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Economía

La importación para vender en dólares queda en manos de los militares cubanos

Habaneros hicieron cola en octubre para comprar en las tiendas de venta en dólares (Foto: Archivo/Yamil Lage/AFP).

En su desenfrenada búsqueda de dólares, el gobierno cubano ha dejado fuera del negocio incluso a las empresas estatales que no estén bajo control directo de los militares, pues solo tres de las 11 firmas habilitadas para las ventas en dólares podrán hacerlas, y las tres son de GAESA.

Lo subraya el economista Oscar Fernández Estrada en su artículo “Cuba: dolarización parcial de la economía vs reunificación monetaria”, que publica OnCuba News.

GAESA son las siglas del Grupo de Administración Empresarial, Sociedad Anónima, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, dirigido por el ex yerno de Raúl Castro, Luis Alberto Rodríguez López-Callejas.

El general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas dirige GAESA.
El general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas dirige GAESA.

En octubre “se anunció que serían 11 las empresas habilitadas para operar las compras”, escribe Fernández Estrada. “Entre ellas se encontraban entidades pertenecientes al propio Ministerio de Comercio Exterior, del Ministerio de Industrias, del CITMA, de ETECSA, del MINTUR, una subordinada directamente al Consejo de Ministros”.

Transcurridos poco menos de 90 días y sin que hubieran hecho la primera importación, ocho de esas empresas quedaron desautorizadas por alguna razón que no se hizo pública, indica el economista cubano.

“Ahora todas las operaciones de importación por encargo para la venta en las tiendas en dólares están en manos de solo tres empresas: CIMEX, SASA y Tiendas Caribe”, todas bajo control de GAESA, añade Fernández Estrada.

Para el experto, el problema mayor no radica en el control monopólico del Estado sobre esa actividad económica, sino en los peligros de disolver todo espacio potencial de competencia entre entidades estatales.

Si se quiere construir verdaderamente una economía para el consumidor, deben combatirse todos los monopolios que no se amparen en una garantía de costos mínimos, advierte el economista.

Carlos Alberto Montaner.
Carlos Alberto Montaner.

“Se veía venir”, le dijo a Radio Televisión Martí el escritor Carlos Alberto Montaner. “Incluso la creación del cargo de Primer Ministro, y la asignación de esa responsabilidad a Manuel Marrero, es porque el hombre fuerte de Cuba es claramente Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, militar de altísimo rango. Marrero es una imposición suya. La militarización de la economía cubana crece exponencialmente. No es nada raro que el manejo de las divisas quede en manos de tres entidades controladas por él. Todo el país está bajo su control”.

La semana pasada, en la Mesa Redonda de la televisión cubana, el ministro de Transporte de Cuba, Fernando Rodríguez Dávila, explicó cómo deben hacer los cubanos para importar automóviles --siempre con el gobierno como intermediario—, y la vicepresidenta primera del CIMEX, Iset Maritza Vázquez Brizuela, hizo un inventario de “los productos de calidades y estándares superiores” que el gobierno compra en el extranjero para vender en Cuba.

“Hasta ahora se desaprovecha una magnífica oportunidad de fomentar la adquisición de medios de producción, tan necesarios para destrabar sectores como la agricultura, en lugar de apostar por bienes de consumo que refuerzan un patrón rentista y una vocación importadora”, observa el autor del artículo.

Desde La Habana, otro economista, Omar Everleny Pérez Villanueva, concuerda con Fernández Estrada en la necesidad de poner las importaciones en función de la producción nacional.

“Si dejas importar un auto, ¿por qué un campesino no puede importar un tractor? ¿Cuál es la diferencia, si ya tienes los canales establecidos?”, se pregunta Pérez Villanueva en entrevista con Radio Televisión Martí.

“Yo eliminaría el monopolio estatal del comercio exterior”
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Cree que el gobierno cubano debe aceptar también la importación de “bienes de capital para la producción”, aunque tenga que aprobar las pequeñas y medianas empresas.

“Siguen dando vueltas y diciendo: ‘Bueno, ahora sí voy a autorizar productos de peluquería, productos de jardinería…’, pero abre las pequeñas y medianas empresas, deja que haya una empresa de jardineros, ¿por qué no?”, comenta el experto. “Entonces, no se cierra el ciclo”.

Si el Estado autorizara la creación de pequeñas y medianas empresas no estaría haciendo nada fuera de su propio marco político, observa Pérez Villanueva.

“Los lineamientos, la conceptualización del modelo y la estrategia a largo plazo; todas tienen algún párrafo que dice: ‘Favoreceremos la pequeña y mediana empresa privada”, indica el economista. “No es tampoco que tú digas, ‘bueno, es que políticamente ya estaríamos en contra de…’ No, eso políticamente ya se aprobó”.

El gobierno no critica esas opciones, pero tampoco las aprueba, y el tiempo va apremiando, advierte Pérez Villanueva. “Y este año no han dado estadísticas oficiales: CEPAL [la Comisión Económica para América Latina y el Caribe] dijo que la economía cubana crecería 0.5%, pero el Estado oficialmente no lo ha dicho”, comenta el ex profesor de la Escuela de Economía de la Universidad de La Habana.

Lo curioso es que las autoridades cubanas citan a la CEPAL cuando hablan del 2019, observa el experto, porque eso significa que entonces admiten también tácitamente los pronósticos de otras organizaciones que vaticinan un retroceso económico este año.

Es hora de tomar medidas de una amplitud mayor”, declara Pérez Villanueva. “Sí, se han diseñado políticas para la gran empresa, pero los esfuerzos no valen: los que valen en economía son los resultados, los números”, dice.

Es cierto que se han recrudecido las medidas del gobierno de Donald Trump contra Cuba, añade el economista desde La Habana.

“Pero yo creo que todavía hay factores internos que podrían aumentar la producción del país, y uno de ellos es destrabar las fuerzas productivas, incluyendo la estatal, pero sobre todo la privada, que es la que tiene más reservas”, opina el economista.

El propio gobierno reconoce que el sector privado es el que ha generado empleo neto en los últimos años; que el sector privado es el que está aportando ingresos al presupuesto de una forma creciente, observa.

“Si tú reconoces todo eso, ¿por qué no desatas las fuerzas productivas de verdad?”, se pregunta Pérez Villanueva. “¿Dónde está la reticencia, a qué nivel? ¿Quién toma esa decisión, quién no?

Para Pérez Villanueva la fórmula es clara: toda empresa cubana, estatal y privada, debe tener el derecho de importar directamente, y bastaría con exigirle un resultado. ¿Por qué tiene que ser a través de una empresa centralizadora; por qué tengo que entrar por una empresa estatal?, cuestiona el economista.

“Yo lo primero que eliminaría es el monopolio estatal del comercio exterior”, manifiesta el economista.

En su artículo de OnCuba News, Fernández Estrada ensaya varias conjeturas sobre cómo afectará la dolarización el plan de unificar a corto plazo las monedas CUC y CUP. A su juicio, las opciones van desde un proceso acelerado, difícilmente aplicable con las tiendas de dólares, hasta otra que divida la economía en dos sectores, emergente y tradicional, con una devaluación gradual en este último para contrarrestar las incertidumbres sociales.

“Mientras no se comprenda la provisión de información de interés público, ya no como un derecho ciudadano, sino como una necesidad vital de subsistencia en las actuales condiciones, a los economistas y al resto de los cientistas sociales llamados a aportar soluciones, no nos quedará otra alternativa que continuar adivinando”, escribió Fernández Estrada.

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Criar clarias y sembrar calabazas: la solución que propone el gobierno al hambre y la escasez

Escena captada el 18 de junio en una calle de San José de las Lajas, en la provincia de Mayabeque (Archivo/Yamil Lage/AFP).

Sembrar calabazas, incrementar la producción de clarias y tomar limonada son las propuestas más recientes que han aparecido en los medios estatales ante el serio problema de la escasez de alimentos y la casi nula producción agrícola.

"Estamos pasando hambre y a final de mes muchas veces nos acostamos sin comer, mientras que el resto de los días inventamos algo para engañar el estómago", dijeron cubanos consultados por Radio Televisión Martí.

Hace apenas una semana, en la provincia de Sancti Spiritus, el ex espía Gerardo Hernández, actual vicecoordinador de los CDR en Cuba, llamó a los cubanos a sembrar calabazas para mitigar la escasez de alimentos que afecta al país.

Que me entreguen la tierra que yo la voy a hacer producir
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"Es una falta de respeto", dijo Vladislav Ríos, residente en un área rural cercana a Jatibonico, en Sancti Spíritus, quien asegura que "lo que debe hacer el gobierno de inmediato, es permitir la iniciativa privada".

El funcionario dijo que si en Cuba hay cerca de 38 mil CDR y en cada uno se cosecha una calabaza, serán entonces 38 mil calabazas con las que contarían para contribuir a la alimentación del pueblo.

Ante semejantes declaraciones, Ríos dijo que solo pide que el gobierno lo deje trabajar. "Que me entreguen la tierra, que yo la voy a hacer producir y sé que hay muchas personas que quieren hacer lo mismo que yo", aseguró.

Como él hay decenas de familias que pasan hambre, dijo.

"En mi caso la mayoría de las veces no tenemos ni café cuando nos levantamos, y la leche y el pedacito de pan lo dejamos para los tres niños" agregó.

En su municipio no hay frijoles, ni se espera que en futuras cosechas los campesinos puedan lograr el grano porque la sequía este año ha hecho serios estragos. Tampoco hay arroz en los mercados agropecuarios, y el del racionamiento no alcanza para finalizar el mes, agregó.

En Alto Songo, provincia de Santiago de Cuba, también los pobladores la están pasando "muy, pero muy difícil", dijo el activista Yordanys Labrada.

"No aparece el arroz, la carne mucho menos, apenas se consiguen algunas viandas y las cosechas se han perdido por la sequía", detalló.

La escasez de alimentos nos obliga a irnos a la cama con el estómago vacío
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La canasta básica que vende el gobierno nunca alcanza, por eso "hacemos caldos con los cuadritos de sustancia de pollo y le echamos alguna vianda, cuando se consigue, para engañar el estómago con algo caliente", detalló.

Según él, este 30 de junio sus hijos y su esposa no tenían nada para la comida. "Solo tomamos jugo de mango, que ahora es lo que más encuentras en los campos", precisó.

El pan es otro de los alimentos que "ayuda" en la dieta diaria de la población, pero sólo venden "una bolita" por persona, y nosotros hacemos "como hacen todos, dejarla para los niños", dijo Labrada.

Aquí en Alto Songo "la gente pasa hambre, así tengan dinero o no, porque en los mercados lo único que hay es agua y ron", añadió.

Los campos están llenos de hierbas y de marabú; nadie siembra nada, y el que tiene un pedacito de tierra lo poco que cosecha lo deja para el consumo familiar o el intercambio con otro vecino, dijo Emiliano González, residente en El Horno, municipio de Bayamo.

La solución a la escasez de alimentos requiere de aperturas
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La dieta del cubano está enfocada en tres ingredientes básicos: arroz, frijoles y carne de cerdo, pero ahora con la "situación coyuntural, como dicen los del estado, vivimos con lo que aparezca", apuntó.

En el barrio de González algunos vecinos crían un cerdo, otros cosechan algún maíz, luego hacen trueques y "así vamos pasando".

El aceite vegetal, que solo se puede comprar en las tiendas en moneda convertible (las TRD), es muy difícil de adquirir en el pueblo. Por eso están usando mucho la "grasa o aceite de corojo".

En las aéreas montañosas del territorio hay plantas de corojo, y la gente por cuenta propia se va para allá a cortar los racimos. Luego lo procesan de forma artesanal y venden el aceite, que la gente lo compra para sus alimentos, agregó.

En San Andrés, provincia de Holguín, después que se acaba "la cuota" lo que nos queda es "sobrevivir con lo que aparezca", aseguró Dámaso Fernández Doimeadiós.

Allí también están usando el aceite de "corojo", porque es difícil comprar un pomo de aceite vegetal en la TRD, indica.

Las palabras "conseguir" e "inventar" son los términos que más usan los cubanos cuando llega la hora de preparar los alimentos, dijo la activista Tania Díaz, residente en Taguayabón, provincia de Villa Clara.

En su barrio, la mayoría de la gente no desayuna, almuerza y come diariamente. "Por lo general se hace una sola comida al día por la tarde y no siempre nos vamos a la cama satisfechos", precisó.

A fines del mes de junio, el diario provincial Vanguardia, de Villa Clara, publicó una nota informando que se incrementaría la producción de claria para sustituirla por jurel en las dietas que venden a la población.

Según René Peña Carrazana, director de Pesca Villa en la provincia, el plan de producción será de unas 1.200 toneladas de ese pescado. Sin embargo, la noticia no alegró a la activista.

Villa Clara anuncia incremento de la producción de clarias para la dieta
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Díaz asegura que "todo el mundo rechaza ese pescado porque tiene sabor a pantano". Según Emiliano González, en Bayamo la gente come la claria "porque no les queda otro remedio: o comen eso o no comen nada".

Recordó que ciertos tipos de pescados y mariscos, como camarones y langostas, son para los que desde la oficialidad proponen al pueblo otras "alternativas".

Recientemente, dirigentes del gobierno han ofrecido como solución a la severa crisis de alimentos que azota el país la cría de jutías y avestruces, así como el consumo de limonada para paliar el hambre.

Con este último anuncio de incorporar a la dieta el pez tan rechazado por la población, González no pudo negar su molestia porque, según él, "no cabe en la cabeza de un ser humano que un pueblo pueda vivir de eso, refiriendose a la jutía, la claria, el avestruz y la calabaza.

A su criterio, la solución inmediata es dar libertad económica a los que quieran producir alimentos y "abrirse al mercado para que haya avances en el plano económico en la isla".

Experto: hacen falta "claridad y línea recta" para atraer inversiones de emigrados a Cuba

Un trabajador carga el 17 de junio en una furgoneta paquetes de compras hechas por internet en La Habana (Yamil Lage/AFP).

La renovada convocatoria a los cubanos residentes en el extranjero para que inviertan en Cuba es una apelación circunstancial con limitaciones impuestas por las reglas de juego, opinó desde La Habana el economista Omar Everleny Pérez Villanueva.

“Cuando hay una situación de crisis económica como la que se está atravesando ahora, tú apelas a cualquier resorte pero, en la práctica, cuando comienza a funcionar, entonces empiezan los cómos y los porqués?, dijo Pérez Villanueva. “Porque si no dejas que alguien traiga sus propios maletines para poner una tienda en su casa, cómo después quieres que otro cubano de España invierta en Cuba?

"Para levantar esta economía se necesitan miles de millones"
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Debe haber una claridad y una línea recta para atraer realmente los capitales en la magnitud que el gobierno cubano desea, indica el experto al hablar de una legislación capaz de garantizar la confianza del inversionista cubano radicado en otros países.

“Porque aquí no se trata de cuatro o cinco millones [de dólares]; para que esta economía levante se necesitan miles de millones”, subraya.

La semana pasada, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca, declaró en el programa de propaganda oficial de la televisión cubana Mesa Redonda que nada impide a los cubanos residentes en el extranjero invertir en la isla, algo que ya había dicho en Twitter el 31 de mayo de 2019.

Para Pérez Villanueva, Malmierca no ha hecho más que reafirmar algo aprobado hace tiempo. “Y yo no he visto la primera inversión todavía en ese sentido”, comentó el experto.

La Ley 118 de Inversión Extranjera de 2014, vigente actualmente, no discrimina a nadie por el origen: considera inversionista extranjero a todo el que viva fuera de Cuba y cuyo dinero tenga origen fuera de Cuba, recuerda el economista. Pero el gobierno cubano debería buscar una legislación mucho más específica al respecto.

“Y divulgarla en la próxima reunión que tendrá que haber -no sé si este año-, de Nación y Emigración”, sugiere. “Allí deberían aparecerse con cosas bastantes concretas, y una puede ser esa: no solo trabajar el tema de la ciudadanía, el valor de los pasaportes, etcétera, sino algo más sólido”.

Como han hecho Vietnam y China, indica Pérez Villanueva.

“El dinero que fue a China hace 30, 35 años, no fue ni norteamericano ni español: fueron los chinos de ultramar”, dice. “Hong Kong empezó a mover todo el dinero hasta que fue moviéndose esa economía, y en Vietnam también: les dieron tratamiento de inversionistas a todos los vietnamitas que habían estado en el exterior. Creo que Cuba tendría que ir por ahí, necesariamente, dado el volumen de la emigración tan grande que tiene”.

Internamente, hace falta resolver una contradicción que enfrentan los trabajadores por cuenta propia y los cooperativistas dentro de la isla, manifestó el experto.

“Habría que ver cuál es la voluntad [del gobierno], porque por un lado [la ley] dice que los trabajadores por cuenta propia y los cooperativistas pueden exportar, pero por otro lado dice ‘a través de las empresas estatales’; entonces dice: no hay que llegar a convertirlos en una empresa jurídica”.

Es una contradicción: ¿cómo un individuo va a poder exportar y, sin embargo, no puede crear una empresa?, se pregunta el experto, y agrega que con el reconocimiento jurídico de la empresa debería venir el derecho a importar.

“Ahí es donde está mi duda, porque realmente el comercio exterior cubano, con ese carácter monopólico que tiene, no necesariamente ha sido eficiente siempre”, comenta Pérez Villanueva. “Entonces, ¿cómo un trabajador por cuenta propia podría exportar? Bueno, primero que lo que tienen que permitirle es importar directamente, porque necesitas insumos para producir”.

Ha pasado mucho tiempo desde que la Ley de Inversiones vigente fuera aprobada en 2014, indica el economista, y todavía no hay inversiones de cubanoamericanos en Cuba, al menos oficialmente.

“Mucha gente, a través de su familia, ha montado negocios, ha aportado dinero para hacerlo; pero concretamente… me parece superinteresante si fuera real”, subraya Pérez Villanueva. “Es lo que vengo diciendo hace tiempo: se les puede dar a las remesas un fin más productivo, y no solo para consumo”.

A los cubanos residentes en otros países interesados en abrir un negocio en Cuba tal vez les convenga incorporar a sus familiares en la isla, manifiesta el experto. De esa forma estarían desarrollando a su familia y ellos mismos recibirían un dividendo, porque Cuba es una plaza “vacía” muy atractiva, donde hay que producir de todo y donde se puede establecer cualquier tipo de servicio sin mucha competencia.

“Lo que dicen [con respecto a las inversiones de cubanos residentes en el extranjero] no tiene ninguna dificultad; la realidad lo que creo es que podría ser otra”, añade.

En cuanto a que ese dinero sirva, por ejemplo, para que sus familiares en Cuba abran una tienda, los insumos inicialmente podrían aportarlos los propios familiares. “Son infinitas las posibilidades que podrían existir”, concluye Pérez Villanueva.

Alertan sobre falta de garantías para emigrados que decidan invertir en Cuba

Foto de octubre del 2018 de comensales en el restaurante Los Draquesitos, en La Habana, propiedad del emigrado Mauricio García, quien regresó a la isla tras vivir 16 años en Cataluña, España.

En una intervención el pasado jueves en el espacio televisivo estatal Mesa Redonda, el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca Díaz, expresó que “no existe ninguna limitación para que los cubanos residentes en el exterior inviertan en el país”.

Resaltan ausencia de garantías para cubanos que inviertan en la isla
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Sin embargo, la actual Ley de la Inversión extranjera aprobada en el 2014 no ofrece garantías para los cubanos emigrados que estén interesados en invertir en algún sector de la economía nacional, por lo que el capital que lleven al país está en riesgo, alertan académicos y economistas entrevistados por Radio Martí.

Desde La Habana, el politólogo y economista Énix Berrio Sardá expresa que en Cuba, desde 1982, han sido creados tres instrumentos jurídicos que regulan la inversión extranjera y ninguno de ellos ofrece garantías al inversionista cubano que reside en el extranjero.

"(El emigrado que invierte) no tiene garantías de ningún tipo de que el Estado le incaute, le nacionalice (su inversión) o no le pague", afirmó.

Para Ángel Marcelo Rodríguez Pita, máster en Ciencias Sociales y exprofesor de la Universidad de La Habana, el derecho mercantil se basa en la personalidad jurídica y realmente sin una ley de empresas quienes pongan capital en la isla se colocarán en una situación muy vulnerable.

Esa ley, explica, "le daría (al inversionista) la oportunidad de adquirir una personalidad jurídica y un proteccionismo legal, un amparo, ante cualquier situación empresarial que pueda enfrentar".

Elías Amor Bravo, profesor de Economía de la Universidad de Valencia, destaca que este es otro intento desesperado de las autoridades cubanas en busca de dinero ante el delicado estado de la economía en Cuba, y agrega que los emigrados cubanos tienen muchas obligaciones para regresar como inversionistas a la isla pero ningún derecho.

De acuerdo con Amor Bravo, sobre "el cubano no residente recae un montón de deberes y obligaciones, pero no tiene derechos reconocidos en Cuba, y esto es importante que se sepa".

La economista Martha Beatriz Roque Cabello asegura desde la isla que las autoridades no respetan incluso lo que establece su propia ley y, cuando se trata de dinero y negocios, cualquier cosa es posible.

"Yo le recomendaría a todos los cubanos en el exterior que no vengan aquí a invertir en nada, porque van a perder su inversión", recalcó.

Un ejemplo de ello es el caso de Nivardo Jacinto Hernández, quien trabajó durante años en la planta procesadora de Alimentos Tysons, en el estado de Iowa y se repatrió a Cuba en el 2014 alentado por la apertura del cuentapropismo, invirtió 20.000 dólares y recibió un préstamno de 100.000 pesos por parte del Banco Nacional de Cuba.

Hernández abrió en junio del 2016 en Puerto Padre, en la oriental provincia de Las Tunas el restaurante privado La Cascada, que en poco tiempo se convirtió en el más exitoso del pueblo.

Un año después, durante un proceso considerado turbio, le fue retirada la licencia del negocio y su casa confiscada. Hoy está endeudado y perdió toda la inversión.

Operativos contra campesinos: "La cacería del régimen es en cualquier lugar y a cualquier gente"

AP Photo / Ramon Espinosa

Agentes de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) acompañados de miembros del cuerpo de guardabosques registraron, la pasada semana, la vivienda de Cecilia Carballosa Beltrán y sus hijos Yasmani y Luis Alberto Torres, una familia campesina del barrio Colorado de Mayarí en la provincia Holguín, denunció a Radio Televisión Martí, el periodista independiente Osmel Ramírez, yerno de Carballosa Beltrán.

Continúan en Cuba operativos policiales contra la iniciativa privada: registran viviendas de campesinos en Mayarí
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“Mi suegra y su familia son campesinos muy humildes, que viven de su trabajo, que no tienen ningún tipo de riqueza ni recursos suficientes, siquiera, para trabajar la tierra y para tener prosperidad económica”, dijo.

"Registraron su casa y encontraron mangueras de riego compradas en la tienda de materiales de la construcción, de las que vendieron por la libre para agua corriente. Las confiscaron porque, dicen, tienen que investigarlas", apuntó el comunicador mayaricero.

También impusieron 50 pesos de multa a Carballosa, la dueña de la propiedad, por pelar el tronco de un arbusto silvestre, que, de seguir creciendo, sus raíces podrían dañar el piso del humilde inmueble.

“Al hijo Yasmany Torres, por protestar, la policía lo sancionó con 20 pesos y lo amenazó con procesarlo por desacato a la autoridad", añadió Ramírez y resaltó que “la PNR ha realizado, solo en el municipio, decenas de operativos contra emprendedores indagando sobre potenciales transgresiones. Desacreditando y aterrando a las personas”.

El mismo día, las fuerzas represivas registraron tres casas más de los alrededores, multaron a sus propietarios e incautaron artículos que catalogaron como pruebas de delitos.

El periodista independiente, quien es además biólogo y agricultor, aseguró que la cacería del régimen es “en cualquier lugar, a cualquier gente. Lo mismo un taller de carpintería, no importa si es muy sencillo, o un trabajador rural, escudriñando, buscando algo ilícito para castigar, para que la gente sienta que hay una persecución de ilegalidades”.

Analistas han destacado que los cubanos se ven obligados a quebrantar las restrictivas leyes del país para atenuar la crisis económica doméstica. Estos operativos policiales, que cuentan con el aplauso de los medios de prensa oficiales, constituyen una cortina de humo con la que las autoridades quiere ocultar su propia incompetencia para abastecer a su pueblo.

“El registro a mi familia es parte de una represión colectiva, algo muy injusto. Están combatiendo no la delincuencia, están agrediendo a las personas que están produciendo, al pueblo en general”, acotó Ramírez.

“La coyuntura incita a las personas a delatar a sus conciudadanos, a sus vecinos, lo que llamamos “chivatería”, que en muchos casos es fruto de venganzas o de envidias. Y el Estado está estimulando eso. Nadie sabe exactamente cuáles son las motivaciones de los oficiales policiales. Si lo hacen al azar o si salen a la calle a sembrar el terror o son denuncias que reciben, muchas veces infundadas”.

Para el reportero independiente, el Gobierno, temeroso de un estallido social debido a la escasez de productos de primera necesidad, trata de culpar de las carencias a la iniciativa privada.

La Habana llama a los emigrados a invertir como extranjeros y someterse como nacionales

El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca (derecha) y el presentador de la Mesa Redonda, Randy Alonso (Foto: Cubadebate).

Para atraer capital, el gobierno cubano está apelando a los cubanos residentes fuera de la isla como extranjeros. Sin embargo, para tramitar sus visitas a Cuba, los acepta solo como cubanos que paguen pasaportes cubanos y estrictas condiciones Made in Cuba.

“No existe ninguna limitación para que cubanos residentes en el exterior inviertan en el país”, declaró el jueves en el programa de propaganda gubernamental Mesa Redonda el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz.

Pero tampoco hay leyes que limiten la potestad del gobierno cubano para despojar de su inversión en Cuba a una persona nacida en la isla y residente en el extranjero.

Hace poco más de un año, el 31 de mayo de 2019, Malmierca hizo la misma convocatoria repetida el jueves en la Mesa Redonda, aquella vez en un mensaje de Twitter: “La ley 118 de Inversión Extranjera no establece ninguna limitación respecto al origen del capital. En ese sentido ciudadanos de origen cubano no están limitados de invertir en Cuba”.

Cuando habla de inversionistas nacionales, la Ley de Inversión Extranjera vigente (Ley No. 118 de 2014) dice en su Artículo 2, Capítulo II, inciso m, que se trata de “una persona jurídica de nacionalidad cubana, con domicilio en el territorio nacional, que participa como accionista en una empresa mixta, o sea parte en un contrato de asociación económica internacional”.

Si no tiene domicilio en el territorio nacional o, lo que es lo mismo, si no se ha repatriado, el cubano que vive fuera de Cuba puede abrir un negocio en su país solo como extranjero. A la vez, si para hacerlo se ha repatriado y de pronto quiere llevarse su dinero al país donde reside, el Artículo 9 del Capítulo III (“De las garantías a los inversionistas”) hace una salvedad en su punto 2:

“Las personas naturales extranjeras que presten sus servicios a una empresa mixta, a las partes en cualquier otra forma de asociación económica internacional o a una empresa de capital totalmente extranjero, siempre que no sean residentes permanentes en la República de Cuba, tienen derecho a transferir al exterior los haberes que perciban dentro de la cuantía y conforme a las demás regulaciones dictadas por el Banco Central de Cuba”.

No solo habría un campo minado en esas regulaciones de cuantía emitidas por el Banco Central de Cuba: si el inversionista es residente permanente en la República de Cuba, la ley establece claramente que no puede sacar su dinero.

A su vez, en una situación de conflicto, el inversionista “cubano-extranjero” podría estar en Cuba únicamente en su condición de cubano, con un pasaporte cubano y sujeto a las leyes cubanas. No como extranjero, a pesar de que la ley le hubiese exigido invertir como tal porque no tenía residencia en la isla.

“La adquisición de otra ciudadanía no implica la pérdida de la ciudadanía cubana”, dice el Artículo 36 de la Constitución vigente, y luego: “Los ciudadanos cubanos, mientras se encuentren en el territorio nacional, se rigen por esa condición, en los términos establecidos en la ley y no pueden hacer uso de una ciudadanía extranjera”.

"Desprecio por el inversionista cubano"

Entre 1968 --cuando el régimen cerró los negocios privados-- y 1982 no hubo inversiones foráneas en Cuba que no fueran las “ayudas” de la extinta Unión Soviética y los países del llamado campo socialista, recordó el año pasado el economista Enix Berrios en el programa de Radio Martí Cuba al Día.

El primer instrumento legal de ese tipo aparece en 1982 con el objetivo de atraer inversiones al turismo, pero era muy pobre en garantías al inversionista, y solamente lo aprovecharon las empresas españolas que aún están en Cuba. En 1995, la Ley 77 pretende dar mayores oportunidades y garantías al inversionista, superando el precepto de que en una empresa nacional no podía ser mayoritaria la inversión extranjera, explicó Berrios.

“En definitiva, tampoco se hizo”, dijo. “Pero nunca se pensó, y esto es importante, para las empresas norteamericanas ni para los cubanos residentes en el exterior: eso debe quedar claro”.

La Ley de Inversión Extranjera vigente ahora, la 118 de 2014, se “aprueba” en medio de una crisis económica que obliga al gobierno cubano a buscar capital extranjero, “pero el capital internacional es cobarde”, comentó el experto. “No hay animal mas cobarde que un millón de dólares”, dijo en su momento el escritor y ensayista Carlos Alberto Montaner.

“El expediente cubano respecto a las garantías cuando decide incautar no es el mejor del mundo”, recordaba Berrios en junio de 2019, a raíz de la apelación que hizo Malmierca en Twitter. “Todos los años del socialismo cubano ha habido desprecio, no ha habido interés por los inversionistas cubanos del exterior, y mucho menos por los que residimos en la isla”.

Las sucesivas apelaciones a los cubanos residentes en el extranjero para que inviertan en Cuba “demuestra el oportunismo y la retórica de las autoridades cubanas”, manifestó Berrios.

Una y otra vez

En mayo de 2019 tampoco era la primera vez que las sirenas de La Habana cantaban para encantar a los nacionales que hicieron fortuna en el extranjero: hace siete años, en julio de 2013, martinoticias.com informaba que un funcionario cubano de alto rango había visitado Miami dispuesto a hacer una invitación semejante.

“Los cubanos que residen en el exterior pueden invertir en Cuba bajo las mismas condiciones que otros empresarios extranjeros, y serán beneficiados bajo una nueva ley de inversiones en preparación, aseguró en Miami el Cónsul de Cuba acreditado en la Sección de Intereses en Washington. D.C., Llanio González Pérez”, decía el reporte.

Se refería precisamente a la Ley 118 del año siguiente, 2014. Aunque la crisis ocasionada por el COVID-19 ha incrementado la urgencia de divisas para el gobierno cubano, la ofensiva venía preparándose desde antes.

El proceso de normalización con la emigración es continuo, irreversible y permanente”, titulaba en La Habana en enero el diario Juventud Rebelde una entrevista con Ernesto Soberón Guzmán, director de asuntos consulares y atención a cubanos residentes en el exterior, a propósito de la convocatoria a la IV Conferencia “Nación y Emigración”, programada antes de la pandemia para abril.

En tiempos de crisis con EEUU, Cuba convoca a sus emigrados”, tituló la agencia Associated Press un reporte de aquella convocatoria hecha por Soberón Guzmán.

Atraer la inversión extranjera fue uno de los tres puntos que Malmierca presentó el jueves en la Mesa Redonda como “algunas oportunidades que se deben aprovechar” en medio de la crisis, además de promover la exportación de bienes y servicios –dígase más brigadas médicas al extranjero-- y la sustitución de importaciones.

A juzgar por sus declaraciones, se limita a esta etapa de crisis que las empresas tengan la mayor libertad posible para funcionar de manera eficiente. “Vamos a flexibilizar el otorgamiento de facultades de exportación e importación a las empresas estatales cubanas, que a lo mejor no tenían aprobadas nomenclaturas para importar determinados productos”, dijo.

Según Malmierca, su ministerio contempla incentivos --no solo fiscales—para atraer la inversión extranjera al país, y uno de ellos, “flexibilizar los objetos sociales de las empresas con capital extranjero”, parece una velada referencia a cierta permisividad política.

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