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Crisis Migratoria

6,289 cubanos se han presentado en frontera sur de EEUU este año fiscal

Una cola de migrantes cubanos en El Paso, Texas.

Isel Rojas puso en suspenso su sueño de dejar Cuba cuando Estados Unidos acabó con una política de migración generosa para los residentes de la isla, pero retomó la idea de emprender el viaje al ver en televisión las noticias de las caravanas de migrantes centroamericanos.

Una mañana de enero se despertó y le dijo a su esposa que estaba listo. Quince días después, dejó la isla.

"Si ellos pueden, ¿Por qué nosotros no podemos hacerlo también?", dijo Rojas, un hombre de 48 años que se dedicaba a la agricultura en la ciudad oriental de Holguín, rememorando las imágenes de jóvenes y familias que viajan en las caravanas rumbo a la frontera entre México y Estados Unidos.

Rojas busca solicitar asilo de Estados Unidos mientras espera en la fronteriza Ciudad Juárez, que se ha convertido en un imán para los migrantes cubanos en México.

La represión política y las sombrías perspectivas económicas siguen siendo las principales razones por las que los cubanos emigran de la isla, pero algunos en Ciudad Juárez dicen que también fueron motivados por las noticias de las caravanas.

La Casa Blanca y el gobierno cubano no respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios. El instituto de migración de México declinó referirse al asunto.

Migrantes de Cuba y El Salvador en Mapastepec, Chiapas.
Migrantes de Cuba y El Salvador en Mapastepec, Chiapas.

Perdieron privilegio migratorio

En Ciudad Juárez, los cubanos representan entre el 75 y el 80 por ciento de los aproximadamente 3,600 migrantes en la zona, dijo Enrique Valenzuela, coordinador del Consejo Estatal de Población.

La espera para solicitar asilo es de aproximadamente dos meses, aseguran los directivos de los refugios.

El cuello de botella destaca una nueva realidad: los cubanos no disfrutan de las mismas ventajas que una vez tuvieron en el sistema de inmigración de Estados Unidos.

"Por primera vez este año, los cubanos son tratados como todos los demás", dijo Wilfredo Allen, un abogado con sede en Miami que trabaja con inmigrantes cubanos. "La puerta especial para los cubanos ya se ha cerrado", agregó.

En 2017, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, puso fin a la política de "pies secos, pies mojados", que permitía quedarse a los cubanos que llegaban a suelo estadounidense, pero devolvía a quien fuera interceptado en el mar.

En los primeros cinco meses del año fiscal 2019, 6,289 cubanos acudieron a los puertos de entrada en la frontera entre Estados Unidos y México sin documentos.

La cifra se encamina a casi duplicar el total para todo el año fiscal 2018, según datos de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

Si bien los cubanos generalmente tienen más posibilidades de recibir asilo que los centroamericanos porque sus historias de persecución política son a menudo más claras, el éxito no está asegurado, dijo Allen, quien estima que sólo del 20 al 30 por ciento de sus clientes cubanos ganarán sus casos.

No obstante, ese mensaje no ha llegado a los cubanos que permanecen en Ciudad Juárez, muchos de los cuales tuvieron que vender sus vehículos, negocios u hogares para financiar el viaje.

"Dicen que nosotros tenemos la prioridad, que nos reciben de una forma u otra. Siempre nos reciben", comentó Rojas, quien vendió casi la mitad de su ganado. "Ellos siempre nos aceptan", afirmó.

Cubanos esperan su cita para recibir asilo en un albergue de Ciudad Juárez, México.
Cubanos esperan su cita para recibir asilo en un albergue de Ciudad Juárez, México.

​Nueva Ruta

Los cubanos que tienen la suerte de obtener una visa estadounidense -para visitar a un familiar, por ejemplo- pueden volar hasta allí legalmente y tienen la posibilidad de solicitar la residencia después de un año en Estados Unidos. Para la mayoría, sin embargo, llegar a ese país no es fácil.

Incluso antes de que terminara la política de "pies secos, pies mojados", los cubanos comenzaron a forjar nuevas rutas, volando a países de América Central y del Sur con requisitos de visa más laxos para luego ir al norte. Solo pocos países, como Guyana, no requieren visas para los cubanos.

El año pasado, Panamá facilitó el ingreso de los cubanos para hacer compras, creando otra vía para que algunos de ellos llegaran a Centroamérica.

Arasay Sánchez, una mujer de 33 años, dijo que un día estaba navegando por Internet en un parque cuando vio una historia sobre las caravanas. Después de vender su casa y la mayoría de sus pertenencias, viajó a Panamá el 25 de enero.

Confió en una guía de siete páginas que heredó de otros cubanos que habían viajado a Estados Unidos y que detallaba todo, desde dónde dormir hasta dónde comprar un teléfono.

La ruta terminó en Ciudad Juárez, vista por muchos cubanos como un lugar más seguro y ordenado para buscar asilo que otros cruces fronterizos mexicanos más concurridos, a pesar de su reputación como una de las ciudades más violentas del mundo. Ubicada al sur de El Paso, Texas, la ciudad recibió relativamente pocos solicitantes de asilo hasta fines del 2018.

Muchos están consternados por la larga espera que encuentran, dijeron directores de refugios, y están cada vez más preocupados por la seguridad, después de que surgieron reportes sobre desapariciones de cubanos en México. Pocos abandonan los refugios, dijeron 10 migrantes entrevistados.

Sánchez y su pareja llegaron a Ciudad Juárez en febrero y se han mudado de un refugio a otro luchando con la comida picante mexicana. "Hasta los caramelos (tienen chile)", dijo mientras agarraba los pliegues de sus jeans para demostrar que había perdido peso.

Los expertos no creen que el flujo de migrantes cubanos vaya a disminuir pronto. Obama hizo más fácil para los estadounidenses viajar a la isla, generando nuevos negocios. Pero ese dinero se agotó después de que Trump endureció las reglas, dijo Pedro Freyre, un abogado que estudia la relación entre Estados Unidos y Cuba.

Llegar a Estados Unidos pondría una larga odisea para Reinaldo Ramírez, un contratista de construcción de 51 años de Jagüey Grande. A partir de 2006, intentó llegar a Estados Unidos siete veces en lancha, incluido el día en que Obama canceló la política migratoria de "pies secos, pies mojados".

La nueva ruta ha sido igual de ardua. Después de volar a Guyana en septiembre, Ramírez y su esposa tuvieron que caminar por la región de Darién, un tramo de jungla entre Panamá y Colombia. Después de cruzar la primera vez, las autoridades panameñas los deportaron a Colombia, obligándolos a repetir la caminata.

Luego de llegar a Ciudad Juárez en medio de cientos de solicitantes de asilo, Ramírez siente que está más cerca. "Casi tengo logrado mi objetivo y mi sueño americano", dijo.

(Reporte adicional de José Luis González en Ciudad Juárez, Lizbeth Díaz en Ciudad de México, Sarah Marsh en La Habana, Kristina Cooke en San Francisco y Yeganeh Torbati en Washington)

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Liberan a más de 100 cubanos retenidos en centro migratorio de Tapachula

Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula, México.

Unos 146 ciudadanos cubanos que estuvieron casi dos meses encerrados en la Estación Migratoria Siglo 21 de la localidad de Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas, fueron liberados.

Las autoridades indicaron que los 146 ya contaban con documentos sobre su proceso de regularización ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, Comar, reportó el diario local Ultimátum.

Los cubanos pasaron " 60 días encerrados en condiciones infrahumanas", reportó el diario mexicano.

Los migrantes cubanos en la Estación Migratoria Siglo 21 habían realizado varias protestas y exigido a la delegada de Migración, Yadira de los Santos, su salida de esa dependencia federal.

Ahora los cubanos tendrán que personarse en el Centro de Detención de Tapachula y en las instalaciones de la Comar para iniciar el proceso que les permita solicitar refugio.

Los migrantes han contado con el asesoramiento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Más de 100 policías del Servicio de Protección Federal (SPF) tomaron control de la estación migratoria este fin de semana con el objetivo de controlar los amotinamientos, evitar la fuga de migrantes y restablecer de la seguridad.

"No reprimiremos, ni causaremos confrontación, un servidor público está para atender, para cuidar a la ciudadanía", dijo el comisionado del SPF José Pedro Vizuet, citado por el diario Proceso.

Cerca de 178 migrantes cubanos interceptados en Panamá en 2019

Panamá ha interceptado a unos 178 cubanos que permanecían en el país de forma irregular. (Servicio Nacional de Migración de Panamá)

Cerca de 178 cubanos han sido interceptados por las autoridades migratorias de Panamá en lo que va de 2019 tras permanecer de forma irregular en ese país.

Los cubanos fueron retenidos en acciones de campo del Servicio Nacional de Migración (SNM) que detectaron en total 680 migrantes de varios países, entre ellos Colombia (204), Venezuela (103), Nicaragua (89), República Dominicana (20) y El Salvador (17).

Más de la mitad de los migrantes interceptados tiene entre 28 a 37 años (250), seguido de quienes tienen entre 18 y 27 años de edad (230), detalla el SNM en un comunicado compartido en su cuenta de Twitter.

Entre las causas de la retención se encuentran el estatus irregular (348), estadía vencida (126), por razones de seguridad (73), investigación o verificación (66), laborar sin permiso (40) y por faltas administrativas (30), entre otras.

Los cubanos protagonizan una nueva ola migratoria que parte de la isla por diferentes vías rumbo a Centroamérica para iniciar desde allí una peligrosa travesía rumbo Norte, hasta llegar a la frontera de México con EEUU.

Los isleños han formado parte de las caravanas de miles de migrantes centroamericanos que arriban a México con el objetivo de ingresar a Estados Unidos.

Una vez en territorio estadounidense, los cubanos deben probar miedo creíble frente a un juez de Migración para obtener un caso de asilo político.

Patrulla fronteriza detiene a 11 cubanos en Puerto Rico y 6 en Islamorada

Un oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos vigila un área de Las Tuinas del Faro, Aguadilla, Puerto Rico.

Un total de 11 cubanos fueron detenidos el jueves al llegar a la costa oeste de Puerto Rico, según sendos comunicados de la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, por sus siglas en Inglés).

USCG informó que además otro grupo de 6 inmigrantes fueron interceptados a 39 millas de Islamorada.

Los agentes de la Patrulla Fronteriza de la Estación Ramey trabajaron de conjunto con la Policía Municipal de Aguada.

“Al igual que con todos los extranjeros que capturamos, procesaremos los de acuerdo con la ley de inmigración e identificaremos a cualquier persona en el grupo que pueda tener antecedentes penales que los califiquen para ser procesados", indicó Xavier Morales, Agente Jefe de Patrulla del Sector Ramey.

El militar aseguró además: “Queremos reiterar que a los cubanos no se les brinda ninguna consideración especial, y serán procesados, ordenados, retirados y devueltos a Cuba".

El comunicado explica que los hechos ocurrieron en la tarde del 6 de junio, cuando el operativo militar respondió “a un evento de contrabando marítimo en el que encontraron a un grupo de extranjeros, 7 hombres y 4 mujeres, que afirmaban ser de Cuba”, sin embargo no encontraron embarcación alguna en la costa, afirman.

Según informaciones de la Patrulla Fronteriza de Ramey -el más nuevo de los veintiún Sectores distribuidos en los Estados Unidos- unos 184 cubanos fueron detenidos en 2017 cuatro en 2018 detuvieron a cuatro, en el año en curso, solo uno había sido arrestado.

Otros 6 inmigrantes cubanos fueron detenidos por el USCG a 39 millas de Islamorada. El Séptimo Distrito de este cuerpo notificó que alguien cerca de la zona vio a las seis personas en un bote de madera, pidiendo agua.

El oficial Charles David, Jr. se presentó a la escena y transportó a los cubanos e informó que todos serán repatriados.

"Aquellos que son interceptados en el mar intentando inmigrar ilegalmente serán repatriados a su país de acuerdo con la política de inmigración de los Estados Unidos", confirmó USCG.

Aproximadamente 308 migrantes cubanos han intentado ingresar ilegalmente a los EE. UU. por mar en la mitad del año fiscal 2019, en comparación con los 384 del año pasado, señala el servicio de guardacostas y explicó que “todos los migrantes reciben alimentos, agua, refugio y atención médica básica”.

La Ley Pies secos, pies mojados fue eliminada el 12 de enero bajo la administración del entonces presidente Barack Obama.

[Con información del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos]

Se dispara el cruce ilegal de cubanos en punto fronterizo entre México y EEUU

Migrantes cruzan por el Río Bravo.

Un sector de la frontera entre México y los Estados Unidos ha visto cómo el arribo de migrantes cubanos se ha disparado drásticamente.

La Patrulla Fronteriza estadounidense en el Sector Del Río, en Texas, asegura que hay un aumento de 1,600 por ciento de los nacionales cubanos que cruzan ilegalmente el Río Grande, anunció la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en un comunicado.

En lo que va de año fiscal 2019, los agentes de la Patrulla Fronteriza dentro del sector de Del Río han detenido a 119 ciudadanos cubanos, lo cual representa un aumento de 1,600 por ciento en comparación con el año fiscal 2018 cuando los agentes arrestaron a sólo siete cubanos.

"Esta tendencia reciente en el área de responsabilidad del sector de Del Río de los nacionales cubanos que cruzan ilegalmente la frontera entre los puertos de entrada llama la atención sobre la complejidad del problema de la inmigración y la necesidad de una solución inmediata", declaró el jefe de la patrullas fronterizas del sector de Del Río, Randy Davis.

"Los migrantes que buscan ingresar a los Estados Unidos deben presentarse en un puerto de entrada para ser admitidos legalmente", recordó el agente.

El sector de la Patrulla Fronteriza de Del Río desde el 1 de octubre de 2018 hasta la fecha ha detenido amás de 23,000 personas provenientes de 30 países.

El Puente Internacional Del Río enlaza la ciudad de Acuña en México con Ciudad Del Río, Texas.

[con información de cbp.gov]

"A mi madre se la tragó el Darién": una cubana cuenta su tragedia en la selva panameña

Eneida Milián en la selva del Darién.

Durante semanas había sido un rumor, pero Bárbara Enríques acaba de confirmar a Radio Televisión Martí que a su madre Eneida Milián, de 81 años, se la tragó el Darién.

Desde un pequeño motel en Costa Rica, Bárbara no se adapta a la realidad de que por el resto de sus días no tendrá a Eneida, “que más que madre fue mi amiga, mi todo”.

Sucedió el pasado 23 de abril durante una acampada en la rivera de uno de los afluentes que atraviesa una de las selvas más inhóspitas del mundo, frontera natural entre Colombia y Panamá.

La rivera del Darién puede ser traicionera cuando las aguas crecen.
La rivera del Darién puede ser traicionera cuando las aguas crecen.

“Salimos el 6 de abril de Capurganá, Colombia, con la idea de llegar a Puerto Obaldía, Panamá, y de ahí salir por mar o por aire hacia Ciudad de Panamá, pero no sabíamos que el acceso a esa localidad estaba cerrado”, comentó Bárbara, de 51 años, originaria de Matanzas.

Además de la fallecida, con Bárbara hicieron el viaje sus hijos Reynel Quintana, de 31 años; Ronny Quintana, de 25; Adriel Martínez, de 11 años; su nieto Reynel Quintana González, de 7 años; su nieta Melany Quintana González, de 5 años; sus nueras Yunaisy González Clark, de 27 años, y Solach Roche, de 26 años; y su esposo Ariel Martínez, de 47 años.

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A Eneida le decían la campeona porque pese a sus 81 años estaba en plena forma física. Siempre marchaba a la cabeza del grupo, era la primera, marcando el paso. “En toda la travesía no recibió ni un arañazo”, recuerda su hija.

Luego de dos días de camino, en un retén cerca de Obaldía, los comandos del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT) informaron al grupo de migrantes que debían continuar y atravesar la selva.

“Yo dije: mátenos, denos tres tiros, porque mandarnos a la selva es mandarnos a una muerte segura”, contó Bárbara, que hoy confiesa que de haber conocido que el paso a Obaldía estaba cerrado hubiera regresado a Colombia.

Bárbara Enríques y Eneida Milián, en Trinidad y Tobago, antes de la travesía. (Foto: Facebook)
Bárbara Enríques y Eneida Milián, en Trinidad y Tobago, antes de la travesía. (Foto: Facebook)

Nunca imaginaron que así sería. Al día siguiente, la familia continúo viaje hasta llegar a la aldea indígena de Almira. “Mi nieto de 7 años llegó desvanecido. Gracias al médico de la comuna, que por cierto estudió en Cuba y lo atendió enseguida con sueros y medicamentos, salvó la vida”.

Descansados, alimentados e hidratados, al cabo de cinco días, el comandante de SENAFRONT en Almira les informó que mejor abandonaban la aldea antes de que comenzaran las lluvias que por esta época del año asolan la selva, o de lo contrario tendría que deportarlos a Colombia.

Bárbara padecía entonces un mal gastrointestinal que apenas le permitía andar. “Así salimos y esa noche acampamos a la orilla de un río. Al amanecer nos lanzamos a la conquista de la Loma de la Muerte para llegar entonces a un campamento que se conoce por Casa del Abuelo”.

En medio de la escalada comenzaron los aguaceros y los guías indígenas que los acompañaban echaron a correr y jamás aparecieron. Quedaron abandonados antes de llegar a la cima hasta que salió el sol.

Empapados, pertenencias mojadas y aterrorizados, finalmente escampó y vencieron la Loma de la Muerte. Entonces comenzó la odisea. Caminaron varios días, y la Casa del Abuelo no apareció.

“Cada vez que llegaba la noche acampábamos a la orilla del río”, dijo Bárbara, que no sabía que era el sitio menos adecuado y el más peligroso para pernoctar en el Darién.

La comida se agotaba, el esposo de Bárbara, ducho en el arte de la pesca, proveía lo que capturaba del río. Unos cubanos que pasaron por el lugar les dieron un poco de azúcar y arroz. Esa noche hubo banquete: arroz, enchilado de pescado y para cerrar, el cafecito que tanto había esperado Eneida en el trayecto.

Se repartieron en tres pequeñas carpas, Eneida compartió cama con su nieto de 25 años y esposa. Bárbara con su esposo y su hijo pequeño.

“Recuerdo que poco antes de las cinco de la mañana salí a orinar. Regresé y no había cerrado los ojos cuando escuché un ruido estremecedor, como un tren que se nos venía encima”.

Acamparon a orillas del río Darién, en el corazón de la selva más inhóspita.
Acamparon a orillas del río Darién, en el corazón de la selva más inhóspita.

Era el súbito aumento del caudal del río, el desbordamiento provocado por las fuertes lluvias. “Como si se hubieran abierto las compuertas de una represa”.

La casa de campaña comenzó a dar vueltas, agua por doquier. “En cuatro patas agarré a mi hijo. Mi esposo logró romper los horcones que sostenían la cabaña, sacamos los brazos y nos agarramos a los gajos y los troncos en la orilla”. Lograron incorporarse y llegar a un alto. Bárbara gritaba, “mami, mami. ¿Rodney, dónde está mami? El joven respondía, “no la encuentro”.

Bárbara, su hijo y su esposo luchaban por llegar a un lugar más alto, el agua “parecía que nos perseguía”. Eneida jamás fue vista, ni durante ni después de la crecida.

Es que la anciana acostumbraba a levantarse muy temprano, y para no molestar a la familia solía salir de la casa de campaña y esperar afuera.

“Esa es mi hipótesis, ella no estaba en la cabaña cuando subió de pronto el agua, no tuvo tiempo de nada, el río la arrastró, se la tragó”, comentó Bárbara.

Pasaron la noche en lo alto de la loma, medio desnudos, lo habían perdido todo, hasta el habla. “Al amanecer había bajado el agua. Buscamos por las inmediaciones, ni rastro de mamá. Yo quedé como hipnotizada, lo único que hacía era llorar”.

Pasaron 21 días en la selva. En medio del lodazal hallaron más de 10 cadáveres, en su mayoría de la raza negra, algunos en avanzado estado de descomposición.

"No vi ningún niño. Y yo decía que si me encontraba a mi mamá me la llevaba en el estado que estuviera. No me acostumbro a aceptar que tuve que dejarla en ese lugar tan horroroso".

Bárbara pudo recuperar su mochila, donde tenía oculto unos 200 dólares, y su teléfono, pero camino a Bajo Chiquito fueron asaltados por dos encapuchados armados.

En Costa Rica sobreviven con la ayuda de amistades y familiares en EEUU. Pero los recursos no son suficientes para seguir camino a Nicaragua. El plan inmediato del grupo es solicitar refugio político al gobierno tico.

Bárbara, hijos, nietos y nueras son refugiados de Naciones Unidas, al igual que lo era su madre, estatus que obtuvieron en Trinidad y Tobago.

Bárbara Enríques (3ra a la derecha) junto a su madre Eneida y los otros miembros de la familia.
Bárbara Enríques (3ra a la derecha) junto a su madre Eneida y los otros miembros de la familia.

La historia es parte de una mayor, la de cientos de migrantes cubanos, centroamericanos y extracontinentales que, con la esperanza de continuar viaje a Estados Unidos, no lo piensan dos veces antes de lanzarse al camino del Darién, a los coyotes, a la posibilidad de llegar o morir.

Es la segunda muerte confirmada de una migrante cubana en el Darién. En agosto de 2016, la habanera Carmen Issel Navarro falleció en la aldea indígena Turquesa, en el Darién panameño, víctima de un paro cardíaco.

“Si mi mamá hubiera estado conmigo aquella noche, la hubiera agarrado hasta con los dientes”, asegura Bárbara, que no puede borrar de su memoria la imagen de esa jungla inexpugnable, la más inhóspita, la que le arrebató a su madre.

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