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La creciente influencia de Brasil en África


La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, hizo una visita oficial a Mozambique en octubre de 2011.

Un análisis publicado por el diario The New York Times contrasta el efecto positivo de la expansión brasileña en el continente africano con los objetivos perseguidos en esa región por otros países como Cuba.

A pesar de las guerras y hambrunas que sigue padeciendo el continente africano, varios de sus países están experimentando un rápido crecimiento económico ayudados por los proyectos de asistencia puestos en marcha en la región por Brasil, según el diario The New York Times.

El periódico enumera algunos de los proyectos emprendidos por el gobierno brasileño en África, como la apertura de una planta para producir medicamentos antirretrovirales en Mozambique, y un préstamo de $150 millones a Kenia para construir carreteras.

Un nuevo acuerdo de seguridad con Angola, la naciente potencia petrolera de África occidental, busca expandir el entrenamiento en Brasil de personal militar de ese país, como parte de una ofensiva diplomática y económica, dice el Times, que ha hecho crecer los intercambios comerciales con el continente, de $4.300 millones en 2002 a $27.600 millones el año pasado.

“Las incursiones de Brasil en África son similares a las ambiciones de otras nacientes potencias como Turquía, que ha establecido su dominio en el mundo árabe, y de India que ha promovido su cultura a lo largo y ancho de Asia”, dice.

Pero el diario contrasta la naturaleza de la expansión brasileña con las pretensiones de países como Cuba, que durante la Guerra Fría, señala, apoyó con el envío de tropas a gobiernos comunistas en África, y más recientemente ha enviado médicos al continente.

“Mientras los esfuerzos de cubanos y venezolanos han dado mayormente prioridad a la solidaridad entre países en desarrollo con algunas naciones africanas, el creciente posicionamiento de Brasil en África es más complejo, e involucra ambiciones de convertir a Brasil en un centro neurálgico diplomático y económico”, señala.

El Times cita al director de la Agencia de Ccoperación Brasileña, Marco Farani, quien dijo que los fondos que su gobierno destina a intercambios educacionales y al portafolio de préstamos ascienden a más de $1.000 millones de dólares.

En Angola, por ejemplo, la compañía brasileña Odebrecht es una de las principales fuentes de empleo; en Mozambique, el gigante minero Vale ha dado inicio a un proyecto inversionista en la minería de carbón por valor de $6.000 millones de dólares, y en la mira figuran planes para Guinea y Nigeria, precisa el periódico.

Además, Brasil es un gran exportador agrícola, dice, que recientemente dejó atrás a Gran Bretaña como la sexta economía mundial, y en la última década abrió numerosas embajadas y ahora cuenta con 36 legaciones diplomáticas en países africanos, a las que piensa sumar este año otra en Malawi.

Luego destaca que en virtud de que Brasil no necesita importar grandes cantidades de petróleo ni de alimentos, sus planes en África difieren de alguna manera de los de otros países que buscan ganar influencia en ese continente.

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