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Arte y Cultura

Artistas cubanos en Art Basel Miami Beach

Art Basel 2017

El portal digital Cuban Art News, un sitio líder en información y promoción del arte cubano en el mundo, publicó recientemente un resumen con la participación de artistas cubanos de dentro y fuera de la isla en la actual edición de Art Basel Miami Beach (ABMB), 2017.

A continuación reproducimos el compendio conformado por las galerías, horarios, direcciones y títulos de las muestras que podrán disfrutar de esta fiesta de las artes visuales que tiene lugar cada año en la Ciudad del sol.

Martes, 5 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

Entre las primeras ferias de la semana, Art Miami es una de las principales selecciones del arte cubano contemporáneo, con no menos de nueve galerías con artistas cubanos.

La Galería La Acacia de La Habana exhibe el arte de Adriana Arronte. "Mi obra está motivada por objetos comunes y situaciones del entorno cotidiano", escribió Arronte en una declaración. "En este proceso exacerbo la naturaleza del objeto o exagero su simbolismo para desnaturalizarlo". Otras galerías incluyen a artistas cubanos contemporáneos en una amplia mezcla internacional. La Galería Andreas Binder, Munich posee obras de Ariamna Contino. La Galería Lisa Sette, Phoenix, muestra a Reynier Leyva Novo.

Varias galerías de Miami también muestran artistas cubanos, incluyendo la Galería Durban Segnini con Agustín Cárdenas; y Waltman Ortega Fine Art, que presenta a Luis Cruz Azaceta.

Pavel Acosta es parte de la lista de artistas en Fragile Ecologies, la presentación grupal en la Galería Bernice Steinbaum. La Galería Rudolph Budja, con sede en Miami Beach, tiene obras de Andrés Serrano.

Tres importantes galerías de arte cubano continúan considerando a Art Miami como su sede para Art Week. Descubra hermosas obras de Amelia Peláez, René Portocarrero y Mariano Rodríguez, entre otros, en Cernuda Arte, y de Carlos Alfonso, Pedro de Oraá, Salvador Corratgé, Zilia Sánchez y otros en el stand de Tresart.

Artistas contemporáneos toman protagonismo en Pan American Art Projects, que cuenta con obras de Gustavo Acosta, Carlos Alfonzo, José Manuel Fors, Rubén Millares y Jorge Ríos.

CONTEXT ART MIAMI

Martes, 5 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

Los artistas cubanos también están representados en la feria de vanguardia de Art Miami. La Galería 532 Thomas Jaeckel de Nueva York presenta obras de Gustavo Acosta, Armando Mariño, José Ángel Vincench y Elio Rodríguez.

Y disfrute de obras de José Bedia y Luis Cruz Azaceta en la galería Lyle O. Reitzel con sede en Santo Domingo.

SCOPE MIAMI BEACH

Martes, 5 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

Los visitantes de Scope querrán pasar por dos puestos en particular. Con sedes en La Habana y Miami, Havana Art Gallery es el lugar de trabajo de Esterio Segura, Pedro Pablo Oliva, Rodán Lauzán y Jorge Lavoy.

NG Art representa exclusivamente a artistas cubanos, desde nombres establecidos hasta artistas emergentes. Volviendo a Scope este año, la galería Panama City muestra obras de Adrián Fernández, Jorge Otero, Niels Reyes y varios artistas más.

PINTA MIAMI

Miércoles, 6 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

Con el tema "Crossing Cultures", Pinta Miami celebra su 11ª edición. En el stand de Latin Art Core, busque arte de Tomás Sánchez y maestros del siglo XX como Amelia Peláez, Loló Soldevilla y Cundo Bermúdez.

Con un enfoque más contemporáneo, la Arts Connection Connect Now Room presenta el Aesthetic Register of Covert Forces de Francisco Masó.

UNTITLED, MIAMI BEACH

Miércoles, 6 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

Una tienda en la playa cerca de la calle 12 y Ocean Drive es la sede de esta feria, ahora en su quinto año. El espacio artístico de La Habana El Apartamento presentará a Eduardo Ponjuán, Diana Fonseca y Reynier Leyva Novo, con una selección de obras de arte que abordan la relación entre la palabra y la imagen.

ART AFRICA

Miércoles, 6 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

José Bedia es uno de los 25 artistas de los Estados Unidos, África, Europa, el Caribe y América Latina que participan en esta feria, presentado en la comunidad Overtown de Miami. El jueves por la noche, Bedia participará en una mesa redonda sobre la descolonización y el descentramiento de los discursos del mundo de arte. 7 p.m.

FERIA DE ARTE CONTEMPORÁNEO PULSE

Jueves, 7 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

Como de costumbre, un punto destacado para el arte cubano aquí es la Galería Bryce Wolkowitz de Nueva York, que incluye obras de José Parlá en su mezcla internacional.

ART BASEL MIAMI BEACH

Jueves, 7 de diciembre-domingo, 10 de diciembre

La presencia cubana en la Semana del Arte de este año es más fuerte en la feria principal, donde más que una docena de puestos exhiben obras de uno o más artistas cubanos.

Busque el arte de Los Carpinteros en Galerie Peter Kilchmann, Zurich, y en Fortes D'Aloia & Gabriel, São Paulo.

La Galería Sean Kelly, Nueva York, presentará obras de Los Carpinteros y Diana Fonseca Quiñones. Busque el arte de Yoan Capote en el stand de la Galería Jack Shainman, Nueva York, y de Teresita Fernández en el stand de Lehmann Maupin.

Entre las galerías europeas, la Galería Elba Benítez, Madrid, presenta obras de Carlos Garaicoa. Disfrute de una obra sin título en papel de 1941 de Wifredo Lam en la Galerie 1900-2000, París, y el arte de Carmen Herrera en el stand de Lisson Gallery.

La Galería Mai 36, Zurich tiene a Raúl Cordero, Michel Pérez Pollo y, en una sección separada de Kabinett, una presentación individual de la obra de Flavio Garciandía.

Fotografías recientes de Luis Gispert están incluidas en la lista de la Galería Rhona Hoffmann, Nueva York.

La propia Galería Fredric Snitzer de Miami tiene varios artistas cubanos en su lista de ABMB, que incluyen a Carlos Alfonso, Alexandre Arrechea, Enrique Marínez Celaya y Tomás Esson. La galería también presenta una sección de Kabinett en solitario, con Estructuras Transformativas de María Martínez-Cañas.

Ana Mendieta y Zilia Sánchez son parte de la selección internacional en Galerie Lelong. Las obras presentadas incluyen la fotografía en color de 1977 de Mendieta, Hojas Rojas Silueta (Quemada alrededor) y Lunar [Moon], 1980, una pintura de lona de Sánchez.

Y en la sección Edición de la feria, ULAE (Universal Limited Art Editions), una editorial de Bay Shore, Nueva York, tiene una selección internacional de obras, que incluyen dos nuevos grabados de Carmen Herrera: Equilibrio en blanco y negro y Verde y Amarillo, ambos del 2017.

En el siguiente enlace podrá conocer a otros artistas cubanos y espacios fuera de los centro tradicionales de exhibición.

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Rescatan colección de radionovelas hechas por exiliados cubanos en EEUU

Fragmento del manual sobre telenovelas de la colección de la Biblioteca Latinoamericana de Tulane. Tomado de digitallibrary.tulane.edu.

La Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane, en la ciudad de Nueva Orleans, atesora en formato digital una importante colección de radionovelas hechas por exiliados cubanos en Estados Unidos.

La Colección de Radionovelas Cubanoamericanas Louis J. Boeri y Minín Bujones Boeri abarca producciones creadas entre 1963 y 1970 en un estudio ubicado en el emblemático edificio miamense "Freedom Tower" y el manual ¿Qué es y cómo se produce una Radionovela?, ahora en formato PDF.

La mayoría son novelas radiales pero también incluye comedias, programas de consejos y autoayuda, dramas bíblicos, misterios, historias de espías, y espectáculos de variedades.

Entre los títulos disponibles en formato digital están “Amarga espera”, “Carmiña”, “El Camino infinito”, “El látigo blanco”, “La hora del Misterio”, "La hora trece" y “Se soltó el loco con Pototo”.

La productora America's Productions, Inc. (API) logró colocar sus programas en emisoras del gobierno estadounidense, en cientos de estaciones de América Latina y España, y en emisoras en español en EEUU, informa la biblioteca.

Para el centro de estudios, la colección representa "un recurso único para el estudio de la historia de los nexos políticos, culturales y comerciales entre Estados Unidos y Cuba a través de la radiodifusión pública durante de un momento crítico del siglo XX."

[Con información de la Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane]

20 de Mayo de 1902: avances del descalabro

La bandera cubana el 20 de mayo de 1902.

El autor rescata y comenta algunos incidentes callejeros que tuvieron lugar ese día en La Habana.

A Lesbia de Varona, bibliotecaria ejemplar

Nada para un cubano exiliado, amante de las cosas de su país, como una visita al Archivo Cubano de la Biblioteca de la Universidad de Miami, donde entre documentos, libros y colecciones de periódicos y revistas publicados en la isla a lo largo de los siglos XIX y XX, el visitante acaba por sentirse no sólo contemporáneo de todos los suyos --José María Heredia, Félix Varela, José Martí y otros incluidos-- sino repatriado.

Hay papeles que huelen a Cuba y un polvillo que se levanta de ellos y se adhiere a las yemas de los dedos al punto de confundirse con la piel, ávido de mezclarse con el nuestro que, aunque no lo advirtamos, también se adhiere a las publicaciones. Hay tintas que parecen haber goteado de la noche de la isla y páginas que al ser hojeadas susurran algo y exhiben manchas idénticas a las que cubren las manos de nuestras ancianas.

“La Habana en el primer día de la independencia”, un artículo publicado por Vicente del Olmo en un número de la revista “Carteles” correspondiente a mayo de 1952 y preservado en el Archivo Cuba de esa biblioteca, no sólo ofrece una idea exacta de los hechos que tuvieron lugar cincuenta años atrás sino del espíritu de celebración callejera que embargó al país, espíritu que algunos cubanos posteriores, con agenda propia e intereses ambiguos, borrachos de consideraciones extemporáneas, han pretendido y logrado emborronar.

Vicente del Olmo describe el ritual del cambio de poderes, la multitud jubilosa, las decoraciones azules, blancas y rojas, los arcos triunfales que se levantaron en diversas calles, los discursos, el momento en que el general Leonardo Wood y sus tropas abandonaron Cuba, los fuegos artificiales y el banquete ofrecido a Tomás Estrada Palma en el Teatro Nacional. Condénese lo que hay que condenar, pero no se amargue demasiado la fiesta:

A las 12 y 8 minutos, saludada por salvas de artillería y enormes aclamaciones del público estacionado en la Plaza de Armas, en el asta del Palacio Presidencial izose la bandera cubana. Las fuerzas norteamericanas y cubanas, tocando himnos, presentaron sus armas. Los generales Máximo Gómez, el caudillo de la Revolución, y Leonardo Wood, jefe de las fuerzas de ocupación –la intervención militar duró desde 1899 a 1902— después de arriado el pabellón de las estrellas del Norte, levantaron al aire la gloriosa enseña nacional de Cuba. El estampido del cañón, las bandas de música, las patrióticas aclamaciones del pueblo y las campanas de los templos que se echaron al vuelo, uniéronse en el saludo. La emoción patriótica hacía presa en todas las almas.

En medio de ese panorama exaltado, Vicente del Olmo registra un par de incidentes que 117 años después, a pesar del drama que supone el primero de ellos, invitan a esbozar una sonrisa y, si se les presta mayor atención, a meditar.

El cronista recuerda que el primer “20 de Mayo” tuvo lugar un crimen en la Plaza del Polvorín y describe el motivo: el guardia Urbano Collazo Hernández, al suspender un baile, fue asesinado por uno de los adoradores de Terpsicore... Si matar a un hombre por la razón expuesta es una barbaridad, la existencia en La Habana de un supuesto devoto de la musa griega del canto coral y la danza no sorprende menos. ¿Cómo puede reconciliarse la significación de los hechos que tenían lugar ese día con la furia de ese bailador y la evocación, en la prensa capitalina de mediados del siglo XX, de una hija de Apolo?

Nada hay que reconciliar: el disparate es consustancial a Cuba desde sus albores como nación. Quien lo dude debe buscar las décimas de Manuel de Zequeira y Arango (1764-1846) escritas, según título y subtítulo, Con motivo de cierta reunión de sujetos de buen humor el día 1 de enero de 1811 (mes y día no deben pasarse por alto). Transcribo la primera de ellas:

Yo vi por mis propios ojos
(Dicen muchos en confianza)
En una escuela de danza
Bailar por alto los cojos.
Hubo ciegos con anteojos
Que saltaban sobre zancos.
Y sentados en los bancos
Para dar más lucimiento
Tocaban los instrumentos
Los tullidos y los mancos.

Vicente del Olmo da fe de otro hecho curioso: la caída desde un árbol que sufrió José Pazo y Álvarez, en el Parque Central, al entusiasmarse y aplaudir, perdiendo el equilibrio por la falta de apoyo, a la bandera cubana que pasaba. El teatro español abunda en personajes cuya caída del caballo presagia lo peor: el predominio de las pasiones sobre la razón, la perdición del jinete. La mitología griega y la Biblia advierten sobre la fatalidad de caer. No puedo leer la noticia del suceso sin adivinar en el percance del patriota entusiasta un augurio del descalabro que sufriría la República.

Entre las muchas actividades que tuvieron lugar aquel día destaco una función gratuita ofrecida por el Circo Pubillones para los vecinos más humildes de La Habana. Un afiche de la compañía muestra a una joven domadora, armada de látigo, entre seis leones. Ni un elefante, un chimpancé, un caballo, un perro, animales inofensivos; ni siquiera un payaso o acróbata: cinco fieras que rugen, muestran los colmillos, y una sexta que además de secundarlas salta impetuosa a través de un aro de fuego. Mirándolas fijamente me ha parecido verlas encarnar las seis provincias en que estuvo dividida la isla desde 1878 hasta 1976, y ver en la joven domadora inexperta, una representación de la República misma poco antes de ser devorada.

¿Fue Kandinsky el pionero del arte abstracto?

Obra de la pintora sueca, Hilma af Klint. Foto VBermúdez

Hasta ahora, todos los tratados, manuales y libros de Historia del Arte han reseñado e impartido en las universidades que la primera pintura abstracta la realizó el artista plástico ruso Vasili Kandinsky en 1911.

Kandinsky, además, escribió libros como “De lo Espiritual en el Arte”, y “Punto y Línea Sobre el Plano”, en los que explicaba sus teorías sobre su informalismo, donde la figura antropomórfica había desaparecido de sus cuadros.

A partir de esa fecha, el abstraccionismo se convirtió en una tendencia muy en boga en la pintura que ha llegado hasta nuestros días, convirtiéndose en la modalidad central que desarrollaron a lo largo de su vida artistas como Piet Mondrián, Kasimir Malevich, Jackson Pollock y De Kooning, por mencionar sólo a unos pocos.

Pero ahora el conocimiento de que corresponde a Kandinsky la primera obra abstracta, va a cambiar. El Guggenheim de New York acaba de presentar una exposición de la pintora sueca, Hilma af Klint, que presenta obras de esta artista que en 1906, cinco años antes de la acuarela de Kandinski, ya trabajaba la abstracción.

Las pinturas de Klint estuvieron guardadas hasta 1986, veinte años después de su muerte, porque ella consideraba que su época no estaba preparada para el arte abstracto.

Por último, hay que destacar que Klint nunca participó en exposiciones ni movimientos artísticos.

"Dos espías en Caracas", una novela sobre la ocupación cubana en Venezuela

Fidel Castro recibió a Chávez en el Aeropuerto Internacional José Martí el 13 de diciembre de 1994.

El escritor y periodista venezolano Moisés Naím se ha liberado del "yugo de la no ficción" para revelar en una novela cómo Hugo Chávez construyó el Socialismo del siglo XXI "bajo la tutoría, la guía y el control del régimen de La Habana".

"Dos espías en Caracas", que saldrá a la venta en Estados Unidos el próximo 21 de mayo, tiene como protagonistas a Eva, agente de la CIA, y Mauricio, agente de la inteligencia cubana, que viven su amor en medio de las intrigas, crisis y constantes cambios que se suceden a la par que avanza la revolución de Chávez en Venezuela.

Naím, de 66 años, señala en una entrevista con Efe que la novela es producto de la "frustración" por no poder comprobar cosas que sabía que estaban sucediendo en Venezuela y que, por tanto, se le quedaban en el tintero de sus artículos, columnas y programas de televisión.

"Decidí que me iba a liberar del yugo de la no ficción y que iba a contarlo como una novela", explica por teléfono este periodista galardonado con el Premio Ortega y Gasset y tres Premios a la Excelencia de la Sociedad Americana de Editores de Revistas.

Naím lleva más de veinte años viviendo fuera de Venezuela, aunque ha seguido investigando, analizando e informando fehacientemente sobre una realidad que es el sustento de su primera pero no última novela, pues, según dice, ya va "por el quinto capítulo" de la próxima, que "no tiene nada que ver con Venezuela".

Era ministro de Fomento de Carlos Andrés Pérez cuando el 4 de febrero de 1992 un grupo de militares, entre ellos el teniente coronel Hugo Chávez Frías, intentó apoderarse del poder, un episodio con el que comienza "Dos espías en Caracas", que finaliza con la muerte de Chávez en 2013.

Según dice, fue uno de los primeros en avisar de la "ocupación de Cuba en Venezuela, una ocupación furtiva, clandestina y secreta, pero determinante", que no se puede negar "porque sería como pretender tapar la luna con un dedo".

Aunque alentó a sus colegas periodistas, corresponsales extranjeros y académicos a investigar cómo "el gobierno de otro país había tomado el control", todos los intentos fracasaban, porque era una ocupación "invisible", porque "por definición era secreta".

"Mi liberación fue decir, bueno, voy a escribirlo como si fuera una ficción, aunque yo creo que realmente ocurrió en la realidad", subraya este ensayista, escritor y periodista, que ha publicado previamente una decena de libros de no ficción.

Naím se preocupó de que "Dos espías en Caracas" fuera una novela por más que estuviera sustentada en la realidad y que en la trama aparecieran personajes reales con nombres y apellidos verdaderos.

No quería hacer un tratado académico ni un texto didáctico o pedagógico. Tampoco un manifiesto. Lo que quería era crear una obra de ficción "accesible, interesante y divertida para una gran audiencia", subraya.

"La intención" es dar a conocer lo que sucedió en mi país a través de una historia divertida de leer", en la que se "entremezcla la gran Historia con la pequeña historia", dice en respuesta a una pregunta de Efe.

Eva y Mauricio son personajes de ficción, pero hay otros de los que intervienen en la historia que son composiciones de distintos personajes reales que Moisés Naím conoció o de los que supo por su trabajo periodístico.

No hay nada autobiográfico en "Dos espías en Caracas", dice y al respecto precisa que le hubiera parecido "muy narcisista" insertarse en una "historia tan importante" por el hecho de que él fuera parte del Gobierno venezolano en la época en que arranca la trama.

Naim se muestra reacio a hablar de la situación actual de Venezuela, pero sí es claro en señalar que la "tragedia" actual fue "creada y sembrada" durante la Presidencia de Chávez.

Nicolás Maduro, el presidente a quien no reconocen como tal más de medio centenar de gobiernos, el de Estados Unidos incluido, los cuales apoyan a Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional, no ha "alterado de manera significativa las políticas que Chávez impuso en Venezuela, ni la forma de hacer política, ni las relaciones internacionales".

Lo que sí ha cambiado es que Maduro es "menos talentoso y carismático" que Chávez, y "más importante" aún, "no tiene su misma chequera".

Chávez tenía "una infinita cantidad de dinero", producto de la venta de petróleo a precios elevados, y del "endeudamiento del país", pues pese a esa abundancia, "pedía prestado".

Naím, que presentará "Dos espías en Caracas" el 21 de mayo en una
librería de Miami, anunció que en octubre saldrá la edición en inglés y ya se han vendido los derechos para la traducción a otros idiomas.

En América Latina y España ha tenido la "gratísima sorpresa" de que la novela está teniendo éxito, dice el escritor, al que le encantaría que llegara a su país, pero la situación económica no lo hace posible.

“Aquí lo que hay es que irse”, una novela sobre el síndrome cubano de la estampida

Un cubano en el Malecón observa la llegada de un buque español a la Bahía de La Habana.

La escritora Verónica Vega, quien estrenó este sábado el libro “Aquí lo que hay es que irse” (Neo Club Ediciones) en el Café Demetrio de Miami, conversó con nuestros oyentes sobre el significado de la frase que da título a su primera novela.

Invitada al programa de Radio Martí “Entre Nosotros”, conducido por el escritor Orlando González Esteva, la autora comentó sus impresiones del exilio cubano de Miami, ciudad que visita por primera vez, el desarraigo de los cubanos y lo que ella denomina el síndrome de la estampida.

“Me siento como parte del síndrome de la estampida que existe en Cuba, lamentablemente. Uno vive en Cuba tratando de fundar algo y estás como fundado algo y todo el tiempo ves cómo se deshace. Es un trabajo que nunca termina y es la lucha contra la desesperanza”, dijo en su entrevista con González Esteva.

Sobre el título de su primera novela, la escritora residente en la isla explicó la dureza de vivir en Cuba, un país donde “todo el mundo te maltrata” y los cubanos se sienten como intrusos o extraños y a la misma vez sienten un profundo amor por su tierra.

La autora reflexiona sobre la frase “Aquí lo que hay es que irse”, unas palabras, que a su juicio están cargadas de dolor porque una vez que los cubanos abandonan la isla, mantienen una “relación dolorosa y entrañable” con Cuba, que los mantiene atados por un cordón umbilical.

“Es un sentimiento que arrastras a donde quiera que vayas”, dijo.

Vega es parte del grupo de artistas que ha protestado contra el Decreto 349, por considerarlo como una herramienta para ejercer la censura.

Hoy dice que vive como muchos cubanos en un “insilio” donde no pertenece a nada y no tiene ningún vínculo con el Estado.

“Fui parte del proyecto Omni Zona Franca y del Festival Poesía sin Fin y había instituciones que, aunque con cierta suspicacia, podían ayudarnos.Ahora no pasa así. Y todo lo tenemos que hacer desde nuestras casas, con el Decreto 349 ni siquiera puede hacerse desde la casa”, apuntó.

Nacida en La Habana en 1965 y con un padre que emigró a Estados Unidos en 1968, la autora cuenta que vivió el dolor de la separación familiar y la frustración de no poder abandonar el país en 1980, cuando con el éxodo del Mariel su familia se quedó esperando un barco que nunca llegó.

“Siempre viví con la idea de que íbamos a vivir en Estados Unidos”.

Vega ha transitado por varias manifestaciones artísticas como el teatro, la pintura y finalmente la literatura donde ha publicado libros de cuentos, de literatura infantil y tiene dos novelas en progreso. Es colaboradora de sitios digitales como Havana Times y Diario de Cuba.

[A partir del Programa Entre Nosotros, conducido por Orlando González Esteva]

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