Enlaces de accesibilidad

Arte y Cultura

Los juguetes de José Martí

"Así, desde los juguetes del niño, se elaboran los pueblos" José Martí.

El autor destaca el interés del hombre en la dimensión más infantil de la Navidad

El secuestro de la persona de José Martí por parte de sus devotos más ceñudos, ésos que sólo lo conciben reflexionando sobre temas trascendentales, moralizando y absorto en el presente aciago y el destino de Cuba, ha privado al cubano promedio de tener acceso a una dimensión del poeta, pensador y revolucionario que lejos de rebajarlo se lo haría más amable y, por consecuencia, más merecedor de simpatía.

La admiración, a secas, distancia, y a fuerza de compeler a admirar a Martí, de confinarlo a su efigie más adusta, se le ha convertido en alguien antipático a quien la mayoría de sus compatriotas, aun reconociendo sus méritos, no se atrevería a dirigirle la palabra para iniciar una conversación desenvuelta y, mucho menos, gestionar una amistad. El hombre que antepuso el sentimiento fraterno al amor de la mujer no encontraría en su pueblo a muchos dispuestos a mitigar espontáneamente su necesidad de afecto. Y no porque éstos no desearan mitigarla sino porque el temor a no estar a la altura de las expectativas de su interlocutor y su catálogo de máximas los amedrentaría.

No porfío en un Martí diferente porque me complazca contradecir a quienes han fatigado y fatigan al convencional --aunque a veces me harten-- ni porque ignore lo mucho de valor que también hay en éste, sino porque intuyo que sólo situándome a la mayor distancia posible de ellos puedo revelar a quienes nada más quieren saber de Martí cuán equivocados están, cuánto deleite pudieran obtener de su obra, cuántas sorpresas ésta sería capaz de proporcionarles si, lejos de continuar rumiando las ideas y los textos de rutina, se expusieran a otros.

Entre la visita de Santa Claus y el Día de Reyes todo es juguete: en comercios y hogares, en plena calle y en la expectación de los niños, y Martí, aun abrumado por preocupaciones irreconciliables con el esparcimiento, no era insensible al encanto de estos objetos: Halla poesía, y la hay, en una casa de juguete, anota en uno de sus cuadernos, seguro de que la belleza y el misterio pueden habitar estas casas. Una muñeca negra protagoniza un cuento de “La Edad de Oro”; otra sin brazos, es decir, inerme, a punto de ser sepultada en la arena de una playa neoyorquina, le inspira piedad en “Los zapaticos de rosa”.

La Navidad norteamericana es una juguetería, y Martí, que sigue los pasos de los padres que aprovechan la caída de la tarde para ir en busca de los juguetes con los que sueñan sus hijos, no sólo sabe cuáles de esos juguetes están al alcance de las diversas clases sociales sino la procedencia de cada uno de ellos: los hay franceses, alemanes y estos juguetes de Estados Unidos, graves y útiles como el pueblo que los creó (…) La bomba de incendios; la imprenta en miniatura; la locomotora de vapor, con vapor de veras; la máquina de aserrar; el molino de trigo; la draga de petróleo; el taller del herrero, con toda su maquinaria, perforando, silbando, torneando, cepillando el hierro: ésos son los juguetes.

Es la Navidad de 1887, y Martí no pasa por alto que esos objetos infantiles reflejan las actitudes de la sociedad que los fabrica, las transformaciones que tienen lugar en ella, sobre todo aquéllas que atañen a la conciencia: ¡Las alcancías mismas, de hierro todas, no son ya figuras de negros hambrientos que se tragan el centavo entornando de gusto los ojos, ni irlandeses de corbata verde que apuran la moneda en el vaso que se llevan a la boca con gesto regalado: este año las alcancías nuevas son un águila que pone el centavo de su pico en el nido en que tienden el cuello sus hijuelos!

Racismo y xenofobia menguan, aunque sólo lo reflejen los juguetes. La patética figura del hombre negro que saboreaba, como si de un bocadillo de lujo se tratase, la migaja de dinero que le echaban a la boca, y la figura del irlandés bebedor y payaso eran sustituidas por la de un águila, símbolo del país, criatura que lejos de utilizar la limosna para satisfacer su apetito o un vicio le daba el más noble de los usos: alimentar a su prole.

Un juguete merece párrafo aparte en la colección de Martí, y no es de extrañar que el primero en proporcionarle esa distinción fuera él mismo: le veía futuro. Sus orígenes son tan remotos como el mito griego de Ícaro, es decir, como la aspiración del ser humano a volar. Hay un antecedente de este objeto en la obra visionaria de Leonardo da Vinci y no serán pocos los hombres que, a través del siglo XIX, pretendan que ese juguete sea una máquina capaz de permitirles abordarla y, una vez dentro de ella, emular a los pájaros. La aspiración no era ajena a Martí:

A todo hombre le quema la vida las alas de cera. Yo me hago otras alas y me las corto, y me las rehago: de modo que me parece que tengo ante mí un taller de alas. Pero duelen al salir; duelen al aletear, duelen más al caerse; siempre duelen.

El milenario sueño no se hará realidad hasta el 17 de diciembre de 1903, cuando los hermanos Wilbur y Orville Wright protagonicen “el primer vuelo sostenido y controlado de un aparato impulsado por motor” y logren que ese aparato, además de[] permanecer en el aire durante doce segundos, recorra treinta y tantos metros. Martí no alcanzará a verlo, había muerto ocho años antes, pero sí a adivinarlo en un juguete recién llegado a las tiendas estadounidenses aquella Navidad de 1887:

Y otro juguete hay nuevo: ni es el caballo de ruedas, ni el gato en la bota, ni los tres monos músicos, ni el negro bailador, ni la caja de suertes, ni las carreras de caballos, que son ruletas venenosas y disimuladas: ¡es un barco aéreo, colgante de un balancín, que al impulso de una máquina oculta, gira en el aire movido por dos aspas! Así, desde los juguetes del niño, se elaboran los pueblos.

No sólo alcanza a adivinarlo sino a dar testimonio de una experiencia similar a la que ese “barco aéreo” dispensará a los hombres del siglo XX:

Voy por la tierra como rodeado de nubes, y con los pies en el vacío.

Invasión de osos amigos en La Habana

Cada escultura representa una nación y fue concebida por un artista para su país natal, de forma individual y única. Las esculturas, de dos metros de altura, que ya han sido expuestas en alrededor de 30 ciudades en los 5 continentes.

Un total de 128 esculturas de osos que forman parte de una exposición itinerante destinada a promover la tolerancia y la comprensión entre los pueblos podrá verse por iniciativa de Alemania a partir del próximo 16 de enero en La Habana.

"El 40 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Alemania y Cuba es un motivo para lanzar un mensaje a favor del entendimiento entre los pueblos y la tolerancia a través de este proyecto único de los "Amigos osos unidos" (United Buddy Bears), según un comunicado difundido hoy por la embajada cubana en Berlín.

En La Habana toman de referencia para la celebraciones con la República Federal Alemana (RFA), pues en 1963 se establecieron los vínculos diplomáticos con la República Democrática Alemana (RDA), aliado comunista de la isla durante la Guerra Fría.

Cada escultura representa una nación y fue concebida por un artista para su país natal, de forma individual y única. Las esculturas, de dos metros de altura, que ya han sido expuestas en alrededor de 30 ciudades en los cinco continentes, podrán verse en la plaza San Francisco de Asís, en el corazón del casco antiguo de la capital cubana, hasta el 1 de marzo de 2015.

En la inauguración de la exposición, que cuenta con el apoyo de la administración local, participarán Eusebio Leal Spengler, historiador de la ciudad de La Habana, el embajador alemán en Cuba, Peter Scholz, y Eva y Klaus Herlitz, impulsores del proyecto. Los osos fueron expuestos por primera vez en Berlín en 2002 y la exposición ha recorrido el mundo.

José Martí: retratos de Santa Claus

"el que echaba por la ventana, a escondidas, la dote de las doncellas pobres", José Martí

El autor rescata unas crónicas navideñas que arrojan nueva luz sobre el poeta desterrado

Las pascuas vienen, con sus estrellas de mirto y de laurel para las vidrieras de las tiendas; sus vagonadas de libros suntuosos, cajas de música y presentes de la más varia especie; su legendario Santa Claus que galopa sobre los techos de las casas en su trineo arrastrado por renos de mucha cornamenta, y de los hilos de la barba, de los bolsones de las mangas, de debajo del gabán de pieles, saca a millares chucherías y maravillas, y deja los renos al borde de la chimenea de cada casa, y baja por la chimenea cuando ya es muy de noche, y en la media nueva que la madre cuidadosa ha colgado a la cabecera de la cama de sus niños, deja --¡oh buen Santa Claus que todo lo sabe!— el juguete aquel que los niños desean.

Nada más ajeno a la persona de José Martí que el personaje de Santa Claus. Se diría que ante el segundo, el primero habría reaccionado con fastidio o hubiera seguido de largo. Nada más contrario a él que la banalización y comercialización de unas celebraciones cuya trascendencia no pasó por alto. El carácter jocoso del personaje y hasta su vestimenta color grana deberían haber irritado al extranjero de rostro pálido, levita oscura, zapatos viejos, salud precaria y pensamientos graves que iba y venía por Nueva York llamando a la muerte, según sus apuntes, o sabiendo que ésta le aguardaba cada tarde, de pie sobre las hojas amarillas, ante la puerta de su casa, según sus versos.

Pero Martí sabía desprenderse de sí mismo, adoptar puntos de vista inesperados y comprender, en el sentido más hondo de la palabra, una dimensión de la Navidad norteamericana que aún hoy es blanco de críticas de los más austeros: el despilfarro material, incluso entre aquéllos cuyas finanzas distan mucho de disculparlo. En diciembre de 1887, el cubano advierte la alegría de los neoyorquinos, la forma irresponsable en que algunos, pobres como él, dilapidan sus ahorros para satisfacer los caprichos de sus hijos, y lejos de condenarlos llama a la Navidad el día de generosidad y olvido a que, una vez al año por lo menos, tiene derecho el hombre. Y aconseja: que los niños tengan lo que han pedido. Porque: El hombre se ve vil tantas veces, que se comprende que goce, hasta llorar, de verse, una vez al menos, desinteresado.

Seis años antes, no conforme con justificar el derroche, había retratado a Santa Claus con una abundancia de detalles capaz de descolocar a sus lectores más severos: Las Christmas son las fiestas de los padres que ven, como nidal de tórtolas gozosas, agruparse en torno a la mesa de los regalos, la niña esbelta, el varón apresurado, la crianza balbuciente, y olvidan las desventuras de la tierra en aquel gozo ingenuo y celeste compañía. Las Christmas son la fiesta amada de los pequeñuelos, cuyos deseos de todo el año van siendo encomendados a este día solemnísimo, en que se entrará el buen viejo Santa Claus por la chimenea de la casa, se calentará del frío del viaje junto a las brasas rojas que se consumen en la estufa, y dejará en el calcetín maravilloso que cada niño pone a la cabecera de su cama, su caja de presentes. Y luego, subirá chimenea arriba, se calará su turbante recio, se mesará la barba blanca, se echará sobre el rostro la capucha para ampararse de la nieve, tomará la rienda de los ligeros venados que arrastran su trineo, y echará a andar por los aires, a los alegres sones de las colleras de campanillas, hasta la chimenea del niño vecino.

A Santa Claus, que es el buen San Nicolás, ruegan los niños todo el mes de diciembre; y le prometen conducirse bien; y le escriben cartas, y le incluyen la lista de los presentes que desean; y piden a sus padres que le envíen un telegrama, para que la respuesta venga pronto. Y Santa Claus es muy bueno, ¡y siempre responde! ¡Oh, tiempos de dulce engaño, en que los padres próvidos cuidan, a costa de ahogar los suyos, de la satisfacción de nuestros deseos!

Martí volverá a reseñar la Navidad estadounidense, a encomiar la fiesta multitudinaria y el intercambio de regalos, a destacar el personaje de Santa Claus y a señalar, con frase preciosa, la razón por la cual los niños rehúsan dudar de la existencia de éste, razón que permanecerá viva en el adulto y que, en cierto sentido, no sólo está en la raíz de dos vocaciones, la religiosa y la artística, sino en toda búsqueda humana: necesidad de la maravilla. El niño, como el hombre, ama lo extraordinario, tiene sed de asombro, y si para calmar esa sed debe pasar por ingenuo, pasa por ingenuo.

¿Quién no regala en estos días, únicos en que no es triste la nieve? Se hablan los que no se conocen: las almas, siempre aquí encogidas e hirsutas, salen riendo a los rostros; los padres, cargados de regalos para sus hijos, aman en el propio al hijo ajeno, y reconocen, en la alegría de amar, la fraternidad del hombre… “¿Qué falta?” se pregunta la madre afanosa, que hoy no quiere fiar al mandadero de la tienda sus compras; “¡el libro, para la niña!“, “¡el estuche de afeitar para el tío!” “¡el juego de tocador para la abuela!”. ¡Y el Santa Claus, el San Nicolás de yeso, el obispo de Myra, de la barba blanca, para que presida el árbol pascual, que es de pino oloroso, colgado de juguetes, de cajillas de talco lleno de confites, de candelabros, de talón con velas de colorear, de bombas irisadas y muñecos de azúcar, de guirnaldas de papel rojo y azul polvoreadas de plata y de oro!

Martí no sólo celebra los festejos, que traen a la superficie lo mejor de una colectividad huraña y vencen la melancolía que provoca el invierno, sino la existencia del árbol de Navidad, cuya decoración describe puntualmente, como si al hacerlo, él también, frase a frase, confeccionara el suyo.

Y así vuelven los padres, ya a la medianoche --cuando los novios salen en parejas de los teatros que lucen estos días sus piezas famosas--, cuál halando un trineo, cuál cargando un caballo; en un bolsillo una linterna mágica, un Robinson Crusoe en otro bolsillo, y saliéndole por el del pecho, la punta dorada del cartucho de bombones, el cartucho que San Nicolás, el obispo de Myra, el que echaba por las ventanas a escondidas la dote de las doncellas pobres, pone siempre callandito, a eso de la madrugada, en el fondo de la media clásica que cada pimpín cuelga lleno de fe en la repisa de la chimenea.

Porque es tal en el alma del hombre la necesidad de la maravilla --y en la del niño más, recién venido de ella-- que aunque el padre que quiere educarlo en razón le explique el mito viejo, y cómo Santa Claus fue un excelente señor, patrono de pobres, doncellas y marineros, dice el niño que sí, que lo entiende muy bien, que no hay Santa Claus,- ¡y cuelga la media!

Nótese que Martí sitúa la maravilla necesaria en un tiempo prenatal, del que el niño guarda una nostalgia más fresca; tiempo que tan pronto puede situarse en un ámbito inaccesible a los sentidos y a la memoria consciente, como en el claustro materno. Esta posibilidad la sugiere otro apunte suyo: Toda madre debiera llamarse Maravilla.

También los adultos vivimos, aunque rara vez lo confesemos, con una media colgada, esperando que cualquier mañana nos conceda una nueva Navidad.

Recibe Jorge Olivera Premio Nacional de Literatura Independiente

Jorge Olivera Castillo. Foto cortesía Primavera Digital.

Olivera Castillo tiene publicados los poemarios "Confesiones antes del crepúsculo" (Miami, Estados Unidos, 2005), "En cuerpo y alma" (Praga, República Checa, 2008), entre otros y fue condenado a 18 años de prisión durante la conocida la Primavera Negra de 2003.

El poeta y narrador Jorge Olivera Castillo recibió la noche del miércoles 17 de diciembre el Premio Nacional de Literatura Independiente de Cuba 2014, en evento realizado en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), según indicó un reporte de NeoClubPress (NCP).

Jorge Olivera Castillo (La Habana, 1961), es poeta, narrador, editor de televisión y periodista. Tiene publicados los poemarios Confesiones antes del crepúsculo (Miami, Estados Unidos, 2005), En cuerpo y alma (Praga, República Checa, 2008), Cenizas alumbradas (Varsovia, Polonia 2010), Sobrevivir en la boca del lobo (Madrid, España 2012), entre otros.

Olivera Castillo fue condenado a 18 años de prisión durante la conocida causa de los 75, en la primavera de 2003.

Por más de 20 años Olivera también ha ejercido el periodismo independiente desde La Habana, ciudad donde reside, y ha colaborado con sitios y emisoras de asuntos cubanos como Cubanet, Diario de Cuba y Radio Martí. Al momento de su encarcelamiento Olivera trabajaba para la agencia de prensa independiente Habana Press.

El evento, patrocinado por el Instituto La Rosa Blanca, clausuró el primer Festival del Arte y la Literatura Independiente de Miami (VISTA), que durante los días 12, 13, 14 y 17 de diciembre se celebró en la llamada capital del exilio cubano. Es miembro de honor del PEN Inglés y el PEN Checo. Actualmente es el presidente del Club de Escritores de Cuba.

Jorge Olivera Castillo está imposibilitado de salir de su país, bajo la figura judicial de Licencia extrapenal, otorgada en 2010 cuando liberaron al grueso de los encausados en la Primavera Negra.

Durante la velada se presentó el libro Gastón Baquero y Rafael Díaz-Balart, sobre racismo y clasismo en Cuba, que además de los de estos dos autores homenajeados contiene textos de Lincoln Díaz-Balart, Armando de Armas, Juan F. Benemelis, César Jesús Menéndez Pryce, Orlando Fondevila y Armando Añel.

“Las entidades convocantes reconocen el carácter independiente y la calidad de la obra de todos los siete candidatos postulados, con menciones especiales para Ángel Santiesteban y Rafael Alcides, los escritores con más votos recibidos tras Jorge Olivera” indicó NCP.

Ian Padrón critica desatinos de los Premios Lucas

El realizador Ian Padrón y el rapero Bárbaro Vargas durante una entrevista del programa Lucas.

A semanas de haber recibido el Premio al Mejor Video del Año en los Lucas, Padrón publica en Facebook una carta abierta, dirigida al director del programa televisivo Lucas, Orlando Cruzata, y a todos los seguidores del video clip cubano.

El cineasta cubano Ian Padrón criticó este martes la censura oficial a dos de sus videos musicales este año y las deficiencias en el proceso de elección de los galardonados en los Premios Lucas.

A semanas de haber recibido el Premio Lucas al Mejor Video del Año, Padrón publicó en Facebook una carta abierta, dirigida al director del programa televisivo Lucas, Orlando Cruzata, y a todos los seguidores del videoclip cubano.

Padrón explica que decidió escribir esta carta a raíz de los comentarios que ha generado su discurso de aceptación del premio en la gala de los Lucas, donde se confesó confundido y triste por los desatinos del jurado y el público.

El realizador dijo que este año se censuraron varios videos, entre ellos dos de su autoría, parte del proyecto "Créeme": Control con Juan Formell y los Van Van, y Soy, con Buena Fe.

"Hicimos todas las gestiones pertinentes para que estos clips estuvieran en Lucas, pero aunque el programa intentó transmitirlos, 'más arriba' no estuvieron de acuerdo", dijo.

También mencionó la sanción que por defender estos videos impusieron a Cruzata directivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión, quienes "no confían ni respetan a los jóvenes que hacemos cultura en Cuba", dijo Padrón.

"Cruzata y su equipo de trabajo –estemos a veces de acuerdo con ellos o no– se han ganado el derecho a decidir ellos mismos por el proyecto y qué ponen en el programa de TV", recalcó.

Padrón se incluyó entre los sorprendidos cuando el video de "Bailando", de Descemer Bueno, Gente de Zona y Enrique Iglesias, no ganó el Premio de la Popularidad, tras desdeñarse el Lucasnómetro, una encuesta que se mantiene todo el año, por la votación por mensaje de texto.

"Hay que revisar si Lucas quiere dar un voto realmente de la sociedad cubana a lo más popular del clip en todo el año o sólo al sector de la población que tiene dinero y tiempo para votar 30 días antes de la ceremonia", dijo.

El director criticó que no se reconociera el trabajo de Alejandro Pérez para artistas internacionales de renombre que apostaron por el talento cubano, en lo musical y en lo audiovisual.

"Pudo haber otro premio especial que respetara y destacara ese hito que es sin dudas 'Bailando', con 3 Grammys Latinos ganados días antes y con todo el mundo de la música hispana reconociendo a los mencionados artistas cubanos", acotó.

Aunque Padrón considera a los miembros del jurado de Lucas como profesionales capaces, le parece deficiente que la mayoría no sean especialistas en videos clips y ni siquiera hayan hecho uno.

"Creo que debería ampliarse dicho jurado con los propios realizadores, fotógrafos, editores y hacedores en sentido general de la 'industria' del clip en Cuba. Ello elevaría el nivel del premio, sin dudas, al ser los propios especialistas quienes entreguen su voto a Lucas", dijo.

El cineasta le parece inefectivo que el jurado esté compuesto por 10 personas cuando el método de votación es por boletas. "Todos nos preguntamos con toda lógica qué pasa cuando la votación queda empatada", dijo y continuó revelando otros detalles del proceso de selección.

"Las boletas no son contadas delante del jurado, ni hay un acta de escrutinio, ni ha habido nunca una segunda vuelta de desempate. También es absurdo que dicho jurado no sepa el resultado de su votación hasta que se da el premio en la ceremonia".

Padrón califica de erróneo invitar a la gala anual solamente a los artistas nominados y dejar fuera a otros actores importantes de la industria del videoclip cubano.

"No puede ser que cualquiera con dinero compre en reventa las entradas y los protagonistas musicales y audiovisuales se queden fuera. Si Lucas no respeta en todo momento a los que hacen clips y los excluye; los que hacen clips tampoco respetarán a Lucas, ni se sentirán parte del proyecto", escribió.

A continuación, el texto íntegro de la carta:

Ian Padrón: Dentro de Lucas todo, contra Lucas nada.
Carta abierta a Orlando Cruzata y todos los seguidores del video clip cubano.

Por primera vez en muchos años participando en las ceremonias que anualmente se producen en Cuba para promover los mejores clips de la isla, he recibido el Premio al Mejor Video del Año. Con más de 50 videos presentados en todos estos años, nunca había podido acceder a este galardón, uno de los más importantes que se otorgan nacionalmente en el campo de los audiovisuales.

Algunos medios de prensa y personas que estaban en la ceremonia, reportaron o escucharon mis opiniones al recibir el premio mayor de la noche y han hecho sus propias lecturas y puesto en mi voz, palabras o ideas que no son mías. Este escrito es para dejar constancia de mis razones para haberme expresado como lo hice ese día. Básicamente lo que dije al subir al escenario -y apelo a mi memoria-, fue algo así:

"Por más de 15 años he aplaudido como público y visto ganar este premio a muchos colegas. Pensé sería un momento de gran alegría para mí estar aquí también, pero no sería honesto si dijera que estoy confundido y triste. Es doloroso estar en una gala donde los nombres de Juan Formell y Santiago Feliú no fueron aplaudidos por un público que solo valora a los artistas de hoy. Tampoco entiendo cómo pueden darle a "Se bota a matar" el premio al mejor clip del año, cuando no fue nominado en edición ni fotografía y no ganó en dirección de arte ni realización. Agradezco el premio al jurado, pero creo que Lucas debe revisarse a fondo".

Soy un veterano defensor de la importancia de Lucas como programa de televisión y proyecto cultural, pero también he sido de los más críticos con respecto a las tendencias de los jurados, la necesidad de transparencia total en todo a lo que respecta a los premios y el insuficiente apoyo institucional a dicho evento. Pongo solo 10 ejemplos q me preocupan y que son, a mi juicio, imprescindibles como futuros cambios.

1- Aunque estamos de acuerdo con Lucas en defender una imagen más elaborada y donde se luche por evadir lo banal y lo chabacano; no se puede confundir el concepto y obviar que la principal razón de ser de un clip es divulgar a los músicos y “pegar” un tema musical. Un video que sea de aceptación popular, no se convierte necesariamente en menos relevante, ni con menos valores estéticos. En ediciones anteriores se han premiado algunos videos que son muy “culturosos” pero no conectan con el público. Ese es un absurdo imperdonable. En mi caso, fundamentalmente hago clips que cuentan historias y algunos han logrado el milagro de comunicarse con el gran público. Con Buena Fe hace rato venimos haciendo clips como PI 3,14, LA CULPA y SE BOTA A MATAR, que son populares y tienen una digna hechura audiovisual. Por ello sentí que no se quería premiar este último clip, sino reparar la tendencia de obviar los de años anteriores.

2- El jurado de Lucas está integrado por profesionales de probada valía y eso no se discute¬; pero la mayoría no son especialistas en videos clips y no han hecho siquiera uno solo. Eso no quiere decir que no respetemos sus criterios al respecto, pero haciendo un comparación con la medicina, queda claro para todos que está más actualizado un dermatólogo sobre la enfermedades de la piel, que un cirujano; aunque ambos sean buenos médicos. Creo que debería ampliarse dicho jurado con los propios realizadores, fotógrafos, editores y hacedores en sentido general de la "industria" del clip en Cuba. Ello elevaría el nivel del premio sin dudas, al ser los propios especialistas quienes entreguen su voto a Lucas.

3- Un jurado cuyo método de elección es por votación en boletas, no puede ser de 10 personas, tiene que ser un número impar. Todos nos preguntamos con toda lógica qué pasa cuando la votación queda empatada. Según mi conocimiento, las boletas no son contadas delante del jurado, ni hay un acta de escrutinio, ni ha habido nunca una segunda vuelta de desempate. También es absurdo que dicho jurado no sepa el resultado de su votación hasta que se da el premio en la ceremonia. Si se confía en dicho jurado para emitir el premio, es ilógico que no se confíe igualmente para guardar hasta el final el secreto de los elegidos. En la solidez y justicia del premio es donde radica que este evento se mantenga y sea un orgullo ganarlo.

4- Todo el año de trabajo de Lucas se resume a la ceremonia de premiación y ahí ha nacido una grave tendencia que ha desvirtuado todo. Se convierte en los premios de los asistentes ese día a la gala y no del audiovisual y la música de cada año en toda Cuba. Los músicos y hacedores de video clip que no estén nominados, no reciben invitaciones ni tienen acceso a la entradas al teatro. Es un error no invitar a "la industria" del video clip cubano, a las disqueras y los músicos; estén o no nominados. No puede ser que cualquiera con dinero compre en reventa las entradas y los protagonistas musicales y audiovisuales se queden fuera. Eso crea un malestar innecesario que puede evitarse en futuras ediciones. La ceremonia tiene que ser una fiesta de todos los que hacen clips en Cuba, no una "batalla" donde las pocas entradas disponibles alcancen precios altísimos y se lucre con eso. Eso es "pan pa' hoy y hambre pa' mañana". Si Lucas no respeta en todo momento a los que hacen clips y los excluye; los que hacen clips tampoco respetarán a Lucas, ni se sentirán parte del proyecto.

5- Este 2014, fue un año donde hubo varias censuras hacia clips. En mi caso, dos de hip hop del proyecto CREEME, el primero de ellos CONTROL "featuring" a JUAN FORMELL Y LOS VAN VAN y un segundo titulado "SOY" con BUENA FE. Hicimos todas las gestiones pertinentes para que estos clips estuvieran en Lucas, pero aunque el programa intentó transmitirlos, "más arriba" no estuvieron de acuerdo. Por respeto a la valiente actitud de Orlando Cruzata al defender dichos videos -que tengo entendido le costó hasta una sanción laboral-, no dije nada el día de la ceremonia porque sabía que no sería bueno para el programa, muchas veces cuestionado y mirado con lupa por los que no confían ni respetan a los jóvenes que hacemos cultura en Cuba. No estoy de acuerdo en que se censure ningún clip y pido que respeten el criterio de los que hacen los LUCAS. Cruzata y su equipo de trabajo- estemos a veces de acuerdo con ellos o no-, se han ganado el derecho a decidir ellos mismos por el proyecto y qué ponen en el programa de tv. Al César lo que es del César.

6- Casi nadie respeta los premios como tal, esa credibilidad se perdió hace bastante tiempo en los que por más de 15 años participamos en estos eventos. Lo que está sustentando actualmente todo el andamiaje de Lucas es: La popularidad de los músicos cubanos que presentan sus clips y la calidad evidente de dichos audiovisuales. Cuba es uno de los 5 países del mundo donde más y mejores clips se hacen. Creo incluso que los premios podrían desaparecer en el futuro, pero lo más importante es que Lucas diera un gran salto y se convirtiera en un Canal de Televisión, con 24 horas dedicadas a los audiovisuales de la música cubana. Como sociedad nos quejamos de tendencias foráneas que a veces nada nos enriquecen o de falta de "cubanidad" en nuestra juventud actual y tenemos delante de nuestros ojos la posibilidad de hacer algo grande y contundente como el "Cubaclip" y no la aprovechamos.

7- Hay premios que faltan por añadir. Los de maquillaje y actuación en un clip cubano. Ambas especialidades son constantes e imprescindibles en audiovisuales donde la imagen es casi publicitaria y donde sin buenos profesionales en ambos acápites, es casi imposible hacer un clip respetable.

8- Para pocos son un secreto los graves problemas éticos que tenemos como sociedad y en el caso de estos eventos, el Premio de la Popularidad se ha convertido en la manzana de la discordia. Los que vimos durante todo el año en el LUCASNOMETRO el tema BAILANDO en los primeros lugares de manera constante, estábamos convencidos que ese premio era para Descemer Bueno, Gente de Zona y Enrique Iglesias. De hecho, el único premio que toda Cuba daba como seguro, era ése. Pero no fue así y ganaron LOS ANGELES, quienes sin dudas son ultra populares también. Cabe entonces preguntarse si el LUCASNOMETRO es necesario o no, porque no sirve de nada estar "pegado" todo el año si en la recta final, por la votación en celulares del mes antes de la ceremonia, puede ganar otro artista. O sobra el LUCASNOMETRO o sobra la votación por sms, pero ambas encuestas se contradicen entre sí. Eso ha pasado varias veces en los últimos años. Hay que revisar si LUCAS quiere dar un voto realmente de la sociedad cubana a lo más popular del clip en todo el año o sólo al sector de la población que tiene dinero y tiempo para votar 30 días antes de la ceremonia. Tampoco hay ninguna constancia ni tecnológica ni legal de cómo se llega al resultado final de la votación. En el momento de recibir el Premio de la Popularidad, LOS ÁNGELES no tuvieron la delicadeza de mencionar a los artistas de "Bailando", lo cual los hubiera elevado aún mas como vencedores.

9- Lo más trascendente que sucedió en la música y el clip cubano de este año, fue el trabajo de varios profesionales cubanos, dirigidos por Alejandro Pérez, en clips para artistas internacionales de gran nombre y que además, apostaron por el talento cubano, en lo musical y en lo audiovisual. Eso hay que reconocerlo y respetarlo. Minimizarlo es una actitud provinciana y contraproducente. Nos llenamos la boca diciendo que la música cubana no tiene espacio a nivel de promoción internacional y que el bloqueo y todos los "bla bla blá" que hemos oído al respecto... y cuando hay que dar un premio especial, no se lo damos a esos músicos o realizadores que han logrado dar un salto gigante al respecto. Si bien Alexander Abreu se merecía sin dudas el homenaje que se le dio, pudo haber otro premio especial que respetara y destacara ese hito que es sin dudas BAILANDO, con 3 Grammys Latinos ganados días antes y con todo el mundo de la música hispana reconociendo a los mencionados artistas cubanos.

10- Lo cotidiano en la Cuba de hoy es que las opiniones uno se las reserve, sobre todo si pueden traer represalias negativas en nuestro desarrollo profesional o ser mal vistas por el "establishment" que premia y otorga. Ningún reconocimiento que me gane, ni todos los que se me dejen de dar por ser honesto con lo que pienso, van a cambiar mi total convicción de plantear cueste lo que cueste lo que creo está mal. Muchos de los que tienen algún poder en Cuba sobre algo, no admiten críticas ni sugerencias; y tan pronto pueden, le hacen saber al "cuestionador" quién es el que manda. Opiniones parecidas a la mía tienen muchas personas que respetamos y queremos a los Lucas, pero muchas veces hay silencio y somos los que decimos nuestras opiniones, los que quedamos como "tipos difíciles o problemáticos". No me importa dar MI CRITERIO y asumo las consecuencias que eso me traiga. La música cubana, sus audiovisuales y la cultura nacional toda, son más importantes que cualquier coyuntura o finca personal.

Siento que debatir al respecto puede mejorar este proyecto que es imprescindible para La Cultura Cubana, ya que sería imperdonable que desapareciera... o lo quieran hacer desaparecer.

Reitero, "Dentro de Lucas todo... contra Lucas nada"

Ian Padrón - 16 de diciembre de 2014.

Cargar más

XS
SM
MD
LG