilo Maldonado "El Sexto", etc. ¿Cuál es tu criterio para analizar y criticar la protesta pública junto al performance artístico?

Bueno, en mi libro trato de hacer una especie de arqueología de la conducta correcta e incorrecta. El performance fue visto originalmente como una manifestación de conducta impropia. En los 80, los artistas "oficiales" (miembros de la UNEAC, AHS, etc.) que trataban de hacer performances en las calles fueron vistos como locos, como inconformes, como problemáticos y en algunos casos como disidentes. Sus planteamientos artísticos eran a la vez argumentos políticos –abogaban por la independización del artista del control institucional–, buscaban un diálogo directo con el público, querían abrir debate sobre temas políticos al aire libre sin intervención de los burócratas y sus obras criticaban al Estado de muchas maneras. O sea, no tiene sentido separar el arte del activismo, aunque sí había artistas que estaban en contra de esa mezcla.

Como acabo de mencionar más arriba, la presencia de tantas cámaras, los móviles y el acceso al internet han generado una tendencia teatral en el activismo en los últimos años. En las décadas anteriores, el activismo cívico existía, pero no se filmaba y no se enfocaba en la comunicación visual. La expresión de la disidencia era más verbal que visual, más textual que dramática.

El análisis de la censura en Cuba ha contado con los estudios y acercamientos de Gerardo Mosquera, Rafael Rojas, A. J. Ponte, Duanel Díaz, y otros. Al parecer tu propuesta es que la respuesta del autoritarismo ha funcionado como dinamo para la creación artística. ¿Cómo pudiste rastrear algunas de estas evidencias?

Prefiero evitar el uso de términos como el autoritarismo porque, primero, muchos artistas no plantearon su visión de esa manera y también porque es muy fácil caer en la trampa de los estereotipos en vez de analizar la situación cubana. Me gusta hacer referencia a los conceptos de Michel Foucault, que nos enseñó que el poder tiene muchas caras y muchas maneras de expresarse y de lograr la cooperación del individuo. Hay muchos ejemplos en la historia de las respuestas creativas a los gobiernos que monopolizan el poder. Yo trato de entender cómo la situación cubana se parece o se diferencia de otros ejemplos.

La cultura ha servido al Estado cubano para dar una imagen al mundo de un Estado liberal e ilustrado

Llevo 30 años estudiando el arte cubano. Conozco a muchos artistas, hice muchas entrevistas para mi libro y leí todo lo que pude encontrar sobre el arte cubano en inglés y en español. Así pude rastrear las evidencias. Piense lo que piense del sistema político cubano, hay que entender que Cuba es una gran potencia cultural y la promoción del arte ha formado parte de su proyecto político de presentar a la revolución como un laboratorio creativo. La cultura ha servido para dar una imagen al mundo de un Estado liberal e ilustrado.

Y también muchos artistas cubanos han reconocido que logran más visibilidad dentro de Cuba que fuera, así que a veces resulta conveniente cooperar con el sistema. Por eso los únicos artistas que se asocian con la disidencia son los que han sido abiertamente rechazados por el Estado. Radio Martí se enfoca en las fuerzas represoras del Estado, pero en mi vida profesional circulo en el mundo del arte en el mundo académico. En esos contextos, la gente no deja de ser maravillada por el arte cubano, por la sofisticación de sus creadores y la calidad de la enseñanza.

¿En qué medida el deshielo anunciado el pasado 17-D pudiera oxigenar las pequeñas cuotas de libertad artística que existen en Cuba sin que cambien los mecanismos de contención? ¿Cuáles son tus expectativas?

No creo que haya cambiado mucho en Cuba. Hasta ahora, las reformas raulistas se limitan al campo económico con la excepción de la eliminación de las visas de salida. Estados Unidos no está presionando a Cuba con respeto a la libertad de expresión –los temas en las negociaciones son otros y Cuba ha dicho claramente que no acepta interferencia en sus asuntos nacionales. Me parece absurdo la reacción de los americanos que en general piensan que la apertura de las embajadas o la llegada de turistas va a catalizar un cambio político. Eso es la prueba de la soberbia del americano. El discurso oficial de Cuba en el campo político sigue igualito que antes.

Pienso que el Estado quiere perpetuarse y que busca la manera de alterar su economía para mantenerse en el poder.

Siga a Luis Felipe Rojas en @alambradas.

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Silverio Portal Contreras: “Hay muchas personas viviendo en la calle y es culpa del régimen”

Silverio Portal Contreras, exprisionero de conciencia (Captura de video/Cubanet).

El expreso político y opositor al régimen castrista, Silverio Portal Contreras, denunció en un video de Facebook la gran cantidad de personas discapacitadas que se encuentran en situación de calle en la isla.

El expreso político mostró en un video la cantidad de personas que viven en situación de calle y afirmó que esa situación tiene una causa muy clara. “Es culpa del sistema comunista que tienen a esta gente impedida aquí, miren la cantidad de personas necesitadas que hay”.

El opositor criticó las condiciones de supervivencia a la que el pueblo cubano es sometido.“Esto es lo que tenemos en este sistema. Libertad para Cuba, abajo los dictadores, abajo la dictadura”, dijo Portal Contreras.

El opositor fue puesto en libertad el 1 de diciembre del año pasado, tras pasar más de dos años en prisión. Había sido condenado a cuatro años de privación de libertad por criticar la situación de las viviendas en Cuba, lo que generó protestas a nivel mundial.

Nuevos casos de coronavirus y se reportan 4 muertes

En La Habana las personas salen a la calle a hacer sus compras.

El MINSAP reportó este sábado 405 casos nuevos de coronavirus, lo que arroja un total acumulado de 17 mil 501 desde el inicio de la pandemia en Cuba.

El informe aumentó a 166 el número de fallecidos al producirse 4 nuevas muertes por COVID-19. Se trata de una mujer de 57 años de edad, una de 92, otra de 87, y un hombre de 83 años.

Según el reporte oficial, se encuentran ingresados 13 pacientes en estado grave, incluyendo a 4 menores de edad, y 15 en estado crítico, de los cuales uno es menor de 12 años.

Durante los últimos días las autoridades cubanas informaron que se habían tomado medidas restrictivas para detener el avance de la enfermedad en las provincias de La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba.

Pinar del Río, una de las provincias más golpeadas por la pandemia a finales del pasado año, no se alza con una cifra similar a la de la capital pero, por la cercanía con la capital, la población teme que haya un alza notable en la región, dijo el periodista independiente Maikel Norton, residente en la localidad de Los Palacios.

Una pesadilla que no parece tener fin
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"Aquí la población califica la situación del coronavirus como una pesadilla que parece no tener fin", agregó.

En Pinar del Río el Ministerio de Salud reportó 9 casos, de ellos 2 residen en Los Palacios, 1 importado y 1 sin fuente de infección precisada.

Los restantes 7 casos se detectaron en la ciudad de Pinar del Río donde 6 tuvieron contactos con casos confirmados y 1 fue sin fuente de infección precisada.

El reportero dijo que ha contactado con sus vecinos y ellos opinan que las medidas para contener el avance de la enfermedad no están surtiendo el efecto deseado.

“Aquí todo sigue igual la gente tiene necesidad de salir a las calles para comprar y se aglomeran, de ahí que es difícil contener el contagio”, agregó.

Adrián Rubio: “si el precio de la libertad es la vida, yo lo pago"

El activista Adrián Rubio Santos cuando estaba acuartelado en la sede del Movimiento San Isidro. (Foto: Katherine Bisquet)

El opositor y miembro del Movimiento San Isidro (MSI), Adrián Rubio, hizo una directa en su cuenta de Facebook e informó que en los próximos días se harán actividades pacíficas para manifestar en contra de régimen.

"La gente tiene que tomar las calles, el pueblo tiene que tomar las calles"


Rubio, un joven perseguido por el régimen al negarse a pasar el servicio militar obligatorio, informó que el MSI está organizando protestas pacíficas en contra de la dictadura e invitó al pueblo a “salir a las calles”.

El opositor dijo que los ciudadanos tienen que perder miedo a protestar y exigir sus derechos. “Hay que salir a la calle a reclamar nuestros derechos, las calles no son de la dictadura son del pueblo cubano".

Rubio señaló que las actividades pacíficas que se están planificando “le van a doler a la dictadura" y a pesar de que el régimen haga lo que haga no se va a enterar antes de cómo ni cuándo van a ser estas actividades. “Hay cosas que se están planeando y que van a sonar. A la dictadura le va a doler las cosas que se están planeado, eso sí siempre van a ser protestas pacíficas, pero van a ser de tal manera que la dictadura le va a doler y va a sentir el peso de su represión…", dijo el opositor.

El activista aseguró que el régimen está desesperado por controlar y saber cuáles serán las próximas acciones del MSI, tanto así que la dictadura restringió la aplicación Signal, la cual permite el uso de mensajes encriptados. "Cuba desactivó el Signal con el interés de que nos mantengamos comunicados con aplicaciones a las que ellos tienen acceso", detalló el opositor.

"Si tengo que pagar con mi vida la libertad, yo lo hago"


Rubio finalizó diciendo "que pase lo que pase" no se va a rendir luchando en contra de la dictadura y que incluso si tiene que pagar con su vida para que Cuba sea libre, lo haría. “Y mientras esté libre, mientras este respirando, vuelvo y lo repito cuando nos sacaron de San Isidro yo le dije a los represores de la Seguridad del Estado, que si tengo que pagar con mi vida la libertad, yo lo hago”, sentenció el opositor.

Hijo de Jose Daniel Ferrer es golpeado por el régimen

Jose Daniel Ferrer Cantillo, de 18 años de edad. Hijo del líder de la UNPACU, José Daniel Ferrer.

La Seguridad del Estado agredió al hijo del opositor y líder de la UNPACU, José Daniel Ferrer, informó el mismo opositor en un video de YouTube.

Ferrer, quién comenzó una huelga de hambre junto a su esposa en protesta por el cerco policial que desde hace más de seis meses rodea a la sede de la UNPACU, afirmó que su hijo José Daniel Ferrer Cantillo fue agredido sin razón alguna.

Ferrer dijo en el video que esta no es la primera vez que su hijo es agredido físicamente por la policía política y aseguró que desde muy pequeño ha sido víctima de ataques solo por ser su hijo. “Detenido, multado y golpeado, mi hijo José Daniel Ferrer Cantillo de 18 años. Esta es la enésima golpiza que la policía política le da, pues desde muy pequeño viene siendo golpeado y tenido arbitrariamente por fuerzas represivas de la tiranía Castro Comunista”.

El joven dijo que se dirigía a comprar comida para los ancianos cuando los cuerpos de la Seguridad del Estado se le acercaron y le exigieron que fuese con ellos, orden que el joven dijo que no acataría. “Me dijeron que los tenía que acompañar y les dije que no y ahí fue donde empezaron a agredirme los cuatro”.

“Me golpearon fuertemente en la cabeza y en la nariz”, señaló Ferrer Cantillo mostrando la máscara y un pañuelo lleno de sangre y unos arañazos en el cuello.

Luego, Ferrer Cantillo fue llevado para una estación policial donde fue amenazado con ser condenado a prisión por 8 años. “Me amenazaron de que me iban a echar alrededor de 8 años por el delito de atentado y desacato", dijo el hijo del opositor que fue liberado una hora más tarde.

“No me importa ir a prisión, cualquiera va a prisión y más por motivos políticos, eso es un 'average' hoy en día”, sentenció Ferrer Cantillo. “Ir a prisión es una enseñanza nueva”.

En La Habana, Santiago y Matanzas el coronavirus y las colas "siguen igual" pese a medidas

El uso de mascarillas es obligatorio en el transporte público

El repunte de coronavirus que enfrenta Cuba ocurre en las tres provincias donde las autoridades cubanas informaron que se habían tomado medidas restrictivas para detener el avance de la enfermedad, algo que, a juicio de cubanos consultados por Radio Televisión Martí, no tendrá efectividad.

El Ministerio de Salud de Cuba reportó este viernes 547 casos positivos al COVID-19, con las provincias de La Habana, Santiago de Cuba y Matanzas encabezando la lista de zonas con mayor número de contagios.

En Santiago de Cuba, donde el último parte informó de 88 nuevos casos, las colas continúan trayendo consigo las aglomeraciones, que también se extienden al transporte público, dijo la activista Lizandra Rivera.

Reportan 547 casos positivos al COVID19
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Ebert Hidalgo, también de esa ciudad, dijo que ya cerraron las escuelas y los círculos infantiles, mientras que Rivera asegura que las autoridades en las calles “están por gusto, pues las colas siguen igual y la gente para comprar no les importa estar unos arriba de los otros”.

En la vecina provincia de Guantánamo, las autoridades están tomando medidas adicionales, como las de preparar diferentes locales para ubicar a los positivos para no usar el hospital provincial, dijo Liannys González.

El jueves, la provincia de Matanzas terminó con 82 nuevos casos, sin embargo “aquí no han cerrado nada”, aseguró la activista Regla Burunate, que vive en la localidad de Colón.

En la capital, el último reporte indicó 148 nuevos casos y al igual que en otras regiones del país "las colas tienen que continuar pues si no las hacen se mueren de hambre” dijo desde Arroyo Naranjo la activista Anais Penalba.

La difícil situación económica que atraviesa la isla obliga a los ciudadanos a salir a las calles a pesar del contagio, añadió Penalba quien cree que el “grado de stress con que se vive en la isla lleva al cubano a darle lo mismo estar enfermo que no estarlo”.

Otra de las preocupaciones de la ciudadanía ha sido la entrada del turismo después de la apertura de los aeropuertos y los vuelos internacionales.

Cubanos consultados por Radio Martí han criticado que mientras el gobierno exige el uso de la mascarilla los extranjeros andan por la calle sin usarlas.

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