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Rafael García-Toledo

Arabia Saudita busca mejorar la imagen del reino con multimillonaria apuesta por los deportes

Una fanática del Real Madrid en el final de la súpercopa en el King Abdullah Sports City, Jeddah, el 12 de enero de 2020. REUTERS/Sergio Perez

El reino de Arabia Saudita busca mejorar su imagen internacional promoviendo los deportes occidentales en el país, un hecho que ha llamado la atención del periodista de The New York Times Alan Rappeport.

Rappeport, especializado en temas de impuestos, comercio y otros asuntos económicos, escribió en el mes de diciembre un extenso artículo sobre la campaña que lleva a cabo el príncipe Mohammed bin Salman, quien tras convertirse en 2017 en Príncipe Heredero, intenta mostrar una mejor máscara al rostro de su medieval monarquía.

Mohammed inauguró “Visión 2030”, una iniciativa dirigida a modernizar el reino con competencias deportivas populares en Occidente.

Este programa de mejora de imagen a través del deporte cobró aún más urgencia tras el asesinato en la embajada Saudi del cronista del Washington Post Jamal Khashoggi, opositor del régimen Saudita. La CIA y las principales agencias de inteligencia del mundo han determinado que el asesinato de Khashoggi fue responsabilidad del estado Saudí y que el príncipe Mohammed fue responsable directo.

El año pasado la princesa saudita Reema Bint Bandar bin Sultán, actual embajadora del reino en Estados Unidos, contrató a una firma de cabilderos de Washington para organizar reuniones con dirigentes de las carreras de autos de Fórmula Uno, de la NBA, de la Liga Mundial de Surfing y la Major League Soccer, la liga de fútbol de Estados Unidos, para llevar eventos de esas organizaciones a Arabia Saudita.

Precisamente en diciembre viajaron a Diriyah, Andy Ruiz y Anthony Joshua para una pelea por el título de boxeo de todos pesos en una contienda apodada “El Choque en las Dunas”.

También el régimen pagó un premio de $30 millones para la Supercopa Española que, incongruentemente, se celebró allí con los equipos Real Madrid, Valencia, Barcelona y Atlético de Madrid.

La Autoridad General de Deportes de Arabia Saudita anunció en 2019 un presupuesto de $650 millones para atraer eventos deportivos a ese país.

En febrero se correrá la Copa Saudita con un premio de $20 millones, el mayor de la historia en carreras de caballos.

Ya se han ofrecido eventos femeninos de lucha libre con la anuencia de la federación femenina (WWE por sus siglas en inglés) que ha firmado un contrato de 10 años con el régimen, valorado en $500 millones. Para cumplir con la “cultura local” las luchadoras se visten con mangas y pantalón largo, como un atuendo de gimnasio.

Para el próximo marzo se planea un torneo de golf femenino del Ladies EuropeanTour. El director ejecutivo de la Federación Saudí de Golf Majed al-Sorour, citado por el New York Times reconoció que están “en una enorme transformación para suavizar la imagen”.

Pero los críticos del régimen saudita dicen que esa ofensiva sin precedentes para traer deportes occidentales al desértico reino busca en realidad desviar la atención del horrible récord en derechos humanos.

Amnistía Internacional condenó al reino por haber arrestado activistas de la sociedad civil. Human Rights Watch denunció que muchas mujeres han sido detenidas y torturadas por manifestarse en reclamos de sus derechos.

Amnistía Internacional denunció también que habían asesinado a numerosos chiitas en ejecuciones masivas por participar en manifestaciones y que el juicio sobre los “implicados” en el asesinato de Khashoggi se había conducido el secreto.

Pero la participación endeportes en Arabia Saudita pude ser un cuchillo de doble filo para los atletas occidentales al enfrentar críticas y rechazo en occidente.

Rafael Nadal y Novack Djokovic suspendieron un torneo de exhibición que planeaban tener en Jeddah por la crítica que están enfrentando. Muchas organizaciones y activistas de derechos humanos llaman a los jugosos contratos que los atletas aceptan del régimen saudí como dinero sangriento.

Pero Arabia Saudita, como muchos otros regímenes totalitarios y dictaduras en el pasado, sigue en su esfuerzo de lavarse la cara. Esta vez usando los deportes y la codicia de occidente.

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El cubano Brayan Peña inspira como mánager

Brayan Peña. REUTERS/Alexandre Meneghini

Hace unos días, el periódico digital Michigan Live publicó un artículo sobre el receptor cubano Brayan Peña en el que narra el debut de este como nuevo mánager del equipo de béisbol West Michigan White Caps, una sucursal de liga menor de los Tigres de Detroit.

La historia sobre Peña se refiere a su salida de Cuba en 1999 cuando abandonó la delegación de la isla en Venezuela durante un campeonato de béisbol juvenil.

El escape de Peña no tiene nada de extraño ni excepcional para los cubanos que no pueden ejercer el derecho de salir y entrar libremente a su país de nacimiento y nacionalidad como se hace en cualquier otra nación civilizada, decente y libre en este planeta.

Pero esa historia, tan común para nosotros, acostumbrados a la “normalidad” de lo anormal de la situación de nuestra nación bajo el régimen que la oprime, es excepcional para los jóvenes jugadores del equipo que dirige ahora Peña.

Los peloteritos de Peña buscaron en Internet información sobre su nuevo y joven mánager y encontraron los datos sobre el proceso de la salida de Peña, las vicisitudes de su trayectoria hasta llegar a Grandes Ligas donde estuvo en porciones de 12 temporadas.

La historia de Peña ha llenado de inspiración a sus jugadores que ahora lo miran con admiración y respeto y tratan de dar lo mejor de ellos para jugar bajo su dirección.

Al leer la nota del Michigan Live, nuestro compañero Alex Rivero nos recuerda que, después de salir de Cuba en 1999, Peña estuvo en la isla de visita en enero de 2016 con un grupo de peloteros cubanos entre los que estaban Yasiel Puig, José Abreu y Alexei Ramírez, recibidos por Antonio Castro, hijo del verdugo número uno de nuestro pueblo y capataz de la encomienda beisbolera en la isla.

La visita muestra la ductilidad vertebral de algunos de los jugadores nacidos en Cuba, que después de abandonar su patria de forma “ilegal”, por una arbitrariedad impuesta por un régimen espurio, piden permiso para regresar de visita a su propio país.

Al salir de Cuba, fueron tildados de traidores, escoria, vendidos por dinero y la familia que dejaron detrás fue sometida a escarnio público, asediada y en muchos casos despojada de sus pocos bienes materiales por tener un “traidor” en el seno de su familia.

Sin embargo ahora millonarios, van a reunirse con Antonio Castro en un coloquio de oligarcas para lucir su recién adquirida riqueza y, en algunos casos conocidos, darle las gracias a su esclavista por permitirle esa visita a la tierra que los vio nacer.

Durante su estancia como jugador en Grandes Ligas Peña bateó para un promedio de 259, un promedio discreto pero aceptable para un receptor. Jugó para los Tigres de Detroit y después de sus días de jugador activo se integró a la organización de Detroit como dirigente. Su nombramiento como mánager de los White Caps es la tercera promoción por parte de esta organización.

Con su conocimiento del juego, su inteligencia y simpatía personal seguramente seguirá subiendo, ya sea con los Tigres o con otra organización,con su juventud, tiene 38 años, no duden que en el futuro lo veamos en una posición de dirigencia en grandes Ligas.

No sería el primer cubano mánager de equipos grandes.

La última Serie Mundial de Béisbol en Washington D.C. no fue en 1924

Los Nacionales de Washington ganaron la serie mundial. (Erik Williams-USA TODAY Sports/File Photo)

La Serie Mundial de Béisbol que acaba de concluir con una inesperada victoria 4 juegos a 3 de los Nacionales de Washington sobre los favoritos Astros de Houston, es la edición más excitante del clásico de octubre desde la que escenificaron, en 1975, los Rojos de Cincinnati frente a las Medias Rojas de Boston.

Aparte de lo cerrado de esta serie, la entidad de los jugadores de ambos equipos señalaba la calidad de la contienda.

De los integrantes de la escuadra de Cincinnati están en el Salón de la Fama en Cooperstown, Sparky Anderson, como manager; Johnny Bench, Joe Morgan y nuestro Tany Pérez. Vistiendo la tela de los Rojos, mientras que en las Medias Rojas estaban Carlton Fisk, Jim Rice y Carl Yastzemski.

Por cierto, durante la serie yo estaba en Bahamas asistiendo a un congreso de construcción prefabricada y pasé varias sesiones del mismo con el trasmisor de traducciones en un oído y el radio de baterías en el otro, oyendo a Joe Garagiola narrando los juegos.

Pero para refinar el tema, vamos a ver los equipos de todos los deportes que ganaron por última vez un campeonato en la capital estadounidense.

  • Lo que llaman el “día glorioso”, el 26 de enero de 1992 en que los Redskins, el equipo de football de la ciudad ganó el Super Bowl XXVI 37-24 frente a los Buffalo Bills.
  • En la NBA, los Wizards, entonces con el nombre de Bullets, ganaron el campeonato en 1978. La única vez que un equipo capitalino se coronó campeón de baloncesto.
  • Por su parte, el equipo de Hockey sobre hielo de la urbe del Potomac, los Capitals, nunca ha ganado la Copa Stanley aunque llegaron a los finales en 1998.

Breve historia de las franquicias en Washington

Los Senadores de Washington fueron uno de los ocho equipos fundadores de la Liga Americana. Eso fue en 1901 y llevaron ese apelativo hasta 1905 que cambiaron el nombre por el de Nacionales.

El nombre de Nacionales en el uniforme solo duró dos temporadas y luego fue reemplazado por la letra “W”, por los próximos 52 años.

Desde 1911 hasta 1933 los Senadores fueron uno de los equipos más exitosos de las Grandes Ligas, teniendo en su nómina inquilinos de Cooperstown como Sam Rice, Joe Cronin, Goose Goslin, Heinie Manush, Bucky Harris y a uno de los mejores lanzadores de la historia del pasatiempo, al “Tren” Walter Johnson.

Esos Senadores ganaron la Serie Mundial de 1924, esa que hoy se le atribuye el haber sido la última Serie Mundial de béisbol en DC.

Pero hoy recordamos mejor a los Senadores como un equipo perdedor incluyendo seis temporadas, entre 1940 y 1950 en que quedaron en el sótano de la liga.

Pero vamos al evento que fue, realmente, la última Serie Mundial de un equipo de béisbol en DC.

Al final de esa serie no hubo trofeo para el ganador, ni anillo para los peloteros vencedores, tampoco hubo parada pública ni celebraciones como las de hoy. Aparte de eso, los jugadores del conjunto campeón no podían alojarse en los buenos hoteles de la ciudad a la cual representaban.

Esa serie duró diez juegos y fue la Serie Mundial de las Negro Leagues o Ligas Negras. En esa serie los Homestead Grays derrotaron a los Birmingham Black Barons, 4 juegos a 1. La contienda tuvo lugar en 1948 y esa fue, realmente, la última vez que un equipo capitalino ganó la Serie Mundial de béisbol.

Y déjenme aportar la respuesta antes que me hagan el comentario de “eso no vale, porque no eran las Grandes Ligas”.

Esto lo he dicho muchas veces después de emplear años en investigar y estudiar la historia de las Ligas Negras y el béisbol que EEUU en aquel período. En esa época había DOS Ligas Mayores, una blanca y otra negra.

Cuando realmente estudiamos la calidad de ese béisbol y la de los jugadores del mismo, tenemos que llegar a esa conclusión. Además está documentado que en juegos efectuados a través de los años entre equipos de ambas ligas, la relación de ganados y perdidos era equilibrada.

Los Grays que jugaban además de Washington, también jugaban algunos partidos en Western Pennsylvania, era un equipo ganador con grandes figuras en su elenco.

En esta serie jugó por los Grays Buck Leonard, en primera base, y por los Barons, Willie Mays, en el jardín central. Ambos célebres miembros del Salón de la Fama. Siendo Mays, para algunos, el mejor jugador de pelota de la historia.

Los Grays ganaron nueve series consecutivas de las Ligas Negras de 1937 a 1945 y diez campeonatos de liga, también de forma consecutiva de 1937 a 1948.

El británico que lleva sobre sus hombros al atletismo mundial: Sebastian Coe

Sebastian Coe. REUTERS/Hannah Mckay

Hace unos días escribí sobre Ximena Restrepo cuando fue electa como la primera mujer vicepresidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF por sus siglas en inglés). En la misma elección en que Sebastian Coe aseguró una vez más su cargo como presidente de la entidad.

Supe por primera vez de Sebastian Coe en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 cuando ganó oro en los 1500 metros planos, allí también ganó plata en los 800 metros. Nos conocimos en la Villa Olímpica, esos serían sus últimos Juegos, ya había ganado esas dos preseas en Moscú 1980, pero los de Moscú fueron los únicos Juegos a los que yo no asistí desde 1976 a 2008.

Coe, además compitió en esas distancias de medio fondo y ganó plata y oro en los campeonatos europeos de Praga en 1978, Atenas en 1982 y Stutgart en 1986. En los Campeonatos mundiales de atletismo ganó oro en 800 metros en Roma 1981 y plata en 1,500 en Barcelona 1989.

Después de retirarse del atletismo Coe aspiró y ganó la elección para un escaño en la Cámara de los Lores del Parlamento Británico. Ser electo para la Cámara de los Lores no es habitual, en la discriminadora y estratificada sociedad británica, para una persona con ascendencia hindú. La madre de Coe pertenece a una familia de origen hindú.

Después de servir en el Parlamento de 1992 a 1997, Coe volvió a integrarse al deporte, esta vez como dirigente. Nos vimos de nuevo en Sídney en el año 2000 en la “Casa de Londres”.

Cada ciudad que aspira en el futuro a organizar Juegos Olímpicos alquila una residencia que usa como “embajada” para hacer relaciones públicas e invitar a personas que pueden ayudar en las aspiraciones a obtener una sede. Así he visto y visitado la “London House”, “Río House”, “Buenos Aires House”, “New York House” y otras. En las dos últimas “Casas” señaladas tuve participación personal.

Ya durante los Juegos de Atenas en el 2004, Londres estaba aspirando formalmente a obtener la sede de los Juegos de 2012 y Sebastian me invitó a una comida en la London House con el alcalde de Londres, Kenneh Levinston. El motivo de la reunión era que me querían contratar como asesor general de la candidatura londinense. Ya yo había hecho esa labor para Buenos Aires cuando esa ciudad aspiraba a obtener la sede de los Juegos del 2004.

En esa época la ciudad de New York también estaba tratando de obtener la sede del 2012 y estaba en con conversaciones con el vicealcalde de New York para ver cómo podía ayudarlos. Tuve que declinar la oferta de Londres y terminé como miembro de la junta de directores de la candidatura de New York.

Coe dirigió la campaña de Londres que ganó la sede en elecciones del Comité Olímpico Internacional que se celebraron en Singapur en el 2005.

En Singapur estábamos en esquinas opuestas pero después del triunfo de Londres lo llamé a su habitación para felicitarlo y me invitó a la cena de esa noche con el Primer Ministro británico.

Nos vimos muchas veces de nuevo en los Juegos de Beijing en 2008 cuando Coe era el director del comité organizador de los juegos. Después de los Juegos de Londres Coe fue el presidente de la Asociación Olímpica Británica que es como llaman los ingleses a su comité olímpico nacional.

En 2007 Coe fue electo como vicepresidente de la IAAF y presidente de la misma en 2015 con el mandato de “limpiar la casa” de los elementos de corrupción que se habían en la institución. A ese cargo fue reelegido recientemente.

Entre los honores dispensados a Sebastian Coe, quizás el que más le haya satisfecho fue el haber sido incluido entre los atletas exaltados al Salón de la Fama de IAAF en su promoción inaugural.

Laureada atleta colombiana Ximena Restrepo a la cúspide del atletismo mundial

Ximena Restrepo y Sebastian Coe. AFP/ Giuseppe CACACE

La elección de la colombiana Ximena Restrepo a la directiva de la Federación Internacional de Atletismo ( IAAF) es una nueva conquista de la presencia femenina en el deporte mundial.

Esta semana Sebastián Coe fue reelecto de forma unánime para seguir rigiendo los destinos de IAAF y Restrepo, para asumir la vicepresidencia de ese organismo.

Ximena Restrepo nació y creció en Medellín, Colombia, en el Departamento de Antioquia lo cual la hace antioqueña por su gentilicio oficial y paisa por su gentilicio universal.

Con su elección, Ximena se convierte en la primera mujer Vicepresidente en la historia de la IAAF y por definición, la primera colombiana, iberoamericana y paisa que ocupa ese cargo. Es coincidente que haya salido electa en la misma semana que la francesa Chistina Legarde pasa a dirigir el Banco Central Europeo y la rumana de nombre musical Kristalina Georgiva haya sido escogida para dirigir el Fondo Monetario Internacional.

Como dijo el finado ex presidente de Cuba, Ramón Grau, “ellas mandan”.

Pero Ximena ha sido primera en otras ocasiones. En 1992, en los Juegos Olímpicos de Barcelona, Ximena ganó la primera medalla olímpica para Colombia con el bronce en los 400 Metros y sus 49.64 segundos de ese ya lejano día permanecen como el record sudamericano para esa distancia. De igual forma perdura su record en los 200 metros establecido en 1991.

Ximena ganó para su país 28 medallas en eventos internacionales. De esas 15 fueron de oro y fueron obtenidas en competencias de Juegos Olímpicos, Mundiales Iberoamericanos, Mundiales Juveniles, Panamericanos, Suramericanos y Bolivarianos. Aparte de esos logros, Ximena, que estudió en la Universidad de Nebraska, ganó el campeonato de NCAA para su universidad en 1991.

Ximena está casada con Gert Weil, un gran ex atleta chileno que conquistó internacionalmente 26 medallas, 19 de ellas de oro,compitiendo en Mundiales Iberoamericanos, Panamericanos y Suramericanos.

Su deporte fue el lanzamiento de la bala o shot putt y fue finalista en los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles y 1988 en Seúl. También compitió en los Campeonatos mundiales de atletismo de 1985 en París, 1987 en Indianápolis y en Roma, 1988 en Budapest, 1991 en Sevilla y 1993 en Stuttgart.

Gert y Ximena tienen una hija, Martina Weil, que estudia en la Universidad de Tennessee, practica el atletismo y ganó el evento de los 400 metros en el campeonato Suramericano para menores de 23 años , U23, imponiendo un nuevo record chileno para esa prueba. Bueno que esperábamos: “hijo de gato”…..

Al ser electa como la primera mujer vicepresidente de la IAAF Ximena trae aire fresco a la organización, el toque femenino envuelto en su gran intelecto y la solidez de una de las familias más emblemáticas del deporte.

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