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Cuba

Ataques a diplomáticos de EEUU en Cuba: los meses en secreto

Raúl Castro recibe a Patrick Leahy y otros congresistas de EE.UU. en febrero de 2017. Castro le dijo ese día al Encargado de Negocios Jeffrey DeLaurentis (1ro izq) que estaba "sorprendido" por los problemas de salud de varios diplomáticos estadounidenses.

Esta reseña buscará resumir la cronología de los hechos silenciados hasta agosto de 2017, según un reportaje de ProPublica.

Más de un año después de que diplomáticos estadounidenses empezaran a sufrir extraños síntomas en Cuba, los médicos que los trataron en la Universidad de Pensilvania acaban de concluir que al menos 21 de ellos parecen haber sufrido lesiones cerebrales. Sin embargo ninguno fue golpeado en la cabeza, o al menos no de la manera típica.

Una investigación emprendida por Washington en la que se han involucrado varias agencias federales que tuvieron acceso a la isla, no ha logrado determinar cómo fueron lesionados ni por quién.

Aunque lo que el Departamento de Estado ha descrito como “ataques selectivos” contra su personal en La Habana comenzó poco después de las elecciones de noviembre de 2016 en EE.UU. todo se mantuvo en secreto, incluyendo la expulsión en mayo de 2017 de dos diplomáticos cubanos en Washington como represalia, hasta que en agosto de ese año el periodista de CBS Steve Dorsey hizo la primera pregunta en la rueda de prensa habitual de la cancillería.

Indagaciones llevadas a cabo durante casi un año por el medio de periodismo investigativo ProPublica, entrevistando a más de tres decenas de funcionarios americanos y extranjeros, y examinando documentos confidenciales revela diversas capas del misterio. Esta reseña buscará resumir la cronología de los hechos silenciados hasta agosto de 2017, según el reportaje de ProPublica.

Seguro que son cigarras

Una tarde de finales de noviembre de 2016 un diplomático estadounidense que por entonces todavía estaba “asentándose en su nuevo hogar, una casa cómoda de estilo español en el recinto frondoso que se había llamado el Country Club”, abrió las puertas del salón que daba al jardín. Junto con el aire cálido de la noche invadió el salón “un estruendo casi abrumador (…) molesto hasta el punto de que tenías que entrar en la casa y cerrar todas las puertas y ventanas y encender la tele”, recordó el diplomático, quien pensó que quizás era algún insecto.

Unas noches después, él y su esposa invitaron a la familia de otro funcionario de la embajada americana que vivía al lado. Al atardecer, mientras charlaban en el patio, el mismo ruido ensordecedor inundó de nuevo el jardín. “Estoy bastante seguro de que son cigarras”, dijo el primer diplomático. “No son cigarras”, insistió su vecino. “Las cigarras no suenan así. Es un sonido demasiado mecánico”.

El colega había estado escuchando los mismos ruidos en su casa, a veces por una hora o más. Se quejó en la oficina de vivienda de la embajada, y enviaron a dos trabajadores de mantenimiento cubanos. No hallaron ningún desperfecto eléctrico ni insectos en el jardín. En febrero, el estruendo nocturno empezó a disminuir. Después desapareció del todo.

Un viernes a finales de marzo un colega de la embajada de aspecto atlético y treinta y tantos años de edad le dijo que se iba de Cuba: acababa de estar en Miami, donde especialistas médicos le habían diagnosticado varias afecciones, incluyendo una severa pérdida de audición. A finales de diciembre el joven había experimentado algo que describió como “una poderosa corriente de un sonido agudo" que parecía apuntado directamente contra él. El joven le hizo escuchar una grabación, y sonaba muy parecido a lo que el diplomático había escuchado en su jardín.

Sólo que él y su mujer no habían sentido nada que indicara una enfermedad o lesión. No obstante, en pocos días, ellos, también, estarían en camino a Miami. La pareja, y otros 22 americanos, así como ocho canadienses, serían diagnosticados con una amplia gama de síntomas semejantes a los de una conmoción cerebral, desde dolores de cabeza y náuseas hasta pérdida de la audición.

Muchos funcionarios de Estados Unidos que han estado en el centro del problema —incluso algunos que aseveran que ha sido tergiversado con fines políticos— dijeron a los periodistas que siguen convencidos de que al menos algunos de los americanos fueron deliberadamente elegidos como blancos por un enemigo sofisticado.

Especialistas médicos que revisaron los expedientes de los 24 pacientes americanos concluyeron que, aunque sus síntomas podían tener muchas causas, estaban “más probablemente relacionados con un trauma producido por una fuente no natural”, dijo el director médico del Departamento de Estado, Dr. Charles Rosenfarb. “Ninguna causa ha sido excluida”, añadió. “Pero los hallazgos sugieren que esto no fue un episodio de histeria colectiva”.

Oficiales CIA, los primeros blancos

Los dos primeros incidentes, reporta ProPublica, ocurrieron alrededor del fin de semana de Acción de Gracias de 2016 en EE.UU., que coincidió en Cuba con la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre. Durante los nueve días de duelo que siguieron, ninguno de estos dos empleados del gobierno estadounidense informó a la dirección de la embajada lo que habían experimentado. Pero los dos hombres, oficiales de inteligencia con cobertura diplomática, dirían más tarde que escucharon ruidos agudos y desorientadores en sus casas durante la noche. Al menos uno diría después a los investigadores que el ruido le había parecido extrañamente enfocado. Si uno se movía a un lado o a otra habitación, casi desaparecía.

DeLaurentis y John Kerry en los jardines de la residencia.
DeLaurentis y John Kerry en los jardines de la residencia.

El hombre que encabezaba la misión diplomática americana en La Habana en los últimos meses de 2016, Jeffrey DeLaurentis, conocía bien la historia de vigilancia constante y hostigamiento en diversos grados y formas de la contrainteligencia cubana contra los diplomáticos estadounidenses, desde el establecimiento en ambas capitales, en 1977, de las respectivas Secciones de Intereses.

Pero fuentes del reportaje investigativo apuntan que en los últimos meses de 2016, también los últimos del deshielo con la administración Obama, la hostilidad oficial cubana había descendido a su nivel más bajo en 50 años. No se había reportado ningún hostigamiento serio en años recientes. Por otra parte, el gobierno de Raúl Castro parecía haber descartado la posibilidad de que el republicano Donald Trump pudiera ser elegido.

Fue a finales de noviembre de 2016, entre la elección y la investidura de Trump, que los primeros oficiales de inteligencia estadounidenses fueron alcanzados por lo que describieron como ruidos raros en sus residencias de las llamadas “zonas congeladas”, situadas en los suburbios del oeste de La Habana.

Pero solo a finales de diciembre solicitó ayuda médica el primer funcionario en la pequeña clínica de la embajada: aquel oficial atlético y treintañero venía experimentando dolores de cabeza, problemas de audición y sobre todo un agudo dolor en un oído, después de la extraña experiencia en la que algo así como una corriente de sonido parecía haber sido concentrada y dirigida hacia su casa.

Según funcionarios del Departamento de Estado, el trauma sufrido por el joven fue reportado a DeLaurentis y al jefe de seguridad diplomática de la embajada, Anthony Spotti, el 30 de diciembre. Luego siguió la noticia de que otros dos oficiales de la CIA habían experimentado algo similar aproximadamente un mes antes. Pero en la Embajada tanto los oficiales de inteligencia como los jefes diplomáticos creían que los ruidos eran “solo otra forma de hostigamiento” del gobierno cubano, con la particularidad de que parecían cuidadosamente dirigidos hacia oficiales de inteligencia que trabajaban bajo cobertura diplomática.

Los incidentes fueron discretamente discutidos entre los miembros del llamado “Country Team”, unos 15 diplomáticos de rango superior que suelen reunirse a diario en la embajada para tratar asuntos significativos. Sin embargo, preocupaciones del ámbito de la contrainteligencia motivaron que no se hablara de ellos a la mayor parte del personal estadounidense —otros 32 diplomáticos y ocho custodios de la Infantería de Marina— una decisión que luego fue criticada por algunos de los que enfermaron.

“Tenemos oficiales de seguridad en cada embajada y nos ponen al día de forma constante”, dijo un diplomático a ProPublica. “Que si a alguien le robaron la billetera, que si a alguien le entraron en el auto… Y entonces, a alguien lo atacan con esta arma misteriosa ¿y no nos dicen nada?”.

Furgoneta en fuga

Hacia mediados de enero, los otros dos oficiales de inteligencia afectados también solicitaron atención médica, y el 6 de febrero fueron enviados a Estados Unidos para recibir tratamiento.

Fue por entonces que la esposa de otro funcionario de la embajada informó que estaba en su residencia del también exclusivo Reparto Flores cuando escuchó un sonido irritante. Salió de la casa y vio una furgoneta que se alejaba a toda velocidad. El vehículo aparentemente provenía del mismo extremo de la calle donde se encuentra una casa que los estadounidenses creen es usada por el Ministerio del Interior cubano.

Funcionarios consultados por ProPublica admitieron que el informe de la mujer era vago e incierto, pero dijeron que, aun así, era uno de los datos circunstanciales más relevantes que habían reunido sobre los incidentes.

Desde La Habana, los altos mandos de la Embajada sugirieron a Washington que debería presentarse una protesta formal al gobierno cubano. Dadas las incertidumbres, otros pensaban que deberían conseguir antes más información. Aunque fue un tema de preocupación tanto en el Departamento de Estado como en la CIA, no ha quedado claro si se le comunicó a la plana mayor del Consejo de Seguridad Nacional antes de que se decidiera cursar la protesta.

Según las fuentes, el Secretario de Estado, Rex Tillerson tampoco fue informado de la situación hasta días después de que el Secretario Adjunto interino para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, llamara el 17 de febrero de 2017 al embajador de Cuba en Washington, José Ramón Cabañas, para entregarle una nota diplomática de protesta.

Unos días después, DeLaurentis fue citado a una reunión en La Habana con Josefina Vidal, la funcionaria del MINREX cubano que venía negociando en la era Obama la normalización de relaciones con los Estados Unidos. Con Vidal estuvieron presentes oficiales del Ministerio del Interior cubano. Estos le hicieron preguntas al Encargado de Negocios acerca de los incidentes, qué síntomas habían sufrido los diplomáticos y qué otras circunstancias podrían esclarecer el episodio.

El 23 de febrero, menos de una semana después de la nota diplomática estadounidense al gobierno cubano, DeLaurentis acompañó a dos senadores norteamericanos de visita en Cuba, Richard Shelby, republicano por Alabama, y Patrick Leahy, demócrata por Vermont, a entrevistarse con Raúl Castro en el Palacio de la Revolución.

Durante la conversación Castro dijo que tenía algo qué hablar con DeLaurentis y al terminar la reunión le pidió que se quedara. En una conversación breve pero sustancial, Castro dejó claro que estaba bien enterado de los incidentes y que comprendía que los norteamericanos los tomaban como un problema serio. De acuerdo con un funcionario del Departamento de Estado, su respuesta fue: “Tendríamos que trabajar juntos para intentar solucionarlo”.

En posteriores reuniones la parte cubana prometió incrementar la seguridad alrededor de los domicilios de los diplomáticos, con más patrullas y cámaras de circuito cerrado en algunas áreas, y accedió a permitir que viajara a la isla un equipo de investigadores de la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU.,FBI.

También pidieron interrogar a las víctimas e información médica sobre sus lesiones, pero el Departamento de Estado puso objeciones. “No podíamos descartar” el posible involucramiento del gobierno cubano, dijo un funcionario de esa cancillería a ProPublica. “Cuando estás tratando con un posible culpable, uno anda con cautela”.

Se amplía el universo

Luego de un intervalo de varias semanas, los incidentes reaparecieron. Una mujer fue agredida en su apartamento y otros diplomáticos en sus casas del oeste de La Habana. A los tres primeros pacientes examinados en los Estados Unidos se les encontraron síntomas médicos concretos, y en el caso del joven treintañero había sufrido entre otros problemas serios daños en los huesecillos de uno de sus oídos, por lo que debería usar un audífono para la sordera.

Este había hecho una grabación del ruido y se la hizo escuchar al colega mencionado al principio de esta reseña, quien quedó crispado al corroborar que era muy parecido a lo que él y su familia habían escuchado en su jardín durante varios meses.

Al día siguiente, este último diplomático fue a ver DeLaurentis. El embajador de facto le dijo que él y otros que estaban al tanto de los incidentes creían que estos estaban confinados a un “pequeño universo de personas” de quienes los cubanos probablemente sospechaban que realizaban labores de inteligencia. A su subalterno la respuesta no le tranquilizó, y sugirió que a otros tampoco les bastaría. “Tiene que convocar una reunión”, le dijo a DeLaurentis, “porque la noria de los rumores se está volviendo loca”.

El 29 de marzo, DeLaurentis reunió a varias decenasd e miembros del personal de la embajada, todos con acceso a información clasificada en el edificio. Ya había pasado más de un mes desde que se entregara la protesta formal al gobierno cubano, pero la mayoría de la gente en la sala de conferencias oía hablar de los incidentes por primera vez.

Según tres funcionarios que estuvieron en la reunión y hablaron con ProPublica, DeLaurentis expuso tranquilamente los detalles de lo que habían experimentado algunos trabajadores. Las investigaciones estaban en curso, y las autoridades cubanas habían prometido aumentar la seguridad de los diplomáticos. Instó a cualquiera que pensara que podía haber estado expuesto, o que tuviera información potencialmente relevante a contactarle o hablar con el oficial de seguridad de la embajada. Dijo que especialistas médicos estaban disponibles para examinar a cualquiera que sospechara tener algún problema.

Al final, pidió a los reunidos que evitaran hablar de la situación fuera del recinto seguro de la embajada, ni siquiera con sus familias. Aunque el asunto todavía era clasificado, el pedido pareció absurdo y hasta indignante, al menos a algunos de ellos. “Pensamos que era una locura”, dijo un funcionario que estuvo en la reunión. “Algunos familiares habían sido atacados en sus casas. ¿Cómo no íbamos a poder advertirles para que estuvieran en guardia?”.

También en hoteles

Las preocupaciones entre el personal y sus familias finamente explotaron. En apenas un mes, se reportó un aluvión de nuevos incidentes. Para fines de abril, más de 80 diplomáticos, sus parientes y otro personal — una proporción muy alta para una misión que incluía aproximadamente 55 empleados americanos y sus familias — pidieron ser evaluados en Miami

El equipo médico en esta ciudad estaba encabezado por el Dr. Michael E. Hoffer, un otorrinolaringólogo de larga experiencia con veteranos de las fuerzas armadas que sufrieron traumas auditivos y del equilibrio a consecuencia de explosiones y combates en Afganistán e Iraq.

Se llevaron a cabo exámenes en Miami y La Habana, y pronto se detectó alrededor de una docena de casos nuevos, la mitad del número que sería eventualmente confirmado en octubre de 2017.

Después de otro intervalo de semanas, alrededor del 21 de abril en el Hotel Capri, uno de los que usaba la embajada de Estados Unidos para alojar a diplomáticos y visitantes, un funcionario hospedado allí mientras se renovaba su apartamento fue sacudido durante la noche por un ruido agudo y penetrante. Un par de días después, lo mismo le sucedió a un médico de la Universidad de Miami que acababa de llegar.

“¿Quiénes sabían que estaban allí?”, reclamó DeLaurentis al MINREX. “El gobierno de Estados Unidos. Y el gobierno cubano”.

Cortes y expulsiones

En mayo el Departamento de Estado expulsó de Washington a dos diplomáticos cubanos que habían sido identificados como espías. Las expulsiones no fueron hechas públicas, y ninguna noticia del misterio acústico en La Habana fue filtrada a los medios informativos.

Cuando por fin el affaire de los ataques "sónicos" salió a la luz pública a principios de agosto, se explicó que las expulsiones se decidieron para protestar por el incumplimiento por parte de Cuba, bajo la Convención de Viena, de su obligación de proteger a los diplomáticos acreditados. Para entonces eran 16 los funcionarios afectados. En septiembre sumaban, 19, y la cifra ascendió luego a 21 y finalmente a 24.

La continuidad de los ataques, aun meses después de haber protestado ante el gobierno de Cuba, llevó a la administración Trump a retirar en septiembre de 2017 al 60 % de su personal diplomático de Cuba, emitir una alerta de viajes a la isla para los ciudadanos estadounidenses, y expulsar a una cantidad proporcional de diplomáticos cubanos de Washington

De los 24 afectados hasta octubre pasado, 21 fueron sometidos a exhaustivos exámenes multidisciplinarios en la escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. En los resultados del estudio, publicados este jueves en la Revista de la Asociación Médica de Estados Unidos, se concluye que parecen haber sufrido lesiones en amplias redes de conexiones cerebrales, sin haber sufrido un trauma en la cabeza.

Más de tres meses después de las presuntas agresiones, la mayoría padecía secuelas cognitivas, del equilibrio, visuales, auditivas y del sueño, además de dolores de cabeza. Uno de los coautores del estudio, el Dr. Randel Swanson, especialista en rehabilitación de lesiones cerebrales, ha comparado las de los diplomáticos con las que deja un trauma sufrido en un accidente de auto o en una explosión.

En el momento de su evaluación, que se inició más de 200 días después de su exposición al misterioso agente ofensivo,14 de los 21 examinados no habían podido reincorporarse al trabajo.

ProPublica señala que el Departamento de Estado tiene de plazo hasta el 4 de marzo para enviar a sus diplomáticos de vuelta a La Habana o declarar como permanente la reducción de personal. Pero el Secretario de Estado Rex Tillerson no ha mostrado ninguna señal de reconsiderar su postura.

“No sabemos cómo proteger a nuestra gente contra esto, así que ¿por qué haría semejante cosa?” dijo Tillerson a la agencia Associated Press al ser preguntado acerca del retorno. “A cualquiera que quiera obligarme a hacerlo, lo voy a enfrentar, hasta que esté convencido de que no estoy poniendo a nadie en peligro”, agregó.

(De un reportaje investigativo de ProPublica. Reseñado por Rolando Cartaya)

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Presidente del PP se reúne con opositores cubanos y respalda campaña #YoVotoNo

Pablo Casado en reunión con opositores cubanos.

Pablo Casado, presidente del Partido Popular de España, se reunió este martes con opositores cubanos en Madrid y expresó su apoyo a la campaña #YoVotoNo contra el referendo constitucional en la isla.

El jefe de la oposición española recibió a representantes de la Asociación Damas de Blanco y del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), con quienes compartió su preocupación por los efectos negativos del proceso con el que el régimen de la isla busca reformar la Carta Magna.

Alejandro González Raga, del OCDH, dijo a Radio Martí que Casado se mostró cercano e informado sobre la actualidad cubana.

"Hemos podido explicar la situación de las personas que están involucradas en la campaña #YoVotoNo. El nos ha dicho que ha seguido de cerca la campaña, y se ha sentido motivado, y ha dicho que la apoyaba", señaló.

Pablo Casado se reúne en Madrid con opositores cubanos
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Elena Larrinaga, presidenta de la Asociación Damas de Blanco, afirmó que la reunión fue muy importante debido a la posibilidad de que Casado sea el próximo presidente de España.

Casado dijo que cuando su partido gobierne España "liderará en la Unión Europea y en todo el continente iberoamericano la exigencia de democracia y Derechos Humanos en Cuba", según una nota del PP publicada en su sitio en internet.

El presidente el PP reiteró sus exigencias de que "cese la represión y las irregularidades que está protagonizando la tiranía cubana" a medida que se aproxima la fecha del referendo constitucional, previsto para el 24 de febrero, concluye la nota.

(A partir de un reporte de Michel Suárez para Radio Martí e información del PP)

“La espera me mata, no puedo más”: cubanos se arriesgan y salen de Panamá rumbo a EEUU

“Fueron unas 24 horas hacinados en un barco que parecía militar hasta Colón", dijo uno de los cubanos.

El viejo campamento en Los Planes, distrito de Gualaca, provincia de Chiriquí, vuelve a ser remanso de emigrantes que, a toda costa, quieren seguir rumbo hacia EEUU por el corredor centroamericano que conforman Panamá, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y México.

Es que el país istmeño no deja de ser punto obligado camino a la frontera norteamericana. En el caso de los cubanos, viajan con la esperanza de llegar y obtener un permiso de estadía en EEUU, conocido como parole, y optar por la Ley de Ajuste Cubano, que les abre el camino hacia la residencia permanente después de un año y un día. Sin embargo, el proceso es mucho más complicado desde la derogación, en enero de 2017, de la política "pies secos/pies mojados".

Al campamento de los Planes, ubicado en la cadena montañosa del norte panameño, 590 kilómetros al oeste de Ciudad de Panamá, llegó un primer grupo el sábado último procedente de Puerto Obaldía en traslado vía marítima hasta la capital y luego por tierra hasta Chiriquí.

Apilados en un barco los migrantes son trasladados desde Puerto Obaldía hasta la capital, y luego hasta Chiriquí.
Apilados en un barco los migrantes son trasladados desde Puerto Obaldía hasta la capital, y luego hasta Chiriquí.

El pasado día 10, más de 700 antillanos, haitianos y extraterritoriales ingresaron a Obaldía por la frontera con Colombia.

Las autoridades activaron la Operación Flujo Controlado en dos etapas, que incluye el traslado de los extranjeros a Los Planes.

“Fueron unas 24 horas hacinados en un barco que parecía militar hasta Colón. Después, otras 8 horas en ómnibus hasta el campamento en Chiriquí, dijo a Radio Televisión Martí uno de los cubanos que pidió se omitiera su nombre, y que identificamos como Mario, graduado de enfermería y procedente de la región central de Cuba.

Mario salió de Cuba el 1 de diciembre de 2017 hacia Trinidad y Tobago, y la semana pasada integró el primer grupo que cruzó la frontera hacia Panamá procedente de Colombia.

De enfermero a constructor

Era uno de los más de mil cubanos varados en Trinidad y Tobago. En su caso, solicitó asilo en la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas, pero “en más de un año no recibí respuesta”, dijo el enfermero de 29 años, oriundo de Tunas de Zaza, al sur de Sancti Spíritus.

Trabajó en el hospital provincial Camilo Cienfuegos, y luego, tres años en un centro médico en Tunas de Zaza.

“Lo único que pude hacer en Trinidad es aprender el idioma e insertarme en una compañía de construcción en medio de la ilegalidad. En ese país no tenemos derecho al permiso de trabajo, ni a beneficios sociales. Me cansé de esperar respuesta a mi solicitud de asilo", confesó.

La travesía

El desplazamiento de cubanos desde países como Trinidad y Tobago, Venezuela o Ecuador, entre otros, no es una novedad. El fenómeno viene ocurriendo desde 2012.

Sobran cuartillas abarrotadas de anécdotas que van desde violaciones, estafas, asaltos y hasta noticias de cubanos que han perdido la vida en el intento.

La Operación Flujo Controlado, en dos etapas, incluye el traslado de los extranjeros al campamento de Los Planes.
La Operación Flujo Controlado, en dos etapas, incluye el traslado de los extranjeros al campamento de Los Planes.

“El cruce de Venezuela a Colombia resultó el tramo más difícil. “En Pedrera, Táchira, los guardias nos quitaron primero los pasaportes, y luego, a cambio de ellos, nos pidieron dinero. El taxista que nos llevó hasta allí dijo a los guardias que éramos traficantes”, contó Mario, que calcula haber gastado hasta ahora unos 2 mil dólares en la travesía.

Un agente del Servicio Nacional de Inmigración, que tiene a su cargo la custodia de la instalación y que pidió el anonimato, dijo a Radio Televisión Martí que hasta este lunes en la tarde había en el campamento de Chiriquí 329 extranjeros, en su mayoría cubanos.

Sin embargo, la cifra ha variado desde las últimas horas, pues muchos de los migrantes han decidido continuar camino.

“Hay mucha preocupación en cuanto al estatus migratorio. No han concedido salvoconductos y se dice que hay conversaciones con Costa Rica, pero nada es oficial”, manifestó Mario, y agregó: “Los guardias nos dicen que sigamos, que salgamos de 10 en 10 rumbo a Paso Canoas, en la frontera con Costa Rica”.

Por otro lado, explicó que no hay quejas del trato conferido por las autoridades. “Dan tres comidas al día y tenemos libertad de movimiento. Podemos salir del campamento, vamos al pueblo más cercano, pero tenemos que regresar antes de la 5 pm”.

Es la tercera oleada migratoria importante que llega a Panamá, aunque dista mucho de la vivida en 2016, cuando el país recibió a más de 27,000 migrantes irregulares, muchos de ellos cubanos, y también haitianos, africanos y asiáticos, que entraron por la selva del Darién, frontera natural con Colombia, en su tránsito hacia EEUU.

En 2015, Nicaragua cerró el paso a estos migrantes, lo que ocasionó que miles quedaran varados en Costa Rica y Panamá.

48 horas en Chiriquí

Amaneció en Chiriquí y Mario, presa de la desesperación, dijo haber tomado la decisión más importante de su vida.

“La espera me mata, no puedo más”, escribió en un mensaje telefónico. “Salgo en un grupo de 7, entre ellos un africano, rumbo a la frontera con Costa Rica”.

Fue lo último que supe de este joven cubano que asegura que otros se preparan para reanudar la travesía, incluso familias con hijos menores de edad.

Más sobre la crisis migratoria cubana

El denominado cuarto éxodo ha estado marcado por grandes desplazamientos a través del continente americano hasta llegar a EEUU. La más reciente crisis migratoria ha generado conflictos en diferentes países de la región y un verdadero drama para muchos cubanos.

Honduras ha detenido a 1.372 migrantes cubanos en ruta a EEUU en 2019

Cubanos retenidos en Honduras el 5 de febrero de 2019. (Foto: Policía Nacional de Honduras)

Un total de 1.372 migrantes cubanos en camino hacia Estados Unidos han sido detenidos en Honduras en lo que va de 2019, informaron el lunes las autoridades de ese país.

Los cubanos forman parte de un grupo de 2.010 migrantes de diversas nacionalidades interceptados en Honduras en el mismo período, entre ellos 153 de Haití, 130 de Camerún, 41 de Bangladesh, 37 de República del Congo, 20 de Eritrea, 15 de Yemen, 12 de Ghana, 11 de Angola y 77 de otras nacionalidades.

Del total, 142 migrantes son menores de edad, 65 niñas y 77 varones.

La directora del Instituto Nacional de Migración, Carolina Menjívar, dijo que el movimiento de migrantes irregulares se disparó en 2015, cuando fueron retenidos 20.611 indocumentados en diferentes partes del país, mientras que un año después fueron requeridos 26.239.

El 82% de los inmigrantes indocumentados provienen de América, 14% de África y 4% de Asia. (Instituto Nacional de Migración de Honduras)
El 82% de los inmigrantes indocumentados provienen de América, 14% de África y 4% de Asia. (Instituto Nacional de Migración de Honduras)

Agregó, sin precisar cifras, que entre 2017 y 2018 hubo una "baja considerable", pero que en 2019 se prevé un alza considerando que en lo que va de año ya han sido requeridos más de 2.000 inmigrantes.

En 2018 fueron detenidos en Honduras más de 4.000 extranjeros en diferentes puntos aduaneros, según cifras oficiales.

El 82% de los inmigrantes indocumentados provienen de América, 14% de África y 4% de Asia, indicó la Casa Presidencial de Tegucigalpa en un comunicado.

Número de migrantes irregulares por continente que han entrado este año a Honduras. (Presidencia de Honduras)
Número de migrantes irregulares por continente que han entrado este año a Honduras. (Presidencia de Honduras)

Al menos un millar de inmigrantes, en su mayoría cubanos, ingresaron en los últimos días a Panamá y su objetivo era llegar a Estados Unidos, según informes de autoridades panameñas.

Menjívar indicó que los inmigrantes son atendidos en los Centros de Atención al Migrante Irregular (CAMI) que el Gobierno hondureño ha habilitado en diferentes puntos del país.

Los inmigrantes reciben atención humanitaria y cumplen un proceso migratorio a través del Sistema Integral de Control Biométrico Migratorio de Honduras.

Las autoridades hondureñas les proporcionan además a los indocumentados alimentación y revisión médica, en coordinación con la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia; y la Cruz Roja Internacional.

"Se procura brindar a los inmigrantes una atención en observancia a los derechos humanos de los inmigrantes", enfatizó la directora del Instituto Nacional de Migración.

Las autoridades hondureñas han retenido en los últimos nueve años a 70.271 inmigrantes indocumentados por ingresar de manera irregular en su intento por llegar a Estados Unidos.

En los últimos años se ha incrementado en el país el paso ilegal de indocumentados y las autoridades prevén que en 2019 aumentará un 40% el movimiento irregular de extranjeros.

(Con información de EFE)

Arrestan a más de 20 Damas de Blanco en protestas pacíficas en Cuba

Arrestada líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, al salir de la sede nacional del grupo opositor en Lawton, La Habana. (Fotos: Angel Moya)

Al menos 24 damas de blanco fueron detenidas este domingo al intentar llegar a misa en diferentes iglesias del pais, como parte de la campaña Todos Marchamos por la liberación de los presos políticos del régimen cubano.

Berta Soler, líder del grupo opositor femenino, ofreció los detalles a Radio Martí desde su sede, en Lawton, La Habana.

En Matanzas, 13 Damas de Blanco acudieron a misa este domingo, y otras 14 pudieron asistir a los servicios religiosos en diferentes iglesias durante la semana. En total fueron detenidas 14 activistas en esa provincia. dijo Soler.

Las Damas de Blanco elevan sus plegarias por la liberación de los presos políticos y de conciencia en la isla, pero sus derechos religiosos y civiles son coaptados al ser detenidas arbitrariamente durante horas, interrogadas, multadas y amenazadas con procesos legales y cárcel.

Sede de Damas de Blanco en La Habana permanece sitiada por la policía
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En Santiago de Cuba pudieron asistir a misa dos Damas de Blanco, mientras en Santa Clara una opositora del grupo fue detenida, al igual que en Guantánamo.

En la capital del país, siete Damas de Blanco lograron llegar a diferentes iglesias este domingo. Otras 10 activistas pudieron burlar los sistemas de vigilancia de la Seguridad del Estado y asistir a misa durante la semana, explicó la líder del grupo opositor femenino.

Ocho Damas de Blanco fueron arrestadas en La Habana por intentar protestar pacíficamente. "Algunas de ellas fueron amenazadas y advertidas de que no la quieren el domingo 24 en la calle", recalcó Soler.

Es el caso de la Dama de Blanco Gladys Capote, quien fue detenida en su vivienda el sábado, interrogada en la unidad de policía de El Capri durante cinco horas, y amenazada con que si salía el domingo 24 de febrero a la calle iba a ser arrestada. Las autoridades le advirtieron que desde el sábado 23 tendrá una patrulla de la policía vigilando el frente de su casa, explicó Soler.

El 24 de febrero el régimen cubano ha convocado a un referendo constitucional para aprobar la nueva Carta Magna del país. Grupos opositores se han unido en una campaña contra la convocatoria.

Cuba, uno de los países más envejecido del mundo

Cuba se enfrenta a una encrucijada de políticas sociales y económicas ante el ritmo de envejecimiento.

Actualmente las provincias centrales de Villa Clara y Sancti Spíritus se mantienen como las más envejecidas, junto a La Habana.

Cuba posee una de las poblaciones más envejecidas de América Latina y mantiene su tendencia al decrecimiento, con más de 11.000 cubanos menos con respecto a 2017, precisó el subdirector de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, Juan Carlos Alfonso.

El 36,2 % de la población de Cuba superará los 60 años para 2050, según pronósticos revelados este sábado por expertos de la isla, que cerró 2018 con poco más de 11,2 millones de habitantes.

Este pronóstico sobrepasa al de hace cuatro años, cuando especialistas de esa oficina aseguraron que en unos 30 años habría 3.598.782 millones de cubanos con 60 años o más, un 33,2 % del total de habitantes.

En aquel momento se proyectó, que de cumplirse esta previsión, Cuba sería el noveno país más envejecido del mundo.

Actualmente las provincias centrales de Villa Clara y Sancti Spíritus se mantienen como las más envejecidas, junto a La Habana, el territorio cubano con mayor densidad poblacional, indicó Alfonso.

El año pasado se registraron en la isla 116.320 nacimientos, una cifra superior a la de 2017 (114.971 nacimientos) pero que no llega a las reportadas en 2014, 2015 y 2016.

Cuba registró un 20,1 por ciento de personas con 60 años de edad o más al cierre de 2017, lo que representa más de 2,2 millones de cubanos que ya han entrado a la tercera edad, según cifras del Ministerio de Salud Pública divulgadas en 2018.

Esta cifra confirma el progresivo envejecimiento poblacional de la isla, donde viven unos 2.100 centenarios, un segmento en el que la mayoría de las longevas son mujeres.

Según estadísticas oficiales, más del 87 % de los cubanos sobrevive a los 60 años y las proyecciones indican que en la próxima década lo hará el 90 %.


(Agencia EFE)

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