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Cuba

Ataques a diplomáticos de EEUU en Cuba: los meses en secreto

Raúl Castro recibe a Patrick Leahy y otros congresistas de EE.UU. en febrero de 2017. Castro le dijo ese día al Encargado de Negocios Jeffrey DeLaurentis (1ro izq) que estaba "sorprendido" por los problemas de salud de varios diplomáticos estadounidenses.

Esta reseña buscará resumir la cronología de los hechos silenciados hasta agosto de 2017, según un reportaje de ProPublica.

Más de un año después de que diplomáticos estadounidenses empezaran a sufrir extraños síntomas en Cuba, los médicos que los trataron en la Universidad de Pensilvania acaban de concluir que al menos 21 de ellos parecen haber sufrido lesiones cerebrales. Sin embargo ninguno fue golpeado en la cabeza, o al menos no de la manera típica.

Una investigación emprendida por Washington en la que se han involucrado varias agencias federales que tuvieron acceso a la isla, no ha logrado determinar cómo fueron lesionados ni por quién.

Aunque lo que el Departamento de Estado ha descrito como “ataques selectivos” contra su personal en La Habana comenzó poco después de las elecciones de noviembre de 2016 en EE.UU. todo se mantuvo en secreto, incluyendo la expulsión en mayo de 2017 de dos diplomáticos cubanos en Washington como represalia, hasta que en agosto de ese año el periodista de CBS Steve Dorsey hizo la primera pregunta en la rueda de prensa habitual de la cancillería.

Indagaciones llevadas a cabo durante casi un año por el medio de periodismo investigativo ProPublica, entrevistando a más de tres decenas de funcionarios americanos y extranjeros, y examinando documentos confidenciales revela diversas capas del misterio. Esta reseña buscará resumir la cronología de los hechos silenciados hasta agosto de 2017, según el reportaje de ProPublica.

Seguro que son cigarras

Una tarde de finales de noviembre de 2016 un diplomático estadounidense que por entonces todavía estaba “asentándose en su nuevo hogar, una casa cómoda de estilo español en el recinto frondoso que se había llamado el Country Club”, abrió las puertas del salón que daba al jardín. Junto con el aire cálido de la noche invadió el salón “un estruendo casi abrumador (…) molesto hasta el punto de que tenías que entrar en la casa y cerrar todas las puertas y ventanas y encender la tele”, recordó el diplomático, quien pensó que quizás era algún insecto.

Unas noches después, él y su esposa invitaron a la familia de otro funcionario de la embajada americana que vivía al lado. Al atardecer, mientras charlaban en el patio, el mismo ruido ensordecedor inundó de nuevo el jardín. “Estoy bastante seguro de que son cigarras”, dijo el primer diplomático. “No son cigarras”, insistió su vecino. “Las cigarras no suenan así. Es un sonido demasiado mecánico”.

El colega había estado escuchando los mismos ruidos en su casa, a veces por una hora o más. Se quejó en la oficina de vivienda de la embajada, y enviaron a dos trabajadores de mantenimiento cubanos. No hallaron ningún desperfecto eléctrico ni insectos en el jardín. En febrero, el estruendo nocturno empezó a disminuir. Después desapareció del todo.

Un viernes a finales de marzo un colega de la embajada de aspecto atlético y treinta y tantos años de edad le dijo que se iba de Cuba: acababa de estar en Miami, donde especialistas médicos le habían diagnosticado varias afecciones, incluyendo una severa pérdida de audición. A finales de diciembre el joven había experimentado algo que describió como “una poderosa corriente de un sonido agudo" que parecía apuntado directamente contra él. El joven le hizo escuchar una grabación, y sonaba muy parecido a lo que el diplomático había escuchado en su jardín.

Sólo que él y su mujer no habían sentido nada que indicara una enfermedad o lesión. No obstante, en pocos días, ellos, también, estarían en camino a Miami. La pareja, y otros 22 americanos, así como ocho canadienses, serían diagnosticados con una amplia gama de síntomas semejantes a los de una conmoción cerebral, desde dolores de cabeza y náuseas hasta pérdida de la audición.

Muchos funcionarios de Estados Unidos que han estado en el centro del problema —incluso algunos que aseveran que ha sido tergiversado con fines políticos— dijeron a los periodistas que siguen convencidos de que al menos algunos de los americanos fueron deliberadamente elegidos como blancos por un enemigo sofisticado.

Especialistas médicos que revisaron los expedientes de los 24 pacientes americanos concluyeron que, aunque sus síntomas podían tener muchas causas, estaban “más probablemente relacionados con un trauma producido por una fuente no natural”, dijo el director médico del Departamento de Estado, Dr. Charles Rosenfarb. “Ninguna causa ha sido excluida”, añadió. “Pero los hallazgos sugieren que esto no fue un episodio de histeria colectiva”.

Oficiales CIA, los primeros blancos

Los dos primeros incidentes, reporta ProPublica, ocurrieron alrededor del fin de semana de Acción de Gracias de 2016 en EE.UU., que coincidió en Cuba con la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre. Durante los nueve días de duelo que siguieron, ninguno de estos dos empleados del gobierno estadounidense informó a la dirección de la embajada lo que habían experimentado. Pero los dos hombres, oficiales de inteligencia con cobertura diplomática, dirían más tarde que escucharon ruidos agudos y desorientadores en sus casas durante la noche. Al menos uno diría después a los investigadores que el ruido le había parecido extrañamente enfocado. Si uno se movía a un lado o a otra habitación, casi desaparecía.

DeLaurentis y John Kerry en los jardines de la residencia.
DeLaurentis y John Kerry en los jardines de la residencia.

El hombre que encabezaba la misión diplomática americana en La Habana en los últimos meses de 2016, Jeffrey DeLaurentis, conocía bien la historia de vigilancia constante y hostigamiento en diversos grados y formas de la contrainteligencia cubana contra los diplomáticos estadounidenses, desde el establecimiento en ambas capitales, en 1977, de las respectivas Secciones de Intereses.

Pero fuentes del reportaje investigativo apuntan que en los últimos meses de 2016, también los últimos del deshielo con la administración Obama, la hostilidad oficial cubana había descendido a su nivel más bajo en 50 años. No se había reportado ningún hostigamiento serio en años recientes. Por otra parte, el gobierno de Raúl Castro parecía haber descartado la posibilidad de que el republicano Donald Trump pudiera ser elegido.

Fue a finales de noviembre de 2016, entre la elección y la investidura de Trump, que los primeros oficiales de inteligencia estadounidenses fueron alcanzados por lo que describieron como ruidos raros en sus residencias de las llamadas “zonas congeladas”, situadas en los suburbios del oeste de La Habana.

Pero solo a finales de diciembre solicitó ayuda médica el primer funcionario en la pequeña clínica de la embajada: aquel oficial atlético y treintañero venía experimentando dolores de cabeza, problemas de audición y sobre todo un agudo dolor en un oído, después de la extraña experiencia en la que algo así como una corriente de sonido parecía haber sido concentrada y dirigida hacia su casa.

Según funcionarios del Departamento de Estado, el trauma sufrido por el joven fue reportado a DeLaurentis y al jefe de seguridad diplomática de la embajada, Anthony Spotti, el 30 de diciembre. Luego siguió la noticia de que otros dos oficiales de la CIA habían experimentado algo similar aproximadamente un mes antes. Pero en la Embajada tanto los oficiales de inteligencia como los jefes diplomáticos creían que los ruidos eran “solo otra forma de hostigamiento” del gobierno cubano, con la particularidad de que parecían cuidadosamente dirigidos hacia oficiales de inteligencia que trabajaban bajo cobertura diplomática.

Los incidentes fueron discretamente discutidos entre los miembros del llamado “Country Team”, unos 15 diplomáticos de rango superior que suelen reunirse a diario en la embajada para tratar asuntos significativos. Sin embargo, preocupaciones del ámbito de la contrainteligencia motivaron que no se hablara de ellos a la mayor parte del personal estadounidense —otros 32 diplomáticos y ocho custodios de la Infantería de Marina— una decisión que luego fue criticada por algunos de los que enfermaron.

“Tenemos oficiales de seguridad en cada embajada y nos ponen al día de forma constante”, dijo un diplomático a ProPublica. “Que si a alguien le robaron la billetera, que si a alguien le entraron en el auto… Y entonces, a alguien lo atacan con esta arma misteriosa ¿y no nos dicen nada?”.

Furgoneta en fuga

Hacia mediados de enero, los otros dos oficiales de inteligencia afectados también solicitaron atención médica, y el 6 de febrero fueron enviados a Estados Unidos para recibir tratamiento.

Fue por entonces que la esposa de otro funcionario de la embajada informó que estaba en su residencia del también exclusivo Reparto Flores cuando escuchó un sonido irritante. Salió de la casa y vio una furgoneta que se alejaba a toda velocidad. El vehículo aparentemente provenía del mismo extremo de la calle donde se encuentra una casa que los estadounidenses creen es usada por el Ministerio del Interior cubano.

Funcionarios consultados por ProPublica admitieron que el informe de la mujer era vago e incierto, pero dijeron que, aun así, era uno de los datos circunstanciales más relevantes que habían reunido sobre los incidentes.

Desde La Habana, los altos mandos de la Embajada sugirieron a Washington que debería presentarse una protesta formal al gobierno cubano. Dadas las incertidumbres, otros pensaban que deberían conseguir antes más información. Aunque fue un tema de preocupación tanto en el Departamento de Estado como en la CIA, no ha quedado claro si se le comunicó a la plana mayor del Consejo de Seguridad Nacional antes de que se decidiera cursar la protesta.

Según las fuentes, el Secretario de Estado, Rex Tillerson tampoco fue informado de la situación hasta días después de que el Secretario Adjunto interino para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, llamara el 17 de febrero de 2017 al embajador de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas, para entregarle una nota diplomática de protesta.

Unos días después, DeLaurentis fue citado a una reunión en La Habana con Josefina Vidal, la funcionaria del MINREX cubano que venía negociando en la era Obama la normalización de relaciones con los Estados Unidos. Con Vidal estuvieron presentes oficiales del Ministerio del Interior cubano. Estos le hicieron preguntas al Encargado de Negocios acerca de los incidentes, qué síntomas habían sufrido los diplomáticos y qué otras circunstancias podrían esclarecer el episodio.

El 23 de febrero, menos de una semana después de la nota diplomática estadounidense al gobierno cubano, DeLaurentis acompañó a dos senadores norteamericanos de visita en Cuba, Richard Shelby, republicano por Alabama, y Patrick Leahy, demócrata por Vermont, a entrevistarse con Raúl Castro en el Palacio de la Revolución.

Durante la conversación Castro dijo que tenía algo qué hablar con DeLaurentis y al terminar la reunión le pidió que se quedara. En una conversación breve pero sustancial, Castro dejó claro que estaba bien enterado de los incidentes y que comprendía que los norteamericanos los tomaban como un problema serio. De acuerdo con un funcionario del Departamento de Estado, su respuesta fue: “Tendríamos que trabajar juntos para intentar solucionarlo”.

En posteriores reuniones la parte cubana prometió incrementar la seguridad alrededor de los domicilios de los diplomáticos, con más patrullas y cámaras de circuito cerrado en algunas áreas, y accedió a permitir que viajara a la isla un equipo de investigadores de la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU.,FBI.

También pidieron interrogar a las víctimas e información médica sobre sus lesiones, pero el Departamento de Estado puso objeciones. “No podíamos descartar” el posible involucramiento del gobierno cubano, dijo un funcionario de esa cancillería a ProPublica. “Cuando estás tratando con un posible culpable, uno anda con cautela”.

Se amplía el universo

Luego de un intervalo de varias semanas, los incidentes reaparecieron. Una mujer fue agredida en su apartamento y otros diplomáticos en sus casas del oeste de La Habana. A los tres primeros pacientes examinados en los Estados Unidos se les encontraron síntomas médicos concretos, y en el caso del joven treintañero había sufrido entre otros problemas serios daños en los huesecillos de uno de sus oídos, por lo que debería usar un audífono para la sordera.

Este había hecho una grabación del ruido y se la hizo escuchar al colega mencionado al principio de esta reseña, quien quedó crispado al corroborar que era muy parecido a lo que él y su familia habían escuchado en su jardín durante varios meses.

Al día siguiente, este último diplomático fue a ver DeLaurentis. El embajador de facto le dijo que él y otros que estaban al tanto de los incidentes creían que estos estaban confinados a un “pequeño universo de personas” de quienes los cubanos probablemente sospechaban que realizaban labores de inteligencia. A su subalterno la respuesta no le tranquilizó, y sugirió que a otros tampoco les bastaría. “Tiene que convocar una reunión”, le dijo a DeLaurentis, “porque la noria de los rumores se está volviendo loca”.

El 29 de marzo, DeLaurentis reunió a varias decenasd e miembros del personal de la embajada, todos con acceso a información clasificada en el edificio. Ya había pasado más de un mes desde que se entregara la protesta formal al gobierno cubano, pero la mayoría de la gente en la sala de conferencias oía hablar de los incidentes por primera vez.

Según tres funcionarios que estuvieron en la reunión y hablaron con ProPublica, DeLaurentis expuso tranquilamente los detalles de lo que habían experimentado algunos trabajadores. Las investigaciones estaban en curso, y las autoridades cubanas habían prometido aumentar la seguridad de los diplomáticos. Instó a cualquiera que pensara que podía haber estado expuesto, o que tuviera información potencialmente relevante a contactarle o hablar con el oficial de seguridad de la embajada. Dijo que especialistas médicos estaban disponibles para examinar a cualquiera que sospechara tener algún problema.

Al final, pidió a los reunidos que evitaran hablar de la situación fuera del recinto seguro de la embajada, ni siquiera con sus familias. Aunque el asunto todavía era clasificado, el pedido pareció absurdo y hasta indignante, al menos a algunos de ellos. “Pensamos que era una locura”, dijo un funcionario que estuvo en la reunión. “Algunos familiares habían sido atacados en sus casas. ¿Cómo no íbamos a poder advertirles para que estuvieran en guardia?”.

También en hoteles

Las preocupaciones entre el personal y sus familias finamente explotaron. En apenas un mes, se reportó un aluvión de nuevos incidentes. Para fines de abril, más de 80 diplomáticos, sus parientes y otro personal — una proporción muy alta para una misión que incluía aproximadamente 55 empleados americanos y sus familias — pidieron ser evaluados en Miami

El equipo médico en esta ciudad estaba encabezado por el Dr. Michael E. Hoffer, un otorrinolaringólogo de larga experiencia con veteranos de las fuerzas armadas que sufrieron traumas auditivos y del equilibrio a consecuencia de explosiones y combates en Afganistán e Iraq.

Se llevaron a cabo exámenes en Miami y La Habana, y pronto se detectó alrededor de una docena de casos nuevos, la mitad del número que sería eventualmente confirmado en octubre de 2017.

Después de otro intervalo de semanas, alrededor del 21 de abril en el Hotel Capri, uno de los que usaba la embajada de Estados Unidos para alojar a diplomáticos y visitantes, un funcionario hospedado allí mientras se renovaba su apartamento fue sacudido durante la noche por un ruido agudo y penetrante. Un par de días después, lo mismo le sucedió a un médico de la Universidad de Miami que acababa de llegar.

“¿Quiénes sabían que estaban allí?”, reclamó DeLaurentis al MINREX. “El gobierno de Estados Unidos. Y el gobierno cubano”.

Cortes y expulsiones

En mayo el Departamento de Estado expulsó de Washington a dos diplomáticos cubanos que habían sido identificados como espías. Las expulsiones no fueron hechas públicas, y ninguna noticia del misterio acústico en La Habana fue filtrada a los medios informativos.

Cuando por fin el affaire de los ataques "sónicos" salió a la luz pública a principios de agosto, se explicó que las expulsiones se decidieron para protestar por el incumplimiento por parte de Cuba, bajo la Convención de Viena, de su obligación de proteger a los diplomáticos acreditados. Para entonces eran 16 los funcionarios afectados. En septiembre sumaban, 19, y la cifra ascendió luego a 21 y finalmente a 24.

La continuidad de los ataques, aun meses después de haber protestado ante el gobierno de Cuba, llevó a la administración Trump a retirar en septiembre de 2017 al 60 % de su personal diplomático de Cuba, emitir una alerta de viajes a la isla para los ciudadanos estadounidenses, y expulsar a una cantidad proporcional de diplomáticos cubanos de Washington

De los 24 afectados hasta octubre pasado, 21 fueron sometidos a exhaustivos exámenes multidisciplinarios en la escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. En los resultados del estudio, publicados este jueves en la Revista de la Asociación Médica de Estados Unidos, se concluye que parecen haber sufrido lesiones en amplias redes de conexiones cerebrales, sin haber sufrido un trauma en la cabeza.

Más de tres meses después de las presuntas agresiones, la mayoría padecía secuelas cognitivas, del equilibrio, visuales, auditivas y del sueño, además de dolores de cabeza. Uno de los coautores del estudio, el Dr. Randel Swanson, especialista en rehabilitación de lesiones cerebrales, ha comparado las de los diplomáticos con las que deja un trauma sufrido en un accidente de auto o en una explosión.

En el momento de su evaluación, que se inició más de 200 días después de su exposición al misterioso agente ofensivo,14 de los 21 examinados no habían podido reincorporarse al trabajo.

ProPublica señala que el Departamento de Estado tiene de plazo hasta el 4 de marzo para enviar a sus diplomáticos de vuelta a La Habana o declarar como permanente la reducción de personal. Pero el Secretario de Estado Rex Tillerson no ha mostrado ninguna señal de reconsiderar su postura.

“No sabemos cómo proteger a nuestra gente contra esto, así que ¿por qué haría semejante cosa?” dijo Tillerson a la agencia Associated Press al ser preguntado acerca del retorno. “A cualquiera que quiera obligarme a hacerlo, lo voy a enfrentar, hasta que esté convencido de que no estoy poniendo a nadie en peligro”, agregó.

(De un reportaje investigativo de ProPublica. Reseñado por Rolando Cartaya)

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Falta de transparencia levanta dudas sobre Abdala, opinan expertos en Miami (VIDEO)

Habaneros esperan para vacunarse con Abdala, este 23 de junio, en un consultorio de La Habana. (AP/Ramón Espinosa)

En Cuba, la euforia se funde con la esperanza luego de que el Estado dio conocer que Abdala, uno de los cinco candidatos vacunales contra el COVID-19, tiene una eficacia de poco más del 92 por ciento.

Pero las dudas han sido inevitables; hay incertidumbre, a juzgar por las declaraciones de expertos que consideran falta de información y transparencia en las investigaciones, métodos clásicos de una dictadura.

La epidemióloga radicada en Miami, Dadilia Garcés, recuerda que Cuba registró varias de sus vacunas ante la Organización Mundial de la Salud, más de dos. Sin embargo, los resultados de cada etapa no han sido publicados, ni han sido analizados por un grupo de expertos independientes, como requiere el protocolo.

La vacuna cubana contra el Covid 19, "Abdala", aún carece de la certificación internacional
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“Cuando no hay transparencia en la producción de un medicamento o de una vacuna, eso crea mucha incertidumbre, y cuando estamos hablando de la salud y la efectividad de una población hay que ser bien claros y transparentes con la información que tenemos en base científica”, dijo a Radio Televisión Martí la también profesora del Miami Dade College.

Recordó que a nivel mundial hay tres entidades que reconocen y avalan las vacunas: la Administración de Medicamentos y Alimentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés), uno de los primeros países que inició esta regulación a principios del siglo XX; la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud.

Las tres siguen los mismos protocolos y fases para aprobar el suministro del medicamento y las vacunas que se suministran en EEUU: Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson, han sido aprobadas al menos por una de las referidas entidades.

“De hecho la Pfizer ha sido aprobada para que se utilice en Europa y en EEUU; Johnson & Johnson, en EEUU, con el visto bueno de la Organización Mundial de la Salud, muestra de seguridad, efectividad y calidad de la vacuna”, subrayó la doctora.

La Dra. Dadilia Garcés conversa con el reportero Ricardo Quintana sobre el protocolo para validar una vacuna.
La Dra. Dadilia Garcés conversa con el reportero Ricardo Quintana sobre el protocolo para validar una vacuna.

El gubernamental Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana ha sido hasta el momento el evaluador del prospecto vacunal Abdala que, con efectividad de 92,28 %, según el anuncio oficial, se administra en tres dosis con 14 días de diferencia. La Organización Mundial de la Salud establece que un candidato vacunal debe demostrar al menos 50% de efectividad para ser aprobado como medicamento. El Ministerio cubano de Salud Pública informó en días recientes que hasta el 19 de junio último, 905 mil, 692 personas han recibido las 3 dosis.

“Generalmente cuando existen vacunas que necesitan dos o tres dosis es porque la respuesta inmune no es adecuada con la primera o segunda. Pero no hay suficiente evidencia expuesta para poder analizar la necesidad de recibir dos o tres dosis de Abdala”, precisó la epidemióloga Garcés.

Protocolo requiere el aval de expertos independientes y publicación de información

El Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), organismo regulador de Cuba debió autorizar su uso de emergencia.

De acuerdo al protocolo internacional, una vez que la vacuna se haya probado en animales, en un pequeño grupo de individuos y en una inmensa cantidad de personas, miles, lo que se conoce como fase 3, todos con resultado positivo, se convoca a un panel de expertos.

Dr. José Cisneros, radiólogo y especialista en biomedicina.
Dr. José Cisneros, radiólogo y especialista en biomedicina.

“Los expertos no pueden tener compromisos con el fabricante ni con el Estado y deben ratificar la validez experimental de la vacuna y solicitar al ente regulatorio un permiso temporal de emergencia para suministrar de inmediato la medicina. De no haber urgencia, la entidad puede demorar años en pronunciarse”, explicó el doctor José Antonio Cisneros, radiólogo y especialista en biomedicina.

Los resultados deben ser divulgados a nivel internacional a fin de que la comunidad científica revise el proceso de cómo se llegó al porcentaje de efectividad y lo avale. De no ser así, se reduce la credibilidad del país en cuestión como ocurrió en Rusia con la vacuna Sputnik.

“Con Sputnik sucedió que los resultados investigativos solo los conocía Rusia. Ellos decían que tenía una alta efectividad, pero no fue hasta que presentaron sus resultados y protocolo en la prestigiosa revista, The Lancet, que la comunidad internacional empezó a asumir la eficacia y seguridad de la vacuna Sputnik”, ejemplificó el especialista.

Por otro lado, dijo que si Cuba quiere demostrar la eficacia de sus vacunas debe informar públicamente en cuántos casos se demostró el porcentaje de eficacia, los resultados, cuál fue el protocolo utilizado, cómo se administró la vacuna, su naturaleza, si es de virus muerto o atenuado, si es de proteína o si están trabajando con RNA recombinado.

El doctor Alfredo Melgar.
El doctor Alfredo Melgar.

En EEUU, científicos, expertos o médicos independientes supervisan la producción del medicamento no así en Cuba como ha manifestado el doctor especialista en medicina interna, Alfredo Melgar.

“En Cuba, el estatal Instituto Finlay o el Instituto de Biotecnología fabrican las vacunas y luego sacan el reporte según determinan. Sin embargo, no hay un centro que conceda la aprobación final después de revisar los datos de la investigación. ¿Dónde están los datos?, ¿en qué revista científica se han publicado?, se preguntó el galeno de origen cubano.

Cuba es el primer país que produce una vacuna anticovid en América Latina y el único en la región que rechazó el ofrecimiento del Fondo de Acceso Global para Vacunas, un mecanismo que proveerá más de 35 millones de dosis gratis a 33 países del continente.

Difícil confiar en la información de países totalitarios

Los tres especialistas consultados por Radio Televisión Martí coinciden en que en países donde el Estado tiene total control de la información, es muy difícil confiar en lo que dicen. “Tienen que documentar todo eso a nivel mundial para entonces obtener un reconocimiento científico además del reconocimiento legal del país”, comentó el doctor Cisneros.

Sin embargo, dijo confiar en la ética de sus colegas cubanos, que apliquen su opinión profesional independiente y que respeten el derecho del paciente competente a aceptar o rechazar un tratamiento. Y, sobre todo, que no permitan que su opinión sea influenciada por beneficio personal o discriminación injusta.

“Es el juramento de todo médico no hacer daño. Me cuesta creer que un médico cubano o de cualquier país, abale algo que dañe a su población, a sus conciudadanos. Sería un crimen de lesa humanidad lanzar un producto que pudiera en un momento dado poner en riesgo la vida de cualquier población, en este caso la cubana”, afirmó.

Por su lado, el doctor Melgar dijo que los grupos científicos y médicos en Cuba tienen entre sus responsabilidades advertir al mundo sobre las especificidades del producto.

“Se sabe que el régimen de Cuba no va a permitir a ningún experto independiente validar sus vacunas. Los médicos y científicos cubanos tienen una responsabilidad porque ese producto se piensa vender a otros países, Venezuela, Argentina, México, Irán. Deben advertir que esas vacunas no están reconocidas, que desconocen datos, cifras, por tanto, deben emitir una advertencia internacional”, sugirió Melgar.

Por el momento se ha demostrado que las vacunas aprobadas por entes internacionales de prestigio son efectivas y seguras. Por eso la doctora Garcés las recomienda.

“Las vacunas han sido uno de los avances principales a nivel de salud del siglo XX y junto a la potabilización del agua han salvado muchas vidas. Las vacunas anticovid reconocidas a nivel mundial tienen más de 10 años de investigación, son seguras y efectivas. Vacunarse salva vidas”, concluyó.

Cuba reporta la segunda cifra más alta de muertes en un día por COVID-19

Un peatón con una máscara improvisada, en medio de la pandemia de coronavirus, pasa frente a la Estación Central de Trenes, en La Habana. (AP/Ramón Espinosa)

Las autoridades sanitarias reportaron este jueves 1,880 nuevos casos y otros 16 fallecimientos por COVID-19 en Cuba, la segunda cifra más alta de muertes en la isla a causa del virus desde que comenzó la pandemia.

El récord de casos activos se rompió por onceno día consecutivo, con 9,486 casos activos (357 más que el miércoles), subrayó en Twitter el proyecto independiente Inventario.

El país ha informado de más de 22,000 positivos en los últimos 15 días. Según el jefe de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, Dr. Francisco Durán, las estadísticas muestran la "elevada agresividad" del virus y su alto nivel de transmisibilidad.

Permanecen ingresados 35,371 pacientes en centros médicos y de aislamiento, de ellos 7, 589 sospechosos de padecer la enfermedad, 18,296 en vigilancia y 9,489 confirmados activos.

El país enfrenta una crisis epidemiológica que ha movido su epicentro al interior de país, con un elevado número de contagios en varias provincias. La Habana informó de 389 casos, seguida de Camagüey, con 272; Matanzas, con 186; Santiago de Cuba, con 144; Mayabeque, con 140; Guantánamo, con 123, y Sancti Spíritus, con 117, entre los territorios más afectados.

Hasta la fecha, 174,789 personas se han contagiado y 1.209 han fallecido a causa del nuevo coronavirus en la isla, según cifras oficiales que no es posible confirmar de manera independiente.

Cubanos necesitarán visa para viajar a Guyana (VIDEO)

Embajada de Cuba en Guyana. (Twitter)

Cubanos y haitianos pronto requerirán visas para viajar a Guyana, en medio de preocupaciones de ese país sobre la existencia de una red de tráfico de personas bien organizada, dijo el martes el fiscal general y ministro de Asuntos Legales, Mohabir Anil Nandlall.

“Estamos adoptando una posición que requerirá visas para estos ciudadanos cuando vengan, incluidos ciudadanos haitianos, ciudadanos cubanos, etc., por lo que el gobierno de Guyana se moverá en esa dirección”, afirmó el funcionario.

Nandlall, quien hizo el anuncio en una transmisión en vivo en su página de Facebook, añadió que, con esta decisión, el gobierno de Guyana busca contrarrestar el uso del país como un punto internacional de tráfico humano.

(El ministro aborda el tema a partir del minuto 25)

"Tenemos que abordar este problema de una vez por todas", dijo, y señaló que Guyana "no está haciendo nada que no hayan hecho otros países del Caribe" que enfrentan una situación similar.

El ministro añadió que Guyana ha expresado con anterioridad su preocupación por el movimiento a gran escala de haitianos y cubanos con las embajadas de Cuba y Estados Unidos, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas e INTERPOL.

La decisión de Guyana podría afectar aún más a los cubanos que necesitan hacer trámites migratorios o que buscan viajar legalmente a Estados Unidos.

Tras las afectaciones de salud sufridas por varios diplomáticos y sus familiares en Cuba, el gobierno de EEUU retiró de la Embajada en La Habana al personal no esencial y cerró la sección de servicios consulares.

Desde junio de 2018, los cubanos deben viajar a Guyana para tramitar una visa estadounidense, lo que encarece y dilata considerablemente el proceso, especialmente con las restricciones de viaje impuestas en medio de la pandemia de COVID-19.

La policía política amenaza a director de la Alianza Afro-Cubana

Raúl Soublet López, activista de los derechos humanos en Cuba.

El director de la denominada Alianza Afro-Cubana, Raúl Soublet, fue amenazado de nuevo este martes por la Seguridad del Estado.

La policía política de la dictadura comunista isleña amenazó al activista Soublet con despojarlo de su trabajo y de sus estudios si continuaba con su activismo político y a favor de la comunidad LGBTIQ.

El activista racial y LGBTIQ es maestro de escuela primaria desde hace diez años y estudiante de cuarto año de informática en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, y fue interrogado y amenazado este martes cuando asistió a una citación oficial en la unidad policial ubicada en el municipio habanero de Playa.

El activista y director de la Alianza Afro-Cubana fue reconocido en 2019 entre los diez jóvenes que más impactaron dentro de la isla por su lucha contra la discriminación.

Ayuda humanitaria para el pueblo cubano, sanciones para el régimen

Linda Thomas-Greenfield, embajadora de EEUU ante Naciones Unidas (© Mary Altaffer/AP Images).

La delegación de Estados Unidos ante Naciones Unidas, al explicar su voto en contra de la resolución que critica el embargo impuesto al gobierno cubano, destacó que apoya plenamente el anhelo del pueblo cubano de vivir en libertad, y el envío de asistencia humanitaria a dicho pueblo.

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Rodney Hunter, coordinador político del Departamento de Estado, firmó la declaración presentada el miércoles por Estados Unidos:

Estados Unidos apoya al pueblo cubano y busca respaldar su búsqueda de libertad, prosperidad y un futuro de mayor dignidad.

Al igual que con otros Estados miembros, Estados Unidos determina la conducta de sus relaciones económicas con otros países de acuerdo con sus intereses nacionales. Las sanciones son una forma legítima de lograr la política exterior, la seguridad nacional y otros objetivos nacionales e internacionales, y Estados Unidos no está solo en este punto de vista o en esta práctica.

Las sanciones son un conjunto de herramientas en nuestro esfuerzo más amplio hacia Cuba para promover la democracia, promover el respeto por los derechos humanos y ayudar al pueblo cubano a ejercer las libertades fundamentales consagradas en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Por lo tanto, nos oponemos a esta resolución.

Reconocemos los desafíos que enfrenta el pueblo cubano.
Por eso Estados Unidos es un importante proveedor de bienes humanitarios para el pueblo cubano y uno de los principales socios comerciales de Cuba. Cada año, autorizamos miles de millones de dólares en exportaciones a Cuba, incluidos alimentos y otros productos agrícolas, medicamentos, dispositivos médicos, equipos de telecomunicaciones, bienes de consumo y otros artículos para apoyar al pueblo cubano.

El avance de la democracia y los derechos humanos sigue siendo el núcleo de nuestros esfuerzos políticos hacia Cuba. Estamos comprometidos directamente con una amplia franja de la sociedad civil cubana, empoderando al pueblo para que determine su propio futuro. También estamos en contacto directo con el gobierno cubano para denunciar los abusos y promover reformas. Estados Unidos apoya a todos los que defienden la libertad en Cuba.

Los cubanos, como todas las personas, merecen el derecho a la libertad de expresión, reunión y cultura. Ningún gobierno debería silenciar a sus críticos mediante violaciones de sus derechos humanos. Celebramos la diversidad de antecedentes e ideas de artistas, empresarios, líderes religiosos, defensores de los derechos humanos, periodistas y activistas ambientales cubanos; solo algunas de las muchas personas en Cuba con una voz fuerte y el deseo de ser escuchadas.

Estados Unidos se opone a esta resolución. Alentamos a este organismo a apoyar al pueblo cubano en su búsqueda por determinar su propio futuro.

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