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Arte y Cultura

Alejo Carpentier: picaresca, poder y contrarrevolución

Alejo Carpentier en la Universidad de Alcalá de Henares, en el acto de entrega del premio de literatura en lengua castellana "Miguel de Cervantes", 1977.

El escritor, uno de los más grandes de todos los tiempos en lengua española, no fue muchas de las cosas que aparentó.

Con Alejo Carpentier nos dotamos de un universo que se hincha e historiza en una narrativa marcada por los pares de opuestos, y en un periplo espacial que abarca del Viejo al Nuevo Mundo con una visión paradojal de los grandes acontecimientos del devenir humano: de la Revolución Francesa a la invasión a España por Napoleón, de la independencia de Haití a la Revolución Rusa, de la Guerra Civil Española a la revolución castrista, escenarios todos de crueldad suprema en el desarrollo de las tribus bípedas que obligan al ser a reconocerse como tal frente a los límites de la manada. Reconocimiento, iluminación que obtiene el individuo mediante la traición a los más ancestrales mitos y paga con el precio de la marginalidad y la muerte.

Y es que para el Premio Cervantes de 1977, el personaje del pícaro no es un simple fenómeno de feria ni mucho menos un anquilosado y empolvado objeto de estudio sociológico de la academia, sino una entidad poderosa al punto de hacer avanzar o retroceder la historia, y acá es importante la disyuntiva del avance y el retroceso pues en la concepción del escritor no caben los simplismos soplados a la medida de los manuales de propaganda del tipo de hágase marxista en tres días, según los cuales la historia no sería otra cosa que una línea rectilínea, uniforme y ascendente, positivista y predecible de la comunidad primitiva al paraíso proletario.

Así, el relato El camino de Santiago del volumen Guerra del Tiempo, 1956, inicia: “Con dos tambores andaba Juan a lo largo del Escalda –el suyo terciado en la cadera izquierda; al hombro el ganado a las cartas”- (...) “Como la llovizna de aquel atardecer le repicaba quedo en el parche mal abrigado por el ala del sombrero, todo habría de parecerle un tanto aneblado –aneblado como lo estaba ya por el aguardiente y la cerveza del vivandero amigo...” Juan de Amberes, soldado español de los Tercios de Italia, ora Juan el Romero, ora Juan el Indiano, uno y el mismo, según sea el que vaya o regrese de la aventura americana, no es otra cosa que un arquetipo del hombre que hizo la Conquista y Colonización del Nuevo Mundo, imbuido por la sed de riquezas, sobre todo del oro, pero también del deseo de evadirse de una Europa donde todo parecía estar ya hecho y viene a quedarle tan chica a su realización individual, tal cual pañuelo extendido como al desgaire en la palma de la mano. Este Juan tiene la promesa de peregrinar a Santiago de Compostela, pero antes ha tenido una vida azarosa como soldado del Imperio Español que lo ha llevado de aventura en aventura, de batalla en batalla, del Reino de Nápoles al de Flandes, pues como no tenía alma de clérigo había trocado el probable honor de ingresar algún día en la clase del maestro Ciruelo, en Alcalá, por el oficio menos aburrido de “seguir al primer capitán de leva que le pusiera tres reales de a ocho, prometiéndole gran regocijo de mujeres, vino y naipes en la profesión militar”.

Es decir que nuestro Juan ha desertado de los tercios para hacerse peregrino, y luego deja de ser peregrino con objeto de dirigir sus pasos a América y por lo mismo “lucía un atuendo que si en nada recordaba al romero, tampoco evocaba al soldado de los Tercios de Italia. Además no era propósito suyo acudir al llamado de las levas, pues bien le había advertido el Indiano que las conquistas a lo Cortés, yéndose en armada, no era ya lo que mejor aprovechaba. Lo que ahora pagaba en Indias era el olfato aguzado, la brújula del entendimiento, el arte de saltar por sobre los demás, sin reparar mucho en ordenanzas de Reales Cédulas...” La traición al mito, a la tradición y al honor militar no es acá, de ninguna manera, un elemento negativo, sino el elemento que insufla fuerzas al desarrollo del hombre como entidad civilizada y civilizadora. Se vislumbra acá que de esos individuos que están dispuestos al cambio de ropajes, de roles y devociones es que depende, fundamentalmente, el desenvolvimiento de la gran aventura humana. Los hombres, parece decirnos Carpentier en este relato, y en muchas otros textos, no acometen las grandes hazañas por motivos altruistas, imbuidos de los grandes ideales, sino por motivos muchísimos más mezquinos y egoístas que, independientemente de las razones personales, terminan redundando en beneficio de la civilización.

Es una situación como la del capitalista que vende autos no por altruismo, sino para su propio beneficio, el beneficio de hacerse rico con todo lo que ello conlleva para sí mismo y su familia, pero que más allá de sus intenciones primarias termina beneficiando al prójimo de su ciudad y, con un poco de suerte, hasta de la nación y el mundo, con la oferta de unos autos que harían la vida más placentera, más veloz, mientras crea empleos y eleva el nivel de vida de la comunidad. Personaje carpenteriano o capitalista al uso que al final del día resulta más beneficioso a la sufriente humanidad que cien curas sermoneando encendidamente desde sus púlpitos sobre la resignación, el renunciamiento, el recogimiento y la pobreza.

En el relato Semejante a la noche, del citado volumen, escribe Carpentier: “Un soldado viejo que iba a la guerra por oficio, sin más entusiasmo que el trasquilador de ovejas que camina hacia el establo, andaba contando ya, a quien quisiera escucharlo, que Elena de Esparta vivía muy gustosa en Troya, y que cuando se refosilaba en el lecho de París sus estertores de gozo encendían las mejillas de las vírgenes que moraban en el palacio de Príamo. Se decía que toda la historia del doloroso cautiverio de la hija de Leda, ofendida y humillada por los troyanos, era mera propaganda de guerra, alentada por Agamemnón, con el consentimiento de Menelao” (...) “Se trataba sobre todo –afirmaba el viejo soldado- de vender más alfarería, más telas, más vasos con escenas de carreras de carros” (...) “acabándose de una vez con la competencia troyana”. La adúltera pasión de Elena por el joven Paris y el deseo de lucro de los jefes aqueos mediante la expansión del comercio hacia los territorios del oriente pudieran ser, a la larga, unas vocaciones muchísimo más civilizadoras que virtudes como la fidelidad, la castidad y el mero sentimiento patriótico que, parece decirnos el autor, no serían capaces por sí mismas de movilizar grandes masas de hombres a la realización de empresas de la índole de las grandes conquistas, esas que fundan, funden o finalizan imperios, naciones y tribus, mezclan disímiles lenguas y culturas, costumbres y tradiciones, y a unos hombres con otros en un mestizaje sin cuento, para la obtención final de un producto humano mucho más perfeccionado. Un producto burilado en la muerte y el dolor, pero también en la vida y en el placer.

Y es que Carpentier, nacido en 1904 en Lausanne, Suiza, y no en La Habana como a él mismo le gustaba hacer creer, hijo del arquitecto francés Georges Julien Carpentier y de la emigrada rusa Lina Valmont, ve a la tralla de pícaros y marginales como los verdaderos hacedores de la historia, gente de rompe y rasga que se adviene a la aventura de lo inconmensurable porque no tiene nada que perder. Así, resulta significativo que al final de El Camino de Santiago se lea: “Y cuando los Juanes llegan a la Casa de contratación de Sevilla, tienen ambos” (...) “tal facha de pícaros, que la Virgen de los Mareantes frunce el ceño al verlos arrodillarse ante su altar.

--Dejadlos, Señora—dice Santiago, hijo de Zebedeo y Salomé, pensando en las cien ciudades nuevas que debe a semejantes truhanes. Dejadlos, que con ir allá me cumplen”.

Pícaro que en la inmensidad de la geografía americana se agiganta hasta alcanzar proporciones impensadas en los domésticos predios europeos, pues viene a suceder que ese personaje ocurrente, tramposo, fullero y mentiroso, viaje trasatlántico mediante, se nos transmuta en otra cosa, sin dejar de ser en esencia el mismo, es decir, se nos convierte en político, periodista, presidente o dictador. Tal es el caso del Primer Magistrado, el dictador de su novela El recurso del método, 1974, arquetípico tirano latinoamericano que pudiera ser lo mismo Juan Vicente Gómez que Estrada Cabrera, Rafael Leonidas Trujillo que Fidel Castro. Pícaros que han pasado del control de sus cofradías barriobajeras y de recibir represión en Europa, al control de naciones enteras y al ejercicio de la represión en América. El mismo Alejo Carpentier definió su destino (definieron sus padres) al criarse en Cuba, pues de permanecer en la vieja Europa probablemente no hubiese arribado a ser el escritor que fue, al menos no el agigantado escritor que conocemos, considerado como uno de los autores fundamentales del siglo XX en lengua castellana y, especialmente, uno de los artífices de la renovación de las letras latinoamericanas, en particular a través de su notable estilo de escritura que incorpora varias dimensiones y aspectos de la imaginación en su recreación de la realidad, elementos que contribuyeron decisivamente a su formación en tanto autor y al descubrimiento de lo Real Maravilloso que, estamos seguros, no hubiese descubierto en la domestica Lausanne. Nuestro escritor, pícaro también, así lo entendió y por lo mismo se asumió como cubano y, maravilla que determina sobre lo real, mintió, fabuló sobre su nacimiento en La Habana y sacó enorme provecho de ello.

Y es que Carpentier no era mucho de lo que aparentó, o de lo que se esperaría de alguien que llegó a ocupar cargos importantes, entre ellos ministro consejero de la Embajada de Cuba en París, bajo un régimen marxista y racionalista. Poseía el escritor una visión de la historia, o al menos es lo percibido de la lectura de su obra narrativa, que no encaja ciertamente dentro de los estrechos márgenes de un régimen de esa índole porque, como hemos apuntado, en esa obra los hacedores de la historia no vienen a ser los miembros del proletariado, sino del lumpen-proletariado, o mejor dicho, los miembros de la gran familia de los pícaros de este mundo. Una visión donde los movimientos sociales y revolucionarios de la humanidad no la conducirían hacia unos avances tangibles en materia de felicidad y libertades, sino más bien a danzar enloquecidamente en la noria de unos círculos, serpiente que se muerde la cola, para terminado el torbellino de la sangre, la destrucción y la muerte todo siga siendo esencialmente lo mismo, con unos cambios superficiales de roles en que a lo sumo los que antes hacían de yunque ahora harán de martillo, hasta la próxima revuelta en que los que hacían de martillo tornarán a hacer de yunque, por los siglos de los siglos, amen, la noria como historia.

De suerte que en El siglo de las luces, una de sus novelas más destacadas, vemos como con el personaje Víctor Hugues hace su entrada la Revolución Francesa en el Caribe, representada en el Decreto del 16 Pluvioso del Año II que “proclamaba la abolición de la esclavitud y la igualdad de derechos otorgados a todos los habitantes” de la Guadalupe, y como entra también, cáscara que guarda el palo, el símbolo del Terror revolucionario, nada menos que una moderna, racional, fría, eficaz y siniestra máquina para descabezar bípedos. Un Hugues por otro lado demasiado ensoberbecido de su rol histórico: “Luciendo todos los distintivos de la Autoridad, inmóvil, pétreo, con la mano derecha apoyada en los montantes de la Máquina, Víctor Hugues se había transformado, repentinamente, en una Alegoría. Con la Libertad, llegaba la primera guillotina al Nuevo Mundo”.

Respecto al siglo XVIII, considerado el del racionalismo por excelencia, Capentier mismo declaró “... el Siglo de las Luces, que se ha dado como el ejemplo de la cordura, del pensamiento filosófico” (...) “es uno de los siglos más sangrientos –economía basada en la esclavitud, represiones, castigos, hechicerías, matanzas de protestantes, etc.—que se ha visto en la historia”. En El reino de este mundo, 1949, novela donde el escritor perfila su estilo de lo Real Maravilloso, vemos como la revolución de los haitianos, tras expulsar a los franceses de su territorio, finalmente se ha hecho nada menos que para consolidar otra dictadura, folclórica y carnavalesca es cierto, pero tanto o más cruel que la anterior, una revolución que ha erigido como nuevo rey al antiguo rebelde, Henri Christophe, déspota que identifica, confunde su corte de maravillas con el país: “Quince Mil hombres vivirían con él, entre aquellas paredes ciclópeas, sin carecer de nada. Alzado el puente levadizo de la Puerta Unica, la Ciudadela La Ferriére sería el país mismo, con su independencia, su monarca, su hacienda y su pompa mayor”. Es la norma de las revoluciones que Carpentier parece haber estudiado muy bien.

Un amigo del autor, que por obvias razones no quiso dar su nombre, nos dijo desde La Habana para este trabajo que Carpentier alguna vez le comentó que el escritor que se pelea con la izquierda se muere, en tanto escritor reconocido se entiende, y, algo aún más sorprendente, que en íntimas tertulias el autor solía autodefinirse, entre apesadumbrado y humorístico, como el cobarde que un día escribiera La ciudad de las columnas, pequeño ensayo de 1964 que no es más que sincero y emocionado homenaje a una ciudad que él hubiese querido fuese la natal. Confesiones que apuntarían, por un lado, a una relación de conveniencia con la izquierda y, por el otro, a su falta de entereza y sometimiento a un régimen que en su fuero interno detestaría y que, a esas alturas, tendría más que ver con la Ciudadela La Ferriére de su novela El reino de este mundo que con el paraíso proletario que se pretendía. Quizá Carpentier se equivocaba respecto a sí mismo y no fuese para nada un cobarde, sino más bien un autor que supo preservarse para poder terminar una obra libre y trascendente en el tiempo (excepción sea hecha de La consagración de la primavera, esa donde no pudo evadir el compromiso ideológico) porque, reconozcamos, quizá haya que ser muy valiente para, bajo la égida de una revolución triunfante, venir y atreverse a construir la novelística probablemente más contrarrevolucionaria que se haya dado en la historia de la literatura cubana de todos los tiempos.

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El arte contestatario: al otro lado del discurso oficial en Cuba (VIDEO)

Eliexer Márquez, El Funky, rapero cubano

Ante la censura oficial, los músicos contestatarios en Cuba han respondido con un contramensaje, que según revelan tiene la aceptación popular.

MIAMI, FLORIDA - La música urbana se ha adueñado de un espacio de protesta dentro de la sociedad civil en Cuba. Artistas jóvenes del género miden fuerzas con el gobierno para romper con la idea de un mensaje único.

Lo más reciente ha sido la canción Patria y Vida, dirigida por Asiel Babastro y en el que intervienen los conocidos músicos Descemer Bueno, Yotuel (Grupo Orishas), Alexander Delgado y Randy Malcom (Gente de Zona). También participan desde la isla Maykel Osorbo y Eliexer Márquez, El Funky, estos dos muy cercanos al Movimiento San Isidro (MSI).

Al momento de escribir este artículo, Patria y Vida tenía más de 4.600.000 millones de visitas en YouTube desde su publicación a mediados de febrero. El tema, en cuestión, va a contracorriente de la frase que ha guiado al gobierno comunista en Cuba y que popularizó en la década de 1960 el fallecido presidente Fidel Castro: ¡Patria o Muerte!. La frase, resume el enfrentamiento ideológico frontal con el gobierno de Estados Unidos desde que fue instalado el socialismo en Cuba.

No más mentiras, mi pueblo pide libertad, no más doctrinas,/ Ya no gritemos “Patria o Muerte” sino “Patria y Vida”,/ Y empezar a construir lo que soñamos, lo que destruyeron con sus manos", dice parte del estribillo de la canción que fusiona el género de Hip Hop y lo más reciente de la música urbana.

La canción ha puesto en vilo a las autoridades cubanas, que en las últimas semanas ha desplegado investigadores de la policía y utilizado pintura para borrar carteles en las calles, fachadas de instituciones y centros estatales con la frase Patria y Vida. La campaña por el Patria o Muerte ha llegado a los medios oficiales, que catalogan a los intérpretes y demás opositores como "mercenarios" de potencias extranjeras.

Ganancias de un arte contestatario

En entrevista con la Voz de América desde La Habana, varios cultores del rap y el Hi Hop hablaron sobre las ganancias que les da su arte en el acercamiento con sus espectadores más inmediatos y así poder llevarles el mensaje que los medios estatales les prohíben.

“Lo que busco es que la gente se sienta identificada con la realidad a través de nuestras letras, así sucedió con Patria y Vida, una canción que ha hecho perder el miedo a muchos cubanos dentro de la isla y devolverle la esperanza a otros que están fuera”, dijo Márquez, El Funky, en un mensaje enviado por Whatsapp.

Márquez lleva más de 15 años haciendo temas en lugares alternativos, tiene una formación musical empírica y confiesa haber bebido del rap norteamericano. Patria y Vida, además de permitirle codearse con ídolos musicales de los cubanos, le dio otra satisfacción, asegura.

“La conexión ha sido muy grande, es bonito cuando la gente se te acerca y te apoyan”, dice. Contó a la VOA uno de esos encuentros: “me impresionó una señora mayor que llegó a mi casa buscándome para agradecerme por mi música, entre lágrimas, y abrazarme y decirme: ¡gracias!”.

El movimiento San Isidro
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El arte como vehículo de la protesta

El analista político y Director de Derechos Humanos de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) , Omar López Montenegro, es también un estudioso de las prácticas de la noviolencia, una herramienta usada en las últimas décadas en Europa y otras partes del mundo por los movimientos contestatarios y en la que el arte en general juega un importante papel.

Omar López Montenegro | Parte 1
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“Los movimientos noviolentos están basados en un concepto que se llama poder en números: la capacidad de aglutinar grandes cantidades de personas en torno a una acción y una estrategia”, explica.

López ha seguido la trayectoria de movimientos cívicos como los de Solidaridad, en Polonia y Otpor, en Serbia, y está convencido de que los artistas han sido impulsores de los mismos.

“Un ejemplo extraordinario es aquel famoso, digamos, comercial, donde una ama de casa lavaba un pulóver con la figura de [Solbodan] Milosevic en una lavadora marca Otpor”, dijo a la VOA a modo de ejemplo.

Omar López Montenegro | Parte 2
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Es así que López Montenegro trae a la actualidad cubana la herramienta del arte como medio de protesta: “Hoy en día el carácter social del cubano está más inclinado a la protesta, al desafío cívico abierto. Y esto tiene mucho que ver con la capacidad del arte de impactar en la mentalidad ciudadana, en cambiar los hábitos de conducta”, concluye.

La protesta, de la casa al barrio

En la década del 2000 el grupo artístico interdisciplinario Omni-Zona Franca fue un remolino para los sentidos de sus espectadores. Los poetas subieron a los ómnibus a decir poesía, los performances se sucedían sin previo aviso en la barriada habanera de Alamar y la música se dejaba mezclar con todas las influencias que encontraban a mano.

De aquel tiempo se ha mantenido David D’Omni ZF, un músico urbano que ha recorrido buena parte de Estados Unidos y Europa, pero siempre regresa a su casa en Guanabacoa. Prohibido por las autoridades, dice encontrar en el barrio lo que la censura intenta esconder.

“El hecho de recibir visitas en casa (de todas las edades) en busca de mi música, y las anécdotas de amistades sobre cuánto de sus hijos disfrutan mi música y cuánto ha influenciado mi música en sus vidas, es un motor que me mantiene haciendo una obra de efecto irreversible en la formación del cubano actual”, sentencia.

El mensaje del rap

Osvaldo Navarro es rapero y activista por los derechos humanos con un haber de detenciones policiales por sus ideas contrarias al gobierno cubano y cree a pie juntillas, como dijo a la VOA, que el arte, y el rap en específico, hacen propuestas a la gente.

“Un ejemplo es que antes de que, por ejemplo, salieran los lineamientos del partido [un programa económico del Partido Comunista, el único legal en Cuba] en un momento determinado de la historia del pasado cercano, ¿no?, ya el rap venía poniendo todas estas problemáticas dentro de las propias canciones que muchos cultivadores del género en Cuba tenían y venían expresando: entre otras cosas, también el problema del racismo, el problema de la pobreza en Cuba, el problema de la política del Estado cubano hacia su ciudadanía”, asevera.

Navarro lo ve así: “El arte como herramienta de cambio, el arte como herramienta de denuncia”.

Tras aquella hornada inicial de Omni-Zona Franca en La Habana, apareció Raudel Collazo, un rapero en solitario cuyos temas ahondan en la relación opresores y oprimidos, y para cuya lucha se identifica como Escuadrón Patriota. Su tema Decadencia rodó de mano en mano en memorias flash hace once años en Cuba.

Collazo, instalado desde hace un tiempo en Miami, agradece la cercanía con sus espectadores espontáneos. “Yo le he dado mucha música a la gente en Cuba, fundamentalmente a la gente en Cuba, pero ellos me han dado mucho a mí, me han ayudado a crecer, me han ayudado despertar aún más”.

Como Escuadrón Patriota, Collazo pone en una balanza sus ganancias: “Yo me he beneficiado, me he buscado muchos problemas, pero me he beneficiado también de hacer este tipo de música”, concluye.

También están Los Aldeanos, el dúo de rap cubano formado en el 2003 por Aldo Roberto Rodríguez Baquero ("Al2 El Aldeano") y Brian Oscar Rodríguez Galá ("El B"). Desde su primer disco "Censurados", dieron y siguen dando de qué hablar cuando de música de protesta en Cuba se trata. El tema de El Aldeano, Carta al presidente, es un ejemplo.

"Señor presidente, voy a hablarte claro, man/ una introducción bien corta, que yo sé que tú estás bien;
Simplemente soy otro de los cubanos que también quiere expresar su descontento.../ presidente, no hables de revolución/ cuando la información es restringida en la nación/Cuando el que se opone y libre grita su opinión
Tú mandas a que lo agredan y lo metan en prisión".

Censuran novela para niños en San Luis, Santiago de Cuba

Andrés Gómez Quevedo, autor de Los árboles que querían volar.

La Seguridad del Estado de San Luis en Santiago de Cuba confiscó varios ejemplares de la novela para niños “Los árboles que querían volar”, de Andrés Gómez Quevedo.

“No sé, honestamente, por qué llamó la atención de la Seguridad del Estado, supongo que se hayan sentido aludidos con los personajes. Solamente fue recogido en San Luis. La novela se desarrolla en un mundo de fantasía”, dijo a Radio Televisión Martí, el autor.

“Sí, es parodia de mi realidad, y no tanto de la mía, sino de realidades a las cuales he tenido acceso, que he visto. Cualquier lector ajeno la lee como una historia ficticia. Pero ellos [los agentes de la Seguridad del Estado] se deben haber sentido aludidos con las situaciones”, dijo.

Publicada en diciembre de 2020 por Chiado Editorial Kids, especializada en autores españoles y latinoamericanos contemporáneos, la obra recrea la historia de 5 árboles que cansados ya de su tiránico monarca, recurren a la ayuda de un niño y de un hada para lograr su propósito. En la búsqueda de un polvo especial conocen a personajes que luchan por sobreponerse a un entorno de miedo, persecución e impotencia donde los fantasmas son los delatores que apuntalan al rey.

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“Compré a la editorial algunas copias y se las regalé a familiares y amigos en San Luis”, narró Gómez Quevedo y agregó que una vecina se acercó a la casa de sus padres, vio una y se mostró interesada en leerlo.

“Mi papá, en su inocencia, por el orgullo de que su hijo publicó un libro, se lo prestó y como a los dos o tres días fue llevado a la Seguridad; le dijeron que mi libro era subversivo, contrarrevolucionario, que yo fui pagado por la disidencia, que yo soy un asalariado más y que esa editorial es contrarrevolucionaria”, dijo el autor.

“Yo no soy asalariado de nadie”, rechazó el escritor, “no he militado ni en las fuerzas oficiales, ni en la contra. Yo, simplemente, soy un ciudadano más. Entonces, me molesta que me acusen de algo que realmente no soy. Mi libro lo escribí de mi imaginación y de mi esfuerzo, nadie me contrató para escribirlo”.

El autor denunció que su padre fue tratado "como si fuera un criminal" por la policía política que le cuestionó que su hijo no hubiera gestionado la impresión en Cuba.

“Yo me pasé más de dos años esperando una respuesta editorial en Cuba. De la Editorial Oriente, alguien me comentó que sí que les gustó, pero nunca me respondieron”, dijo Gómez Quevedo.

Las fuerzas represivas obligaron al padre a confeccionar una lista de las personas que tenían copias para recogerlas porque, consideran que es una “lectura indigna”.

“A mí me resulta todo tan absurdo porque es un libro infantil, más allá de las lecturas que hayan querido hacerle. Quienes vieron la contrarrevolución en el libro fueron ellos. Quienes ven que el Rey es Fidel, supongamos, porque así lo han dicho, son ellos; quienes ven que los fantasmas del relato, los malos, son los de la Seguridad, son ellos. Es muy cómico”, dijo. “Ellos saben lo que son”.

“Los árboles que querían volar”, el primer libro salido a la luz del escritor e ilustrado por él mismo, se puede comprar en el sitio web Publishway.es, en Amazon y el Corte Inglés.

“Decidí no quedarme callado y como creo que ha sido ilegal recoger mi libro, he denunciado todas las calumnias que están diciendo en mi contra. Me expreso contra lo que califico de arbitrario”, concluyó el novel escritor.

Krudas Cubensi quiere la libertad de Cuba, de todos los países, de todos los cuerpos

Odaymar Cuesta y Oliver Prendes: raperas, activistas por el feminismo negro, queer. Desde 1999 son Krudas Cubensi. Vivían en Cuba. Ahora en Austin, Texas.

En Cuba se ha formado el “caldo de cultivo” que conducirá a la recuperación de la democracia en el país, dijo el dúo rapero Krudas Cubensi.

“El activismo que se está haciendo en Cuba está en diferentes niveles. De cualquier manera, está fuerte, intenso", dijo a Radio Televisión Martí, Odaymar Cuesta, una de las integrantes del grupo.

Arte de Las Krudas en VoxFem
Arte de Las Krudas en VoxFem

"Más allá de los activistas y los artistas, el pueblo también se está despertando, porque la situación en que se encuentra, sometido a abusos policiales, al control, al hambre, a precios altísimos, teniendo que pagar comida y medicinas en una moneda que allí no se gana, es bien déspota, bien dictatorial. Siento que todo es como un caldo de cultivo para la ‘resurrección”, afirmó.

En esta línea, la artista residente de Austin, Texas, se refirió al Movimiento San Isidro como inspirador:

“Como todo movimiento tiene sus pro y sus contras, pero es inspirador. Surgió en el barrio de San Isidro, tan emblemático de luchas antes y después de la Revolución. Hay que acordarse que San Isidro es un lugar donde llega mucha gente del interior y también de fuera de Cuba”.

“Mi respeto para el Movimiento San Isidro, mi respeto para la UNPACU [Unión Patriótica de Cuba], para los que están luchando por la libertad de Cuba”, dijo.

Odaymar Cuesta y Oliver Prendes, “Olikrude”, la pareja de raperas, activista por el feminismo negro, queer, surgió en 1999 como respuesta a lo que consideraban una gran falta de representación de las mujeres y con el propósito de "incorporar un discurso feminista a la postura desenfrenada de la mayoría masculina".

Así cantan ellas: Mi cuerpo es mío... ¿Decisiones de quiénes? De nosotras. Saquen su rosario de nuestro ovario. Saquen su doctrina de nuestra vagina.

Este dúo tuvo como antecedente el grupo callejero de teatro, de performance educativo y experimental, “Tropazancos Cubensi”, en colaboración con Odalys Cuesta que se les unió en 1998.

“Empezamos haciendo rap. Seguimos haciendo rap. Rap contestatario, rap activista, ‘mujerista’, feminista, rap afro centrado, rap revolucionario para desmantelar, de algún modo, con nuestras canciones y nuestras acciones y la unión de toda la comunidad, el poder hegemónico blanco heterosexual cisgénero de este mundo donde vivimos”.

En 2004, el Centro Nacional de Educación Sexual, CENESEX, encabezado por Mariela Castro, ideó el proyecto Oremi, de mujeres lesbianas y bisexuales, e invitó a las Krudas a participar.

“CENESEX llamó a muchas personas en ese momento, fuimos a ver qué era, por primera vez, un encuentro de mujeres lesbianas en Cuba. Mariela trató de controlar [a las participantes] y pidió los carnets de identidad, casi estaba prohibiendo que habláramos, que fuéramos nosotros, en general a todas”.

“Siempre hemos sido, muy propiamente, crudas, muy autónomas, anarquistas, independientes, nada que ver con instituciones. En la reunión, yo pregunté: ¿entonces vamos a tener que pedir permiso para reírnos? Mariela Castro se giró y nos dijo ‘Krudas, ironías en sus canciones’. A partir de ese momento nunca más fuimos al CENESEX y empezamos a pensar cómo salir de ese país”.

El grupo se mudó a los Estados Unidos en 2006, lo que les proporcionó una visión diferente, un tanto más globalizada.

“Promovemos la libertad de existir, libremente, de ser reconocidos como seres humanos, la libertad de nuestros cuerpos diversos, variados, diferentes y siempre moviendo el ‘status quo’, confrontando al machismo, el racismo, el heterosexismo en sí mismo”.

Asimismo, Odaymar Pasa Kruda, como se anuncia en Facebook, resaltó que impulsan la libertad de expresarse a nivel internacional: en Cuba, en el Caribe, en Latinoamérica y en el planeta.

La semana pasada Krudas Cubensi clausuró una muestra virtual inaugurada el 8 de marzo, que comprendió casi 25 años de obras pictóricas.

“Lo hicimos con el objetivo de expandir nuestro arte, qué nos inspiró y más que nada hablar del camino que hemos tomado, aparte de las vicisitudes, en especial, en estos dos últimos años de pandemia en que nuestro trabajo musical, nuestras giras se han visto interrumpidas. Entonces canalizamos a través del arte visual. Seguimos poniendo fuera música, arte, pinturas, poemas, sanación,” señaló Odaymar.

La iniciativa fue apoyada por la plataforma VOXFEM, que incorpora a artistas de diferentes naciones.

“En voxfem.org se pueden ver todas las pinturas expuestas y además comprar muchas de ellas a través de la tienda online,” invitó.

Las Krudas, de vez en cuando, viajan a Cuba a visitar sus familias y compartir su artivismo, en particular con raperas jóvenes del circuito underground del hip hop.

¿Quiénes son los tres escritores cubanos que según Granta marcarán tendencia?

Combinación de fotografías de Carlos Manuel Alvarez, Dayneris Machado y Eudris Planchet.

Cada diez años la revista británica Granta publica en su versión en español una lista con los mejores narradores jóvenes y en su selección más reciente de los 25 escritores menores de 35 años más prometedores se incluyen tres cubanos: Carlos Manuel Álvarez, Dainerys Machado Vento y Eudris Planche Savón.

Álvarez es de ellos el más reconocido, además de su consistente apoyo al Movimiento San Isidro, el escritor y periodista fue galardonado con el Premio Don Quijote de Periodismo, y fue seleccionado por el Hay Festival Cartagena en la lista Bogotá 39 de 2017, que reconoce a los 39 escritores menores de 40 años más relevantes de Latinoamérica.

El matancero nacido en 1989 ha publicado La tribu: Retratos de Cuba (Sexto Piso y Seix Barral, 2017), la novela Los caídos (Sexto Piso, 2018) y a punto de salir, Falsa Guerra (Sexto Piso).

Además de haber creado la revista El Estornudo, el joven publica con regularidad en reconocidos medios como El País, The New York Times, The Washington Post, Al Jazeera, Internazionale, El Malpensante y Letras Libres, entre otros.

Dainerys Machado Vento nació en La Habana, en 1986 y actualmente hace un doctorado en el Departamento de Lenguas y Literatura Modernas de la Facultad de Artes y Ciencias en la Universidad de Miami.

La autora de "Las noventa Habanas" (Katakana Editores, 2019) se licenció en Periodismo en la Universidad de La Habana en 2009, trabajó en la revista Bohemia y luego en La Unión de Escritores de Artistas de Cuba (UNEAC) y en la Casa Editorial Tablas-Alarcos.

Antes de radicarse en EEUU, realizó una maestría en el Colegio San Luis en México y participó en 2014 en la conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), según destaca un perfil publicado en el sitio de noticias de UM.

Eudris Planche Savón, nacido en Guantánamo en 1985, es especialista en Oncología Médica y narrador y poeta con varios libros publicados en Cuba.

El autor también es miembro de Latin American Studies Association y coordinador del Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe en la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Ha publicado la novela Hermanas de intercambio en Cuba y Argentina y en las antologías editadas en Cuba Mi juguete preferido y Comiendo con los ojos (invitados y golosinas).

El guantanamero agradeció en sus redes sociales el privilegio de haber sido incluido en esta selecta lista.

"Felicitaciones a mis compañeros y compañeras de generación. Somos 3 cubanos❤
La fiesta es en grande. Gracias gracias gracias a todas las personas que han creído en mí, a la vida, a Dios. Y a los que NO, sepan que me hicieron más fuerte. El camino ha sido azaroso, las personas cercanas lo saben. Espero algún día honrar con mi trabajo la obra de tantos grandes de la literatura por los que Granta apostó cuando aún no eran conocidos y que me han acompañado como referentes (Sylvia Plath, Kazuo Ishiguro, Ian McEwan, Salman Rushdie, etc.) Con permiso de quien sea, ahora es que esto empieza...", escribió.

Granta, cuya revista principal fue fundada en la Universidad de Cambridge en 1889, destaca en su versión en castellano, que en esta segunda camada de autores hay rasgos que pudieran marcar algunas tendencias de la literatura de los próximos años: una especial atención a las cualidades sonoras del lenguaje escrito; la renuncia al español «neutro» con el propósito de captar las cadencias y tonalidades de las diferentes variantes geográficas y sociales de nuestra lengua; la relevancia del humor, la sátira y la ironía; la presencia de las culturas y cosmogonías indígenas; el compromiso ante las desigualdades sociales (con especial atención a la infancia golpeada) y la denuncia de la corrupción y los abusos de poder; la meditación sobre la literatura y el arte.

En 1981, la revista lanzó una primera selección de 20 escritores británicos menores de 40 años donde sobresalen Kazuo Ishiguro, Ian McEwan, Martin Amis, Rose Tremain, Julian Barnes, William Boyd, Salman Rushdie, Pat Barker y Graham Swift.

El Osorbo: "Cuando ellos nos metan presos a uno de nosotros, ahí es donde va a venir el estallido social"

El Osorbo, al centro en el piso, rodeado de artistas e intelectuales del Movimiento San Isidro y del #27N.

El rapero contestatario Maykel Castillo conocido por "El Osorbo", advirtió este jueves que la Seguridad del Estado cubana le está fabricando un cargo de atentado para llevarlo a prisión.

Desde La Habana El Osorbo explicó a Radio Televisión Martí que la información le llegó a través de juristas que trabajan para el régimen.

"Están preparando una cama para procesarme por “un atentado”. Esta información me llega por juristas amigos míos que le sirven al régimen porque el régimen les paga pero me dicen “Maykel, te digo claro, yo estoy contigo pero te tienen esto en el tribunal, lo tienen ahí esperando nada más a que la Seguridad del Estado diga: Esto es lo que hay", dijo el artista que se unió al Movimiento San Isidro a raíz de la polémica por el Decreto 349 que censura las libertades de creación en la isla.

El rapero, junto a El Funky, Gente de Zona, Descemer Bueno y Yotuel, es uno de los protagonistas del éxito "Patria y Vida" considerado un himno por el fin de la dictadura en Cuba.

Maykel Osorbo, rapero y activista del Movimiento San Isidro, poco después de que sus vecinos impidieran su arresto.
Maykel Osorbo, rapero y activista del Movimiento San Isidro, poco después de que sus vecinos impidieran su arresto.

En entrevista con Radio Martí explicó que el Ministerio de Justicia le tiene archivadas varias acusaciones: "Tengo siete causas penales guardadas ahí que me han hecho ellos mismos arbitrariamente, me lo tienen fabricado y ahora están esperando el momento exacto. Eso está hecho y lo que queda es venirme a buscar cuando a ellos les dé la gana y decirme “mira se te acusa de esto, esto y esto”.

“Ellos lo que están viendo ahora, cómo enfrentar la campaña como nosotros tenemos una medida cautelar internacional. Ellos están viendo ahora, sentados en una mesa, cómo enfrentar la campaña cuando ellos nos metan presos, tanto a Luis Manuel como a mi, como a cualquiera. Ellos están viendo cómo enfrentar la campaña, pero ya las causas están, sólo están esperando el momento exacto, la hora exacta porque son asesinos", denunció el artista del Movimiento San Isidro, a quien los vecinos defendieron de un arresto el pasado domingo en una acción en la que participaron varias personas y que terminó en una protesta que ha sido visibilizada a nivel internacional por reconocidos medios como la BBC.

“Ellos prefieren ante un estallido social, enfrentar a una campaña, porque ellos lo que no se imaginan que cuando ellos nos metan presos a uno de nosotros, ahí es donde va a venir el estallido social. Eso es lo que yo me imagino", declaró el cantante y compositor nacido en La Habana el 20 de agosto de 1983.

"De hecho, eso de lo que puedan decir ellos que a mi me pagó la CIA y yo le pagué a la gente, no no no, no, no, no al pueblo no se le paga. El pueblo no defiende delincuentes ni terroristas", concluyó en referencias a las constantes denuncias del oficialismo de que los opositores, artistas, periodistas y activistas independientes cubanos son pagados por Estados Unidos.

Este martes, en la emisora nacional Radio Rebelde, la periodista oficialista Arleen Rodríguez Derivet mencionó “las más recientes provocaciones de Maykel y Luis Manuel Otero Alcántara ocurridas en San Isidro y algunas manifestaciones de desacato”.

[Entrevista realizada por Ivette Pacheco para Radio Martí]

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