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Arte y Cultura

Armando Lucas Correa: "Mi patriotismo se manifiesta en vivir rodeado de agua"

Armando Lucas Correa, escritor de origen cubano

Armando Lucas Correa es un exitoso escritor nacido en la isla de Cuba y que ahora vive en la isla de Manhattan. Es uno de los dos padres de tres hijos que, afortunadamente, no tendrán que salir huyendo de su hogar rodeado de agua. Este hombre, certero en sus opiniones, es nuestro inquilino esta semana en "Dile que pienso en Ella".

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

No hay nada más claustrofóbico que vivir en una isla, bajo una revolución, bajo el comunismo. Soy de la generación que padeció el "síndrome de Marco Polo": todos queríamos irnos, todos estábamos sofocados. Y ya Milán Kundera lo dijo, "la vida está en otra parte". Mi agobio era mental, no económico, a pesar de todas las crisis económicas que pasamos. Pero si tuviera que encontrar un detonante diría que me cansé de pertenecer a la masa, quería ser un individuo.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

La individualidad, el derecho propio, construir mi historia, mi futuro. No depender del estado para nada y a su vez no tener que responder a las exigencias del estado por todo lo que me daba "gratis".

¿Qué encontraste?

Un mar de oportunidades. Aprendí un idioma, me reiventé, de crítico de teatro y danza me convertí en periodista. Hice una carrera. Trabajé y sigo trabajando incansablemente. Tuve la oportunidad de crear una familia con dos papás. Me convertí en novelista. Mis libros han sido traducidos a más de 14 idiomas. Soy dueño de mí mismo y de mi futuro. ¿Qué más puedo pedir?

Portada del más reciente libro de Armando Lucas Correa
Portada del más reciente libro de Armando Lucas Correa

¿Qué has aprendido durante el proceso?

Olvídate del pasado. La añoranza te estanca y hay que aprovechar todas las oportunidades que se te presenten. Mi abuela siempre decía "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". No hay carreras que paguen más o menos. Puedes ser y dedicarte a lo que quieras. Lo único que necesitas es perseverancia, paciencia y lo más importante, ser el mejor. Uno se labra su propio destino.

¿Qué es para ti la libertad?

Respirar cada día en la ciudad, el país o el continente que me venga en gana. Adorar o rechazar al Dios que quiera. Tener derecho al voto, saber que mi voz cuenta. En unas elecciones me sentiré perdedor, en otras ganador, pero en libertad no hay mal que dure más de ocho años. Poder levantarme en la mañana y en las redes sociales criticar al presidente, decir mi opinión sin que me voten del trabajo o termine preso. Respirar a todo pulmón cada mañana y ver a mis hijos crecer, y convertirse en lo que quieran. Tener mi casa, mis inversiones, mi retiro que he construido poco a poco. Depender de mí, no de otros, eso es la libertad.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Soy hijo de la revolución, nací en una Cuba bajo el comunismo. ¿Qué es Cuba para mí entonces? Soy de la generación donde todo lo de "afuera" era mejor, donde los niños soñaban en ser marinos mercantes o aeromozos para poder viajar. Crecí oyendo la "w", la música americana sin saber inglés.

No hay nada más anquilosado y mojigato que una revolución. Todo se detiene, todo circula alrededor de una idea obsoleta. Entonces, crecí pensando que la patria era la revolución. No bailaba casino ni tomaba cerveza ni ron, no me gustaba la música cubana (la descubrí en el exilio, la valoré con Almodóvar), ni los postres cubanos (aún siguen sin gustarme el arroz con leche, el flan, la natilla). Asocié patria al calor, al verano, al sol sofocante (sigo venerando el invierno, el cambio de las estaciones), a las colas, a las guaguas llenas, a la chusmería, a la gritería. Patria eran los discursos eternos, las marchas, los himnos, los mítines de repudio. Patria era ideología. La ideología era sumisión.

No pienso en la patria, la patria para mí es una tortura. Soy un escritor cubano que vive en Nueva York y escribo sin límites patrióticos. Mis historias suceden en Alemania, en Francia, en Nueva York y en algunas hay referencias a Cuba.

Cuando tenía veinte años escribí una novela (que no pienso publicar) que titulé "Nunca más viviré en una isla". Al final terminé viviendo en Manhattan, otra isla. Pero Manhattan es más que una isla, aquí fluyen todos los continentes. Tal vez mi patriotismo se manifieste por la necesidad de vivir rodeado de agua.

Lo que sí tengo claro es que la patria no es un pedazo de tierra, ni una palma, ni un trozo de mar, ni un cielo azul, ni un plato de arroz con frijoles. La patria eres tú, donde quieras que estés.

Nobel de Literatura Toni Morrison muere a los 88 años

Toni Morrison. (Archivo)

La escritora Toni Morrison, cuya novela de 1987 "Beloved" sobre la huída de una esclava ganó un premio Pulitzer y contribuyó a una obra que la convirtió en la primera mujer negra en recibir el Nobel de Literatura, murió a los 88 años, dijo su editorial.

Paul Bogaards, portavoz de la editorial Alfred A. Knopf, anunció la muerte, pero no dio a conocer su causa.

"Beloved" está ambientada en la Guerra Civil estadounidense y se basa en la historia real de una mujer que dio muerte a su hija de 2 años para evitar que fuera esclava. La mujer es capturada antes de quitarse la vida y el fantasma de su hija, conocido como "Beloved", la visita.

Morrison dijo a la revista NEA Arts en 2015 que ya había escrito un tercio del libro antes de decidir incorporar el fantasma para abordar el tema de la moralidad con respecto a si la madre actuó bien al matar a la niña.

El libro se convirtió en una película interpretada por Oprah Winfrey, quien la coprodujo, y Danny Glover.

La novela fue parte de una trilogía que Morrison dijo que buscaba abordar el tema del amor a través de la perspectiva de la historia negra.

"Jazz", publicada en 1992, trataba sobre un triángulo amoroso durante el Renacimiento de Harlem en Nueva York en la década de 1920, y el tercer libro, "Paradise", publicado en1997, hablaba de una mujer en un pueblo pequeño, predominantemente negro.

El arte como herramienta de cambio en Cuba

Luis Manuel Otero Alcántara y Yanelis Núñez reciben el Premio a la Libertad de Expresión para las Artes de la organización Index on Censorship por su proyecto Museo de la Disidencia.

Dos plataformas culturales independientes, el Movimiento San Isidro y el grupo Demongeles, formaron una alianza este sábado en La Habana para impulsar el arte contestatario y reformas políticas.

La alianza fue suscrita el sábado en la sede del Museo de la Disidencia. Luis Manuel Otero Alcántara, del Movimiento San Isidro, dijo que el arte es una herramienta que sirve para cambiar la realidad cubana.

Diario de Cuba informa que el poeta y narrador Luis Dener Hernández González, fundador de Demongeles, destacó que "la vinculación con el Movimiento San Isidro ocurrió desde un inicio, y que esta alianza es un proceso natural en la forja de proyectos comunes para aumentar la capacidad de trabajo".

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Otero dijo a Radio Martí que él y Hernández comparten muchas ideas sobre la libertad y que han generado una especie de ruta para cooperar en el futuro.

Ariel Maceo, del grupo Demongeles, comentó a Radio Martí que la alianza oficial entre ambas partes surge de un proceso que comenzó hace tiempo y que hay proyectos concretos que se preparan para el futuro.

"De esta forma unen fuerzas un movimiento joven, el de San Isidro, y uno con más experiencia, Demongeles, que nació el 19 de mayo de 2006 con el objetivo fundamental incidir sobre la realidad social y transformarla", indicó Diario de Cuba.

‘Mucho Manolo’, de cantar contra el régimen cubano a triunfar en Puerto Rico

'Mucho Manolo', reguetonero cubano radicado en Puerto Rico. (Foto: Cortesía del enrevistado, FACEBOOK).

Han pasado casi tres años desde que el artista Mucho Manolo dejó Cuba para instalarse en Puerto Rico. Desde su Santiago de Cuba natal hasta un San Juan que lo ha recibido de brazos abiertos, como dijo hoy a Radio Televisión Martí.

Desde las denuncias por los desmanes de la policía con un pegajoso reguetón o su inconformidad política con “¡Abajo quien tú sabes!”, la Isla del Encanto le ha visto moverse hacia lo que los críticos y promotores llaman música tropical urbana.

En medio de los ajustes para el remix “Cartas sobre la mesa” (con El Micha), Manolo, que sabe que muy poca gente lo va a volver a llamar José Manuel Borló Sánchez, habló sobre sus nuevos proyectos: la acogida del público boricua y cómo sigue pendiente la vida y activismo cívico que comenzó al lado de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Has ido -desde que iniciaste con “Santiago Rap”, mucho antes de 2012 en que ya tus temas se pegaban más-, desde el rap al reguetón y hoy la música tropical urbana… ¿Cómo empezó todo?

“Ellos no tenían grabadora, te voy a ser sincero, y el que tenía grabadora por el barrio era yo [se trata de una reproductora de discos o casetes]. Y como el que tenía grabadora era yo, me metieron en el grupo (ríe a carcajadas), ahí empezó todo. Luego me fui fijando en el reguetón, en esa música que venía”, rememora.

Del pegajoso reguetón saltó a temas netamente políticos y sociales. En “Policía no me molestes”, se revela contra la persecución policial en medio de la más dura escasez económica; “¡Abajo quien tú sabes!” es un grito contra los máximos dirigentes del régimen cubano, que aún puede costar años de cárcel.

El giro ha sido bastante visible; bajo la representación de Bella Records ya grabó con el maestro Gilberto Santa Rosa su propio tema: “Amigos”.

El Caballero de la Salsa se deshizo en elogios hacia el cubano; afirmó en una entrevista hace un año: “Manolo es un tipo que tiene mucha música en la cabeza. Me senté en el estudio a escuchar música urbana (…) de hecho le dije ‘¿Ven acá ese eres tú cantando o estás metiendo ahí un truco? Y me dijo: No, no, ese soy yo”.

Grabar con Santa Rosa fue una puerta abierta, asegura. “Gilbertico ocupa un lugar especial en el corazón de todos los cubanos porque su música… han sido himnos allá en Cuba. Yo crecí con la música del maestro Gilbertico Santa Rosa, y llegar acá al Puerto Rico que siempre soñé (…) y estar acá con semejante personalidad es un sueño hecho realidad”, reconoce el cubano.

El salto para Manolo no lo ha desprendido del todo de sus inicios. “Me siento bien cómodo en lo tropical urbano, porque es música tropical, pero no deja de tener mi esencia como reguetonero, que podía decírselo también como un artista de la música urbana”.

Invitado a Miami para hablar sobre su música de denuncia hace tres años, Manolo asegura que tuvo la suerte de coincidir con la preparación de un mega-concierto que se realizaría en Puerto Rico bajo la etiqueta y campaña titulados Yo No Me Quito, que buscaba resaltar el valor y esfuerzos de quienes se quedaron en la isla y no se dejaron vencer.

“Me invitan al festival y me paso una semana por Puerto Rico, se me aparece una oportunidad de trabajo y acá mismo me quedé. Desde ese momento, gracias a Dios, todo ha ido viento en popa, todo ha salido espectacular”, explica.

'Mucho Manolo', músico cubano radicado en Puerto Rico
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Hoy su tema “Cartas sobre la mesa” tiene más de millón y medio de visitas en YouTube, su página oficial de Facebook sobrepasa los 7 mil seguidores, en Instagram supera los 12 mil y “casi 200 mil streaming en Spotify”, asevera.

El cambio, alega, ha sido “espectacular”. “Sin yo ser de acá, porque toma un tiempo ir acomodándote a la idiosincrasia de un país que no es el tuyo, uno es emigrante… es sorprendente cómo las personas me han apoyado, en cada concierto en Puerto Rico me han acogido como uno más".

Vuelve atrás en la conversación, a sus temas contra el régimen, contra delatores “Tú estás colaborando” y quienes ejercen la violencia policial. “Recogieron el sentir, pero también la idiosincrasia del cubano, que le pone un poco de chispa y de humor a cada situación aunque no sea cosa de risa”.

“Empezaron a rondarme”, explica cuando narra cómo la Seguridad del Estado lo enfrentó a partir del tema “Tú estás colaborando”. Los números que vinieron luego fueron la causa de quedarse sin la posibilidad subir a algún escenario en Santiago de Cuba.

Ahora, lejos de “la tierra caliente” muchos pudieran pensar que se ha tomado la Coca Cola del olvido. “Quizás no esté tan activo como cuando estaba en Cuba, pero sí mantengo buena comunicación con José Daniel (José Daniel Ferrer, expreso político y coordinador nacional de UNPACU), con Ovidio y los principales hermanos de UNPACU”.

Como mensaje, de alguien que ha llegado a amansar lo que un día soñó, les pide a los cubanos: “Esperen cosas buenas de mi música, y si tienen un sueño, mi gente, que no se quiten, que todo es posible”.

Luis Felipe Rojas: "Me fui de Cuba para rescatar la sonrisa de mi mujer"

Luis Felipe Rojas, poeta y periodista de Radio Televisión Martí, durante una cobertura en Washington D.C. (Archivo)

Luis Felipe Rojas es, además de poeta y periodista, es una de esas personas puestas en el mundo para alegrarnos la existencia con esa "alegría de porque sí", uno de los dones que le ha tocado repartir entre sus semejantes. Esta semana, Rojas responde las preguntas de "Dile que pienso en Ella..." de la misma manera en que se instaló en la vida: para ser "Él mismo" en cada circunstancia.

Desde que llegó a Miami, Rojas se desempeña como periodista en Radio Televisión Martí.

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

La asfixia: personal y familiar. Ver a mis hijos vivos, pero sin vida; a mi madre sufriendo por la persecución policial contra mí. Me fui en 2012. Diez años antes había comenzado en el periodismo independiente en Encuentro en la Red, que luego continué en Diario de Cuba. La imposibilidad de mantener mi propio ritmo, de hacer mi periodismo en un lugar tan hostil y ya impropio como el oriente de Cuba. Por eso me fui.

La primera luz la vi en un pueblo de nombre tan lindo como San Germán y lamentaré toda la vida que allí empezó mi huida final de Cuba.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Todo. Cuando me fui rompí todos los lazos. Me fui con una venda en los ojos, me fui de Cuba con una mordaza (casi literalmente) contra mi pensamiento libre, y siempre esperé respirar aires de libertad. Sabía que venía a Miami, a encontrarme con el mito y a mezclarme en él. Quería encontrar la música, la comida y las voces que sonaban siempre en las conversaciones prohibidas. Cuando llegué a Estados Unidos recuperé decenas de libros que había perdido en un registro policial que hicieron en mi casa. Aquí me regalaron discos que durante mi primera juventud veía pasar de mano en mano. Aquí descubrí que muchas cosas pueden oler a “nuevo” todos los días.

Yo quería que mi mujer, Exilda Arjona, volviera a reír como el día en que la conocí. Miami me dio lo que la represión me había quitado: la sonrisa de mi mujer.

Luís Felipe Rojas y su esposa, la periodista Exilda Arjona
Luís Felipe Rojas y su esposa, la periodista Exilda Arjona

¿Qué encontraste?

Encontré la historia prohibida, abrazos de gente que apenas me conocían por medio de las redes sociales o los escritos en mi blog. Encontré el camino a la civilidad en medio de otros caminos. Aquí he conocido gente que sale todos los días a luchar la vida y regresa a casa sabiendo que si hoy el día no resultó, mañana puede ser. En este país mucha gente está enfocada porque, tarde o temprano, terminan haciéndose con su sueño particular.

Miami tiene un sonido propio y aunque tanta gente denigre la ciudad, desde que puse un pie en el aeropuerto y aspiré los primeros olores, supe que había llegado al lugar que me estaba esperando toda la vida.

El abrazo y la aceptación de viejos exiliados, y la posibilidad de intercambiar y ponerme a tono en un lugar que me sigue enamorando.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

A reencontrarme con la disciplina. El calor, la peste y la bulla terminan relajándote la vida. Estar en el país que es una de las maquinarias que mueve el mundo, te da muy pocas posibilidades de entretenerte.

A respetar al Otro y a esperar porque, tarde o temprano, terminas haciéndote con un espacio. He aprendido que ningún acto mío va a dejar de tener consecuencias para mis hijos y mi esposa, para la gente que me quiere… y para mí.

¿Qué es para ti La libertad?

Dejar, por fin, de mirar al pasado. Soy un hombre libre, he adquirido mi segunda ciudadanía (la cubana no me la quita ningún régimen) y eso me lleva al ‘corpus’ de la legión de hombres y mujeres libres del mundo, eso me hace más responsable porque, aunque muchos lo ignoren, ser acogido como un refugiado político te ata de por vida a cualquier lucha por la libertad, en cualquier país del mundo.

Tenía (y tengo) una patria, pero no es libre; ahora tengo las dos cosas.

¿Las experiencias vividas han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella”?

Sí, cómo no. Siempre trato de evitar las cursilerías pero termino cayendo en ellas y no dejo de aferrarme a las palabras “quinqué”, “plátano”, “guardarraya”, “héroes” y “Manzanillo”. Me gusta la palabra Manzanillo porque allí siempre voy a dar al mar, al olor a pescado y a la gente fresca.

Cuando era niño me emocionaba con los versos de José Martí, pero no hallaba nunca una explicación para esto… Ahora, cuando veo a los americanos ponerse pétreos ante la música y la letra del himno nacional, lo entiendo mejor. Sigo siendo cursi en estas cosas, pero ya no me avergüenzo, no tengo tiempo ya para eso.

Para mí “Ella” es Cuba y un pueblo oloroso a “melao” una vez al año. Pero es también los libros que nunca me va a devolver la policía. Pienso en la patria y escucho mis pasos, corriendo por los trillos de las maniguas donde me crié. El que no quiera ser cursi, que se aleje de eso que fue amansando como Patria, lo demás es pose y altanería.

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