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Economía

Agricultores cubanos quedan fuera de plan de mercado mayorista

Un campesino cuida su sembrado en Jiguaní, Granma.

Ante el anuncio de las autoridades cubanas de que en los próximos meses los cuentapropistas, excepto los del sector agropecuario, podrán comprar productos a un proveedor mayorista, campesinos en la isla se cuestionan cómo podrán entonces aumentar la producción de alimentos.

El agricultor pinareño Rolando Pupo Carralero dijo a Radio Martí que es increíble en un país que sufre una crisis de alimentos, el gobierno sea quien ponga las trabas a los agricultores en lugar de "dar un poco más de libertad a estas cooperativas".

Quienes dirigen este proyecto de la red mayorista "han perdido una muy buena oportunidad" de extenderla al sector campesino", subrayó.

Campesinos se quejan de exclusión de mercado mayorista
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La posibilidad de un mercado mayorista significaría para los pequeños agricultores cubanos la posibilidad de tener acceso a más insumos a mejores precios, opinó desde Bayamo, Granma, el también agricultor Emiliano González.

"Somos excluidos nuevamente de la posible ventaja que puede dar [un mercado mayorista] a la producción agropecuaria en el país. Necesitamos comprar los insumos: machetes, guantes, herbicidas, fertilizantes", enumeró.

En Quemado de Güines, Villa Clara, el trabajador agrícola Ibar González nos dice cuáles son las principales carencias del hombre del campo que inciden directamente en el rendimiento agrícola.

Falta de arados, tractores y otras maquinarias, así como de alambre para las cercas, cantinas envasar para la leche de las vacas... "Nos falta casi todo", explicó González.

El pasado jueves en las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular se informó que el gobierno dará acceso al comercio mayorista a los cuentapropistas y las cooperativas no agropecuarias.

(Reportaje de Tomás Cardoso para Radio Martí)

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Agricultores cubanos: Gobierno es responsable por desabastecimiento

Un carnicero en un mercado de La Habana. REUTERS/Stringer

Agricultores privados concluyen que la responsabilidad ante el desabastecimiento actual en los mercados luego de la implementación de la política de precios topados recae en el Estado y no en los productores.

Desde Bayamo, en la provincia de Granma el campesino Emiliano González comenta que ellos prefieren dar otro uso de las cosechas ante de venderlas al gobierno con los precios actuales.

La situación es muy compleja, dijo González a Radio televisión Martí. "Utilizamos muchos insumos para producir algún tipo de alimento", y con el precio topado del gobierno "no es rentable la producción agropecuaria", señaló.

Ante esta disyuntiva, algunos campesinos deciden guardar los productos, o utilizarlos para alimentación animal, antes que venderlos al gobierno. González advierte que "va a venir más desabastecimiento por las medidas coercitivas" que ha implantado el Estado con la nueva política de precios.

Campesinos cubanos señalan al Estado en medio de crisis por precios topados
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Desde Quemado de Güines, en Villa Clara, el agricultor Ibar González coincide en que la medida es arbitraria y no tomó en cuenta el costo de las producciones, a lo que se suma la ineficiencia de la empresa estatal Acopio.

"El maíz está perdido del mercado porque el campesino prefiere vendérselo a los galleros o a los palomeros, porque se lo pagan a 500 pesos"; el Estado lo paga a 220, "un precio topado que afecta al campesino", señaló.

Según el agricultor, en Quemado de Güines "se pudrió el plátano fruta" y "se pudrió la calabaza", porque Acopio no vino a recoger los productos. "La culpa la tiene el Estado, la tiene el gobierno, los que tienen el 70% de las tierras de este país, y la tienen improductiva".

En San Juan y Martínez, el tabacalero Rolando Pupo dice que los precios debe dictarlos la ley oferta y demanda, y que el gobierno no tuvo en cuenta la falta de un mercado mayorista con precios razonables para obtener los insumos.

"El campesino no se siente incentivado a producir porque los insumos que entran a la agricultura llegan por el mercado negro a altos precios, entonces el campesino tiene que invertir muchos recursos para al final poder producir algo de alimentos y venderlo a un precio que él se sienta beneficiado. Esto el régimen no lo entiende", concluyó Pupo.

No da la cuenta: la cría de cerdos se afecta con precios topados

Una finca en Güira de Melena, Artemisa. REUTERS/Stringer

El límite de precio a la carne de puerco ha eliminado las ganancias de los productores privados y a la vez ha desencadenado la escasez de ese alimento primordial en la mesa de los cubanos.

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“Esto ha repercutido negativamente en la población porque antes, a pesar de que la carne estaba un poco más cara, siempre aparecía. Ahora en estos momentos no la hay”, dijo desde Santa Cruz del Sur, Camagüey, René Fernández Quiroga.

“La comida de cerdo está demasiado cara, aquí le venden trigo pero eso es una o dos veces al mes”, señaló René en entrevista con Radio Televisión Martí.

La mayoría de los productores de carne de cerdo compran el alimento de los animales en el mercado negro.

Confesor Verdecia, desde Mayarí, Holguín, comentó que es mayor el dinero que hay que invertir en la crianza del cerdo que el que se puede obtener al venderlo.

“Usted compra un puerquito aquí en Cuba con 45 días de nacido y vale 500 pesos, y compra la lata de comida, la lata de soya a 120 pesos ¿cuántas latas de soya consume ese animal para llevarla a 100 libras?”, se preguntó.

Una familia de campesinos sacrifica un cerdo en Sagua la Grande. REUTERS/Desmond Boylan
Una familia de campesinos sacrifica un cerdo en Sagua la Grande. REUTERS/Desmond Boylan

En otros casos los precios de la carne de cerdo se han disparado sin que el tope sea efectivo.

“La gente empieza a venderlo por la izquierda, a venderlo en otros lugares, buscan otras alternativas, para evadir la situación de los precios”, explicó Esteban Hernández desde Alquízar, provincia de Artemisa.

Lo mismo en Santiago de Cuba, Pinar del Río o Matanzas la medida de topar los precios obstruye los pequeños negocios y conducirá al encarecimiento de productos de primera necesidad.

¿Cambió algo en Cuba con el aumento salarial?

Una cola para comprar huevos en La Habana. Foto YAMIL LAGE / AFP

El gobierno cubano aprobó en junio un incremento salarial en el sector presupuestado donde laboran los trabajadores de salud pública, educación, cultura y deporte, administración pública, comunales, vivienda y defensa.

Desde el primero de julio el sueldo mínimo mensual pasó a ser de 400 pesos, equivalentes a $16 dólares y el salario medio se elevó hasta los 1.067 pesos, unos $42 dólares.

Radio Martí recogió opiniones de varios cubanos sobre el impacto que tiene esta subida salarial en la vida cotidiana de los cubanos.

¿Cambió algo con el aumento salarial? los cubanos responden
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“Yo no veo que la gente tenga tanto lío con el salario que subieron, la carne de puerco vale 50 pesos nada más”, dijo desde Matanzas la activista Tania Echevarría.

Con el anuncio del incremento salarial el Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba precisaba, que con el objetivo de evitar el efecto inflacionario de la medida, se dispondrían los mecanismos necesarios en toda la economía que permitan atenuar posibles incrementos de precios.

Según explicó a Radio Martí Xenia Martín, residente en La Habana y trabajadora dela Dirección de Salud del municipio Boyeros, ya se aplican estos mecanismos de control de precios.

“Siempre va a ver quien va a querer inventar, pero aquí en la zona donde yo vivo se mantienen los mismos precios de antes, aunque la policía está trabajando en eso y hay inspectores y se está luchando porque el problema es que el aumento no es para todos los trabajadores”.

La empleada estatal mostró satisfacción con el aumento de salario pero reconoció que no es una fórmula perfecta: “No completamente nos va a mejorar la vida, porque eso es algo que no nos va a mejorar, pero (el aumento salarial) es algo más que va a caer en la bolsa”.

El doctor Roberto Serrano, desde Santiago de Cuba, dijo a Radio Martí que el incremento de 200 o 300 pesos en los salarios apenas tiene impacto en los cubanos.

“Una compra diaria de comida, por ejemplo vale 300 pesos”, dijo el médico y mencionó que los salarios no alcanzan ni para comprar unos pantalones de vestir, jeans, ni siquiera un par de zapatos.

Serrano considera que los medios de prensa no deben hacerse eco de un aumento tan “insuficiente” que a su juicio “no debería darse por la televisión ni por nada”.

“Pero bueno, aquí todo es política”, concluyó el licenciado.

Productores descontentos ante inicio de nueva zafra tabacalera en Cuba

Un semillero de tabaco. (Archivo)

Las autoridades cubanas anunciaron el inicio de la preparación para la campaña tabacalera pero los productores aún están descontentos con el resultado de la última zafra.

El tabacalero Rolando Pupo Carralero, residente en el municipio pinareño de San Juan y Martínez, dijo a Radio Televisión Martí que todavía los campesinos no han vendido todo el tabaco de la temporada 2018-2019.

"No se ha roto todavía ni el 0,01% de la tierra que está destinada a sembrar tabaco. Los campesinos están enfrascados en la zafadura de tabaco para luego vendérselo al estado. No han vendido el tabaco y todavía no han cobrado un centavo de la zafra de tabaco anterior", aseguró.

Productores descontentos ante inicio de nueva zafra tabacalera
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En Mayarí, provincia de Holguín, los productores prefieren cosechar menos y así evadir el préstamo del banco por las dificultades para cumplir su pago, dijo el periodista especializado en el tema, Osmel Ramírez Álvarez.

"Es un problema burocrático al nivel del Banco Nacional. Las exigencias son duras, la gente está renuente a tomar crédito y prefieren sembrar menos (...) porque las dificultades para sacar el dinero son grandes y no lo dan en el momento preciso", explicó.

La falta de materiales para reconstruir las casas de tabaco, el aumento el costo de los insumos, además de los altos impuestos, generan malestar entre los tabacaleros, añadió Pupo Carralero.

"Hay muchos campesinos que llevan con sus casas de tabaco más de tres o cuatro años en muy malas condiciones y no han encontrado una solución a este problema", señaló.

Pupo Carralero dijo que aunque el gobierno subió el precio al tabaco "también subieron el precio de los insumos y tuvieron que pagar un impuesto descomunal. Los campesinos están viendo que nuevamente la zafra de tabaco no es un negocio para nadie", concluyó.

El gobierno cubano informó que para la temporada 2019-2020 ya se trabaja en la preparación de tierras y los cosecheros están construyendo casas para curar las hojas de tabaco, reportó la Agencia Cubana de Noticias.

¿Qué piensan en Cuba de los precios “topados”?

Un hombre pasa frente a la entrada de una cafetería de La Habana (Foto: Archivo).

Los cubanos vivieron el jueves su primer día de compras con precios limitados por orden del gobierno, y las opiniones que Radio Televisión Martí consultó dentro de la isla muestran un consenso de malestar y preocupación por lo que esa política representa para los cuentapropistas, para los consumidores y para la economía nacional.

“La disposición es acabar con los negocios privados, sencillamente”, le dijo al periodista Tomás Cardoso la cuentapropista habanera Rebeca Monzó. “Les molestan los negocios privados, porque los negocios privados tienen más éxito que los negocios estatales”.

Los refrescos cubanos tipo gaseosa deben venderse desde 17 pesos los pomos de 300 mililitros y 18 pesos las latas de 355 mililitros hasta 67 pesos los pomos de dos litros, de acuerdo con una lista que publicó el sábado 27 de julio el diario Tribuna de La Habana.

Las cervezas nacionales van en dos categorías: si son Cacique y Mayabe, el precio “topado” es de 30 CUC; si son Cristal y Bucanero, 35 CUC. Las importadas no podrán venderse a más de 40 CUC, según las nuevas regulaciones en la capital.

“La cerveza cuesta 25 [en el comercio minorista donde la compra el dueño de la cafetería o paladar], pero cuando le sumas impuesto y lo demás, llega a treinta y pico o cuarenta pesos”, manifiesta Pedro Acosta, del paladar Doña Ceci, en el Casino Deportivo. “Pienso que haya restaurantes que no [podrán] aguantar el golpe”.​

El reportaje del diario digital 14 y Medio sobre lo visto en La Habana el primer día de la entrada en vigor de los precios congelados.
El reportaje del diario digital 14 y Medio sobre lo visto en La Habana el primer día de la entrada en vigor de los precios congelados.

En su edición del jueves, el diario digital 14ymedio publicó un reportaje con testimonios tomados en Nuevo Vedado y Centro Habana, y aunque en algunas tablillas halló precios tachados y sustituidos por cifras menores, en la mayoría de los casos había que preguntar.

“El temor a que la norma lleve aparejado un refuerzo de la presencia de inspectores encubiertos y que los clientes denuncien a quienes mantengan los precios anteriores ha llevado a muchos a modificar los importes días antes de que llegara la fecha oficial para su entrada en vigor, mientras que otros los mantuvieron hasta el último minuto del 31 de julio”, indica el reportaje.

En conversación con Radio Televisión Martí, el Jefe de Redacción de 14ymedio, Reinaldo Escobar, declaró que el problema no está en los precios.

“Son precios correctos que se adecúan al salario, pero no tiene sentido ponerlos mientras no exista un mercado mayorista para los cuentapropistas”, opina Escobar. “Y el precio de una cerveza en Cuba no es alto; la cuestión es cuántas horas tengo que trabajar yo aquí para poder tomarme una cerveza”.

La ausencia de un mercado donde el sector privado pudiera comprar las mercancías a precios mayoristas para que sus ganancias al venderlas no afecten el bolsillo de los consumidores ha sido cuestionada incluso por figuras del gobierno como Alfredo Guevara, fallecido en 2013.

“Cuando Raúl Castro está invirtiendo en el puerto del Mariel y no en el mercado mayorista que hace falta para desarrollar el sector privado y para que los cuentapropistas no tengan que robar, porque todos roban, está censurando y tomando una decisión política”, les dijo a Nora Gámez y Abel Sierra Madero, que publicaron la entrevista en la revista Letras Libres el 20 de mayo de 2014.

Fuera de La Habana las reacciones no eran diferentes.

“El estado está haciendo lo que siempre ha hecho: imponer por la fuerza su criterio sin tener en cuenta el sector del trabajador particular”, declaró Joel Espinosa Medrano, operador de cafetería en Santa Clara, entrevistado por Tomás Cardoso. “Estas son medidas que van a afectar directamente el trabajo por cuenta propia; incluso, van a afectar a los clientes”.

En su blog El Estado Como Tal, el economista cubano Pedro Monreal cree reconocer la corriente teórica con la que el gobierno intenta fundamentar el congelamiento generalizado de precios: la economía moral, según apreció en La Mesa Redonda del miércoles.

“La decisión de pasar a un sistema de congelamiento general de precios en Cuba indica dos cosas: la supremacía de mecanismos administrativos, y el anclaje de la planificación en un esquema centralizado”, escribió Monreal el miércoles en su blog. “Es el equivalente económico de un coma inducido y sus múltiples consecuencias pudieran ser significativas”, dice, y se refiere luego a “la paradoja de utilizar la rigidez para un sistema que necesita flexibilidad”.

Y otro economista de la isla, Enix Berrios, ve la decisión como un acto de censura política para evitar el empoderamiento de la sociedad civil, según le dijo a Radio Martí.

“Lo que temen es que este sector, que es donde está potencialmente la llama de un cambio en Cuba, siga emergiendo y se siga desarrollando”.

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