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Arte y Cultura

Tania Bruguera participa en el Festival Internacional de Manchester

Tania Bruguera. Artista Conceptual.

Tania Bruguera, artista conceptual nacida en La Habana en 1968, participa en el Festival Internacional de Manchester, Reino Unido, presentando una Escuela de Integración.

Esta escuela se propone allanar los caminos del entendimiento y la aceptación entre los inmigrantes y su país de acogida. Para ello, cuenta con la presencia de 104 personas provenientes de 53 países y residentes en la ciudad de Manchester.

Los participantes impartirán talleres que van desde cocina típica y modas nacionales, pasando por el Tai Chi, la Samba e incluyendo idiomas, costumbres y políticas de sus países de origen -según el sitio The Art Newspaper.

“Es importante –opina Bruguera- hablar acerca de que la integración es un camino de dos vías, con dos sentidos”.

Por otra parte y en el mismo marco del Festival de Manchester, la artista cubana, quien ha recibido reconocimientos tales como el Meadows Prize (2013-2014) en EE.UU. y el Premio Príncipe Claus de Holanda (2008) dio a conocer sus planes para la creación de un nuevo proyecto dentro de la isla de Cuba.

Se trata del lanzamiento, a través de INSTAR –Instituto de Artivismo Hannah Arendt, creado por Bruguera- de una iniciativa dirigida al periodismo investigativo en la cual también ofrecería talleres y premios.

El pasado mes de junio el Instituto hizo pública la convocatoria para la participación en el Premio de Historia “Manuel Moreno Fraginals” en la categoría de ensayo crítico sobre la revolución cubana, cuya fecha de aceptación del material concursante comenzó el pasado 17 de junio y permanecerá abierta hasta el 17 de octubre de 2019:

La revolución cubana de 1959 -explica el primer párrafo de dicha convocatoria- fue un proceso de gran impacto en la política y la cultura, no sólo latinoamericana, sino también a escala global. Sin embargo, en Cuba las investigaciones y los análisis críticos sobre este tema tienen muy poco espacio y apenas circulan a pesar del gran interés que generan. Tomando en cuenta este vacío y atendiendo a la necesidad de generar lenguajes y diálogos públicos sobre este período, que interpelen, contesten y presenten una alternativa a la Historia oficial de la revolución cubana [...] Este historiador cubano (Manuel Moreno Fraginals 1920-2001) concibió un gran repertorio de herramientas analíticas y fuentes de diversa índole que contribuyeron de modo decisivo al pensamiento historiográfico…

Los aspirantes al Premio de Historia Manuel Moreno Fraginals deberán, para poder optar al mismo, ser mayores de dieciocho años, residir en Cuba y, además, presentar trabajos inéditos, sólo ensayos monotemáticos o de diversos temas enlazados de “manera orgánica”. No se aceptarían recopilaciones de artículos ni tesis en ninguna de sus variantes.

Fidel Castro, el comandante Playboy en Books & Books

Fidel Castro. El comandante Plaboy, Sexo, Revolución y Guerra Fría

El sábado 6 de julio, el ensayista cubano Abel Sierra Madero estará en la librería Books & Books de Coral Gables, dando a conocer al público su más reciente libro: Fidel Castro. El comandante Playboy, Sexo, Revolución y Guerra Fría, cuya presentación estará a cargo del escritor de origen cubano Carlos Alberto Montaner.

Nacido en Matanzas, Cuba, en 1976, Sierra Madero resultó ganador en el año 2006 del Premio de Ensayo Casa de las Américas con el libro "Del otro lado del Espejo".

La agudeza y novedad de sus ensayos, dirigidos al entendimiento de la hipersexualidad del entorno isleño en los últimos 60 años, le ha valido amplia aceptación y reconocimiento en los medios académicos, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Respecto al título que nos ocupa, Sierra Madero va desmontando, pieza a pieza, el tortuoso camino recorrido por Fidel Castro desde los inicios de su revolución para construir lo que terminaría siendo “Castrolandia”, en palabras de Sierra Madero, quien traza un paralelo entre el mundo fabricado por Hugh Hefner, el creador de Playboy, La Disneylandia de Walt Disney y la fantasiosa “Castrolandia” creada por el “guerrillero erótico”, teniéndose a sí mismo como personaje temático principal.

Amir Valle. Palabras de un desterrado

Amir Valle, escritor cubano radicado en Berlín.

Esta semana contamos en “Dile que pienso en Ella…” con la participación del escritor cubano Amir Valle quien, desde Berlín, con "Las palabras de un desterrado", nos hace partícipes de sus experiencias como creador y como ser humano obligado a continuar existiendo y escribiendo en un nuevo contexto.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

No me marché de Cuba; como diríamos en cubano “me fueron”. Soy, literalmente, un desterrado. Si quisiera resumir para el hipotético lector de esta entrevista lo que fue para mí y mi familia un momento terriblemente traumático diría que las autoridades cubanas aprovecharon uno de mis viajes a Europa en 2005, en esa ocasión para una gira de presentación en España de mi novela Santuario de sombras, y me impidieron entrar a mi país cuando llegó el momento de regresar al final de esa gira. Como dato curioso agregaría que cierto comisario cultural, cuya única originalidad en el mundo de la alta política cultural cubana ha sido su negra melena, dijo en una reunión: “Amir es una papa podrida y ya sabemos lo que debe hacerse con esas papas para evitar que contamine al resto de las papas”. Curiosa anécdota, repito, no sólo por la jugarreta que contra mí se tramó de modo oficial sino porque ha sido una de las ocasiones en que este funesto y rastrero personaje mostró más claramente el verdadero “respeto” que siente por sus colegas del “gremio” de la cultura.

Ese lector hipotético se preguntaría: ¿y por qué esa jugada sucia, en vez de lanzarlo tras las rejas como han hecho con otros escritores, artistas e intelectuales críticos? Y llegado este punto me toca ser pedante y hablar de cosas que creo son necesarias para entender esta situación: llegué a gozar de un protagonismo en el universo cultural cubano y europeo que me daba una visibilidad nacional e internacional que, en cierto modo, me blindaba, así que reprimirme tan burdamente sería un error. También, ya algunas prácticas gubernamentales comenzaban a relajarse y la represión, después de la repulsa internacional que recibió la dictadura por los encarcelamientos durante la Primavera Negra de 2003, les hizo replantearse algunas estrategias de control de la intelectualidad que distaban mucho de la torpeza y la prepotencia de los horrores que, en los noventas, por ejemplo, te hicieron a ti, o a Manuel Vázquez Portal, o a Raúl Rivero, como le habían hecho a tantos otros, años antes. Pese a que en esos años los comisarios decían públicamente que las únicas “papas podridas” que seguían moviéndose en los escenarios oficiales de la cultura eran Antonio José Ponte, José Prats Sariol, Rafael Almanza y yo, realmente nosotros la tuvimos más fácil, pues alguien en las alturas había logrado convencer al Líder Supremo de que había que apelar a la sutileza para reprimir, ya que se corría el riesgo de seguir perdiendo el apoyo de la intelectualidad internacional de izquierda, que llegó a horrorizarse con los ensañamientos oficiales contra ustedes en la “Carta de los Diez” primero y, después, con la razzia contra la prensa independiente en 2003. Yo no era en lo absoluto un opositor, pero sí lo eran mis ideas, y siempre dejé claro que no pertenecía a ningún partido ni grupo opositor y eso les impedía encasillarme como “mercenario del imperio”, “miembro de grupúsculos” y esas etiquetas que siempre utilizan.

Tanto fue así, que cuando el antes mencionado melenudo Comisario Cultural dio una reunión nacional donde prohibía oficialmente mi nombre (y el de otros colegas) en el escenario de la cultura (no podía publicársenos, invitársenos a eventos, mencionársenos en estudios y publicaciones, etc.) la excusa que dio fue: “Amir trabaja para esa señora (hacía referencia a Patricia Gutiérrez Menoyo y el proyecto Colección Cultura Cubana) y de esa señora no sabemos sus intenciones”. Por otro lado, gran parte de mi generación, básicamente los narradores, me consideraban una especie de líder generacional; gracias a los talleres de escritura que gratis y fuera de las instituciones impartí durante años en La Habana y en otras partes de la isla, la mayoría de los escritores de las nuevas generaciones eran mis alumnos y me profesaban un respeto incluso reverencial; otros muchos escritores jóvenes estaban agradecidos a mi labor promocional, pues los había publicado por primera vez en revistas extranjeras con las que yo colaboraba o en antologías que preparé; el impacto social que tuvo la circulación clandestina de mi libro sobre la prostitución en Cuba, Habana Babilonia, me había convertido en un nombre muy conocido más allá del escenario cultural y, aunque sólo logré publicar en Cuba una novela porque ganó un premio de literatura erótica y no publicarlo sería una evidencia muy abierta de censura, mi serie de novelas negras sobre casos criminales en La Habana me había abierto las puertas de Europa y varias de ellas habían ganado premios importantes, además del favor de la crítica española y alemana. Era menos torpe lanzarme al destierro que reprimirme, pues también curiosamente muchos de mis promotores en Europa y América Latina eran importantes intelectuales de izquierda, amigos de la Revolución Cubana, que conocían mis ideas pero siempre me respetaron y defendieron porque me consideraban una voz independiente que podía ser muy crítica hacia la realidad nacional de mi país, pero que no se había vinculado a lo que ellos llamaban “el gran enemigo de Cuba: Estados Unidos”.

Portada del libro que le costara el destierro al escritor Amir Valle
Portada del libro que le costara el destierro al escritor Amir Valle

Una vez que impidieron mi regreso a Cuba, mi editor alemán me consiguió una beca de seis meses en la Fundación Heinrich Böll y esa estancia en el sur de Alemania fue como un bálsamo simbólico: estuve viviendo seis meses en la que fue la casa de campo de ese premio Nobel alemán, a quien había leído casi completamente en Cuba, y allí dormí en la misma dacha donde vivió y escribió Alexander Solzhenitzin, otro premio Nobel a quien también, pero en este caso a escondidas, había logrado leer en la isla. Todo ese tiempo, y durante casi un año, estuve reclamando regresar a mi país, y la prensa internacional dio una gran cobertura a mi caso, pero jamás las autoridades cubanas dieron respuestas. Después, al ver que la dictadura me había desterrado lanzándome a la ilegalidad en Europa, el PEN Club Internacional, en su capítulo alemán, me acogió en una beca por tres años en el programa “Writers in Exile”. Hasta hoy sigo en una lista negra de cubanos que no pueden entrar a Cuba.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Aunque, como he dicho, mi salida fue forzada, siempre tuve el sueño de ser un ciudadano del mundo. Es raro, pero jamás me llamó la atención vivir en Estados Unidos y cuando visité el país ratifiqué que no quería vivir allí. Mi sueño, quizás por mi amor a la cultura antigua, era vivir en algún país árabe. Sentía afinidad por Palestina que, como se sabe, no es vivir en el paraíso, así que conmigo no iba eso de querer emigrar para vivir mejor. Soñaba, desde que descubrí tempranamente el periodismo, con viajar por el mundo como corresponsal de guerra. En fin, que el mundo para mí antes de verme lanzado al destierro no era ese espacio donde hay más posibilidades, sino un ámbito de aventuras en busca de culturas que siempre soñé conocer.

Llegar a Alemania, lo confieso, sólo fue algo traumático en el sentido de la expulsión y la lejanía de mi familia. Pero recuerdo que cuando mi editor me dijo que ya tenía la beca para mí, me dije que aquello era una línea escrita en el libro de Dios sobre mi vida. ¿Por qué? Porque yo sentí desde muy joven pasión por la literatura y la filosofía alemanas, porque me sabía al dedillo todo lo referente a la Segunda Mundial incluso a nivel de las estrategias militares empleadas por Zhukov y Voroshilov en la grandes batallas contra las tropas hitlerianas. Y por eso la cultura alemana no me era en lo absoluto desconocida. Pero ciertamente siempre me había preguntado cómo era posible que un país con tanto pensamiento humanista hubiera engendrado dos de los más grandes horrores del siglo XX: el nazismo y el comunismo de la RDA. Por ello esperaba encontrar gente culta, sí; gente bien formada, sí, pero gente fría, rara, con un espíritu de inferioridad que los haría sentirse superiores, como había pasado en los tiempos que desembocaron en el holocausto nazi.

Amir Valle. Las palabras y los muertos
Amir Valle. Las palabras y los muertos

¿Qué encontraste?

Pues eso: gente aparentemente fría, rara; gente organizadísima (“cuadrada” diríamos nosotros), orgullosa de su inteligencia y de lo que conquistaron después que el país fue arrasado por la Segunda Guerra Mundial. Pero una nación consciente, como pocas, de la necesidad de evitar ese espíritu de inferioridad que los hizo sentirse superiores en los tiempos del nacionalsocialismo primero, y del comunismo, después. Una nación de gente solidaria, a quienes les cuesta abrirse y son muy estructurados en sus relaciones, pero que son capaces de una fidelidad asombrosa. Aunque para el lector nada signifiquen, cuando pienso en Alemania no pienso en un espacio geográfico; pienso en caras, en seres humanos que hicieron por mí sacrificios impensables que desmienten ese esquema mental de “gente fría, rara, encartonada” con el que muchos en el mundo etiquetan “lo alemán”. Intelectualmente, al caer en un país con una cultura tan poderosa, el destierro ha sido un verdadero aprendizaje, un proceso de crecimiento en todos los ámbitos.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Que existen sitios donde eres lo que te esfuerces en ser, sin que las ideologías condicionen o frenen tu éxito personal o profesional. Que adversario y enemigo son dos cosas muy distintas, así que tu adversario político no tiene que ser tu enemigo. Y, aunque suene feo, que los cubanos debemos aprender a zafarnos de las inyecciones letales que nos inoculó la dictadura, pues sólo así el cubano dejará de ser el lobo del cubano, como hoy sucede en todas partes donde vive nuestra diáspora. Y que, pese a todos los muros que se han levantado contra nosotros, la diáspora cultural cubana es una de las más grandes proezas de resistencia cultural que ha existido en la historia de la humanidad, pues ha producido una obra poderosísima, cubana y universal a la vez, logrando vencer ese atolladero que es “dejar de ser cubano” tanto para quienes desde la isla deciden qué es y que no es cultura cubana, como para quienes fuera de Cuba consideran que hemos perdido todas nuestras raíces y por eso nuestro aporte no es relevante.

¿Qué es para ti La libertad?

Ver a mis hijos cumplir sus sueños sin tener que afiliarse a una ideología para lograrlo. Poder hacer, a mi cuenta y riesgo, mis proyectos. Y poder decir, sin cortarme, mis opiniones sobre cualquier tema, por conflictivo y delicado que sea. Actuar, en definitiva, con esa libertad con la que mis personajes se me rebelan para cumplir sus sueños, sin que me pase por la cabeza que deba castigarlos por su rebeldía.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Obviamente. No se equivocó quien dijo que la patria está allí donde eres feliz. Y descubrir eso luego de haber crecido y vivido 40 años en un país donde te hacen creer en un concepto encorsetado por conveniencias políticas, es un fabuloso acto de iluminación y liberación personal.

No es que piense en la patria; es que trabajo con la patria. Soy periodista en la más grande agencia de prensa alemana, la Deutsche Welle, en su división para América Latina, y el tema Cuba obviamente está siempre sobre el tapete. Pero analizar la patria desde lejos, desde otras perspectivas que no son únicamente “las cubanas”, me ha hecho desintoxicarme de esos venenos de rabia, odio, molestias diversas del espíritu que provocan en uno ver cómo todo se ha ido perdiendo, especialmente y más allá de la depauperación económica y social, esos valores que alguna vez nos caracterizaron como nación. Pero, aunque sea duro, la patria que dejé cuando me desterraron en 2005 sólo existe ya en mis recuerdos, o en el recuerdo de casi toda mi generación literaria que hoy habita el exilio; allá, en ese espacio geográfico que llamamos Cuba, hay una patria que cada vez me suena más extraña, más lejana, más arisca ante los también cada vez más escasos sentimientos que su existencia me provoca. Y sinceramente prefiero esa Cuba que va conmigo a todas partes; esa Cuba donde aún ética, decencia y humanismo son modos de vida más que palabras; esa Cuba amasada por ciertos momentos imborrables en mi vida, por las caras de ciertos amigos, por el dulce reverberar de la pasión de ciertos amores, por rincones idílicos que en la realidad cubana ya no existen…, esa Cuba única, íntima, con la que cada uno de nosotros carga allí donde vaya. En esa patria pienso a menudo, sí, mientras observo, con lástima y desesperanza, esa otra patria que en la isla, entre coletazos agónicos, se hunde día a día más en las aguas pútridas de su forzado y asumido abismo.

Congreso de artistas en Cuba llama a perpetuar política cultural trazada por Castro en 1961

Fidel Castro un mes antes de pronunciar "Palabras a los Intelectuales", en la foto acompañado del entonces presidente, Osvaldo Dorticós y el ministro de Industrias, Ernesto Che Guevara.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) concluyó el domingo su noveno congreso retomando "Palabras a los Intelectuales", el discurso pronunciado por Fidel Castro en junio de 1961 que ha marcado por décadas la política cultural del régimen.

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel en su discurso de clausura en el Palacio de Convenciones dijo que aquella alocución en que Castro llamó a cerrar filas con su frase “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”, guarda en estos tiempos especial vigencia: "Hoy tenemos el deber de traer sus conceptos a nuestros días y defender su indiscutible vigencia, evaluando el momento que vivimos, los nuevos escenarios, las plataformas neocolonizadoras y banalizadoras que tratan de imponernos y las necesidades, pero también las posibilidades que con los años y los avances tecnológicos se han abierto. Hay que hacer lecturas nuevas y enriquecedoras de aquellas palabras. Hacer crecer y fortalecer la política cultural, que no se ha escrito más allá de Palabras…y darle el contenido que los tiempos actuales nos están exigiendo".

El escritor Jorge Olivera Castillo aseguró en entrevista con Radio Televisión Martí que se trata de “la misma política, la misma línea de proyección de la asociación cultural que solamente es uno de los brazos ejecutores del partido (Partido Comunista de Cuba) como lo es la CTC (Central de Trabajadores de Cuba) y la Asociación Hermanos Sáiz”.

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A su juicio los pronunciamientos de los intelectuales en el recién concluido congreso reafirman “el estancamiento y la imposibilidad de salir del bache en que nos encontramos como nación”.

El autor, condenado a 18 años de prisión durante la conocida Causa de los 75, en la Primavera Negra de 2003, llamó la atención sobre la ausencia de debates sobre el polémico Decreto 349, denunciado por muchos creadores e instituciones internacionales como un mecanismo de censura en la isla.

“Se ha engavetado y fue una manifestación de la revisión y la confirmación de la vigencia de “Las palabras a los intelectuales”, destacó Olivera Castillo ganador del Premio Nacional de Literatura Independiente de Cuba en 2014.

El nombramiento de Luis Morlote Rivas como nuevo presidente de la UNEAC es visto por este escritor como una mala señal: “Es un talibán y representa la proyección que adoptará esta institución”.

Para el reconocido escritor Angel Santiesteban estos congresos no tienen ningún impacto en los verdaderos problemas que han enfrentado “los artistas como creadores, como ciudadanos y como entes políticos”.

“En definitiva no se resolvía nada ahí”, sentenció el multipremiado autor en entrevista con Radio Televisión Martí.

"Los congresos son para afianzar el sentido político de las palabras “con la Revolución todo y contra la Revolución nada”.

[Con información de la prensa local y reportaje de Yolanda Huerga]

Museo de las Américas en la OEA acoge muestra del reconocido artista cubano Rafael Soriano

Detalle de "Fue un poeta", 1982 de Rafael Soriano. Rafael Soriano Family Collection/Colección de la Familia Rafael Soriano.

El Museo de Arte de las Américas, en la sede de la Organización de Estados Americanos en Washington DC, presenta hasta el 29 de septiembre la exhibición "Rafael Soriano: Cabezas", la primera presentación de esta importante serie de 21 pinturas que constituyen su trabajo más figurativo e introspectivo.

La exhibición muestra el desarrollo del estilo biomórfico único de Soriano, que culminó en un conjunto específico de pinturas de la cabeza humana.

Rafael Soriano. "El collar mágico (The Magic Necklace)", 1970. Oil on canvas/óleo sobre lienzo. 30 x 40 inches (76.2 x 101.6 centímetros). Rafael Soriano Family Collection/Colección de la Familia Rafael Soriano
Rafael Soriano. "El collar mágico (The Magic Necklace)", 1970. Oil on canvas/óleo sobre lienzo. 30 x 40 inches (76.2 x 101.6 centímetros). Rafael Soriano Family Collection/Colección de la Familia Rafael Soriano

​Soriano nació en Matanzas en 1920 y murió exiliado en Miami, Florida en el 2015. Estudió en la Academia de San Alejandro, en La Habana, graduándose de pintura y escultura en 1943. Regresó a Matanzas donde fue uno de los fundadores y luego director de la Escuela de Bellas Artes.

Durante los 1940s, su obra refleja la influencia del surrealismo. Posteriormente, será una figura clave dentro del grupo de Pintores Concretos, el cual presentó y promovió la abstracción concreta en Cuba en los años 1950s.

Tras su partida al exilio en 1962 y su llegada a Miami no pudo pintar por un par de años.

Después su pintura se transforma: el color es más oscuro, la geometría desaparece y las formas con líneas rectas se mezclan con elementos orgánicos. Este cambio en estilo frecuentemente se atribuye a su exilio y a su respuesta emocional a la experiencia.

Rafael Soriano. "Cabeza hechizada (Bewitched Head)", 1994. Oil on canvas/óleo sobre lienzo 54 x 50 inches (137.2 x 127 centímetros). Rafael Soriano Family Collection/Colección de la Familia Rafael Soriano.
Rafael Soriano. "Cabeza hechizada (Bewitched Head)", 1994. Oil on canvas/óleo sobre lienzo 54 x 50 inches (137.2 x 127 centímetros). Rafael Soriano Family Collection/Colección de la Familia Rafael Soriano.

“Ya para la mitad de los 1970s la pintura de Soriano había logrado su vocabulario maduro con formas luminosas y biomórficas, habitando una atmósfera de misterio, que evoca cuestiones trascendentes. Dentro de su producción pictórica, dando marcha atrás hasta finales de los 1960s hasta la conclusión de los 1990s, Soriano pintó una serie de cabezas. Estas piezas son sus obras más figurativas”, precisa el co-curador de la exhibición Alejandro Anreus en el catálogo de la exhibición.

Alejandro Anreus presenta retrospectiva de Rafael Soriano (sentado en primera fila de der. a izq.) en Lowe Art Museum de la Universidad de Miami, 2011. Foto Cortesía Pedro Portal.
Alejandro Anreus presenta retrospectiva de Rafael Soriano (sentado en primera fila de der. a izq.) en Lowe Art Museum de la Universidad de Miami, 2011. Foto Cortesía Pedro Portal.

El profesor de Historia del Arte y Estudios Latinoamericanos de la Universidad William Patterson en New Jersey concedió una entrevista a Radio Televisión Martí sobre este importante artista y el propósito de la exposición.

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