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Arte y Cultura

Ileana Medina Hernández: Los progenitores y los Estados deben dar a sus hijos raíces y alas

Iliana Medina Hernández, profesora y escritora cubana radicada en Canarias. (Facebook).

Ileana Medina Hernández es una mujer luminosa, nutricia y fuerte como la Madre Tierra. Periodista, en influyente bloguera, autora de la bitácora digital Tenemos Tetas, habla desde el corazón de la vida, abarcando la feminidad sana e incluyente, sin las reservas neuróticas que separan a los humanos.

Hoy Ileana Medina Hernández entra al ruedo de Dile que pienso en Ella para dejarnos la impronta de su tiempo, que es el nuestro.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Me marché de Cuba muy joven. Con 23 años ya era profesora universitaria, digamos que el máximo laboral al que podía aspirar. Me había graduado con título de oro, había escrito una tesis que aún hoy se utiliza como material de estudio en la Facultad, me pude quedar como profesora desde recién graduada. Pero tenía que vivir con unos tíos que generosamente me habían acogido, coger “botella” todos los días para ir a trabajar… Eran los años 90 y pico: las esperanzas de que un sueldo de profesora me alcanzara, ya no para tener dónde vivir o cómo transportarme, sino ni siquiera para comprar un pantalón o un reproductor de música, eran nulas.

Gané una beca de la Agencia Española de Cooperación Internacional y no volví más. Salí dos veces en un año, y al salir la segunda, un primo al que quiero mucho, que me acompañó al aeropuerto me dijo: “¿te acuerdas del chiste del hombre al que Dios le mandó las tres barcas?” Ya tú vas por la segunda”. No esperé la tercera.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

La posibilidad de una vida normal. Me gustaría utilizar palabras altisonantes, o contarte sueños elevados, pero no los tengo. Simplemente poder trabajar libremente, ganar un sueldo y vivir de él. Creo en el “aurea mediocritas” de los antiguos: una vida sencilla y digna, con las necesidades básicas resueltas, sin tener que repetir consignas políticas cada día, y gozando de los derechos humanos universales: lo que la mayoría de los humanos queremos y merecemos.

¿Qué encontraste?

Encontré en Canarias unas islas paradisíacas, lo que Cuba bien pudiera ser, con un paisaje geográfico y social muy sano. Encontré el amor, encontré trabajo, nacieron mis hijos. Tengo seguridad, libertad y paz interior, en la medida que ellas son posibles, como constructos humanos imperfectos. Me doy por satisfecha.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

He tenido una vida fácil, quiero decir, no me tiré al mar en balsa, no he dormido en un parque, no he pasado hambre. Agradezco cada día por ello.

Aprendí que a veces, queriendo construir el paraíso, se construye el peor de los infiernos. Huye de quien te prometa el paraíso. Sólo hay una manera de mejorar el mundo: conocerse y mejorarse a uno mismo, cuidar de los cercanos, criar bien a los hijos, tratar bien a los demás, ser amable, ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace.

¿Qué es para ti la Libertad?

La libertad es la posibilidad de que cada uno pueda llegar a ser lo que vino a ser en esta vida. Desarrollar sus dones y talentos, expresarse sin miedo a ser discriminado ni castigado, ofrecer sus servicios y recibir remuneración a cambio, expandirse con el único límite de no hacer daño a otros.

No es hacer lo que uno quiera, estoy con los advaítas en que no es el ser humano el que hace. La vida se hace a través de nosotros y sólo podemos aspirar a no ponerle demasiados obstáculos. Crecer física y espiritualmente, con el único límite de la regla de oro: tratar a los demás como te gustaría ser tratada.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

No sé muy bien lo que es la patria. Creo es un constructo complejo, que tiene que ver con la infancia, la familia, las costumbres, el idioma, la cultura. Es más bien una matria, una matriz: los nutrientes físicos y espirituales con los cuales nos formamos.

Las fronteras y los Estados son un accidente, a veces útiles, pero arbitrarios, bien pudieran ser otros. Me gusta el paralelismo entre la tierra y la madre, nutricias y expansivas, y el Estado y el padre, la ley y el orden. Creo que ambos, los progenitores y los Estados, deben dar a sus hijos raíces y alas. Nutrientes para ser fuertes y libertad para volar. Los humanos no somos plantas y podemos movernos, siempre lo hemos hecho. Emigrar es un drama, y los gobiernos tienen el deber de que la vida de sus ciudadanos sea lo mejor posible, pero moverse también es un lujo, una oportunidad y un privilegio. Siempre ha habido flujos humanos desde la pobreza hacia la riqueza, desde el encierro hacia la libertad, y los seguirá habiendo.

Pienso en Cuba, claro, allí viven mis hermanos y quedan algunos -pocos- amigos, sigo las noticias y las redes sociales. Nunca ha dejado de dolerme pensar en lo que pudiera haber sido y lo que es. El drama cotidiano de la vida allí es terrible, no ya sólo la pobreza, sino el absurdo, el totalitarismo y la mentira. Cuba duele.

La victoria de los gusanos sobre los chulos

Banderas de Cuba y EEUU cuelgan en un balcón de La Habana.

Tras leer un artículo de mi colega y amigo Andrés Reynaldo en Diario de Cuba sobre el libro más reciente del poeta y escritor cubanoamericano Néstor Díaz de Villegas, le llamé para saber cómo adquirirlo.

Comprar “De donde son los gusanos. Crónica de un regreso a Cuba después de 37 años de exilio”(Random House Español) fue una sabia decisión antes de los amagos de Dorian para llegar a Miami. El encargo de Amazon arribó el viernes, por lo que pude ese fin de semana devorar las páginas y junto al autor viajar cuatro veces a La Habana.

Por casi una hora el escritor estuvo compartiendo, para beneficio de nuestros radioyentes, sus vivencias de la isla, el dolor del viaje, la alegría del reencuentro con familiares, la perenne batalla por la supervivencia del cubano.

Son páginas de dolor, de esperanza, de amor familiar, de visión nacional, de relatos habaneros, de aire que viene del Vedado, La Lisa, el Barrio Bahía o Cumanayagua.Pero de lectura obligada.

Díaz de Villegas afirmó en esta entrevista que todo ha cambiado en Cuba, el lenguaje, las costumbres, la ética y que impera una falta de cordialidad que le provoca azoro.

Entrevista a Néstor Díaz de Villegas
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Para el autor, el Aeropuerto Internacional José Martí es una “terminal provincial de guarandingas” y le llama El Combinado del Oeste, por emular con la prisión habanera El Combinado del Este.

Su libro es la memoria de un expreso político y de un exiliado que no vio su tierra natal por 37 años. También es un relato completo, arquitectónico, laboral, culinario, musical, político y psicológico de La Habana del siglo XXI.

Portada de "De donde son los gusanos".
Portada de "De donde son los gusanos".


Así en “De donde son los gusanos” describe los tres colores permitidos para pintar las casas: rosado, verde vitral y gris policíaco. Casas, puertas y ventanas con “diez capas de pintura”.

El entorno cubano es para el autor “decadencia sobre la decadencia, sobre la decadencia” en una isla donde “el castrismo solo ha traído congelamiento”.

Su libro está cargado de referencias que trascienden el fenómeno vivido en la isla y apuntala lo universal del macabro experimento totalitario.

En ocasiones la lectura da la impresión de ser una obra kafkiana tropical, son licras, cerveza, reguetón, sudor y policías vigilantes que juran no haber ponchado las gomas del auto de los vigilados.

Trae el texto un realismo no mágico con la descripción de un cachorro necesitado de agua, enfermo y halado a la fuerza por un infante insensible, que promete llevarlo así de La Habana a Pinar del Río.

Descifrando la economía raulista, Néstor Díaz de Villegas afirma que los cubanos “inventores del invento” han sido timados por los funcionarios del régimen “apropiándose del invento” al inventariar las 123 actividades reguladas para el cuentapropismo (con categorías como: carretillero, comprador-vendedor de discos o peinadora de trenzas) poniéndoles gravámenes a estas, para recaudar dinero. Siendo la necesidad la madre de la invención, el escritor califica al raulismo como el “chulo del invento”.

Uno de los pasajes mejor logrados es la comparación de La Habana con Miami, el cuadrilátero pugilista en cuatro páginas entre la Ciudad Boronilla y la Cuidad Maravilla. La capital cubana como expresión de la modernidad que dejóFulgencio Batista en innumerables obras.No faltan las sugerencias hechas en La Habana para que aprendan de/o en Miami, como los cursos de superación para pasteleros en el Versalles ante la decadencia de la mercancía de Sylvain.

En ese afán de degradar al adversario, el régimen de Castro siempre buscó epítetos para inventariar a los opositores, a los exiliados. “Bandidos” para los que lucharon con las armas en el Escambray o “escorias” a los que se fueron durante el éxodo del Mariel y todos eran “gusanos” con clasificaciones: “gusanos de paso doble” los que vivían en España, “gusanos blancos” los de Miami y “gusanos rojos” los que residían en la URSS durante la perestroika.

Como satisfacción de comunidad, de grupo social, de excluidos terrenales de la isla, lanza Néstor un sabio veredicto: al final de esta larga historia, hemos ganado (los exiliados) la contienda contra el régimen, al obligarlos a convertirse ellos en “gusanos“.

Muere Camilo Sesto a los 72 años

Camilo Sesto en Viña del Mar, Chile, 19 de febrero de 2004

El cantante español Camilo Sesto falleció este domingo en la madrugada a los 72 años de edad. Fue a través de redes sociales que se dio a conocer la noticia, sin dar detalles sobre la causa de su muerte.

Lourdes Orenlas, madre del hijo de Camilo Sesto, confirmó el fallecimiento del cantante español quien sostuvo una estrecha relación musical con México.

Ornelas informó que Camilo Blanes, mejor conocido como Camilo Sesto, falleció en España, sin embargo, dijo desconocer los detalles de la muerte del intérprete de "Jamás", "Perdóname" y "El amor de mi vida", entre otros éxitos.

Ornelas, quien desde hace años se encontraba distanciada del intérprete, lamentó profundamente la pérdida, al agregar que la música se viste de luto una vez más con esta muerte tan inesperada.

"Las causas exactas de su muerte no las conozco, pero creo que fue un poco también del hígado, hay que recordar que en el 2001 lo trasplantaron y salió bien en aquel entonces", comentó.

"Sabíamos que estaba delicado de salud pero no imaginamos que terminaría así, con su fallecimiento", apuntó Ornelas al recalcar que se va una gran figura de la música internacional.

En julio pasado el cantante había sido hospitalizado por cálculos renales y fuertes dolores en la zona lumbar.

En declaraciones a la cadena estatal española (TVE), el representante del cantante, Eduardo Guervós, explicó que el estado de salud del artista se encontraba "muy deteriorado" a causa de estas complicaciones renales.

"Consiguió ser uno de los artistas más queridos y universales", destacó Pedro Sánchez, jefe del gobierno español.

Camilo Sesto nació en la localidad española de Alcoy, en la provincia mediterránea de Alicante, el 16 de septiembre de 1946. Realizó estudios de Bellas Artes y formó parte del grupo "Los Dayson". Con 18 años se trasladó a Madrid y participó en el popular concurso de Televisión Española "Salto a la Fama".

Su lanzamiento internacional fue en 1974 con "Ayúdame" y "Quieres ser mi amante", dos sencillos con los que consiguió los primeros puestos en las listas de España e Iberoamérica.

Camilo fue el primer cantante español que consiguió un disco de platino, en 1979 por la venta de más de trece millones de discos. Ese mismo año grabó "Camilo".

En 1980 creó su décimo disco "Amaneciendo" y un año después cantó en el Madison Square Garden, de Nueva York, donde obtuvo un gran éxito.

Además de con Lourdes Ornellas, madre de su hijo, Camilo tuvo dos romances conocidos, uno con la modelo norteamericana Denise Brown (1980) y otro con la miss puertorriqueña Lizette Rodríguez (1983).

[Redactado por Paul Sfeir, con Información de EFE / Reuters / AFP]

Jacobo Machover: Cuba está presente en cada línea, como un grito contra la dictadura

Jacobo Machover, periodista y escritor cubano

De serlo, Jacobo Machover sería el francés más "acubanado" del mundo. No sé cuántas palabras serían necesarias para hacer algo semejante a una semblanza de Machover, pero voy a escoger tres, sólo tres palabras para dejarles como tarjeta de presentación a los habituales de Dile que pienso en Ella: Pasión, Paciencia, Profundidad, reunidas en un sólo ser humano y su causa: la libertad.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Salí de Cuba con mis padres y mi hermano en 1963, cuando aún era un niño. Ellos habían logrado escapar del Holocausto cometido por los nazis y sus «colaboracionistas» en Francia. En el caso de mi padre, se fue a refugiar en la isla en tiempos del gobierno constitucional de Fulgencio Batista, hacia 1942.

Mi madre lo alcanzó después de la segunda guerra mundial, en 1946. Siendo judíos de origen polaco, como otros miles que se habían establecido en el país y que escaparon desde el principio del régimen castrista, creo que tenían una sensibilidad particular hacia lo que podía ser una opresión de corte totalitario.

Nos fuimos rumbo a la ex-República Democrática Alemana, en un barco llamado Karl Marx Stadt, y de allí pasamos a Alemania Federal y luego a Francia. Fue un recorrido diferente al del conjunto de los exilados cubanos, pero nos venimos a juntar todos en una condición que el poeta ex-soviético Joseph Brodsky designaba como «displacement» o «misplacement».

Por mi parte, regresé a Cuba a finales de los años 1970 -principios de los 1980- por un corto período. Si podía tener ilusiones sobre lo que pensaba que podía ser mi «patria», se me acabaron allí mismo, enseguida.

Pude percibir el terror desde el primer momento en el rostro de la gente. Aquel terror del que hablas, María Elena, en algunos de tus más poderosos versos, «Contra ti mi plegaria. / Plegaria contra el miedo», que tuve el honor de traducir al francés y de publicar cuando estabas presa, unos años más tarde, en 1991.

De principios de los años 1980 puedo fechar mi propio destierro asumido, para no volver, ni ahora ni, me temo, que nunca. Ese itinerario, trazando una continuidad del nazismo al castrismo, lo cuento en un próximo libro escrito en francés (en español saldrá, espero, un poco más tarde).

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Mis esperanzas eran pocas, mis desesperanzas mucho mayores. Perdía a los animalitos que tenía en el patio de mi casa, perdía a mis amigos que se iban yendo progresivamente para el Norte. Sabía que no los iba a ver más. Después supe que en Guanabo no quedó nadie de los integrantes de la pandilla de niños y de adolescentes que había allí. Unos se fueron en bote, otros por el Mariel, algunos en balsa, los últimos anda a saber cómo. Leí en un libro de un periodista canadiense que el 90% de los habitantes de entonces se había ido. Una desolación.

¿Qué encontraste?

Lo que encontré fue un universo a la vez desgarrador y liberador. Por un lado descubría la historia de mi familia, en gran parte desmembrada por el exterminio perpetrado por los nazis en los campos de la muerte (Auschwitz, Majdanek, Treblinka…). En Cuba mis padres no hablaban de eso. Por otro lado viví la vida loca de los años post-1968, en que todo parecía posible, entre efluvios de música, de festivales, de amores sin trabas, de poesía. Todo no era tan idílico, claro: había oposiciones a todo aquello y, también, dolores inconfesables. Adquirí también un sentido crítico, demasiado a veces, hacia todo lo que intentaban inculcarme, hasta una rebeldía constante, irracional e incontrolable a veces. Pero ¡que me quiten lo bailao!

¿Qué has aprendido durante el proceso?

No he dejado de aprender nunca. La literatura universal, en varios idiomas, se volvió parte de mi vida, así como el cine y todas las artes. Integré lo más que pude en mi propia personalidad y en mis creaciones. Pero no podía desinteresarme de lo que sufría mi gente en Cuba.

Fui conociendo a los escritores del exilio, nutriéndome de ellos y, por momentos, abandonándolos cuando no eran lo que aparentaban. Y, sobre todo, sentí la necesidad de dejar testimonio de los que habían sufrido en carne propia la represión en Cuba: ex-presos políticos, balseros, fugitivos de todo tipo. Sentí que era como un deber, igual a lo que llaman el «deber de memoria» en relación con los perseguidos por el nazismo (y el comunismo a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI).

Todos esos hombres y mujeres me enseñaron el valor de la lucha (y de la huida, que es otra forma de combatir contra la liquidación del espíritu) frente a un poder omnímodo. Mi obra está orientada hacia ello. Espero que haya muchos más que aprendan de ellos y que perpetúen su memoria.

¿Qué es para ti la Libertad?

La libertad es una idea imposible de definir, en todo caso, distinta a la que avanzaba el pensador antitotalitario Raymond Aron, quien prefería hablar de las «libertades» en plural… Tiene una significación tan concreta para nosotros… Es algo que se tiene que aplicar a una problemática política, por supuesto, pero también, por ejemplo, al amor. Es una sensación intrínseca, íntima, que se cuela por todos los poros del cuerpo y de la mente, y que nadie nos podrá arrancar a nosotros, los cubanos libres.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Con mi recorrido existencial me resulta difícil integrar el concepto de «patria». Concibo el mundo de manera más natural que La Habana donde nací y Guanabo donde viví. Sin embargo vibro con Ella cuando cuatro disidentes fueron encarcelados por escribir un texto titulado «La Patria es de todos» o cuando algunos cubanos, de dentro y de fuera, se envuelven en la bandera para demostrar que Cuba no significa esa siniestra consigna de «Patria o muerte». Lo fundamental para mí es la escritura. Y en ella Cuba está presente en cada línea, sencillamente como un grito contra la tiranía.

Fallece en Miami el actor Evelio Taillacq

Evelio Tailllacq, en una imagen tomada de su cuenta de Facebook.

El actor, escritor, productor y presentador cubanoamericano Evelio Taillacq falleció la noche del jueves a los 68 años en el Hospital Jackson Memorial, de Miami, por complicaciones derivadas de un cáncer de páncreas.

Natural de Santa Clara, Taillacq se incorporó a la Escuela de Formación de Actores del entonces Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR) en la década de los 70, mientras estudiaba Historia del Arte en la Universidad de La Habana.

Susana Pérez recuerda a Evelio Taillacq
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“Evelio era un guajirito que venía de Santa Clara; siempre nos reíamos porque él decía que se tomaba las maltas ‘a cun cun’ y se ‘apeaba’ de la guagua”, le dijo a radiotelevisionmarti.com la actriz Susana Pérez, que estudió con él en la Escuela del que luego sería el ICRT. “Fuimos muy, muy amigos, hicimos las primeras cosas en la radio y en la televisión juntos, y después del Mariel estuvimos más de 30 años sin vernos. Sin embargo, cuando nos reencontramos, ocurrió como si nos hubiéramos visto el día anterior o la semana anterior, y después de eso no nos separamos más”.

Evelio llevaba más de dos años luchando contra esa enfermedad, revela la actriz, y aunque era de esperar, y él lo sabía, no deja de doler y de sorprender.

A finales de los 70, en uno de sus recordados personajes en la televisión cubana.
A finales de los 70, en uno de sus recordados personajes en la televisión cubana.

En el programa de la televisión cubana Teatro ICR encarnó a finales de los años 70, entre otros, los personajes de Edipo en el Edipo Rey de Sófocles, y Romeo en el clásico Romeo y Julieta, de Shakespeare. En el espacio de la novela fue Julien Sorel en El Rojo y el Negro, de Stendhal, y Rodión Romanovich Raskólnikov en Crimen y Castigo, de Dostoievsky.

“Era una persona muy querida, era muy admirado por su talento”, declaró su amigo, el editor y productor de cine y televisión Jorge Abello. “Muy amable, muy buen amigo; mandaba textos que eran un kilómetro de fantasía. Fue un gran actor de televisión y teatro; conmovió a toda Cuba con su trabajo en El Rojo y el Negro".

El propio Taillacq contó más de una vez por qué el personaje que hizo en esa telenovela fue tan apasionante.

“Es un personaje muy fuerte, muy interesante; considerado el primer antihéroe en la novelística francesa del siglo 19”, le dijo Taillacq a Diana Arufe en el programa De Mujer a Mujer, de Mira TV. “Se llama El Rojo y el Negro porque es un personaje que se debate entre el rojo de la espada y el negro de la sotana del clero, las únicas alternativas que tenía un joven de 17 años para abrirse camino en la sociedad francesa de 1830. Se proyecta, es ambicioso y se convierte en un galán de mujeres mayores, se aprovecha de esa circunstancia”.

Gerardo Riverón habla de Evelio Taillacq
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Salió de Cuba en 1980, por el Mariel. Otro gran amigo, el también actor Gerardo Riverón, recuerda que en aquellos días estaban grabando una telenovela en los estudios del Focsa bajo la dirección de Antonio Vásquez Gallo, con Yolandita Ruiz y Rodolfo Valdés Sigler en el elenco.

Con su amigo, el también actor Gerardo Riverón.
Con su amigo, el también actor Gerardo Riverón.

“Un día no vino a grabar, dijo que estaba enfermo; ya se estaba preparando para irse”, cuenta Riverón. “Cuando terminamos de grabar ese día, Vásquez Gallo nos dice a Yolandita y a mí: ‘Vamos a ver a Evelio porque está mal de los riñones’; eso era lo que había dicho. Fuimos a su casa […] y ya después me contó: se hizo el que estaba malito y había tremendo misterio; estaba erizado porque en cualquier momento le tocaban la puerta para irse”.

En el mismo programa de Mira TV, Taillacq reveló que su madre era una campesina despalilladora de tabaco, y su padre, nacido en Boston hijo de un francés y de una inglesa, “no tenía nada que ver con Cuba”, pero se radicó en la isla de joven.

Evelio Taillacq ya en Estados Unidos como conductor de espacios de la televisión.
Evelio Taillacq ya en Estados Unidos como conductor de espacios de la televisión.

En Miami Taillacq fundó el Centro Dramático Antonín Artaud, en una salita de teatro comprada con sus ahorros mientras trabajaba como reportero y presentador del estado del tiempo en el Canal 23 a fines de los años 80. Luego, al fundarse el Canal 51, comenzó a presentar un programa de variedades de una hora, El Show de Evelio Taillacq, que el canal continuó transmitiendo ya como parte de la cadena Telemundo.

Muestras de la cobertura de prensa a los programas presentados por Taillacq en Telemundo.
Muestras de la cobertura de prensa a los programas presentados por Taillacq en Telemundo.

Por aquellos años trabajó en la televisión de Puerto Rico como conductor del espacio Mucho Gusto (Canal 6-PBS) y los programas de juegos y concursos Hello WAPA y Gózatelo al Mediodía.

En su espacio de Radio Martí El Revoltillo, el actor y presentador Gilberto Reyes recibió la mañana del viernes mensajes de condolencia de varios oyentes y dijo que el post más reciente de Taillacq en redes sociales fue este jueves, el mismo día de su fallecimiento.

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